RAMAS DE LA FILOSOFIA
La filosofía en el Perú es desarrollada desde la etapa colonial, aunque se discute su
origen en su etapa andina. Este se extendió en la época republicana, con el
surgimiento de movimientos políticos.
En los casi tres siglos del Perú colonial la filosofía
colonial peruana es de una riqueza inusitada. La filosofía
colonial peruana no es simplemente una meditación
teológica-filosófica del mundo, sino que se da vinculada
con la realidad del indio y los problemas intrínsecos que
Filosofía representa la instauración de un nuevo reino cristiano.
Novohispana
peruana
En este período, también llamado la emancipación criolla, la
llamada «clase criolla» colonial (descendientes de españoles,
pero nacidos en el Perú) preparó ideológicamente la
independencia política.
Existieron influencias del pensamiento racionalista e ilustrado
francés. Se fundaron órganos de difusión de ideas
«peruanistas» (por ejemplo, el Mercurio Peruano). Este proceso
es paralelo a las luchas indígenas por la recuperación de su
Ilustración autonomía, encabezadas por Túpac Amaru II.
peruana Se fundó la sociedad Amantes del Perú.
Este período es posterior a la independencia criolla. Sin discutir
cambios sobre la estructura económica colonial (de carácter
feudal), se procedió a elaborar un debate sobre la forma de
gobierno que debe tener la nueva República del Perú (fundada
en 1821).
Se sostuvieron dos tesis:
Debe haber «soberanía del pueblo». Tesis liberal, propalada
Romanticismo por Benito Laso.
Debe haber «soberanía de la inteligencia». Tesis conservadora,
peruano defendida por Bartolomé Herrera.
Influenciado por el inglés Herbert Spencer, se exalta la ciencia
como generadora de orden y progreso. El principal
representante de esta corriente fue Manuel Gonzáles Prada.
Con influencias del anarquismo, Gonzáles Prada establece una
crítica a los grupos de poder tradicionales en el Perú, culpables
del desastre de la guerra, y de la ruina moral de las grandes
mayorías indígenas. Propone ruptura total con las formas de
pensamiento colonial y, mediante la educación científica,
Positivismo elevar a la población a la modernidad. También se encuentra
Manuel V. Villarán.
Surge como oposición al positivismo, con influencias del
francés Henri Bergson. Proclama «libertad académica» en los
claustros universitarios, y empieza a hacer una sistematización
del pensamiento europeo, pero no hay un abordaje riguroso la
problemática nacional. Los principales representantes de esta
tendencia fueron Alejandro Deústua y Mariano Ibérico.
Espiritualismo
Se desarrolla en parte como respuesta a la progresiva inserción de la
influencia capitalista en el país, sobre todo de los Estados Unidos, sus
abusos y la consecuente conflictividad social. En este período trata de
interpretarse el carácter de la realidad nacional, y la manera de
solucionar sus problemas. Surgen así tres corrientes:
Anarquismo peruano. Ligado al movimiento sindical. Interpreta al
Socialismo y Perú como ligado a la lucha de los sindicatos contra la patronal.
Promueve el Paro Nacional como método de lucha y cambio
movimientos Aprismo. Ligado a los sectores de clase media en el Perú. Interpreta al
sociales país como una nación feudal, necesitada del inversionista extranjero
para desarrollarse de modo capitalista, y generar un empresariado
nacional fuerte.
Marxismo-leninismo peruano. Ligado a los sectores proletarios
urbanos. Interpreta al Perú como un país semifeudal y semicolonial,
necesitado de una organización fuerte del proletariado para «crear
heroicamente» el socialismo en el Perú.
Se establece, a partir de los años sesenta un cuestionamiento
por la ligereza con la que los claustros universitarios venían
procesando la realidad nacional. Se promueven maneras de
integrar el trabajo académico al progreso del Perú.
Crítica del El principal representante fue Augusto Salazar Bondy. Dicho
autor cuestiona el carácter imitativo y carente de originalidad
pensamiento del pensamiento peruano y latinoamericano. La «falta de
académico en el autentidad» se debe a la dominación económica y social a la
que es sometido el pueblo peruano. Por otro lado,
Perú Francisco Miró Quesada Cantuarias, desde una óptica
humanista, propone pautas para desarrollar el «proyecto del
filosofar latinoamericano».
Recientemente se ha desarrollado la filosofía de la liberación,
cuyo principal iniciador es, nuevamente, Augusto Salazar
Bondy. Se trata que la filosofía genere condiciones para la
derrota de la dependencia, y se inaugure una nueva etapa, de
pensamiento libre y verdaderamente emancipado.
Proyectos de
filosofía de la
liberación
En constante polémica con la tendencia eurocéntrica (Rivara,
David Sobrevilla) han cobrado vigencia en los últimos tiempos
las investigaciones filosóficas sobre la Filosofía andina (Antero
Peralta, Pacheco Farfán, Ladislao Cuéllar, Díaz Guzmán,
Víctor Mazzi, Luis Alvizuri, Odilón Guillén). Gustavo Flores
Nuevas
Quelopana ha postulado un pensamiento remitizante con dos
propósitos: 1. explicar la existencia de la filosofía mitocrática
tendencias no sólo en el filosofar precolombino sino en todo el filosofar
ancestral no occidental, y 2. distinguir diacrónica y
sincrónicamente las diversas visiones metafísicas por las que
atravesó el hombre a lo largo de su historia (metafísica de
visión, metafísica de la esencia, metafísica de la existencia,
metafísica del percipi y la metafísica de lo virtual).