JOSÉ FELIX PALOMINO MANCHEGO
Magister en Derecho con mención en Ciencias Penales [Sobresaliente con la
nota de veinte (20)] y Doctor en Derecho y Ciencia Política [Sobresaliente
con la nota de veinte (20)] por la UNMSM.
Director Académico de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la
UNMSM. Profesor de Derecho Constitucional, Derecho Procesal
Constitucional, Ciencia Política y Filosofía del Derecho en Pregrado y
Posgrado de las universidades Nacional Mayor de San Marcos, de Lima,
UIGV, USMP y de la Academia de la Magistratura. Secretario Ejecutivo
del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional (Sección Peruana).
Miembro Asociado de la Académie Internationale de Droit Comparé.
Miembro de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional. Presidente
de la Segunda Sala del Consejo Superior de Justicia Deportiva y Honores
del Deporte (IPD).
1
EPISTEMOLOGÍA DEL
DERECHO
2
Epistemología:
(Del gr. ἐπιστήμη,
epistḗmē,
conocimiento, y
logía). f. Fil. Teoría
de los fundamentos
y métodos del
conocimiento
científico.
T.I, 2014
3
4
EPISTEMOLOGÍ
•
A
Estudio de origen, naturaleza y límites del conocimiento
humano. Casi todos los grandes filósofos han hecho aportes a la
literatura epistemológica. Algunos problemas históricamente
importantes en epistemología son: (1) si algún tipo de
conocimiento es posible, y en caso afirmativo, qué tipo. (2) Si
algún conocimiento humano es innato (i.e., está presente, en
algún sentido, desde el nacimiento) o si por el contrario, todo
conocimiento significativo se adquiere por medio de la
experiencia, (ver EMPIRISMO; RACIONALISMO). (3) Si el
conocimiento es intrínsecamente un estado mental (ver
CONDUCTISMO). (4) Si la certeza es una forma de
conocimiento. (5) Si la función primaria de la epistemología es
ofrecer justificación para amplias categorías de afirmaciones de
conocimiento o meramente describir qué tipo de cosas son
conocidas y cómo se adquiere ese conocimiento. Los problemas
relacionados con (1) surgen en la perspectiva del
ESCEPTICISMO, cuyas versiones extremas niegan la posibilidad
del conocimiento de asuntos de hecho, el conocimiento del
mundo externo, el conocimiento de la existencia y el problema de
las otras MENTES.
5
JOSÉ FERRATER MORA
(1912-1991)
6
EPISTEMOLOGÍA
• En el artículo Gnoseología se ha indicado que los términos ‘gnoseología’
y ‘epistemología’ son considerados a menudo como sinónimos; en
ambos casos se trata de «teoría del conocimiento», expresión que se
usa asimismo en vez de cualquiera de las dos anteriores.
• Durante algún tiempo, por lo menos en español, se tendía a usar
‘gnoseología’ con preferencia a ‘epistemología’. Luego, y en vista de que
‘gnoseología’ era empleado bastante a menudo por tendencias
filosóficas de orientación escolástica, se tendió usar ‘gnoseología’ en el
sentido general de la teoría del conocimiento, sin precisarse de qué tipo
de conocimiento se trataba, y a introducir ‘epistemología’ para teoría del
conocimiento científico, o para dilucidar problemas relativos al
conocimiento cuyos principales ejemplos eran extraídos de las ciencias.
. Crecientemente, y en parte por influencia de la literatura filosófica
anglosajona, se ha usado ‘epistemología’ prácticamente en casi todos
los casos.
• En esta obra se sigue generalmente el último uso, pero se conserva a
veces, cuando lo requiere el contexto, las expresiones ‘gnoseología’ y
‘teoría del conocimiento’.
(T .II, pág.1041). 7
GNOSEOLOGÍA
• En los artículos CONOCER y CONOCIMIENTO hemos expuesto los
problemas principales de la teoría del conocimiento y las diversas
soluciones propuestas a tales problemas. En el presente artículo nos
referiremos únicamente al término “gnoseología” y a su uso en
relación con otras expresiones empleadas para designar el estudio
filosófico del problema y los problemas del conocimiento.
• El vocablo “gnoseología” fue empleado primera vez en el siglo XVII
(por ejemplo, por Valentin Fromme [1601-1675] en su Gnosteologia,
1631; por J. Micraelius en el Lexicon philosophicum terminorum
philosophis usitatorum, 1653, s.v. «Philosophia»; y por Georg Gutke
en su Habitus primorum principiorum seu intelligentiae, 1666) bajo la
forma Gnostología. Con él se designaba una de las disciplinas en que
se divide la Metaphysica. La Gnostología se ocupa del conocimiento.
Como escribe Micraelius: «Ad [Philosophiam] Theoreticam pertinent I.
Metaphysica cui conjugunt vel submittunt Gnostologiam to…seu omne
scibile qua tale contemplantem». Gutke escribe que la misión de la
gnoseología es «de apprehensione cognoscibilis & principiis essendi
agens».
8
• En época más reciente el término ‘gnoseología’ (en las diversas
formas de los lenguajes modernos: Gnoseologie, Gnoseology,
Gnoseología, etc.) ha sido empleado con frecuencia para designar la
teoría del conocimiento. Sin embargo, ha sido más frecuente el
empleo de este término en español y en italiano que en alemán y en
inglés. En alemán se usa con mayor frecuencia Erkenntnistheorie
(teoría del conocimiento y a veces Erkenntniskritik, y en inglés se usa
con más frecuencia Epistemology. En francés se usa casi siempre la
expresión théorie de la connaissance, pero a veces se hallan los
vocablos gnoséologie y épistémologie.
(T . II, pág. 1470).
9
10
EPISTEMOLOGÍA
D. Wissenschaftslehre; E. Epistemology; F. Épistémologie; I.
Epistemologia.
Esta palabra designa la filosofía de las ciencias, pero con un sentido
más preciso. No es propiamente el estudio de los métodos científicos,
que es el objeto de la metodología y forma parte de la lógica.
Tampoco es una síntesis o una anticipación conjetural de las leyes
científicas (a la manera de positivismo y del evolucionismo).
Es, esencialmente, el estudio crítico de los principios, de las hipótesis
y de los resultados de las diversas ciencias, destinados a determinar
su origen lógico (no psicológico), su valor y su alcance objetivo.
Débese, pues, distinguir la epistemología de la teoría del
conocimiento, aunque sea su introducción y auxiliar indispensable, en
cuanto estudia el conocimiento en pormenor y a posteriori, en la
diversidad de las ciencias y de los objetos más bien que en la unidad
del espíritu.
(Pág. 376).
11
12
EPISTEMOLOGÍA
Etimol.: estudio o teoría (logos) de la ciencia (episteme).
[Link] que trata de los problemas filosóficos planteados por la
ciencia.
Sin.: Filosofía de la ciencia.
1. Es en esencia el estudio critico de los principios, las hipótesis y los
resultados de las diversas ciencias, destinado a determinar su
origen lógico (no psicológico), su valor y su alcance objetivo.
(LALANDE)
[Link] en los países de lengua inglesa: teoría del
conocimiento ( y no tan sólo del conocimiento científico).
N.B. El término técnico derivado del griego que significa «teoría del
conocimiento» es gnoseología.
2. «Epistemology: (..) The branch of philosophy which investigates the
origin, structure, methods and validity of knowledge». (La rama de la
Filosofía que investiga el origen, estructura, métodos y validez del
conocimiento).
RUNES, Dict. of Philosophy, 94, Nueva York).
13
3. Llámesela lógica especial o lógica mayor, teoría de la certidumbre o teoría del
conocimiento, epistemología o gnoseología, criteriología o crítica, la
investigación que pretendemos ha tenido siempre por fin establecer, de un
modo u otro, las condiciones, el valor y los límites del conocimiento humano.
(G. VAN RIET, Epistémol. thomiste, 637).
• Epokhé o Epojé. Subst. gr: detención, suspensión, época (período que
presenta una cierta estabilidad, como si la marcha del tiempo se hallase
suspendida).
A. En los escépticos: suspensión del juicio, es decir, negativa a afirmar o negar
nada.
1. La epojé es la suspensión del juicio: no negamos nada, no afirmamos nada.
(SEXTUS EMPIRICUS, Esquisses pyrrhon., IV: Œuvres ch., 159).
2. Dudar de todo y ser indiferente a todo: he ahí todo el escepticismo, tanto en
tiempos de Pirron como más tarde. Epojé, o suspensión del juicio, y adiaforía;
he ahí las dos palabras que repetirá toda la escuela. (V. BROCHARD, Les
sceptiques, 54).
B. En HUSSERL (epojé fenomenológica o reducción fenomenológica):
suspensión del juicio en lo que concierne al problema de la existencia del
mundo exterior, puesta «entre paréntesis» o «fuera del circuito» de ese
problema.
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3. Esta universal invalidación, esta «inhibición», «esta puesta
fuera de juego» de todas las actitudes que podemos tomar
frente al mundo objetivo (..) o también, como suele decirse:
esta«eroxn fenomenológica», esta «puesta entre paréntesis» del
mundo objetivo, no nos sitúan ante la pura nada. (HUSSERL,
Médit. cartés., 8. p.17-18).
4. Al suspender así, en la actitud ingenua, el juicio emitido,
tropezamos con la conciencia que emite ese juicio. No podemos
«excluir», «poner fuera de ejercicio» a los juicios que se aplican
a la conciencia. (E. LÉVINAS, Théorie de I´intuit. d. la
phénoménol de Husserl, 210).
5. Esta eroxn que la fenomenología de la conciencia se impone
con respecto a los juicios existenciales sobre el mundo de los
objetivos e incluso de los sujetos (en tanto que partes del
mundo) es lo que Husserl llama la reducción fenomenológica por
excelencia. (J. HÉRING, Phénoménol. et. philos. relig., 63).
…
(Págs. 315-316).
15
16
EPISTEMOLOGÍA
• Aunque aparentemente (desde un punto de vista etimológico) se
comete una sinécdoque al utilizar la palabra «epistemología» para
designar la filosofía o teoría del conocimiento, en tanto que derivada
del término griego episteme, en realidad, dicha sinécdoque no es tal.
• Parece haber sinécdoque, porque episteme es un tipo (o clase) de
conocimiento, al lado de otros, como la dianoia, el nous (según Platón,
Rep., 509D,6), la Katálepsis (según los estoicos: Sexto Empírico, Adv.
Math; VII, 256-258), la techne, la fronesis y la Sofía (según Aristóteles,
Ét. Nic., 1139b, 11-17; etc.). Pero la episteme constituye, en la teoría
(filosofía) del conocimiento (epistemología) de los griegos, el auténtico
conocimiento, el paradigma o modelo al que se asemejan o se
aproximan los restantes tipos; y ello en virtud de las dos tesis
siguientes que subyacen en la filosofía clásica griega:
1) El conocimiento (episteme) implica (conlleva) necesariamente verdad
y jamás yerra: Platón, Teeteto, 186 C-D; Timeo, 51-E; Rep., 477 E;
Banq., 202 A. Aristóteles, De anima, 428 a ,17; Anal. Post.; 100 b, 8;
Estoicos: apud Diógenes Laercio, Vidas, VII, 54.
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2) Los conocimientos (y las verdades) vienen constituidos en, y definidos
por, una articulación, symploké o systasis Platón, Sofista, 259 E;
Teeteto, 204 A; Rep. 537 C. Aristóteles, De anima, 432 a, 11; estoicos,
en J. von Arnim, Stoicorum veterum fragmenta, I, 68.
• La tesis 1) es fundamental en la filosofía platónica del conocimiento
para distinguir la episteme (conocimiento) de la doxa (opinión o
creencia). El planteamiento empero de la relación entre conocimiento
y creencia que se hace en la filosofía griega es totalmente diferente del
que se presenta después con el advenimiento del cristianismo y
especialmente con el Renacimiento y la Reforma (con gran influencia,
en la epistemología actual de ámbito anglosajón, de la Reforma). El
olvido de esta diferencia constituye, creemos, una fuente de
distorsiones de la epistemología platónica (y griega, en general), que
se propaga por toda la epistemología. Por ejemplo, E. Gettier (1963)
certifica que, en el análisis estándar, el conocimiento se define como
creencia verdadera justificada (justificación), añadiendo que Platón (en
el Teeteto y en el Menón) ejercita dicho análisis. Y tanta validez tiene
esa certificación, que sobre el esquema de tal análisis se ha volcado
toda la epistemología de ámbito anglosajón en el último tercio de este
siglo [XX] (Shope, 1983).
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• En el contexto greco-romano, debido a la disociación entre religión y
verdad, la relación entre conocimiento (epistemología y creencia u
opinión (doxología) viene planteada y por referencia a la verdad
establece Platón una coherente teoría del conocimiento y de la
opinión que, de ninguna manera, creemos, permite interpretar
(definir) el conocimiento como creencia verdadera justificada. En el
Menón (85c y 98b) establece la distinción entre conocimiento y
opinión verdadera o correcta apelando a una metáfora: las estatuas
de Dédalo, a las cuales, «si se olvida de sujetarlas bien, toman la
huida y escapan. Para que se queden es preciso amarrarlas
perfectamente» (97c). Así sucede con las opiniones verdaderas:
«estas suelen escapar de nuestra alma, por lo que son de poco valor
mientras no se las ha encadenado mediante un razonamiento causal.
Y este proceso, querido Menón, es la reminiscencia, como hemos
reconocido poco ha. Encadenadas se tornar conocimiento y son
estables.
• He aquí por qué el conocimiento tiene más valor que la opinión
verdadera. Lo que distingue una de otra es el encadenamiento» (97e-
98a) (cf., asimismo, Ión, 98 a; Eutifrón, 11 c-d).
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• Ciertamente, aquí se reconoce que la opinión verdadera está a la par
con el conocimiento como guía para la acción, resultado, por ello, igual
de útil.
• Pero su esencia es diferente. No cabe, como sugiere Gettier, extraer
de este pasaje una interpretación de conocimiento como resultado de
un proceso diacrónico, i. e., que partiendo de la opinión se llega al
conocimiento: que las opiniones (creencias) verdaderas devienen –a
través del encadenamiento (justificación)– conocimiento. Ciertamente,
el conocimiento es entendible como proceso y como sistema y en
ambos casos, tanto sincrónica como diacrónicamente. Mas aquí Platón
no dice que hay que empezar por la doxa para, a través de un proceso,
llegar a la episteme. En este pasaje Platón, simplemente, establece un
criterio del conocimiento en cuanto opuesto a la opinión verdadera o
correcta. Este criterio es aplicable al conocimiento en tanto que sistema
sincrónico y expuesto de manera más explícita mediante los tres
símiles (sol, línea, caverna, entre sí correspondientes) en los libros V-
VII de la República.
20
En primer lugar, el conocimiento y la opinión son entendidos como sistemas
diferentes: lo que es conocido (gnoston) y lo que es opinado (o creído) (doxaston)
no puede ser lo mismo (478 a-b). En segundo lugar (tesis primera), el
conocimiento, pero no la opinión, entraña verdad (479 a ss.). Y, en tercer lugar
(tesis segunda desarrollada), el conocimiento requiere un encadenamiento (o una
articulación) explicativo (531 e, 534 b).
Es ésta una condición necesaria y suficiente para el conocimiento, por lo que lo
determina y diferencia respecto de otras figuras, entre ellas la opinión, sea
verdadera o falsa. En los tres símiles (sol, línea, caverna) conocimiento y opinión
se diferencian, no por los objetos sobre los que recaen (sensibles, matemáticos,
formas, etc.), sino por la manera en que se estructuran. Así, el tramo tercero de la
línea se caracteriza, no por tratar de objetos matemáticos (frente al tramo dos que
trataría de los objetos físicos y frente al tramo cuatro que trataría de las formas),
ya que en el tramo tres entran los objetos morales, sino por el tipo de
encadenamiento: encadenamiento hipotético (los matemáticos ofrecen hipótesis
sin dar una ulterior razón de ellas [510 c ]).
El encadenamiento en cuarto tramo es diferente (superior) por dar, además, razón
de las hipótesis (matemáticas y de otro tipo), a partir de principios incondicionados
y fundamentales (513 c; 537 b-c). Todos los conocimientos «regionales» se
apoyan entre sí; descansan unos en otros (tercer tramo de la línea), y remontando
las hipótesis, postulados o fundamentos propios de cada ámbito regional se llega
(en el cuarto tramo de la línea) a los principios incondicionados, como la idea de
Bien, los cuales constituyen el fundamento del entero sistema general. El
conocimiento requiere, no mera consistencia, sino coherencia explicativa de
fundamentación y, por tanto, verdad. 21
• La opinión puede ser verdadera; pero en tal caso son verdades sueltas no
encadenadas (como las estatuas de Dédalo) en un sistema coherente. Por
eso a las opiniones verdaderas cabe llegar a través de la inspiración, la
adivinación, el delirio poético, etc. (Menón, 99 c-d). En cambio, a los
conocimientos, incluidos los que constituyen los fundamentos últimos de
los demás conocimientos, no cabe llegar por un acto de intuición o visión
contrastadora (autoevidencia) sino a través de la dialéctica (511 b-c) o, lo
que es lo mismo, a través de la articulación explicativa: dialéctico es, en
efecto, quien es capaz de dar razón (explicación) de cada cosa. Y quien no
consigue eso, no consigue conocimiento (534 b). En conclusión pase que
doxa sea traducido por creencia. Pero nos negamos a admitir que en la
filosofía platónica la epistemología (el conocimiento) mantenga relación
alguna de inclusión con la doxología (la creencia).
• Es la epistemología de ámbito anglosajón y enraizada en la tradición
humeana (Hume, Mill, Russell, Ayer) la que acentúa la ligazón entre
conocimiento y creencia, fundamentando ambas en la evidencia. De
manera muy clara Hume, en la parte II del libro I del Tratado establece esta
doctrina: hay una escala de «grados de evidencia»; cuando hay evidencia
suficiente, la creencia queda justificada; y alcanzamos conocimiento cierto
(verdad) cuando obtenemos creencia justificada.
22
• Russell, en Los problemas de la filosofía, mantiene que «lo que creemos
firmemente, si es verdad, se denomina conocimiento, a condición de que
sea intuido o inferido lógica o psicológicamente»; y en El conocimiento
humano, define asimismo el conocimiento en términos de creencia y
verdad: «el conocimiento es una subclase de creencias verdaderas». Ayer,
en The problem of Knowledge, define el conocer (knowing) como «tener
derecho a estar seguro»; expresión, esta última, que Gettier (1987)
propone sustituir por «está justificado en creer», a fin de hacer entrar esta
definición en la, según él, horma estándar. Y la Encyclopedia británica (ed.
1961) define la epistemología como «la rama de la filosofía que se ocupa
de los problemas de la naturaleza, de los límites y validez del conocimiento
y de la creencia».
• Actualmente, los tratadistas de habla inglesa parten del supuesto básico
siguiente: entre conocimiento (Knowledge) y creencia (belief) hay una
relación «directa» y más en concreto una relación de inclusión:
«conocimiento es creencia de un tipo especial: creencia de un tipo especial:
creencia que satisface ciertas condiciones» (Moser y Vander Nat, 1987,
21). La cuestión central de la epistemología consiste, entonces, en
determinar qué condiciones debe cumplir una creencia para ser
conocimiento, por lo que, si habláramos con propiedad, «la epistemología
debería llamarse, más bien, ¨ doxastología¨». (Pollock, 1986).
23
• Otras denominaciones y otros significados de epistemología. La
epistemología en tanto que disciplina de naturaleza filosófica, forma
parte de un todo, (o sistema atributivo): la filosofía. Y la filosofía como
sistema queda configurada, resulta tal, en función de las relaciones
sinectivas necesarias, pero asimétricas, entre sus partes (o
subsistemas). Así, en el modelo ontológico de subalternación
correspondiente a la doctrina escolástico-tomista más conservadora,
la filosofía del conocimiento se convierte en metafísica o en
ontoteología, desde el momento en que se admite que todos los seres
y todos los conocimientos de los seres se van subalternando unos a
otros hasta llegar a su fundamento último: el ipsum esse subsitens =
primum maxime intelligibile = Dios. La denominación de nuestra
disciplina es, entonces, metafísica defensiva, metafísica fundamental
o metafísica proemial. Y de la vigencia de esta doctrina en nuestro
país proviene la adscripción administrativa (a efectos de cátedras,
departamentos, asignaturas, etc.) de esta disciplina al «área» de
metafísica, bajo denominaciones como «metafísica crítica»,
«metafísica (teoría del conocimiento)», etcétera.
24
Dentro del mismo esquema de la subalternación, pero invirtiendo el
orden, llegamos al sistema de Zamboni, la gnoseología pura, i.e.,
«pura» de todo presupuesto metafísico, por cuanto que la
gnoseología tiene por objeto llegar, a través de un estudio genético
del saber humano, a lainmediata, que debe constituir su fundamento
último. El término «gnoseología» (derivado del griego gnosis =
conocimiento) no ha cuajado, sin embargo, como denominación de
la filosofía del conocimiento, debido, creemos, a que viene utilizado
en sistemas filosóficos no relevantes. Se ha utilizado
esporádicamente en italiano, y así, la Enciclopedia italiana sustituye
la palabra «epistemología» por la de «gnoseología», en cuanto
designativa de la filosofía del conocimiento (su naturaleza, límites y
validez).
25
Otras denominaciones, fruto del sistema kantiano son: criteriología,
crítica del conocimiento, etc. La crítica kantiana desempeña, en efecto,
una función esencial en la filosofía del conocimiento, pero
frecuentemente se olvida que los conocimientos son también sistemas
diacrónicos. Y la crítica kantiana está planteada ante el factum de la
ciencia en el siglo XVIII: la mecánica newtoniana. Esta es el auténtico
conocimiento con el que Kant confronta las demás figuras que dicen
serlo, entre ellas la metafísica. Ante el factum de la ciencia newtoniana,
Kant busca de terminar cómo es posible la ciencia (el conocimiento), y
cómo ella establece verdades. Y en función de ello niega el carácter de
ciencia a la metafísica. Pero el desenvolvimiento del criticismo
kantiano en dirección idealista aboca en la absolutización de la lógica
transcendental como fundamento último e identificando en él a la
filosofía y a la teoría del conocimiento y a la metodología general.
Los neokantianos (la escuela de Marburgo, principalmente) absolutizan
las conclusiones kantianas, elevándolas a doctrina general, fundiendo
en ella la actualidad y la posibilidad del conocimiento: la tesis es que,
dentro del sistema kantiano, la lógica general (o formal) queda
subsumida bajo la lógica transcendental y esta se convierte en crítica o
teoría del conocimiento en general.
26
La Erkenntnistheorie (término acuñado precisamente por E. Reinhold,
1832, uno de los primeros en proponer la vuelta a Kant) es entendida
como una disciplina autónoma (no ya en función de otras), y a la que
queda reducida la filosofía. En este sentido, los neokantianos
propugnan borrar la metafísica del catálogo de las ciencias y sustituirlas
por la Erkenntnistheorie, como única disciplina filosófica autónoma,
pero con marcado cariz idealista, por cuanto que tal configuración tiene
lugar, en gran medida, al margen del desarrollo específico de las
ciencias en el siglo XIX. Cuando Kant hace su Crítica, tiene a la vista un
modelo único de ciencia efectiva (la mecánica newtoniana). Pero
cuando los neokantianos propugnan la vuelta a Kant (es Zeller quien,
por primera vez, en 1862, proclama: «zurück zu Kant!») han visto la luz
nuevas ciencias (conocimientos) –la termodinámica, la química, la
biología evolucionista…– no reducibles, sin más, a la mecánica, por lo
que la crítica (o la neocrítica) no puede plantearse ya en términos de
disyunción: conocimiento (científico) / no conocimiento. Los problemas
surgen ahora dentro de los conocimientos científicos: en su delimitación
y en mutua confrontación.
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• De ahí que, al margen de esta configuración «idealista» de los
neokantianos, la filosofía del conocimiento se desarrolla –a partir de
mediados del siglo XIX– en contacto con las ciencias y en función de
nuevos métodos de conocimiento y de los nuevos horizontes abiertos
por los descubrimientos científicos. Con la proliferación de las
ciencias deja de ser único el paradigma del conocimiento; resulta,
pues, obligado plantear el estatus de cada ciencia (o grupo de
ciencias) y las relaciones entre ellas, sus métodos, etc., por lo que la
epistemología (o teoría del conocimiento) adquiere una mayor
similitud con la teoría de la ciencia. Y esta última filosofía se
desarrolla a partir de tres tradiciones, principalmente, con sus
correspondientes denominaciones.
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• En la tradición alemana, el término es Wissenschaftslehre, con el sentido que le
confiere Bolzano, y luego los científicos alemanes, principalmente en la segunda mitad
del siglo XIX: Büchner, Du Bois-Reymond, Helmholtz, Weismann, Mach, etc. Hasta
llegar a las teorías de la fundamentación en este siglo de Frege y Hilbert.
• En la tradición inglesa, la expresión es Philosophy of Science. Con antecedentes en
Bacon, el punto de partida es el inductivismo descripcionista de Mill y Whewell. Fue
precisamente Whewell, en su Philosophy of the Inductive Sciences (1840) quien acuñó
el término científico en oposición a artista y como sustituto de filósofo natural. Aunque
como reacción a lo anterior (pero dentro del mismo esquema) siguen el pragmatismo
(Peirce, James…) y el sociologismo (Sarton, Bernal, Merton…).
• Y en la tradición francesa, el término utilizado es «epistemología». Los antecedentes
son D´Alambert y Comte. Pero la fuente principal son las obras de Cournot (Essai sur
les fondements de la connaissance et sur les caracteres de la critique philosophique y
Traité de l´ enchaînement des idées fondamentales dans les sciences et dans
l´histoire, a mediados del siglo XIX. Prosiguiendo en la dirección de una crítica a la
naturaleza de las leyes y teorías científicas, aparecen las obras de Poincaré, Duhem,
Brunschvicg, Bachelard, Koyré, Gonseth, Piaget, etc. En su Vocabularie technique et
critique de la philosophie, Lalande entiende por «epistemología» la filosofía o critica de
las ciencias. Por tanto, en la tradición francesa, la relación entre epistemología y
filosofía (o teoría) del conocimiento es la de inclusión: la epistemología se limita a una
especie de conocimiento: el científico. Surgen así, las epistemología regionales:
epistemología de las matemáticas, epistemología de la física, epistemología de
biología, epistemología de la ciencias humanas, etc. (Piaget, 1967). Temas propios de
las epistemología son entonces: la organización de las ciencias, su unidad, su división,
su clasificación, sus principios, sus métodos, etc.
29
Ámbito de la epistemología. Entendida la filosofía como un sistema
de ideas, la epistemología constituye una de sus partes (atributivas), al
lado de otras, como: la ontología, la ética, la filosofía del lenguaje, etc.
Su campo queda, por tanto, configurado por un conjunto de ideas, las
cuales por referencia a la epistemología son de dos tipos: materiales y
formales. Ideas genéricas (o materiales) de la epistemología son
aquellas que de algún modo son previas a, e independientes de, las
nociones epistemológicas, constituye categorías de otros campos,
pero que, al traspasar sus límites, inciden en la reorganización y
desarrollo del campo de la epistemología; entran en el interior de las
nociones epistemológicas formándolas y constituyéndolas, pero de
modo genérico.
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Así por ejemplo, la noción probabilidad: emerge en un momento
histórico-cultural concreto (siglo XVll), como concepto estrictamente
matemático, pero con Leibniz y luego con los bayesianos inciden en la
epistemología, organizando nociones de este campo: verdad, certeza
creencia, etc.
Algo similar ocurre con lo difuso: apareció, concretamente, con la
teoría de los conjuntos difusos (o borrosos), que comenzó a desarrollar
Zadeh en 1965. Desde entonces, su ramificación por las diversas
disciplinas ha crecido considerablemente, y en los últimos años está
sirviendo de base para el desarrollo de teorías del conocimiento y del
significado en el área de ingeniería del conocimiento, lo que conlleva
una reorganización y desarrollo de las nociones específicas de la
epistemología, tales como conocimiento, significado, razonamiento,
verdad, ignorancia, etc.
Ideas especificas (o formales) de la epistemología son las que surgen
en su campo, pero que lo transcienden y se aplican en otras disciplinas,
formándose ideas interdisciplinarias. Por ejemplo, la noción de
ignorancia tal como lo concibe Platón en el Menón (84 a-d) –ignorancia
en cuanto distinta de error – pertenece al ámbito de la epistemología.
31
Pero esta noción ha traspasado, con mucho, ese ámbito originario, y ha
incidido en otros campos de nociones: en la teología, misterio significa, a la
vez, lo desconocido y lo secreto (veritas abscondita). El misterio existe para
el ignorante (para el no iniciado). El misterio es, además un complemento
necesario del conocimiento, y las doctrinas que negaban los misterios
divinos (Hermes, Günther) fueron condenados expresamente por la Iglesia
católica. Pero la noción de ignorancia asociada a otras como incertidumbre,
ambigüedad, probabilidad, vaguedad, etc., ha cobrado nuevas
determinaciones, y ha entrado en la reorganización de conceptos lógicos
(lógica difusa de Bellman Zadeh), lingüísticos (teoría de los marcadores
lingüísticos de Lakoff), psicológicos (psicología cognitiva de G. C. Oden y E.
H. Rosch) y de inteligencia artificial (máquinas capaces de procesar
información imprecisa, incompleta o incierta: modelos de Negoita, Nguyen y
Goodman), etc. de modo que en las dos últimas décadas, principalmente,
han emergido nuevos paradigmas sobre la ignorancia (Smithson, 1989).
Asimismo, las modernas y las complejas tecnologías (económicas,
procesos de larga escala, ingeniería de sistemas, ciencias de la
administración, ciencias de la computación e inteligencia artificial, etc.) han
conducido a la «pérdida de la certeza», a la relativización de la verdad y al
reconocimiento de fuentes de incertidumbre o de ignorancia incorregibles.
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De acuerdo con lo anteriormente expuesto, la epistemología tiene como
su dominio material un conjunto de ideas en mutua symploké: verdad,
sujeto, conciencia, etc., las cuales guardan relaciones «circulares» con
las de otros dominios (parte o subsistemas) filosóficos (filosofía de la
ciencia, filosofía del lenguaje, filosofía de la historia, etc.) y relaciones
«radiales» con ciertas categorías de dominio científicos y tecnológicos
(lógica, psicología, inteligencia artificial, etcétera).
Además, el dominio de la epistemología, como hemos señalado, no es
estático, sino que se transforma en virtud de la dialéctica (proceso de
realimentación e influjo recíproco) entre categorías e ideas, no todas
ellas (ni siempre de la misma manera) tienen igual capacidad
determinante. La idea del sujeto, por ejemplo, adquiere con Kant
mucha mayor capacidad que la que tenía con Leibniz para reorganizar
el dominio de la epistemología.
Algo análogo sucede con la idea de fenómeno en Kant y en Husserl, o
con la de probabilidad en Aristóteles y en Leibniz. Por lo tanto, las ideas
que constituyen el dominio de la epistemología se hallan en symploké,
y, siguiendo la metáfora platónica, colocadas tanto más arriba en la
pirámide cuanto mayor es su capacidad para anudar nociones –
categorías e ideas– dentro de la epistemología.
33
En el vértice superior está la idea de verdad. Esta tesis no es fruto de
una ocurrencia subjetiva, sino que viene justificada, tanto por el
criterio de autoridad (el uso que de ella hacen todas los que se han
ocupado de la disciplina), como por la naturaleza del asunto, en
cuanto que conocimiento y verdad se complican entre sí. La tesis es
esencialmente platónica y sostenida en la filosofía clásica griega en
general; sigue vigente, aunque bajo otra modalidad en la teoría
tomista de la participatio per similitudinem y de la analogía del ser,
haciendo posible, tanto ( y de forma paralela) el ordenamiento
ontológico como el proceso cognoscitivo: en este caso es el Ser
Supremo = la Prima Veritas = Dios, el que garantiza el conocimiento
(Deus est quidem quo omnia cognoscuntur…). La fenomenología de
Husserl es, asimismo, solidaria de la tesis: su lógica transcendental (o
de la verdad) se presenta como realizando «el ideal del conocimiento
de sí, que no es solo es la fuente última de todo saber verdadero, sino
también el contenido todo entero».
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Sentada la tesis de la coimplicación entre conocimiento y verdad (tesis
fundada en autoridades y en nuestra teoría «constructivista» de la
verdad [constructivismo]), quedarían excluidas del ámbito de la
epistemología todas aquellas nociones y cuestiones que no hacen
referencia alguna a la verdad;
y viceversa: toda noción o cuestión que en algunos de sus aspectos se
refiere a la verdad entrará, en menor o mayor grado, en el ámbito de la
epistemología.
Resumiendo: hay fundada justificación para utilizar el término
«epistemología» como designativo de la filosofía (o teoría) del
conocimiento, entendida esta como una parcela de la filosofía que trata
con ideas específicas (y unas más centrales que otras).
La epistemología así entendida concuerda con la doctrina de los
grandes filósofos, no suponiendo el uso del término sinécdoque alguna.
(Págs. 203-210).
Julián Velarde Lombraña.
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36
EPISTEMOLOGÍA
JURÍDICA
• Entendemos por Epistemología Jurídica en el campo de estudio que
tiene como objeto las teorías del conocimiento del Derecho.
Vinculado al concepto de «Ciencia del Derecho» pretende el análisis
de las diferentes concepciones que han intentado o bien lo que el
Derecho afirma desde una perspectiva interna o sobre lo que
fundamenta al mismo desde una perspectiva externa, utilizando la
terminología hartiana. Formada en el contexto de la Filosofía de la
Ciencia que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XIX, tiene en
Piaget una base teórica general y en Kelsen la concreción para una
ciencia normativa, con la distinción del principio de imputación frente
al principio de causalidad que permite un ámbito de «verificación» en
las proposiciones provenientes del «sollen» o «debe ser» ,enjuiciadas
desde la «Ciencia del Derecho» paralelamente a las ciencias que
basan su verificación en el principio de causalidad.
37
• Las características de las autorreferencia de los sistemas
modernos, profundizadas en los análisis de las visiones analíticas
en torno a los elementos formales, se complementa en la
aproximación metateórica de la epistemología jurídica, con
elementos externos que refuerzan el control de la validez desde las
perspectivas sociológicas que inciden en la eficacia de sus
postulados. Desde esta perspectiva se ha consolidado una
epistemología jurídica como disciplina metateórica que aborda el
conocimiento del Derecho desde ámbitos plurales que permiten
corroborar de la validez de las normas –en sentido amplio–
atendiendo tanto a su punto de vista interno como el externo.
Remisiones:
• Ciencia del Derecho.
• Dogmática Jurídica.
• Gnoseología Jurídica.
(Pág. 61).
Ángel Llamas Cascón
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CIENCIA DEL DERECHO
• Es el estudio del Derecho positivo desde posiciones metodológicas
diferentes que han cambiado a lo largo de la historia, según las
concepciones culturales, científicas, políticas y sociales existentes en
cada tiempo . Los juristas han mantenido sin variación un tipo de
aproximación a las normas de conducta y de organización que
supone el Derecho, analizando su contenido, construyendo un
lenguaje riguroso, interpretado si sentido con arreglo a criterios de
justicia y aplicándolas de la manera más razonable al caso concreto.
Se le ha denominado dogmática jurídica (siglo XIX) en el auge del
positivismo jurídico, porque partía de los datos indiscutibles del
Derecho positivo, aunque no excluía la crítica a sus normas, tanto
desde el punto de vista de su coherencia y de sus deficiencias, como
del de su justicia, ni tampoco las sugerencias de lege ferenda (que
podían ser recogidas por la jurisprudencia y después por la ley como
en el caso del principio del abuso del derecho).
39
Los científicos del Derecho, y los filósofos, al hacer teoría de la Ciencia
Jurídica, se han preocupado de acercar el estudio de Derecho al
paradigma científico de cada época, en busca de legitimación para sus
conclusiones. La Ciencia Jurídica del nacionalismo pretendía descubrir y
formular leyes que la razón encontraba en la naturaleza, esfuerzo que
no coincidía con el trabajo práctico de los juristas. Sin embargo un
estudio de los grandes tratados del racionalismo jurídico (Pufendorf,
Burlamaqui, Wolf) permite descubrir en ellos los antecedentes de toda la
elaboración jurídica del iuspositivismo del siglo XIX, aunque a veces son
más sistematizadores del pensamiento romano, transmitido a través del
humanismo jurídico. El modelo positivista de ciencia basado en hechos y
en verificación y experiencia convirtió a la Ciencia Jurídica en dogmática,
puesto que trabaja sobre normas dadas e intocables. De ahí que se
afirme que la jurisprudencia no es ciencia porque tiene un objeto
mudable, y que las palabras del legislador pueden convertir en basura a
bibliotecas enteras (Kirchmann). Fatalmente el jurista se ha encontrado
a lo largo de la historia con una reflexión científica que no era útil para
su trabajo y con un trabajo útil que no era homologado como ciencia
(Bobbio). Hoy esa preocupación por la cientificidad ha disminuido, por la
relativización del concepto y de la idea unitaria de Ciencia.
40
• Los estudios sobre las formas, estructuras y funciones del Derecho
forman la Teoría del Derecho, suponen principalmente una estudio de
la norma y del ordenamiento (Kelsen, Ross, Hart, Bobbio) y son parte
de la Filosofía del Derecho. El estudio clásico de los juristas,
tendentes a la aplicación del Derecho, es el de los contenidos de las
normas y se ha centrado mucho mediante la estipulación de un
lenguaje riguroso a través del análisis del lenguaje en una teoría de la
interpretación y aplicación del Derecho. Así la purificación del
lenguaje, la integración completando las lagunas o superando las
antinomias y la sistematización situando a las normas en otros
conjuntos superiores (instituciones como el matrimonio, o ramas
como el Derecho en Familia) son tareas primordiales de los juristas.
(Págs. 15-17).
Gregorio Peces-Barba Martínez.
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DOGMÁTICA
JURÍDICA
• La Dogmática Jurídica es una de las principales expresiones de la Ciencia del
Derecho y tiene por objeto el estudio sistemático de las fuentes e
instituciones, de las proposiciones aisladas y en conexión con las restantes
normas configuradoras de un ordenamiento jurídico positivo. El término
«Dogmática Jurídica» es empleado por los juristas para significar: 1) El
resultado de la elaboración conceptual sistemática de las normas obtenidos
mediante el empleo de procedimientos lógico-formales; 2) El conjunto de
medios empleados para la construcción de ese «sistema», y el conjunto de
las «formas» que determinan y califican la experiencia jurídica; 3) La síntesis
de las dos acepciones anteriores, es decir, los «dogmas» o conceptos que se
derivan del análisis del sistema normativo realizados por los estudiosos del
Derecho Público y Privado, y, a la vez, los «métodos y categorías formales»
de las que tales estudiosos se sirven para realizar su función sistemática.
• En la historia de la cultura jurídica occidental se sitúa el origen de la
Dogmática Jurídica en el último siglo de la República Romana. Es en ese
periodo cuando, por vez primera, se advierte un proceso intelectual tendente
a construir y representar en conceptos el, ya entonces, amplio y complejo ius
civile.
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• La aparición de la Dogmática Jurídica se halla, por tanto, históricamente
vinculada a la posibilidad de dotar de un cierto grado de estabilidad y
racionalización a los materiales normativos. La transposición del
sustantivo «dogma» y del adjetivo «dogmático» desde el lenguaje
teológico al Derecho representa la culminación de un proceso de
centralización, coherencia interna y estabilidad de los sistemas jurídicos.
• Tal proceso se realizó a partir movimiento codificador, cuando el
legislador estatal unifica, estructura y monopoliza la creación normativa.
A partir de entonces se compara al jurista con el teólogo: ambos reciben
los materiales objeto de su estudio dogmáticamente; del legislador el
primero, y de la revalidación divina el segundo. Y no discuten esos
materiales, ni tratan de sustituirlos por otros de su propia invención: se
ocupan exclusivamente de descifrarlos, explicarlos y de elaborar con
ellos un sistema universitario y coherente. Durante el siglo XIX acuñaron
la denominación «Dogmática Jurídica» y contribuyeron decisivamente a
propagarla, Gerber y von Ihering con la fundación en 1857 del «Anales
para la Dogmática del actual derecho privado romano y alemán».
(Jahrbücher für die Dogmatik des heutigen römischen und deutschen
Privatrechts).
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• En las postrimerías del siglo XIX, la Jurisprudencia de Intereses y el
Movimiento del Derecho Libre, y en el XX las distintas teorías
jurídicas antiformalistas y críticas, especialmente difundidas tras el fin
de la Segunda Guerra Mundial, han coincidido en impugnar la
concepción pasiva, puramente descriptiva y acrítica de la teoría
jurídica auspiciada por la Dogmática Jurídica. No obstante, en los
últimos años se asiste a la revalorización de la Dogmática Jurídica por
parte de quienes ven en ella: una ampliación de las opciones del
intérprete del Derecho siempre dentro de los límites del sistema
normativo (Luhmann); o un reforzamiento de la seguridad jurídica en
la medida en que la interpretación y aplicación del Derecho responden
a pautas de orientación de la Dogmática Jurídica institucionalmente
cultivada (Alexy, MacCormick, Weinberger); o propugnan sustituir la
Dogmática (mala) descriptiva y acrítica, por un Dogmática (buena)
valorativa y crítica de los materiales jurídico positivos (Meyer-Cording).
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• Si bien, conviene advertir que en la medida en que la Dogmática
plantea cuestiones de crítica o legitimidad jurídica se convierte en
Teoría o Filosofía del Derecho.
(Págs. 56-58).
Antonio-Enrique Pérez Luño.
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GNOSEOLOGÍA
•
JURÍDICA
Área de estudio que tiene por objeto las teorías del conocimiento
jurídico. Aunque la doctrina general para designar el objeto que
estudia usa el término gnoseología desde el siglo XVII y
tradicionalmente ha sido empleado sobre todo en castellano y en
italiano, en el ámbito jurídico se ha impuesto la acepción
Epistemología jurídica, influido por el mundo anglosajón que utiliza el
término Epistemology. Su significado es sinónimo de Epistemología
jurídica por lo que remitimos a esta acepción para su definición.
(Pág. 77).
Ángel Llamas Cascón.
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