HISTOLOGÍA VETERINARIA
INTRODUCCIÓN
José María
Histología Veterinaria
La histología es una rama de la biología
que estudia los tejidos orgánicos de
animales a niveles microscópicos:
Características
Composición
Estructura
Función.
Importancia de la Histología
El estudio de la histología permite conocer
la estructura y la función de los órganos a
través del examen microscópico de las
células que los conforman. Los resultados
de los estudios histológicos son claves
para la medicina y para la biología,
tanto para conocer las propiedades del
organismo en condiciones normales como
para examinar la presencia de patologías,
su evolución y su posible diagnóstico.
¿Qué es la Histología?
La histología es una disciplina que
forma parte de la biología y examina
los tejidos de los organismos a
través de un microscopio para
conocer su estructura y sus
funciones. También se la denomina
“anatomía microscópica” o “micro
anatomía”. La palabra histología
proviene del griego, histo que significa
“tejido” y logos, que significa
“conocimiento”.
Marcello Malpighi,
anatomista y biólogo
italiano, es considerado el
fundador de la histología
por haber sido el primero
en examinar células vivas
a través de un microscopio
a comienzos del siglo
XVII. Malpighi fue quien
descubrió la existencia
de unidades pequeñas
dentro de los tejidos,
denominadas células.
¿Qué estudia la histología
Veterinaria?
La histología estudia la estructura
microscópica de los tejidos, es decir,
agrupaciones complejas de células organizadas
para cumplir una función determinada. El ser
humano, por ejemplo, se origina a partir de la
fusión de dos células: un óvulo y un
espermatozoide. Ambas células, a su vez, luego
se dividen de manera repetida para formar
nuevas células que conforman los diferentes
tejidos, órganos y sistemas del cuerpo humano.
Los exámenes histológicos permiten conocer
cómo se organizan, interrelacionan y funcionan
los diversos componentes del organismo.
Relación de la histología con otras
ramas de la medicina.
Los exámenes histológicos brindan aportes
importantes para:
La histopatología. Es la parte de la histología
que examina muestras de tejido tomadas de un
organismo enfermo para conocer más sobre las
posibles causas de la enfermedad y brindar
un diagnóstico más preciso.
Las investigaciones forenses y las
autopsias. El análisis de los tejidos biológicos,
mediante técnicas especiales, pueden esclarecer
las causas de muertes inesperadas y proporcionar
pruebas científicas a disposición de la justicia.
La arqueología. Mediante el examen
de las células y los tejidos biológicos
encontrados en restos recuperados de
las antiguas sociedades, se puede
obtener información sobre su historia.
La educación. Las técnicas básicas de
la histología se enseñan en los talleres
de laboratorio para introducir a los
alumnos en el concepto de
microestructuras de los distintos
organismos.
Desde la biología general se reconoce
la existencia de dos grupos de
organismos: las plantas vasculares
(del reino plantae) y los animales
(del reino animal). A partir de esa
distinción, la histología se subdivide en
histología vegetal y en histología
animal para categorizar los diferentes
tejidos.
Histología vegetal
La histología vegetal es el estudio específico de los
tejidos vegetales que se clasifican en dos tipos:
Tejidos meristemáticos o embrionarios. Están
constituidos por pequeñas células que poseen gran
capacidad de multiplicarse.
Tejidos adultos. Son aquellos permanentes o de
duración en la planta y están compuestos por
células más grandes que las embrionarias. Éstos, a
su vez, pueden ser:
Tejidos parenquimáticos. Están formados por células
que se encargan de la nutrición y de la acumulación de
reservas.
Tejidos de protección o superficiales. Están
constituidos por células que recubren a la planta y la
aíslan del medio externo.
Tejidos de sostén o colénquimas. Están
compuestos por células de paredes gruesas y de forma
alargada que otorgan rigidez a la planta.
Tejidos conductores o vasculares. Están formados
por células cilíndricas que se unen y forman tubos o
conductos, por donde circulan los nutrientes.
Tejidos secretores y excretores. Están formados
por células que segregan sustancias de la planta, como
por ejemplo, la resina de los pinos.
Histología animal
La histología animal estudia los tejidos orgánicos de
los animales que, a diferencia del reino vegetal,
poseen células que forman organismos muy diversos
en cuanto a su forma y su función. Los tejidos
animales se clasifican en cuatro tipos:
Tejidos epiteliales. Los constituyen varias capas de
células unidas entre sí que forman una membrana
celular que recubre todas las superficies del organismo
(como la epidermis, tractos digestivo y respiratorio) y
las cavidades internas (como las arterias, venas y
capilares).
Tejidos conectivos o conjuntivos. Contienen células
de forma variada junto con un material viscoso que las
separa entre sí, denominado “sustancia intercelular”,
que permite unir a los demás tejidos para brindar
sostén e integración, por ejemplo, al tejido adiposo, al
cartilaginoso, al óseo y al sanguíneo.
Tejidos musculares. Están formados por células
alargadas denominadas “fibras musculares”, que
contienen miofibrillas capaces de contraer y dar
elasticidad a los músculos. Según la forma y el tipo de
contracción, los músculos se clasifican en esqueléticos,
cardíacos y lisos.
Tejidos nerviosos. Están compuestos por células
denominadas “neuronas” que establecen un complejo
sistema de conexión y tienen la capacidad de
regenerarse de manera extremadamente lenta.
Funcionan como receptores de estímulos
(neuronas sensitivas) a los que responden con impulsos
nerviosos (neuronas motoras) que se propagan
sucesivamente a otras neuronas (neuronas de
asociación).
¿Qué es una célula?
La célula es la unidad estructural y
funcional de todos
los organismos vivos. Constituye la
forma más pequeña y simple de
organización biológica, es decir,
la estructura ordenada y viviente más
pequeña que se conoce. Son ejemplos
de células los espermatozoides y
las neuronas.
La célula es la entidad más pequeña que se considera
viva.
El tamaño de las células puede variar mucho. Una
célula de tamaño promedio mide alrededor de 10
µm (micrómetros). La gran mayoría de las células son
microscópicas, es decir, solo pueden ser vistas
utilizando un microscopio. Por otro lado, existen células
que pueden ser observadas a simple vista, este es el
caso del óvulo humano, que mide 100 µm y tiene un
tamaño similar al de la punta de un lápiz.
El descubrimiento de la célula se considera el paso
fundacional del estudio moderno de la vida (biología),
dado que permitió comprender la enorme complejidad
del cuerpo de los seres vivos y permitió el surgimiento
de numerosas ciencias y disciplinas posteriores.
Tipos de célula
Las células se pueden clasificar
según si tienen o no una
membrana que rodea al núcleo,
llamada “membrana nuclear”. Según
esta clasificación, las células pueden
ser procariotas o eucariotas.
Las células procariotas tienen una
estructura básica sencilla, sin
membrana nuclear, por lo que su
material genético se encuentra disperso,
ocupando un espacio llamado nucleoide,
y que está en contacto directo con el
resto del citoplasma.
Las células procariotas son pequeñas y
tienen un tamaño de entre 1-5 µm.
Fueron las primeras formas de vida en
la Tierra y hasta donde se conoce, todos
los seres vivos formados por células
procariotas son unicelulares.
Célula eucariota
Las células eucariotas tienen una estructura
más compleja que las procariotas. Tienen el
núcleo rodeado de una membrana
nuclear, por lo que su material genético
queda contenido en el núcleo. Además, estas
células poseen orgánulos (también llamados
“organelas”) en su citoplasma que pueden
estar delimitados por membranas.
El tamaño de las células eucariotas
varía entre 10-100 µm, por lo que son más
grandes que las células procariotas. En la
historia evolutiva de la Tierra, las células
eucariotas surgieron después que las
procariotas.
Las células de los animales son del tipo eucariota. Están
constituidas por una membrana plasmática y distintas
organelas (complejo de Golgi, mitocondrias, ribosomas,
lisosomas, retículo endoplasmático liso y rugoso, entre
otros).
El material genético se encuentra en un núcleo envuelto en
una membrana nuclear.
No tienen pared celular y presentan formas muy diversas.
Poseen lisosomas (organelas exclusivas de las células
animales), que son vesículas que contienen enzimas
digestivas y se dedican a degradar ciertos compuestos
químicos y estructuras celulares.
Poseen centríolos (organelas exclusivas de las células
animales), que tienen una función muy importante en la
división celular.
Las células de las plantas son del tipo eucariota.
Tienen un núcleo rodeado de membrana nuclear
donde se encuentra el material genético.
Poseen una pared celular rígida compuesta
principalmente por celulosa. Esta estructura le da
forma a la célula y le otorga sostén a la planta (los
organismos vegetales no tienen esqueletos como
los animales).
Poseen cloroplastos (organelas exclusivas de las
células vegetales), que son organelos que llevan a
cabo la fotosíntesis, proceso mediante el cual se
utiliza la luz solar para sintetizar compuestos
orgánicos a partir de compuestos inorgánicos.
Partes de la célula
Membrana plasmática o citoplasmática
(presente en células eucariotas y
procariotas). Es una membrana que divide la
parte exterior de la parte interior de la célula.
Está formada por una doble capa continua de
fosfolípidos y proteínas intercaladas o
adheridas a su superficie. Las funciones de
esta membrana son dar forma y estabilidad a
la célula, separar el contenido interno de la
célula del medio que la rodea, permitir la
entrada y la salida de sustancias a la célula e
intervenir en la interacción entre células.
Pared celular (presente en células procariotas y en células
eucariotas de plantas, hongos y algas). Es una capa gruesa y
bastante rígida que está localizada en la parte externa de la
membrana plasmática. Le confiere resistencia y estabilidad a
la célula. Su composición varía según el tipo de célula, por
ejemplo, en las plantas la pared celular está compuesta
principalmente por celulosa, mientras que en
las bacterias está formada por peptidoglicano (copolímero
formado por azúcares y aminoácidos).
Núcleo (presente en células eucariotas). Contiene casi todo
el material genético (ADN) de la célula y está rodeado por
una envoltura nuclear que contiene poros. Sus principales
funciones son almacenar la información genética, controlar
las actividades de todos los orgánulos y coordinar
la reproducción celular.
Nucleoide (presente en células procariotas). Es una región
en la que se encuentra el ADN, que en las células procariotas
es una única molécula con forma circular y cerrada. A
diferencia del núcleo en células eucariotas, el nucleoide no
tiene envoltura nuclear.
Citoplasma (presente en células eucariotas y
procariotas). Es la parte de la célula que se ubica
entre la membrana citoplasmática y el núcleo.
Está constituido por una parte líquida llamada
“citosol”, que se compone de agua, iones y
proteínas. En el citosol están sumergidos todos los
orgánulos. La función principal del citoplasma es
servir de soporte para los orgánulos de la célula y
ayudar en los procesos metabólicos que ocurren
dentro de ella.
En el citoplasma se encuentran inmersos los
orgánulos, que son estructuras que cumplen una o
varias funciones determinadas. Se denominan
“orgánulos” por analogía con el término “órganos”.
Los orgánulos son los pequeños órganos en el
interior de la célula.
Algunos orgánulos son:
Mitocondrias. Están presentes en células eucariotas de
animales y plantas. Son las estructuras donde se realiza la
respiración celular, proceso que le permite a la célula obtener
energía en forma de ATP. Por lo general, las mitocondrias se
localizan en los sitios de las células por donde ingresa el
oxígeno. Una célula puede tener hasta miles de mitocondrias
según la actividad que realice.
Lisosomas. Están presentes en células eucariotas de
animales. Son vesículas rodeadas de membrana que se
originan en el aparato de Golgi. Tienen enzimas digestivas e
hidrolíticas (enzimas que aceleran la hidrólisis de los enlaces
químicos) en su interior que pueden digerir una gran cantidad
de moléculas. Por otra parte, pueden digerir otro orgánulo del
interior de la célula y devolver sus componentes al citosol
para que sean reutilizados por la célula (proceso que se llama
“autofagia”, y digerir una célula entera (proceso que se llama
“autólisis”). Si los componentes que digieren los lisosomas
provienen del exterior de la célula, el proceso se llama
“heterofagia”.
Ribosomas. Están presentes en células eucariotas y
procariotas. Son los encargados de la síntesis de
proteínas. En las células eucariotas estos orgánulos
están constituidos por dos subunidades que se forman
por separado en el nucléolo (un cuerpo ubicado dentro
del núcleo) y se unen en el citoplasma para sintetizar
proteínas. Por otra parte, en las células eucariotas,
estos orgánulos se encuentran en la membrana
nuclear, en el retículo endoplasmático rugoso, en el
citosol, en las mitocondrias y en los cloroplastos (en el
caso de las plantas). En las células procariotas los
ribosomas se encuentran en el citosol.
Aparato de Golgi. Está presente en la mayoría de las
células eucariotas. Se encarga de transportar y
modificar las proteínas que son sintetizadas en los
ribosomas adheridos al retículo endoplasmático rugoso.
Citoesqueleto. Está presente en células eucariotas y tiene
una estructura análoga en procariotas. Consiste en un
conjunto de filamentos de proteínas que se extienden por
el citosol. Sirve para establecer la forma de la célula y
organizar el contenido en su interior. Además, ayuda al
movimiento de los orgánulos dentro de la célula, de
los cromosomas en la división celular y de células enteras.
Cilios. Están presentes en células procariotas y en células
eucariotas de animales y algunas algas. Son extensiones
de la membrana plasmática, similares a los pelos. Los cilios
realizan un movimiento parecido a un remo para mover el
líquido que rodea a la célula.
Flagelos. Están presentes en células procariotas y en
eucariotas de animales y algunas algas. Tienen estructura
similar a los cilios, pero son más largos. Los flagelos
mueven las células enteras, como si fuesen pequeños
propulsores que les infieren movimiento. La única célula
con flagelo en el cuerpo humano es el espermatozoide.
Cloroplastos. Están presentes en células eucariotas
de plantas y algas verdes. Están formados por dos
membranas que contienen vesículas, clorofila y
tilacoides en su interior. En los tilacoides ocurre la
reacción que absorbe los fotones de la luz solar para
realizar la fotosíntesis. Aunque los cloroplastos son
exclusivos de las células de plantas y algas, existe un
molusco llamado babosa esmeralda (Elysia chlorotica)
que se alimenta de los cloroplastos del alga Vaucheria
litore. Así, utilizando los cloroplastos del alga, este
molusco es capaz de realizar fotosíntesis.
Vacuolas. Están presentes en todas las células
eucariotas vegetales y en algunas de animales.
Además, pueden estar presentes en algunas células
procariotas. Estos orgánulos son vesículas formadas
por membrana plasmática. Su función es almacenar
agua, moléculas y nutrientes.
Cromoplastos. Están presentes en las células
Leucoplastos. Están presentes en las
células eucariotas de las plantas.
Almacenan sustancias poco coloreadas y
contribuyen a la conversión de azúcares en
polisacáridos, grasas y proteínas.
Pili. Están presentes en células
procariotas. Los pili son extensiones con
forma de pelos constituidas por la proteína
pilina. Están ubicados en la superficie de
ciertas bacterias y les permiten transferir
su material genético a otras bacterias.
Funciones de la célula
Las funciones de las células están determinadas por el tipo de
célula. Algunas de sus funciones fundamentales son:
Funciones estructurales. Las células pueden formar tejidos,
como el tejido adiposo (grasa), el tejido muscular y el tejido
óseo (huesos), que dan soporte al cuerpo de los animales y a
sus órganos. Por ejemplo: los osteoblastos son células que se
encuentran en los huesos y forman nuevo tejido óseo.
Funciones secretoras. Las células pueden sintetizar
sustancias que luego secretan al medio extracelular, ya sea
porque estas sustancias realizan funciones en el exterior de la
célula o porque son sustancias de desecho. Por ejemplo: las
células epiteliales secretoras de acino, que se encuentran en las
glándulas salivales del ser humano y secretan la primera saliva.
Funciones metabólicas. Las células llevan a
cabo reacciones químicas necesarias para obtener
energía y las sustancias necesarias para realizar
sus distintas funciones. En este sentido, pueden
sintetizar compuestos químicos o descomponerlos.
Por ejemplo: en el citosol de las células ocurren
reacciones de síntesis de proteínas y en las
mitocondrias ocurre la respiración celular.
Funciones defensivas. Algunos tipos de células
contribuyen a eliminar patógenos y combatir
enfermedades. Por ejemplo: los linfocitos T son
células que reconocen de manera específica ciertos
antígenos, que luego destruyen. También
destruyen células propias del cuerpo que fueron
infectadas.
Funciones de interacción o relación. Las
células reaccionan a estímulos tanto internos
como externos, y generan una respuesta. Por
ejemplo: los termoreceptores son células de la
piel que se activan ante cambios bruscos
de temperatura.
Funciones reproductoras. Las células
eucariotas se pueden dividir por mitosis (células
somáticas) y por meiosis (células germinales),
mientras que las células procariotas se pueden
dividir por fisión binaria.
Por ejemplo: los espermatozoides son células
que se originan de células germinales cuando se
dividen por meiosis.
Reproducción celular
Se conoce como reproducción celular o
división celular a la etapa del ciclo
celular en la que cada célula se divide
para formar dos células hijas distintas.
Es un proceso que se da en todas las
formas de vida y que garantiza la
perpetuidad de su existencia, así como el
crecimiento, la reposición de tejidos y la
reproducción en los seres pluricelulares.
El proceso de división celular en las
células eucariotas puede ocurrir
por mitosis o meiosis.
La célula es la unidad básica de la vida. Cada célula,
como los seres vivos, tiene un tiempo de vida durante el que
crece, madura y se reproduce y muere.
Existen diversos mecanismos biológicos de reproducción
celular, es decir, que permiten generar células nuevas,
replicando su información genética y permitiendo que
el ciclo vuelva a empezar.
En determinado momento de la vida de los seres vivos, sus
células dejan de reproducirse (o comienzan a hacerlo de
manera menos eficiente) y empiezan a envejecer. Hasta que
eso ocurre, la reproducción celular tiene el propósito de
mantener o incrementar la cantidad de células que existen en
un organismo.
En los organismos unicelulares, la reproducción celular crea
un organismo totalmente nuevo. Esto generalmente ocurre
cuando la célula ha alcanzado un tamaño y volumen
determinados, que suelen disminuir la efectividad de sus
procesos de transporte de nutrientes y, así, resulta mucho
más efectiva la división del individuo.
Tipos de reproducción
celular
En principio, hay tres grandes tipos de
reproducción celular. La primera y la más simple,
es la fisión binaria, en la que el material genético
celular se replica y la célula procede a dividirse en
dos individuos idénticos, tal como hacen
las bacterias, dotadas de un único cromosoma y con
procesos de reproducción asexuales.
Sin embargo, los seres más complejos,
como los eucariotas están dotados de más de
un cromosoma (como los seres humanos, por
ejemplo, que tenemos un par de cromosomas del
padre y uno de la madre).
En los organismos eucariotas se aplican procesos
más complicados de reproducción celular:
Mitosis celular
La mitosis
La mitosis es el proceso de división
nuclear de las células somáticas,
mientras que la división de su citoplasma
se denomina “citocinesis”.
La división celular por mitosis produce dos
células idénticas con el mismo tipo y
número de cromosomas que la célula
original. Este tipo de reproducción permite
el reemplazo de células muertas y la
generación de células nuevas durante el
crecimiento tisular. También permite la
sustitución de células dañadas.
Fases de la mitosis
En reproducción celular de tipo mitosis, encontramos
las siguientes fases:
Interfase. La célula se prepara para el proceso de
reproducción, duplicando su ADN y tomando las
medidas internas y externas pertinentes para
enfrentar con éxito el proceso.
Profase. La envoltura nuclear comienza a romperse
(hasta disolverse paulatinamente). Se condensa todo
el material genético (ADN) y forma cromosomas. Se
duplica el centrosoma y cada uno se desplaza hacia
uno de los extremos de la célula, donde se forman
microtúbulos.
Metafase. Los cromosomas se alinean en el
ecuador de la célula. Cada uno de ellos ya se ha
duplicado en la interfase, por lo que en este
momento se separan las dos copias.
Anafase. Los dos grupos de cromosomas (que
son idénticos entre sí) se alejan gracias a los
microtúbulos hacia los polos opuestos de la
célula
Telofase. Se forman dos nuevas envolturas
nucleares. Desaparecen los microtúbulos.
Citocinesis. La membrana plasmática
estrangula la célula y la divide en dos.
Fases de la meiosis
La meiosis
La meiosis es el proceso de división nuclear mediante el que
las células germinales producen gametos.
La división celular por meiosis produce cuatro células
con la mitad de los cromosomas que la célula
original. Durante la meiosis ocurre una recombinación de
cromosomas homólogos, es decir, hay intercambio de
información genética.
Para tener en cuenta:
Las células somáticas (no germinales) son las vinculadas
al crecimiento de los tejidos y órganos de los organismos
pluricelulares. Son células diploides, es decir, tienen todos
los juegos de cromosomas homólogos.
Las células germinales pueden producir otras células
germinales mediante mitosis. También producen gametos
(óvulos y espermatozoides en el caso del ser humano, por
ejemplo) mediante meiosis. Los gametos son células
haploides, es decir, tienen la mitad de los pares de
cromosomas.
En la meiosis una célula produce cuatro células,
cada una con la mitad de cromosomas. En la
reproducción de tipo meiosis, se procede luego
a una nueva bipartición de las células hijas,
para obtener así cuatro células haploides.
La meiosis involucra dos fases diferenciadas:
meiosis I y meiosis II. Cada una de ellas está
compuesta por diversas etapas: profase,
metafase, anafase y telofase. La meiosis I se
distingue de la meiosis II (y de la mitosis) porque
su profase es muy larga y en su transcurso los
cromosomas homólogos (idénticos porque
provienen uno de cada progenitor) se aparean y
recombinan para intercambiar material genético.
Meiosis I. Conocida como fase reductiva, resulta en dos
células con la mitad de la carga genética (n).
Profase I. Está compuesta por varias etapas. En la primera etapa
el ADN se condensa en cromosomas. Luego, los cromosomas
homólogos se aparean formando una estructura característica
llamada complejo sinaptonémico, donde se produce el
entrecruzamiento y la recombinación génica. Por último, los
cromosomas homólogos se separan y la envoltura
del núcleo desaparece.
Metafase I. Cada cromosoma, compuesto por dos cromátidas
cada uno, se alinea sobre el plano medio de la célula y se une a los
microtúbulos del huso acromático.
Anafase I. Los cromosomas homólogos apareados se separan y se
mueven hacia polos opuestos. Cada polo recibe una combinación
aleatoria de cromosomas maternos y paternos, pero solo un
miembro de cada par homólogo está presente en cada polo. Las
cromátidas hermanas permanecen unidas a sus centrómeros.
Telofase I. Uno de cada par de cromosomas homólogos está en
cada polo. Se forma nuevamente la membrana nuclear. Cada
núcleo contiene el número de cromosomas haploides, pero cada
cromosoma es un cromosoma duplicado (consiste en un par de
cromátidas). Ocurre la citocinesis, que resulta en dos células hijas
haploides.
Meiosis II. Es la fase duplicativa: se dividen las
células provenientes de la meiosis I, lo que resulta en
la duplicación del ADN.
Profase II. Los cromosomas se condensan. La envoltura del
núcleo desaparece.
Metafase II. Los cromosomas se alinean sobre los planos
medios de sus células.
Anafase II. Las cromátidas se separan y se mueven hacia
polos opuestos.
Telofase II. Las cromátidas que llegan a cada polo de la célula
son ahora los cromosomas. Las envolturas nucleares se forman
de nuevo, los cromosomas gradualmente se alargan para
elaborar fibras de cromatina, y ocurre la citocinesis. Las dos
sucesivas divisiones de meiosis producen cuatro núcleos
haploides, cada uno con un cromosoma de cada tipo. Cada
célula haploide resultante tiene una diferente combinación de
genes.
La fisión binaria
Las células procariotas se dividen por
fisión binaria. La fisión binaria consiste en la
replicación del ADN circular procariota para
generar dos nuevas moléculas de ADN
idénticas, salvo algunas excepciones.
Además, se replica el citoplasma y las
proteínas del citoesqueleto se organizan para
generar las nuevas paredes celulares y
membranas citoplasmáticas, lo que da origen
a dos células hijas idénticas.
La bipartición o fisión binaria es un mecanismo
de reproducción asexual de los seres vivos
unicelulares, típico de los procariontes, o sea,
de bacterias y de arqueas. Consiste en la
duplicación del ADN celular del individuo, como
paso previo a la división del citoplasma en dos.
Así, da lugar a dos células hijas con idéntico
material genético.
Esta es la forma de reproducción más usual en el
mundo bacteriano. En algunas especies puede
darse a una velocidad impresionante (una
bacteria Escherichia coli puede dividirse una vez
por cada 20 minutos), siempre y cuando las
condiciones del medio circundante sean las
adecuadas.
Además de la colonización rápida del entorno, este ritmo
reproductivo tiene fines adaptativos: con ese ritmo
reproductivo, la tasa de mutaciones suele ser alta. Así se
producen nuevas cepas bacterianas mejor adaptadas al
entorno (por ejemplo, más resistentes a antibióticos). En
parte esta es la razón del gran éxito evolutivo de las
bacterias, presentes en absolutamente todo el mundo.
La fisión binaria tiene lugar mediante una serie de etapas:
Se replica el ADN para crear una copia exacta de sí
mismo. Cada juego de ADN se orienta hacia una región
opuesta de la célula. Se replican los organelos celulares
también. Se activa la proteína FtsZ, que forma
filamentos en torno al eje de división de la célula.
Dichos filamentos hacen crecer la membrana hacia el
interior del citoplasma, estrechando la célula. Se forma un
septo (o cintura) que se estrecha de manera paulatina
hasta que separa del todo el citoplasma en dos,
formando así dos individuos idénticos (células hijas), pero
de vida independiente.
Tipos de fisión binaria
Hay varias formas de fisión binaria posibles,
dependiendo de la manera en que el
organismo unicelular se divida a sí mismo:
Regular. Cuando la célula se divide simétricamente.
Irregular o tipo ameba. Cuando las divisiones se
dan en rizópodos (“dedos”) o de manera
desordenada.
Longitudinal. Cuando la célula se divide a partir de
su eje horizontal.
Transversal. Cuando la célula se divide de manera
perpendicular al eje del huso celular.
Oblicua. Cuando la célula se divide de manera
longitudinal al principio, pero luego se torna
transversal.
Ejemplos de fisión binaria
Sobran los ejemplos de este tipo de
reproducción. La mayoría de los organismos
procariotas y algunos eucariotas la emplean.
De hecho, el combate contra las infecciones
bacterianas es tan arduo porque su tasa de
bipartición es elevada. Así, se reproducen por
fisión binaria:
Las bacterias de todo tipo y género, como la
mentada Escherichia coli, y arqueas como la
extremófila Methanobacterium bryantii.
Eucariontes primitivos como
el Crypthecodinium cohnii o las especies
de paramecium.
Algunos protozoarios como la amiba
(Amoebidae).
Otros tipos de reproducción
asexual
Los mecanismos de reproducción no sexual son aquellos
que involucran a un único individuo. Por eso, poseen poca o
nula variación genética. Además de la fisión binaria, entre
estos tipos de reproducción se encuentran:
Gemación. El progenitor forma prolongaciones o prominencias de su
cuerpo. Eventualmente, esas prolongaciones pueden separarse de él y
tener vida propia. En otros casos, continúan unidas e inician una
colonia. Cuando ocurre a nivel celular, se trata de
una mitosis asimétrica.
Esporulación. Consiste en la producción dentro de la célula o en
órganos especializados (esporangios, por ejemplo), de células envueltas
en una cubierta súper resistente, conocidas como esporas. Éstas son
capaces de sobrevivir largos períodos y condiciones muy hostiles, y
luego producir un nuevo individuo cuando el entorno sea propicio.
Partenogénesis. El nuevo individuo nuevo se crea a partir del
desarrollo de células sexuales femeninas sin fecundar. Por eso, es
genéticamente igual al progenitor. Algunos animales pueden realizarla,
como platelmintos, rotíferos, tardígrados, insectos, anfibios, peces
Teoría celular
La teoría celular explica el papel que tienen las
células en la formación y en las características de los
seres vivos, así como en la constitución de la vida.
Según esta teoría, la célula es la unidad morfológica
y fisiológica que forma cada ser vivo, y para
fundamentar esta afirmación, se basa en los
postulados:
Todos los organismos vivos están formados por
células o por sus sustancias de secreción. Los
organismos vivos se pueden clasificar según la
cantidad de células que los forman en:
Organismos unicelulares. Son organismos constituidos por
una sola célula. Por ejemplo: las bacterias, las arqueas y algunos
hongos (como las levaduras).
Organismos pluricelulares. Son organismos
constituidos por varias células. Las células de estos
organismos están especializadas para realizar diversas
funciones. Por ejemplo: los animales, las plantas y los
hongos del tipo setas.
La célula es la unidad funcional de todos los seres
vivos porque las funciones vitales de estos
(nutrición, crecimiento, reproducción, respuesta a
estímulos) ocurren dentro de la célula o en sus
proximidades.
Todas las células provienen de otra célula, es decir,
no existen células que se originan a partir de
materia inanimada.
Todas las células contienen la información
hereditaria que les permite realizar y controlar sus
funciones, así como transmitir la información
genética a las posteriores generaciones celulares.