CURSO: HIDROLOGÍA AMBIENTAL
PARTE 5
ALUMNO: FRANK ROJAS CANALES
LOS DIQUES
Un dique es una estructura (de hormigón, piedra,
tierra y otro material) que se construye con el
objetivo de contener el agua, impidiendo su paso.
Pueden construirse de manera perpendicular o
paralela al curso de agua que se pretende contener.
También se denomina dique a una formación
geológica natural de origen volcánico (diques ígneos
intrusivos).
Las obras transversales según su funcionalidad
A) Diques de consolidación:
Los diques de consolidación tienen por objetivo
principal evitar los fenómenos directos de erosión e
inestabilidad en los cauces y en las laderas, por lo
que en el caso de la corrección total de un torrente
se construyen diques sucesivos, que dotan a toda la
longitud del cauce de la pendiente de
compensación, en forma de escalera en la cual los
peldaños serían los diques, y los rellanos las cuñas
de sedimentos. La separación entre los “peldaños”
vendría dada, por tanto, por la longitud de la cuña
de sedimentos esperada, sin que se produzca otra
solución de continuidad en los aterramientos
formados, que la ocupada por la estructura de los
diques, salvo que existan zonas del lecho en que por
cualquier causa (un afloramiento rocoso, un tramo
con menor pendiente, por ejemplo), no se presenten
fenómenos de retrogresión.
Las obras transversales según su funcionalidad
B) Diques de retención:
Estos diques tienen como principal misión la
retención de los materiales sólidos o de los caudales
líquidos. Es obvio que esta función de retención la
hacen también los diques de consolidación.
Se denomina “diques de retención” a todos los
diques de corrección torrencial, sin distinguir como
tipología propia los de consolidación.
No obstante, hay casos en los cuales la principal
función del dique es la retención de determinados
sólidos o del caudal líquido, por lo cual hay diques
que son, claramente, de retención. Por ejemplo, los
diques “abiertos”, también llamados “vacíos”, en los
que se practican grandes aberturas (
Obras longitudinales
Siguiendo la clasificación anterior, se repasan muy someramente los principales tipos de obras longitudinales de protección o de defensa
contra la erosión y de adecuación de cauces (no se estudian los muros de contención de laderas, por su escasa aplicación en la Ingeniería
de Montes, y porque no presentan diferencias estructurales importantes con los diques longitudinales
a) Obras de protección o de defensa
contra la erosión:
Las principales obras son los malecones y
muros de defensa, los espigones y las
escolleras. Los malecones, o muros, o
diques longitudinales, son barreras
continuas de fábricas no erosionables,
tanto rígidas (hormigón, mampostería
hidráulica) como deformables
(mampostería gavionada). Pueden ser no
sumergibles (que restringen la
inundación a la zona comprendida entre
ellos), o sumergibles (que definen un
cauce de evacuación de avenidas
ordinarias, pero permiten la inundación
de los terrenos adyacentes en las
crecidas).
Obras longitudinales
b) Obras de adecuación de cauces:
Como ya se ha dicho anteriormente,
estas obras buscan aumentar la velocidad
del caudal líquido, lo cual disminuirá el
calado y aumentará la capacidad de
desagüe del tramo. Habitualmente, se
entiende que las obras más comunes
para ello son las canalizaciones y
encauzamientos, aunque no debe
olvidarse que hay biotecnias muy
relevantes que pueden ayudar a tal fin, o
incluso sustituir a las obras, como la
práctica de adecuados tratamientos
selvícolas en la vegetación de los
márgenes (desbrozado de malezas, poda,
retirada de pies secos o decrépitos, claras
selectivas).
Las obras mixtas: encauzamientos escalonados de
tramos erosionables
Por último, existe el caso
particular de los
encauzamientos
escalonados con tramos
erosionables, que, siendo
fundamentalmente (como
su mismo nombre indica)
de tipo longitudinal,
integra elementos
transversales, lo que
justifica que se le califique
como una obra “mixta”. Se
trata de un canal
escalonado por rastrillos
entre los cuales se dota al
lecho de la pendiente de
compensación
RESTAURACION FORESTAL DE LOS
PAISAJES: UN DESAFÍO AL FRENTE
RESTAURACION FORESTAL DE LOS
PAISAJES: UN DESAFÍO AL FRENTE
CONCLUSIONES
La restauración puede ser considerada como una vía potente para la recuperación de los ecosistemas y los servicios
que benefician a la comunidad para múltiples usos.
La rapidez de la restauración depende de condiciones de temperatura, humedad y nutrientes que favorezcan el
crecimiento de plantas, luego de la tala; sin embargo se considera que a partir de 20 años se recupera el régimen
hidrológico
La restauración propicia el mejoramiento de las condiciones del suelo, lo que facilita el proceso de infiltración del
agua
Existen algunos indicios que el cambio climático está produciendo una mayor eficiencia en el uso del agua dentro del
proceso de restauración que puede alterar la hidrología y el clima
Se requiere comparar los impactos de diferentes prácticas de restauración y su efecto en servicios eco sistémicos
críticos y en los modos de vida, desde la escala local y de paisaje
RECOMENDACIONES
Reconocer que la forestación reduce la disponibilidad general del agua. Con frecuencia se considera que los bosques
tienen un efecto positivo en el agua y el medioambiente en todos los casos, lo cual puede crear expectativas poco
realistas entre las partes interesadas locales que dependen del agua. Los posibles impactos hidrológicos positivos y
negativos de la forestación deben evaluarse y analizarse con las partes interesadas.
Definir las prioridades espaciales para la forestación. La forestación de los suelos degradados es beneficiosa para la
regulación hidrológica y el control de la erosión difusa del agua, incluso en el caso de las especies exóticas. Para
poder optimizar los servicios hidrológicos, Las iniciativas de restauración del paisaje forestal en los Andes deben dar
prioridad a los suelos sin cobertura vegetal, con suelos compactados, y con suelos en los que la materia orgánica se
ha agotado.
Proteger los bosques nativos. Los bosques andinos nativos son excelentes en lo que respecta a regular el caudal y
proteger los suelos. Restaurar los servicios hidrológicos afectados una vez que los bosques se degradan o destruyen
es difícil (o imposible) y demanda mucho tiempo.
Proteger los herbazales nativos. Los responsables de tomar decisiones a veces asumen que la forestación es clave
para la conservación o restauración de cuencas, pero la realidad es que los herbazales andinos nativos en buenas
condiciones ofrecen excelentes servicios hidrológicos