CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO PENAL
El Derecho Penal, es de carácter normativo, público, contingente, valorativo, finalista,
garantizador, cultural, punitivo, coercitivo, fragmentario, subsidiario, de mínima intervención por
parte del Estado, personalísimo e igualitario, que tiene la norma y el bien jurídico como polos
de sus ejes programáticos establecidos en la Constitución de la República y cuya naturaleza es
eminentemente sancionatoria.
Normativo: El Derecho Penal comprende un conjunto sistemático de normas de carácter
punitivo, lo que no está normado no está comprendido dentro del rango del Derecho Penal, es
así como la prohibición de la conducta y su consecuencia o penalidad está contenida en la
norma jurídica de carácter penal. El carácter normativo del Derecho Penal pretende conocer el
entorno en que se producen las normas, las razones por las cuales se verifican su existencia,
así como distinguir los casos en que los supuestos de su existencia o excepción no se verifican
en el orden social. En consecuencia, el carácter normativo del Derecho Penal revisa los
conceptos de derecho, sistemas jurídicos penal, norma, aplicación y eficacia, entre otros, en
virtud de su estrecha relación con los conflictos normativos que se presentan en la aplicación y
existencia del derecho penal.
El carácter normativo del Derecho Penal pretende determinar el significado de los conceptos
que integran de sistema jurídico penal. De tal forma que los elementos más relevantes de cada
uno de estos conceptos aporten las características para la identificación y comprensión del
concepto del sistema normativo que integra el campo jurídico penal.
Público: el carácter protector del ordenamiento jurídico penal, atañen a toda la colectividad, es
por ello que tutela los intereses de carácter general en resguardo del interés colectivo y difusos.
De igual forma, el Derecho Penal es de carácter público, porque a tenor de lo expresamente
dispuesto en la Constitución de la República, respecto a lo que es considerado reserva legal,
sólo el Estado tiene la capacidad para crear normas que definan delitos y que impongan
sanciones en atención al principio de legalidad penal, “nullum crimen, nulla poena sine lege”.
Contingente: porque el Derecho Penal pretende regular las relaciones humanas en un
determinado marco social, espacial y temporal, a efectos de su efectiva aplicación práctica,
esto quiere decir, que el Derecho Penal debe observar la realidad y ajustarse a ella, la sociedad
va cambiando en el tiempo, de igual forma cambia la necesidad de regular conductas que
pudieran considerarse indeseables en un determinado contexto de espacio-tiempo.
Valorativo: El Derecho Penal, determina las clases y naturaleza de la acción humana que es
considerado el hecho criminal, para así establecer la sanción, por todo ello entiende que el
centro valorativo de su acción lo encuentra en la conducta humana, que es calificada bajo la
perspectiva dogmática que fija la norma penal, estableciendo parámetros valorativos con la
finalidad de determinar las formas y grado de participación, responsabilidad y sanción.
Finalista o de Última Ratio: La acción del Derecho Penal se debe circunscribir a la menor
inferencia posible o mínima intervención. El Derecho Penal se considera un instrumento social
al cual debe recurrirse cuando previamente, se han agotado todas las instancias de control,
tanto formal como material. En sí mismo, el fin del Derecho Penal no es sancionatorio, busca
esencialmente prevenir la ilicitud y garantizar la paz, la armonía y el respeto dentro del orden
social que determina el Estado de Derecho.
Se confunde con el derecho de castigar del Estado o “Ius Puniendi”, de ahí que la sanción
impuesta por el Derecho Penal no solo puede ser corporal o expiatoria, pueda también ser de
orden retributiva o de rectificación. Persigue como fin, la convivencia social, protege el derecho
e intereses de los individuos crea el ambiente para que exista dentro del Estado la conciencia
colectiva que determina la seguridad jurídica.
El Derecho Penal, constituye el máximo y último recurso que una sociedad puede aplicar a los
miembros que se apartan de la conducta que espera la norma, se distancia en el ámbito y
extensión de la aplicación del derecho disciplinario que las sociedades aplican a los miembros
que la integran, por ejemplo: un cuerpo de policía, de bomberos, la milicia entre otros.
Garantizador: el Derecho Penal pretende asegurar los bienes jurídicos que establece el orden
universal, constitucional y legal, busca el adecuado equilibrio social que constituye el
desenvolvimiento social determinando el ámbito de libertad individual y colectiva, dentro del
respeto a la ley en el entendimiento de los conceptos de justicia.
Cultural: el Derecho Penal es un producto de cada sociedad, que de acuerdo al principio de
autonomía, cuentan con la prerrogativa de estructurar sus propias normas dentro de la
aspiración de orden social. Con la idea de garantizar el respeto, la equidad y la justicia, el
Derecho Penal concibe normas de conductas que en algunos casos criminaliza la acción moral
de la sociedad, es por ello que cada sociedad en particular, en base a parámetros culturales,
determina las conductas que en ese entorno son consideradas criminales. Lo cultural se inserta
en la ciencia del saber humano, en su historia y en las formas y usos sociales en particular que
determina el Derecho Penal.
Punitivo: determina cuales conductas se consideran criminales y en consecuencia establece
sanciones. El hecho penal, encierra la conducta que concibe la norma penal como injusta y en
consecuencia como punible en un espacio y tiempo determinado.
Coercitivo: el Derecho Penal impone una obligación de observar determinado comportamiento
o de abstenerse, bajo la presión o coacción a la imposición de una pena o sanción.
Fragmentario: el Derecho Penal no puede llegar a brindar protección a la totalidad de bienes
jurídicos ni a protegerlos de todo tipo de agresión lesiva. La fragmentariedad busca encontrar el
margen mínimo de la injerencia penal en el comportamiento humano que es considerado lesivo
por cuanto atenta contra la sociedad: las faltas contra la moral, los ilícitos administrativos,
disciplinarios, civiles, laborales, entre otros. Esto significa que el Derecho Penal no ha de
sancionar todas las conductas lesivas de los bienes que protege, es decir, sólo sanciona las
modalidades de ataque más peligrosas para ellos. Así, no todos los ataques a la propiedad
constituyen delito, sino sólo ciertas modalidades especialmente peligrosas, el otro espectro de
daño será materia del marco tutelar del Derecho Civil. Es por ello que, la intervención punitiva
estatal no se realiza frente a toda situación, únicamente a hechos que la ley penal ha
determinado específicamente dentro del carácter fragmentario, por lo que la pena constituye un
instrumento subsidiario, que determina la consecuencia o castigo necesario.
Este principio pretende establecer, sólo aquellos bienes jurídicos, importantes, necesarios e
indispensables para la viabilidad de la protección penal que garantice las interrelaciones y la
cohesión del sistema social y político del Estado.
Mediante este principio, se pretende fijar que el Derecho Penal no es un mecanismo de control
omnicomprensivo, ya que a través de él sólo se protegen aquellos bienes jurídicos valiosos,
criminalmente definidos, cuya lesión o puesta en peligro, vía comportamientos dolosos y
excepcionalmente culposos, configura un alto grado de reproche social, que es lo que
propiamente da el sustento a la injerencia penal, determinando una racional limitación al jus
punendi del Estado.
Subsidiario: Este principio establece que sólo en defecto y ante la inexistencia de solución al
conflicto social, en otras vías como: la civil, administrativa, laboral, de familia, entre otros, se
legitima la configuración, invocación o aplicación del tipo penal.
La subsidiaridad se deriva del principio fragmentario del Derecho Penal, señala que la norma
penal posee naturaleza subsidiaria. Este principio, parte de reconocer la existencia y prioridad
de otras vías distintas a la penal para la solución de conflictos de relevancia jurídica, bajo el
presupuesto de que la vía penal sólo debe emplearse como el último recurso al comprobar que
concurren los elementos de necesidad que están configurados en la norma penal, singularizada
en razón al principio de mínima regulación.
Mínima Intervención o Última Ratio: Este principio expresa que sólo cuando sea
absolutamente necesaria el establecimiento de una norma de carácter penal debe producirse la
intervención estatal. Lo que no le haga daño a nadie, no puede ser castigado por la ley. En todo
delito debe haber un bien jurídico lesionado, exige que las consecuencias y repercusiones del
hecho sean socialmente relevantes, para que sea necesario el establecimiento de la regulación
penal que justifica la protección social. El Derecho Penal debe cumplir el fin de reducción de la
violencia social, ha de asumir también, en su configuración moderna, el fin de reducir la propia
violencia punitiva del Estado. Esta reducción tiene lugar por dos maneras: sobre la base del
principio utilitarista de la intervención mínima y sobre la base de los principios constitucionales
que establecen las garantías individuales y colectivas.
Personalísimo: La responsabilidad penal es personal; la pena y las medidas de seguridad sólo
pueden imponerse a quien haya incurrido personalmente en la comisión de un delito, lo cual
crea responsabilidad personal al sujeto activo, el único sujeto activo de delito es la apersona
humana que lo cometió.
En materia penal, conceptos como la representación o transmisibilidad no existen, ante la
comisión de un hecho criminal sólo responde quien haya cometido el delito, así mismo la pena
impuesta al delincuente no trasciende a ninguna otra persona. Al morir, la pena se extingue
junto con la responsabilidad penal.
Igualitario: el Derecho Penal debe ser aplicable igualitariamente a todos los individuos que
integran la sociedad, sin distinción de raza, sexo, creencias políticas o convicción religiosa
entre otros.
FUNCIÓN DEL DERECHO PENAL
La función primordial del Derecho penal es la de proteger bienes jurídicos, contribuyendo de
esta forma a la convivencia social.
En definitiva, el fin del Derecho penal es la protección de la sociedad frente a las conductas
más gravemente antisociales. Por ello establece sanciones y penas, el quantum de la penal
viene determinado por la necesidad de tutelar el bien infringido, el máximo de pena viene fijado
por la gravedad del hecho y la calibración que haga el juez respecto a la culpabilidad que es
determinada en el proceso a los responsables y participes del hecho criminal.
Puede así decirse que el fin del Derecho penal es el restablecimiento del orden social
amenazado o atacado por un culpable, en razón de la infracción cometida, gravedad del hecho
y culpabilidad del agente, calibrada por un juez en la imposición de una pena.