Sistemas de control automático
CONTROL DE TEMPERATURA
En las diferentes industrias se requiere el manejo de distintas
variables de manera simultánea, de modo, que existe la necesidad de
controlarlas para mantener los valores requeridos por los procesos
industriales, de ahí, la importancia de los sistemas de control
automático. A continuación, veremos de qué se trata.
¿Qué es un sistema de control automático?
Es aquel conjunto de técnicas y herramientas que permiten mantener
una condición física o cantidad medible en un valor deseado. Para
ello, se vale de una medición instantánea de la variable a controlar y
de una comparación con un valor patrón o de referencia, para que, de
esta manera, se pueda reducir o aumentar el valor de la variable
medida mediante una acción correctiva.
Aplicaciones de este sistema
Encontramos los sistemas de control automático en diversas
aplicaciones, tales como las siguientes:
Transporte
Es bien conocida la existencia y función del piloto automático de las
aeronaves comerciales y barcos o funciones automáticas en los
coches. Existe también el control de crucero (CC), el cual mantiene
constante la velocidad del vehículo sin nuestra intervención aunque
aparezca fuerte viento en contra o cambie la pendiente de la
carretera.
El ABS (Sistema Antibloqueo) o el Sistema de suspensión activa, son
sistemas automáticos que continuamente evalúan o miden
determinadas señales (posible derrape de ruedas, el balanceo y
cabeceo del vehículo) y actúa sobre freno o amortiguadores, para
mejorar de manera automática la seguridad del vehículo.
Medicina
En la actualidad, la medicina se ayuda de diferentes tecnologías que
contribuyen a facilitar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de
las enfermedades. Por ejemplo, las bombas de insulina inteligente
permiten que de manera automática se evalúe el nivel de azúcar en
sangre y , en caso de ser necesario, aportar la dosis adecuada de
insulina.
Producción de energía
Tanto las centrales térmicas (combustibles fósiles), como nucleares o
de energías renovables (solar, eólica etc), hacen un uso muy
intensivo de los sistemas automáticos. Presiones, caudales,
temperaturas, niveles, deben estar en todo momento ajustados a
valores precisos para que el funcionamiento de la central sea seguro
y eficiente.
Para ello hay que monitorizar continuamente multitud de variables y
actuar en su caso, de acuerdo a criterios preestablecidos. La cantidad
y complejidad de estos sistemas hace que sólo sea posible su gestión
mediante un sistema de control automático, responsabilizando a los
operadores de la supervisión y toma de decisiones en situaciones no
previstas.
Plantas de procesos
Las plantas de producción de productos químicos en general, de
fabricación de azúcar, cemento procesamiento de minerales, industria
automotriz, entre otras, utilizan de manera muy amplia los sistemas
de control automático destinado a regular variables físicas como
temperatura, presión, caudal, flujo, entre otras variables que
intervienen de manera definitiva en el buen desarrollo del proceso de
fabricación y en la seguridad.
Tipos de sistemas de control automático
Los más comunes son los sistemas de control a lazo abierto y los
sistemas de control a lazo cerrado.
Lazo abierto
Es aquel sistema de control automático en el que la salida no es
afectada por la señal de entrada. La salida no se realimenta para
compararla con la entrada. Los elementos de un sistema a lazo
abierto usualmente están divididos en dos partes, el controlador y el
proceso controlado.
Sistema de control a lazo cerrado (control realimentado)
El controlador se alimenta de la señal de error de desempeño, la cual
representa la diferencia entre la señal de entrada y la señal de
realimentación con el fin de reducir el error y llevar la salida del
sistema a un valor deseado. El término lazo cerrado siempre indica
una acción de control realimentado para reducir el error del sistema.
Componentes de los sistemas de control automático
Un sistema de control automático está compuesto por los siguientes
elementos:
Regulador
Constituye el elemento fundamental en un sistema de control
automático, pues determina el comportamiento del bucle, ya que,
condiciona la acción del elemento actuador en función del error
obtenido.
Transductor o captador
El transductor es un dispositivo que transforma el efecto de una
causa física, como la presión, la temperatura, la dilatación, la
humedad, etc; en otro tipo de señal. Es decir, este dispositivo toma
una variable de entrada y produce una salida de otra naturaleza. Los
transductores se clasifican por dos funciones:
a. En función de sus características estructurales
Directos: Se colocan directamente en contacto con el punto cuya
variable se va a medir.
Indirectos: Se sitúan alejados del punto de medición, pero se
comunican con éste mediante una línea de transmisión con una
terminal situada en el espacio cuya variable deseamos medir.
b. En función de su comportamiento
Activos: Los traductores activos son aquellos que no requieren
suministro de energía para operar.
Pasivos: Los traductores pasivos son aquellos que sí requieren
suministro de energía para operar.
Comparador o detector de errores
Su función es comparar la señal de referencia y la señal de
realimentación y calcular el error que existe entre la respuesta
deseada y el estado real del sistema de control automático. A partir
de ese error se puede conseguir llevar al sistema al estado deseado.
Accionador o actuador
El actuador es un dispositivo que transforma la energía hidráulica,
neumática o eléctrica para realizar una función que genera un efecto
sobre un proceso. El actuador recibe la señal desde un controlador y
en función a ella activa un elemento final de control; por ejemplo, una
válvula.
Existen principalmente distintos tipos de actuadores según el tipo de
señal de control que se emplee, entre ellos:
Eléctricos. En este actuador, su principal señal de control
es la energía eléctrica.
Neumáticos. La señal de control de este tipo de actuador
es el aire.
Hidráulicos. La señal de control es un fluido, normalmente
algún tipo de aceite mineral.
Electrónicos. La electrónica de potencia permite controlar
la alimentación de otros equipos, la velocidad y el
funcionamiento de máquinas eléctricas, con el empleo de
dispositivos electrónicos, tales como los semiconductores.
Ahora que ya vimos que partes componen a un sistema de control
automático, veamos qué beneficios nos aportan dentro de los
respectivos procesos industriales.
Beneficios de un sistema de control automático
La adopción de un sistema de control automático, es una estrategia
clave para la mejora de la competitividad de una empresa y alcanzar
objetivos que de otro modo difícilmente podrían conseguirse
(precisión, seguridad, homogeneidad, etc.) Es por ello, que
los sistemas de control automático nos ayudarán a facilitar las
tareas y reducir el costo asociado de la constante supervisión que
requiere observar las variaciones de una variable durante los
procesos industriales, que cada vez son más complejos.
Recuerda que en Emacstores apoyamos en la optimización de tus
procesos productivos, incrementando la eficiencia a través de
nuestros productos de alta especialidad y tecnología como medidores
de nivel continuos, de interface, medidores de caudal como los de la
familia SITRANS F, medidores de presión y temperatura SITRANS T.
Así como todo un equipamiento y controladores automáticos de
diversas marcas que te será de utilidad en tu instrumentación de
procesos. Recuerda que la implementación de un sistema de
control en muchas ocasiones es abordado mediante un PLC,
por ejemplo el PLC S7-300 de la familia SIEMENS o los controladores
de procesos ControlLogix del fabricante Allen Bradley