ESTRATEGIA DIDACTICA DE LA LITERATURA
INFANTIL
MARCELINA NUNTA MACEDO VI –”A”
EL CUENTO
La estructura del cuento se divide en tres partes: inicio, nudo y desenlace.
● El inicio es la primera parte o parte inicial del cuento. En esta se mencionan los
personajes, se realizan descripciones de los personajes y de los lugares, se da
información acerca del tiempo y del espacio en donde ocurren los hechos, se da la
información necesaria para introducirnos en la historia, etc.
● En el nudo se produce el conflicto o el problema del cuento, en esta parte se encuentra
la trama. Mayormente se encuentra en la parte del medio del cuento.
● Finalmente, en el desenlace se resuelve el problema anteriormente producido. En el
nudo y en el desenlace mayormente aparecen los personajes principales, estos últimos
están involucrados en los sucesos ocurridos en el nudo y en el desenlace.
EL PRINCIPE
RANA
El inicio:
Érase una vez un rey que tenía cuatro hijas. La más pequeña era la más bella y
traviesa. Cada tarde salía al jardín del palacio y correteaba sin parar de aquí para
allá, cazaba mariposas y trepaba por los árboles ¡Casi nunca estaba quieta!
Un día había jugado tanto que se sintió muy cansada. Se sentó a la sombra junto
al pozo de agua que había al final del sendero y se puso a juguetear con una
pelota de oro que siempre llevaba a todas partes. Estaba tan distraída pensando
en sus cosas que la pelota resbaló de sus manos y se cayó al agua. El pozo era
tan profundo que por mucho que lo intentó, no pudo recuperarla.
Se sintió muy desdichada y comenzó a llorar. Dentro del pozo había una ranita
que, oyendo los gemidos de la niña, asomó la cabeza por encima del agua y le
dijo:
o -¿Qué te pasa, preciosa? Pareces una princesa y las princesas tan lindas como tú no deberían estar tristes. --
-Estaba jugando con mi pelotita de oro pero se me ha caído al pozo – sollozó sin consuelo la niña.
o -¡No te preocupes! Yo tengo la solución a tus penas – dijo la rana sonriendo – Si aceptas ser mi amiga, yo bucearé
hasta el fondo y recuperaré tu pelota ¿Qué te parece?
o -¡Genial, ranita! – dijo la niña – Me parece un trato justo y me harías muy feliz.
La rana, ni corta ni perezosa, cogió impulso y buceó hasta lo más profundo del pozo. Al rato, apareció en la superficie
con la reluciente pelota.
o ¡Aquí la tienes, amiga! – jadeó la rana agotada.
La princesa tomó la valiosa pelota de oro entre sus manos y sin darle ni siquiera las gracias, salió corriendo hacia su
palacio. La rana, perpleja, le gritó:
o ¡Eh! … ¡No corras tan rápido! ¡Espera!
Pero la princesa ya se había perdido en la lejanía dejando a la rana triste y confundida.
El nudo
Al día siguiente, la princesa se despertó por la mañana cuando un rayito de sol se coló por su
ventana. Se puso unas coquetas zapatillas adornadas con plumas y se recogió el pelo para
bajar junto a su familia a desayunar. Cuando estaban todos reunidos, alguien llamó a la
puerta.
● ¿Quién será? – preguntó el rey mientras devoraba una rica tostada de pan con miel.
● ¡Yo abriré! – dijo la más pequeña de sus hijas.
La niña se dirigió a la enorme puerta del palacio y no vio a nadie, pero oyó una voz que
decía:
● ¡Soy yo, tu amiga la rana! ¿Acaso ya no te acuerdas de mí?
Bajando la mirada al suelo, la niña vio al pequeño animal que la miraba con ojos saltones y
el cuerpo salpicado de barro.
● ¿Qué haces tú aquí, bicho asqueroso? ¡Yo no soy tu amiga! – le gritó la princesa
cerrándole la puerta en las narices y regresando a la mesa.
Su padre el rey, que no entendía nada, le preguntó a la niña qué sucedía y ella le contó cómo
había conocido a la rana el día anterior.
● ¡Hija mía, eres una desagradecida! Ese animalito te ayudó cuando lo necesitabas y ahora te estás
comportando fatal con él. Si le has dicho que serías su amiga, tendrás que cumplir tu palabra. Ve ahora
mismo a la puerta e invítale a pasar.
● Pero papi… ¡Es una rana sucia y apestosa! – se quejó
● ¡Te he dicho que le invites a pasar y le muestres agradecimiento por haberte ayudado! – bramó el
monarca.
La princesa obedeció a su padre y propuso a la rana que se sentase con ellos. El animal saludó a todos muy
amablemente y quiso subirse a la mesa para alcanzar los alimentos, pero estaba tan alta que no fue capaz
de hacerlo.
● Princesa, por favor, ayúdame a subir, que yo solita no puedo.
La princesa, tapándose la nariz porque la rana le parecía repugnante, la cogió con dos dedos por una pata y
la colocó sobre la mesa. Una vez arriba, la rana le dijo:
● Ahora, acércame tu plato de porcelana para probar esa tarta ¡Seguro que está deliciosa!
La niña, de muy mala gana, compartió su comida con ella. Cuando hubo terminado, el batracio comenzó a
bostezar y le dijo a la pequeña:
● Amiga, te suplico que me lleves a tu camita porque estoy muy cansada y
tengo ganas de dormir.
La princesa se sintió horrorizada por tener que dejar su cama a una rana sucia y
pegajosa, pero no se atrevió a rechistar y la llevó a su habitación. Cuando ya
estaba tapada y calentita entre los edredones, miró a la niña y le pidió un beso.
● ¿Me darás un besito de buenas noches, no?
● ¡Pero qué dices! ¡Sólo de pensarlo me dan ganas de vomitar! – le espetó la
chiquilla, harta de la situación.
El desenlace
La ranita, desconsolada por estas palabras tan crueles, comenzó a llorar. Las lágrimas resbalaban por
su verde papada y empapaban las sábanas. La princesa, por primera vez en toda la noche, sintió mucha
lástima y exclamó:
● ¡Oh, no llores por favor! Siento haber herido tus sentimientos. Me he comportado como una niña
caprichosa y te pido perdón
Sin dudarlo, se acercó a la rana y le dio un besito cariñoso. Fue un gesto tan tierno y sincero que de
repente la rana se convirtió en un joven y bello príncipe, de rubios cabellos y ojos más azules que el
cielo. La niña se quedó paralizada y sin poder articular palabra. El príncipe, sonriendo, le dijo:
● Una bruja malvada me hechizó y sólo un beso podía romper el maleficio. A ti te lo debo. A partir
de ahora, seremos verdaderos amigos para siempre.
Y así fue… El príncipe y la princesa se convirtieron en inseparables y cuando fueron mayores, se
casaron y su felicidad fue eterna.
MÁS SOBRE ESTE CUENTO
El cuento de El Príncipe rana, o el Rey rana es un cuento de hadas originariamente escrito
por los Hermanos Grimm. Además, la película de Disney realizada en 2009 y titulada
“Tiana y el sapo” está ligeramente basada en este cuento.
En la versión original el hechizo se rompe cuando la niña lanza a la rana contra la pared,
pero actualmente todas las versiones prefieren algo más romántico y es darle un beso. . La
memoria popular ha dado lugar al uso cotidiano de una frase de este cuento: “tienes que
besar muchas ranas antes de encontrar a tu príncipe”. Mediante esta frase se trata de
animar a encontrar el verdadero amor.
GRACIAS!