1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
¿QUÉ CONTROVERSIAS TEOLÓGICAS, DISCIPLINARIAS, DOCTRINALES
AMENAZABAN LA UNIDAD DE LA IGLESIA Y QUÉ FACTORES POLÍTICOS Y
SOCIALES DEL IMPERIO ROMANO MOTIVARON LA CONVOCATORIA AL
CONCILIO DE CONSTANTINOPLA
justificación
La celebración del Concilio de Constantinopla en 381 d.C. no fue un evento
aislado, sino una respuesta necesaria y crucial a una serie de problemas
teológicos y eclesiásticos que amenazaban la unidad y la integridad de la naciente
Iglesia cristiana.
En primer lugar, la persistencia del arrianismo, a pesar de su condena en Nicea,
representaba una amenaza constante para la comprensión fundamental de la
naturaleza de Jesucristo,
En segundo lugar, el surgimiento de herejías relacionadas con la divinidad del
Espíritu Santo,
En tercer lugar, la aparición del apolinarismo planteaba un desafío a la plena
humanidad de Jesucristo
En cuarto lugar, la unidad de la Iglesia se veía gravemente amenazada por la
proliferación de estas diversas herejías, que generaban divisiones teológicas y, por
ende, políticas y sociales dentro del Imperio.
Objetivo general
Consolidar la doctrina trinitaria ortodoxa mediante la reafirmación y expansión de las definiciones
sobre la divinidad del Espíritu Santo y la relación entre las tres personas de la Trinidad.
Objetivos específicos
1. Redactar el Credo Niceno-Constantinopolitan
2. Evaluar cómo el Concilio de Constantinopla (381 d.C.) contribuyó a la consolidación de la doctrina
de la Trinidad, analizando las formulaciones del credo y la de la esencia divina en tres personas
distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo
3. Identificar y describir las herejías condenadas por el Concilio de Constantinopla (381 d.C.),
específicamente el arrianismo y el macedonianismo (también conocido como
pneumatomaquianismo)
4. Analizar y describir la jerarquía eclesiástica establecida por el Concilio de Constantinopla (381
d.C.), detallando la delimitación de las provincias eclesiásticas y la asignación del segundo lugar de
honor al obispo de Constantinopla después del obispo de Roma, fundamentado en la relevancia
política y social de la ciudad imperial.
MARCO TEORICO
El Concilio de Constantinopla, celebrado en el año 381 d.C. en la
ciudad imperial de Constantinopla (actual Estambul,
Turquía),representa un hito fundamental en la historia del
cristianismo. Convocado por el emperador romano Teodosio I,
este concilio ecuménico, reconocido como el segundo por las
principales confesiones cristianas, se erigió como un espacio
crucial para la reafirmación de la fe nicena y la resolución de
controversias doctrinales que amenazaban la unidad de la
Iglesia.
Nicea no fue suficiente para resolver el conflicto arriano; más aún, los enfrentamientos
entre nicenos y arrianos fue en aumento. Los emperadores Constancio (337-361) y
Valent (364-378) favorecieron el arrianismo, por lo que el problema lejos de resolverse
se agravó, añadiéndole uno más: El macedonianismo es una herejía derivada del
pensamiento arriano. El obispo de Constantinopla Macedonio negó la divinidad del
Espíritu Santo, lo consideraba inferior al Hijo y éste inferior al Padre. San Atanasio
llamó a los seguidores de este obispo "pneumatómacos" es decir, luchadores contra el
Espíritu Santo. Muchos obispos orientales pedían la celebración de un concilio, para
resolver las controversias teológicas habidas desde Nicea. El emperador Teodosio
(378-395) convocó un nuevo concilio al que asistieron unos 150 obispos, todos ellos
orientales.
El primer canon valida la fe de los padres de Nicea y condena a
las sectas emergentes.
El segundo canon renovó la legislación de Nicea imponiendo a
los obispos la observancia de los límites diocesanos,
prohibiéndose a los titulares de cada diócesis interferir en los
asuntos de otra.
El tercer canon dice: El obispo de Constantinopla, sin embargo, tendrá la prerrogativa
de honor después del obispo de Roma porque Constantinopla es Nueva Roma. –
El cuarto canon decretó que la consagración de Máximo como obispo de Constantinopla
no era válida Este canon estaba dirigido no solo contra Máximo, sino también contra los
obispos egipcios
El quinto canon en realidad podría haber sido aprobado al año siguiente, 382, y se
refiere a un tomo de los obispos occidentales, quizás el de papa Dámaso I. –
El sexto canon también podría pertenecer al año 382 y posteriormente fue aprobado en
el Concilio Quinisexto como canon 95. Limita la capacidad de acusar a los obispos de
haber hecho algo malo.
- El séptimo canon se refiere a los procedimientos para recibir ciertos herejes en la
Iglesia. El papa san Dámaso no aceptó el canon 3 por su contenido político
CONCLUSIÓN
El Concilio de Constantinopla de 381 d.C. se erige como un punto de inflexión crucial en la
historia del cristianismo. Convocado en respuesta a la persistencia del arrianismo y la
aparición de nuevas herejías como el macedonianismo, este concilio logró reafirmar la fe
nicena y expandirla para abordar las controversias emergentes, especialmente en lo
referente a la divinidad del Espíritu Santo. La formulación del Credo
NicenoConstantinopolitano, con su explícita declaración del Espíritu Santo como "Señor y
dador de vida", se convirtió en un pilar fundamental de la doctrina trinitaria para la gran
mayoría de las confesiones cristianas.