Los Dos Primeros Libros Del Mayordomo de Morón de La Frontera (1436-1480) - Las Cuentas de La Defensa
Los Dos Primeros Libros Del Mayordomo de Morón de La Frontera (1436-1480) - Las Cuentas de La Defensa
En la España Medieval
ISSN: 0214-3038
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Resumen. Las haciendas municipales de muchas de las localidades andaluzas situadas en la llamada
Banda Morisca estuvieron durante los siglos XIII al XV caracterizadas por los elevados gastos
destinados a la defensa –activa y pasiva– de la frontera de Granada. Morón de la Frontera es un buen
ejemplo y modelo de estas estructuras fiscales fronterizas. La ciudad conserva en su excelente Archivo
Municipal dos interesantes libros de cuentas del concejo (1436-1480) que proporcionan al investigador
medievalista una valiosísima información. En este trabajo se adelantan algunas conclusiones sobre las
referidas inversiones municipales para la defensa de la localidad y su término y también se proponen
futuras vías de investigación al respecto.
Palabras claves: Frontera de Granada; Banda Morisca; Morón de la Frontera; libros de cuentas; gasto
para la defensa.
Sumario. 1. Introducción. 2. Las fuentes fiscales para la defensa fronteriza del concejo de Morón de
la Frontera. 3. El libro I de Actas Capitulares: las cuentas fronterizas de 1424 y 1425. 4. Los dos libros
del mayordomo: las cuentas fronterizas de 1436 a 1480. 4.1. La defensa fronteriza pasiva: guardas,
vigilancias y otros servicios militares. 4.2. La defensa fronteriza activa: cabalgadas, rebatos y otros
servicios militares. 5. Conclusiones 6. Bibliografía. 7. Anexos. 7.1. La Banda Morisca en el siglo XV.
7.2. Las marcas fronterizas de Morón en el siglo XV. 7.3. Anexo gráfico. 7.4. Guardas de la Villa de
Morón (1436-1480).
1
Este trabajo se inserta dentro del proyecto de I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-12683NB-
I00) titulado Sistemas fiscales y construcción estatal. Castilla, centros y periferias (1250-1550).
2
Universidad de Sevilla.
E-mail: manuelgf@[Link].
ORCID: 0000-0001-9116-5510.
Cómo citar: García Fernández, Manuel (2023), Los dos primeros libros del mayordomo de Morón
de la Frontera (1436-1480). Las cuentas de la defensa, en En la España Medieval, 46, Núm. especial,
111-142.
1. Introducción3
Los estudios sobre los municipios andaluces ubicados en la antigua frontera de An-
dalucía con el reino nazarí de Granada constituyen uno de esos viejos temas histó-
ricos que, sin desaparecer del todo, ha resurgido en los últimos años –ahora en sus
aspectos hacendísticos y fiscales– en el vasto panorama historiográfico andaluz al
impulso de nuevos intereses y circunstancias de las que el historiador, el medievalis-
ta básicamente, forma inevitablemente parte, pues vivimos, sin duda, en un mundo
cambiante de fronteras inestables de enorme repercusiones económicas y globales.
Y no es, por tanto, sorprendente que la vieja temática fronteriza andaluza/granadina
desde el complejo ámbito fiscal nos ocupe y preocupe desde una perspectiva globali-
zadora europea y occidental, por cuanto analizar la antigua frontera medieval grana-
dina, que subsiste en Andalucía no sólo en el recuerdo paisajístico de muchas de sus
localidades más significativas y emblemáticas, sino también en la realidad adminis-
trativa y hasta en las peculiaridades regionales propias –Andalucía fue tierra de fron-
tera durante siglos–, no es, en modo alguno, algo ocioso o carente de sentido. Todo lo
contrario; a estas alturas del conocimiento y tras años de investigaciones rigurosas el
estudio sobre las localidades de frontera y sus complejas realidades socio-culturales,
políticas y económicas parecen asentarse definitivamente entre la gama de asuntos
que ocupan a los medievalistas de hoy. En este sentido, sería prolijo señalar ahora
las muchas publicaciones al respecto, especialmente en el ámbito territorial que aquí
nos ocupa, el sector fronterizo más occidental del antiguo reino de Sevilla que desde
finales del siglo XIII ya se identificó por las élites andaluzas del poder local con el
atractivo nombre de la Banda Morisca sevillana4.
Sin embargo, resulta evidente que muchos de los muchos aspectos de la ha-
cienda regia y/o señorial y la fiscalidad municipal relacionada con la salvaguarda
diaria de la frontera –incluso como forma de vida cotidiana de las sociedades
más periféricas y en cierta medida también marginales en ella instaladas, tanto
para la llamada defensa pasiva (guardas y vigilancia del término) como para la
defensa activa (cabalgabas y rebatos más o menos puntuales y arbitrarios), an-
tes de la Guerra de Granada, que estudiara magníficamente el profesor Miguel
Ángel Ladero Quesada5– están en gran parte aun por investigar en su conjunto,
sobre todo para municipios modestos de primera línea fronteriza en manos casi
siempre de poderes señoriales ya desde el siglo XIII, como fue el caso de la villa
3
Agradecemos a Javier Domínguez, archivero de Morón de la Frontera, la ayuda recibida en la orientación inves-
tigadora de los dos legajos que estudiamos del archivo municipal y en sus fotografías. Asimismo reconocemos
la utilidad documental de la información de algunos de los trabajos del profesor Rafael Jesús López Gallardo
que parecen citados en este artículo. Y también al bibliotecario de la localidad, Juan Diego Mata la colaboración
prestada al respecto. Agradecemos igualmente al Aula Miguel Cala Sánchez de Morón de la Frontera la colabo-
ración en este trabajo de campo, y en especial a Juan Pablo Morilla Cala y Rafael Cámara-Artigas
4
Peinado Santaella, Guerra Santa, cruzada y yihad, pp. 279-304, aporta una interesante bibliografía al respecto.
García Fernández, La Campiña sevillana y también idem y otros, Las fronteras en la Edad Media hispánica;
idem y otros, Andalucía y Granada.
5
Ladero Quesada, Castilla y la conquista del Reino de Granada.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 113
Morón de la Frontera6. A finales del siglo pasado los profesores Antonio Co-
llantes de Terán y Denis Menjot señalaron ya con notable acierto que gran parte
de la génesis de la fiscalidad municipal en Andalucía durante los siglos XIV y
XV estaba vinculada con las necesidades defensivas de la corona, los señores,
clérigos y laicos, y por supuesto los concejos7. De modo que los antiguos fueros
y privilegios regios, ordenamientos y cartas de población y de franquicias seño-
riales y regias de las repoblaciones del siglo XIII y XIV construyeron, desde los
tiempos de Alfonso XI (1312-1350) y sobre todo de Enrique II (1369-1379) en
adelante, un sistema poblacional defensivo de evidente matiz fronterizo en toda
Andalucía, que he analizado para el caso singular de Morón de la Frontera8.
En este mismo sentido y más recientemente, el profesor Antonio Collantes ha
vuelto también a reflexionar sobre el tema fiscal municipal de índole fronterizo al
ocuparse de los centros urbanos andaluces de la frontera de Granada, señalando nue-
vamente que la defensa de la frontera, al menos, hasta el último tercio del siglo XV,
determinará un modelo fiscal mediatizado por las complejidad y variedad de los
ingresos, y la importancia y frecuencia de los gastos derivados de la necesidades
militares; un hecho que incide sobremanera en la vida cotidiana de los vecinos de los
concejos más modestos de primera línea fronteriza, como ya he tenido ocasión de
analizar en su conjunto para la Banda Morisca sevillana entre los siglos XIII y XV9.
En este sentido, hemos instruido una línea de investigación sobre la fiscalidad de
los concejos señoriales de primera raya fronteriza y de ámbito periférico, como fue
el caso de Morón de la Frontera, que dispone de fuentes municipales directas para
su análisis ya desde comienzos del siglo XV. Así pues, en este artículo homenaje al
maestro de maestros don Miguel Ángel Ladero Quesada, adelantamos ya algunas
disertaciones al respecto y también posibles reflexiones para futuros de trabajos de
investigación moronenses.
6
Martín Humanes, Gobernar una villa; García Fernández, La Banda Morisca; Viñas Brito, Morón y Osuna; Ro-
jas Gabriel, Olvera en la Baja Edad Media y también idem, La frontera entre los Reinos de Sevilla y Granada.
7
Collantes de Terán Sánchez y otros, “La génesis de la fiscalidad municipal”, pp. 53-80.
8
García Fernández, El Reino de Sevilla en tiempos de Alfonso XI y también idem, Andalucía, guerra y frontera
1312-1350 e idem, “Morón de la Frontera y Enrique II”, pp. 3-36.
9
Collantes de Terán, “Los centros urbanos andaluces de la frontera”, pp. 41-66.
10
Jiménez López de Eguileta, “Un acta capitular de Jerez de la Frontera”, pp. 235-254
114 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
11
González Jiménez y otros, Actas Capitulares de Morón de la Frontera.
12
Martín Humanes, Gobernar una villa en la frontera de Granada, pp. 63-76.
13
García Fernández, “Historiografía moronenses”, pp.51-60; Martín Humanes, Gobernar una villa en la frontera
de Granada, pp. 42-62.
14
Martín Humanes, Gobernar una villa en la frontera de Granada, pp. 68-69.
15
García Fernández, “Violencia señorial en Osuna”, pp. 195-209.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 115
16
Era muy frecuente la guarda de los documentos importante en este modelo de arcas de las tres llaves. Así se
constata en Morón y también en Osuna ya desde el siglo XV en tiempos de los primeros condes de Ureña. Le-
desma Gámez (ed.), Del «arca de las tres llaves».
17
López Gallardo, “La última centuria de la Orden de Alcántara en Morón”, pp. 37-60.
18
Pérez Gallego, “Morón y la frontera (1436-1480)”, pp. 683-692 y también idem, “La defensa de la frontera
moronense”, pp. 543-558.
116 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
dos bloques cosidos de diversos cuadernos de cuentas, que se inicia en 1456 y termi-
na en 1480; consta de 187 folios a doble cara en buen estado de conservación, con
unas medidas aproximadas de 19 x 28,5 cms., escrito en papel de cierta calidad. La
escritura es la cortesana propia de la segunda mitad del siglo XV, siendo su estado de
conservación muy bueno. En cuanto al contenido fiscal de este segundo libro, muy
similar al tomo I ya reseñado, comienza señalando la relación anual de las cuentas
con el nombre del nuevo mayordomo que llevará la hacienda concejil de enero a
enero; posteriormente se centra en el cómputo de los ingresos y gastos de la hacienda
moronense, muy variada y modesta, durante la segunda mitad del siglo XV. No obs-
tante, al final de cada ejercicio económico, se hace una relación de los documentos
del Arca de las Tres Llaves, pues seguían siendo los mayordomos los responsables
de su custodia. El desarrollo de las cuentas de este libro es similar al anteriormente
descrito. Se redacta el ingreso y el gasto pertinente de las diferentes partidas y lue-
go se expresa la cantidad, tanto en letras como en números romanos en el margen
derecho, con su alcance final. Son interesante los abundantes brevetes en el margen
izquierdo; así puede aparecer el nombre del gasto: cabalgadas, guardas. También
suele aparecer la palabra “ojo”, que indica al lector que tenga especial cuidado con
esa partida; esta llamada de atención a veces se representa mediante una mano con el
dedo índice señalando la partida en cuestión. En cuanto a la organización interna de
los gastos, la norma general no era organizarlos por materias homogéneas, sino que
aparecen desordenados al interés y arbitrio del mayordomo de turno. En cambio, en
el tomo I, al ser una copia, sí que se observa cierta estructuración y ordenación fiscal
más selectiva.
No obstante, y a pesar de cierta correlación entre ambos libros, encontramos
una radical diferencia entre ambos relacionada con la confección de los mismos,
ya que el primero de ellos, el cual comprende las cuentas entre 1437 y 1455, es
una copia selectiva realizada en el año de 1569; mientras el segundo es original y
de los diferentes capítulos de 1456 a 1480, de ahí que planteemos la conveniencia
de un análisis de estas fuentes por separado para cotejar el estudio de los gastos
destinados a la fiscalidad fronteriza, es decir; a la defensa pasiva de la vigilancia
y las guardas del término de Morón y a la defensa activa de las cabalgadas y re-
batos en el contexto de la hacienda municipal, lo que constituye el argumento de
esta síntesis, pues cualquier otro análisis más detallado sobrepasaría, sin duda, las
limitaciones del mismo19.
Antes de entrar en el análisis más detallado de los contenidos fiscales que considero
para esta síntesis más relevantes de los dos libros del mayordomo de Morón de la
Frontera relacionados con los gastos defensivos de la frontera, conviene adelantar,
como se ha indicado más arriba, que, en el libro I de actas capitulares de los años
19
En su conjunto, estos singulares libros de cuenta de Morón de la Frontera fueron consultados por Manuel Pérez
Gallego como fuente económica y demográfica de la villa en su tesis doctoral inédita El concejo de Morón en
la Baja Edad Media, 1402-1550, Granada, 1993, cuyos contenidos mas relevantes se editaron en la revista local
Desde la Frontera. Revista de Temas Moronenses, entre 1991-1992. El tomo segundo fue también sintetizado
en 1994 por el profesor Alfonso Franco Silva en las II Jornadas de Temas Moronenses, si bien en ambos casos
de manera muy conspicua y generalista.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 117
Tabla 1. Monto de los gastos defensivos de las guardas en relación con los
totales del destino de las rentas de la hacienda de Morón (1424-1425)
Concepto 1424 1425
Salarios de los oficiales 1.800 mrs. 4.000 mrs.
Obras municipales 2.304 mrs. 4.039 mrs.
Frontera/ guardas 2.180 mrs. 206 mrs.
Correos/emisarios a
1.380 mrs. 982 mrs.
Sevilla, Marchena, Osuna, etc.
Varios/concejo/ comida y bebida, etc. 2.622 mrs. 890 mrs.
Otros gastos: yantares del maestre,
comendador, alcaide de la fortaleza, 1.622 mrs. –
etc.
Totales 11.622 mrs. 10.117 mrs.
20
González Jiménez y otros, Actas Capitulares de Morón, pp. XLII-XLIX.
21
González Jiménez y otros, Actas Capitulares de Morón, p. 118.
22
Ibidem, p. XLV.
118 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
pios del concejo, mientras que el año 1425 fueron algo más del 2%. Un hecho que
contrasta, evidentemente, con el alto nivel de los pagos destinados a los salarios y
otros gastos, como los de fábrica del concejo en proporción directa e inversa. Por la
documentación analizada, se trataba ya, a comienzos del siglo XV, de un complejo
sistema de vigilancia, selectivo y defensivo, en determinados lugares estratégicos del
término moronense, –cotas, atalayas y caminos a Ronda, Setenil, Saucejo, Olvera,
Pruna, Coripe y otros lugares de tránsito, como se comprueba en la cartografía que
se adjunta–, con aportaciones de los ingresos de los propios concejiles, que oscila-
ron para los años de 1424 y 1425 en el pago de diez maravedíes por día y hombre,
agrupados en parejas o en cuadrillas. Además, era frecuente que en algunos años de
especial actividad militar, como en los años 1410-1411, el concejo procediera a una
derrama o pechos entre los vecinos. Así sucedió en el año 1411, cuando se cogieron
dos pechos, uno de 334 mrs. y otro de 529 mrs., para el pago de servicios de vigilan-
cia de dos ballesteros en la atalaya del castillo de la villa, a razón de 200 mrs. a cada
uno por diez días23.
En este contexto, para evaluar correctamente el valor económico de las guardas,
conviene saber que los mayordomos pagaron también, entre 1424 y 1425, 10 mrs.
a los vecinos que trajesen un lobo o su cabeza a la plaza del cabildo y que el sueldo
medio del llamado “peón del concejo”, que hacía el oficio de pregonero y portero,
era de 300 mrs. anuales. Por su parte, en las cuentas que estudiamos, al llamado “he-
rrero del concejo”, que atendía las necesidades vecinales, recibía un salario anual de
300 mrs.24. No obstante, había excepciones relacionadas con la evidente profesión
militar de algunos vecinos, como un tal Diego García, “almocadén de la tierra”, cuyo
salario anual por el mismo concejo era de 600 mrs. en 1424 y 1425; quien además
recibió del mayordomo 1425 la cantidad extra de 100 mrs. cuando fue a “tierras de
moros a tomar lenguas, para talegas”25.O un tal Benito García, criado del comenda-
dor de la vecina localidad calatrava de Osuna, quien trajo a Morón la buena noticia
de la muerte de un tornadizo y salteador de la comarca, un tal Juan de Coca, recibien-
do del concejo “por las albricias” 300 mrs.26.
4. Los dos libros del mayordomo: las cuentas fronterizas de 1436 a 1480
23
Ibidem, p. 47.
24
Ibidem, p. XLVI.
25
Ibidem, p. 122.
26
Ibidem, p. XLIX.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 119
que también, llegado el caso, Morón debía contribuir a las llamadas de los señores
y/o del rey cuando se iniciase un conflicto bélico en la defensa activa, cabalgadas
y rebatos –como sucedió en 1456 y 1457, cuando Enrique IV estuvo en Andalucía.
Ello sin olvidar también las pesadas levas de pan a otros lugares fronterizos –a Olve-
ra, especialmente–, que incrementaban el gasto en la defensa en su conjunto, lo que
siempre fue revelador del servicio militar a la corona y a los señores para haciendas
muy modestas, como la de Morón de la Frontera y su aldea de Arahal, por cuanto
Morón presentaría casi siempre ya desde el siglo XIII una sociedad organizada para
la guerra.
Para Antonio Collantes de Terán en muchas haciendas locales de la Banda Moris-
ca primaban los gastos militares y defensivos sobre los demás, especialmente en las
situadas en la raya fronteriza27. En este mismo sentido, Manuel González Jiménez
ya resaltó la importancia del establecimiento y el pago de las guardas que tuvo que
acometer el concejo moronense durante el primer cuarto del siglo XV, al analizar
el libro I de Actas Capitulares, como se ha señalado más arriba28; aspecto en el que
profundizó también Alfonso Franco Silva para los años centrales y finales de dicha
centuria, siguiendo la información del tomo II del mayordomo29.
27
Collantes de Terán Sánchez, “Ciudades y fiscalidad”, p. 140.
28
González Jiménez, “Morón de la Frontera a inicios”, p. 411; idem, “Morón, una villa de frontera”, pp. 55-70.
29
Francio Silva, “La hacienda de Morón”, pp. 219-222.
120 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
que pagaba Morón de la Frontera y Arahal y su ubicación geográfica, por lo que nos
centraremos en aquellas más importantes y en sus cuantías más significativas para la
hacienda regia, según la tabla recogida en el Anexo 7.4, confeccionada a partir de la
información parcial de los dos libros del mayordomo.
Según las fuentes que estudiamos, el lugar donde mayor número de guardas y
servicios de vigilancia se establecieron entre los años de 1439-1479 fue en la Atalaya
del Azebuche, otero que estaba localizado al sur de la villa y a escasos metros del
antiguo castillo. Entre los años 1439 y 1455 se pagaba en la citada atalaya la guarda a
10 mrs. a cada hombre por el día; y por la noche o vela se satisfacía a 12 mrs. Desde
1456 a 1463 el pago solía oscilar ahora entre los 14 mrs. al día y los 15 mrs. por la
noche. Por su parte, desde 1464 a 1470, ascendió la retribución, pasando a unos 15
mrs. por el día y 20 mrs. por la noche. Y ya para la década de los setenta el concejo
entregó 20 mrs. al día y un real por la noche, que por estos años equivalía, según el
mayordomo de Morón de la Frontera, a 30/31 mrs. También el mayordomo podía
ocurrir que se pagase una sola cantidad por un largo período de tiempo como guar-
da; así sucedió, por el ejemplo del año 1475, pues el concejo pagó a dos hombres la
cantidad de 1.000 maravedíes por siete meses de guardas continuados en la Atalaya
del Azebuche. Además, era frecuente que el mayordomo visitara las guardas, espe-
cialmente de día para comprobar el cumplimiento de su cometido. Evidentemente,
el número de las guardas en la Atalaya fue más abundante en primavera y en vera-
no, estaciones más proclives a posibles entradas granadinas desde Ronda y Setenil,
básicamente, siendo los años de 1472, 1472 y 1478 los de mayor vigilancia en este
lugar30.
El castillo de Cote también fue otro de los lugares estratégicos donde el concejo
más guardas y servicios puso entre 1436-1480. El concejo de Morón de la Frontera
tenía ya desde finales del siglo XIV todas las competencias defensivas y poblacio-
nales sobre Cote, según privilegios de Enrique II de 1378, y entre ellas las de man-
tener las guardas y asegurar el poblamiento y los abastecimientos de la fortaleza de
hombres y pertrechos. Éstas se disponían en varios lugares: en el castillo de Cote
propiamente dicho, en el Camino de Cote (término del actual Montellano), en Cote
el Viejo (llamado hoy Pancorbo) y en el Río de Cote (el río Guadalete) hacia el su-
roeste del término moronense31. En cuanto al importe de las guardas en este lugar,
entre 1437 y 1452 estuvieron entre los 10 mrs. al día y 16 mrs. por noche; destacan-
30
Franco Silva, “La hacienda de Morón”, p. 209.
31
Valor Piechotta y Sánchez Arenillas (eds.), Un enclave en la Banda Morisca; García Fernández, “Morón de la
Frontera y Enrique II”, pp. 3-25.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 121
do el año 1451 cuando el mayordomo hace una clara diferenciación militar entre lo
que cobraban peones y caballeros, pues a los primeros se les pagó 12 mrs. por día,
mientras que a los segundos 20 mrs. De 1456 a 1472 la guarda se costeó entre 14
mrs. y 20 mrs. sin distinción alguna entre los servicios de día/noche, haciéndose una
mención especial al lugar llamado Cote el Viejo en 1456, por cuya defensa se dio 15
mrs. al día por ser año de especial conflictividad militar por la presencia de Enrique
IV en Andalucía. Por último, entre 1473, año de intensa actividad militar, y 1479, las
guardas y servicios simples se cotizaban en Cote entre los 20 mrs. y 35 mrs. por día/
noche, dándose un real (30/31 mrs.) por un servicio completo de guarda en el lugar
llamado Río de Cote.
Estos dos lugares estaban relativamente cercanos a Morón. Más alejado estaban
las guardas que se establecían en la frontera sur en torno a la localidad de Pruna, en
tres lugares determinados: el Camino de Morón a Pruna por el suroeste del término
donde se pagaban a mediados del siglo XV unos 12 mrs. al día, a excepción de 1449,
cuando por un mes de guarda se dieron 360 mrs. a dos únicos hombres, ballesteros.
Otro lugar era el Puerto de Pruna, en donde parece que debía existir alguna aduana
comercial, pues vigilar allí entre 1451-1452 se recompensaba a dos peones con 12
mrs., cantidad que ascendió a 25 mrs. en 1478, años de intensa actividad militar. Por
último, estaba el lugar llamado Collado de Pruna, el cual sólo aparece en las fuentes
en la década de los años setenta; debía ser un lugar más comprometido que los an-
teriores ya que la guarda allí se pagaba entre los 30 mrs. en 1472 y 50 [Link] 1478,
años de actividad defensiva muy complicada para Morón de la Frontera32.
Lugar por excelencia fronterizo del que tanto los maestres de Alcántara como
sobre todo los condes de Ureña desde 1466 tenían importantes compromisos defen-
sivos fue la villa y el castillo de Olvera y sus inmediaciones, donde el concejo de
Morón tenía que poner guardas ya desde comienzos del siglo XV33. De 1449 a 1455,
realizar un servicio de guarda en el Camino de Morón a Olvera le costaba al concejo
entre 12 mrs. y 15 mrs. al día/noche. En 1472 el mayordomo dejó constancia de una
partida de lo que costaron todas las guardas en las atalayas de Olvera que ascendie-
ron a la importante cantidad de 1.590 mrs., cifra muy elevada para una hacienda tan
modesta.
Otro sitio alejado de Morón y donde se establecieron abundantes guardas durante
casi todo el período que analizamos fue al sur, el lugar llamado Parroso, próximo a la
actual localidad de Coripe. La primera noticia de las guardas de Coripe data de 1439
cuando por un mes en Parroso se dieron 360 mrs., sin especificar nada más. Luego,
32
Pérez Gallardo, “La defensa de la frontera moronense”, pp. 542-558.
33
Rojas Gabriel, Olvera en la Baja Edad Media, pp. 85-111.
122 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
entre 1450 y 1452, el concejo pagaba diariamente 12 mrs. por guarda/ hombre al día;
montante que subió en los años siguientes hasta 15-17 mrs. ya en 1464. La subida
más importante se produce en los años setenta, cuando una guarda en el Parroso se
pagaba entre 20 de día y 40 mrs. la vela, siendo el año 1473 el más activo de todos.
Próximo al Parroso se situaba el lugar de María Serrana o Mariserrana. Menos
explícita en las fuentes que el Parroso, pero con peso entre los lugares de vigía mo-
ronense. De 1451 a 1452 la guarda se pagó a 15 mrs. por hombre/día; los siguientes
datos de este lugar nos llevan a los setenta, dándose en 1472 (el más activo en la
zona) guardas y velas entre 10 y 20 mrs. respectivamente; y 30 mrs. día/noche en el
Collado de María Serrana. La tendencia se mantuvo al alza para los años finales de
los años setenta por incremento de la actividad militar: 30 mrs. en 1476, 25 mrs. en
1477 y hasta 45 mrs. para 147834.
No cabe la menor duda que el triángulo defensivo de Coripe, Olvera y Pruna
constituía un vértice fronterizo muy activo entre los años 1436-1479, al salvaguardar
las entradas de los granadinos desde Setenil y Ronda por el cauce de los ríos Guadal-
porcún y Gudalmanil y sus muchos arroyos para tomas de aguadas.
Sin duda, por ello, uno de los objetivos prioritarios de las guardas de Morón fue
la defensa de los pozos de agua situados entre los caminos de las diferentes guardas
hacia la villa. Sacaremos a colación y como ejemplo de este estudio las guardas es-
tablecidas en el llamado Pozo de la Tinaja, próximo a Morón. En 1451 se pagaron
guardas por 12 mrs. diarios; 20 maravedíes en 1471 dándose la curiosa casualidad
que en ese año estuvo por guarda el mismo alcaide del castillo, el cual recibió una
soldada de 40 mrs., el doble de lo que estaba pagando aquel año. En 1478 vigilar este
pozo se pagaba con 25 mrs.
Uno de los lugares más comprometidos de Morón fue Collado de Zaframagón, en
el camino de Coripe a Olvera. De este sitio tenemos noticias para los años setenta:
1472 se dieron por guardas y otros servicios entre 20 mrs. durante el día y 40 mrs. la
vela; en 1473, 40 mrs.; y 25 mrs. en el Camino de Zaframagón a Morón en 1477; y
volvemos a los 40 mrs. un año después, en 1478.
Por último, los lugares más alejados en donde el concejo de Morón puso sus
guardas fue concretamente en dos ríos; en el Salado en 1473 una guarda que cobró
30 mrs. o un real por hombre y día, y en ese mismo año en el río Guadalete otra
guarda compuesta por siete hombres que ganaron 1.400 mrs., a razón de 200 mrs.
por hombre en diez días.
Para el pago de las guardas fronterizas del término y aún más allá, es decir, de la
defensa pasiva moronense del vasto alfoz, como hemos visto, aparte de los ingresos
de los propios concejiles, la villa de Morón recurrió a veces entre 1437 a 1480 a
partidas excepcionales y extraordinarias, según los libros del mayordomo que esta-
mos estudiando a modo de análisis de estos ingresos/gastos fronterizos. Las remesas
provenientes en este concepto de la próxima villa de Arahal, ya fuesen de su cabildo
municipal o de algunos sus oficiales, según la Tabla 4, aunque no siempre se indica
que fuese únicamente para las guardas contrastadas, evidencian el balance eleva-
do de algunas de las cuantías de maravedíes anotadas que el mayordomo siempre
consignaba como ingreso. En este sentido, resulta indudable que la colaboración
arahalense en la defensa de Morón de la Frontera siempre fue destacable. Incluso
el concejo de la ciudad de Sevilla aportó de sus propios en 1437 determinadas can-
34
Pérez Gallardo, “La defensa de la frontera moronense”, pp. 542-558.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 123
tidades que el mayordomo de Morón reflejó por escrito en su libro, no así la cuan-
tía exacta. Además de Arahal, los libros del Mayordomo señalan otras localidades
relacionadas con los pagos de guardas en las localidades de Cazalla de la Frontera,
Osuna y Marchena, e incluso en el castillo de Cote, especialmente durante los años
de mayor peligro entre 1472-147835, aunque a veces el concejo de Morón recurría
para la financiación de estas mismas guardas y servicios fronterizos al prestamos de
particulares, generalmente miembros del cabildo municipal. Pero desconocemos o,
al menos, el mayordomo no lo indica el procedimiento exacto36.
Para una hacienda modesta como la que estamos analizando resulta compren-
sible la diversidad de fuentes destinadas a la defensa; de este modo, el mayordomo
de Morón recogía en su “cuaderno” como ingreso las cantidades que cada año les
correspondía pagar a los vecinos de Arahal.
Tabla 4. Relación de los gastos de los servicios fronterizos (guardas, velas, escuchas,
atalayas, vigías y otros) de Morón y Arahal entre 1436-1475 (en mrs.)
Fecha Morón Arahal Observaciones
Ca. 55 servicios de frontera (guardas de peones y ca-
1436 1.300 mrs. 260 mrs.
balleros)
1437 340 mrs. – –
1438 1.040 mrs. – Solo guardas
1439 – – –
1440 240 mrs. – –
1441 240 mrs. – –
1442 20 mrs. – Un solo servicio de guarda asentada, caballero
1443 – – –
1444 2.189 mrs. – –
1445 180 mrs. – –
1446 – – –
Ca. 300 servicios de frontera (guardas de peones y ca-
1447 6.462 mrs. 1.500 mrs.
balleros)
Ca. 1.610 servicios de frontera (guardas y velas noc-
turnas) Aparecen ya peones y caballeros especialistas:
1448 6.475 mrs. 6.200 mrs.
ballesteros, atajadores, almocadenes, etc. y más de
ciento cincuenta hombres empleados
1449 4.464 mrs. 1.440 mrs. –
Ca. 1.327 servicios de frontera. Importancia de los ba-
1450 14.580 mrs. 4.767 mrs. llesteros y caballeros y más de ciento cincuenta hom-
bres empleados
Ca. 495 servicios de frontera (guardas, velas, escu-
chas). Se distingue entre día y sobre todo noche o ve-
1451 2.0659 mrs. 9.430 mrs.
las, con más de cien hombres y el pago de 9 caballeros
de Morón con el maestre de Alcántara
35
Pérez Gallego, “La hacienda municipal en la villa de Morón”, pp. 27– 40.
36
1437/555 mrs. Fernán Martínez, regidor. 1448/552 mrs. Pedro Martínez. 1448/648 mrs. Antón López. 1470/2065
mrs. Martín Fernández.
124 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
37
Montes Romero-Camacho, “Sevilla y la frontera de Granada”, pp. 123-145 y también idem, “Un gran concejo anda-
luz ante la guerra de Granada”, pp. 597-613, donde se analiza las campañas militares andaluzas de Enrique IV.
38
Torres Fontes, Itinerario de Enrique IV de Castilla, pp. 88-90.
126 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
– 12 caballeros de Morón que con su alcaide marcharon a Osuna y desde allí
al sur de Jaén, a razón de la soldada de 35 mrs. cada uno, lo que monta 300
mrs.
– 5 cahices de cebada a arzón de 300 mrs. el cahíz para el real, lo que monta
1.500 mrs.
– 42 fanegas de trigo a razón de 40 mrs. la fanega que montaron un gasto de
1.680 mrs.
– 15 mrs. que costó llevar la carga de trigo desde la casa del vendedor a las del
mayordomo de Morón.
– 2 asnos para el trasporte, 10 mrs.
eran en realidad espías granadinos, como un tal Cabeza de Hierro en 1478. Muy cu-
riosa e interesante para el historiador de la frontera resultan las noticias anotadas por
el mayordomo de Morón en 1463, al señalar que el 12 de junio caballeros de Morón
y de Marchena cabalgaron por la frontera juntos, por las tierras sur de Olvera e “yvan
caçando moros” con la intención de pedir después posibles rescates por los cautivos
apresados, o bien el premio por las cabezas cortadas de sus enemigos granadinos. En
otros casos, no se trataba de relaciones propias de alteridad negativa, sino mas bien
referencias a cierta alteridad positiva relacionadas con la firma de treguas tempora-
les, como, por ejemplo, cuando el 27 de junio de 1463 el concejo de Morón pagó tres
reales a un tal Juan Castilla, quien fue a Ronda a rubricar treguas locales, y a 144
mrs. a Juan Fernández de Villalón, por la misma misión39.
5. Conclusiones
39
Franco Silva, “La hacienda de Morón de la Frontera”, p. 221.
128 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
Evidentemente los gastos defensivos sólo pueden ser entendidos en el contexto am-
plio de los ingresos y de los desembolsos generales de la hacienda de Morón, con sus
alcances finales. Un estudio de esta índole sobrepasaría las limitaciones propias de este
trabajo de introducción y participación de estas dos extraordinarias fuentes que ahora
estudiamos. En este sentido, los ingresos hacendísticos de Morón de la Frontera, básica-
mente los ordinarios de los bienes de propios concejiles, se sustentaban sobre las rentas
de una serie de ganancias rurales variadas y complejas derivadas del arrendamiento de
las mismas; y en segundo lugar de las derramas, pechos, pedidos o contribuciones ex-
traordinarias –en Morón y Arahal– destinadas a pagar básicamente servicios y gastos
imprevistos de frontera, activa y/o pasiva como hemos analizado entre 1436-1479. El
patrimonio concejil ordinario de Morón, según los dos libros del mayordomo, provenía
de las rentas de: el horno viejo de Santa María, el horno nuevo de la puerta de la Barrera,
el horno de la puerta de Sevilla, el monte o “mata” Raiga ( raya) Lobos, la mata de Gutier
Ruiz, la mata de Alcotera, la montacería, la calabazuela –de las que no sabemos nada–,
las colmenas, el esparto, el molino de aceite, de “meter vino”, de la carnicería y de la he-
rrería. Pero había otros ingresos moronenses que abundaban en la hacienda local, como
las “penas” de campo para aquellos que violentaban la protección del espacio rural. Y,
por supuesto, el mayordomo siempre consideró como ingresos ordinarios las aportacio-
nes de la villa de Arahal a la defensa de la frontera activa y pasiva, las guardas. En este
sentido, pues, resulta evidente que Morón de la Frontera constituye un caso muy singular
40
García Fernández, La Campiña Sevillana.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 129
dentro del organigrama hacendístico local de la Baja Edad Media castellana, en general,
y andaluza, en particular. En primer lugar, por su situación geopolítica en la Banda Mo-
risca sevillana, pues Morón constituirá ya desde el siglo XIV un espacio de encuentro
fronterizo entre cristianos y musulmanes y en consecuencia desde este punto de vista la
historia de la hacienda moronense se caracterizará progresivamente por unas determina-
das características fiscales, en las que los gastos militares fueron determinantes para la
sociedad moronense en todos sus aspectos como correspondía a una sociedad organizada
para la guerra desde los modelos repobladores del siglo XIII. Y, en segundo lugar, por-
que, como ya analicé en otro lugar, las mercedes y privilegios concedidos a Morón por
Enrique II en 1378, con notables exenciones fiscales, hicieron de la hacienda de la villa
un caso muy singular, pues la franquicia de la mayor parte de los impuestos regios locales
modeló unos ingresos basados casi exclusivamente en los bienes de propios del concejo,
tanto rurales como urbanos, según la muestra de los años 1438-1448-1458-1468-1478,
que aportamos sobre los ingresos hacendístico moronenses generales y en la relación
completa de ingresos/gastos/ alcance, que adelantamos ahora, en la Tabla 8, como parte
de un estudio más pormenorizado
6. Bibliografía
41
Morilla Cala, “Tres fronteras defensivas”, pp. 23-61.
132 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
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134 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142
7. Anexos
Mapa 3. Frontera del Campillo, en la que destaca la línea entre la Torre de las Higuerones
y el recinto amurallado del Cerro de los Silos. Al sur, los Castellares, hito de este sector,
hecha por Utrera en 1459. Morilla Cala, “Tres fronteras defensivas”, pp. 23-61
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 137
Mapa 5. Disposición de las guardas de Morón de la Frontera. Fuente: Aula Miguel Cala
Sánchez. Morón de la Frontera. Juan Pablo Morilla Cala y Rafael Cámara-Artigas.
Leyenda: 1. “Guadairilla”. 2 “Nava del Peraltano” y “Nava del Peruetano” Nava Salado.
3 “La Bovedilla”. 4 “Cote”. 5 “Cote el Viejo”. 6 “Puerto del Orillo”. 7 “Peña Yaguel”. 8
“Torre de Barros”. 9 “Castellares”. 10 “Camino de Cote”. 11 “La Fuensolana”. 12 “Jara
del Tercero”. 13 “Pilar del Concejo” y “Boyada del Concejo”. 14 “Carchite”. 15 “Pozo
de la Tinaja”. 16 “Coripe”. 17 “Puerta del Arrabal”. 18 “Peña de Alafre”. 19 “Atalaya
del Acebuche”. 20 “Parroso”. 21 “Atalaya de Marchena”. 22 “Congosto”. 23 “Sierra
de Morón”. 24 “Boyada de Benamaquiz”. 25 “Mai Sierra”. 26 “Collado de Pruna”. 27
“Zaframagón”. 28 “Peñagua”. 29“Alcornocalejo”. Aula Miguel Cala Sánchez de Morón de
la Frontera. Elaboración de J. P. Morilla Cala, R. Cámara Artiga y M. García Fernández.
García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142 141
42
Aula Miguel Cala Sánchez de Morón de la Frontera. Elaboración de J. P. Morilla Cala, R. Cámara Artiga y M.
García Fernández.
142 García Fernández, M. En Esp. mediev. 46 Núm. Especial (2023): 111-142