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Dial 3

El texto analiza la obra 'El otoño del patriarca' de Gabriel García Márquez, destacando la figura del dictador como símbolo de un poder maligno y la incredulidad del pueblo ante su muerte. A través de elementos surrealistas, se presenta una crítica a la tiranía y la decadencia del poder, comparando esta obra con 'El Señor Presidente' de Miguel Ángel Asturias. La narrativa revela la complejidad del dictador, quien, a pesar de su decrepitud, mantiene un control absoluto sobre su país hasta su muerte, que es celebrada por el pueblo como un renacer de la libertad.

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El texto analiza la obra 'El otoño del patriarca' de Gabriel García Márquez, destacando la figura del dictador como símbolo de un poder maligno y la incredulidad del pueblo ante su muerte. A través de elementos surrealistas, se presenta una crítica a la tiranía y la decadencia del poder, comparando esta obra con 'El Señor Presidente' de Miguel Ángel Asturias. La narrativa revela la complejidad del dictador, quien, a pesar de su decrepitud, mantiene un control absoluto sobre su país hasta su muerte, que es celebrada por el pueblo como un renacer de la libertad.

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balcon presidencial, imaginese,una vaca en el balcon de la patria, que

cosa mas inicua, que pais de mierda, pero se hicieron tantas conjeturas
de como era posible que una vaca llegara hasta un balcon si todo el
mundo sabia que las vacas no se trepaban por las escaleras, y menos si
eran de piedra, y mucho menos si estaban alfombradas, que al final no
supimos si en realidad la vimos o si era que pasamos una tarde por la
Plaza de Armas y habiamos sonado caminando que habiamos visto una
vaca en un balcon presidencial donde nada se habia visto ni habia de
verse otra vez en muchos anos hasta el amanecer del ultimo viernes
cuando empezaron a llegar los primeros gallinazos [...]" (78).
Con extraordinaria habilidad, entre retazos de una realidad
creible y de una increible realidad de pesadilla, Gabriel Garcia Marquez
va acentuando la atmosfera alucinada de la novela y denuncia la
sustancia de un poder malefico que pudo eternizarse casi por su
violencia, pero tambien debido a la pasividad de los que lo experimenta
ron.
Las vacas que pueblan y destruyen la casa presidencial, contra las
cuales en sus ultimos tiempos el despota nada puede, son evidentemente
presencias simbolicas de la indignidad del poder. Asi como lo son los
leprosos y los tullidos que viven entre los rosales de palacio,
desaparecen a veces, otras suben a las escaleras del edificio en espera de
que la "divinidad" del dictador semanifieste en ellos.
Pero volvamos a El Patriarca que es un personaje aparentemente
sencillo, ajeno a la aparatosidad y la ostentation tan caracteristica de
los dictadores; una figura que se parece y se diferencia almismo tiempo
del Senor Presidente de Asturias: se parece por su aspecto lobrego; se
difrerencia porque actua incesantemente "de cuerpo presente" en toda
la novela, de la cual es protagonista unico, podriamos decir, y eterno,
dueno de un inidentificable pais centro o tropical-centroamericano.
La muerte del despota queda finalmente comprobada al final de
la novela, aunque la duda ha persistido en toda ella, expresada siempre
al comienzo de cada capftulo, en el que luego se relatan las "gestas" del
dictador. La costumbre de su existencia habia entrado tanto en la
formamentis de la gente que la duda en torno a su desaparicion aparece
fundada: ni siquiera entonces nos atrevimos a creer en su muerte
"[...]
porque era la segunda vez que lo encontraban en aquella oficina, solo y
vestido, y muerto al parecer de muerte natural durante el sueno, como
estaba anunciado desde hacia muchos anos en las aguas premonitorias
de los lebrillos de las pitonisas. [...]" (79).
La primera muerte, a la que se alude aqui habia sido solo la de
una sosia del dictador, del que este se habia servido en vida y del que se
sirvio en muerte para acechar el jubilo de su pueblo y luego vengarse
duramente. Pero ahora el imperterrito personaje, a quien ya contempla
mos en una edad fabulosa, "una edad indefinida entre los 107 y los 232
anos" (80), despues de haber intentado una vez mas escaparse a la
muerte sin lograrlo, queda ajeno para siempre a la verdad de una vida

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que por fin con su muerte florece nuevamente en el pais, "[...] ajeno a
los clamores de las muchedumbres freneticas que se echaban a las calles
cantando los himnos de jubilo de la noticia jubilosa de su muerte y
ajeno para siempre jamas a las musicas de liberation y los cohetes de
gozo y las campanas de gloria que anunciaron an mundo la buena nueva
de que el tiempo incontable de la eternidad habia por fin terminado"
(81).
No de distinta manera el pueblo celebraba su victoria en
Torotumbo de Miguel Angel Asturias. Tambien en El otono del
Patriarca a diferencia de Miguel A. Asturias no se trata de una libertad
conquistada como en la obra citada del escritor guatemalteco, sino de
algo que ha ocurrido por la decrepitud del dictador y que pone fin a la
tirania, cuando precisamente el despota habia llegado "a la fiction de
ignominia de mandar sin poder, de ser exaltado sin gloria y de ser
obedecido sin autoridad [...]" (82).
^Cual modelo inspiraria concretamente esta novela de Gabriel
Garcia Marquez? La figura del dictador en su "eternidad", en la
decrepitud de su vejez y en el ejercicio final del todo aparente del poder
nos induce a pensar en un sujeto que el novelista tenia bien presente en
su residencia espanola, o sea el mismo dictador de Espana.
En la dimension temporal fabulosa, que se construye sobre
multiples elementos, mezcla de hechos reales, de nombres y epocas, de
personajes, cometas y enfermedades bfolicas, menciones de embaja
dores norteamericanos, de desembarcos de marina, alusiones a vestimen

ta y medios de locomotion de tiempos diversos, pero especialmente


sobre la actualidad constante de la incredulidad en torno a lamuerte del
jefe, va caracterizandose un hombre cruel que impersona una epoca
larguisima de atropellos e indignidades. Senor absoluto, casi con
caracteres taumaturgicos para el pueblo, el Patriarca domina hasta sus
ultimos anos la situation con una habilidad instintiva singular. El
narrador estudia en profundidad a su personaje, volviendolo y revolvien
dolo, hasta darnos la imagen de un ser mezquino a quien le basta el
puro ejercicio del poder.
No cabe duda de que, cada una dentro de su peculiaridad, las
novelas examinadas contribuyen a una denuncia durisima de la
dictadura, creando personajes originales inconfundibles, abriendo nue
vos caminos, desde el punto de vista tambien del estilo y la estructura, a
la misma "nueva novela", la que se llamara "novisima"
originando
novela hispanoamericana. Sin embargo, me parece justo concluir aqui
asentando una vez mas el valor permanente, la operante actualidad de

El Senor Presidente de Miguel Angel Asturias. Mucho esta obra ha


ensenado, y esta destinada todavia a ensenar, a los novelistas hispanoa
mericanos que traten el tema de la dictadura, y su valor de simbolo no
ha sido, hasta hoy, de ninguna manera cancelado.

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CITAS BIBLIOGRAFICAS

(1) R. NAVAS RUIZ, Literatura y compromiso, ensayos sobre la


novela politico hispanoamericana, Sao Paulo, 1963, p.22.

(2) Cfr. G. BELLINI, Vision del dictador en la literatura hispanoame


ricana, "El Urogallo", 2, 1970.

(3) D. AGUILERA-MALTA, Canal Zone, Santiago de Chile, 1935,


p. 69.

(4) Cfr. M. A. ASTURIAS, El Senor Presidente como mito, "Studi di


Letteratura Ispano-americana", I, 1967.

(5) C. ALEGRIA, Los perros hambrientos, Santiago de Chile, 1939,


pp. 120-121.

(6) R. GALLEGOS, El Forastero, Buenos Aires, 1947, p. 53.

(7) R. M. DEL VALLE-INCLAN, Tirano Banderas, Barcelona,


1940, p. 21.

(8) Ibid., p. 41.

(9) Ibid., p. 22.

(10) Ibid., p. 29.

(11) Cfr. G. BELLINI, La narrativa di M. A. Asturias, Milano, 1966


(ed. Castellana, Buenos Aires, 1969).

(12) M. A. ASTURIAS, El Senor Presidente como mito, art. cit., pp.


13-14.

(13) M. A. ASTURIAS, El Senor Presidente, Buenos Aires, 1948, p.


244.

(14) Ibid., p. 37.

(15) G. BELLINI, La narativa di M. A. Asturias, ob. cit., y La


destruccion del personaje en las novelas de M. A. Asturias, "Norte, X, 4-5,1969.

(16) M. A. ASTURIAS, Latinoamerica y otros ensayos, Madrid,


1968, p. 23.

(17) A. CARPENTIER afirma su teon'a en el prologo a El reino de


este mundo, Mexico, 1949.

(18) A. CARPENTIER, ibid., p. 168.

(19) Ibid.,p.\91.

(20) G. GARCIA MARQUEZ, Gen anos de soledad, Buenos Aires,


1968, p. 146.

(21) Ibid., p. 145.

52
(22) Ibidem.

(23) D. AGUILERA MALTA, El secuestro del general, Mexico,


1943, p. 273.

(24) Ibid., p. S.

(25) Ibid., p. 11.

(26) Ibid.,p31.

(27) Ibid., p. 11.

(28) Ibid., p. 30.

(29) Ibid., p. 31.

(30) Ibid., p. 10.

(31) Ibid., p. 10.

(32) p. 83.

(33) A. CARPENTIER, El derecho de asilo, Barcelona, 1972, p. 42.

(34) Ibid., p. 60.

(35) Ibid., p. 65.

(36) Ibidem.

(37) Ibidem.

(38) Ibid., p. 26.

(39)

(40) p. 48.

(41) Ibid., p. 11.

(42) A. CARPENTIER, El recurso del metodo, Madrid, 1974, p. 26.

(43) Venecia, junio de 1974.

(44) Ibidem.

(45) A. CARPENTIER, El recurso del metodo, ob. cit., p. 327.

(46) Ibid., p. 40.

(47) Ibid., p. 23.

(48) Ibid., p. 121.

(49) Ibid., p. 9.

53
(50) Ibid., p. 26.

(51) Ibid., p. 322.

(52) /*>/</.,p. 330.

(53) A. ROA BASTOS, Hijos de hombre,Buenos Aires, 1961 2, p.


15.

(54) M. BENEDETTI, Una novela del dolor paraguayo, ahora en


Letras del continente mestizo, Montevideo, 1967.

(55) A. ROA BASTOS, Yo el supremo, Buenos Aires, 1974, p. 7.

(56) Ibidem.

(57) Ibid., p. 69.

(58) Ibid., p. 466.

(59) Zb/ctem.

(60) Ibidem.

(61) Ibidem.

(62) Ibid., pp. 345-346.

(63) Ibid.,[Link].

(64) TWd., pp. 454-455.

(65) Cfr. G. GARCIA MARQUEZ, El otono del Patriarca, Esplugas


de Llobregat, 1975, p. 271.

(66) M. FERNANDEZ-BRASO, Gabriel Garcia Marquez, una con


versacion infinita, Madrid, 1969, p. 104.

(67) Ibid.,p. 105.

(68) Ibidem.

(69) Ibidem.

(70) Ibidem.

(71) G. GARCIA MARQUEZ, El otono del Patriarca, ob. cit., pp.


126-127.

(72) Ibid., p. 5.

(73) Ibidem.

(74) Ibid., p. 1.

(75) Ibidem.

54
(76) Ibid., p. 8.

(77) Ibid., pp. 8-9.

(78) Ibid., p. 9.

(79) Ibid., p. 10.

(80) Ibid., p. SI.

(81) Ibid., p. 211.

(82) Ibid., p. 270.

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