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Qorikancha, también conocido como el Templo del Sol, durante el tiempo de la conquista fue destruido y saqueado.
Sobre sus cimientos se construyó el convento de Santo Domingo, conservando solo una pequeña parte de lo que fue
en la época incaica. El templo de Qorikancha, cuyo nombre significa "templo dorado", fue el centro político y
religioso más importante del Tahuantinsuyo. Se dice que el templo fue construido durante el gobierno del Inca
Wiracocha en el siglo XIII aproximadamente. Inicialmente se llamó Intikancha, pero en el siglo XV, cuando el
emperador Inca Pachacútec asumió el poder, se realizaron trabajos de embellecimiento y el Intikancha pasó a
llamarse Qorikancha. Debido a su importancia, el Qorikancha fue construido con piedras finamente unidas con una
precisión impresionante; los finos muros del templo estaban cubiertos con láminas de oro y plata. En el tiempo de
los incas, dentro de las instalaciones del recinto de oro se podían encontrar muchas divinidades y muestras de flora y
fauna, como vicuñas, aves y árboles como el maíz, hechos en oro y plata.
Antes de la llegada de los españoles, el templo contaba con una gran cantidad de habitaciones con diferentes
funciones. Al interior solo podían acceder las personalidades más importantes de la época, mientras que los
pobladores de todo el imperio daban culto a sus dioses desde el exterior.
En el año 1533, Qorikancha sufrió, como todo el país, la ambición de los conquistadores españoles, siendo saqueado
casi por completo y despojado de los materiales preciosos que lo decoraban. Algunos cronistas sugieren que el oro
fue trasladado a Cajamarca para pagar el rescate de Atahualpa. El templo pasó a ser propiedad de Francisco Pizarro,
quien se lo asignó a la orden de los dominicos, quienes edificaron el convento de Santo Domingo sobre los cimientos
de Qorikancha, mostrando de esta manera el poder de los españoles sobre los incas.