Discusión y Conclusiones
Principales hallazgos del estudio
Este estudio ha permitido identificar diversos factores relacionados con la
educación emocional en el aula de segundo grado de primaria,
destacando la manera en que los niños expresan sus emociones, el papel
de la docente en la regulación emocional y la percepción de los
estudiantes sobre el ambiente escolar.
A partir de los dibujos realizados en DibujoVoz, se encontró que los niños
tienden a representar sus emociones con expresiones faciales y colores
específicos, pero sin un lenguaje emocional amplio o detallado. En el
grupo focal, los estudiantes expresaron que disfrutan de las actividades
dinámicas y participativas, y mencionaron que los momentos de mayor
estrés en el aula están asociados a regaños o tareas difíciles. Por otro
lado, la entrevista con la docente reveló que, si bien reconoce la
importancia de la educación emocional, su intervención suele ser reactiva
más que preventiva, en parte debido a la falta de formación específica en
este ámbito.
Otro hallazgo importante es que el espacio dedicado a la expresión
emocional en el aula no siempre es utilizado de manera sistemática, lo
que indica que la gestión emocional del grupo sigue dependiendo en gran
medida de situaciones espontáneas en lugar de estrategias planificadas.
Asimismo, se observó que la retroalimentación de la docente influye en la
motivación de los estudiantes, ya que los niños tienden a responder
positivamente a los elogios y negativamente a las correcciones bruscas.
Significado de los hallazgos
Estos hallazgos sugieren que, aunque los niños poseen una comprensión
básica de sus emociones, la falta de un lenguaje emocional amplio puede
limitar su capacidad para expresar sus sentimientos de manera clara y
efectiva (Bisquerra, 2011). La educación emocional juega un papel clave
en la regulación afectiva y el bienestar infantil, por lo que la ausencia de
estrategias sistemáticas para el desarrollo de estas habilidades podría
afectar el clima escolar y la interacción social de los estudiantes
(Extremera & Fernández-Berrocal, 2004).
El papel de la docente en la regulación emocional es fundamental, ya que
su estilo de intervención puede impactar en la percepción que los niños
tienen sobre la seguridad emocional en el aula (Pérez-Escoda et al.,
2019). Sin embargo, la falta de formación en educación emocional limita
su capacidad para implementar estrategias efectivas, lo que coincide con
estudios previos que han señalado que muchos docentes no cuentan con
herramientas suficientes para abordar el bienestar emocional del
alumnado (Jennings & Greenberg, 2009).
El hecho de que los niños prefieran actividades dinámicas y participativas
refuerza la idea de que el aprendizaje socioemocional debe integrarse de
manera lúdica en el aula (Kolb, 1984). La relación entre la
retroalimentación y la motivación también es consistente con
investigaciones previas, que han demostrado que los estudiantes
desarrollan una mayor autoestima y disposición al aprendizaje cuando
reciben refuerzo positivo (Hattie & Timperley, 2007).
Cómo se relacionan los hallazgos con lo que
otros han hecho
Los resultados de este estudio coinciden con investigaciones previas que
han demostrado la importancia del desarrollo socioemocional en la
infancia y su impacto en el rendimiento académico y el bienestar
psicológico (Durlak et al., 2011). Bisquerra (2015) destaca que la
educación emocional debe ser un componente esencial en la enseñanza,
ya que permite a los estudiantes desarrollar estrategias de afrontamiento
y mejorar sus habilidades de interacción social.
En cuanto al papel del docente, estudios han señalado que los profesores
que reciben formación en educación emocional logran gestionar mejor la
dinámica del aula y reducen sus niveles de estrés (Brackett et al., 2010).
Sin embargo, en la realidad escolar, la educación emocional sigue siendo
un componente secundario en comparación con los contenidos
curriculares tradicionales, lo que limita su aplicación práctica (Hargreaves,
2001).
La preferencia de los niños por actividades lúdicas también está
respaldada por investigaciones sobre el aprendizaje experiencial, que han
demostrado que los estudiantes retienen mejor la información y
desarrollan mayor compromiso cuando aprenden a través de la
experiencia (Denham, 2006). Además, estudios sobre la retroalimentación
han demostrado que la forma en que los docentes corrigen o elogian a los
estudiantes puede influir significativamente en su motivación y
autoestima (Deci & Ryan, 2000).
Limitaciones de las conclusiones
Si bien los hallazgos de este estudio aportan información valiosa sobre la
educación emocional en el aula de segundo grado de primaria, existen
algunas limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados.
En primer lugar, el estudio se llevó a cabo en un contexto específico, por
lo que los resultados pueden no ser generalizables a todas las escuelas
primarias. Las características del entorno escolar, el estilo de enseñanza
de la docente y la composición del grupo pueden haber influido en la
dinámica observada, lo que sugiere la necesidad de replicar el estudio en
diferentes contextos para obtener una visión más amplia del fenómeno.
Además, la metodología utilizada, aunque rica en información cualitativa,
puede estar sujeta a sesgos en la interpretación de los datos. La
expresión emocional de los niños a través del dibujo puede estar
influenciada por factores individuales como la habilidad artística o la
disposición a participar en la actividad, lo que podría afectar la precisión
de los resultados.
Por otro lado, la entrevista con la docente y el grupo focal con los
estudiantes proporcionaron información valiosa, pero están sujetas a las
percepciones personales de los participantes. Es posible que algunos
niños hayan expresado sus emociones de manera más limitada debido a
la presencia del investigador o a la influencia de sus compañeros.
Explicación para resultados sorprendentes,
inesperados o no concluyentes
Uno de los hallazgos inesperados fue la falta de intervención estructurada
en la educación emocional, a pesar de que la docente reconoció su
importancia. Esto podría explicarse por la carga de trabajo docente y las
limitaciones del currículo, que suelen priorizar los contenidos académicos
sobre el desarrollo socioemocional (Hargreaves, 2001).
Otro resultado llamativo fue la tendencia de los niños a mencionar el
enojo y la frustración como emociones frecuentes en el aula, lo que podría
indicar que la dinámica escolar genera niveles de estrés que no siempre
son atendidos adecuadamente. Esto coincide con investigaciones que han
demostrado que el estrés infantil puede estar asociado con la falta de
estrategias de regulación emocional en el entorno escolar (Zins et al.,
2004).
Finalmente, el impacto de la retroalimentación en la motivación de los
estudiantes refuerza la idea de que la validación emocional y el refuerzo
positivo son elementos clave en el proceso de aprendizaje. Sin embargo,
el hecho de que los niños mencionaran que algunos regaños los
desmotivaban sugiere que es necesario sensibilizar a los docentes sobre
la importancia de proporcionar correcciones de manera constructiva (Deci
& Ryan, 2000).