SHOCK
El shock es la hipoperfusión sistémica y la hipoxia celular
debidas a una reducción del gasto cardíaco o del volumen
sanguíneo eficaz circulante (hipotensión).
El shock es la vía final común de muchos acontecimientos
mortales, corno la hemorragia intensa, el traumatismo
extenso, el infarto de miocardio grande, la embolia pulmonar
masiva y la septicemia.
El shock se agrupa en tres categorías principales:
• Shock cardiogénico: gasto cardíaco bajo debido a obstrucción al flujo de
salida (EP) o fracaso de la bomba miocárdica (p. ej., infarto de miocardio,
arritmia o taponamiento).
• Shock hipovolémico: gasto cardíaco bajo debido a hemorragia o pérdida ·s.
de líquido (p. ej., quemadura).
• Shock séptico: se debe a la vasodilatación y a la acumulación de sangre
periférica causada por una infección microbiana (y la respuesta inmunitaria
del anfitrión); tiene una patogenia complicada.
Fases del shock
• Fase no progresiva, en la cual se activan mecanismos compensadores
neurohumorales reflejos (catecolaminas, estímulo simpático, ADH, eje renina-
angiotensina) y se mantiene la perfusión de los órganos vitales.
• Fase progresiva, caracterizada por una hipoperfusión tisular y un
empeoramiento de las alteraciones circulatorias y metabólicas, incluida la
acidosis láctica debida a la glucólisis anaeróbica. La acidosis también
amortigua la respuesta vasomotora, lo que da lugar a una vasodilatación.
• Fase irreversible, en la cual la lesión es tan intensa que, incluso si se
restaura la perfusión, la supervivencia no es posible. La interrupción de la
función renal debido a una necrosis tubular aguda y un intestino isquémico
que deja pasar microbios al torrente sanguíneo (sepsis) pueden ser los
acontecimientos terminales.
Consecuencias clínicas
Las consecuencias clínicas dependen de la lesión precipitante:
• En el shock hipovolémico y cardiogénico, hay hipotensión con un pulso débil y rápido,
taquipnea y piel fría, sudorosa y cianótica.
• En el shock séptico, la piel puede estar caliente y enrojecida debido a la vasodilatación periférica.
• Los cambios cardíacos, cerebrales y pulmonares secundarios al shock empeoran la situación.
• Los pacientes que sobreviven a las complicaciones iniciales entran en una segunda fase dominada
por la insuficiencia renal y caracterizada por una reducción progresiva de la diuresis, así como
por un desequilibrio hídrico y electrolítico acentuado.
• El pronóstico varía con el origen y la duración del shock. De este modo, el 90% de los
pacientes jóvenes y sanos con shock hipovolémico sobreviven con el tratamiento adecuado, mientras
que el shock cardiogénico o séptico muestran una mortalidad mucho mayor.