394.
Dejo El Mundo Y
Sigo A Cristo
Dejo el mundo y sigo a Cristo
porque el mundo pasará; mas
su amor, amor bendito, por los
siglos durará.
¡Oh, qué gran misericordia! ¡Oh,
de amor sublime don!
¡Plenitud de vida eterna,
prenda viva de perdón!
Dejo el mundo y sigo a Cristo, su
sonrisa quiero ver y al mirar
que va conmigo, siempre salvo
estaré.
¡Oh, qué gran misericordia! ¡Oh,
de amor sublime don!
¡Plenitud de vida eterna,
prenda viva de perdón!
Dejo el mundo y sigo a Cristo, su
sonrisa quiero ver como luz
que mi camino haga aquí
resplandecer.
¡Oh, qué gran misericordia! ¡Oh,
de amor sublime don!
¡Plenitud de vida eterna,
prenda viva de perdón!
Dejo el mundo y sigo a Cristo,
acogiéndome a su cruz, y
después iré a verle cara a cara
en plena luz.
¡Oh, qué gran misericordia! ¡Oh,
de amor sublime don!
¡Plenitud de vida eterna,
prenda viva de perdón!