ESCUELA DE OBREROS
TEMPLO FORTALEZA DE CRISTO
EXPOSITOR: HNO. LUIS
CANO
LECCIÓN 1 – LA IMPORTANCIA DEL
DISCIPULADO
¿Qué es Discipulado?
¿Por qué es
importante?
¿Qué propósitos
persigue?
Efesios 4.13–15.
“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un
varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no
seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por
estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15
sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto
es, Cristo.”
1. INTRODUCCIÓN Somos educados desde niños a fin de desempeñarnos en la vida, a fin de llegar
a ser capaces de realizarnos como seres humanos en las diferentes facetas de nuestra existencia.
De modo que podemos observar en la sociedad a nuestro alrededor, como una generalidad, que la
educación hará la diferencia entre una vida decente y una vida indigente. Ahora examinemos lo
espiritual.
2. ¿QUÉ ES EL DISCIPULADO CRISTIANO? Cuando hablamos de discipulado cristiano, nos
referimos básicamente a ser enseñados a vivir una vida de acuerdo al modelo que nos dejó Cristo
Jesús. Al recibirle a Él como nuestro Salvador, de pronto somos responsables de realizarnos en una
novedad de vida; somos criaturas nuevas. A partir de aquí, el Discipulado hace la diferencia.
Con frecuencia se asocia Discipulado con una serie de temas dictados en un salón de clases; con
un libro de lecciones bien organizado y un maestro experimentado. Es cierto esto, pero el
discipulado cristiano también es dictado fuera del aula, en cualquier lugar o circunstancia, por
medio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Todo creyente, durante toda su vida, de una
manera u otra —y debe ser de ambas— ha de aprender a asemejarse al Señor Jesús en cada área
de su ser.
Existen ideas sobre Discipulado que no son del todo correctas; por ejemplo la del “embudo”, que
sugiere que discipular es traspasar un cuerpo de conocimientos de la mente del maestro a la del
alumno. O la del adiestramiento, que indica que discipular es entrenar al alumno para que siga
ciertos ritos, reglas o hábitos; o que desarrolle ciertas cualidades de carácter. También se piensa en
el Discipulado como un proceso de preparación del estudiante para acontecimientos futuros.
Hay algo de verdad en todo eso, pero discipulado cristiano es más que todo transformación y
desarrollo. Una buena definición es la siguiente:
discipulado cristiano es la comunicación de la experiencia de salvación en Jesucristo de manera que
la vida del discípulo se transforme, desarrolle y perfeccione mediante su relación personal con Dios.
Por supuesto, esta definición incluye las ideas de trasmitir al creyente las cualidades de carácter y
costumbres que son aceptables para Dios, así como la preparación para servirle; sin dejar de apuntar
al cambio o transformación total como la meta principal, y como lo que hace posible todo lo demás.
Mateo 28.19–20.
3. EL ENCARGO DE CRISTO
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Amén.”
El encargo dado por Jesús es directo y sencillo; nos habla de
enseñar,
incluye el hacer discípulos
y gira en torno a los mandamientos que Él dejó.
La meta educativa de que los enseñados “guarden todas las cosas” que Él mandó,
conlleva la idea de obediencia, de poner en práctica lo aprendido. Es más que el simple
escuchar; requiere más que el mero aprenderse ciertas verdades. El maestro cristiano
enseñará procurando ver frutos en la vida de sus discípulos, pues Cristo ciertamente hizo
más que impartir conocimientos. Su enseñanza transformó las vidas de aquellos que le
siguieron.
Según Mateo 28.19–20, el Discipulado tiene cuatro fundamentos, que
son:
(1) Expansión: “Por tanto id...” El maestro tiene que buscar al alumno, para ponerle en contacto
con el mensaje de salvación y enseñarle los hechos bíblicos. Antes de poder alcanzarlo, es necesario
ir a buscarlo.
(2) Evangelización: “Haced discípulos, bautizándolos...” El maestro lleva al alumno a recibir a
Cristo como su salvador personal para que se convierta en miembro del cuerpo de Cristo que es la
Iglesia.
(3) Enseñanza: “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado...” El ganar al
alumno para Cristo es solamente el primer paso hacia la vida abundante y fructífera en Cristo. El
alumno ahora debe aprender los mandamientos de Cristo; debe establecerse en la fe y la vida
cristiana, y afirmar en él las verdades bíblicas de doctrina y conducta
(4) Edificación: “He aquí estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo...” El alumno
que ya tiene bases firmes de crecimiento como cristiano, desarrolla un testimonio de fidelidad a
Dios en todo aspecto de su vida. Él ahora refleja a Jesús.