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Brett

El documento detalla un código de buenas prácticas vitivinícolas para prevenir la contaminación por Brettanomyces, un hongo que deteriora la calidad del vino al producir fenoles volátiles. Se abordan intervenciones en el viñedo, la vendimia y la bodega, enfatizando la importancia de la higiene, el manejo del SO2 y el control de temperaturas durante el proceso de vinificación. Se concluye que el monitoreo constante y la implementación de prácticas adecuadas son esenciales para limitar la proliferación de Brettanomyces y preservar la calidad del vino.

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El documento detalla un código de buenas prácticas vitivinícolas para prevenir la contaminación por Brettanomyces, un hongo que deteriora la calidad del vino al producir fenoles volátiles. Se abordan intervenciones en el viñedo, la vendimia y la bodega, enfatizando la importancia de la higiene, el manejo del SO2 y el control de temperaturas durante el proceso de vinificación. Se concluye que el monitoreo constante y la implementación de prácticas adecuadas son esenciales para limitar la proliferación de Brettanomyces y preservar la calidad del vino.

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Código de buenas

prácticas
vitivinícolas para
evitar o limitar la
contaminación por
Brettanomyces

Mes: Noviembre
Año: 2014

[Link] ©
PREÁMBULO

Entre los procesos que deterioran la calidad del vino, la producción de fenoles
volátiles por el género Brettanomyces tiene una presencia difundida y es un problema
cada vez mayor. Estos compuestos se caracterizan fundamentalmente por producir
aromas a tinta o pegamento, a sudor de caballo, a cuero o a establo.

Los fenoles volátiles, principalmente el 4-etilfenol y el 4-etilguayacol, se forman a


partir del ácido p-cumárico y del ácido ferúlico respectivamente, tras la
descarboxilación enzimática (cinamato descarboxilasa, PAD) y la reducción enzimática
(vinilfenol reductasa, VPR). Estos precursores están presentes de modo natural en los
mostos de uva. La etapa de descarboxilación, causada por la actividad cinamato-
descarboxilasa (PAD), ha sido descrita en muchas especies de bacterias, levaduras y
hongos, mientras que la etapa de reducción, causada por la actividad vinifenol
reductasa o VPR, se considera más específica de los géneros Brettanomyces/Dekkera.

Dado que las levaduras del género Brettanomyces están presentes en la uva y en los
equipos de vinificación, el mosto de uva se puede contaminar en estadios tempranos.
Sin embargo, estas levaduras generalmente proliferan después de las fermentaciones
alcohólicas y/o malolácticas, durante la crianza del vino o después del embalaje.

________________________________

1
ÍNDICE DE CONTENIDOS

1. INTERVENCIONES EN EL VIÑEDO ..................................................................... 3


2. INTERVENCIONES DURANTE LA VENDIMIA .......................................................... 4
3. INTERVENCIONES EN LA BODEGA .................................................................... 5
3.1. Operaciones y tratamientos prefermentativos ................................................ 5
3.2. Operaciones de fermentación ................................................................... 5
3.3. Operaciones de crianza y clarificación ......................................................... 7
3.4. Crianza en madera ................................................................................ 8
3.5. Operaciones previas al embalaje ............................................................... 10
3.6. Condiciones de conservación ................................................................... 10
4. CONCLUSIÓN ........................................................................................... 11

2
1. INTERVENCIONES EN EL VIÑEDO

No se aplican (según sabemos, no hay estudios disponibles al respecto). Sin embargo,


las levaduras del género Brettanomyces se detectan en los hollejos de la uva desde las
primeras etapas de desarrollo de la baya. La ecología microbiana de la superficie de la
uva mostró una gran diversidad con pequeñas poblaciones para cada especie (Renouf
et al. 2007).

Un primer enfoque preventivo podría consistir en la estricta selección de las uvas


sanas como una vía importante en la disminución del riesgo de Brettanomyces, que
están generalmente más presentes en las uvas podridas.

3
2. INTERVENCIONES DURANTE LA VENDIMIA

Manejo de la uva:

Las levaduras del género Brettanomyces presentes en la uva no representan la


principal especie de levadura (población pequeña). Sin embargo, eliminar uvas
podridas podría limitar la alteración por Brettanomyces.

La cosecha tardía de uvas es cada vez más frecuente; en dicho caso, se deberían tener
en consideración precauciones especiales. Las aportaciones organolépticas son
interesantes, pero esto incrementa el riesgo de producción de fenoles volátiles, ya
que las uvas sobremaduras contienen más precursores de fenoles volátiles. Trabajar
en estas condiciones no incrementa necesariamente la presencia de Brettanomyces,
pero aumenta el riesgo de actividad (menor acidez total, pH más elevado que impacta
directamente en el nivel de SO2 molecular y por ende en el crecimiento de las
levaduras del género Brettanomyces).

4
3. INTERVENCIONES EN LA BODEGA

Como consecuencia de varios factores, como el incremento de la graduación


alcohólica, se observa una disminución de la diversidad microbiana en el proceso de
fermentación alcohólica. Sin embargo, como Brettanomyces tiene una buena
resistencia al etanol, su presencia no disminuye, por lo tanto es esencial una higiene
perfecta en la elaboración del vino (uvas sanas, equipo de vinificación y de
almacenamiento, etc.).

3.1. Operaciones y tratamientos prefermentativos

o Se recomienda garantizar que se apliquen adecuadas prácticas de higiene en


la bodega.

o Los factores más importantes son el sulfitado y la temperatura:


 el sulfitado es la acción preventiva más eficaz en la fase de
prefermentación a la hora de limitar el desarrollo de poblaciones de
Brettanomyces. No obstante, se recomienda evitar el sulfitado excesivo
(>8 g/hL), ya que podría conllevar retrasos en la fermentación
maloláctica,
 una maceración prefermentativa a alta temperatura (por encima de los
65 °C) permite la inactivación de las levaduras del género Brettanomyces
y de otros microorganismos en la vinificación. La maceración en frío, a
una temperatura cercana o por debajo de los 10°C, evita su proliferación
pero no las mata.

o En cualquier caso, sigue siendo posible una contaminación posterior.

3.2. Operaciones de fermentación

Fermentación alcohólica (FA):

5
– Durante la FA, la diversidad microbiana disminuye y Saccharomyces cerevisiae
se convierte en la especie principal. Sin embargo, el género Brettanomyces,
debido a su resistencia al etanol y a su baja necesidad de nutrientes, puede
crecer a medida que la FA ralentiza o termina. Se deberán poner en
funcionamiento las prácticas enológicas comúnmente recomendadas para el
manejo de la fermentación alcohólica.
– La inoculación de mostos con levaduras seleccionadas contribuye a una FA
más fiable.
– El medio se hace más propenso a la multiplicación de Brettanomyces en caso
de ralentización o parada de la fermentación alcohólica. En tal caso, se
recomienda poner en práctica cuanto antes un procedimiento de reinicio de
la fermentación alcohólica.
– Los azúcares residuales (principalmente glucosa y fructosa) son sustratos para
el crecimiento de Brettanomyces. Los vinos son usualmente considerados
como secos cuando el nivel de azúcar es inferior a 4 g/L. Para la proliferación
de biomasa de Brettanomyces basta con una concentración de 0,3 g/L de
azúcares residuales. Dicha biomasa puede llegar a producir fenoles volátiles
en una concentración que supera los 1 000 µg/L.
– Solo se deberán añadir nutrientes a las levaduras (que también podrían
beneficiar a las levaduras del género Brettanomyces) en caso de que sea
totalmente necesario para evitar que una fermentación se detenga.

Período de latencia antes de la fermentación maloláctica (FML):

– Al completarse la FA, las condiciones favorecerán tanto a las bacterias lácticas


como a las Brettanomyces, a pesar de que la proliferación de estas continuará
siendo lenta.
– Es importante hacer un seguimiento de la población de Brettanomyces, ya
que el medio es relativamente pobre en microorganismos.
– Los factores favorables al desarrollo de Brettanomyces en esta fase son: las
maceraciones finales a temperaturas altas (40-45 °C), la microoxigenación y la
liberación de azúcares en el caso de uvas no estrujadas.
– La coinoculación de las levaduras seleccionadas y de las bacterias lácticas
seleccionadas puede ayudar a disminuir el período de latencia existente entre
la fermentación alcohólica y la fermentación maloláctica, y por consiguiente
el desarrollo de Brettanomyces.

6
Fermentación maloláctica (FML):

– Los parámetros fisicoquímicos (pH, temperatura, SO2 total) afectan a la


progresión de la FML. Si esta se retrasa, el riesgo de producción de fenoles
volátiles aumenta ya que las levaduras del género Brettanomyces podrán
utilizar dicho intervalo de tiempo para multiplicarse.
– El uso de iniciadores malolácticos es una buena manera de limitar el
desarrollo de Brettanomyces. Algunos estudios indican que la coinoculación o
la inoculación secuencial temprana evitan la contaminación por
Brettanomyces al reducir el período de latencia entre la FA y la FML.
– Después de la fermentación maloláctica, se recomienda eliminar todos los
microorganismos, principalmente añadiendo SO2 puro o en combinación con
DMDC para obtener un efecto sinérgico (Renouf et al., 2008). Las cantidades
a añadir deberán ajustarse en función del pH del vino.

3.3. Operaciones de crianza y clarificación

La primera medida preventiva indispensable es realizar un análisis microbiológico que


determine el número exacto de Brettanomyces. Este análisis debe repetirse en el
período de crianza.
– El manejo del SO2 es crucial para limitar el desarrollo de Brettanomyces. La
dosis recomendada es de entre 0,5 y 0,8 mg/L de SO2 molecular1.
– El envejecimiento sobre lías es un factor de riesgo adicional, ya que las
levaduras del género Brettanomyces tienen una capacidad considerable para
sobrevivir y proliferar en las lías (que liberan nutritientes en el vino).
– La clarificación mediante trasiego, aclarado y filtración es crucial a la hora de
reducir las poblaciones viables y viables pero no cultivables de
Brettanomyces, que pueden multiplicarse al metabolizar los azúcares
residuales.
– Algunos agentes de clarificación son más efectivos que otros. El tratamiento
con proteínas clarificantes puede reducir las poblaciones en un rango
comprendido entre 40 y 2 000 veces. La clarificación con caseína o caseinato
de potasio podría reducir los niveles de etilfenol, si estos no son demasiado
altos.
1
El producto final deberá cumplir con las regulaciones vigentes aplicables con respecto a los
límites de SO2 total.

7
– La adición de quitosano es una alternativa a la hora de controlar la
proliferación de microorganismos indeseables, principalmente las levaduras
del género Brettanomyces.
– Algunas operaciones de vinificación (trasiego, llenado, filtrado, embotellado,
etc.) podrían provocar una disolución del oxígeno en el vino, lo que favorece
la proliferación de Brettanomyces.
– Si se lleva a cabo un proceso de microoxigenación, se deberá verificar la
ausencia de Brettanomyces a través de un análisis apropiado.

Nota:

1. Al añadir el SO2, la población de Brettanomyces puede pasar


(total o parcialmente) de un estado viable a un estado viable no
cultivable (VNC). Estos cambios implican una reducción del
tamaño de las levaduras, por lo que se hace necesario adaptar la
filtración.
2. También es importante señalar que el recuento del VNC no
puede ser realizado a través de un análisis de rutina como el
recuento en placas de Petri, sino por PCR cuantitativa o
citometría de flujo con hibridación in situ, que contabiliza de
manera indiferente las formas viables y VNC de Brettanomyces.

3.4. Crianza en madera

La crianza en madera se considera el período más sensible de alteración por


Brettanomyces.
Durante el muestreo se debe, evitar las contaminaciones cruzadas.

Para evitar la degradación microbiana, el vino que se utilice para el llenado no deberá
estar contaminado. La madera favorece el desarrollo de Brettanomyces, que pueden
utilizar la celobiosa como fuente de carbono. Las barricas son difíciles de limpiar y
desinfectar.

Las barricas usadas y mal limpiadas son una fuente conocida de contaminación por
Brettanomyces. No obstante, las barricas nuevas también favorecen la multiplicación
de la levadura y el desarrollo de fenoles volátiles, debido a que estos liberan más
nutrientes. Además, las barricas nuevas son más permeables al O2, con lo que se
favorece una posible oxido-reducción relativamente alta y se disminuye la

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concentración de SO2 (activo o molecular), dos parámetros favorables al desarrollo de
Brettanomyces.

Se han estudiado varios enfoques para la higienización de las barricas, pero ninguno
de ellos permitió la eliminación por completo de Brettanomyces en la superficie
interior de las duelas o en la boca de la barrica. De hecho, la microporosidad natural
de la madera complica su desinfección total, ya que los microorganismos permanecen
vivos en las cavidades de las capas inferiores de la madera. El tratamiento es esencial
y debe actuar en profundidad en aras de una eficacia persistente y un resultado en el
tiempo.

Sin embargo, algunas técnicas de desinfección de las barricas reducen de manera


significativa las poblaciones de Brettanomyces y podrían utilizarse en caso de que las
legislaciones del país en cuestión lo permitieran, como por ejemplo:
 tratamiento con vapor: la desinfección total requiere un período de
tratamiento, que sea lo suficientemente largo (enjuague con agua fría,
enjuague con agua caliente a 70 °C y vapor de baja presión durante 10
minutos),
 esterilización con ozono: ozono gaseoso combinado con un tratamiento de
agua caliente a 82 °C durante 20 minutos o con agua ozonizada. Al reaccionar
los materiales con una carga orgánica elevada, el ozono no penetra en la
madera en profundidad,
 esterilización con SO2: se debe utilizar un mínimo de 5 g de SO2 por barrica
para desinfectar las barricas vacías y secas. El SO2 es muy eficaz en la
superficie y también en profundidad, ya que penetra en los primeros
milímetros de madera,
 cepillado/fresado y tostado de barricas: este tratamiento no desinfecta la
madera pero elimina la fracción más contaminada. El cepillado/fresado y
tostado conllevan una disminución del 80 % de fenoles volátiles en
comparación con una barrica no tratada,
 ultrasonido: esta técnica elimina más del 90% de las levaduras del género
Brettanomyces viables (hasta 2-4 mm bajo la superficie interior de la duela).

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3.5. Operaciones previas al embalaje

El riesgo de producción de fenoles volátiles debe ser evaluado antes de las


operaciones de embalaje mediante controles analíticos (tanto químicos como
microbiológicos). Cuando el riesgo ha sido evaluado, se deben diseñar operaciones
adecuadas para prevenir el desarrollo de Brettanomyces después del embalaje:
 esterilización por filtración por membrana (0,45 a 1 µm) o filtración
tangencial, para una eliminación eficaz de levaduras del género
Brettanomyces seguido de un embalaje estéril,
 uso de DMDC para ofrecer una protección no persistente,
 uso de productos químicos antimicrobianos de protección persistente
(ácido sórbico, solo si se han eliminado por completo las bacterias
lácticas, manejo del SO2 tomando en consideración el pH, etc.),
 tratamiento térmico

3.6. Condiciones de conservación

Para evitar la proliferación de Brettanomyces en las botellas durante la conservación


(y en consecuencia, la producción de fenoles volátiles), se recomienda mantener las
botellas a una temperatura inferior a 12 °C, especialmente para los vinos con poco
nivel de filtración o vinos que contienen un bajo nivel de SO2.

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4. CONCLUSIÓN

 Se recomienda realizar análisis frecuentes para detectar con antelación cualquier


contaminación por Brettanomyces. En el proceso de muestreo, se deberá ser
extremadamente cauteloso para evitar las contaminaciones cruzadas.
 Se recomienda especialmente la mejor higiene posible en la bodega.
 El manejo del sulfitado.
 El manejo de las temperaturas.
 Es preferible aplicar acciones preventivas antes que procesos correctivos.
 Estas recomendaciones se basan en el conocimiento actual y están sujetas a
actualizaciones de acuerdo con las investigaciones en curso.

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