EL camino de
Emaús
Lucas 24
EL
C AT E Q U I S TA
EN EL PEIP
PRIMER ANUNCIO Y KERIGMA: EL ENCUENTRO CON
CRISTO Y CON EL REINO DE DIOS
El poder del Espíritu y de la Palabra contagia a las personas y las lleva
a escuchar a Jesucristo, a creer en él como su Salvador, a
reconocerlo como quien da pleno significado a su vida y a seguir sus
pasos.
La predicación inicial que transmite la fe y por la que se disponen los
corazones al encuentro con Cristo, se ha denominado primer anuncio o
kerigma. La actitud principal de quien lleva por el mundo este anuncio
o llamada a la Fe, es la obediencia, que brota de la conciencia de que
no nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor.
El único Kerigma tiene dos pilares: el amor infinito e incondicional del Padre
que es el contenido profundo de la predicación de Cristo y el misterio amable
y adorable de Cristo mismo
La acción misionera, primer anuncio y kerigma irán entretejidas de tal manera
que se pueda hablar de una verdadera conversión pastoral.
Con las personas que acojan el primer anuncio y se conviertan o manifiesten
su deseo de reemprender el camino de la vida cristiana, tanto a partir de la
misión como de otros recursos pastorales como las “Catequesis
kerigmáticas” que promueven y facilitan el logro de las metas de la acción
misionera
En la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio:
“Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado
cada día, para iluminarte, para fortalecerte para liberarte
Formación básica y permanente
del discípulo misionero
La formación básica es, entonces, la acción pedagógica diseñada para
ayudar a madurar la conversión inicial que pone los cimientos del
edificio de la Fe. Su meta es la iniciación cristiana de los que se
convierten a Jesucristo y se lleva a cabo mediante la CATEQUESIS.
Brota de la profesión.
La formación básica y permanente de los discípulos misioneros son un
criterio fundamental del PEIP.
Papel del Catequista en el PEIP
3. Corresponsable de la
1. Acompañante espiritual
Pastoral
Cultiva una presencia cercana y
Trabaja en comunión con otras
empática que implica atención y
vocaciones y ministerios.
discernimiento de los ritmos
Participa en la planeación y
personales.
evaluación pastoral.
2. Promotor de comunidad
4. En formación continua
eclesial
Cultiva una formación integral:
Inserta a los catequizandos en la
espiritual, bíblica y teológica.
vida de la Iglesia
Se crecimiento personal es clave
Anima a vivir la fe de forma activa
para acompañar con calidad y
y participativa
profundidad
PEIP: identidad del catequista
Iniciado en la fe
Conoce y vive las dinámicas internas de la
Espiritualidad sólida y centrada
fe, creída, celebrada, vivida, orada y
comunicada. Cristo céntrica y Trinitaria, eclesial,
Pedagogía de la Fe misionera, eucarística, orante, confiada,
Sigue la pedagogía de Jesús, respeta mariana, bíblica, alegre, humilde,
procesos, es paciente y perseverante, solidaria, recursiva.
Comprometido con el proceso
acompaña con disponibilidad el camino
de conversión. personal
Mistagogo y formador Vive en constate conversión y formación
Acompaña procesos de iniciación y de Acoge el llamado misionero de “Salir” a
madurez en la fe. Ofrece una catequesis proclamar y hacer discípulos.
integral
La catequesis al servicio de la
iniciación cristiana
La catequesis se dirige a quienes ya creen, aunque hay cuestionamientos en donde se
separan las fronteras con la acción misionera. La acción catequético-iniciatoria tiene
como meta madurar la conversión inicial y acompañar los procesos de educación en la fe
hasta su madurez básica.
En la nueva evangelización se requiere una catequesis Kerigmática en orden a la
conversión como adhesión a Cristo.
El momento más propio del proceso catequizador es la formación básica en la fe y la vida
cristiana. El PEIP asume las conclusiones y propuestas de los estudios teológicos y
pastorales acerca del nuevo paradigma de la catequesis, como una función del ministerio
de la Palabra al servicio de la iniciación cristiana.
El momento de la catequesis es el que corresponde al periodo en que se estructura la
conversión a Jesucristo dando una fundamentación a esa primera adhesión. Por la
catequesis los convertidos, mediante una enseñanza y aprendizaje convenientemente
prologado de toda vida cristiana.
La Catequesis es uno de los momentos o etapas esenciales del proceso evangelizador,
continuación del proceso desatado por la acción misionera y preparación para la
inserción en la vida plena de la comunidad cristiana
• Entendemos que la catequesis es una acción básica y fundamental en la
construcción tanto de la personalidad del discípulo como de la comunidad. Sin
ella la acción misionera no tendría continuidad y sería infecunda. Sin ella la
acción pastoral no tendría raíces y sería superficial y confusa.
• La catequesis no debe ser sólo ocasional reducida solo a los momentos previos
a los sacramentos o a la iniciación cristiana sino más bien un ITINERARIO
CATÉQUETICO PERMANENTE.
• La catequesis no se agota en la preparación inmediata a un sacramento, la
catequesis es una acción educativa al servicio del aprendizaje de la fe y la vida
cristiana.
• En comunión y participación se debe diseñar y aplicar como lo pide la Iglesia
un proyecto diocesano de catequesis que integre de manera articulada,
coherente y coordinadora los diferentes procesos catequéticos.
En orden ante todo a la iniciación cristiana debe ofrecer al
menos, un doble servicio:
• Un proceso de iniciación cristiana, unitario y coherente para
niños, adolescentes y jóvenes en intima conexión con los
sacramentos y en relación con la pastoral educativa.
• Un proceso catequético para adultos, ofrecido a aquellos
cristianos que necesitan fundamentar su fe.
Lo propio de la catequesis es, entonces, estar al servicio
de la iniciación cristiana y su meta es la profesión de fe
adulta que incluye la incorporación del creyente en la
comunión y en la misión de la Iglesia. El PEIP invita a
preparar e implementar procesos serios de catequesis.
La catequesis logra su meta inspirándose en la pedagogía
de Jesús, siguiendo sus enseñanzas y sus dimensiones
son seis: conocimiento de los misterios de la fe, su
celebración, su vida en conformidad con ella, la oración
cristiana, la comunión y la misión.
La primera responsable de la catequesis es la comunidad
Cristiana, pero la comunidad delega a unos más
directamente dedicados a acompañar los procesos de
maduración en la fe. Un catequista es, ante todo, uno que
ya fue iniciado en su fe. Las jurisdicciones que asumen el
PEIP se comprometen a invertir tiempo y recursos
importantes en la preparación y capacitación integral de
los que desempeñan el ministerio de la catequesis
GRACIAS