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Características de los Zelotes

Este documento describe a los zelotes, una secta judía que existió durante el periodo del segundo templo. Los zelotes se caracterizaban por su celo religioso y su disposición a usar la violencia para preservar el honor de Dios de Israel. Aunque surgieron originalmente con Judas el Galileo a principios del siglo I d.C., no existieron como movimiento organizado hasta el estallido de la guerra contra Roma en el año 66 d.C. Sus creencias eran similares a las de los fariseos pero apoyaban iniciar una acción armada contra Roma

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Características de los Zelotes

Este documento describe a los zelotes, una secta judía que existió durante el periodo del segundo templo. Los zelotes se caracterizaban por su celo religioso y su disposición a usar la violencia para preservar el honor de Dios de Israel. Aunque surgieron originalmente con Judas el Galileo a principios del siglo I d.C., no existieron como movimiento organizado hasta el estallido de la guerra contra Roma en el año 66 d.C. Sus creencias eran similares a las de los fariseos pero apoyaban iniciar una acción armada contra Roma

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Los Zelotes

Joel Andrés Mosquera


Fernando Cardona
Juna Carlos
José
El contexto religioso de los Evangelios (VII)
Acostumbrado a las definiciones dogmáticas
que caracterizan a las religiones que conoce,
más o menos superficialmente, el hombre de
nuestro tiempo difícilmente puede hacerse una
idea de la enorme flexibilidad doctrinal que
caracterizaba al judaísmo que antecedió la
época de Jesús y que existió, al menos, hasta
la destrucción del Templo en el año 70 d. de C.
Salvo la creencia en un Dios único que se había

Los Zelotes
En este capítulo nos acercaremos a la
segunda de las diferentes escuelas
religiosas (o sectas) judías para examinar lo
que tenían de distintivo y en qué medida se
podían relacionar con el movimiento
originado en Jesús de Nazaret. Así, tras
haber comenzado por los escribas, fariseos
y saduceos (que aparecen en las páginas
del Nuevo Testamento); tratamos a los
esenios, para pasar ahora a los zelotes y los
apocalípticos, para concluir con una
referencia a los judeo-cristianos.
LOS ZELOTES La palabra "zelote" o "zelota"
es una trascripción del griego "zelotai" que
significa, únicamente, "celosos". A su vez,
este término helénico no era sino la
traducción de la auto denominación que se
daban los componentes de este colectivo:
"qannaim" (celosos, en hebreo) o
"qananayya" (celosos, en arameo). El
nombre implicaba un celo religioso
destinado a preservar el honor del Dios de
Israel contra cualquier persona, cosa o
situación que, a juicio de los zelotes, lo
menoscabara.
Los zelotes tenían como modelo a Fineés,
un nieto de Aarón, que no había dudado,
llevado por el celo de Dios, en traspasar de
una lanzada a un israelita y a una pagana
mientras se encontraban fornicando
(Números 25, 7-13). Con este predecente,
no debería extrañarnos que los zelotes
mataran a los judíos que se casaban con
no-judías sin ningún tipo de proceso previo
(Sanhedrín 9, 6).
Leer
La primera referencia histórica a los zelotes
como partido articulado se nos da en
relación con los secuaces de Menahem que,
en el año 66 d. de C., intentaron hacerse
con el control de la guerra contra Roma
(Guerra II, 441). El término es utilizado
también por Josefo para hacer referencia a
los rebeldes jerosilimitanos del invierno del
66-67 d. de C. (Guerra II, 651) y a los
seguidores de Juan de Giscala que se
hicieron con el área del Templo en el 67 d.
de C. 
De la misma manera, las fuentes rabínicas
sitúan las actividades de los zelotes en el
periodo de la guerra contra Roma (Abot de
Rabbi Nathan 6, 8). Estas noticias son
evidentemente correctas porque, como ya
vimos en su momento, desde la revuelta de
Judas el Galileo (que debió de tener lugar
durante la infancia de Jesús), los judíos
intentaron tratar las tensiones con Roma
pacíficamente y, como mucho, recurriendo
a lo que ahora denominaríamos "acciones
no-violentas".
Fue sólo la política de los últimos
procuradores romanos y el estallido del
conflicto final contra Roma lo que provocó
el nacimiento de los zelotes. Los mismos,
por lo tanto, no existieron en vida de Jesús
(salvo el caso de Judas el Galileo al que nos
referiremos enseguida) y esa circunstancia
por si sola - pero a la que se pueden unir
muchas más - imposibilita la adscripción del
mismo a ese movimiento.
Con todo, la historia de este colectivo ha
venido opacada por una referencia contenida
en Josefo (Guerra II, 118; Ant XVII, 9, 23) en
el sentido de que Judas el galileo, que se
sublevó contra los romanos hacia el 6 d. de
C., fue el fundador de la "cuarta filosofía", la
de los zelotes. Dado que Josefo acostumbra a
denominar a los zelotes, "bandidos" y
términos similares, algunos autores han
intentado trazar una línea ininterrumpida de
existencia de los zelotes desde el año 6 d. de
C., hasta la toma de Masada.
Como ya pudimos ver en la primera parte de
esta obra, tal posibilidad no se puede mantener.
La muerte de Judas el galileo significó el final de
su movimiento (Hechos 5, 37) y no tenemos
noticias de nada similar - con la excepción de la
sublevación del "engañador egipcio" que, no
obstante, no parece haber sido un zelote - hasta
el año 66 d. de C. en el que, correctamente,
Josefo habla de ellos. Intentar inter­pretar como
zelotes a todos los bandoleros – calificados
como tal por Josefo - que parecieron durante los
sesenta años intermedios no resulta de recibo
como ha demostrado recientemente un autor
hispano (H. Guevara).
En cierta medida, y si se nos permite trazar el paralelo
histórico salvando las distancias, con los zelotes sucedió
algo similar al caso del sandinismo en Nicaragua. Surgió a
principios de este siglo con Augusto Sandino pero
desapareció con su muerte para no volver a emerger hasta
los años 70. De ello, sin embargo, no se podría deducir una
existencia ininterrumpida de sandinistas durante las
décadas en que no se produjo tal fenómeno. Hoy por hoy,
por lo tanto, no creemos que se pueda afirmar que
existieran zelotes en el periodo que va de la muerte de
Judas el galileo a los primeros años posteriores a la muerte
de Jesús y, muy probablemente, al 66 d. de C. La teología
específica de los zelotes no parece haber sido distinta de la
de los fariseos pero, a diferencia de éstos, ellos se
manifestaron partidarios de iniciar una acción armada
contra Roma que, pensaban, sería respaldada por Dios.
Precisamente por ello, eran contrarios al pago del tributo al
emperador y a los
matrimonios mixtos. Su postura sólo se diferenciaba empero
de la de otros judíos en su disposición a usar la violencia.
Parece también claro que a su uso de la fuerza armada ligaron
aspectos típicos de la violencia revolucionaria como quemar
los registros de propiedad, asesinar a miembros de la clase
alta, etc. Su postura llevó finalmente a la nación a la ruina (y,
en este sentido, es comprensible la postura contraria que
adopta Josefo), pero tanto la incapacidad de la clase
gobernante judía como la rapacidad romana habían abierto las
puertas a que sus posturas radicales (hoy quizá diríamos
"fundamentalistas") fueran aceptadas por buena parte de la
población. Se ha relacionado el término "sicario" (el que lleva
la "sica" o puñal) con los zelotes. La palabra, en su sentido
estricto, parece haberse referido propia­mente a asesinos y
extorsionadores no impulsados necesariamente por razones
políticas. Seguramente eso explica que Josefo la refiera a los
zelotes, sin duda, por su contenido denigratorio. De nuevo, la
palabra no puede ser identificada, sin más, con los zelotes.

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