ASMA
AHOMI CARPIO
MIC III
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías
respiratorias. Se caracteriza por la hiperreactividad bronquial, lo que causa
episodios recurrentes de sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el
pecho y tos
Estos síntomas varían en intensidad y frecuencia, a menudo empeorando por la noche
o con la actividad física.
Etiología La causa exacta del asma es multifactorial, implicando una interacción
compleja entre factores genéticos y ambientales.
Factores genéticos: Existe una predisposición hereditaria. Si uno o ambos padres
tienen asma, el riesgo de que los hijos la desarrollen es mayor. Se han identificado
varios genes que influyen en la función inmunológica y la respuesta inflamatoria.
Factores ambientales: La exposición a diversos alérgenos e irritantes puede
desencadenar o agravar el asma. Algunos de estos incluyen:
Alérgenos: polen, ácaros del polvo, moho, caspa de animales (perros, gatos).
Irritantes: humo de tabaco, contaminación del aire, vapores químicos.
Infecciones respiratorias: resfriados y gripe.
Otros factores: ejercicio físico, aire frío y seco, estrés emocional.
Clasificación El asma se clasifica según la frecuencia y gravedad de
los síntomas, lo que ayuda a guiar el tratamiento. La clasificación se
basa en la evaluación de la sintomatología diurna y nocturna, el uso
de medicación de rescate y la función pulmonar medida con
espirometría.
Asma intermitente: Síntomas leves, menos de 2 veces por
semana. Los ataques son breves y la función pulmonar es normal
entre los episodios.
Asma persistente leve: Síntomas más de 2 veces por semana,
pero no a diario. Los episodios pueden afectar la actividad.
Asma persistente moderada: Síntomas diarios. El uso de
medicación de rescate es diario y los episodios pueden afectar la
actividad y el sueño.
Asma persistente grave: Síntomas constantes a lo largo del día
y con frecuencia nocturna. La actividad física se ve muy limitada y
la función pulmonar es baja.
Signos y Síntomas
Los principales signos y síntomas del asma son:
Sibilancias: un sonido silbante o chirriante al respirar, especialmente al
exhalar. Es el síntoma más característico.
Dificultad para respirar (disnea): sensación de falta de aire o ahogo.
Opresión en el pecho: una sensación de pesadez o presión en el tórax.
Tos: a menudo seca y persistente, especialmente por la noche o al despertar.
Paraclínicos
Los exámenes paraclínicos ayudan a confirmar el diagnóstico y a evaluar la
severidad del asma.
Espirometría: Mide la cantidad de aire que una persona puede exhalar y la
velocidad con la que lo hace. Es la prueba más común y fundamental. Se evalúa el
volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) y la capacidad vital
forzada (FVC).
Prueba de broncodilatación: Se realiza una espirometría antes y después de
administrar un broncodilatador. Un aumento significativo en el FEV1 sugiere asma.
Óxido nítrico exhalado (FeNO): Mide el nivel de óxido nítrico en la respiración,
que puede indicar inflamación en las vías respiratorias.
Pruebas de alergia: Pruebas cutáneas o de sangre para identificar alérgenos
específicos que pueden ser desencadenantes.
Radiografía de tórax: Se usa para descartar otras enfermedades pulmonares que
puedan tener síntomas similares.
Tratamiento Farmacológico El tratamiento del asma se divide en medicamentos de control
(preventivos) y medicamentos de rescate (alivio rápido).
1. Medicamentos de Rescate (Alivio Rápido) Se usan para tratar los síntomas
agudos y se toman solo cuando es necesario.
Fármaco: Salbutamol (Albuterol).
Mecanismo de acción: Es un agonista de los receptores beta-2 adrenérgicos de acción
corta. Actúa relajando el músculo liso de las vías respiratorias, lo que causa una
broncodilatación rápida.
Dosificación: Adultos y niños >4 años: 1-2 inhalaciones (100-200 mcg) cada 4-6 horas
si es necesario.
Alternativa para alérgicos: Si una persona es alérgica al salbutamol, el bromuro de
ipratropio es una opción. Su mecanismo de acción es diferente; es un anticolinérgico que
bloquea los receptores muscarínicos, lo que también produce broncodilatación.
2. Medicamentos de Control (Preventivos) Se usan a diario a largo plazo para reducir
la inflamación y prevenir los síntomas.
Fármaco de primera instancia: Corticosteroides inhalados (ej. Fluticasona,
Budesonida).
Mecanismo de acción: Actúan reduciendo la inflamación de las vías respiratorias.
Suprimen la respuesta inmune, disminuyen la producción de moco y reducen la
hiperreactividad bronquial.
Dosificación (ej. Fluticasona): Adultos y adolescentes >16 años: 100-250 mcg dos
veces al día. Niños >4 años: 50-100 mcg dos veces al día.
Alternativas para alérgicos o intolerantes:
Antagonistas de los receptores de leucotrienos: como el Montelukast. Este
medicamento bloquea la acción de los leucotrienos, sustancias que
contribuyen a la inflamación y el broncoespasmo.
Dosificación (Montelukast):
Adultos: 10 mg una vez al día.
Niños: 4-5 mg una vez al día, según la edad.
Cromonas: como el f de sodio. Inhiben la liberación de mediadores de
la inflamación de los mastocitos. Se usa con menos frecuencia hoy en
día.
Agonistas beta-2 de acción prolongada (LABA): como el Salmeterol.
Siempre se usan en combinación con un corticosteroide inhalado.
Mecanismo de acción (Salmeterol): Similar al salbutamol, pero con un
efecto más duradero. Proporciona broncodilatación sostenida durante
12 horas.