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Los Dos Primeros Libros Del Mayordomo de Morón de La Frontera (1436-1480) - Las Cuentas de La Defensa

El artículo analiza las cuentas municipales de Morón de la Frontera entre 1436 y 1480, destacando los altos gastos en defensa de la frontera de Granada durante la Edad Media. Se presentan conclusiones sobre las inversiones en defensa y se sugieren futuras líneas de investigación sobre la fiscalidad y la vida cotidiana en esta localidad fronteriza. Este estudio contribuye a la comprensión de la fiscalidad municipal relacionada con la defensa en el contexto de la Banda Morisca.

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Los Dos Primeros Libros Del Mayordomo de Morón de La Frontera (1436-1480) - Las Cuentas de La Defensa

El artículo analiza las cuentas municipales de Morón de la Frontera entre 1436 y 1480, destacando los altos gastos en defensa de la frontera de Granada durante la Edad Media. Se presentan conclusiones sobre las inversiones en defensa y se sugieren futuras líneas de investigación sobre la fiscalidad y la vida cotidiana en esta localidad fronteriza. Este estudio contribuye a la comprensión de la fiscalidad municipal relacionada con la defensa en el contexto de la Banda Morisca.

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ARTÍCULOS

En la España Medieval
ISSN: 0214-3038

[Link]

Los dos primeros libros del mayordomo de Morón de la Frontera (1436-


1480). Las cuentas de la defensa1
Manuel García Fernández2

Recibido: 24 de noviembre de 2022 / Aceptado: 7 de marzo de 2023

Resumen. Las haciendas municipales de muchas de las localidades andaluzas situadas en la llamada
Banda Morisca estuvieron durante los siglos XIII al XV caracterizadas por los elevados gastos
destinados a la defensa –activa y pasiva– de la frontera de Granada. Morón de la Frontera es un buen
ejemplo y modelo de estas estructuras fiscales fronterizas. La ciudad conserva en su excelente Archivo
Municipal dos interesantes libros de cuentas del concejo (1436-1480) que proporcionan al investigador
medievalista una valiosísima información. En este trabajo se adelantan algunas conclusiones sobre las
referidas inversiones municipales para la defensa de la localidad y su término y también se proponen
futuras vías de investigación al respecto.
Palabras claves: Frontera de Granada; Banda Morisca; Morón de la Frontera; libros de cuentas; gasto
para la defensa.

[en] The first two majordomo’s books of Moron de la Frontera (1436-1480).


The accounts of Morish border
Abstract. The municipal finances of many of the Andalusia towns located in the so-called Moorish
Border were characterized during the 13th to the 15th centuries by the high expenses destined to
the defence –active and passive– of the frontier of Granada. Morón de la Frontera is a good model
and example of these frontier tax structures. The city preserves in its excellent Municipal Archive
two interesting account books of the council (1436-1480) that provide the medieval researcher with
invaluable information. In this work some conclusions are advanced about the aforementioned
municipal investments for the defence of the town and its term and future research is also proposed in
this regard.
Keywords: Frontier of Granada; Moorish Border; Morón de la Frontera; account books; defence
spending.

Sumario. 1. Introducción. 2. Las fuentes fiscales para la defensa fronteriza del concejo de Morón de
la Frontera. 3. El libro I de Actas Capitulares: las cuentas fronterizas de 1424 y 1425. 4. Los dos libros
del mayordomo: las cuentas fronterizas de 1436 a 1480. 4.1. La defensa fronteriza pasiva: guardas,
vigilancias y otros servicios militares. 4.2. La defensa fronteriza activa: cabalgadas, rebatos y otros
servicios militares. 5. Conclusiones 6. Bibliografía. 7. Anexos. 7.1. La Banda Morisca en el siglo XV.
7.2. Las marcas fronterizas de Morón en el siglo XV. 7.3. Anexo gráfico. 7.4. Guardas de la Villa de
Morón (1436-1480).

1
Este trabajo se inserta dentro del proyecto de I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-12683NB-
I00) titulado Sistemas fiscales y construcción estatal. Castilla, centros y periferias (1250-1550).
2
Universidad de Sevilla.
E-mail: manuelgf@[Link].
ORCID: 0000-0001-9116-5510.

En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 111


112 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

Cómo citar: García Fernández, Manuel (2023), Los dos primeros libros del mayordomo de Morón
de la Frontera (1436-1480). Las cuentas de la defensa, en En la España Medieval, 46, Núm. especial,
111-142.

1. Introducción3

Los estudios sobre los municipios andaluces ubicados en la antigua frontera de An-
dalucía con el reino nazarí de Granada constituyen uno de esos viejos temas histó-
ricos que, sin desaparecer del todo, ha resurgido en los últimos años –ahora en sus
aspectos hacendísticos y fiscales– en el vasto panorama historiográfico andaluz al
impulso de nuevos intereses y circunstancias de las que el historiador, el medievalis-
ta básicamente, forma inevitablemente parte, pues vivimos, sin duda, en un mundo
cambiante de fronteras inestables de enorme repercusiones económicas y globales.
Y no es, por tanto, sorprendente que la vieja temática fronteriza andaluza/granadina
desde el complejo ámbito fiscal nos ocupe y preocupe desde una perspectiva globali-
zadora europea y occidental, por cuanto analizar la antigua frontera medieval grana-
dina, que subsiste en Andalucía no sólo en el recuerdo paisajístico de muchas de sus
localidades más significativas y emblemáticas, sino también en la realidad adminis-
trativa y hasta en las peculiaridades regionales propias –Andalucía fue tierra de fron-
tera durante siglos–, no es, en modo alguno, algo ocioso o carente de sentido. Todo lo
contrario; a estas alturas del conocimiento y tras años de investigaciones rigurosas el
estudio sobre las localidades de frontera y sus complejas realidades socio-culturales,
políticas y económicas parecen asentarse definitivamente entre la gama de asuntos
que ocupan a los medievalistas de hoy. En este sentido, sería prolijo señalar ahora
las muchas publicaciones al respecto, especialmente en el ámbito territorial que aquí
nos ocupa, el sector fronterizo más occidental del antiguo reino de Sevilla que desde
finales del siglo XIII ya se identificó por las élites andaluzas del poder local con el
atractivo nombre de la Banda Morisca sevillana4.
Sin embargo, resulta evidente que muchos de los muchos aspectos de la ha-
cienda regia y/o señorial y la fiscalidad municipal relacionada con la salvaguarda
diaria de la frontera –incluso como forma de vida cotidiana de las sociedades
más periféricas y en cierta medida también marginales en ella instaladas, tanto
para la llamada defensa pasiva (guardas y vigilancia del término) como para la
defensa activa (cabalgabas y rebatos más o menos puntuales y arbitrarios), an-
tes de la Guerra de Granada, que estudiara magníficamente el profesor Miguel
Ángel Ladero Quesada5– están en gran parte aun por investigar en su conjunto,
sobre todo para municipios modestos de primera línea fronteriza en manos casi
siempre de poderes señoriales ya desde el siglo XIII, como fue el caso de la villa

3
Agradecemos a Javier Domínguez, archivero de Morón de la Frontera, la ayuda recibida en la orientación inves-
tigadora de los dos legajos que estudiamos del archivo municipal y en sus fotografías. Asimismo reconocemos
la utilidad documental de la información de algunos de los trabajos del profesor Rafael Jesús López Gallardo
que parecen citados en este artículo. Y también al bibliotecario de la localidad, Juan Diego Mata la colaboración
prestada al respecto. Agradecemos igualmente al Aula Miguel Cala Sánchez de Morón de la Frontera la colabo-
ración en este trabajo de campo, y en especial a Juan Pablo Morilla Cala y Rafael Cámara-Artigas
4
Peinado Santaella, Guerra Santa, cruzada y yihad, pp. 279-304, aporta una interesante bibliografía al respecto.
García Fernández, La Campiña sevillana y también idem y otros, Las fronteras en la Edad Media hispánica;
idem y otros, Andalucía y Granada.
5
Ladero Quesada, Castilla y la conquista del Reino de Granada.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 113

Morón de la Frontera6. A finales del siglo pasado los profesores Antonio Co-
llantes de Terán y Denis Menjot señalaron ya con notable acierto que gran parte
de la génesis de la fiscalidad municipal en Andalucía durante los siglos XIV y
XV estaba vinculada con las necesidades defensivas de la corona, los señores,
clérigos y laicos, y por supuesto los concejos7. De modo que los antiguos fueros
y privilegios regios, ordenamientos y cartas de población y de franquicias seño-
riales y regias de las repoblaciones del siglo XIII y XIV construyeron, desde los
tiempos de Alfonso XI (1312-1350) y sobre todo de Enrique II (1369-1379) en
adelante, un sistema poblacional defensivo de evidente matiz fronterizo en toda
Andalucía, que he analizado para el caso singular de Morón de la Frontera8.
En este mismo sentido y más recientemente, el profesor Antonio Collantes ha
vuelto también a reflexionar sobre el tema fiscal municipal de índole fronterizo al
ocuparse de los centros urbanos andaluces de la frontera de Granada, señalando nue-
vamente que la defensa de la frontera, al menos, hasta el último tercio del siglo XV,
determinará un modelo fiscal mediatizado por las complejidad y variedad de los
ingresos, y la importancia y frecuencia de los gastos derivados de la necesidades
militares; un hecho que incide sobremanera en la vida cotidiana de los vecinos de los
concejos más modestos de primera línea fronteriza, como ya he tenido ocasión de
analizar en su conjunto para la Banda Morisca sevillana entre los siglos XIII y XV9.
En este sentido, hemos instruido una línea de investigación sobre la fiscalidad de
los concejos señoriales de primera raya fronteriza y de ámbito periférico, como fue
el caso de Morón de la Frontera, que dispone de fuentes municipales directas para
su análisis ya desde comienzos del siglo XV. Así pues, en este artículo homenaje al
maestro de maestros don Miguel Ángel Ladero Quesada, adelantamos ya algunas
disertaciones al respecto y también posibles reflexiones para futuros de trabajos de
investigación moronenses.

2. Las fuentes fiscales para la defensa fronteriza del concejo de Morón de la


Frontera

Las fuentes para el estudio de la fiscalidad fronteriza en el ámbito territorial de la


Banda Morisca sevillana suelen ser complejas y sobre todo muy escasas para casi
todos los concejos objeto de nuestro estudio. Algunos archivos locales conservan,
entre otra documentación de interés fiscal relativo, algunos libros de actas capitu-
lares correspondientes al siglo XV, como sucede en Jerez de la Frontera10, lo que
constituye todo un acervo de información sobre la vida y los problemas fiscales de la
frontera andaluza y granadina. Sin embargo, las actas capitulares más antiguas cono-
cidas hasta la fecha en Andalucía son las de Morón de la Frontera, que conservamos
a partir de 1402-1426, ya estudiadas y editadas por el profesor Manuel González

6
Martín Humanes, Gobernar una villa; García Fernández, La Banda Morisca; Viñas Brito, Morón y Osuna; Ro-
jas Gabriel, Olvera en la Baja Edad Media y también idem, La frontera entre los Reinos de Sevilla y Granada.
7
Collantes de Terán Sánchez y otros, “La génesis de la fiscalidad municipal”, pp. 53-80.
8
García Fernández, El Reino de Sevilla en tiempos de Alfonso XI y también idem, Andalucía, guerra y frontera
1312-1350 e idem, “Morón de la Frontera y Enrique II”, pp. 3-36.
9
Collantes de Terán, “Los centros urbanos andaluces de la frontera”, pp. 41-66.
10
Jiménez López de Eguileta, “Un acta capitular de Jerez de la Frontera”, pp. 235-254
114 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

Jiménez en 1992 y también por mí mismo11. Aunque analizaremos más adelante


algunos datos fiscales fronterizos fundamentados en estas actas capitulares moro-
nenses, las fuentes primordiales para el estudio de la fiscalidad fronteriza de este
municipio la formalizan los dos libros de mayordomazgos del siglo XV. En ellos
se registran abundantes noticias y referencias –como veremos– a la actividad fiscal
y militar de la defensa, ahora pasiva, ahora activa. Efectivamente, los dos libros de
mayordomía de Morón de la Frontera que contienen cuadernos contables datados
entre 1436-1480 constituyen una fuente excepcional por el detallado análisis de los
gastos y los ingresos relacionados con la defensa de la misma, especialmente el
segundo, que comprende los años 1456 a 148012. Existen desde luego otras fuentes,
no siempre de archivos locales comarcanos, que son absolutamente imprescindibles
para el conocimiento de la frontera, de sus avatares fiscales y, en general, de la vida
cotidiana fronteriza. Se trata de fuentes indirectas historiográficas, explotadas muy
desigualmente para Morón de la Frontera. Aún en el caso de las mejor conocidas y
utilizadas como las crónicas áulicas regias y señoriales, es preciso siempre volver a
ellas de forma directa, es decir, a través de una lectura reflexiva personal, evitando
citar por referencias de terceros. En estos casos, nos encontramos antes textos que
evidentemente hay que saber leer e interpretar con suma prudencia. Tachar estas
fuentes locales, sin más, de parciales no nos exime de acudir a ellas y leerlas, aunque
sólo fuese porque muchas veces, en la mayoría de los casos, constituyen nuestra
única fuente de información sobre determinados acontecimientos fiscales municipa-
les. Tal vez no sería mala idea pensar en una colección que agrupase selectivamente
buena parte de esta información dispersa o de complicada consulta y ponerla a dis-
posición de los historiadores, de hoy y del futuro, de la frontera castellano-granadina
en los siglos finales de la Edad Media, pues en estos aspectos cronísticos e historio-
gráficos básicos Morón de la Frontera ha sido una localidad muy afortunada13.
El llamado libro I de mayordomía de Morón de la Frontera (legajo 1084 del
Archivo Municipal de Morón de la Frontera) no es un texto original, sino una copia
realizada en el año 1569, cuando algunos originales del archivo municipal fueron
llevados a la Real Chancillería de Granada como pruebas testimoniales en uno de los
múltiples pleitos que el concejo de Morón mantendría durante los siglos XVI y XVII
con los duques de Osuna14. El escribano del concejo de Morón justificó entonces su
contenido –siempre muy selectivo y arbitrario, desde luego– en el complejo proceso
jurídico de formación de un largo pleito argumentativo de rentas y derechos señoria-
les, según consta en los primeros folios del mismo, común, por otra parte, a muchas
otras localidades señoriales de la Banda Morisca sevillana en el siglo XVI, como he
analizado para la vecina villa de Osuna15.
En síntesis, se viene a concretar que en 1554 se había iniciado un litigio entre la
villa y los duques de Osuna que llegó hasta la Audiencia de la Real Chancillería de
Granada por ciertas potestades ducales, que fueron también alcantarinas, que el conce-
jo había presuntamente usurpado ya desde finales del siglo XV. La Audiencia envió a
Morón de la Frontera en 1569 a Alonso de Carrión, escribano de Cámara de Su Majes-

11
González Jiménez y otros, Actas Capitulares de Morón de la Frontera.
12
Martín Humanes, Gobernar una villa en la frontera de Granada, pp. 63-76.
13
García Fernández, “Historiografía moronenses”, pp.51-60; Martín Humanes, Gobernar una villa en la frontera
de Granada, pp. 42-62.
14
Martín Humanes, Gobernar una villa en la frontera de Granada, pp. 68-69.
15
García Fernández, “Violencia señorial en Osuna”, pp. 195-209.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 115

tad y receptor de la Real Audiencia y Chancillería de Granada. Tras varios incidentes


provocados por la oposición de los oficiales del concejo moronense a que se llevase
a la Real Audiencia la documentación original completa, custodiada entonces en la
llamada Arca de las Tres Llaves, los responsables de la misma –los dos alcaldes y el
mayordomo local– se ausentaron de las casas consistoriales esgrimiendo que debían
atender asuntos privados de sus haciendas durante días, con lo que la inspección de la
documentación original y el posible expurgo y salida de la misma se alargó durante se-
manas, lo que provocó la cólera del representante de la Real Audiencia, quien amenazó
con el uso de la fuerza en Morón de la Frontera. Al final, se logró que sólo una parte
de la documentación original se trasladase a Granada. A pesar de todo, se consiguió
también que, al menos, se hiciese una copia de la documentación original solicitada
por el escribano local Pedro Alonso Francés, que es la que hoy se conserva encuader-
nada a modo de libro en Morón de la Frontera16. Esta copia manuscrita consta de 600
folios numerados a doble cara, con unas medidas aproximadas de 19 x 27 cms. En ella
se recogen básicamente y de manera muy escueta algunos valores hacendísticos del
cuaderno original de cuentas municipales de los años 1436 a 1455, que corresponde a
los últimos años de la Orden de Alcántara en la localidad fronteriza17. El soporte escri-
torio que presenta es papel de un considerable grosor, siendo su estado de conservación
general bueno. La escritura corresponde al prototipo de la llamada letra procesal enca-
denada propia de mediados del siglo XVI.
Este legajo incluye, además de las cuentas, documentación de muy diversa índo-
le: un nutrido grupo de ordenanzas del concejo emitidas entre 1438 y 1455; cartas de
poder de los maestres, reglamento de las carnicerías; rentas de las penas y otros pro-
pios concejiles; correspondencia con otras villas y ciudades próximas como Marche-
na, Osuna y Sevilla; obligaciones de préstamos de algunos oficiales con el concejo;
remates especialmente referidos a las carnicerías; nombramientos variados de oficia-
les; inventarios de los papeles del archivo, que los mayordomos salientes entregaban
a los entrantes; avenencias entre particulares y oficiales municipales; descripciones
de dehesas; sentencias, quitaciones, condiciones de arrendamientos de los bienes del
concejo, igualaciones y afirmaciones de compraventa del concejo; cuentas de los pe-
chos realizados por los jurados y pregones, etc. El contenido estructural y expositivo
de las cuentas se disponen cada año en enero, con la entrega de las mismas a los ofi-
ciales que están presentes en la toma de posesión del cargo por el mayordomo, oficio
de duración anual que comenzaba, al igual que los restantes del concejo, a primeros
de dicho mes. Luego se indican los ingresos y los gastos de las diferentes partidas
expresados en maravedíes, tanto en letras como con números romanos en el margen
derecho, y el alcance final. Se trata, en definitiva, de un libro importantísimo no sólo
para el conocimiento de la hacienda del Morón del siglo XV, sino también para sus
estructuras políticas y socio-económicas moronenses, debido al considerable bagaje
documental informativo que encierra sus folios18.
Por su parte, el llamado libro II de mayordomía de Morón de la Frontera (legajo
1085 del Archivo Municipal de Morón) es un manuscrito original encuadernado en

16
Era muy frecuente la guarda de los documentos importante en este modelo de arcas de las tres llaves. Así se
constata en Morón y también en Osuna ya desde el siglo XV en tiempos de los primeros condes de Ureña. Le-
desma Gámez (ed.), Del «arca de las tres llaves».
17
López Gallardo, “La última centuria de la Orden de Alcántara en Morón”, pp. 37-60.
18
Pérez Gallego, “Morón y la frontera (1436-1480)”, pp. 683-692 y también idem, “La defensa de la frontera
moronense”, pp. 543-558.
116 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

dos bloques cosidos de diversos cuadernos de cuentas, que se inicia en 1456 y termi-
na en 1480; consta de 187 folios a doble cara en buen estado de conservación, con
unas medidas aproximadas de 19 x 28,5 cms., escrito en papel de cierta calidad. La
escritura es la cortesana propia de la segunda mitad del siglo XV, siendo su estado de
conservación muy bueno. En cuanto al contenido fiscal de este segundo libro, muy
similar al tomo I ya reseñado, comienza señalando la relación anual de las cuentas
con el nombre del nuevo mayordomo que llevará la hacienda concejil de enero a
enero; posteriormente se centra en el cómputo de los ingresos y gastos de la hacienda
moronense, muy variada y modesta, durante la segunda mitad del siglo XV. No obs-
tante, al final de cada ejercicio económico, se hace una relación de los documentos
del Arca de las Tres Llaves, pues seguían siendo los mayordomos los responsables
de su custodia. El desarrollo de las cuentas de este libro es similar al anteriormente
descrito. Se redacta el ingreso y el gasto pertinente de las diferentes partidas y lue-
go se expresa la cantidad, tanto en letras como en números romanos en el margen
derecho, con su alcance final. Son interesante los abundantes brevetes en el margen
izquierdo; así puede aparecer el nombre del gasto: cabalgadas, guardas. También
suele aparecer la palabra “ojo”, que indica al lector que tenga especial cuidado con
esa partida; esta llamada de atención a veces se representa mediante una mano con el
dedo índice señalando la partida en cuestión. En cuanto a la organización interna de
los gastos, la norma general no era organizarlos por materias homogéneas, sino que
aparecen desordenados al interés y arbitrio del mayordomo de turno. En cambio, en
el tomo I, al ser una copia, sí que se observa cierta estructuración y ordenación fiscal
más selectiva.
No obstante, y a pesar de cierta correlación entre ambos libros, encontramos
una radical diferencia entre ambos relacionada con la confección de los mismos,
ya que el primero de ellos, el cual comprende las cuentas entre 1437 y 1455, es
una copia selectiva realizada en el año de 1569; mientras el segundo es original y
de los diferentes capítulos de 1456 a 1480, de ahí que planteemos la conveniencia
de un análisis de estas fuentes por separado para cotejar el estudio de los gastos
destinados a la fiscalidad fronteriza, es decir; a la defensa pasiva de la vigilancia
y las guardas del término de Morón y a la defensa activa de las cabalgadas y re-
batos en el contexto de la hacienda municipal, lo que constituye el argumento de
esta síntesis, pues cualquier otro análisis más detallado sobrepasaría, sin duda, las
limitaciones del mismo19.

3. El libro I de Actas Capitulares: las cuentas fronterizas de 1424 y 1425

Antes de entrar en el análisis más detallado de los contenidos fiscales que considero
para esta síntesis más relevantes de los dos libros del mayordomo de Morón de la
Frontera relacionados con los gastos defensivos de la frontera, conviene adelantar,
como se ha indicado más arriba, que, en el libro I de actas capitulares de los años

19
En su conjunto, estos singulares libros de cuenta de Morón de la Frontera fueron consultados por Manuel Pérez
Gallego como fuente económica y demográfica de la villa en su tesis doctoral inédita El concejo de Morón en
la Baja Edad Media, 1402-1550, Granada, 1993, cuyos contenidos mas relevantes se editaron en la revista local
Desde la Frontera. Revista de Temas Moronenses, entre 1991-1992. El tomo segundo fue también sintetizado
en 1994 por el profesor Alfonso Franco Silva en las II Jornadas de Temas Moronenses, si bien en ambos casos
de manera muy conspicua y generalista.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 117

1402-1426 conservado en el Archivo Municipal de Morón de la Frontera, se inclu-


yen referencias sueltas anuales a determinadas cuentas emitidas por los respectivos
mayordomos del concejo. Son datos sencillos, como corresponde a una hacienda
simple y modesta de una localidad señorial de primera línea fronteriza de inicios del
siglo XV, que se reducen casi siempre a los montos totales de los cargos, descargos
y alcance del año anterior. El importe no empleado de las diferentes partidas debía
ser entregado también por el mayordomo saliente al entrante en el cabildo munici-
pal; sin duda, por eso aparece revalidado por el secretario del mismo en las actas
capitulares20. En alguna ocasión, se indica por parte del mayordomo saliente –y eso
es lo verdaderamente interesante– la existencia de un “cuaderno” con apuntes de los
gastos más detallados que debían entregarse también al entrante para su custodia y
que desgraciadamente, para esta época tan temprana de la fiscalidad municipal, no
ha llegado a nosotros.
Sin embargo, hay algunas excepciones para los años 1424 y 1425 que nos per-
miten abundar en la hacienda moronense y sobre todo en los gastos destinados a la
vigilancia y guarda de la frontera, que es lo que ahora nos interesa y el objetivo de
este análisis, que abordaremos con un mayor detalle. No obstante, es prácticamen-
te nula la información cuantitativa –que no descriptiva– sobre la defensa activa
por la inexistencia de referencias al pago de maravedíes por cabalgadas y rebatos.
Sólo se indica en las cuentas de 1425 el obsequio de cuatro gallinas que el concejo
entregó a dos caballeros moronenses, Luis Sánchez y Juan de Velasco, “quando
vinieron sobre la caualgada”, a razón de 40 mrs.21. Ofrecemos, a continuación,
una breve tabla al respecto, donde se observa el monto de los gastos defensivos de
las guardas en relación con los totales del destino de las rentas de la hacienda de
Morón en 1424 y 142522.

Tabla 1. Monto de los gastos defensivos de las guardas en relación con los
totales del destino de las rentas de la hacienda de Morón (1424-1425)
Concepto 1424 1425
Salarios de los oficiales 1.800 mrs. 4.000 mrs.
Obras municipales 2.304 mrs. 4.039 mrs.
Frontera/ guardas 2.180 mrs. 206 mrs.
Correos/emisarios a
1.380 mrs. 982 mrs.
Sevilla, Marchena, Osuna, etc.
Varios/concejo/ comida y bebida, etc. 2.622 mrs. 890 mrs.
Otros gastos: yantares del maestre,
comendador, alcaide de la fortaleza, 1.622 mrs. –
etc.
Totales 11.622 mrs. 10.117 mrs.

Los gastos destinados a la vigilancia de la frontera –guardas y escuchas, bási-


camente– alcanzaron el año 1424 casi el 20% del destino final de las rentas de pro-

20
González Jiménez y otros, Actas Capitulares de Morón, pp. XLII-XLIX.
21
González Jiménez y otros, Actas Capitulares de Morón, p. 118.
22
Ibidem, p. XLV.
118 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

pios del concejo, mientras que el año 1425 fueron algo más del 2%. Un hecho que
contrasta, evidentemente, con el alto nivel de los pagos destinados a los salarios y
otros gastos, como los de fábrica del concejo en proporción directa e inversa. Por la
documentación analizada, se trataba ya, a comienzos del siglo XV, de un complejo
sistema de vigilancia, selectivo y defensivo, en determinados lugares estratégicos del
término moronense, –cotas, atalayas y caminos a Ronda, Setenil, Saucejo, Olvera,
Pruna, Coripe y otros lugares de tránsito, como se comprueba en la cartografía que
se adjunta–, con aportaciones de los ingresos de los propios concejiles, que oscila-
ron para los años de 1424 y 1425 en el pago de diez maravedíes por día y hombre,
agrupados en parejas o en cuadrillas. Además, era frecuente que en algunos años de
especial actividad militar, como en los años 1410-1411, el concejo procediera a una
derrama o pechos entre los vecinos. Así sucedió en el año 1411, cuando se cogieron
dos pechos, uno de 334 mrs. y otro de 529 mrs., para el pago de servicios de vigilan-
cia de dos ballesteros en la atalaya del castillo de la villa, a razón de 200 mrs. a cada
uno por diez días23.
En este contexto, para evaluar correctamente el valor económico de las guardas,
conviene saber que los mayordomos pagaron también, entre 1424 y 1425, 10 mrs.
a los vecinos que trajesen un lobo o su cabeza a la plaza del cabildo y que el sueldo
medio del llamado “peón del concejo”, que hacía el oficio de pregonero y portero,
era de 300 mrs. anuales. Por su parte, en las cuentas que estudiamos, al llamado “he-
rrero del concejo”, que atendía las necesidades vecinales, recibía un salario anual de
300 mrs.24. No obstante, había excepciones relacionadas con la evidente profesión
militar de algunos vecinos, como un tal Diego García, “almocadén de la tierra”, cuyo
salario anual por el mismo concejo era de 600 mrs. en 1424 y 1425; quien además
recibió del mayordomo 1425 la cantidad extra de 100 mrs. cuando fue a “tierras de
moros a tomar lenguas, para talegas”25.O un tal Benito García, criado del comenda-
dor de la vecina localidad calatrava de Osuna, quien trajo a Morón la buena noticia
de la muerte de un tornadizo y salteador de la comarca, un tal Juan de Coca, recibien-
do del concejo “por las albricias” 300 mrs.26.

4. Los dos libros del mayordomo: las cuentas fronterizas de 1436 a 1480

Las directrices estructurales y fiscales fronterizas apuntadas en el libro I de Actas


Capitulares para los años 1424-1425 se amplían lógicamente con más detalle en los
diferentes cuadernos de los dos libros de cuentas del mayordomo, especialmente en
el segundo de 1456 a 1480. En efecto, ser una villa-fortaleza de primera línea de
frontera ya desde el siglo XIII conllevaba tener siempre una importante partida de
los ingresos de los bienes de propios preparada para los gastos de la defensa de la
villa. Para Morón, –como para otras muchas villas fronterizas semejantes de la Ban-
da Morisca sevillana, como Arahal, Estepa, Osuna, etc.– este gasto solía ser deter-
minante y sobre todo urgente, pues no sólo había que sufragar la defensa pasiva, las
continuas guardas, velas, atalayas y demás servicios de vigilancia del término, sino

23
Ibidem, p. 47.
24
Ibidem, p. XLVI.
25
Ibidem, p. 122.
26
Ibidem, p. XLIX.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 119

que también, llegado el caso, Morón debía contribuir a las llamadas de los señores
y/o del rey cuando se iniciase un conflicto bélico en la defensa activa, cabalgadas
y rebatos –como sucedió en 1456 y 1457, cuando Enrique IV estuvo en Andalucía.
Ello sin olvidar también las pesadas levas de pan a otros lugares fronterizos –a Olve-
ra, especialmente–, que incrementaban el gasto en la defensa en su conjunto, lo que
siempre fue revelador del servicio militar a la corona y a los señores para haciendas
muy modestas, como la de Morón de la Frontera y su aldea de Arahal, por cuanto
Morón presentaría casi siempre ya desde el siglo XIII una sociedad organizada para
la guerra.
Para Antonio Collantes de Terán en muchas haciendas locales de la Banda Moris-
ca primaban los gastos militares y defensivos sobre los demás, especialmente en las
situadas en la raya fronteriza27. En este mismo sentido, Manuel González Jiménez
ya resaltó la importancia del establecimiento y el pago de las guardas que tuvo que
acometer el concejo moronense durante el primer cuarto del siglo XV, al analizar
el libro I de Actas Capitulares, como se ha señalado más arriba28; aspecto en el que
profundizó también Alfonso Franco Silva para los años centrales y finales de dicha
centuria, siguiendo la información del tomo II del mayordomo29.

4.1. La defensa fronteriza pasiva: guardas, vigilancias y otros servicios militares

La principal práctica defensiva con la que siempre se protegió Morón de la Frontera


ante las amenazas provenientes del otro lado de la raya granadina –algaradas y razias
puntuales– fue la construcción de una férrea y compleja estructura defensiva a través
del establecimiento de guardas y otros servicios fronterizos por los diversos cami-
nos, cerros, puertos, atalayas, ríos, etc., existentes en el extenso alfoz moronense y
en la tierra comarcana que le competía su defensa, lo que comprendía aproximada-
mente desde las tierras de la fortaleza de Cazalla de la Frontera por oriente hasta las
de Utrera y Arcos de la Frontera por el oeste; y por el norte desde Arahal hasta la
frontera sur, marcada por el discurrir del cauce alto del río Guadalete y otros arroyos
menores por las localidades de Olvera, Pruna, Coripe y la serranía de Ronda.
Por lo tanto, vigilar tan vasto territorio suponía una ardua tarea tanto en efectivos
humanos, más o menos especializados en la guerra fronteriza, como sobre todo en
sumas de capitales provenientes básicamente de los propios concejiles de Morón y
de su villa de Arahal. Las personas y vecinos que se encargaban de hacer las guardas
respondían en principio a todos los sectores de la vida social moronense: hombres
buenos, azacanes, campesinos, pastores, atajadores, ballesteros, molineros, criados,
arrieros, guardas propiamente dichos, etc. El mayordomo anotaba en muchos casos
–aunque no siempre– el nombre y la condición socio-profesional del vigilante y la
especialidad del servicio a realizar. Solían ir casi siempre en parejas; y cobraban
según los días y las noches –llamadas también velas– que estuviesen de guarda y
el lugar donde desempeñaran la centinela, pues, cuanto más lejos de Morón, mayor
era el sueldo y mayor también el tiempo que allí estaban y el peligro, lógicamente.
Resultaría complejo y tedioso analizar con detalle todos los lugares de las guardas

27
Collantes de Terán Sánchez, “Ciudades y fiscalidad”, p. 140.
28
González Jiménez, “Morón de la Frontera a inicios”, p. 411; idem, “Morón, una villa de frontera”, pp. 55-70.
29
Francio Silva, “La hacienda de Morón”, pp. 219-222.
120 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

que pagaba Morón de la Frontera y Arahal y su ubicación geográfica, por lo que nos
centraremos en aquellas más importantes y en sus cuantías más significativas para la
hacienda regia, según la tabla recogida en el Anexo 7.4, confeccionada a partir de la
información parcial de los dos libros del mayordomo.
Según las fuentes que estudiamos, el lugar donde mayor número de guardas y
servicios de vigilancia se establecieron entre los años de 1439-1479 fue en la Atalaya
del Azebuche, otero que estaba localizado al sur de la villa y a escasos metros del
antiguo castillo. Entre los años 1439 y 1455 se pagaba en la citada atalaya la guarda a
10 mrs. a cada hombre por el día; y por la noche o vela se satisfacía a 12 mrs. Desde
1456 a 1463 el pago solía oscilar ahora entre los 14 mrs. al día y los 15 mrs. por la
noche. Por su parte, desde 1464 a 1470, ascendió la retribución, pasando a unos 15
mrs. por el día y 20 mrs. por la noche. Y ya para la década de los setenta el concejo
entregó 20 mrs. al día y un real por la noche, que por estos años equivalía, según el
mayordomo de Morón de la Frontera, a 30/31 mrs. También el mayordomo podía
ocurrir que se pagase una sola cantidad por un largo período de tiempo como guar-
da; así sucedió, por el ejemplo del año 1475, pues el concejo pagó a dos hombres la
cantidad de 1.000 maravedíes por siete meses de guardas continuados en la Atalaya
del Azebuche. Además, era frecuente que el mayordomo visitara las guardas, espe-
cialmente de día para comprobar el cumplimiento de su cometido. Evidentemente,
el número de las guardas en la Atalaya fue más abundante en primavera y en vera-
no, estaciones más proclives a posibles entradas granadinas desde Ronda y Setenil,
básicamente, siendo los años de 1472, 1472 y 1478 los de mayor vigilancia en este
lugar30.

Tabla 2. Pago de algunas guardas diurnas y nocturnas en la Atalaya del Azebuche


de Morón entre 1439-1479 (en mrs.)
Fecha Pago defensa diurna Pago defensa nocturna
1439-1455 10 mrs./día 12 mrs. /día
1456-1463 14/15 mrs. /día –
1464-1470 15/20 mrs. /día –
1471-1479 20/30/31 mrs. /día Un real/día

El castillo de Cote también fue otro de los lugares estratégicos donde el concejo
más guardas y servicios puso entre 1436-1480. El concejo de Morón de la Frontera
tenía ya desde finales del siglo XIV todas las competencias defensivas y poblacio-
nales sobre Cote, según privilegios de Enrique II de 1378, y entre ellas las de man-
tener las guardas y asegurar el poblamiento y los abastecimientos de la fortaleza de
hombres y pertrechos. Éstas se disponían en varios lugares: en el castillo de Cote
propiamente dicho, en el Camino de Cote (término del actual Montellano), en Cote
el Viejo (llamado hoy Pancorbo) y en el Río de Cote (el río Guadalete) hacia el su-
roeste del término moronense31. En cuanto al importe de las guardas en este lugar,
entre 1437 y 1452 estuvieron entre los 10 mrs. al día y 16 mrs. por noche; destacan-

30
Franco Silva, “La hacienda de Morón”, p. 209.
31
Valor Piechotta y Sánchez Arenillas (eds.), Un enclave en la Banda Morisca; García Fernández, “Morón de la
Frontera y Enrique II”, pp. 3-25.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 121

do el año 1451 cuando el mayordomo hace una clara diferenciación militar entre lo
que cobraban peones y caballeros, pues a los primeros se les pagó 12 mrs. por día,
mientras que a los segundos 20 mrs. De 1456 a 1472 la guarda se costeó entre 14
mrs. y 20 mrs. sin distinción alguna entre los servicios de día/noche, haciéndose una
mención especial al lugar llamado Cote el Viejo en 1456, por cuya defensa se dio 15
mrs. al día por ser año de especial conflictividad militar por la presencia de Enrique
IV en Andalucía. Por último, entre 1473, año de intensa actividad militar, y 1479, las
guardas y servicios simples se cotizaban en Cote entre los 20 mrs. y 35 mrs. por día/
noche, dándose un real (30/31 mrs.) por un servicio completo de guarda en el lugar
llamado Río de Cote.

Tabla 3. Pago de algunas guardas diurnas y nocturnas del castillo


de Cote entre 1437-1479 (en mrs.)
Fecha Pago defensa
1437-1452 10 mrs. (diurna) 16 mrs. (nocturna)
1456-1472 14/20 mrs.
1473-1479 20/35/31 mrs., un real (sin distinción día/noche)

Estos dos lugares estaban relativamente cercanos a Morón. Más alejado estaban
las guardas que se establecían en la frontera sur en torno a la localidad de Pruna, en
tres lugares determinados: el Camino de Morón a Pruna por el suroeste del término
donde se pagaban a mediados del siglo XV unos 12 mrs. al día, a excepción de 1449,
cuando por un mes de guarda se dieron 360 mrs. a dos únicos hombres, ballesteros.
Otro lugar era el Puerto de Pruna, en donde parece que debía existir alguna aduana
comercial, pues vigilar allí entre 1451-1452 se recompensaba a dos peones con 12
mrs., cantidad que ascendió a 25 mrs. en 1478, años de intensa actividad militar. Por
último, estaba el lugar llamado Collado de Pruna, el cual sólo aparece en las fuentes
en la década de los años setenta; debía ser un lugar más comprometido que los an-
teriores ya que la guarda allí se pagaba entre los 30 mrs. en 1472 y 50 [Link] 1478,
años de actividad defensiva muy complicada para Morón de la Frontera32.
Lugar por excelencia fronterizo del que tanto los maestres de Alcántara como
sobre todo los condes de Ureña desde 1466 tenían importantes compromisos defen-
sivos fue la villa y el castillo de Olvera y sus inmediaciones, donde el concejo de
Morón tenía que poner guardas ya desde comienzos del siglo XV33. De 1449 a 1455,
realizar un servicio de guarda en el Camino de Morón a Olvera le costaba al concejo
entre 12 mrs. y 15 mrs. al día/noche. En 1472 el mayordomo dejó constancia de una
partida de lo que costaron todas las guardas en las atalayas de Olvera que ascendie-
ron a la importante cantidad de 1.590 mrs., cifra muy elevada para una hacienda tan
modesta.
Otro sitio alejado de Morón y donde se establecieron abundantes guardas durante
casi todo el período que analizamos fue al sur, el lugar llamado Parroso, próximo a la
actual localidad de Coripe. La primera noticia de las guardas de Coripe data de 1439
cuando por un mes en Parroso se dieron 360 mrs., sin especificar nada más. Luego,

32
Pérez Gallardo, “La defensa de la frontera moronense”, pp. 542-558.
33
Rojas Gabriel, Olvera en la Baja Edad Media, pp. 85-111.
122 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

entre 1450 y 1452, el concejo pagaba diariamente 12 mrs. por guarda/ hombre al día;
montante que subió en los años siguientes hasta 15-17 mrs. ya en 1464. La subida
más importante se produce en los años setenta, cuando una guarda en el Parroso se
pagaba entre 20 de día y 40 mrs. la vela, siendo el año 1473 el más activo de todos.
Próximo al Parroso se situaba el lugar de María Serrana o Mariserrana. Menos
explícita en las fuentes que el Parroso, pero con peso entre los lugares de vigía mo-
ronense. De 1451 a 1452 la guarda se pagó a 15 mrs. por hombre/día; los siguientes
datos de este lugar nos llevan a los setenta, dándose en 1472 (el más activo en la
zona) guardas y velas entre 10 y 20 mrs. respectivamente; y 30 mrs. día/noche en el
Collado de María Serrana. La tendencia se mantuvo al alza para los años finales de
los años setenta por incremento de la actividad militar: 30 mrs. en 1476, 25 mrs. en
1477 y hasta 45 mrs. para 147834.
No cabe la menor duda que el triángulo defensivo de Coripe, Olvera y Pruna
constituía un vértice fronterizo muy activo entre los años 1436-1479, al salvaguardar
las entradas de los granadinos desde Setenil y Ronda por el cauce de los ríos Guadal-
porcún y Gudalmanil y sus muchos arroyos para tomas de aguadas.
Sin duda, por ello, uno de los objetivos prioritarios de las guardas de Morón fue
la defensa de los pozos de agua situados entre los caminos de las diferentes guardas
hacia la villa. Sacaremos a colación y como ejemplo de este estudio las guardas es-
tablecidas en el llamado Pozo de la Tinaja, próximo a Morón. En 1451 se pagaron
guardas por 12 mrs. diarios; 20 maravedíes en 1471 dándose la curiosa casualidad
que en ese año estuvo por guarda el mismo alcaide del castillo, el cual recibió una
soldada de 40 mrs., el doble de lo que estaba pagando aquel año. En 1478 vigilar este
pozo se pagaba con 25 mrs.
Uno de los lugares más comprometidos de Morón fue Collado de Zaframagón, en
el camino de Coripe a Olvera. De este sitio tenemos noticias para los años setenta:
1472 se dieron por guardas y otros servicios entre 20 mrs. durante el día y 40 mrs. la
vela; en 1473, 40 mrs.; y 25 mrs. en el Camino de Zaframagón a Morón en 1477; y
volvemos a los 40 mrs. un año después, en 1478.
Por último, los lugares más alejados en donde el concejo de Morón puso sus
guardas fue concretamente en dos ríos; en el Salado en 1473 una guarda que cobró
30 mrs. o un real por hombre y día, y en ese mismo año en el río Guadalete otra
guarda compuesta por siete hombres que ganaron 1.400 mrs., a razón de 200 mrs.
por hombre en diez días.
Para el pago de las guardas fronterizas del término y aún más allá, es decir, de la
defensa pasiva moronense del vasto alfoz, como hemos visto, aparte de los ingresos
de los propios concejiles, la villa de Morón recurrió a veces entre 1437 a 1480 a
partidas excepcionales y extraordinarias, según los libros del mayordomo que esta-
mos estudiando a modo de análisis de estos ingresos/gastos fronterizos. Las remesas
provenientes en este concepto de la próxima villa de Arahal, ya fuesen de su cabildo
municipal o de algunos sus oficiales, según la Tabla 4, aunque no siempre se indica
que fuese únicamente para las guardas contrastadas, evidencian el balance eleva-
do de algunas de las cuantías de maravedíes anotadas que el mayordomo siempre
consignaba como ingreso. En este sentido, resulta indudable que la colaboración
arahalense en la defensa de Morón de la Frontera siempre fue destacable. Incluso
el concejo de la ciudad de Sevilla aportó de sus propios en 1437 determinadas can-

34
Pérez Gallardo, “La defensa de la frontera moronense”, pp. 542-558.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 123

tidades que el mayordomo de Morón reflejó por escrito en su libro, no así la cuan-
tía exacta. Además de Arahal, los libros del Mayordomo señalan otras localidades
relacionadas con los pagos de guardas en las localidades de Cazalla de la Frontera,
Osuna y Marchena, e incluso en el castillo de Cote, especialmente durante los años
de mayor peligro entre 1472-147835, aunque a veces el concejo de Morón recurría
para la financiación de estas mismas guardas y servicios fronterizos al prestamos de
particulares, generalmente miembros del cabildo municipal. Pero desconocemos o,
al menos, el mayordomo no lo indica el procedimiento exacto36.
Para una hacienda modesta como la que estamos analizando resulta compren-
sible la diversidad de fuentes destinadas a la defensa; de este modo, el mayordomo
de Morón recogía en su “cuaderno” como ingreso las cantidades que cada año les
correspondía pagar a los vecinos de Arahal.

Tabla 4. Relación de los gastos de los servicios fronterizos (guardas, velas, escuchas,
atalayas, vigías y otros) de Morón y Arahal entre 1436-1475 (en mrs.)
Fecha Morón Arahal Observaciones
Ca. 55 servicios de frontera (guardas de peones y ca-
1436 1.300 mrs. 260 mrs.
balleros)
1437 340 mrs. – –
1438 1.040 mrs. – Solo guardas
1439 – – –
1440 240 mrs. – –
1441 240 mrs. – –
1442 20 mrs. – Un solo servicio de guarda asentada, caballero
1443 – – –
1444 2.189 mrs. – –
1445 180 mrs. – –
1446 – – –
Ca. 300 servicios de frontera (guardas de peones y ca-
1447 6.462 mrs. 1.500 mrs.
balleros)
Ca. 1.610 servicios de frontera (guardas y velas noc-
turnas) Aparecen ya peones y caballeros especialistas:
1448 6.475 mrs. 6.200 mrs.
ballesteros, atajadores, almocadenes, etc. y más de
ciento cincuenta hombres empleados
1449 4.464 mrs. 1.440 mrs. –
Ca. 1.327 servicios de frontera. Importancia de los ba-
1450 14.580 mrs. 4.767 mrs. llesteros y caballeros y más de ciento cincuenta hom-
bres empleados
Ca. 495 servicios de frontera (guardas, velas, escu-
chas). Se distingue entre día y sobre todo noche o ve-
1451 2.0659 mrs. 9.430 mrs.
las, con más de cien hombres y el pago de 9 caballeros
de Morón con el maestre de Alcántara

35
Pérez Gallego, “La hacienda municipal en la villa de Morón”, pp. 27– 40.
36
1437/555 mrs. Fernán Martínez, regidor. 1448/552 mrs. Pedro Martínez. 1448/648 mrs. Antón López. 1470/2065
mrs. Martín Fernández.
124 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

Fecha Morón Arahal Observaciones


1452 – 2.2375 mrs. 30 caballeros de Arahal con el maestre de Alcántara
1453 230 mrs. 2.200 mrs. –
Ca. 460 servicios de frontera con cerca más de cien
1454 7.796 mrs. 7.755 mrs.
hombres implicados
Ca. 35 servicios de frontera. Y el pago de 27 caballeros
1455 34.666 mrs. – que acompañaron las cabalgadas del rey Enrique IV
por Málaga
1456 10.180 mrs. – –
Pago de los 12 caballeros de Morón que fueron con el
1457 9.982 mrs. –
maestre de Alcántara
Ca. 29 servicios de frontera y el pago de 10 caballeros
1458 6.123 mrs. –
de Morón con el maestre de Alcántara
1459 – – –
Ca. 4 servicios de guardas por una cuadrilla (4 o 6
1460 632 mrs. 1.734 mrs.
hombres)
1461 1.135 mrs. 2.880 mrs. –
1462 1.636 mrs. – Ca. 55 servicios de frontera
1463 4.690 mrs. – Ca. 94 servicios de frontera
1464 360 mrs. – Ca. 7 servicios de frontera
1465 1.867 mrs. – –
1466 390 mrs. – –
1467 – – –
1468 – – –
1469 507 mrs. 2.065 mrs. Ca. 155 servicios de frontera por veintiséis hombres
Ca. 706 servicios de frontera (guardas, velas, atalayas
1 enrique de
1470 6.832 mrs. o simplemente vigías) por ciento treinta cinco hom-
oro (420 mrs.)
bres, muchos ballesteros.
1471 2.3250 mrs. 9.240 mrs. –
Ca. 621 servicios de frontera con cerca de cien hom-
bres implicados. Aparecen por vez primera en las guar-
1472 3.1451 mrs. 9.958 mrs.
das espingarderos, además de atajadores y almocade-
nes y otros especialistas.
1473 9.975 mrs. – Predominio de atajadores
Sólo 5 servicios y diez hombres. Pago de 16 caballeros
y 22 peones (hombres) de Morón con el maestre de
1474 108.104 mrs. 5.850 mrs.
Calatrava en Castilla y 14 de Arahal con el maestre de
Alcántara.
1475 34.200 mrs. 1.800 mrs. Servicios en Archidona
Ca.17 servicios por treinta y un hombres. Ayuda a la
1476 5.310 mrs. 2.674 mrs.
defensa de Archidona
Ca. 17 servicios por casi setenta hombres. Pago de los
1477 15.117 mrs. 1.336 mrs. caballeros que fueron con el conde de Ureña a Orte-
jicar
1478 7.473 mrs. 5.872 mrs. –
1479 61.298 mrs. 17.460 mrs. –
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 125

Cualquier análisis de la información nos descubre, como veremos más adelante,


el enorme esfuerzo financiero de la hacienda local de Morón de la Frontera y tam-
bién de su villa de Arahal en la defensa pasiva de la frontera, en las guardas y otras
asistencias fronterizas de la Banda Morisca sevillana y la paulatina selección de los
lugares de vigilancia, dentro y fuera del alfoz, ya en tiempos de los condes de Ureña;
Olvera, Archidona, Ortejicar e incluso la vecina localidad de Osuna. Ahora bien, se
trata de una hacienda saneada en su conjunto en el equilibrio de ingreso y gastos.
Asimismo, se descubre la progresiva especialización de los servicios fronterizos por
un número cada vez mayor de vecinos, pues, junto a la tradicional condición socio-
militar, peones y caballeros y el tradicional almocadén de la tierra o del concejo, van
aumentando los ballesteros, los atajadores para abrir y despejar la visibilidad del
terreno, y ya en los años setenta los espingarderos y lombarderos. Lógicamente estos
especialistas encarecen los gastos de las guardas en su conjunto.

4.2. La defensa fronteriza activa: cabalgadas, rebatos y otros servicios militares

A diferencia de la defensa pasiva, los gastos relacionados directa o indirectamente


con la defensa activa –cabalgadas y rebatos– no aparecen con prodigalidad en los dos
libros del mayordomo ni con la ejemplificación de los datos estudiados más arriba.
Aunque las Actas Capitulares de 1402-1426 –las únicas conocidas del siglo XV– abun-
dan en las frecuentes entradas violentas de musulmanes vecinos de Ronda y Setenil o
incluso de la misma capital granadina y los consiguientes rebatos y salidas moronenses
en su defensa, nada se indica, salvo excepciones, de los gastos municipales originados
por los caballeros, peones y otros especialistas fronteros vecinos de Morón y de Arahal
que participan en las mismas. Los dos libros del mayordomo que estudiamos entre
1436-1480 sólo recogen algunas anotaciones a pagos de cabalgadas, rebatos y otros
servicios, así como las escoltas fronterizas de caballeros y/o peones de Morón y Arahal
al real del monarca Enrique IV cuando estuvo en Andalucía a mediados del siglo XV,
al maestre de Alcántara, al de Calatrava y a los condes de Ureña, juntamente con los
vecinos de otros concejos próximos como Marchena y Osuna, por ejemplo37.
En efecto, entre las partidas más destacadas que evidencian el tremendo esfuerzo
defensivo de Morón y también de Arahal se encuentran los pormenorizados gastos
que el mayordomo moronense anotó en su cuaderno en el mes de mayo de 1456 para
el abastecimiento del real de las huestes de Enrique IV con motivo de la tala de los
campos de Málaga. Al referido campamento regio, situado, según el clásico Itine-
rario de Enrique IV del profesor Torres Fontes, entre Antequera y Alora, el concejo
aportó lo siguiente38:

– 14 vacas, que importaron 5.855 maravedíes.


– 51 cargas de harina, de pan “cocho” y cebada, que a razón de 45 mrs. cada
carga, montaron 2295 mrs.
– 100 carneros, a razón de 11 mrs. cada uno, 1.100 mrs.

37
Montes Romero-Camacho, “Sevilla y la frontera de Granada”, pp. 123-145 y también idem, “Un gran concejo anda-
luz ante la guerra de Granada”, pp. 597-613, donde se analiza las campañas militares andaluzas de Enrique IV.
38
Torres Fontes, Itinerario de Enrique IV de Castilla, pp. 88-90.
126 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

– 31 asnos en alquiler de vecinos de Morón que trasportaron las cargas de


harina, pan y cebada al real, a razón de 100 mrs. cada uno, montaron 3.100
mrs.
– 29 arrobas de vino, a razón de 35 mrs. cada una, que montaron 1.365 mrs.
– 6 cueros en alquiler para el trasporte del vino, 230 mrs.
– El salario de dos caballeros y un peón, lo que se ajustó en 750 mrs. para
llevar al real los abastecimientos.
– La gratificación al regidor de Morón Martín Fernández de 150 mrs. por la
gestión y labor.

En resumen, el abastecimiento o recuas de Morón al real de Enrique IV en mayo


de 1456 tuvieron un gasto de 14.615 mrs., además de las guardas y servicios fron-
terizos de ese mismo año, como ya se analizó más arriba. Igualmente, la realización
de esta cabalgada regia requirió también de la presencia militar por unos días de seis
caballeros de Morón con su alcaide, que estuvieron en el real por valor de 1.450 mrs.
En el verano de 1457, nuevamente Enrique IV realizó un muevo llamamiento para
una cabalgada por la Vega de Granada. El mayordomo de Morón volvió a anotar en
su cuaderno, en el mes de septiembre, los gastos del concejo, además de las guardas
de ese año:

– 12 caballeros de Morón que con su alcaide marcharon a Osuna y desde allí
al sur de Jaén, a razón de la soldada de 35 mrs. cada uno, lo que monta 300
mrs.
– 5 cahices de cebada a arzón de 300 mrs. el cahíz para el real, lo que monta
1.500 mrs.
– 42 fanegas de trigo a razón de 40 mrs. la fanega que montaron un gasto de
1.680 mrs.
– 15 mrs. que costó llevar la carga de trigo desde la casa del vendedor a las del
mayordomo de Morón.
– 2 asnos para el trasporte, 10 mrs.

Junto a los abastecimientos regios, los servicios de cabalgadas, rebatos, escoltas


etc. de la defensa activa nos muestran un modelo social jerarquizado y organizado
para la guerra. Estas referencias resultan mucho más interesantes y esclarecedoras
de la compleja vida en la Frontera que la relación sintética de los gastos municipales
destinados al pago de soldadas de caballeros y peones de Morón y de Arahal. Las
observaciones que completa el mayordomo como justificación de los gastos, al no
conservarse actas capitulares para estos años, son de un despliegue evidente de la
realidad cotidiana en la frontera de la Banda Morisca sevillana. En este sentido,
como ya señaló Alfonso Franco Silva hace casi treinta años, muchos de los rebatos
y cabalgadas moronenses de mediados del siglo XV se celebraban festejando, con
grandes y dispendiosas comidas, las cabezas cortadas de los moros derrotados en
cabalgadas; por ejemplo, como ocurrió en agosto de 1456 y también de 1459. Otras
veces estas cabalgadas, como las del verano de 1474, tuvieron finalidad redentora,
pagando el concejo los servicios de los caballeros locales que rescataban cautivos,
como fue el caso de los 260 mrs. entregados a Juan de Jaén, quien fue a Ronda por
canje de cautivos. Señalaba Alfonso Franco, tal vez con acierto, que algunos de estos
caballeros redentores que recibían salarios del concejo de Morón por su actividad
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 127

eran en realidad espías granadinos, como un tal Cabeza de Hierro en 1478. Muy cu-
riosa e interesante para el historiador de la frontera resultan las noticias anotadas por
el mayordomo de Morón en 1463, al señalar que el 12 de junio caballeros de Morón
y de Marchena cabalgaron por la frontera juntos, por las tierras sur de Olvera e “yvan
caçando moros” con la intención de pedir después posibles rescates por los cautivos
apresados, o bien el premio por las cabezas cortadas de sus enemigos granadinos. En
otros casos, no se trataba de relaciones propias de alteridad negativa, sino mas bien
referencias a cierta alteridad positiva relacionadas con la firma de treguas tempora-
les, como, por ejemplo, cuando el 27 de junio de 1463 el concejo de Morón pagó tres
reales a un tal Juan Castilla, quien fue a Ronda a rubricar treguas locales, y a 144
mrs. a Juan Fernández de Villalón, por la misma misión39.

Tabla 5. Gastos de cabalgadas, rebatos y escoltas (1451-1475)


Fecha Concepto Participantes Gastos Observaciones
1451 Cabalgada 9 caballeros de Morón – Maestre de Alcántara
1452 Cabalgada 30 caballeros de Arahal – Maestre de Alcántara
Cabalgada/ llama- 84 caballeros de Morón y de Real de Enrique IV por
1455 3.696 mrs.
miento regio Arahal Málaga
Cabalgada/ llama- 27 caballeros de Morón y 10.125 Real de Enrique IV por
1455
miento regio veinte días mrs. campos de Málaga
Cabalgada/ llama- 28 peones Morón y veinte Real de Enrique IV por
1455 5.250 mrs.
miento regio días campos de Málaga
Real de Enrique IV por
Cabalgada/ llama- 12 caballeros de Morón que
1457 1.500 mrs. el sur de Jaén, Vega de
miento regio fueron a Osuna
Granada
Trajeron 6 cabezas de
1459 Rebato concejil Caballeros y peones de Morón 1.000 mrs.
moros y un cautivo
Fueron con el alcaide
Acompañamiento y Caballeros de Morón y de la 2.000 mrs.
1475 de Ortejicar a Málaga
escolta Orden de Calatrava 1.500 mrs.
ajustar treguas
Acompañamiento al
Acompañamiento y 51.906
1475 13 caballeros de Morón maestre de Calatrava a
escolta mrs.
Castilla
Acompañamiento al
Acompañamiento y 82.250
1475 16 caballeros de Morón maestre de Calatrava a
escolta mrs.
Almagro
Acompañamiento al
1475 Escolta 1 caballero de Morón 3.610 mrs.
maestre de Calatrava

5. Conclusiones

La defensa pasiva y activa de la frontera de la Banda Morisca sevillana en su sector más


accidental –básicamente, la serranía de Ronda– con el antiguo reino nazarí de Granada
durante la época que estudiamos en las fuentes moronense de los dos Libro de Mayordo-
mo, 1436-1480 que han llegado a nuestros días, fue responsabilidad directa del concejo

39
Franco Silva, “La hacienda de Morón de la Frontera”, p. 221.
128 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

de Morón de la Frontera y de su aldea de Arahal. Los gastos derivados de la misma para


haciendas modestas –según el cuadro de aportamos– aunque saneadas, fueron en deter-
minados años del siglo XV una pesada carga fiscal para los vecinos de Morón y Arahal
solo comprensible y tal vez justificada por la situación de privilegios y franquicias econó-
micas de sus habitantes ya desde las repoblaciones de los siglos XIII y XIV40.

Tabla 6. Muestra de los gastos generales de la hacienda de Morón de la Frontera, entre


1438-1478 (en mrs.)
Gastos cantidad % sobre el total
Concepto 1438 1448 1458 1468 1478 1438 1448 1458 1468 1478
Municipales, fábrica, 945 3631 13522 24988 31876 11,05 20,88 31,74 39,88 36,42
servicios, etc.
Salarios de los ofi- 3053 3579 7475 28172 21781 35,72 20,58 17,55 44,97 24,88
ciales
Defensa activa/ 1040 6575 6132 – 7473 12,16 37,82 14,39 – 8,53
pasiva
Administración y 520 192 4892 374 4690 6,08 1,1 11,48 0,59 5,35
gobierno
Correos y emisarios 419 1222 427 – 1520 4,9 7,02 1 – 1,73
Gratificaciones. 1416 1009 6797 1224 6701 16,56 5,8 15,95 1,95 7,65
Subvenciones. Be- – 100 2110 730 7050 – 0,57 4,95 1,16 8,05
néficas
Fiestas. Protocolos. 23 687 – 3575 – 0,26 3,95 – 5,7 –
Otros / varios 1086 640 550 204 6427 12,7 3,68 1,29 0,32 7,34

Evidentemente los gastos defensivos sólo pueden ser entendidos en el contexto am-
plio de los ingresos y de los desembolsos generales de la hacienda de Morón, con sus
alcances finales. Un estudio de esta índole sobrepasaría las limitaciones propias de este
trabajo de introducción y participación de estas dos extraordinarias fuentes que ahora
estudiamos. En este sentido, los ingresos hacendísticos de Morón de la Frontera, básica-
mente los ordinarios de los bienes de propios concejiles, se sustentaban sobre las rentas
de una serie de ganancias rurales variadas y complejas derivadas del arrendamiento de
las mismas; y en segundo lugar de las derramas, pechos, pedidos o contribuciones ex-
traordinarias –en Morón y Arahal– destinadas a pagar básicamente servicios y gastos
imprevistos de frontera, activa y/o pasiva como hemos analizado entre 1436-1479. El
patrimonio concejil ordinario de Morón, según los dos libros del mayordomo, provenía
de las rentas de: el horno viejo de Santa María, el horno nuevo de la puerta de la Barrera,
el horno de la puerta de Sevilla, el monte o “mata” Raiga ( raya) Lobos, la mata de Gutier
Ruiz, la mata de Alcotera, la montacería, la calabazuela –de las que no sabemos nada–,
las colmenas, el esparto, el molino de aceite, de “meter vino”, de la carnicería y de la he-
rrería. Pero había otros ingresos moronenses que abundaban en la hacienda local, como
las “penas” de campo para aquellos que violentaban la protección del espacio rural. Y,
por supuesto, el mayordomo siempre consideró como ingresos ordinarios las aportacio-
nes de la villa de Arahal a la defensa de la frontera activa y pasiva, las guardas. En este
sentido, pues, resulta evidente que Morón de la Frontera constituye un caso muy singular

40
García Fernández, La Campiña Sevillana.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 129

dentro del organigrama hacendístico local de la Baja Edad Media castellana, en general,
y andaluza, en particular. En primer lugar, por su situación geopolítica en la Banda Mo-
risca sevillana, pues Morón constituirá ya desde el siglo XIV un espacio de encuentro
fronterizo entre cristianos y musulmanes y en consecuencia desde este punto de vista la
historia de la hacienda moronense se caracterizará progresivamente por unas determina-
das características fiscales, en las que los gastos militares fueron determinantes para la
sociedad moronense en todos sus aspectos como correspondía a una sociedad organizada
para la guerra desde los modelos repobladores del siglo XIII. Y, en segundo lugar, por-
que, como ya analicé en otro lugar, las mercedes y privilegios concedidos a Morón por
Enrique II en 1378, con notables exenciones fiscales, hicieron de la hacienda de la villa
un caso muy singular, pues la franquicia de la mayor parte de los impuestos regios locales
modeló unos ingresos basados casi exclusivamente en los bienes de propios del concejo,
tanto rurales como urbanos, según la muestra de los años 1438-1448-1458-1468-1478,
que aportamos sobre los ingresos hacendístico moronenses generales y en la relación
completa de ingresos/gastos/ alcance, que adelantamos ahora, en la Tabla 8, como parte
de un estudio más pormenorizado

Tabla 7. Muestra de los ingresos ordinarios de la hacienda de


Morón de la Frontera, entre 1438-1478 (en mrs.)
Bienes cantidad % total
Concepto 1438 1448 1458 1468 1478 1438 1448 1458 1468 1478
Hornos 1100 4550 13500 30800 39300 11,40 22,28 26,09 45,75 41,32
Matas 4800 5820 11950 14080 12350 49,77 28,50 23,09 20,91 12,95
Carnicerías – 4000 10000 4880 34000 – 19,59 19,33 7,29 35,74
Esparto 315 300 550 560 1050 3,26 1,46 1,06 0,83 1,10
Montacería 110 2000 1500 2520 2350 1,14 9,79 2,89 3,74 2,47
Calabazuelas 25 16 – 160 – 0,25 0,07 – 0,23 –
Colmena 80 35 40 100 200 0,82 0,17 0,07 0,14 0,21
Vino – 20 – – – – 0,09 – – –
Arahal 200 1100 – – 4336 2,07 5,38 – – 4,55
Molino de aceite – – 3720 2100 1200 – – 7,19 3,11 1,26
Pechos – – – 10000 – – – – 14,85 –
Penas – – – – – – – – – –
Varios 1500 200 1400 – 320 15,55 0,97 2,70 – 0,33

Tabla 8. Relación general de los ingresos-gastos y alcance de la hacienda de Morón de la


Frontera desde 1437 a 1479 (en mrs.)
Fecha Ingresos Gastos Alcance
1437 9.125 7.612 1.513
1438 9.643 8.547 1.096
1439 11.183 9.137 2.046
1440 11.315 9.215 2.109
130 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

Fecha Ingresos Gastos Alcance


1441 13.787 9.170 4.617
1442 15.017 13.293 1.725
1443 10.355 8.813 1.544
1444 – – –
1445 12.382 12.253 128
1446 11.448 8.655 2.662
1447 16.527 14.450 2.077
1448 20.418 17.384 3.034
1449 – – 1.689
1450 18.324 18.329 -5
1451 34.261 29.369 4.892
1452 49.317 43.171 6.145
1453 67.572 64.411 3.161
1454 36.090 28.580 7.510
1455 48.283 41.141 6.842
1456 65.293 54.680 10.993
1457 41.878 32.802 9.072
1458 51.732 42.589 9.143
1459 49.672 46.554 3.118
1460 40.048 43.884 -3.836
1461 32.121 44.217 -12.096
1462 41.610 52.314 -10.704
1463 31.460 33.960 -2.500
1464 32.951 28.446 4.505
1465 52.841 45.857 6.984
1466 29.614 25.157 4.456
1467 46.358 44.200 2.158
1468 67.318 62.645 4.673
1469 79.010 64.680 14.330
1470 50.065 26.912 23.152
1471 72.437 71.218 710
1472 74.600 56.509 18.091
1473 91.434 85.810 5.623
1474 128.233 106.300 18.793
1475 – – –
1476 56.225 55.107 1.118
1477 – – -4.407
1478 – – 20.035
1479 167.617 186.463 -18.846
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 131

Por último, y para terminar, conviene puntualizar a modo de futura investigación


territorial que los diferentes gastos fiscales sobre la defensa activa y sobre todo pa-
siva, especialmente la ubicación geográfica de las guardas y otros servicios fronte-
rizos en Morón de la Frontera durante el siglo XV, establecieron sobre el paisaje del
alfoz moronense y a veces más allá de la propia tierra hasta tres líneas o sistemas
de marcas militares y circunscripciones defensiva desde la Atalaya del Castillo de la
villa al río Guadalete, que ya fueron analizadas por Juan Pablo Morillo Cala, cuyos
mapas ahora reproducimos41. La progresiva fijación de las guardas establecen en
primer lugar la llamada “frontera vieja” o de la villa, que se gestaría en tiempos de
Alfonso XI a raíz de la conquista de Olvera en 1327 y de Enrique II y los privilegios
regios de 1378; la segunda, llamada la “frontera del Campillo”, se articulará tras la
conquista de Antequera en 1410 y sobre todo en tiempos de Juan II y resulta conse-
cuencia directa de los cambios acaecidos en la Banda Morisca entre 1444 y 1452,
a consecuencia de las treguas firmadas con Granada; la tercera y última, llamada la
“frontera del Guadalete”, tiene su origen en las consecuencias de las campañas mi-
litares de Enrique IV por la vega de Málaga y de Granada entre 1455-1457 y como
resultado, en contrapartida, de las razias del emir Abul-Hasan Ali por las serranía
gaditanas desde Ronda entre 1472-1478. Marcas defensivas que desde finales del
siglo XIII explican y justifican lógicamente la toponimia reflejada en los dos libros
de cuentas y otros documentos del siglo XV y también relevan la importancia de los
mecanismos fiscales moronenses y su esfuerzo financiero en la impronta económica
de los servicios fronterizos locales, imprescindible, en cualquier caso, para la seguri-
dad del poblamiento de la frontera de la Banda Morisca. Por último, hemos llevado a
un mapa, siguiendo el sistema SIG, la localización de los lugares reconocibles en la
actualidad (29) de las guardas de Morón de la Frontera entre 1436-1490. El resulta-
do es la interesante cartografía que se adjunta al final del texto (Anexo 7.4), con sus
tablas de equivalencias y coordenadas. Pero esa es ya otra historia.

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41
Morilla Cala, “Tres fronteras defensivas”, pp. 23-61.
132 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

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134 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

7. Anexos

7.1. La Banda Morisca en el siglo XV

Mapa 1. Núcleos definidos de la Banda Morisca en el siglo XV.


Fuente: elaborado por el autor
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 135

7.2. Las marcas fronterizas de Morón en el siglo XV

Mapa 2. Frontera de la Villa de Morón de la Frontera, entre el Castillo de Cazalla,


Cote y Aguzaderas. Morilla Cala, “Tres fronteras defensivas”, pp. 23-61
136 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

Mapa 3. Frontera del Campillo, en la que destaca la línea entre la Torre de las Higuerones
y el recinto amurallado del Cerro de los Silos. Al sur, los Castellares, hito de este sector,
hecha por Utrera en 1459. Morilla Cala, “Tres fronteras defensivas”, pp. 23-61
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 137

Mapa 4. Frontera del Guadalete, con los ejes principales de Zaframagón y


los Castellanes. Morilla Cala, “Tres fronteras defensivas”, pp. 23-61
138 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

7.3. Anexo gráfico

Figura 1. Encuadernación del libro primero del mayordomo de Morón de la Frontera,


Archivo Municipal de Morón de la Frontera, legajo 1084 (1437-1456)

Figura 2. Libro primero del mayordomo de Morón de la Frontera,


Archivo Municipal de Morón de la Frontera, legajo 1084 (1437-1456)
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 139

Figura 3. Encuadernación del libro segundo del mayordomo de Morón de la Frontera,


Archivo Municipal de Morón de la Frontera, legajo 1085 (1456-1480)

Figura 4. Libro segundo del mayordomo de Morón de la Frontera,


Archivo Municipal de Morón de la Frontera, legajo 1085 (1456-1480)
140 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

7.4. Localización de las guardas de Morón de la Frontera (1436-1480)

Mapa 5. Disposición de las guardas de Morón de la Frontera. Fuente: Aula Miguel Cala
Sánchez. Morón de la Frontera. Juan Pablo Morilla Cala y Rafael Cámara-Artigas.
Leyenda: 1. “Guadairilla”. 2 “Nava del Peraltano” y “Nava del Peruetano” Nava Salado.
3 “La Bovedilla”. 4 “Cote”. 5 “Cote el Viejo”. 6 “Puerto del Orillo”. 7 “Peña Yaguel”. 8
“Torre de Barros”. 9 “Castellares”. 10 “Camino de Cote”. 11 “La Fuensolana”. 12 “Jara
del Tercero”. 13 “Pilar del Concejo” y “Boyada del Concejo”. 14 “Carchite”. 15 “Pozo
de la Tinaja”. 16 “Coripe”. 17 “Puerta del Arrabal”. 18 “Peña de Alafre”. 19 “Atalaya
del Acebuche”. 20 “Parroso”. 21 “Atalaya de Marchena”. 22 “Congosto”. 23 “Sierra
de Morón”. 24 “Boyada de Benamaquiz”. 25 “Mai Sierra”. 26 “Collado de Pruna”. 27
“Zaframagón”. 28 “Peñagua”. 29“Alcornocalejo”. Aula Miguel Cala Sánchez de Morón de
la Frontera. Elaboración de J. P. Morilla Cala, R. Cámara Artiga y M. García Fernández.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 141

Tabla 9. Localizaciones de las guardas de Morón de la Frontera (SIG)42


Nº mapa Longitud Latitud Nombre Localización Altura (m.)
La Torre de la Nava.
1 271543 4107066 “Guadairilla” Cerro de la Esperanza 195
Aguaderilla
“Nava del Peraltano” y
2 273127 4101784 “Nava del Peruetano” Cerro del Romeral 261
Nava Salado
Molino de la Bóveda.
3 274135 4090872 “La Bovedilla” Cerro del Indiano 233
Guadalete
4 275120 4097530 “Cote” Cote 514
5 275120 4097530 “Cote el Viejo” Pancorvo 514
6 275818 4088447 “Puerto del Orillo” Cerro de Monforte 505
7 277159 4106876 “Peña Yaguel” El Puntal de la Sierra 450
Cerro de la Torres de
8 277464 4118323 “Torre de Barros” 144
Barros
Cerro de los
9 277500 4091965 “Castellares” 357
Castellares. San Pedro
Torre de los
10 278729 4103744 “Camino de Cote” Higuerones. Cerro de 385
los Higuerones
Cerro de la
11 278764 4096054 “La Fuensolana” 394
Fuensolana
Cerro de la Cuesta del
12 280461 4111039 “Jara del Tercero” 217
Lazareto
“Pilar del Concejo” y
13 281680 4112443 Pozo Sevilla 181
“Boyada del Concejo”
Puntal del Carchite.
14 281716 4099564 “Carchite” 393
Sierra de Pozo Amargo
Cerro de la Tinaja
15 282437 4109630 “Pozo de la Tinaja” 287
Pago Real
16 282775 4092985 “Coripe” Castillo de Coripe 478
17 282798 4110958 “Puerta del Arrabal” Puerta Olvera 252
18 282814 4114451 “Peña de Alafre” Peña de Jalafre 243
“Atalaya del
19 282814 4114451 Atalaya 290
Acebuche”
20 283112 4099532 “Parroso” Sierra de Pozo Amargo 484
Camino de Marchena.
21 283174 4113401 “Atalaya de Marchena” 248
Cerro de Piruelas
22 283551 4104494 “Congosto” Cerro de los Silos 338
23 283551 4104494 “Sierra de Morón” Sierra de Esparteros 584

42
Aula Miguel Cala Sánchez de Morón de la Frontera. Elaboración de J. P. Morilla Cala, R. Cámara Artiga y M.
García Fernández.
142 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142

Nº mapa Longitud Latitud Nombre Localización Altura (m.)


“Boyada de
24 286730 4113337 Cerro de la Semilla 347
Benamaquiz”
25 288108 4098030 “Mai Sierra” Maiserrana 418
26 288457 4108621 “Collado de Pruna” Cerro del Romeral 431
27 289186 4095023 “Zaframagón” Peñón de Zaframagón 565
28 291418 4112630 “Peñagua” Sierra de la Peñagua 430
Cerro del
29 292377 4109585 “Alcornocalejo” 447
Alcornoquillo

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