LA ESPAÑA PRERROMANA O
PRIMITIVA
A.- Desde la creación del hombre hasta la España prerromana o primitiva
La creación del hombre:
Dos hipótesis: a) La corriente materialista y atea
b) La corriente espiritualista y teísta
B.- El derecho de la España prerromana o primitiva comprende dos períodos:
1. Prehistoria (2.500 a.C. - 1.100 a.C.)
2. Protohistoria (1.100 a.C. - 218 a.C.)
PREHISTORIA
La Prehistoria comienza con los primeros indicios del hombre en
España, que corresponden a los períodos de la Edad de Piedra y
Edad del Bronce.
En el norte español, se instala una cultura franco cantábrica (ciudad de
Santander), de origen europea.
En la Edad de Piedra, en el sur de España, existe una población de
origen africana -cultura africana o capsiense-. Estos tipos de
culturas se desarrollan económicamente a través de la caza y viven
en cavernas, para protegerse del frío y de los animales.
En la Edad del Bronce (comienzos del II milenio al I milenio a.c.) aparecen
culturas más evolucionadas, como la de Almería, en el sur de España, de
origen africana; esta cultura obtuvo progresos económicos
significativos, así como en su estructura política, dando origen a nuevas
culturas, como la de Argar, cerca de Granada.
Todas estas poblaciones sureñas poseen elementos comunes; es una
población de baja estatura, familia monogámica, con una economía
agrícola y minera.
Nada se sabe acerca del derecho de estas culturas.
PROTOHISTORIA
La protohistoria de España comienza con la llegada de los fenicios a la
Península Ibérica, quienes provenían, originalmente, de las costas del
Líbano y de lo que hoy es Palestina. En el año 1.100 a.C., los fenicios
fundaron en territorio español la ciudad de Gadir -actual Cádiz-. Textos
griegos nos informan acerca de estos acontecimientos.
Los griegos llegaron a España en el 900 a.C.. Estrabón (siglo IV a.C.)
escribe una obra, donde describe la geografía universal del mundo
antiguo. El Libro III de su escrito está destinado a la Península Ibérica.
Otras fuentes para conocer la protohistoria española son Polibio,
Poseidóneo y Artemidores.
PUEBLOS ENDÓGENOS Y EXÓGENOS
Los pueblos españoles de esta era se pueden dividir en dos grupos:
a) Endógenos (o indígenas)
b) Exógenos (extranjeros o colonizadores)
PUEBLOS ENDÓGENOS
1. Íberos
2. Celtas
3. Celtíberos
4. Cántabros
5. Vácceos
6. Vascos
7. Tartesos
ÍBEROS
Son de origen africano, asentados en Almería. Se desplegaron por la
costa sur española.
Para Tagle Martínez los íberos pertenecen a la raza sahariense-camita,
nombre compuesto que designa, por una parte la zona de su origen
inmediato –el desierto de Sahara- y en segundo lugar su procedencia
genética o tribal, ya que serían descendientes de uno de los hijos de
Noé, quien luego del diluvio se asentó en el desierto de Sahara.
Desde este lugar, continuará su movimiento migratorio hasta el
norte de África, zona desde donde invaden la península ibérica,
cruzando el Mar Mediterráneo, por el estrecho de Gibraltar, en el
año 3.000 a.c. aproximadamente.
Los íberos pertenecen a la raza sahariense-camita (Cam, hijo de Noé).
CELTAS
Los celtas –palabra que significa noble o alto- son de origen
europeo nórdico. Entran a España alrededor del 900 a.C., (para
Tagle es entre los año 1.000 a.c. al 800 a.c.) cruzando por los
Pirineos, impulsados probablemente por la necesidad de mejores
tierras y una mejor vida para ellos. Se establecen en la costa
norte de España, especialmente en Galicia y en las zonas de
Castilla, León y Asturias.
Son de raza indoeuropea, descendientes de Jafet, hijo de Noé.
Celta quiere decir noble o alto.
De su contacto con los íberos surgirá otro pueblo, los celtíberos.
CELTÍBEROS
Resultaron de la fusión entre celtas e íberos; se ubicaron el centro sur de España,
constituyendo la población más numerosa a la llegada de los romanos a la
Península y sus más férreos opositores.
VACCEOS
Habitaron la región centro norte de España-Valladolid-
Poseían un sistema de propiedad común sobre la tierra. En consecuencia, la tierra de
cultivo era anualmente sorteada, donde la autoridad determinaba quién las
trabajaría. Una vez terminada la cosecha, la autoridad misma la recolectaba y
procedía a repartirla, según las necesidades.
La retención de parte de ella era severamente sancionada.
VASCOS
Habitaron una región montañosa; tremendamente ariscos y
de naturaleza belicosa; conservaron su lengua
protohistórica, sin influencia latina.
Se ubicaron en la región montañosa del norte español y sur
francés.
TARTESSOS O TARTESIOS
Se ubicaron en la región de Sevilla y sus
alrededores. Fueron el pueblo más trabajador
de la España protohistórica, incluso, llegaron
a auxiliar a las ciudades griegas que vivían
bajo la amenaza de los persas
INSTITUCIONES JURÍDICAS COMUNES
Todos los pueblos anteriormente mencionados comparten
rasgos jurídicos comunes.
Cada ciudad tiene un sistema jurídico cerrado, y es aplicado
sólo sobre los miembros de cada comunidad. Sin embargo,
nacen mecanismos que flexibilizan la aplicación del derecho
de una comunidad a miembros de otra comunidad, como lo
son los llamados Pactos de Hospitalidad y Pactos de
Clientela.
PACTOS DE HOSPITALIDAD
Para el profesor Hugo Tagle por el contrato de hospitalidad,
personas que no tienen comunidad de sangre con una gentilitas
(comunidad de familias que descienden de un antepasado
común) son admitidas en ella. Asó adquieren el derecho de
rendir culto al antepasado o dios familiar y reciben el beneficio
de protección.
Para Palma, “se tiene noticias de estos pactos de hospitalidad a
través de una fuente llamada tesera de hospitalidad, instrumento
que suele tener forma de animal y tiene un orificio que permite
colgarla o exhibirla, esta exhibición permitía dar publicidad al
pacto”
Para el profesor Barrientos, a estos pactos se les llamo hospitium
por los romanos, y correspondía a una especie de asociación no
parental y no residencial y que era una suerte de pacto en
virtud del cual dos individuos que pertenecían a comunidades
distintas, acordaban voluntariamente otorgarse derechos y
comprometerse a ciertos deberes recíprocos e igualitarios,
transmisibles hereditariamente, en cuya consecuencia se
trataban como hospes y así ampliaban sus mecanismos de
defensa y protección. Estos pactos de hospitalidad podían
vincular no sólo a sujetos concretos, sino también a diversas
unidades sociales de estos pueblos.
Según Escudero (1995; 97) con los pactos de hospitalidad, se amplía la protección social
y jurídica de una gentilidad a miembros ajenos a ella. Así el extraño o huésped se
acoge a la tutela del grupo social en que ingresa, pasando a ser considerado gentil o
miembro de esa nueva gentilidad, con los mismos derechos que los restantes
componentes de ella. En otras ocasiones el pacto tiene lugar entre dos grupos
gentilicios, con lo que se produce la equiparación y reciprocidad jurídica de todos
sus miembros.
*Las tesseras eran documentos portátiles de bronce o plata, que tenían formas
figuradas de animales como caballos, jabalíes, delfines, formas geométricas, o
manos entrelazadas, de las que cada parte comprometida conservaba la mitad.
PACTOS DE CLIENTELA
Consistía en un acuerdo entre sujetos particulares, no
entre comunidades, como el caso anterior. Una de
las partes se denominaba “patrón” (protector) y la
otra se llamaba “cliente”. El patrón ofrecía a uno o
más clientes su protección, además, les entregaba
tierras para ser trabajadas y los recursos necesarios
para llevar a cabo la tarea; por su parte, el cliente
prometía prestar sus servicios laborales y también
militares a su patrón.
La clientela produce una flexibilización del derecho, pues
cuando patrón y cliente pertenecían a ciudades distintas,
el cliente pasaba a regirse por el derecho de la
comunidad de su patrón.
Cuando la clientela era de tipo militar, iba apoyada por un
juramento, de carácter religioso: el cliente ofrecía su
vida a los dioses para salvar la de su patrón.
Si un cliente sobrevivía a una batalla y su patrón moría en
ella, el cliente tenía la convicción de que debía luchar
hasta morir o hasta ganar la lucha, para reestablecer el
equilibrio que se había roto con la muerte de su patrón.
En el 133 a.C., en Numancia, comienza un movimiento
rebelde contra Roma. Por ello, doce legiones fueron
enviadas al lugar, para acabar con la insurrección, bajo
el mando del general romano Escipión Emiliano,
destructor de Cartago en la III Guerra Púnica. Con 60
mil legionarios, los romanos decidieron sitiar Numancia,
que era el foco de la rebelión. Luego del asedio y de la
interrupción de los suministros a la ciudad amotinada,
los romanos le ofrecieron pactar, firmar la rendición y
reestablecer la paz.
Sin embargo, Numancia rechazó el ofrecimiento y, convencidos ya
de la derrota que sufrirían, decidieron lanzarse a una inmensa
pila de fuego, inmolándose todos sus habitantes, pues esa era la
forma de cumplir con los numerosos pactos de clientela militar
que poseían.
Los romanos quedaron sorprendidos con la acción de la población
de Numancia. Tanto así que pusieron especial atención en la
clientela militar, por ello la erigieron como requisito para
integrar la guardia pretoriana, encargada de la seguridad de la
ciudad de Roma y de la autoridad, incorporándose al derecho
castrense romano.
La llamaron Devotio Iberica.
PUEBLOS EXÓGENOS
1. Fenicios
2. Griegos
3. Cartagineses
FENICIOS
Este pueblo pertenece a la rama semita
Según las fuentes griegas, en el año 1.100 a.C., navegantes fenicios llegaron a
España, fundando la ciudad de Gadir.
Este pueblo procedía de la costa del Medio Oriente, especialmente del Líbano,
donde tenían asentadas sus ciudades: Sidón, Tiro, Berito, Arados, Ugarit y
Biblos. Sus ciudades siempre estuvieron emplazadas en las costas o en islas
cercanas a ellas, pues constituyeron un pueblo eminentemente comercial.
Cada ciudad fenicia poseía su propio sistema de gobierno, mas ante amenazas
bélicas conformaban una Confederación de ciudades, para hacer frente el
enemigo. Por su ubicación geográfica, no admitían el crecimiento
demográfico, de allí que fomentaran la colonización.
Las actividades económicas que los fenicios desarrollaron en España
fueron la minería y la metalurgia (oro, cobre, plata y estaño); la pesca
(elaboración de pescado salado); también se dedicaron a la elaboración
de una salsa de mariscos, tremendamente popular, llamada garum
Jurídicamente, estas colonias fueron fundadas por particulares,
autorizados por su ciudad de origen; como obligación, éstos tenían que
entregar el diez por ciento de las utilidades de la colonia a la ciudad
natal. En el caso de Gadir, al ser fruto de una fundación de iniciativa
pública, no se le obligó al pago de este tributo.
En las colonias fenicias se aplicó el derecho fenicio, la moneda fenicia y el alfabeto
fenicio.
GRIEGOS
Los griegos son conocidos, fundamentalmente, por
su aporte a la cultura occidental, pero también
fueron importantes colonizadores.
Los griegos fundaron colonias en todo el
Mediterráneo.
Aproximadamente el 900 a.C., fundaron los griegos
en la costa italiana una colonia: Kyme. Al
parecer, esta ciudad fue el foco de expansión para
las posteriores fundaciones en Francia y España.
A España llegaron en el siglo IX a.C. En el 800 a.C., los griegos de
RodasFF fundan en suelo español su primera colonia: Rhode (que
significa rosas), cerca de la actual Barcelona, recibiendo apoyo
desde Kyme. Estos datos están corroborados por algunos
historiadores griegos, como Heródoto.
Otras colonias griegas en España son: Emporión (actual Ampurias),
Hemeroskopeion (que significa atalaya, situada cerca de Valladolid),
Mainake (cerca de Málaga), Alonis (actual Alicante) y Sagunto
(actual Tarragona).
En cuanto a la organización política de estas colonias, todas eran muy similares; se
conoce en detalle la de Massalia, en Francia. Existía una república aristocrática,
con un Senado integrado por 100 miembros vitalicios, constituyendo el
organismo político más importante, con la función de legislar y la de elegir, una
vez al año entre sus miembros, a quince personas para conformar un Consejo, de
carácter ejecutivo, para la administración de la ciudad.
Los griegos se rigieron por leyes escritas; las más importantes eran publicadas en las
plazas o en los lugares públicos, para que los ciudadanos las pudiesen conocer. Su
sociedad contemplaba la esclavitud, pero con un fin social, el cual es, preservar la
vida del prisionero de guerra, en vez de sacrificarla. Luego también se conocerá
la esclavitud por deudas.
El derecho griego prohibía el lujo excesivo, como el uso de objetos muy valiosos en
ceremonias públicas o actos oficiales; a las mujeres griegas se les prohibía beber
alcohol, y su incumplimiento habilitaba al marido para solicitar el divorcio.
El área más relevante en su derecho es la regulación del comercio marítimo, cuyas
normas son muy completas y precisas. Estas normas serán adoptadas, luego, por
romanos y otros pueblos antiguos
LEY DE ECHAZÓN O IACTU (TAMBIÉN CONOCIDA COMO LEY DE AVERÍA)
Se aplicaba en caso de un posible naufragio de un barco mercante. Según esta
norma, cuando un barco mercante se veía ante el riesgo de naufragar, el capitán,
para salvar a la tripulación, podía botar al mar la mercadería. Las pérdidas
económicas eran indemnizadas, pues estaba permitido contratar seguros.
En el caso de que no existieran seguros comprometidos, la indemnización debía
realizarla el dueño del barco -el inversionista-. Podía ocurrir que sólo una parte
de la carga se perdiera y, en este caso, debían contribuir en el pago de la
indemnización, tanto el dueño del barco como el dueño de la mercancía.
Si la carga que una vez botada en el mar, y luego era llevada a la costa por efecto de
la marea, de saberse quién la había recogido, se le obligaba a pagar para
quedarse con ella.
LEY SOBRE PRÉSTAMO A LA GRUESA
VENTURA
Esta norma dice que quien presta dinero para empresas mercantiles, tiene
derecho a cobrar un interés más alto que el común (pues la aventura era
riesgosa), en acuerdo con la otra parte, pues la libertad contractual es lo que
primaba. Frente a excesivos intereses, la contraparte se podía liberar del pago,
en caso de pérdida de la carga.
LEY SOBRE FLETAMENTO
Establece las relaciones u obligaciones de las partes en el contrato de transporte
marítimo.
Muchas de estas y otras leyes formaron parte de las llamadas Leges Rhodias.
CARTAGINESES
Cartago era una colonia fenicia, fundada sobre el actual Túnez, en el siglo IX a.C..
Hacia el siglo VI a.C., Cartago era una potencia mediterránea, haciendo frente al
poderío romano. Su fundación exacta es el 814 a.C..
Los cartagineses llegan a España en el siglo VI a.C., con el objeto de resguardar la
seguridad de algunas ciudades de origen fenicio en la Península Ibérica, como
Gadir, en el año 550 a.C.. Al parecer, Gadir tenía problemas con Tartessos, que,
como ya se ha señalado, estaba vinculada al mundo helénico. En el año 509 a.C.,
los cartagineses avanzan sobre la Península y destruyen Tartessos.
Los romanos la conocieron como Cartago Nova (Cartagena); al igual
que fenicios, los cartagineses son de raza semítica.
En el año 236 a.C., los cartagineses deciden conquistar España, para
evitar la conquista romana. Amílcar Barca liderará las tropas
cartagineses para hacer frente al poder de Roma; la presencia
cartaginesa provocó rechazo entre las comunidades indígenas
españolas, las que simpatizaron con el “defensor” romano; en esta
guerra de conquista, muere Amílcar Barca y lo reemplaza Asdrúbal
Barca, fundador de la primera colonia cartaginesa en España:
Cartago Nova.
En el 230 a.C., llega, para hacerse cargo de las tropas cartaginesas, el legendario
general y estratega cartaginés Aníbal Barca; su misión era dominar a todos los
eventuales pueblos amigos de Roma, para luego sitiar la propia Roma, la Ciudad
Eterna. Famoso es el sitio de la ciudad de Sagunto.
Roma decide enviar diez legiones a España, desembarcando en Ampurias, lo que
desencadena la II Guerra Púnica (218 a.C.), dando inicio, también, a la presencia
romana en España.
Luego de doce años de lucha, los cartagineses son expulsados de España (206 a.C.) y
obligados a retirarse a Cartago. En el 146 a.C., Roma librará su última batalla
con Cartago, en la III Guerra Púnica, en su propio terreno, destruyendo los
campos, salando las tierras y esclavizando su población.
Fue la última vez que el mundo supo de Cartago.
EL DERECHO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA PRERROMANA
Respecto del nivel técnico, es decir, de las características que presenta la
conceptualización jurídica, los estudios de Derecho, se señala en
relación con el Derecho prerromano que carece de nivel técnico, es
decir, que no hubo estudios de Derecho, desarrollo de la
conceptualización jurídica. Por lo menos hasta ahora no se han
encontrado vestigios que indiquen la existencia de escuelas o estudiosos
del derecho, en todo caso, concurren en las sociedades de la cultura
ibérica, sobre todo entre los turdetanos, sucesores de Tartesos, un
conjunto de elementos que permiten especular acerca de la presencia
en dicha sociedad de juristas (quizá una vez que se descifre
completamente la escritura ibérica no se confirme esta idea de falta de
estudios).
En lo relativo a las fuentes formales del Derecho, esto es, de las formas que adoptan
las normas jurídicas en la España prerromana hay que señalar que la fuente
formal que se manifiesta de modo más regular es la costumbre jurídica.
Excepcionalmente hay normativa, que puede ser caracterizada como normativa
de tipo legal.
Así por ejemplo señala Pérez Prendes que en Sagunto se habría dictado un edicto
público con ocasión del sitio de Aníbal. Entre los turdetanos según Estrabón
habían leyes expresadas en verso.
La reflexión sobre el ámbito de vigencia del Derecho está referida a
establecer el criterio que determina a quién se le aplica. En la
Edad Antigüa se sigue el principio de personalidad. Esto quiere
decir que se atiende al lazo que mantiene un individuo con una
comunidad determinada para decidir si se le aplica o no el
Derecho de dicha comunidad. Si existe este lazo, generalmente
de parentesco, el Derecho será aplicable, si no existe el lazo no
será aplicable.