“Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
UNIVERSIDAD CÉSAR VALLEJO
Escuela de Medicina
MEDICINA OCUPACIONAL Y
REHABILITACIÓN
DESGARRO MENISCAL
DOCENTE: SERRANO GARCÍA, BLANCA
ROSA
IX CICLO
Trujillo-2020
MENISCOS
La articulación de la rodilla contiene el menisco, que
está compuesto por un componente medial y un
componente lateral, situados entre el cóndilo
femoral y la meseta tibial.
Protegen al cartílago articular
actuando como un buffer entre
la superficie femoral y tibial en
la carga de peso. Ellos
proporcionan lubricación y
aumentan la estabilidad
proporcionando congruencia
entre las superficies articulares
de la rodilla.
IRRIGACIÓN
Roja-Roja: (donde comienzan los vasos) se sitúa en la
periferia). Se trata de una zona rica en vascularización
y terminaciones nerviosas, por tanto, si se lesiona,
duele. Tiene un alto poder de cicatrización.
Roja-Blanca: (donde terminan los vasos) es la unión
de la zona vascular con la avascular. Tiene poder de
cicatrización, especialmente en jóvenes.
Blanca-Blanca: zona avascular y sin terminaciones
nerviosas, zona asensorial (prácticamente solo hay
condrocitos). Su poder de curación es escaso. Al
lesionarse podría dar dolor solo en caso de que tirara
de la zona roja-roja (periferia). Es la zona con mayor
asiento de fracturas.
DESGARRO MENISCAL
Las lesiones meniscales son algunos de
los trastornos de la rodilla más
frecuentes.
Los meniscos se desgarran de maneras
diferentes. Los desgarros se definen por
su aspecto y también por el lugar donde
ocurre el desgarro en el menisco. Los
desgarros comunes incluyen
longitudinales, en pico de loro, en
colgajo, en mango de balde y
mixtos/complejos.
MECANISMOS DE LESIÓN
Los movimientos de la rodilla pueden producir lesiones cuando estos
no siguen los desplazamientos de los cóndilos sobre la tibia. Es el
caso de un movimiento brusco de extensión de la rodilla (no hay
tiempo de que se adelante el menisco quedando encasillado entre el
cóndilo y la tibia. Este mecanismo es muy frecuente en los futbolistas,
explicando las rupturas transversales y las desinserciones del
cuerno anterior.
Otro mecanismo es el de distorsión de la rodilla asociando a rotación
externa y lateralidad externa, que desplaza al menisco bajo la
convexidad del cóndilo interno provocando una fisura longitudinal del
menisco, una desinserción capsular, o una fisura compleja. La parte
central del menisco puede quedar levantada dando lugar a
una lesión denominada asa de cubo.
MECANISMOS DE LESIÓN
La ruptura de un ligamento cruzado también puede causar
ruptura meniscal. Cuando un menisco se rompe la parte lesionada
ya no sigue los movimientos normales y se puede encasillar entre el
cóndilo y la tibia causando un bloqueo, tanto más acentuado cuanto
más posterior sea la lesión meniscal. La extensión completa resulta
imposible en estos casos.
Las personas mayores tienen más probabilidad de tener desgarros
degenerativos de meniscos. El cartílago se debilita y se desgasta,
afinándose con el tiempo. El tejido desgastado y añoso tiene más
tendencia a los desgarros. Solo tornearse bruscamente al
levantarse de una silla podría ser causa suficiente de un desgarro si
los meniscos se han debilitado con la edad.
LESIONES DEL MENISCO MEDIAL
Lesiones meniscales en jóvenes. Es propio en edades en las
que el menisco es un fibrocartílago hialino, con condrocitos
jóvenes. Se tratará pues de un traumatismo sobre un menisco
previamente sano.
Lesiones meniscales, en sujetos de más edad. Serán meniscos
con procesos degenerativos previos (más pobre en agua
intercelular, más pobre en condrocitos y más rico en fibras
colágenas). Para romperse solo necesita de un traumatismo
mínimo, que da muy poca sintomatología, con una molestia
permanentes, que suele obligar a los pacientes a tomar grandes
dosis de antiinflamatorios. El menisco suele romperse por la parte
más afectada que suele ser la porción posterior de la cara inferior
del menisco medial. Es una de las causas más frecuentes de dolor
en la rodilla, sobre todo en mujeres, y aunque casi todos los libros
describen las lesiones meniscales de los deportistas como
lesiones típicas, son más frecuentes las lesiones en meniscos
degenerativos.
LESIONES DEL MENISCO LATERAL
Se trata de un menisco más móvil, que el menisco medial, de ahí que los fenómenos de
compresión y pellizcamiento (que provocan lesiones o roturas longitudinales en el
menisco medial). Sin embargo, si que podemos encontrar fenómenos de distensión del
paramenisco lateral, dando una patología parameniscal propia, que puede ser respuesta
a una serie de microtraumas reiterados, o bien deberse a un traumatismo directo sobre
el paramenisco. En ambos casos el paramenisco puede dar lugar a un proceso fibroso
conjuntivo cicatricial, convirtiéndolo en una estructura retraída y más firme, que sujetará
al menisco, como si fuera el medial, o bien, un proceso multiplicativo, que será el
responsable de la formación del denominado "quiste del paramenisco", que es una
cavidad rellena por tejido mucilaginoso y con una capsula de revestimiento. Puede ser
que el quiste del paramenisco sea una lesión única, pero actúa fijando el menisco lateral
haciéndolo mas propenso a una lesión.
La rotura del menisco lateral es una rotura típica que adopta, una morfología en "pico
de loro". Se trata de una rotura horizontal, pero como este menisco es más alto que el
medial, no habrá una rotura, si no dos, quedando una lengüeta central intermedia.
ROTURA EN PICO DE LORO
En la flexo-extensión, el fragmento superior sigue al fémur, y el fragmento inferior sigue a la tibia,
de modo que la lengüeta central se sale y hace prominencia, que a la sección da una imagen de
"pico de loro". Como la lesión se produce en el tercio medio del cuerno posterior del menisco
lateral, la clínica será muy inexpresiva y habrá pocas crisis de enclavamiento.
Para que nos hagamos una idea de la frecuencia de las roturas de los meniscos diremos que en
jóvenes, por cada lesión del menisco lateral, aparecen cinco del menisco medial. En viejos
aparecen diez lesiones del menisco medial por cada una del menisco lateral.
SÍNTOMAS CLÍNICOS
Los pacientes con desgarros agudos traumáticos del menisco tendrán
hipersensibilidad a la palpación a lo largo de la línea articular en el
área del desgarro. Así, los casos con desgarros mediales del menisco
presentarán hipersensibilidad en la línea articular medial y aquellos
con desgarros laterales tendrán sensibilidad en la línea articular
lateral. También es probable encontrar un derrame de la rodilla.
Los pacientes con desgarros crónicos degenerativos del menisco
tendrán menos datos físicos positivos. A nivel anatómico, los
desgarros degenerativos implican más desgaste y fisuras; estos
desgarros por lo general no tienen grandes pedazos del menisco
desgarrado en el espacio articular de la rodilla que puedan causar
síntomas mecánicos. Los pacientes constantemente presentan
hipersensibilidad en la línea medial o lateral de la articulación. Los
enfermos con desgarros crónicos a menudo también tendrán cierto
grado de enfermedad articular degenerativa (EAD) coexistente.
El derrame articular: Es mucho más indicativo de
lesión meniscal si se produce a las pocas horas de la
lesión. También se pueden producir derrames repetidos
en roturas crónicas cuando la porción meniscal rota
queda atrapada entre el fémur y la tibia y se produce
una fuerte tracción en la periferia del menisco.
Bloqueo articular: Ocurre en roturas meniscales
amplias que presentan un fragmento móvil que
ocasionalmente queda atrapado entre las superficies
articulares. Cuando esto ocurre, es imposible para el
paciente realizar la extensión completa o la flexión
completa de la rodilla, tanto por el dolor como por la
obstrucción mecánica que ocasiona la interposición del
fragmento.
DOLOR
Dolor a la movilización:
• Dolor que limita la extensión (signo del puente). Con el paciente en decúbito
supino y en extensión máxima de la rodilla, el explorador podrá meter la mano por
debajo de la rodilla (en un paciente normal no podría).
• Dolor a la rotación (Steinmann I): con el paciente sentado o tumbado y las
rodillas a 90º de flexión, la rotación interna y externa de la tibia produce dolor en la
interlínea correspondiente. Es poco específico.
• Dolor al estrechar la interlínea
Dolor al palpar la interlínea (fundamental):
• Palpación simple
• Emigración posterior del dolor a la flexión (Steinmann II): si la prueba de
Steinmann I es positiva, se extiende un poco la rodilla y se repiten los giros. Si el
punto de dolor se ha desplazado hacia delante (los meniscos se desplazan hacia
delante con la extensión de la rodilla), la prueba es positiva.
• Aumento dolor con la rotación (Bragard)
SIGNO DE STEINMANN I SIGNO DE STEINMANN II
a.-Rotación interna
de la tibia
a.- posición inicial de la
pierna, rotación externa
b.- flexión
C.- posición inicial de la pierna
b.-Rotación rotación interna
externa de la tibia d.- flexión
PRUEBAS FUNCIONALES
PRUEBA DE McMURRAY PRUEBA DE APLEY
La prueba de McMurray, que se practica al extender
La prueba de compresión de Apley también puede
una rodilla flexionada mientras se ejerce una fuerza de
realizarse para valorar la patología del menisco. Esta prueba
rotación interna o externa sobre la tibia, puede
se efectúa con el paciente en posición prona sobre la mesa d
provocar dolor y un chasquido o tronido; este sonido
exploración y la rodilla flexionada a 90 grados. Se aplica
es resultado del pellizcamiento del borde desgarrado
presión descendente sobre el pie y la pierna mientras se
del menisco entre la meseta tibial y el cóndilo femoral
gira, flexiona y extiende la rodilla. Una prueba positiva
mientras la rodilla se mueve de la flexión a la
provoca dolor y chasquido a lo largo de la línea articular.
extensión.
EXAMENES COMPLEMENTARIOS
• Rx AP y lateral pura y axial de rótula: Los meniscos no se ven en la Rx. Ésta
técnica podría ser útil para descartar otras lesiones (ej. meniscos calcificados,
propios de condrocalcinois).
• RM: Es la prueba de elección, nos da el diagnóstico de certeza. Las fracturas se
clasificamos en tres tipos: tipo I, II, y III.
Rotura tipo I: se trata de una degeneración intrameniscal. El menisco está
degenerado en el interior, pero no hay fragmentación alguna, por lo que no hay
indicación quirúrgica.
Rotura tipo II: se trata de una degeneración intrameniscal que puede llegar a la
capsula articular. Por lo general, no hay indicación quirúrgica.
Rotura tipo III: El menisco está fragmentado, el interior del menisco conecta
con la parte superior o inferior. Hay indicación quirúrgica.
• Artro TAC: no lo utilizan aquí; puede tener gran valor en caso de evaluación de
meniscos ya operados y valoración de suturas o trasplantes meniscales.
• Artroscopia diagnóstica: NUNCA, la artroscopia tiene que ser terapéutica.
TRATAMIENTO
Los factores que influyen en la elección del tratamiento conservador o quirúrgico son la evaluación
clínica, la existencia o no de lesiones asociadas (si las hay, tratar con más premura), tipo exacto,
localización y extensión de la lesión.
A. TRATAMIENTO EN LA FASE AGUDA
• Si existe un bloqueo de rodilla: hay que intentar reducirlo con manipulaciones y anestesia local
intraarticular. Es una indicación de cirugía no demorable.
• Si hay dolor y derrame (aparece a las 8h de la lesión): extraer el líquido con punción,
aspiración, vendaje compresivo reposo, hielo, AINES, elevación de la extremidad y descarga .
B. TRATAMIENTO CONSERVADOR: Indicado en:
• Roturas meniscales longitudinales pequeñas y en las degenerativas.
• Roturas de espesor parcial y total estables
• Puede estar indicado en pacientes con roturas degenerativas atraumáticas sin síntomas
mecánicos.
• Pacientes asintomáticos. El tratamiento consiste en: hielo, analgésicos y fisioterapia progresiva
C. TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
1) Sutura meniscal: tiene buenos resultados a largo plazo.
2) Meniscectomía:
a) Parcial vía artroscópica: se hace siempre y cuando la
reparación no sea posible).
b) Total: prácticamente abandonado hoy en día.
3) Trasplante:
a) Aloinjerto: del banco de tejidos
b) Sintético: de colágeno o poliuretano.
D. ESPECÍFICO
• Meniscopatía degenerativa: la menisectomía no debe ser la primera
línea de tratamiento. Después de 3 meses con dolor persistente/síntomas
mecánicos, puede proponerse la menisectomía parcial artroscópica.
• Quiste meniscal: descompresión y reparación de la lesión meniscal.
REHABILITACIÓN
En principio la fisioterapia para la rehabilitación de rodilla y menisco, se plantea en estos casos para
aligerar la reducción del dolor del menisco y de la inflamación. Al tiempo que se propone recuperar
la fuerza, la propiocepción y la movilidad de la rodilla.
Una vez realizada la exploración detallada de la rodilla afectada, el fisioterapeuta determinará cuáles
serán las técnicas acordes con cada caso particular.
El tratamiento con fisioterapia debe adecuarse a cada paciente, lo que quiere decir que no hay una
manera común y general para todos los casos.
Recuperación operación menisco
Algunas técnicas del tratamiento fisioterapéutico son las siguientes:
•Ejercicios de propiocepción o de coordinación y equilibrio para la musculatura estabilizadora de la
rodilla.
•Drenaje linfático manual para la evacuación del líquido inflamatorio.
•Aplicación de hielo o crioterapia
•Electroestimulación para el reforzamiento de la musculatura periarticular.
•Movilizaciones pasivas para incrementar la actividad muscular.
•Reducción del dolor con terapias manuales.
•Ejercicios para potenciar la musculatura, particularmente los cuádriceps.
La aplicación de hielo o crioterapia es aconsejable en las
fases más agudas de la lesión. En todos los casos ha de
cumplirse el denominado protocolo RICE (reposo, hielo,
compresión y elevación). Unido a esto, el fisioterapeuta
indica el uso de muletas para evitar la carga o peso en el
menisco roto.
•R=Reposo. Deje por un tiempo la actividad que causó la
lesión. Su médico podría recomendarle que use muletas
para evitar el peso en su pierna.
•I=Hielo. Use paquetes fríos durante 20 minutos cada vez,
varias veces al día. No aplique hielo directamente sobre
la piel.
•C=Compresión. Para prevenir hinchazón adicional y
pérdida de sangre, use un vendaje elástico para
compresión.
•E=Elevación. Para reducir la inflamación, reclínese
cuando descansa y ponga su pierna en alto por encima
del nivel de su corazón.
Recuperación operación menisco
La atención de los fisioterapeutas será indispensable para un normal retorno a las actividades del
día a día y una correcta recuperación de la operación de menisco. Solo el fisioterapeuta le hará recuperar al
paciente la normalidad en su forma de caminar y a mejorar las maneras en que realizaba con anterioridad
algunas actividades físicas.
Ejercicios de rehabilitación de operación de menisco
Para la mayoría de los desgarros, algunos ejercicios simples pueden ayudar a mantener la fuerza muscular
en la parte frontal del muslo (cuádriceps), en la parte trasera del muslo (isquiotibiales), en la pantorrilla y en
la cadera. Todas estas zonas son importantes para el funcionamiento general de la pierna, mientras la
rodilla sana después de una lesión o después de una cirugía.
EJERCICIOS DEL CUADRICEPS: Los ejercicios de cuádriceps le ayudan a fortalecer y a mantener los
músculos que están en la parte superior del muslo. Con este ejercicio, usted está "fijando" los cuádriceps al
mantenerlos firmes. Haga de 8 a 12 repeticiones varias veces al día.
•Siéntese en el suelo con la pierna lesionada estirada hacia adelante.
•Contraiga los músculos que están en la parte superior del muslo presionando la parte trasera de la rodilla
contra el suelo.
•Mantenga esta posición aproximadamente 6 segundos, luego descanse hasta 10 segundos.
Si siente molestias debajo de la rótula, pruebe a colocar una toalla pequeña enrollada debajo de la rodilla
durante este ejercicio.
Elevación de la pierna estirada hacia adelante
Estas elevaciones de la pierna estirada le ayudan a fortalecer los
músculos que están en la parte superior del muslo y alrededor de la
cadera. Haga de 8 a 12 repeticiones.
Recuéstese boca arriba con la rodilla sana flexionada, de modo que el
pie esté apoyado completamente en el suelo. La pierna lesionada debe
estar estirada. (Durante este ejercicio, la parte baja de la espalda debe
tener una curva normal. La espalda tiene una curva normal si usted
puede deslizar la mano entre el suelo y la parte baja de la espalda, de
modo que la palma de la mano toque el suelo y la espalda toque el
dorso de la mano).
Contraiga los músculos del muslo de la pierna lesionada presionando
la parte trasera de la rodilla contra el suelo. Mantenga la rodilla
estirada.
Mientras mantiene firmes los músculos del muslo, levante la pierna
lesionada de manera que el talón esté a aproximadamente 12
pulgadas (30 cm) del suelo. Mantenga esta posición durante 5
segundos, luego baje la pierna lentamente.
Flexión y extensión de los isquiotibiales
La flexión y extensión de los isquiotibiales fortalece los
músculos que se encuentran en la parte trasera del
muslo. Haga de 8 a 12 repeticiones.
•Acuéstese boca abajo con las rodillas estiradas. Si siente
la rótula incómoda, enrolle un paño y colóquelo debajo de
la pierna justo encima de la rótula.
•Levante el pie de la pierna lesionada doblando la rodilla,
de modo que lleve el pie hacia los glúteos. Si este
movimiento le duele, pruebe hacerlo sin doblar tanto la
rodilla, para evitar cualquier movimiento doloroso.
•También puede agregar una tobillera con peso al tobillo
(no más de 5 libras [2.3 kg]) o usar latas de sopa dentro
de una bolsa de plástico y colocar las asas de la bolsa
alrededor del tobillo. Con el peso, no debe levantar la
pierna más de 12 pulgadas (30 cm) para obtener un buen
entrenamiento de los isquiotibiales.
Puente sostenido con los talones
El ejercicio de puente sostenido con los talones hace
trabajar los músculos isquiotibiales y los músculos que
rodean la parte inferior del cuerpo y las caderas. Haga de
8 a 12 repeticiones. No continúe con este ejercicio si le
causa dolor.
•Acuéstese boca arriba con ambas rodillas dobladas y los
tobillos flexionados, de modo que solo los talones estén
sobre el piso. En este punto, las rodillas deben estar
flexionadas aproximadamente a 90 grados.
•Tense los músculos abdominales hundiendo el ombligo
hacia la columna vertebral. Luego empuje los talones
contra el piso, apriete los glúteos y levante la cadera del
piso hasta que los hombros, las caderas y las rodillas
estén en línea recta.
•Espere alrededor de 6 segundos mientras sigue
respirando con normalidad, y luego baje las caderas
lentamente al piso y descanse hasta 10 segundos.