CALEB, UN HOMBRE DE FE
CALEB, UN HOMBRE DE FE
Introducción:
• Para servir al Señor no importa la
edad cronológica, ni otras
circunstancias naturales, sino hacerlo
bajo el principio de la resurrección.
La figura y ejemplo de Caleb ilustran
éste y otros principios básicos del
servicio cristiano.
Caleb: una vida de resurrección
Caleb era Caleb - no porque él tuviera ochenta y cinco años de edad, sino
porque él no se sentía como tal. Él y Josué eran de la generación de los
israelitas que salió de Egipto. Debido a la infidelidad de esa generación, Dios
los hizo vagar en el desierto hasta que esa generación entera se extinguió con
la excepción de sólo dos personas.
Asombrosamente ni Moisés, ni Aarón, ni María –los líderes de esa
generación– estuvieron entre los dos. Ninguno de ellos cruzó al otro lado
del Río Jordán. Los que entraron en Canaán eran de una nueva
generación.
Esto tiene una importante implicación espiritual: sólo la nueva criatura, el hombre
nacido de nuevo, no el viejo hombre, tiene acceso a Canaán, sino la persona que ha
nacido en Cristo. Josué y Caleb fueron las únicas excepciones. Cuando Dios envió a
doce espías que exploraran la tierra de Canaán, sólo estos dos volvieron con un buen
informe.
En realidad, todos los espías concordaron en una cosa:
que la tierra fluía leche y miel; la única diferencia era
que diez vieron y prestaron atención al lado oscuro de
la situación. Ellos dijeron: “La tierra por donde
pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus
moradores” (Números 13:32).
Sintieron que eran inferiores a sus enemigos, y se
frustraron. Los israelitas lamentaron haber dejado Egipto, y
se rebelaron. Como resultado de fijar la vista en este
punto, la ira de Dios causó que ellos vagaran en el desierto
durante cuarenta años (Ver Núm.14:34). Sólo la nueva
generación, junto a Josué y Caleb, podía entrar en la tierra
(Ver Núm.14:31).
¿TIEMPO DE JUBILARSE?
¿Quiénes eran estos dos hombres?
Caleb era la cabeza de la tribu de Judá y Josué la cabeza de la tribu
de Efraín. De los que salieron de Egipto, ambos fueron los únicos que
vieron sus sueños realizados, cuando pusieron su pie en la tierra.
• Cuando Caleb habló esas palabras en Josué 14:6-15, él ya había
llegado a la tierra de Canaán. En el pensamiento actual, a los
ochenta y cinco años uno debe disfrutar su jubilación, y
tranquilizarse. ¿Por qué no debería Caleb haberlo visto así,
puesto que ya había cumplido su sueño? Ya había probado lo que
era el mundo, y disfrutado de cuanto le podía ofrecer la vida.
Había vivido ochenta y cinco años implacables.
Cuando pensamos en nosotros mismos a los ochenta
y cinco años, pensamos en nuestra debilidad y en la
necesidad de retirarse. Tal pensamiento,
transportado al área de nuestra vida espiritual, se
manifiesta cuando asumimos que hemos de dejar la
carrera y permitir que los jóvenes continúen.
Pero la Escritura nos da el ejemplo de Caleb, que no se
rindió ante su vejez. Nosotros tendemos a creer que
nuestros días siguen el calendario y que inexorablemente
nos veremos débiles o enfermos. Pero la gente joven
también puede crecer débil o enferma. Cada día de
nuestras vidas es producto de la gracia y misericordia de
Dios. Alabado sea su Nombre.
Hoy, por su gracia, Dios nos ha abierto un camino y nos ha
llamado para llevar a cabo su propósito. Cuán lejos vayamos por
este sendero, no es determinado por el calendario, sino por la
voluntad de Dios.
Dios llamó a Moisés cuando éste tenía ochenta años. Él
sentía que Dios había tardado en llamarle y que debía
haberlo hecho años antes. Pero recordemos que, cuando
Dios lo llamó, Moisés se negó cuatro veces a obedecer el
llamado de Dios (Ver Éxo.3:11, 4:1, 10, 13).
En Salmos 90:10, dice Moisés: “Los días de nuestra edad son
setenta años ... en los más robustos son ochenta.” Moisés sentía
que él ya había vivido diez años más de lo esperado; por
consiguiente, nunca esperó llegar a vivir ciento veinte años.
Indudablemente, los caminos de Dios son diferentes de los
nuestros. Él condujo a Moisés de una manera especial,
porque tenía para él un llamamiento especial. Antes de que
el propósito y la obra de Dios fueran cumplidos en Moisés, él
no le permitiría ir mientras no cumpliera los ochenta años.
Al final, Moisés sirvió a Dios por cuarenta años más. Moisés
intentó excusarse exponiendo diferentes razones, y quizá, con que
él era demasiado viejo. ¡Gracias al Señor!, cuando Moisés
reconoció su propia incapacidad, Dios empezó a usarlo.
Su tarea sólo podría parecer apropiada para una persona joven,
pero Dios esperó hasta que Moisés encaneciera para empezar a
ocuparlo. Éste es un ejemplo claro de la Escritura de que para
servir en la causa de Dios no hay edad específica, solamente que
estemos dispuestos a creer en Dios y obedecerle.
Mientras la tarea que Dios nos ha asignado
permanezca inacabada, no debemos mirar cuán
enfermos estamos y cuán difíciles puedan ser
nuestras circunstancias.
El Moisés de ochenta años
estaba viviendo con un tiempo
prestado; de acuerdo al orden
natural de las cosas, su vida
había terminado. Él había
muerto y había vivido de nuevo.
Su vida nueva debía
Éste es el principio de una vida comenzar junto a una
resucitada. zarza, Cristo Jesús.
CALEB NO PODÍA RETIRARSE TODAVÍA
Gracias al Señor porque es Su vida dentro de
nosotros la que nos sostiene y nos permite ir
adelante (Ver Gál.2:20).
No es el tiempo, el calendario, ni la edad lo que
determina la longitud de nuestro caminar en esta
tierra.
Lo que importa es si hemos acabado el camino que
Dios trazó para nosotros.
Aún a sus ochenta y cinco años, la responsabilidad de
Caleb no había terminado, porque Dios le había dado
la tierra de Hebrón –la tierra más selecta de Canaán, el
Canaán de Canaán.
Esta tierra fue habitada por Abran (ver Gén.13:18). Una vez,
Jacob envió a José de Canaán a Siquem; era exactamente de
Hebrón (ver Gén.37: 13,14), porque en la mente de Dios
Hebrón representa a Canaán.
Cuando volvieron los espías enviados por Moisés para
explorar la tierra de Canaán, atestiguaron: “La tierra ...
ciertamente fluye leche y miel” (Números 13:27).
• Un solo racimo de uvas del valle de Escol
requirió de dos personas para ser transportado.
La riqueza de la tierra era notoria.
El valle de Escol estaba en
Hebrón y su suelo producía lo
mejor de la tierra de Canaán. Y,
porque Caleb siguió al Señor
incondicionalmente, Dios le
había dado en recompensa lo
mejor de la tierra de Judá.
Todos concordamos en que
Canaán es extremadamente
bueno. En Canaán tenemos
nuestra herencia, que es vida.
Los cristianos que aman al Señor
tendrán esta herencia, pero sólo
Caleb la recibió como recompensa.
La tierra es tuya pero tienes que
poner el pie en ella para reclamar
tu pertenencia (Ver Gál.3:26-29;
Apoc.22:14; 21:27).
La Canaán terrenal es un pálido reflejo de la Canaán celestial.
(Ver 1Cor.2:9).
He aquí la razón por qué Caleb no podía retirarse, pues
aún él no había recibido su galardón. Caleb a sus 85
años tenía el espíritu de un hombre joven. A pesar de
su vejez, él podría batallar todavía. Por esta razón, Dios
lo protegió.
No todas las doce tribus recibieron su herencia, porque ellos
no pusieron sus pies en la tierra. Al contrario, Caleb recibió
del Señor lo mejor de Canaán. Aunque puede ser que
hayamos llegado a Canaán literal, si todavía no hemos
obtenido la corona de vida y la corona de justicia,
necesitamos decir como lo hizo Caleb: “Dame, pues, ahora
este monte, del cual habló el Señor aquel día” (Josué 14:12).
Solo así recibiremos la Canaán Celestial.
Lo que quiso el Caleb de ochenta y cinco años era
el territorio más peligroso. La tierra que devoraba
a sus moradores y que estaba habitada por
gigantes que los habían mantenido errantes en el
desierto.
A los cuarenta años, Caleb no tuvo temor; y así
tan valiente era a los ochenta y cinco. La
expresión “Dame ese monte” indica que estaba
listo para entrar a tomar esa tierra. Gracias al
Señor, Caleb había recibido esa tierra.
Vivamos para agradar al Señor
Hoy nosotros sólo necesitamos creer en Jesús para tener a Canaán como nuestra
herencia. Sin embargo, no podemos estar satisfechos sólo con conseguir la herencia.
Otras dos tribus habían sido destinadas para entrar en la tierra que fluye leche y miel.
Pero lamentablemente, después de haber vagado en el desierto durante cuarenta años, se
contentaron con permanecer en el lado oriental del río Jordán (La tribu de Rubén y la
tribu de Gad: Ver Núm.32:1-5). Eran como dos o tres congregados en el nombre de Señor.
Note que se contentaron con obtener un territorio para su ganado, antes de cruzar el
Jordán, esta actitud era similar a la de Lot (Ver Gén.13:10-12). A pesar de esto, Dios
estaba con ellos.
La pregunta es si están al oriente del Jordán o en la tierra de Canaán. Pero Caleb tenía un
espíritu diferente para desear lo mejor del Señor. Su persistencia y anhelo no fueron
afectados por su edad. Debemos seguir el espíritu juvenil y saludable de Caleb. No crea en
lo que vemos en el espejo o lo que nos dice nuestra edad. En cambio, crea lo que el Señor
nos dice en Su palabra.
Muchos creyentes hoy, de cuarenta y cincuenta años de edad
se rinden porque sienten que los días restantes de su vida son
pocos. Como resultado, viven descuidadamente y a menudo
lo lamentan, cuando ocurre que viven todavía treinta años
más.
Vivamos cada minuto nuestro y todos los días para agradar al
Señor. Él siempre tiene algo que quiere cumplir en nosotros.
Él dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo…” (Ver Mar.8:34).
«Negarse a sí mismo» involucra muchas cosas, una de las
cuales es olvidarnos de nuestra edad. No cometa el error de
pensar que sólo los jóvenes son los soldados cristianos, y que
las personas mayores no pueden hacer nada.
Uno de los muchos ejemplos que tenemos en la Biblia es el
ejemplo de Pablo: Cuando Pablo supo que el tiempo de su
partida estaba cercano, dijo: “Me está guardada la corona de
justicia...”, porque “...he peleado la buena batalla, he acabado la
carrera”.
(2 Timoteo 4:7-8).
Lógicamente, para Pablo era tiempo de relajarse y calmarse;
pero todavía le pidió a Timoteo que le trajera sus pergaminos.
¿Por qué se molestaba él en leer, si su tiempo era casi
cumplido?
De hecho, Pablo era uno que correría hasta el final. Tener la
corona de justicia no le hizo relajarse en su búsqueda espiritual.
Muchas personas mayores en la iglesia rechazan
hoy ceder ante su vejez. Ellos continúan siendo
diligentes en mantener y apoyar la iglesia.
Si permanecen con su mente activa de esta
manera y aman al Señor de verdad, el Señor los
mantendrá alertas en sus servicios, así como a
Caleb.
La comida de Caleb
Caleb era tan fuerte ahora –a los ochenta y cinco años–, como fue a
los cuarenta, porque el Señor lo había sostenido con comida que no
era comida ordinaria.
Cuando los espías volvieron de la tierra de Canaán con su informe y
el pueblo se rebeló, Caleb les dijo: “No seáis rebeldes contra el
Señor, ni temáis al pueblo de esta tierra, porque nosotros los
comeremos como pan”
(Núm. 14:9).
El Señor había guardado a Caleb durante cuarenta y cinco años
porque él tuvo un alimento especial que otros no tuvieron. Él no
huyó de las dificultades ni dio esa responsabilidad a la gente joven.
En cambio, dijo: “Dame este monte… los echaré…”
Los gigantes y las dificultades no nos tragarán, sino serán
tragados por nosotros. Las personas mayores no pueden
detenerse por un pequeño problema, dolor, ni enfermedad
grave –para desalentarse, deprimirse, rendirse, o incluso para
dejar la carrera.
En lugar de ser tragados, nosotros debemos tragar todos
nuestros problemas y debemos hacerlos nuestra comida. A
menudo no es la enfermedad, sino un espíritu de aflicción que
nos causa una muerte antes de tiempo.
Recuerde el secreto de Caleb: su comida son sus enemigos. Por
la gracia de Dios, tendremos este alimento diariamente para
que logremos lo que el Señor quiere que obtengamos, la tierra
de Canaán.
Conclusión:
(1) Caleb, hijo de Jefone, el quenizita: Representante de la tribu de Judá entre los espías que
fueron enviados desde Cadés a explorar Canaán.
(2) A su retorno, él y Josué combatieron los informes exagerados de la mayoría, los otros diez
espías que proponían que era mejor regresar a Egipto; trataron infructuosamente de
tranquilizar a la gente, y en el motín que estalló por poco caen víctimas de la furia popular.
(3) En recompensa por su conducta quedaron exentos del decreto que condenaba a la
población adulta a morir en el desierto. (Ver Números 13 - 14; Deut. 1:19-36).
(4) Caleb fue nombrado como uno de los comisionados para dividir la tierra prometida entre
las tribus. (Núm. 34:19). Basado en la promesa divina que se le hizo en Cadés en
los tiempos del motín (Núm. 14: 24), pidió y obtuvo su porción en el territorio de Hebrón
(Josué 14: 6); sin embargo, la ciudad misma fue asignada a los sacerdotes (Jos. 21: 11-13).
(5) Aunque tenía 85 años de edad, aún poseía el total vigor de la masculinidad y entró en
campaña para conquistar el territorio que se le había asignado (Jos. 14:7; 15:13).
(6) Oímos de él por última vez en relación con el matrimonio de su hija Aksá con su hermano
Otniel (Jos. 15: 16-19; Jueces 1: 12-15). Es necesario destacar que probablemente mi
“hermano” no deben tomarse en sentido literal.
(7).Caleb es alabado por uno de los hijos de Sirá con los grandes hombres
de Israel (Eclesiástico 46:9) y Matatías lo incluye entre los israelitas que se
distinguieron por su celo y fe (1 Macabeos. 2:56).
(8). Aunque fue una figura prominente en la historia hebrea, Caleb parece no haber
sido israelita de nacimiento, sino que llegó a ser un miembro del pueblo escogido
por medio de la adopción en la tribu de Judá. Esto se da a entender en Josué 15:13
donde Caleb se distingue de los hijos de Judá, por la designación de quenizita. Un
Quenaz aparece entre los nietos de Esaú (Génesis 36:11.15.42), y una tribu de
quenizitas, sin duda descendientes de este Quenaz, se menciona en Gen. 15:19.
Caleb probablemente estaba relacionado con esa tribu.
(9). La admisión a la membresía total de una tribu de extranjeros que abrazaban
la religión y costumbres hebreas no era una práctica hebrea extraña, y los edomitas,
hijos de Abraham e Isaac, serían fácilmente recibidos debido a su afinidad racial.
(Deut. 23:7,8, donde, sin embargo, el acceso se restringe a la tercera generación.)
Nota: Cuanto éxito no tendría la iglesia hoy, si hubieran hombres y mujeres que
tuvieran el espíritu, el coraje y la valentía de Caleb. Que aunque hoy hay las mismas
dificultades dijeran: No seáis rebeldes contra el Señor, ni temáis al pueblo de esta
tierra, porque nosotros los comeremos como pan” Ciertamente que, el mundo ya
hubiera sido evangelizado, y estaríamos listos para recibir al Señor en Gloria.
Caleb: vivir
esperando
Resumen de la Guía de Estudio para
la Escuela Sabática del 09 de octubre
del 2010.
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Salmo 130: 6, 7
“Mi alma espera a Jehová
más que los centinelas de
la mañana, más que los
vigilantes a la mañana.
Espere Israel a Jehová,
porque en Jehová hay
misericordia, y abundante
redención en él.”
Texto clave
Firmeza de decisión
Números 14: 24.
Solamente mi siervo Caleb ha
tenido un espíritu diferente y
me ha obedecido fielmente.
Por eso a él sí lo dejaré entrar
en el país que fue a explorar, y
sus descendientes se
establecerán allí.
26
Firmeza en la decisión
¿Cómo debe actuar el cristiano frente a los retos
gigantes en la vida?
• Los esclavos del pasado ven las cosas con negativismo.
• El hombre libre en Dios mira las cosas con optimismo.
• Dios había hecho milagros para el pueblo de Israel.
• El pueblo de Israel había cerrado sus ojos por miedo.
• En todo momento es necesario recordar lo que Dios hizo
por nosotros.
• Caleb demostró entereza y no dudó en ningún momento
que Dios les daría la victoria sobre los canaanitas.
Firmeza en la decisión
¿Qué debemos hacer frente a la multitud?
• Es realmente difícil alzar la voz frente a la multitud, pero
Caleb lo hizo.
• Hay tres partes que debe tener un mensaje:
– Su contenido: Que refleja el mensaje a comunicar.
– La forma: Como se lo dice.
– La disposición de los receptores: Cuán ansiosos de recibir el
mensaje se encuentran.
• Los israelitas no quisieron escuchar y decidieron apedrear
a Moisés, Josué y Caleb.
• A pesar del castigo divino: caminar 40 años en el desierto,
la Biblia no registra que Caleb haya abandonado ni
criticado el actuar del pueblo.
Reclamar las promesas de Dios
Josué 14: 14.
Así fue como Hebrón
llegó a ser de Caleb
y de sus
descendientes hasta
el día de hoy, porque
Caleb se mantuvo fiel
al Señor, Dios de
Israel.
Reclamar las promesas de Dios
¿Por qué Caleb reclamó la promesa de Dios?
• Caleb buscó que se le diera el territorio que él quería.
• No fue un deseo egoísta, pues solicitó el lugar donde
estaban los descendientes del gigante Anac.
• Es muy probable que quisiera demostrar al pueblo que se
puede confiar en el Señor, a pesar de las dificultades
físicas que podría tener fruto de la edad.
• La idea era la siguiente: “Si Dios puede utilizar a uno de
los hombres más viejos del pueblo, ¿por qué temer a las
dificultades que podrían venir?
Reclamar las promesas de Dios
¿Qué hizo Caleb para demostrar su generosidad?
• Caleb no actuó con pesimismo ni altanería delante de los
jóvenes.
• Cada generación necesita tener una relación personal con
Dios.
• Caleb incentivó a conquistar Quiriat-sefer con un premio:
su hija como esposa a aquel que lograra hacerlo.
• Otoniel ganó y se casó con la hija de Caleb.
• Acsa, la hija de Caleb, le pidió parte de la herencia de
Caleb y él le dio más de lo que pidió: tierra y manantiales
(Jue. 1: 14, 15).
Para dialogar:
• ¿Cómo podemos enfrentar las desafiantes
acusaciones a nuestra fe manteniendo
integridad?
• ¿Qué diferencia existe en vivir por fe y no
por vista? ¿Cuál es la diferencia entre fe y
presunción?
• ¿Qué lecciones aprendemos para capacitar a
los jóvenes para aceptar cargos eclesiásticos?
• ¿Qué lecciones podemos sacar del hecho que
Caleb no dejara al pueblo de Israel luego que
éste no había confiado en él?
Conclusiones
• Afrontar los hechos con Dios fortalecerá
nuestra fe.
• Dios premia nuestro espíritu.
• Dios puede usar a un anciano para
conseguir grandes triunfos.
• La gloria es para Dios, no para los
hombres.
• Dar es el ejercicio que abre nuestro
corazón a Dios, como él lo hizo.
Personajes
SECUNDARIOS
Del Antiguo Testamento
Caleb: Vivir esperando
VERSÍCULO PARA
MEMORIZAR
“Mi alma espera a Jehová más que los
centinelas a la mañana, más que los
vigilantes a la mañana. Espere Israel a
Jehová, porque en Jehová hay
misericordia, y abundante redención con
él” sal. 130:6, 7
INTRODUCCIO
N
Caleb es un líder que
aparece más detrás
del escenario que
frente a la audiencia.
Esta semana
aprenderemos de su
estilo de liderazgo.
INTRODUCCIO
N
El propósito de la lección
es mostrar a un gran líder
dispuesto a vivir con
firmeza y correr riesgos
por fe, que es generoso
y que estimula en el
liderazgo a los jóvenes.
BOSQUEJ
O
Caleb: Vivir esperando…
I. Con Firmeza
II. Con fe
III. Compartiendo
I. VIVIR ESPERANDO CON FIRMEZA
a. Frente al desánimo de los demás
“Y hablaron mal entre los hijos de
Israel… diciendo: La tierra por
donde pasamos para reconocerla,
es tierra que traga a sus
moradores; y todo el pueblo… son
hombres de grande estatura… y
éramos nosotros… como
langostas” Núm 13:32, 33
I. VIVIR ESPERANDO CON FIRMEZA
a. Frente al desánimo de los demás
“hablaron mal”
El mensaje que dieron fue
desanimador. La conquista
de Canaán puede haber
parecido imposible. Pero
Dios les había prometido
la tierra y les ordenó que
entraran y la subyugaran.
I. VIVIR ESPERANDO CON FIRMEZA
b. Frente a la oposición masiva
“Entonces Caleb hizo callar al pueblo
delante de Moisés, y dijo: Subamos
luego, y tomemos posesión de ella;
porque más podremos nosotros que
ellos” Números 13:30
I. VIVIR ESPERANDO CON FIRMEZA
b. Frente a la oposición masiva
“Subamos luego”
Caleb no discutió con
los diez espías que no
tenían fe. En cambio,
habló en forma
valerosa, y apeló a la
confianza y a la acción.
II. VIVIR ESPERANDO CON FE
a. En la promesa divina
“Dame, pues, ahora este monte,
del cual habló Jehová aquel día;
porque tú oíste en aquel día que
los anaceos están allí, y que hay
ciudades grandes y fortificadas.
Quizá Jehová estará conmigo, y
los echaré, como Jehová ha
dicho” Jos 14:12
II. VIVIR ESPERANDO CON FE
a. En la promesa divina
“cual habló Jehová”
“Con la ayuda de Dios,
quería arrebatar aquella
fortaleza de manos de
los mismos gigantes
cuyo poder había hecho
tambalear la fe de
Israel.” (PP 548).
III. VIVIR ESPERANDO CON ACCIÓN
a. Motivando a los jóvenes
“Y dijo Caleb: El que atacare a
Quiriat-sefer y la tomare, yo le daré
Acsa mi hija por mujer” Jue 1:12
III. VIVIR ESPERANDO CON ACCIÓN
a. Motivando a los jóvenes
“yo le daré”
Caleb no se sintió
intimidado por la edad, ni
renunció a la vida y se
aisló. Consideró a los
jóvenes y los motivó para
aceptar el desafío divino
y conquistar Canaán.
III. VIVIR ESPERANDO CON ACCIÓN
b. Compartiendo con los demás
“Ella entonces le respondió: Concédeme
un don; puesto que me has dado tierra
del Neguev, dame también fuentes de
aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes
de arriba y las fuentes de abajo” Jue 1:15
III. VIVIR ESPERANDO CON ACCIÓN
b. Compartiendo con los demás
“Caleb le dio”
Caleb había recibido
bendiciones de Dios y
estaba contento de
compartirlas. Mostró una
generosidad que iba más
allá de las normas sociales
de su época.
CONCLUSION
• Caleb fue un líder que vivió
con firmeza y fe en medio de
las dificultades.
• Compartió lo que tenía y
estimuló a los jóvenes en el
liderazgo.
Elaborado por:
• Alfredo Padilla Chávez
• Pastor IASD Puente Piedra “A”
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