LA CULTURA NASCA
La Cultura Nasca, según Julio C. Tello, se exten- SITUACION
dió a lo largo de la costa del departamento de lea, GEOGRAFICA
entre los valles de Pisco por el norte y de Acarí por
el sur, siendo su límite oriental el país de los Luca-
nas. Su centro estuvo en Cahuachi -la primera ciu-
dad del P e r ú =-, a orillas del Río Grande, en la pro-
vincia de Nasca, pero la irradiación cultural alcanzó
a todos los valles vecinos, esos valles que distan del
litoral unos 75 kilómetros y se elevan a 500 metros
de altura.
Descubierta en 1901 por Max Uhle como Proto- ANTIGOEDAD
Nasca; Joyce la bautizó Nasca en 1 9 11 ; Tello la divi-
dió en tres períodos. Chanca, Nasca y Tiahuanaco-
Inca; finalmente Gayton y Kroeber, basándose en la
cerámica, la repartieron en cuatro etapas: A, X, B,
e Y. Hoy se ubica el nacimiento de esta Cultura 100
años después de Cristo.
Si bien en un comienzo se pensó que su origen EL ORIGEN
era el belicoso pueblo de Chanca (surgido míticamen- CULTURAL
te de la laguna de Choclocochá y radicado en Ayacucho,
Apurímac y Huancavelica), hoy casi se ha descartado
tal hipótesis ante el hecho de que ya los nascas comer-
ciaban con hombres de las tierras ayacuchanas 1,000
años antes que irrumpieran los Chancas en la historia
como pueblo. principal, hecho que aconteció en el siglo
, 153
XIII. Efectivamente, los nascas fueron guerreros y
mercaderes ( como que tuvieron en Ayacucho un mer
cado de enlace con la selva), pero la base de su econo
mía fue la agricultura. Tratando de indagar sobre el
origen cultural, hoy se dice que los nascas recibieron
una remota influencia de Chavín a través de Paracas,
Cultura esta última que para Engel es una misma con
la que ahora nos ocupa. Guerreros, mercaderes y agri
cultores, los nascas fueron también artistas. Empe
cemos por la arquitectura, para terminar presentando
a los mejores pintores ceramistas del continente
americano.
POBLACIONES Evolucionados del tronco ancestral -según Ale-
jandro Pezzia Assereto, autor del que tomamos este
y otros datos- los nascas se radicaron en Cahuachi,
Palpa y Estaquería, en los valles' de Copara, Taruga,
El Ingenio, Río Grande, Huayuri e lea, localizándose
sus cementerios en Tierra Blanca, Monte Grande, Co
yungo, Tunga, Majoró, Ocongalla y Las Salinas. En
Cahuachi, que fue ¡3u capital, todavía pueden verse
el Templo y el Gran Palacio, muchas casas rectangu-
lares y calles de bello trazo: es la mejor y principal
ciudad (indudablemente la primera del Perú), que po
seyó el hombre de N asca. Dos arqueólogos peruanos
nos la presentan así: "En el valle de Nazca estaba la
ciudad más grande y poderosa. Ahora se le conoce con
el nombre de "Kahuachi". Este sitio era un extenso
núcleo de vivienda humana que tenía en su centro, un
gran templo piramidal. El templo es bastante impo
nente, su altura llega a casi 20 metros y está hecho de
varias plata! ormas. En la última plata!orma había
un recinto que estaba sostenido por estacas de madera
que soportaban un techo. Ahora se ven una gran can
tidad de muros que rodean los lugares de vivienda y
que conforman hasta seis "barrios". Este lugar deb,ía
haber contenido mucha gente". Otra población impor
tante se descubre en la P¡mpa de Tinguiña, donde hay
restos de un enorme palacio de adobes junto a muchas
coñstrucciones destinadas a albergar gente. Por últí
mo tenemos Estaquería, que primitivamente constó de
un millar de postes de huarango, horquetados en lo
alto, destinados a soportar los techos de caña y las
paredes de estera.
154
Fig. 56
El Gran Calendario.-En una re
gión inmutable a la acción del
tiempo, el posible calendario más
grande del mundo muestra al cie
lo sus gigantescas líneas y f'igu
ras. J. Alden Mason llega a es
cribir admirado del portentoso
conjunto: "no hay que olvidar que
estas figuras son muy grandes y
están trazadas sobre una superfi
cie plana, ni que, como en las cer
canías no hay elevación alguna,
sólo pueden verse bien desde un
aeroplano o un globo. Por lo tan
to, · no hay duda de que fueron he
chas para que las vieran las dei
dades celestiales. No obstante, su
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trazo ofrece algunas sugerencias ¡..U..u.... ...u.. .._ m
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tan perfectas sin verlas (sus au '
tores) en su perspectiva apropia
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da? Los que las figuraron sin du
da tenían conociinientos avanzados
de las proporciones. Utilizaron al
gún modelo pequeño sobre cuadrí
cula" ( dibujo basado en: Bau
mann, Hans. . . Oro y Dioses del
Perú.- Barcelona, Editorial Ju
ventud, 1963.- p. 11 7 ) .
Lo evidente es que el hombre de Nasca se tuvo que HIDRAULICA
abocar al cultivo de la tierra, lo que originó la cons-
trucción (en Matará, Achulla, Aja, Bisambra, Curve,
Orcona, Cantayo, Tejeje, Bijuna, Pangaravi, Huairo-
na, Majorito, Majoro Grande, Anclia, Agua Santa, San
Marcelo, Gobernadora, Ocangaya, Soisongo y Conven-
tillo, Llícuas, Copara, Taruga y Soisonguito) de nota-
bles obras hidráulicas. Los acueductos y reservorios
de la región todavía sorprenden por su eficacia; el
sabio Antonio Raimondi nos ha legado esta visión de
ellos: "En el subsuelo de Nazca existe agua subterrá-
nea; pero hallándose ésta a � profundidad de 4 ó 5
metros no puede servir para el riego. de los terrenos.
El río, comúnmente sólo tiene agua corriente en unos
40 días en el año; de manera que, por más de 1 0 me-
ses, Nazca carecería de agua, sino fuera por los tra-
bajos emprendidos por los antiguos indios. Estos, con
155
Fig. 57
Un ceramio representativo.- Para el citado J. Alden Mason, "Preciosa"
es el adjetivo más apropiado para la cerámica Nazca. "Las formas no muy
variadas,: f!On por lo general sencillas y con poco relieve, aunque se encuen
tran a1gú·nos ejemplos de vasijas de efigi'- En contraste con la cerámica
-Moche, predomina la pintura polícroma con la superficie muy pulida. Solian
emplearse, en una sola vasija, hasta once colores pastel suaves y armoniosos:
negro, blanco, violeta, gris, color carne, y dos matices de rojo, de amarillo
y üe color castaño. Es notable la ausencia del azul y del verde" ( dibujo
basado en otro de Camilo Blas, en Muelle, Jorge C. : . . Muestrario de Arte
Peruano Precolombino, publicación del Instituto de Arte Peruano 'del Museo
Nacional, I. Cerámica, Lima, 1938; p. 10 ) .
156
el objeto de conseguir agua corriente todo el año ex
cavaron acueductos subterráneos, haciendo verdade
ros túneles, construyendo el piso y el techo con lajas
y las paredes laterales de piedras rodadas bien acon
dicionadas, lo que era necesario porque el terreno es
cascajo y se derrumba con facilidad. Estos túneles o
acueductos subterráneos tienen bastante respiraderos
hacia la superficie, que en el país llaman "ojos"; estas
aberturas sirven para limpiar todos los años los acue
ductos. Algunos de los túneles tienen hasta la altura
de un hombre; varios de ellos tienen más de un kiló
metro de largo y captan el agua de infiltraciones en
el mismo cauce del río en puntos de más attitud que
Nazca". Por todo lo expuesto se descubre una marca
da intención de combatir las sequías, para lo cual tam
bién se esmeraron los nascas en hacer estudios del
tiempo. Esto nos lleva, forzosamente, a tratar del
Gran Calendario.
Entre Palpa y Nasca (kilómetros 419 al 439) y EL GRAN
en la Pampa de Socos (kilómetros 447 al 465), exis- · CALENDARIO
ten unas líneas trazadas en el suelo cuyo largo es a
veces de leguas y cuyo ancho oscila entre los 40 cen-
tímetros y 1.10 metros. Nadie a podido explicar- qué
cosa es este conjunto de rayas, alarde gigantesco de
geometría aplicada, pero casi todas las opiniones coin-
ciden en afirmar que se trata de un enorme calendario
que, de paso, marcaría el rumbo de las estrellas y se-
ñalaría los solsticios y equinoccios. Como si estas
líneas fueran poco, también hay dibujos muy grandes
de animales. Se conoce un ave de 127 metros de largo
y una u r n ñ n q u e mide 42. El lugar debe centrarse en-
tre los rfo:-i l ugcnio y Nasca, y es una pampa negruz-
ca y rn j i z a que AO torna violácea al anochecer. Un se-
micírculo d<' cenos en la lejanía conforme un anfitea-
tro nnturnl abierto hacia el poniente. Abajo, en la
pampa o s c u rn , es que yacen los geoglifos blancos pues-
tos en un orden hoy incomprendido. Dicen que las fi-
guras s u m a n 82, pudiendo dijidirse en animales y ve-
getales, l ,oH animales son mamíferos (la ballena, el
mono, (11 perro y dos llamas), aves (garza, grulla, pe-
lícano, gnvíota, patillo, colibrí, loro y algunas más que
se repiten}, r e p t i l e s (lagarto, lagartija, iguana y a
lo que parece una serpiente), peces ( dos ejemplares
no iden ti ficados) e invertebrados (la araña y acaso
157
Fig. 58
Los motivos mitológicos.-El pintor ceramista de Nazca ha sido un gran cultor
de eu mitología, razón por la que los motivos mitológicos constituyen un mag
nifico objeto en sus, realizaciones. Según 1:. versada opinión de Jorge C. Muelle,
se trata preferentemente. de seres monstruosos tratados en forma muy convén
cionalizada, "creaciones fantásticas que expresan la concepción del universo y
las ideas religiosas". Lo evidente es que tales motivos todavía no se pueden
interpretar, dado el casi total desconocimiento de la religión nascuense, pero eso
no quita que se puedan admirar sin llegarse a comprender. La figura que mos
tramos es una prueba de lo que decimos (dibujo basado en: Tel10, Julio César . . .
Paracas, lámina LXXXIII-A).
158
el cnrarul), l , a si figuras vegetales ofrecen el árbol del
huarunzo, la ralz de la yuca (que hoy parece borra
da), el cochnyuyo y el alga varee que sirvió de abono.
Es notoria In ausencia de algunos animales locales como
el lobo mnri 11 0 , el tiburón, el pulpo y la estrella de mar.
María Reiche, la más dedicada estudiosa de estas
figuras, cree identificar al mono con la constelación
de la Osa Mayor. El Dr. Paul Kosok, estudioso de la
irrigación en nuestra costa, coincide en afirmar que
los trazos y figuras tienen que ver con la astronomía
y los climas. De set· exacta la suposición, este sería
el calendario más grande del mundo, pues supera los
500 kilómetros cuadrados, calculándose su construc
ción medio milenio después del nacimiento de Cristo.
Detalle que no queremos dejar inadvertido es el he
cho de que tanto las líneas como los perfiles zoomor
fos son calados y no dibujados o pintados. La téc-
Este presunto Gran Calendario muchos lo han
querido reconocer un Zodíaco, un suelo sacralizado y
también un lugar lúdico apto para competencias de
portivas similar al "agon" griego; otros se inclinan
por caminos sagrados, plazoletas procesionales, líneas
genealógicas o centros coreográficos. Lo cierto es que
prevalece la hipótesis calendárica y, por el momento,
es Ju única que conserva credibilidad. Los principa
les estudloscs de esta gran incógnita nasquense han
sido: .ruilo C. Tel10 y Toribio Mejía Xesppe (1 9 2 7 ) ,
Paul Kosaok (1941), Hans Horkheimer (1947), Ma
ría HC\it'ho ( 19 '1 9 ) (con más de treinta años de estu
dio t,p rl luzar), el astrónomo inglés Geral Hawkins
( quien 111;6 computadoras electrónicas), y el Mayor
E . I' . Luis Mazzotti, quien preconiza la idea de un ma
pa <111 conjunto aún no realizado.
A pesar de la última comparación del Gran Ca TEXTILERIA
lendnrlo con un manto, los nascas fueron inferiores a
los purucus (de quienes muestran influencia) en lo to
canto n tejidos. Conocieron el hilado fino, el teñido
multtrolor con tinte de origen animal y vegetal; utili
zaron In lana serrana y el algodón costeño y hasta lo
gra1·011 telas reforzadas con cabellos humanos. Pero,
[Link], sus finos mantos resultan poco compara-
159
dos con los mantos de Paracas. Como prendas de ves
tir tuvieron mantos ceremoniales, camisas flecadas,
vistosos faldellines, cinturones y llautos.
PLUMERIA Y
También trabajaron la plumería logrando mantos
CESTERIA
y camisas, tocados, cetros y abanicos, confeccionados
todos con plumas de guacamayos, papagayos, loros y
picaflores. Finalmente, supieron tejer la fibra vegetal
-totora, junco, henea- consiguiendo costureros, ca
nastas y cuerdas.
METALURGIA Su metalurgia se redujo a piezas de oro marti
llado para adornos individuales. Por eso abundan las
doradas narigueras y diademas con que supieron or
lar sus cabezas deformadas. Esta deformación, tiem-
po es para decirlo, se lograba por el llauto apretado.
DEFORMACION A la larga se conseguía de este modo la malformación
CRA�EANA por presión del frontal y el. occipital. Los instrumentos
deformadores se complementaban con almohadillas de
algodón o lana que tenían una estructura interna de
cabellos humanos o varillas de madera atadas. Usa
das engalanarse profusamente: ellos con vestidos mul
ticolores, piezas de metal y pinturas faciales; ellas,
bellezas obesas de mejillas coloreadas,· con trajes bor
CABEZAS
dados o estampados y tocados llamativos en las ca
TROFEO
bezas. Los guerreros, no solamente los caudillos prin
cipales, gustaron de · traer atados al cinturón los
cráneos de sus enemigos. Son las famosas cabezas
trofeo que penden- también de los codos, rodillas· y
manos de los vencedores. Algunos báculos ceremonia
les las traen atadas a su parte superior. Todas estas
cabezas-trofeo tienen un agujero en la frente por el
que se desliz-a una cuerda para poderlas colgar. La
piel de cada una de ellas ha sido curada hasta conse
guir el apergaminamiento sin menoscabo de la pintura
facial primitiva; el cabello está cuidadosamente pei
nado, los ojos vaciados y con los párpados cosidos, la
boca cerrada y sus labios atravesados con dos espinas
de cáctus. El papel de estas cabezas debió ser mágico;
también el de recordar 4fiejas victorias sobre podero
sos enemigos. Por eso se lucían a manera de condeco
raciones o trofeos de guerra en las festividades, lleván
doselas a toda función de regocijo. Y mientras sonaban
las quenas y antaras de arcilla, se soplaban las trom
petas abocinadas de barro cocido y se arrancaban es- :
160
J
161
Cultura Nasca: cerámica clásica (Museo Regional de Icu ) .
. 162
tridentes sonidos a los silbatos, los guerreros desfilaban
con muchas cabezas. colgándoles del cuerpo para entre
garse luego a las danzas del ritual.
El hallazgo de múltiples antaras llevaría a con- · MUSICA
cluir que los nascas fueron grandes cultores de la mú-
sica. Los esposos franceses Raoul y Margarita D'Han-
court, también el peruano Alberto Rossel Castro, han
hecho valiosos estudios al respecto, determinando por
medio de los sonidos de las referidas flautillas que se
cultivó una música basada en la escala diatónica y ero-
mática riquísima en tonos y semitonos que se encar-
gaban de alcanzar, por su· turno y a un mismo tiempo,
enorme cantidad de antaras. Estos instrumentos, en
el caso de los nasquenses, son de barro cocido y p o li - ·
cromado. Algunos tienen forma de colmillo, otros de
triángulo, oscilando todos entre tres y doce tubos; y
midiendo entre 7 y 50 centímetros de largo aunque
antara hay, hallada en la zona de Majuelos, que llegó
a medir 1 . 20 de alto, lo que implicaba que el músico
la tañía de pie. Varias son las piezas de cerámica que
retratan a los sopladores de antara, pero la principal
es el conjunto escultural que representa al antarista
y su cortejo compuesto por su mujer, dos hijos, una
hija, tres loros y cuatro perros. La escultura, por lo
demás, es una obra maestra de ritmo y movimiento.
La música, sin embargo, quedaría corta al lado de CERAMICA
la cerámica, cerámica famosa que ha consagrado a los PICTORICA
nascas como los mejores pintores de la América Pre
Colombina. En efecto, su alfarería fue pictórica: pin-
taron en la superficie de sus cántaros con maestría in-
superable. Allí 'plasmaron toda su filosofía del- cosmos,
logrando seres mitológicos monstruosamente bellos. Lo
realista se sacrificó en aras del decorado, deformándo-
se artísticamente a la Naturaleza para lograr con líneas
complicadas o geométricas un desorden intencional de
figuras que, por lo cromáticas, parecen escapadas de un
carnaval serrano. Tales fiugras no son obscenas ni sen-
timentales; son, para dárseles un nombre, demoníacas.
Se trata de monstruos antropomorfos, zoomorfos, y fi- cotORES
.tomorfos: figuras d í n á rrs c a s y crueles pertenecientes a · EMPLEADOS'
un mundo imaginativo que se tiene que admirar sin
llegarse a comprender. El pintor, abstracto y colorista,
163
Fig. 59
Otro monstruo línguado.e=Solemne, hierático y cruel, este monstruo parece flotar
en la inmensidad marina y evocar la reproducción de las lenguas. Apréciense
los apéndices linguales terminados en cabezas con cara y orejas de felino; tam
bién el personaje que corona la cabeza del monstruo que en una mano tiene un
'tumi y 'en la otra un cráneo trofeo. Para los que creen que la Cultura Nasca · es
la continuación de la Cultura Paracas -si no la misma realidad histórica- los
cráneos degollados, las rerníníscencias felínicas, h apéndices linguales y hasta
las figuras demoníacas de los monstruos mitológicos constituyen un punto de
apoyo interesante (dibujo basado en: Tello, Julio César . . . Op cit., lámina
LXXXII-A).
164
crea sin cesar. Lo hace remotamente inspirado en el
tejedor de Paracas, también forjador de demonios,
aunque bordados. Aquí el artista emplea en un solo
espécimen hasta once colores (negro, blanco, gris,
violeta, carne, dos-r sjos, dos amarillos y dos castaños),
notándose una secreta intención de eludir el azul y el
verde, acaso por ser los colores del mar. Pero si usa
ron en un huaco hasta once colores, los pinceles mul
tiplican los tonoshasta 'alcanzar muchos matices es
maltados que recuerdan la mayólica de los persas
llevada a Mallorca por los árabes.
El único freno para la super-producción de imá EL •·;HORROR
genes . horrendas y al mismo tiempo cautivantes, lo AL VJ;\CIO"
constituye el insalvable horror al vacío. El pintor
teme a la desnuda cortina de fondo y para evitarla
incrementa a la · figura central, la adorna, la bifurca,
y multiplica, recurriendo para ello a las técnicas· más
inusitadas como sería reproducir preferentemente al
ciempiés o escolopendra -animal capaz, mejor que
ningún otro, de llenar vacíos- o dimanar de un mons
truo con la boca abierta nuevos seres monstruosos que
salen de su lengua bífida. De esta manera, un ser en
gendra dos seres y estos, a su vez cuatro. Es la multi
plicación de los monstruos en forma constante, pro
gresiva, irrefrenable. Y el fondo se sigue llenando con
apéndices y extremidades, melenas y penachos, lam
brequines fibrosos y adornos de plume ría. Igual su
cede con las figuras humanas: para hacerlas ganar el
vacío las dibujan con las piernas y brazos. abiertos,
empuñando cabezas-trofeo, luciendo tocados exóticos y
mostrando una cara hierática o agresiva .
.,
Sin embargo, el arte de los pintores fracasa FRACASO
cuando pretende convertirse en arte de escultores: la DE LA
cerámica pictórica es' deficiente cerámica escultórica. ESCULTURA
Los alfareros nascas. insisten en representar caras,
manos y pies· en bulto-; parecería que creyeron que
poniéndolos en relieve perfeccionaban el dibujo maes-
tramente logrado. Se equivocaron, porque generalmen-
te resultaron perfiles grotescos.
Volviendo a la cerá1iica, subrayamos que el alfa- · LA TECNICA
rero nasquense -y con - é l el ceramista peruano pre- CERAMISTA
colombino- tuvo el enorme mérito de dar a sus obras
: 1 6 5
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Fig. 60
¿ Alguna divinidad ?-Estas vasijas ceremoniales despertaron en Julio César
Tello la sospecha de· que, representaran alguna deidad. Proceden del Río Gran
de la Nasca y otra vez ·nos muestran al felino bífido así como a las inconfun
dibles cabezas-trofeo. Obsérvese el adorno -que parece ser metálico- alrede
dor de la boca del personaje y que recuerda los bigotes del puma o del jaguar;
1
el tocado del primer personaje insiste en reproducir la imagen entera del felino
(dibujos basados en: Tello, Julio César . . . Op cit, lámina LXXXI-A y p. 85),,
belleza; perfección y excelente calidad no obstante des
conocer la 'rueda y el torno. Con la arcilla formó
margosa y con el caolín, esmalte; para evitar que se
quebrara en el horneado, la arcilla se mezcló con arena
o desgrasante. Luego venía· la técnica del enrollamien
to. Se formaba un disco cónico de arcilla y se mol
deaba la base del cántaro; seguidamente el alfarero
hacía una culebra de barro que iba enrollando en torno
a esta base para levantar de ella las paredes del re-
• cipiente hasta lograr el contorno deseado. A estas
alturas se aplicaba a la supeÍ·ficie una fina capa de
arena decantada. Venía a continuación el pulimento
para obtener ese brillo especial que servía de fondo a
166
la decoración. Se hacía mediante instrumentos de pie
dra, hueso o concha. Posteriormente el espécimen se
pintaba con pigmentos minerales y animales; por úl
timo, se le sometía a la acción del fuego.
. En cuanto a la forma, casi podría decirse que se TIPOLOGIA
inspiró remotamente en la calabaza. El arquetipo de
cerámica era un cántaro semi-globular de dos picos
cilíndricos colocados verticalmente y unidos por un
gollete puente. Como era de esperarse, también hay
ollas, tazas, vasos y escudillas. En algunos casos el
cuerpo insiste en adquirir contornos de escultura y se
esmera en reproducir personajes masculinos; también
a las mujeres gordas y engalanadas que señalamos
atrás. Si se trata de piezas zoomorfas, destacan los
peces. El promedio de las medidas cerámicas es de
16 cm. de alto por 14 de ancho. La base siempre es
convexa, para asentarse en arena o tierra.
Jorge C. Muelle, Director del Museo Nacional de MOTIVOS
Antropología y Arqueología, sostiene que los motivos
pictóricos de la cerámica nasca suelen ser hasta de
cinco clases. Su orden sería el siguiente: a) -piectomor-
fos o inspirados en trenzados y tejidos; b) geométricos,
acaso vinculados a extraños simbolismos; c) mitoló-
gicos, que muestran seres monstruosos tratados en
forma muy convencionalízada "creaciones fantásticas
que expresan la concepción del universo y las ideas
religiosas"; d) seres reales -hombres, animales o
,Plantas- siempre tratados en forma naturalista; e)
· objetos, que pueden ser armas o utensilios propios de
la vida cotidiana. "Las figuras zoomorfas -según el
'mencionado arqueólogo- corresponden a animales de
la Costa, pr·incipalmente represeniamies de la fauna
marina o de la del litoral". Y añade refiriéndose al
cromatismo de las piezas: "Cada color está encerrado
en áreas contorneadas de negro, y su tratamiento es
plomo, sin claroscuro. Las figuras no buscan efectos
de relieve y van colocadas en un fondo coloreado claro
u oscuro (predomina el blanco) y cuando no pueden
limitarse con líneas negras, recurren a los contornos
blancos". Visto esto, pasemos a examinar la evolución
ceramista desde el ángulo cronológico.
' Tratando de ""
ubicarlo en el tiempo, Gayton y PERIODIFICACION
'Kroeber dividieron el desarrollo alfarero de los nascas ALFARERA
en cuatro períodos.
167
Fig. 61
¿ Una danza ?-Acostumbrados a admirar reproducciones mitológicas casi olvi
dábamos que los nascas también gustaron de retratar _escenas realistas, motivos
del diario vivir. Las siete figurillas del grabado, por ejemplo, parecieran ínte
grar uná cuadrilla de danzantes. Podría tratarse de danzarines labradores, por
cuanto esgrimen presuntos instrumentos de labranza y frutos arrancados a la
tierra, Otros motivos -también de. Río Grande, de donde proceden las siete
figurillas- muestran grupos similares empuñando tallos de maíz- y largos bas
tones que pudieron oficiar de palos cavadores ceremoniales ( dibujo basado en:
_Tello, Julio César . . . Op cit, lámina LX::XXVIII).
NAZCA A: Se caracteriza por tener diseños limita
dos por líneas oscuras; se usan moderadamente
los colores, excepto el rojo que se utiliza con
profusión. Predominan las tazas con base re
donda y boca grande (abierta o estrecha) con
gollete puente.
NAZCA X: Es período intermedio en el que abundan
las jarras' globulares de base redonda y boca
estrecha; el decorado se complica y se pone
misterioso. Los ceramios son también de tipo
olla con dos asas pequeñas a los lados y otros
especímenes con pico para servir el líquido en
otro recipiente.
NAZCA B: Luce variedad en vasos y vasijas de for- .
ma cilíndrica, mayor cantidad de colores: aun
que con tonos más apagados y regulares que
en los casos anteriores; el fondo también es
. más claro. Hay, así mismo, muchas jarras de
· boca ancha y base redónda o plana con medio
gollete puente y un solo pico; el fondo es blan
co y la decoración altamente estilizada.
168
Fig. 62
Los motivos biornorfos.-Los pintores ceramistas, con trazo seguro y sencillo,
también supieron retratar su flora y su fauna con un 'sentido admirable. Tra
tándose de animales cultivaron un realismo encantador. Los picaflores y crus
táceos que reproducimos constituyen una muestra. También pintaron peces, mo
luscos, aves guaneras, insectos _y el zorro, todos especímenes zoológicos propios
de nuestro litoral. · Las vasijas tienen un promedio de 16 cm. de altura, 'Siendo
mayores que las típicas tiahuanaquenses, que promediaron 15 cm. y menores
que los mochicas, que midieron 28 cm., aproximadamente, según · cálculos de
Jorge C. Muelle ( dibujos basados en dos fotografías de Abraham Guillén, en:
Buse, Herman: . . Perú, 10,000 años, pp. 72 y 7 3 ) .
NAZCA Y: Es período final, mostrándose la cerá
mica decadente y descuidada ante la intrusión
e impacto de elementos serranos. Predominan
los cántaros de boca ancha y las jarras de bo
ca estrecha; hay dibujos sencillos, también
curvos, todos imprecisos pero que evocan ba
tracios, pulpos y estrellas de mar sobre fondo
blanco. ' . · . ·
Por su parte, Lawrezce Dawson y John H. Rowe
dividieron a la cerámica nasquense en nueve fases in
sertables en cuatro Períodos:
16.9
a) Inicial: identificada con Paracas Necrópolis o To
para y que corresponde a la fase I, entre los
años 370 antes de Cristo y 100 después de Cristo.
b) Severo: dibujos parecidos' a las telas de Paracas;
vasijas sin decorar en la base; bandas hori
zontales; se extiende el rasgo "punta dividida";
comienza la estilización como anuncio del nue
vo arte, apareciendo el ave mitológica, las
cabezas-trofeo y las narigueras. Abarca las
fases 2, 3 y 4, correspondiendo a la fase 3 el
tránsito del siglo III al IV.
e) Exuberante o proliferado: todos los motivos vie
jos se multiplican y modifican tan profunda
mente que llegan a hacerse irreconocibles; en
este período surge el "horror al vacío". Corres
ponde a las fases 5 y 6, identificándose Nasca
5 con el año 526 de la era cristiana.
d) Decadente: los motivos arcaicos se repiten y el
decorado pierde originalidad; irrumpe la in
fluencia Huari-T'iahuanaco y sobreviene la
disolución del estilo nasquense. Corresponde a
las fases 7, 8 y 9, estando datada la 7 el año
636 y la 8 el año 756 después de Cristo, que
dando la última fase para el siglo IX.
Modernamente se ha identificado a los tres últi
mos períodos con los estilos Nasca Temprano, Nasca
Medio y Nasca Tardío.
Hoy impera otro criterio cronológico con relación
a las fases que siempre sumarían nueve. Esta clasifi
cación sería así: Nasca Inicial (fases 1 y 2); Nasca
Medio (fases 3 y 4); Nasca Transicional (fase 5) ;_
Nasca Tardío (fases 6 y 7 ) ; y Nasca Terminal (fase
8), existiendo una última fase, la novena, que perte
necería ya a la influencia Huari empezada alrededor
del año 500 después de Cristo .
. /'
170
Cultura Nasca: cerámica escultórica denominada El Tamborilero (Museo
Regional de lea).
171
Cultura Nasca:. personaje [Link]ógicó, acaso una deidad (Museo Nacional de ·
,Arqueología y Antropología, Lima).
172