Reflexiones sobre Eclesiastés

0% encontró este documento útil (0 votos)
103 vistas34 páginas
Este documento resume el libro bíblico de Eclesiastés. 1) Eclesiastés es un desafío intelectual para los lectores modernos. 2) Aunque el autor repite que todo es vanidad, hay algo que nos ll…

Cargado por

Flor Hernandez

ECLESIASTES

• Leer el libro de Eclesiastés es toda una aventura intelectual, es uno de


los desafíos mayores que encontramos en las Sagradas Escrituras.
Todo en el libro resulta tan extraño a una mentalidad occidental y
moderna que nunca se alcanza la seguridad de una comprensión
exacta de su contenido.
• La tarea resulta muchas veces, o por lo menos así lo parece, como
tantas veces repite el autor a lo largo de su obra vanidad y aflicción de
espíritu (1:14; 2:11; 4:16, etc.). Y sin embargo hay algo en el libro que
una y otra vez nos lleva a emprender la tarea de leerlo y entenderlo.
• Pero hay una clave para acercarse a la obra del Predicador, un punto de
vista desde el que se puede ir ordenando su contenido de modo que las
ideas y conceptos aparezcan en una perspectiva que va dando razón de
muchas, si no todas las antinomias que a primera vista la llenan.
• Tenemos que detenernos en este texto del Predicador: En el día del
bien, goza del bien; y en el día del mal, considera que Dios hizo tanto lo
uno como lo otro, de modo que el hombre no pueda descubrir nada de
lo que sucederá después de él (7:14).
• La Biblia de Jerusalén traduce: “Alégrate en el día feliz y, en el día
desgraciado, considera que, tanto uno como otro, Dios los hace para
que el hombre nada descubra de su porvenir.” Y en nota al pie, aclara:
“Es decir ‘para que no sea posible contar con nada’, o también ‘para
que nadie pueda adivinar lo que le está reservado’ ”.
• En palabras del Predicador, el hombre no puede contar con nada ni
con nadie, no le sirve su sabiduría ni ninguna ayuda humana, sólo
Dios; no puede prever el resultado de su previsión, ni lo que
acontecerá con las disposiciones sabias del presente.
• Todo puede tener éxito y cualquier previsión suya puede fracasar.
Detrás de cada acción humana hay un imprevisible, mejor dicho, una
voluntad que provocará el resultado feliz o la experiencia desdichada.
Pero no es un destino ciego ni un hado bienhechor, es la voluntad de
un Dios personal que así nos enseña que él sólo es grande y que el
hombre depende de él.
• Tomemos un ejemplo de cómo nos ayuda a interpretar Eclesiastés este
punto de vista en el que el Predicador nos invita a colocarnos. Siempre
nos ha parecido Eclesiastés 3:2–8 una absoluta expresión de
pesimismo, nada tiene valor, lo que hoy hacemos con una mano
mañana lo destruimos con la otra, o, lo que es más grave, el tiempo con
sus mudanzas es quien se encarga de frustrar toda posibilidad nuestra.
• Hoy construimos lo que mañana destruiremos o alguien destruirá; hoy
lloramos y no nos imaginamos que mañana reiremos por lo mismo que
hoy nos hace verter lágrimas; hoy buscamos afanosamente lo que
mañana hemos de perder; y así todo lo demás. ¿Qué sentido tiene
entonces construir o destruir, llorar o reír, buscar afanosamente o
dejarnos estar? Nada tiene valor, todo es absurdo.
• Pero esto mismo, mirando desde el punto de vista que nos muestra el
Predicador, tiene un sentido distinto. Debiéramos decirnos:

• “Hoy tengo la ocasión de destruir lo que ayer hice mal. Gracias, Señor,
porque me das la posibilidad de intentarlo de nuevo y esta vez estará
mejor hecho; gracias, Señor, por las lágrimas que vierto hoy, porque
me quitaste algo que apreciaba mucho, porque espero que mañana
reiré, incluso de mis lágrimas de hoy, por la nueva bendición recibida;
hoy he hallado algo de sumo valor, y me has hecho comprender que
es el resultado de lo que ayer perdí.”
• Dios está en todas las cosas y cuando lo entendemos correctamente, son
para nuestro bien (Rom. 8:28). Por eso afirmamos que no sólo hay que
leer e interpretar 3:2–8 a la luz de 7:14, sino que todo el libro hay que
leerlo e interpretarlo a la luz de este versículo.
• Esto nos puede parecer extraño pero no lo es si tenemos en cuenta el
pensamiento de los sabios de Israel. Para ellos todo proviene de Dios
quien tiene sus razones que el hombre difícilmente puede alcanzar (8:17).
Job, en muchas cosas alma gemela del Predicador, lo decía así: Recibimos
el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal? (Job 2:10).
Sabiendo que todas las cosas provienen de Dios, el sabio las acepta y con
calma aprovecha y disfruta los buenos momentos y soporta los malos, no
como un estoico que no puede ver otra cosa que el mal mismo, sino
sabiendo que la última palabra no la tienen las circunstancias sino que la
tiene Dios y Dios no es tirano ni caprichoso, sencillamente es Dios.
EL JUICIO DE DIOS
• En pocos lugares del libro el Predicador se refiere al juicio de Dios. Parece
que obstinadamente se conformara con ver el mal en el mundo sin un
juicio ético de condenación, ni siquiera aparece en él el grito desgarrador
tan común en los Salmos (9:13, 19; 10:13; 13:1–2; 17:13, 14, etc.).
• Tampoco aparece en el Predicador la solemne amonestación y la amenaza
de juicio de los profetas (Isa. 3:10–15; Jer. 22:13–19; Ose. 12:14; Hab. 1:1–
4).
• Pareciera que el sabio se contentara con constatar el mal que el hombre
hace sobre la tierra y eso, como decían los antiguos latinos, sine ira et
studio (con total insensibilidad). Pero, a su manera, también el Predicador
habla del juicio de Dios.
• En cierto modo pareciera que se contenta con pensar que el mal
obrar lleva en sí mismo aparejado el castigo, como en el refrán
castellano: “El que la hace, la paga”, por ejemplo cuando cita un
refrán popular que también pudo ser de factura personal: El que cava
un hoyo caerá en él, y al que rompe el cerco le morderá una serpiente
(10:8), pero quizá también esté reflexionando en el castigo de Dios.
• Le aconseja a los jóvenes: Anda según los caminos de tu corazón y
según la vista de tus ojos, pero ten presente que por todas estas cosas
Dios te traerá a juicio (11:9, comp. 3:17). Y esto no tiene el tinte de
amenaza con que suena en castellano; es lo que el Predicador ha
observado y sabe que es realidad.
• Pero hay otra manera en que el juicio de Dios se puede ejercer sobre
el ser humano y esto se basa en la fe del sabio de que Dios es el que
concede todas las cosas que suceden en la vida del hombre. Y en este
reparto de bienes y males se ejerce la justicia de Dios: Porque al
hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, conocimiento y alegría;
pero al pecador le da la tarea de acumular y amontonar, para que le
deje al que le agrada a Dios.
• De este modo, en el pensamiento del Predicador, la vida humana es la
escuela de Dios: Dios concede sus bendiciones y va enseñando a los
hombres cómo conducirse en cada circunstancia (6:2; 7:18: 8:12). Y su
pensamiento es muy distinto al de la sabiduría “oficial”; en ésta se
dice que la buena conducta del hombre trae como consecuencia
infalible las bendiciones de Dios. Para el Predicador, Dios a través de
sus bendiciones enseña al hombre a ser bueno.
• Por otra parte, esto mismo es lo que el epiloguista ve como la lección
fundamental del libro:
• La conclusión de todo el discurso oído es ésta: Teme a Dios y guarda
sus mandamientos, pues esto es el todo del hombre (12:13).
• Lo que pueda suceder en la vida, por más variado que sea, por más
contradictorio que parezca a la comprensión de nuestra lógica
occidental, ¡y el autor da muchos ejemplos de ello!, encuentra su
explicación en esta verdad: Un Dios, que conoce mejor que nosotros
mismos lo que pueda resultar del bien y del mal que sobreviene en
nuestras vidas, es quien dirige nuestra historia mínima.
• La exhortación se sobreentiende: En él debemos confiar.
• l. Nombre.
• El titulo hebreo para este libro es Cohélet, término derivado de la
palabra Qahal que significa convocar a una asamblea y, por lo tanto,
dirigirse a una asamblea. Cohélet se refiere probablemente al
"encargado de reunir a la asamblea y de dirigirle la palabra". En la
Septuaginta, o sea, la antigua Versión Griega, el nombre Cohélet se
traduce por Eclesiastés, vocablo relacionado con la palabra ekklesia
(asamblea); así que, Eclesiastés equivale aproximadamente a "orador
público", "predicador" o "maestro moralista". El autor de Eclesiastés
emplea este término para referirse a sí mismo (l:1,2,12; 7:27; 12:8-
10). Es probable que el titulo indique el papel del escritor como líder-
maestro en una comunidad de sabios.
EL AUTOR
La paternidad literaria presenta problemas complejos. Hasta el tiempo de
Martín Lutero, los cristianos lo atribuían a Salomón. Entonces los
estudiosos de la Biblia comenzaron a poner en tela de juicio esta idea.
Señalaron que los judíos no estaban de acuerdo entre sí en el asunto,
atribuyéndolo tanto al rey Ezequías y su compañía de sabios como al rey
Salomón.
Aunque no se menciona el nombre de Salomón, el versículo 1:1 parece
indicar que éste es el autor: "Palabras del Predicador, hijo de David, rey en
Jerusalén". Otros pasajes (l:16-17; 2:6-7)también parecen referirse al
monarca que sucedió a David como rey de Israel. Ciertos rabinos sugirieron
que Salomón escribió Cantares (énfasis sobre el amor) en su juventud,
Proverbios (énfasis en la vida práctica) cuando era maduro, y Eclesiastés
(énfasis sobre una ilusión) en su ancianidad
• Esta tradición enseña que después de que Salomón se apartó de Jehová y de
su camino y prestó culto a ídolos, se arrepintió. Esto fue al acercarse al fin de
su vida. Así que el libro de Eclesiastés es su testimonio sobre la carencia del
valor de todos sus logros y riquezas. Se recalca la vanidad de todas estas
cosas y la necesidad de temer a Dios y guardar sus mandamientos. El
problema con esta teoría es que no hay ninguna prueba de que Salomón se
haya arrepentido. Si lo hubiera hecho, ¿porqué no registraron los escritores
sagrados un suceso tan trascendental? Además, Cohélet dice: "Yo .. .fui rey
sobre Israel en Jerusalén" (1:12). No hay evidencia de que Salomón haya
dejado de ser rey durante su vida. Por otra parte, estudiosos que creen que
Cohélet era Salomón, señalan que el verbo hebreo traducido "fui" puede
significar también "llegar a ser" -"yo llegué a ser rey"-, pero notamos que
ninguna versión de la Biblia lo traduce así. Los proponentes de esa teoría
aseveran, además, que es improbable que los autores de los Libros Históricos
registraran todos los eventos personales de la vida de Salomón
• Casi todos los eruditos, tanto liberales como conservadores
(Hegenstenberg, Delitzsch, Leupold y EJ. Young) ubican esta obra en la
época postexílica (430-400 a.C. o aun hacia fines del siglo III a.C.). Desde
el período de Lutero se ha pensado que Eclesiastés fue compuesto por
un escritor posterior a Salomón, el que unió los pensamientos del gran
sabio en la forma que ahora los tenemos. Un editor de anotaciones
bíblicas expresa la creencia de muchos, de que la atribución a Salomón
"es mera ficción literaria del autor que pone sus reflexiones bajo el
patrocinio del más ilustre de los Sabios de Israel.
• Ciertos rasgos lingüísticos parecen indicar que Eclesiastés fue escrito por
un autorpostexílico. Se encuentran neohebraísmosy arameísmos que
pueden pertenecer al período posterior al destierro. Además, el autor
parece reflejar un ambiente social de decadencia y aburrimiento
colectivo. No expresa nada del optimismo y grandeza de los tiempos de
Salomón.
• Por otra parte, el gran erudito, G.L. Archer, piensa que el Cohélet
describe condiciones universales desde el punto de vista personal de
un filósofo. Atribuye los arameísmos a la influencia fenicia en los
tiempos de Salomón, cuando había un gran intercambio comercial
entre Israel y las otras naciones, incluso Fenicia. Afirmaque ni el
fenómeno lingüístico ni otras objeciones constituyen evidencia
convincente de que Salomón no es el autor de Eclesiastés.
• A pesar de que hay desacuerdo en identificar el autor y fijar la fecha
de composición, como sucede con el libro de Job, podemos apreciar
en profundidad el contenido del libro.
LA ESTRUCTURA DEL LIBRO
• Al pensar nosotros hoy en este tema tenemos que tener muy en
cuenta dos cosas:
• La primera es el idioma en que fue escrito, sintácticamente tan
distinto de nuestros idiomas modernos, y la segunda es el género
literario al que pertenece la obra. En este último punto no podemos
dejar de recordar que fue escrito por un “sabio”, una persona
instruida que expresa su pensamiento no en la forma directa y simple
en que hoy lo haríamos nosotros, sino en forma intrincada y obscura
con el propósito de que el lector luche con el sentido de lo escrito
hasta desentrañar su contenido.
• Esta lucha por alcanzar la comprensión de lo escrito hará que la
enseñanza se grabe más profundamente en el espíritu y que sea más
difícil de olvidar.
• Si bien es evidente que cierta familiaridad con este estilo hace más
fácil el entender a un “sabio”, la verdad es que no tenemos hasta el
presente una obra auxiliar que nos ayudaría, como sería un
diccionario de los dichos enigmáticos de los sabios. De modo que
adquirir cierta familiaridad con estos escritos nos lleva bastante
tiempo y dedicación.
• Hay que leer y releer, pensar y repensar, hasta alcanzar lo que dice
Proverbios que resultará del estudio de una obra de sabiduría:
Comprenderá los proverbios y los dichos profundos, las palabras de
los sabios y sus enigmas (Prov. 1:6)
• Generalmente se ha sostenido que Eclesiastés tiene un tema: “El
sentido de la vida”, como si ese tema fuera suficiente para definir el
contenido de la obra. Pero no es así; gran parte de la obra se asemeja
bastante a nuestro libro de Proverbios, incluso trata temas afines.
• ¿Cómo entenderlo entonces? Buscando un tema más amplio que
incluya los temas tratados con cierta extensión, como el placer, la
riqueza, la sabiduría, las injusticias, etc. con otros tan breves como un
solo versículo. Si queremos darle al libro como tema central el del
sentido de la vida, lo mismo podríamos hacer con el libro de los
Proverbios, y finalmente con toda la Biblia
• Sin embargo, hay un pasaje que nos permitiría considerar a Eclesiastés
como un tratado sobre la vida verdadera y son los versículos en que el
epiloguista parece resumir el contenido de la obra:
• La conclusión de todo el discurso oído es esta: Teme a Dios y guarda
sus mandamientos, pues esto es el todo del hombre. Porque Dios
traerá a juicio toda acción junto con todo lo escondido, sea bueno o
sea malo (12:13, 14).
• Pero la cosa no es tan sencilla y la prueba de esto es la discusión que
ha habido entre los estudiosos sobre el tema: ¿Un autor o varios
autores del libro?, que podría muy bien entenderse: ¿Unidad original
del libro y del tema, pluralidad de temas y autores? Necesitaríamos
uno o varios volúmenes para dar cuenta de todo lo que se ha escrito
sobre este y otros temas afines.
• Hay opiniones diversas: Desde quienes consideraron que en realidad
el libro contiene el diálogo entre dos rabinos con puntos de vista
sobre temas sapienciales, lo que daría cuenta de aparentes
contradicciones que aparecen en la obra, hasta quienes creen
distinguir ocho o nueve manos distintas en el libro.
• Desde luego nunca se han ofrecido pruebas definitivas sobre ello; el
libro guarda celosamente su secreto.
• La forma más atractiva de quienes suponen una pluralidad de autores
es la que postula cuatro manos distintas en la forma actual del libro.
• (1) Hay un escritor original que ha escrito la parte medular del libro, él
es el Predicador. Su propósito fue discutir el tema de lo que sea el
sentido auténtico de la vida, aquello que confiere a la vida humana su
razón de ser y le permite alcanzar lo que desde la más remota
antigüedad se ha valorado como el sumo bien, la felicidad.
• Su conclusión es que la felicidad, y con ella lo que confiere sentido a
la vida, si es que existe, es inalcanzable. Es una tarea que no tiene fin,
es como intentar atrapar el viento, a fin de cuentas “aflicción de
espíritu”, “vanidad de vanidades”, es decir la vanidad suma.
• Si algo puede hacer el hombre es contentarse con las pequeñas
alegrías que le depara la vida y que por otra parte sólo puede
alcanzarlo aquel que agrada a Dios.
• (2) Una segunda mano es la de un discípulo que no modificó en nada
el pensamiento del maestro. Su trabajo “editorial” consistió en
agregar a la obra original el prólogo, los vv. 1 y 2 del capítulo primero,
el epílogo compuesto por los últimos seis versículos del libro (12:12–
14) y pequeños agregados tal como 7:28, 29.

• (3) La obra así conformada sufrió una nueva revisión. Esta vez
intervino un judío piadoso (hasid) que creyó que el libro, tal como
estaba, no respondía a las expectativas de la ortodoxia judía. Faltaba,
sobre todas las cosas, el importante tema del temor de Jehovah y se
notaba la ausencia, por demás notable, de los sentimientos morales
propios del judaísmo. Textos que pudieron ser agregados por este
revisor serían, por ejemplo 2:26; 5:1–7; 7:18, 26, 29. En fin, una
corrección “piadosa” del texto.
• (4) La revisión final del texto, de acuerdo a esta manera de interpretar
las cosas, se debió a un sabio (hakam) quien añadió al escrito todos
los pasajes en que se habla positivamente de la sabiduría en
contraposición con el pesimismo que sobre el tema tenía el trabajo
original.
• Los versículos originales, entre otros, serían 1:18; 2:15; 7:23, etc., que
muestran una valoración negativa de la sabiduría. De esta manera el
libro alcanzó su forma actual sin que desaparecieran del todo las
aparentes contradicciones del texto.
POSICION FILOSOFICA DE LA OBRA
• Por lo expuesto es fácil darse cuenta de la diversidad de posturas filosóficas que
se han atribuido tanto al autor como a la obra. En esto es cierto que cada uno
lee en un escrito lo que quiere o espera leer. Una interpretación de una obra, si
no alcanza a decirnos mucho sobre la obra misma, sí nos dice bastante sobre el
comentador o intérprete. Esto es evidente en las distintas interpretaciones de
Eclesiastés. pero de lo que se trata es de mirar la vida con cierto realismo.
• En la vida no faltan problemas pero lejos está el Predicador de no ver en ella otra
cosa que problemas; está la recompensa del noble trabajo (5:12), está la
realización que confiere un buen nombre (7:1), están las bendiciones que Dios
da al hombre que le agrada. Por otra parte, este pesimismo sería un pesimismo
que cuenta con Dios, cosa que no pasa con un auténtico pesimista.
• Hay quienes lo consideran el Cantar de los Cantares del escepticismo.
Así lo consideró el filósofo Heine. Hay un escepticismo filosófico y hay
un escepticismo ético, el que tiene que ver con el conocimiento de las
cosas y el que tiene que ver con el sentido de la vida. Después de
luchar con el problema el autor niega a ambos. Un saber seguro es
que hay un Dios, un gozar de la vida seguro resulta de vivir en
armonía con él. La contrariedad y el pesimismo sobrevienen de dos
maneras, cuando se cree que el gozo es el supremo y único sentido de
la vida y también cuando no se tiene en cuenta a Dios y el Predicador
está lejos de ambas cosas. El escepticismo nace de una vida de
frustraciones y sin Dios.
• Hay quienes, por lo contrario, ven en el autor un simple gozador de la
vida. Los versículos que les sirven de apoyo a su doctrina son
abundantes: 2:24, 25; 3:12, 13, 22; 5:18, 19; 8:15; 9:7–9.
• La lección que nos deja es muy sencilla: Gozamos de las cosas cuando
no hacemos del goce el todo de la vida. Y el sentido del Eclesiastés es
precisamente ese: ¿Dónde está la felicidad y el sentido de la vida?
• Para los tiempos del Predicador, pero mucho más para nuestro
momento actual, es el alcanzar la comprensión de la vida que tenía el
apóstol Pablo (1 Cor. 7:29– 31). El hombre feliz del apólogo popular
no tenía camisa, y ni sabía que un hombre feliz debe tener una.
LUGAR DE COMPOSICION
• El lugar de composición del libro no es tampoco seguro. Si se destacan los
pasajes en los que se cree hallar una clara influencia helenística y entre ellos
algunos que parecen hacer referencia a usos y costumbres egipcias, del
Egipto helénico, por supuesto, el lugar en que el libro vio la luz no puede ser
otro que Alejandría. Ejemplos de esta influencia se encuentran en la forma
de siembra característica de Egipto, arrojar la semilla, una vez retiradas las
aguas del Nilo, en el fértil limo que había dejado la creciente (11:1).
• Presionado a encontrarse ejemplos, en 11:5 se ve una alusión a la escuela
de anatomía y medicina existente en Alejandría; en 12:5 el concepto de
“morada eterna” para el sepulcro, características del Egipto; y en 12:12 se ve
una clara alusión a la famosa biblioteca de Alejandría.
• Como se ve, las alusiones mencionadas están muy lejos de ser concluyentes y de
ahí resulta que no hayan sido aceptadas y se haya buscado otro lugar de origen.
• Quizás unido al lugar de composición del libro se halle la influencia griega en la
obra. ¿Es Eclesiastés un ejemplo válido de la diatriba estoica? Está lejos de haber
sido probado. La influencia de estoicos y epicúreos, que algunos sostienen, es
una suposición que está lejos de haber sido probada. De no ser Alejandría el
lugar donde se escribió Eclesiastés, hay solamente otra ciudad que se le atribuye
como lugar de origen y esta ciudad es Jerusalén.
• Para probarlo se citan sus referencias al templo (5:1–4), las referencias
casuísticas a los votos que evidentemente han sido hechos durante los servicios
en el santuario, y las referencias a la asistencia a las ceremonias sagradas en el
templo (8:10). Por supuesto, en estas referencias hay un alto grado de
probabilidad de haber sido escritas en Jerusalén, y en cuanto a fecha, que vio la
luz antes de los conflictivos tiempos que siguieron a la rebelión macabea, en
realidad mucho tiempo antes.
BREVE ENSAYO DE INTERPRETACION
• El autor de Eclesiastés tiene un concepto muy realista de la vida. Al
preguntarse por el sentido último y definitivo de la vida, no lo encuentra en
ninguna de las cosas en que el hombre de todos los tiempos lo ha buscado:
el placer, las riquezas, la sabiduría, la alta estima social. Para estas cosas,
consideradas como absolutos, acuña una expresión característica que se ha
abierto camino fuera de la Biblia: Vanidad de vanidades, todo es vanidad
(1:2). Pero esto no le quita importancia ni al placer, ni a la riqueza, ni a la
sabiduría, ni a la situación social. Todas ellas tienen su valor, pero no un
valor absoluto. No sin cierta ironía dice: No seas demasiado justo, ni seas
sabio en exceso. ¿Por qué habrás de destruirte? No seas demasiado malo,
ni seas insensato. ¿Por qué morirás antes de tu tiempo? (7:16, 17). No, el
sentido de la vida no está en perseguir estas cosas como si fueran el todo
del hombre.
• ¿Pero es que no hay nada absoluto en este vasto universo? ¿Todo,
absolutamente todo será vanidad o correr buscando atrapar al viento? El
sabio ha observado que hay dos absolutos: Uno es Dios, y en esto es fiel a
las intuiciones de los sabios de su pueblo; el otro absoluto, con el que hay
que contar en nuestra siempre difícil y conflictuada vida, es nada menos
que la muerte.
• Esta es tan universal que todo lo viviente es presa de ella. Frente a estos
absolutos se encuentra el hombre víctima de su ignorancia: No sabe lo
que Dios hará, con él sobre todo, y no sabe tampoco cómo ni cuándo ha
de morir. El Predicador resulta el Miguel de Unamuno de la antigüedad:
Vive entre Dios y la muerte, (en el pensamiento del español) entre las
ansias de eternidad y la muerte. Y el hombre está obligado a vivir entre
esos dos absolutos. ¿Cómo podrá hacerlo? Hay una más o menos extensa
lista de proverbios, suyos o prestados, que enseñan al ser humano de qué
manera vivir (6:9–7:11; 10:1–11:8).
• Pero sobre todo, la meta es saber gozar los auténticos placeres de la
vida, sin hacer, lo repetimos, del placer un absoluto. Pero esto mismo,
el saber gozar de lo que hay que gozar, es una suerte de sabiduría,
que tiene su fundamento en saber que las pequeñas satisfacciones de
la vida las provee Dios (8:15).
• Y aquí debemos reconocer una auténtica idea estoica: estar más allá
de las experiencias que nos depara la vida. Pero para el Predicador
hay algo que no pudieron soñar los pensadores de la Stoa: Dios. Dios,
en el pensamiento del Predicador, es la Realidad de las realidades.
• BOSQUEJO DE ECLESIASTÉS EL SENTIDO DE LA VIDA
• I. PROLOGO, 1:1-11 1.
• Título, 1:1. 2.
• El tema de la vanidad de la vida, 1:2. 3.
• El ciclo monótono de la vida, 1:3-11.
• II. ENSAYOS SOBRE LA VIDA, 1:12-2:26.
1. Primer enfoque del problema, 1:12-18.
2. La vanidad del placer, 2:1-11.
3. El afán humano, 2:12-26.
III. PERSPECTIVAS DIVERSAS SOBRE LA VIDA, 3:1-11:6.
1. Dios controla el tiempo para todo, 3:1-15.
2. Las injusticias de la vida, 3:16-4:5.
3. La actuación de un sabio, 4:6-16.
4. Actitudes en la adoración, 5:1-7.
5. El engaño de las riquezas, 5:8-6:8.
7. El valor de la sabiduría, 7:13-22.
8. Los límites de la sabiduría, 7:23-8:1.
9. Una cuestión de autoridad, 8:2-13.
10. Las aparentes injusticias en la vida, 8:14-9:10.
11. El poder de la sabiduría, 9:11-18.
12. Temas misceláneos, 10:1-11:8.
IV. EXHORTACION PARA JOVENES, 11:9-12:8.
CONCLUSION, 12:9–14.

ECLESIASTES
• Leer el libro de Eclesiastés es toda una aventura intelectual, es uno de 
los desafíos mayores que encontramos en las Sagra
• Pero hay una clave para acercarse a la obra del Predicador, un punto de 
vista desde el que se puede ir ordenando su conten
• En palabras del Predicador, el hombre no puede contar con nada ni 
con nadie, no le sirve su sabiduría ni ninguna ayuda hum
• Tomemos un ejemplo de cómo nos ayuda a interpretar Eclesiastés este 
punto de vista en el que el Predicador nos invita a co
• Pero esto mismo, mirando desde el punto de vista que nos muestra el 
Predicador, tiene un sentido distinto. Debiéramos deci
• Dios está en todas las cosas y cuando lo entendemos correctamente, son 
para nuestro bien (Rom. 8:28). Por eso afirmamos qu
EL JUICIO DE DIOS 
• En pocos lugares del libro el Predicador se refiere al juicio de Dios. Parece 
que obstinadamente se con
• En cierto modo pareciera que se contenta con pensar que el mal 
obrar lleva en sí mismo aparejado el castigo, como en el re
• Pero hay otra manera en que el juicio de Dios se puede ejercer sobre 
el ser humano y esto se basa en la fe del sabio de qu

También podría gustarte