Introducción al Módulo V.
La cultura de la evaluación es fundamental para alcanzar el bienestar que la
sociedad requiere. Por ello, este módulo tiene como propósito brindarte las
herramientas y competencias necesarias para diseñar indicadores de
desempeño de calidad, que permitan medir avances, evaluar resultados y
apoyar la toma de decisiones informadas.
Para alcanzar este objetivo, se han definido contenidos específicos para
abordar los tipos de indicadores existentes y su pertinencia según el
nivel de planeación, así como la cantidad recomendada de indicadores de
acuerdo con el instrumento de planeación. También se explicarán los
indicadores proxy y las ventajas que ofrecen, todo esto en el tema 28.
Por su parte en los temas 29 al 31 se revisarán las cualidades que debe reunir
un buen indicador, desde la claridad en su nombre hasta la coherencia entre su
definición, propósito y sus dimensiones. Además, se explorarán los métodos de
cálculo para medir los diferentes niveles de planeación y las metas para el
cumplimiento de objetivos y los elementos clave para estructurarlas
correctamente.
En el tema 32 se presentan recomendaciones generales para elaborar
tanto indicadores estratégicos como de gestión, apoyándonos en
preguntas guía y ejemplos prácticos.
Confiamos en que este módulo te resulte interesante, práctico y aplicable en tu
labor profesional.
IMPORTANCIA DE LA ELABORACIÓN DE INDICADORES DEL
DESEMPEÑO DE CALIDAD
Como se revisó en el Tema 23, los indicadores son herramientas
que permiten conocer el estado o avance de algo. Estos se
diseñan y producen con el propósito de dar seguimiento a
fenómenos o conjuntos de dinámicas que necesiten medición.
Por lo tanto, los indicadores deben tener una intención clara
desde su origen y, por ende, requieren de un cuidadoso proceso
de producción en el que se calibren varios criterios como la
disponibilidad y calidad de la información, la relevancia y el
aporte.
En este contexto, podemos encontrar datos que, a diferencia de
los indicadores, son elementos aislados que aportan información
básica, mientras que los indicadores son herramientas analíticas
que establecen relaciones entre variables y permiten evaluar
resultados en contextos específicos. Por tanto, aunque los
indicadores utilizan datos para su medición, no son lo mismo ni
tienen el mismo valor.
En el Módulo IV del Diplomado se explicó la diferencia entre un
indicador en términos generales, entendido simplemente como
algo que “indica”, y un indicador de desempeño, concebido
como una herramienta que mide el avance en el cumplimiento
de objetivos. Los indicadores derivados de la implementación de
la Metodología de Marco Lógico (MML) pertenecen a este
segundo tipo, pues su propósito es medir los avances definidos
en el Resumen Narrativo de la Matriz de Indicadores para
Resultados (MIR). En este sentido, los indicadores de
desempeño constituyen un medio claro y práctico para: medir
logros en términos de cumplimiento de metas y objetivos,
reflejar cambios asociados a las acciones del programa, facilitar
el monitoreo y seguimiento, y apoyar la evaluación de
resultados.
Por ello, los indicadores de desempeño no son un elemento
accesorio para la Gestión para Resultados (GpR), sino la
herramienta indispensable que permite operacionalizar la GpR.
Actúan como la brújula que orienta las intervenciones
gubernamentales, traduciendo los objetivos estratégicos, a
menudo abstractos, en metas concretas, cuantificables y
verificables. Son el lenguaje común que facilita uno de los
principios clave de la GpR: "centrar el diálogo en los resultados".
Sin indicadores, la discusión sobre el desempeño se vuelve
subjetiva y carente de evidencia.
Indicadores para trazar la cadena de resultado
Un indicador bien diseñado permite trazar la "cadena de resultado", un
concepto crucial que conecta los recursos con los resultados. Permite visualizar
y gestionar cómo los insumos (el presupuesto asignado) se transforman en
Actividades (procesos de gestión), que a su vez generan Componentes (los
bienes y servicios entregados a la ciudadanía), los cuales producen resultados
a nivel de Propósito (el cambio esperado en la población objetivo); y finalmente,
contribuyen a un impacto a nivel de Fin (un objetivo de desarrollo
nacional/sectorial/institucional a largo plazo). Esta trazabilidad crea una línea de
vista directa y auditable desde cada peso gastado hasta su contribución, directa o
indirecta, al bienestar de la sociedad.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Más allá de su función técnica, los indicadores de desempeño son de
gran poder. La selección de qué se mide y qué no se mide, refleja
inevitablemente las prioridades de una administración. Los resultados de
estos indicadores se convierten en la vía principal para comunicar el
éxito o el fracaso de las políticas públicas a la ciudadanía, al Poder
Legislativo y a los órganos de fiscalización. La intensa presión por la
rendición de cuentas es, en gran medida, el motor que impulsa la
existencia y el uso del sistema de indicadores.
Tipos de indicadores
Tipos de Indicadores
Los indicadores de desempeño se dividen en dos tipos: estratégicos y de
gestión.
Un indicador estratégico mide el impacto o el grado de
cumplimiento de los objetivos estratégicos establecidos en los
instrumentos de planeación. Su relevancia radica en
que representan el último eslabón del proceso lógico de
planeación, el cual inicia con el diagnóstico de las necesidades y
problemáticas de la población; continúa con la definición de los objetivos
gubernamentales para atenderlas; se concreta en las estrategias y
líneas de acción; y culmina con los indicadores que permiten determinar
en qué medida se avanza hacia la consecución de los objetivos de largo
plazo.
Por su parte, los indicadores de gestión se enfocan en medir la
generación y entrega de bienes y servicios, el desarrollo de
procesos administrativos y la movilización de insumos. A
diferencia de los estratégicos, estos indicadores dependen directamente
de la operación y del desempeño de los responsables del Programa
presupuestario (Pp).
En términos prácticos los indicadores de gestión corresponderán a
aquellos que corren a cargo de la Unidad Responsable, mientras que los
indicadores estratégicos medirán el resultado de la intervención del Pp.
En la Figura 28.1 se resume la clasificación de los indicadores según su
tipo de medición.
Figura 28.1 Clasificación de indicadores según su tipo de medición
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Clasificación de indicadores según la relación entre sus variables
Clasificación de los indicadores de desempeño según la relación
entre sus variables
Según la relación entre sus variables, los indicadores pueden ser absolutos o
relativos. Los indicadores absolutos son aquellos que expresan una cantidad
numérica incondicionada e independiente a otras mediciones. Es una medición
en la que no existe relación entre distintas variables, por lo que carece de un
contexto para comprender el comportamiento del indicador.
Por su parte, los indicadores relativos se obtienen relacionando una variable
con otra de distinta magnitud, en consecuencia, se pueden contextualizar los
fenómenos que se están midiendo. Para la construcción de indicadores de
desempeño se recomienda dar preferencia a los relativos con respecto a
los absolutos, ya que la existencia de una comparación entre variables ayuda a
comprender de mejor forma el fenómeno observado.
Los indicadores relativos de mayor uso son los porcentajes y las tasas de
variación. En el porcentaje se compara un subconjunto del universo con el
universo mismo. En la tasa de variación se compara la misma variable en
diferentes momentos para conocer cómo ha evolucionado. En el Cuadro 28.2
se presentan algunos ejemplos de indicadores absolutos y relativos en los que
se puede observar que un indicador relativo es más adecuado.
Cuadro 28.2 Comparación entre indicadores absolutos y relativos
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En el indicador absoluto, si en el Ayuntamiento del primer ejemplo se hubiese
experimentado una disminución sustantiva de la población por distintos
fenómenos como pérdida de oportunidades de empleo, emigración a los
Estados Unidos y/o un incremento en el fallecimiento de personas de la tercera
edad, entonces los participantes en las asambleas ciudadanas disminuirían,
aunque el Programa se estuviese implementando adecuadamente.
Contrariamente, si el indicador está planteado en términos relativos, el cambio
en la población no afectaría la medición del avance porque ésta se ajustaría al
momento de disminuir o aumentar la población del Ayuntamiento.
Anteriormente se explicó que no es lo mismo un indicador de movilización de
recursos a uno de ejercicio del gasto. En el segundo ejemplo del Cuadro 28.2
se puede observar un buen ejemplo de indicador de movilización de recursos.
En este caso se busca medir en qué medida los recursos financieros se han
empleado para la adquisición de equipo médico como componente de un
Propósito del Sector Salud; es decir, la adquisición de estos equipos tiene un
sentido y no se hace con el simple objeto de ejercer el gasto.
Como contraparte, un ejemplo de un indicador de ejercicio del gasto sería:
Porcentaje del gasto ejercido en equipamiento médico. Con este enfoque, lo
que importa no es la renovación del equipamiento, sino que se emplee el
recurso financiero en la adquisición de equipamiento médico. Si esta
adquisición se hace correctamente o si se compra el mismo equipo 10 veces,
no es relevante para este indicador; lo único que importa es gastarse el dinero.
Por esta razón, un indicador de ejercicio del gasto NO es un indicador de
desempeño.
Consideraciones generales por nivel de la MIR
Consideraciones generales por nivel de la MIR
Si bien se ha mencionado en repetidas ocasiones que la MML es una
herramienta flexible, también ha sido necesario hacer una serie de
precisiones para su elaboración y sobre todo para el diseño de
indicadores de desempeño. Por esta razón, en la Figura 28.2 se
presentan una serie de recomendaciones generales para la creación de
indicadores de cada uno de los niveles de la MIR.
Figura 28.2 Recomendaciones generales por nivel de la MIR
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Los indicadores que requieren más trabajo y más reflexión son los de nivel Fin
ya que por medio de ellos se mide el impacto de la intervención
gubernamental. En muchas ocasiones no existen instrumentos estadísticos
suficientes, accesibles y con el nivel de desagregación necesario para tener los
datos requeridos para la construcción de los indicadores de Fin. Por esta razón
se recomienda, primero que nada, tener en cuenta que el impacto esperado no
es atribuible a un solo Programa y que las mejoras en la situación de la
población objetivo o área de enfoque se dan en el mediano y largo plazo. En
segundo lugar, gracias a que la MML garantiza la alineación del Programa con
objetivos superiores, se pueden retomar los indicadores generados por la
cabeza de sector, ya que ésta será la que asuma los costos monetarios para la
generación de la información.
Indicadores Proxy
Indicadores Proxy
Teóricamente, los indicadores deben crearse a partir de los objetivos que se quieren
alcanzar, ya que estos son referentes que ayudan a saber si se está logrando lo que se
propuso. No obstante, en la práctica, su formulación e implementación puede presentar
desafíos significativos, ya que a veces no se cuenta con la información o los recursos
necesarios para crear el indicador perfecto; o sucede que, la disponibilidad de la
información para recopilar el indicador, supera la duración del proyecto o la necesidad del
progreso. En esos casos, se pueden usar otros indicadores que den una idea general
del avance hacia la dirección correcta. A estos indicadores se les conoce
como proxys.
Un buen punto de partida es establecer los objetivos que se quieren lograr y
luego crear indicadores que ayuden a medir el progreso. Si no es posible crear
un indicador que mida perfectamente el fenómeno a medir, es válido usar los
indicadores proxis.
Los indicadores proxy son una medición indirecta que se aproxima o representa a
determinado fenómeno en ausencia de una medición directa. Este tipo de indicadores
son indispensables en los niveles superiores, ya que, por cuestión de costos, complejidad
o tiempo requerido para la recolección de datos, muchas veces es poco viable o imposible
el cálculo de un indicador directo. Así, los indicadores proxy o indirectos pueden revelar
tendencias de desempeño y permitirles a los responsables de los Programas tener
información para la adecuada toma de decisiones.
Lo importante es que los indicadores sean claros, fáciles de entender y que
ayuden a tomar mejores decisiones. Una vez definido, se puede desglosar y
analizar para crear un primer indicador.
Por ejemplo, si se requiriera un indicador para el objetivo “Incremento de la
salud de la población de bajos recursos en la población X.”, se pueden crear
indicadores proxy. Estos indicadores no son los más precisos, pero pueden dar
una idea aproximada del progreso hacia el objetivo. Para hacerlo, se necesita
encontrar sujetos similares o equivalentes basados en la estructura del
objetivo.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Si no se pueden obtener datos precisos para el indicador como información por
persona sobre su estado de salud, se puede usar un sujeto o variable más
amplia. Aunque sean menos precisos, su interpretación puede dar una idea del
progreso. En este caso, un indicador proxy de salud es: la esperanza de vida de
los individuos que viven en una sociedad, por lo que podríamos optar por
“Media de esperanza de vida de la población”.
Es relevante mencionar que los indicadores proxy se pueden usar en cualquier
nivel de indicador, pero no es del todo adecuado utilizarlos a nivel gestión
donde los objetivos y las mediciones son más aterrizadas y, sobre todo,
dependen de la operación del mismo Programa.
Cuando se utilice un indicador proxy para medir un objetivo de la MIR es muy
importante que sea planteado y diseñado por un experto en el tema. Debido a
que, al ser una medición indirecta del fenómeno, necesita tener un sustento
teórico que solo un experto es capaz de proveer. Esta condición es aún más
necesaria cuando la medición del Programa en cuestión implica el uso de un
alto nivel de tecnicismos.
Una vez expuesta la relevancia de los indicadores de desempeño y de
presentar algunas consideraciones generales, se concluye el presente Tema.
En los siguientes Temas del Módulo se estudiarán a detalle los distintos
elementos que se consideran al generar los indicadores de los Instrumentos de
Seguimiento del Desempeño.
Caracterización de los indicadores
La caracterización de los indicadores refiere en asignarles un nombre,
definirlos o describirlos y su dimensión; en otras palabras, es la información
que permitirá conocer lo que se está midiendo. Es importante considerar que,
tal como se revisó en el Tema 23, en los Instrumentos de Seguimiento del
Desempeño (ISD) solo se considera el nombre del indicador ya que existen
varios detalles por definir, cuya inclusión sería excesiva.
Nombre del indicador
El nombre del indicador es la expresión que lo identifica y que manifiesta lo que
se desea medir con él. Para que un indicador tenga un nombre adecuado, se
deben atender las recomendaciones que se presentan en la Figura 29.1.
Figura 29.1 Características del nombre de un indicador
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Un buen indicador debe ser específico y describir claramente qué aspecto del
objetivo se está midiendo. Repetir el objetivo haría al indicador vago y no
indicaría la información precisa que se busca.
Por otro lado, debe ser claro y entendible, por lo que se deben de reducir en la
mayor medida posible el uso de tecnicismos. Para algunos sectores el lenguaje
especializado es inevitable, por lo que pueden ser utilizados, pero
necesariamente se deberá explicar en la definición del indicador de qué tratan.
Más adelante se revisarán los elementos que podrán ir en esta definición del
indicador. Relacionado con esta característica, siempre se debe buscar que el
nombre del indicador sea corto y único, lo más breve posible; es decir, que no
exceda las 10 palabras. Este número de palabras se debe tomar como
referencia y de ninguna manera como limitación, ya que siempre se debe
priorizar la claridad. También es importante no caer en el extremo planteando
nombres de una o dos palabras, ya que seguramente no serán lo
suficientemente claros y entendibles.
Más adelante se estudiarán a detalle los métodos de cálculo que pueden tener
los indicadores; por lo que, de momento basta decir que el nombre del
indicador no puede ser igual a la descripción del método de cálculo. En
otras palabras, el nombre de un indicador no puede ser “Variable a entre
variable b multiplicado por cien” cuando claramente es un porcentaje. En el
cuadro 29.1 se presentan algunos ejemplos.
Referente a que un indicador no debe reflejar una acción es debido a que su
función es medir el progreso de un objetivo, no describir la acción que se está
tomando, permitiendo un análisis sobre el impacto de las políticas públicas.
Además, evita que las metas se limiten a actividades en lugar de cambios
reales en la población. Por ejemplo, en lugar de un indicador como "Número de
brigadas de vacunación realizadas", un mejor indicador sería "Porcentaje de
población vacunada", porque mide la efectividad de las brigadas (la acción) en
el logro de un objetivo de salud pública.
Finalmente, para obtener un adecuado nombre de indicador, es preciso
establecer la unidad de medida, debido a que define qué y cómo se está
cuantificando. Asimismo, la unidad de medida está directamente relacionada
con el método de cálculo, lo que determina la información necesaria para su
obtención. Para mayor comprensión, este tema será abordado en el siguiente
Tema.
Definición del indicador
Definición del indicador
La definición del indicador es un espacio para especificar lo que se pretende
medir del objetivo con el indicador. Todas aquellas características que no se
pueden aclarar en el nombre deben ser incluidas en la definición.
A diferencia de otros elementos de la caracterización de los
indicadores, su definición corresponde a un texto libre cuya única
restricción es no repetir el nombre del indicador ni su método de cálculo. En
cambio, debe aportar información complementaria que enriquezca ambos
aspectos.
En ella, se puede contener la explicación de los tecnicismos utilizados en el
nombre del indicador o como se debe realizar la interpretación de los
resultados del indicador cuando éste es lo suficientemente complejo para que
no se pueda interpretar solamente con el nombre. En el Cuadro 29.1 se
presentan algunos ejemplos de indicadores para cada uno de los niveles de la
MIR. Considere que para la FiME y la FiSeG se clasificarán como estratégicos y
de gestión conforme lo señalado en el Tema 28 del Diplomado.
Cuadro 29.1 Ejemplos de definiciones por nivel
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En el primer ejemplo, correspondiente al nivel Fin se requirió definir el ingreso
rural, para que, a partir de esto, calcular la tasa de variación. En el segundo
ejemplo, correspondiente al nivel Propósito, fue necesario especificar que la
profesionalización incluye también acciones de actualización y especialización,
y que la marina mercante contempla al sector marítimo y portuario. En el
ejemplo del nivel Componente, se describen las características de las zonas
prioritarias en las que se acreditan a las personas microempresarias, ya que
poner toda esta información en el nombre del indicador sería poco práctico.
Finalmente, en el ejemplo de Actividad, se explica por qué el indicador es
importante en términos del uso eficiente de la infraestructura educativa.
En la Figura 29.2 se representa la relación entre el nombre del indicador, su
definición y el método de cálculo. Aquí se puede observar que cada uno de
ellos son complementarios entre sí, y que por ende no pueden ser lo mismo.
Vale la pena mencionar que más adelante se explicarán de forma detallada los
métodos de cálculo más representativos.
Figura 29.2 Relación entre el nombre del indicador, su definición y método de cálculo
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Dimensiones del desempeño
Dimensiones del desempeño
La dimensión de los indicadores es el aspecto del logro del objetivo a
cuantificar, esto es, la perspectiva con que se valora cada objetivo. Las cuatro
dimensiones que se manejan en México son eficacia, eficiencia, calidad y
economía; y cada una de ellas presenta información desde diferentes enfoques.
En la Figura 29.3 se presentan las principales características de estas cuatro
dimensiones.
Figura 29.3 Características de las dimensiones de los indicadores
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Desde la perspectiva de la ciencia económica, la eficacia es “el grado de cumplimiento de
las metas perseguidas a través de un plan de actuación” (García, 2017). En el marco de la
Metodología de Marco Lógico (MML), los indicadores de eficacia miden el grado de
cumplimiento de los objetivos o resultados esperados establecidos en el Resumen
Narrativo, miden la cobertura de los productos y servicios que ofrece, y miden qué grupo
en específico de la población objetivo se está atendiendo en un periodo determinado de
tiempo. En otras palabras, con un indicador de eficacia se podrá saber si se cumplió
o no lo establecido en las metas del indicador. La principal característica de esta
dimensión es que aplica a todos los niveles de la MIR por lo que son a los que más se
recurre.
Por su parte, la eficiencia se entiende como “la relación que existe entre los recursos
empleados en un proyecto y los resultados obtenidos con el mismo. Hace referencia
sobre todo a la obtención de un mismo objetivo con el empleo del menor número posible
de recursos o cuando se alcanzan más metas con el mismo o menor número de recursos”
(García, 2017).
Entonces, los indicadores de eficiencia miden la relación entre el logro del
Programa y los recursos utilizados para su cumplimiento. Relaciona el
uso de los recursos humanos, financieros y materiales utilizados con respecto a
los productos y servicios entregados de la acción del programa. A diferencia de
los indicadores de eficacia, los de eficiencia buscan medir la mejor
utilización de los recursos mientras que la eficiencia solo se enfoca en
alcanzar las metas incluso si no se han optimizado los recursos para hacerlo.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Es importante considerar que, aunque los indicadores de la dimensión
eficiencia se pueden ocupar a nivel Propósito, predominantemente se
utilizan para los indicadores de gestión; es decir, para Componentes y
Actividades. Esto se debe a que la eficiencia en la movilización de los recursos
se observa en los niveles inferiores de la Matriz de Indicadores para Resultados
(MIR). Ahora bien, la razón por la cual los indicadores de la dimensión eficiencia
no se pueden ocupar en el nivel Fin es porque no suelen proporcionar
información objetiva para la toma de decisiones, ya que solo determinan
cuánto cuesta alcanzar los objetivos señalados y no miden en sí mismo la
consecución de dichos objetivos. Incluso en el nivel Propósito, se deben utilizar
con precaución y se deben complementar con un indicador de eficacia. Un
ejemplo en el cual es adecuado el uso de un indicador de eficiencia a nivel
propósito, son los Programas de Mejoramiento de la Gestión, en donde el
objetivo principal del mismo es justamente mejorar los procesos.
Los indicadores de calidad miden un atributo específico de la provisión de
los bienes y servicios que produce el Programa, referido a la capacidad de
respuesta oportuna y directa con respecto a las necesidades de los
beneficiarios. De acuerdo con la MML, los únicos indicadores que miden la
entrega de bienes o servicios son los correspondientes al nivel Componente.
Por esta razón, los indicadores de calidad se emplean para este nivel.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En general, los indicadores de calidad contrastan su medición con respecto a
estándares previamente establecidos. Estos pueden ser referencias nacionales
o internacionales. Cuando no existe ninguno de estos, los estándares pueden
ser establecidos por la propia Unidad Responsable, con base en observaciones
previas del fenómeno. El establecimiento de estos criterios corresponde a la
generación de la línea base, tema que será abordado más adelante.
Los indicadores de calidad pueden medir, entre otros elementos, la
oportunidad, facilidad de acceso, percepción de los usuarios, precisión,
continuidad en la provisión de los servicios, comodidad, cortesía en la atención
en los productos del Programa.
Finalmente, los indicadores de economía miden la capacidad que tiene el
Programa para generar y movilizar adecuadamente los recursos que se
utilizan para la producción de los bienes y servicios del Programa. La diferencia
esencial con los indicadores de eficiencia relacionados con recursos
económicos es que, a los indicadores de economía no les interesa el
cumplimiento de los objetivos; únicamente observan la administración de los
recursos financieros por parte de los responsables del Programa. Las
características particulares de estos indicadores les permiten sólo ubicarse en
el nivel de Actividad donde se encuentran asociados, en la mayoría de las
veces, a objetivos como recuperación de cartera y atracción de recursos
externos.
Por su naturaleza, también es importante considerar que esta dimensión de
indicadores solo se podrá utilizar en los dos niveles inferiores de la MIR (SHCP,
2016), pero se encontrarán con mayor frecuencia en el nivel Actividad. En el
Cuadro 29.2 se presentan algunos ejemplos de indicadores para cada una de
las dimensiones según les aplique.
Cuadro 29.2 Ejemplos de indicadores según su dimensión
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Cierre de caracterización de los indicadores
A pesar de que un objetivo puede ser medido por indicadores de distintas
dimensiones, es importante que solo se incluyan en la MIR los más significativos,
para determinar el avance en el objetivo establecido, esto para evitar tener
demasiados indicadores que representen una carga para el área responsable.
Adicionalmente, una MIR que cuenta solo con indicadores de la dimensión de
eficacia técnicamente no es incorrecta, pero se puede estar perdiendo una
importante capacidad de análisis al no incluir indicadores de otras dimensiones.
Otro factor que frecuentemente se observa en los indicadores de eficacia, es que
se mide lo logrado en contraste con lo programado. Estos indicadores no se
pueden considerar como de desempeño porque en realidad no están midiendo el
impacto del programa o la generación de valor público en la población atendida,
sino que están midiendo la capacidad de la organización de llevar a cabo una
buena planeación. Incluir indicadores de eficiencia, calidad y economía puede ser
una buena estrategia. para no incurrir en indicadores de este tipo, sobre todo
porque proporcionan muy poca información valiosa sobre el funcionamiento del
Programa.
Al concluir la caracterización de los indicadores de desempeño se puede proceder
a la definición de los elementos necesarios para el cálculo de los indicadores,
mismos que se presentan en el siguiente Tema.
Elementos para el cálculo de indicadores
Un aspecto que se debe tomar en cuenta durante la elaboración de los indicadores de los
Instrumentos de Seguimiento de Desempeño (ISD), es la frecuencia de su medición. Esta
se define como la periodicidad con que se realiza la medición de cada uno de ellos o el
tiempo existente entre mediciones.
Frecuencia de Medición
Cuando se estudiaron los indicadores y los medios de verificación, se mencionó que al
momento de elegir la fuente de donde se obtendrá la información, también se debe
identificar la frecuencia con la cual se hace el levantamiento y/o se hace pública la
información para poder determinar si es suficiente con las necesidades de cada nivel. En
la Figura 30.1 se presenta la frecuencia que los indicadores deberán tener según su nivel.
Figura 30.1 Frecuencia de medición de los indicadores según su nivel
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
La regla general sobre la frecuencia de medición de los indicadores es: a menor nivel,
mayor frecuencia de medición; y a mayor nivel, menor frecuencia de medición. Esto tiene
una lógica muy sencilla. Los indicadores de los niveles inferiores son de gestión y por
ende miden el día a día de la ejecución del Programa presupuestario, mientras que los
indicadores de los niveles superiores son estratégicos y miden los resultados y el impacto
de la entrega de los productos en la población beneficiaria.
Los indicadores de gestión tienden a ser más sencillos de medir porque generalmente la
información se produce al momento que se está ejecutando. Por ejemplo, si se requiere
conocer el número de personas atendidas por el Programa o el número de asistentes a
determinado evento, basta con revisar los registros administrativos o las listas de
asistencia para poder proporcionar la información de forma frecuente. Adicionalmente, no
solo es más sencillo medir los indicadores de gestión, sino que también es necesario
hacerlo con mayor frecuencia.
Es importante recordar que, al generar indicadores, producto de la implementación de la
Metodología de Marco Lógico (MML), se crea un sistema de indicadores, por medio del
cual se pueden monitorear los avances en el cumplimiento de los objetivos de los niveles
superiores, a partir del seguimiento de los indicadores de los niveles inferiores; debido a
que se encuentran vinculados causalmente. En otras palabras, si trimestralmente se están
llevando adecuadamente las Actividades, muy probablemente se lograrán las metas de
los Componentes, los cuales se miden de forma semestral. A su vez, si todos los
Componentes se entregan adecuadamente, es muy probable que se logre la meta del
Propósito, la cual se mide de forma anual. Entonces, al estar midiendo el avance en las
Actividades también se está midiendo el avance en el Propósito del Programa.
Otra ventaja de contar con indicadores correctamente vinculados es que, al medir los
niveles inferiores, es posible identificar de manera oportuna fallas o áreas de oportunidad
en el Programa. Recordemos que la MML es una herramienta flexible, capaz de
adaptarse a los cambios tanto en el contexto del Programa, como en la población objetivo.
Precisamente, estos ajustes pueden realizarse gracias al monitoreo y seguimiento de los
niveles inferiores, los cuales permiten detectar con anticipación la necesidad de realizar
modificaciones. En ausencia de esta vinculación entre indicadores de los diferentes
niveles, sería necesario esperar hasta la medición anual del indicador de Propósito para
identificar las fallas, lo que reduciría considerablemente la capacidad de respuesta frente
a nuevas necesidades o cambios en el contexto.
En este sentido, los indicadores estratégicos no pueden ni deben medirse con la misma
frecuencia que los de gestión. Esto se debe a que, los efectos que buscan medir los
indicadores estratégicos solo pueden observarse en el mediano o largo plazo, por lo que
carece de sentido evaluarlos en intervalos cortos. Para ello, resulta más confiable
apoyarse en la lógica vertical previamente explicada. Además, en muchos casos las
fuentes de información para estos indicadores provienen de instancias externas al
Programa, lo que implica que su medición está sujeta a los tiempos y procesos de dichos
generadores de información.
Métodos de Cálculo
Los métodos de cálculo son expresiones matemáticas, por medio de las cuales se
relacionan las variables de un indicador. Como se ha mencionado previamente, se
recomienda siempre dar prioridad a los indicadores con respecto a los datos, ya
que con los primeros se cuenta con más herramientas para analizar los
resultados. En la mayoría de los Instrumentos de Seguimiento del Desempeño
(ISD) que se generan, el tipo de indicador relativo que se utiliza con mayor
frecuencia son los porcentajes; sin embargo, existen otro tipo de indicadores que
se pueden ocupar.
A continuación, se presentan seis métodos de cálculo que se pueden considerar para la
conformación de los indicadores de desempeño.
1. Porcentaje
Es la proporción, de una cantidad específica, de una variable respecto a su
totalidad. En el numerador se colocará aquella parte de la que queremos saber
la relación con respecto al denominador, que representa la totalidad de lo que
se medirá. La fórmula para construir un porcentaje es:
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En la Figura 30.2 se presenta un ejemplo de porcentaje de población
ocupada (empleada) en México con base en la Encuesta Nacional de
Ocupación Empleo (ENOE), correspondiente al primer trimestre de 2020.
Para elaborar el indicador es necesario tomar en cuenta algunas
precisiones. Cuando se revisa la fuente de información encontramos
tanto a la población ocupada, como a la población total. Sin embargo,
mientras que la encuesta proporciona información sobre la población
ocupada de 15 años y más, la población total en México considera a las
personas menores de esa edad. Por esa razón es necesario solo
considerar en el denominador a la población de 15 años y más.
Figura 30.2 Ejemplo de un indicador de porcentaje con base en la ENOE 2025
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025. Con base en la ENOE al primer trimestre de 2025.
También es importante considerar la temporalidad del indicador. En este caso,
existe información para construir el numerador como el denominador,
correspondiente al primer trimestre de 2025. Pero, por ejemplo, si la
temporalidad de la población total de 15 años y más estuviera disponible solo
de forma anual, entonces el indicador se tendría que presentar con datos del
cuarto trimestre de 2024. Este indicador puede ser útil para un nivel de
Propósito o Fin, por lo que se reportaría anualmente. Cabe mencionar que
concretamente para este indicador, la información está disponible de forma
trimestral, por lo que podríamos tener la “tentación” de medirlo con esa
periodicidad. Sin embargo, por ser nivel Propósito o Fin, los cambios
significativos no se dejarían ver todavía. Por esto, su medición anual sería
correcta y conveniente.
2. Razón
Las razones son comparaciones entre dos o más variables que guardan
una proporción, en determinado periodo de tiempo. Son el resultado de
la división entre dos variables con distintas unidades de medida, dentro
de un mismo periodo de tiempo para obtener el número de unidades
distribuidas equitativamente por cada unidad del indicador. La fórmula
para obtener una razón es la siguiente:
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Las razones se pueden expresar de la siguiente manera, pero en todo
caso se leen “ocho a tres” u “ocho es a tres”.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En la Figura 30.3 se presenta un ejemplo de una razón. En este caso se
contrasta la proporción de mujeres beneficiarias de un crédito
formalizado por el FOVISSTE respecto a los hombres beneficiarios de un
crédito en el periodo de 2019 a 2024.
Figura 30.3 Ejemplo de un indicador de razón
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025. Con información del SNIIV.
3. Promedio simple
Es el valor representativo de un conjunto de cantidades de la misma
variable respecto al número de observaciones consideradas. Este tipo de
promedio es resultado de la división entre la suma de los valores
numéricos de la variable sumados en el numerador, mientras que en el
denominador se hará referencia al número de valores o unidades. En
otras palabras, es la suma de todos los valores numéricos dividida entre
el total del número de valores, para obtener cuánto equivaldría la suma
total distribuida equitativamente entre el número de valores. La fórmula
para obtener un promedio simple es:
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En la Figura 30.4 se presenta un ejemplo del promedio de tiempo de
espera para la realización de cirugías de no emergencia. El numerador
corresponderá a la suma de los días que todas las personas operadas
esperaron para su cirugía, mientras que el denominador es el total de
personas operadas.
Figura 30.4 Ejemplo de un indicador de promedio simple
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Como resultado del cálculo del indicador, se puede concluir que el
tiempo promedio de espera entre el ingreso de la solicitud y la cirugía es
de 90 días.
4. Tasa de variación
Representa el cociente de dos observaciones de una misma variable en
dos periodos, por lo que expresa un cambio relativo en el tiempo. En el
numerador se coloca la diferencia entre lo realizado en el periodo más
reciente y el periodo previo y en el denominador lo realizado durante el
periodo previo. Entonces, la tasa de variación es el resultado del
numerador entre el denominador menos uno, multiplicado por cien. Esto
último para expresar la tasa como un porcentaje. Los periodos a
analizar dependerán de cada indicador. Por ejemplo, se puede calcular
una tasa de variación de un trimestre a otro o de un año a otro.
Considerando que el periodo previo se coloca tanto en el numerador
como en el denominador, la tasa de variación se puede expresar de la
siguiente manera:
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En la Figura 30.5 se presenta un ejemplo de tasa de variación del
número de personas ocupadas entre el primer trimestre de 2024 y el
primer trimestre de 2025 de acuerdo con la medición de la ENOE.
Figura 30.5 Ejemplo de un indicador de tasa de variación
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025. Con base en la ENOE 2024 y 2025.
En este ejemplo, se dividen las personas de 15 años y más ocupadas en alguna
actividad económica en 2025 (periodo actual) entre las personas de 15 años y
más ocupadas en alguna actividad económica en 2024 (periodo anterior). A
este resultado se le resta uno y finalmente se multiplica todo por 100, para
obtener la tasa de variación en valor porcentual, la cual es del 0.87%. Esto
significa que de 2024 a 2025, el número de personas ocupadas en alguna
actividad económica aumentó en 0.87%.
5. Índice simple
Es una medida estadística diseñada para estudiar las variaciones de una
o más variables, a lo largo del tiempo, del espacio o respecto a un grado
de avance o retroceso. Los índices sintetizan en pocos datos la parte
esencial de la información completa contenida en un fenómeno.
Un índice simple es el cociente entre la magnitud en el período corriente
y la magnitud en el período base. Generalmente se multiplica por cien y
se lee en porcentaje. Los simples no presentan gran utilidad en sí
mismos y su interés radica en que son el punto de partida de la
construcción de los índices compuestos y en que algunas de sus
propiedades sirven para evaluar la bondad de éstos. Consideremos la
magnitud X en distintos períodos de tiempo. El índice simple de la
magnitud X en el período t con respecto al período 0 será:
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Los índices simples son aquellos que consideran, por ejemplo, la
evolución de la cantidad de población ocupada de 15 años o más
considerando una línea base, tal como se muestra en la Figura 30.6.
Figura 30.6 Ejemplo de un índice simple
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025. Con base en la ENOE 2020 y 2025.
En este ejemplo se muestra el índice de crecimiento de la Población Ocupada,
tomando como línea base la población de 2020 t1 contra el año 2025 t1. El
resultado es un índice de 1.07. Ello significa un aumento de 7% respecto al
2020.
6. Índice compuesto
Un índice compuesto contiene dos o más atributos que caracterizan a
una situación. Muchos índices tienen un consenso metodológico y son
utilizados por instancias nacionales e internacionales, por ejemplo, el
Índice de Desarrollo (IDH) propuesto por el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD), o el índice de precios Laspeyres,
mismo que se ejemplifica en la figura 30.7. Para la construcción de este
índice se considera el precio y la cantidad producida o vendida de los
distintos productos que integran una canasta.
Figura 30.7 Ejemplo de un índice compuesto *
* Nota: el presente es un ejemplo ficticio, ya que el índice de Laspeyres se construye con una canasta de
bienes y servicios cuya representación sería demasiado extensa.
Fuente: elaboración propia con base en montos ficticios SHCP, 2025.
A través del índice de precios de Laspeyres, se calcula cuánto ha variado el
precio o costo de la canasta básica respecto al año base. En el ejemplo, el
índice toma como variables los precios del año base y el periodo a comparar, y
las cantidades producidas o vendidas en el año base del frijol, la harina de maíz
y el aguacate. Es importante considerar que los tres productos tienen la misma
ponderación, es decir, tienen un mismo valor en la canasta, lo que da como
resultado un índice de precios de un 1.04, lo que significa que la canasta ha
aumentado su precio en 0.04 o 4% en términos de porcentaje respecto a la
línea base.
Unidad de medida
Unidad de medida
El último de los elementos para calcular un indicador es la unidad de medida.
Esta es la forma como se quiere expresar el resultado de la medición del
indicador. La unidad de medida y el método de cálculo forzosamente deberán
estar expresados en los mismos términos. Por ejemplo, si el método de cálculo
corresponde a un porcentaje, entonces la unidad de medida deberá ser un
porcentaje también. Si el indicador está planteado en términos absolutos,
entonces la unidad de medida será también un absoluto.
Para poder identificar adecuadamente la unidad de medida se tiene que
considerar la fórmula matemática planteada en el método de cálculo, ya
que en ésta también se puede observar si el indicador es un absoluto o
relativo.
De modo que, además de la coincidencia del método de cálculo, la
unidad de medida del indicador debe ser coherente con la unidad
utilizada en las metas establecidas.
Una vez que se cuenta con todos los elementos para calcular los
indicadores, se tendrán las condiciones necesarias para establecer las
metas de cada uno de ellos, lo cual será revisado en el siguiente Tema.
Establecimiento de metas
Es importante precisar que los indicadores no deben confundirse con datos ni
con valores aislados. Un indicador es, en esencia, una herramienta o fórmula
diseñada para medir un fenómeno específico y producir un valor cuantitativo
o cualitativo. Dicho valor es el resultado del proceso de medición y permite
compararlo con una meta previamente establecida, que representa el nivel
deseado de desempeño.
En este sentido, las metas no forman parte del indicador en sí mismo, sino que
constituyen el objetivo que se busca alcanzar mediante su aplicación. Su función
principal es servir como punto de referencia para evaluar el progreso o los
resultados obtenidos.
Tener clara esta distinción evita confusiones y favorece un uso más adecuado de
los indicadores, tanto en la gestión pública como en otros ámbitos.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Para el establecimiento de metas se requiere la identificación de cuatro
elementos: la línea base, el valor numérico de la meta, el sentido del
indicador y los parámetros de semaforización. Todas estas características
harán que las metas establecidas para cada uno de los indicadores de los
Programas presupuestarios sean apropiadas para reflejar el avance en el
cumplimiento del objetivo establecido en el Resumen Narrativo. A continuación, se
revisan estos cuatro elementos que se deberá definir para establecer una meta.
Establecimiento de línea base
Línea Base
Una vez que se han definido los indicadores que medirán los resultados
del Programa, es necesario establecer los valores de la línea base de
cada indicador, lo que posteriormente ayudará a definir las metas de
estos. La línea base es el valor del indicador que se establece
como punto de partida para evaluarlo y darle seguimiento. Es la forma
como se puede identificar la situación, en la que al momento de echar a
andar el Programa se encuentra el problema público o situación que se
busca atender. Por esta razón, es indispensable que todo Programa
presupuestario (Pp) tenga bien identificada su línea base.
Es importante mencionar que, al plantear la línea base se pueden
presentar dos situaciones: que existan mediciones previas al inicio del
Programa o que no existan. El primer caso sucede sobre todo con los
indicadores que tienen medios de verificación externos y dependen de
otras instancias para obtener la información para realizar su medición.
Por ejemplo, si la fuente de información que se va a ocupar para calcular
la percepción de la población sobre distintas autoridades es la antes
mencionada Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre
Seguridad Pública (ENVIPE), en el diagnóstico se puede tomar como
referencia los datos históricos, pero la línea base tendrá que ser el año
inmediato anterior al inicio del Programa o el dato más cercano a este.
Otro aspecto fundamental que considerar en los indicadores, cuyos
medios de verificación son fuentes externas, es que los instrumentos
estadísticos pueden sufrir modificaciones o actualizaciones. Estos
cambios, en ocasiones, pasan inadvertidos para las personas
responsables de la operación de los Programas.
En el mismo ejemplo, supongamos que la ENVIPE actualiza en 2030 la
redacción de la pregunta destinada a medir la percepción de la
población sobre distintas autoridades, y que dicha modificación resulta
sustantiva. En este caso, la información generada en 2030 no sería
comparable con la de años anteriores, lo que obliga a considerar los
resultados de ese año como línea base, aun cuando el Programa lleve
varios años en funcionamiento.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
La otra situación que puede presentarse al momento de determinar la
línea base es que no se cuente con mediciones previas al inicio del
Programa. Esto sucede generalmente con indicadores de gestión, ya que
en su mayoría dependen de la Unidad Responsable (UR) del mismo; y
para generar la información, es necesario poner en marcha el Pp. Para
estos casos, la línea base será la primera medición obtenida una vez
iniciado el Programa. La consideración referida previamente, también
aplica para esta situación, ya que en caso de que los responsables del
Programa decidan cambiar la forma como se hace la captación de la
información o que decidan ajustar el método de cálculo del indicador, se
deberá actualizar la línea base.
También es importante establecer que, para los indicadores de nueva
creación se tomará como línea base el primer resultado alcanzado
de forma anual. Esto quiere decir que, aunque el indicador sea de
Actividad y que por ende su frecuencia de medición sea trimestral, la
línea base necesariamente será anual.
Establecimiento de metas
Metas
Las metas son los resultados que se espera que ocurran durante y una vez
finalizada la vigencia o un periodo específico del Programa. En este
sentido, indican atributos concretos que se quieren lograr o conseguir
mediante la intervención del Programa. Estos atributos pueden ser la cantidad,
tiempo, lugar y calidad que se reflejan en la definición de los distintos objetivos del
Resumen Narrativo. A diferencia de los objetivos que, para la Metodología de
Marco Lógico (MML) son narraciones de la situación deseada que se busca
alcanzar, las metas necesariamente están expresadas de forma numérica.
Para que una meta esté adecuadamente planteada es necesario que cuente
con los elementos que se presentan en la Figura 31.1.
Figura 31.1 Características de las metas de desempeño
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
De estos elementos vale la pena destacar su factibilidad. Las metas de desempeño
deben de plantearse de tal forma que, si se movilizan adecuadamente los recursos, se
llevan a cabo puntualmente las actividades y/o se entregan adecuadamente los
productos, será posible lograrlas en el periodo establecido. En este sentido, es importante
enfatizar que las metas siempre se deben de plantear bajo el supuesto de que todo
funcione tal como se tiene planteado. Por ello, una meta debe ser factible de alcanzar y,
por lo tanto, ser realista respecto a los plazos y a los recursos humanos y financieros que
involucran.
Por otro lado, los indicadores estratégicos, cuyo cumplimiento dependen de muchos otros
factores, deben hacer uso de lo establecido en sus instrumentos de planeación para
identificar a donde se quiere llegar, además el uso de estadísticas y series de tiempo para
lograr una estimación.
Sentido del Indicador
Sentido del indicador
Es la dirección que debe tener el comportamiento del indicador para identificar cuando su
desempeño es positivo o negativo; es decir, el sentido puede
ser descendente, ascendente o incluso constante, según las necesidades del
indicador. En la Figura 31.2 se ejemplifican los sentidos descendente y
ascendente de los indicadores de desempeño.
Figura 31.2 Sentido del Indicador
Fuente: elaboración propia con cifras ilustrativas SHCP, 2025.
Cuando el sentido es ascendente, la meta siempre será mayor que la
línea base. Si el resultado es mayor al planeado, representa un buen
desempeño, y cuando es menor, significa un desempeño negativo. Por
ejemplo, se espera que, a consecuencia de un Programa de becas, el
número de egresados aumente, por lo que su sentido es ascendente.
Cuando el sentido es descendente, la meta siempre será menor que
la línea base. Si el resultado es menor a la meta planeada, es
equivalente a un buen desempeño, y cuando es mayor, significa un
desempeño negativo (SHCP, 2016). Por ejemplo, se espera que, a
consecuencia de un Programa de seguridad pública, el número de
homicidios dolosos disminuya, por lo que su sentido es descendente.
Cuando la meta del indicador se espera que se mantenga conforme a la
línea base o cuando el avance sea ínfimo, se considera
como constante. En el Cuadro 31.1 se presentan ejemplos de sentidos
de los indicadores de desempeño.
Cuadro 31.1 Ejemplo de sentido de los indicadores
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
El último elemento por considerar para el establecimiento de metas es la
delimitación de los parámetros de semaforización, que a continuación se
detallan.
Parámetros de semaforización
Parámetros de semaforización
Para poder dar seguimiento, realizar la evaluación adecuada y contar con
elementos para la toma de decisiones, deberán establecerse los parámetros de
semaforización que identifiquen si el cumplimiento del indicador fue el adecuado
o esperado. Cuando se establece determinada meta de desempeño, la
probabilidad de que se alcance el valor exacto que se plantea es muy baja, por
ello es necesario establecer los parámetros o rangos, con los cuales se pueda
señalar si se cumplió o no la meta. Para ello se creó un semáforo de cumplimiento
de metas, mismo que se presenta en la Figura 31.3.
Figura 31.3 Parámetros de semaforización
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En la experiencia federal, los parámetros de semaforización son solo
dos: el verde/amarillo y el amarillo/rojo. En el primer caso se considera
que existe cumplimiento de la meta y en el segundo se considera que la
meta no se alcanzó o se rebasó. Los parámetros de semaforización
deberán tener las características que se plantean en la Figura 31.4.
Figura 31.4 Características de los parámetros de semaforización
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
La razón por la cual los parámetros de semaforización son establecidos
por los responsables del Programa es por la gran diversidad de
problemas que se abordan, por lo que cada uno tendrá indicadores
distintos. Por ejemplo, un indicador de Fin que mide la contribución en la
disminución de la muerte materna, el lograr que disminuya un 0.1%
durante un año es un avance significativo que puede implicar el
cumplimiento de la meta. Para este tipo de indicadores, el parámetro de
semaforización podría ser ±0.05% para el umbral verde/amarillo y
±0.075% para el umbral amarillo/rojo y será adecuado.
En cambio, para un indicador de Componente que mide el porcentaje del
personal de la marina mercante capacitado, si la meta, de un semestre a
otro es incrementar el porcentaje de personal capacitado de un 40% a
un 60%, un parámetro de semaforización de ±0.05% para el umbral
verde/amarillo y ±0.075% para el umbral amarillo/rojo como en el
primer caso, sería inadecuado. Por esta razón, tal como se presenta en
el segundo punto, los parámetros de semaforización están vinculados a
meta.
Las metas de los indicadores de desempeño deben ser factibles pero
retadoras. La forma en como esto se materializa es precisamente
mediante los parámetros de semaforización. Esto se debe a que se
estará incurriendo en incumplimiento, si se supera el límite inferior o si
se supera el límite superior del parámetro. En otras palabras, tanto si no
se llega a la meta, como si se supera en exceso se estará incurriendo en
incumplimiento. En el segundo caso, aparte de incurrir en
incumplimiento, se estará manifestando una falla de planeación, ya que,
si se están superando por mucho las metas, quiere decir que éstas, eran
demasiado laxas o que no se está estimado adecuadamente el alcance
del Programa.
Una vez que se definen los parámetros de semaforización, se da por
concluido el establecimiento de metas y con ello la identificación de los
elementos que conforman a un indicador. Es importante reiterar que
todos estos elementos se deben definir al momento que se está
planteando la segunda columna de la MIR, y se recomienda que también
se haga a la par de la tercera columna, correspondiente a los Medios de
Verificación, ya que estas columnas están vinculadas.
Validación de indicadores
Validación de indicadores
Considerando la gran diversidad de formas como se pueden plantear los
indicadores para medir el cumplimiento de los objetivos de los Programas
presupuestarios, a nivel federal se ha promovido el uso de los criterios
“CREMAA” como un acrónimo para pronunciar seis criterios fundamentales
que un buen indicador debe tener, como se describen en la Figura 31.5.
Figura 31.5 Criterios CREMAA
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
A continuación se explicará cada uno de los criterios CREMAA.
Claridad
Primer Criterio: Claridad
Sobre la claridad de los indicadores, estos deben estar fraseados de tal forma
que sean tan directos e inequívocos como sea posible. Cuando se diseña un
indicador en el marco de la MML, se debe considerar que es un instrumento de
seguimiento que será utilizado y revisado por actores ajenos al Programa, entre
los que destaca el Poder Legislativo y la ciudadanía en general. Por ello, se deben
de utilizar el menor número de tecnicismos posible, de tal forma que la mayoría de
las personas puedan comprender lo que se está midiendo y los avances logrados.
En el Cuadro 31.2 se presentan algunos ejemplos de indicadores que cumplen e
incumplen el criterio de calidad.
Cuadro 31.2 Ejemplos de indicadores según el cumplimiento del criterio de claridad
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Relevancia
Segundo Criterio: Relevancia
En ocasiones, al estarse midiendo situaciones de gran complejidad, se suelen
generar indicadores de desempeño, que, si bien están correctamente
estructurados, no están lo suficientemente relacionados con el objetivo
que pretenden medir. Con el criterio de relevancia se busca garantizar
que la lógica horizontal entre la columna de Indicadores y la columna de
Resumen Narrativo se respete. Es importante recordar que en los indicadores
estratégicos o de nivel Propósito y Fin dependiendo del Instrumentos de
Seguimiento del Desempeño (ISD), en algunas ocasiones es necesario recurrir a
indicadores proxy, los cuales, por definición, no tienen una relación directa con el
objetivo que pretenden medir. Sin embargo, para los indicadores de gestión o de
Componente y Actividad, el principio de relevancia siempre se debe respetar ya
que los indicadores están midiendo el cumplimiento de los productos entregados
por el Programa.
En el Cuadro 31.3 se presentan algunos ejemplos de indicadores que cumplen
con el principio de relevancia y otros que no lo hacen. Como el criterio de
relevancia vincula al Resumen Narrativo con la columna de Indicadores, en esta
ocasión se incluye una columna de “contexto” para conocer el objetivo que el
indicador pretende medir y su correspondiente nivel en el ISD.
Cuadro 31.3 Ejemplos de indicadores según el cumplimiento del criterio de relevancia
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Económico
Tercer Criterio: Económico
Con respecto al tercer criterio, se busca que los indicadores sean rentables
desde el aspecto económico, en términos de que los costos para obtener
la información sean lo menores, respecto a la importancia que tenga el
indicador para la medición de los resultados. Todo Programa que se
implementa desde cualquier nivel de la administración pública, cuenta
con recursos limitados para cumplir sus funciones. Por esta razón, es
indispensable que el proceso de medición de indicadores se haga con la
mayor eficiencia posible, ya que, dentro de estos recursos, también se
encuentran los humanos, y puede suceder que, si en cada periodo de
medición se ocupa excesivamente los recursos humanos de la UR, se
estará distrayendo al personal de sus actividades sustantivas.
Por esta razón siempre se recomienda utilizar fuentes oficiales, como el
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), para los indicadores
de Propósito y Fin. De acuerdo con el artículo 26 de la Constitución,
fracción B, el INEGI es el órgano de la Administración Pública Federal
(APF) encargado de la generación de información relevante para el
país.
Entre estos productos se encuentran censos de población y vivienda, censos
económicos y censos de gobierno. La ventaja de estos proyectos estadísticos es
que se capta información de la totalidad de población; por lo que, solo
pueden implementarse en el largo plazo. Por ejemplo, los censos de
población y vivienda se levantan cada 10 años y el procesamiento de la
información tarda aproximadamente un año. Esto no quiere decir que
sea imposible contar con una estimación de la información poblacional
de México, ya que para ese fin existen las proyecciones del Consejo
Nacional de Población (CONAPO) que, con base en diversas
herramientas estadísticas, calcula el tamaño, composición y
características de la poblacional mexicana.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
A parte de los censos, el INEGI también tiene encuestas sobre estos mismos
temas. A diferencia de los primeros, las encuestas se pueden levantar con una
periodicidad mucho menor, ya que se selecciona una muestra estadísticamente
representativa de la población, y por medio de cálculos matemáticos, se
generan resultados aplicables al total de la población. El problema de las
encuestas como fuente de información es que, si bien son útiles a nivel
federal y en la mayoría de los casos para las entidades federativas, la
representatividad estadística se pierde para los municipios y ciudades,
ya que las muestras no son lo suficientemente grandes para llegar a ese
nivel de desagregación.
Es posible que las Unidades Responsables no encuentren la información que
requieren en los productos estadísticos del INEGI. Por ello, vale la pena
mencionar que existen casos en los que las distintas dependencias de la APF
crean sinergias con el Instituto y conducen una encuesta especial que mida lo
requerido. Este es el caso de la encuesta Nacional de Acceso a la Información
Pública y Protección de Datos personales (ENAID), la cual se llevó a cabo en
colaboración con el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la
Información y Protección de Datos Personales (INAI). Ésta recaba
información relevante sobre el grado de conocimiento de los derechos
de acceso a la información y de protección de datos personales, así
como los mecanismos para ejercerlos y garantizarlos.
La ENAID se consideró como una buena práctica por la optimización de
los recursos, dado que el mismo ejercicio hubiese resultado mucho más
costoso en el sector privado y ninguna empresa encuestadora tiene el
marco muestral, alcance y experiencia en levantamiento de
instrumentos estadísticos como el INEGI.
En el Cuadro 31.4 se presentan algunos ejemplos de indicadores que
cumplen con el criterio de economía y otros que no lo hacen.
Cuadro 31.4 Ejemplos de indicadores según el cumplimiento del criterio de economía
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Monitoreable
Cuarto Criterio: Monitoreable
Un indicador que cumple con el criterio de ser monitoreable es aquel
que cualquier persona, sin importar su procedencia o formación, puede
consultar y comprobar la validez y veracidad de la información que lo
conforma. Por esta razón, este cuarto criterio está estrechamente
relacionado con los medios de verificación, de tal forma que, si este
último no cumple con ser accesible y verificable para la población, se
estará incumpliendo en el criterio de ser monitoreable.
El cumplimiento de este criterio no solo es benéfico para los diversos
actores que consultan los ISD, sino también lo es para la misma Unidad
Responsable del Programa. Si por alguna razón la información no se
encuentra disponible cuando la UR requiere reportar sus avances, ésta
podrá incurrir en incumplimiento de sus obligaciones. En el Cuadro 31.5
se presentan los ejemplos correspondientes al criterio.
Cuadro 31.5 Ejemplos de indicadores según el cumplimiento del criterio de ser monitoreables
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Adecuado
Quinto Criterio: Adecuado
Se considerará un indicador como adecuado cuando la medición que hace no es
excesivamente indirecta y abstracta, y su estimación no constituye una tarea
complicada y problemática. Es comprensible que en los niveles de Propósito y Fin
se haga uso de indicadores más complejos; sin embargo, para los niveles
inferiores, siempre se les debe dar prioridad a aquellos indicadores que sean
sencillos de comprender y de calcular. En el Cuadro 31.6 se presentan algunos
ejemplos de indicadores que son adecuados de acuerdo con el nivel de Resumen
Narrativo que están midiendo. Para este cuadro también fue necesario agregar
una columna de contexto.
Cuadro 31.6 Ejemplos de indicadores según el cumplimiento del criterio de ser adecuados
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Aportación marginal
Sexto Criterio: Aportación marginal
Finalmente, el criterio de aportación marginal hace referencia a darle prioridad al
indicador que provea más información en comparación con las otras mediciones.
En este sentido, el término “marginal” no tiene una connotación social relacionada
con la exclusión, sino que tiene una connotación económica en la que se hace
referencia a “algo adicional”. Por esta razón, el criterio de aportación marginal
implica seleccionar el indicador que provea más información o información
adicional, comparado con otras propuestas para medir el mismo objetivo o
comparado con los indicadores ya implementados para medir otros objetivos y
niveles.
En el Cuadro 31.7 se presenta un ejemplo en el que dos indicadores son muy
similares y por lo tanto no tienen una aportación marginal dentro de una misma
MIR.
Cuadro 31.7 Ejemplos de indicadores según el cumplimiento del criterio de contar con
una aportación marginal
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En el nivel Propósito se plantea como indicador la tasa de deserción escolar para
medir el objetivo de que los alumnos concluyan sus estudios. En el nivel Fin se
plantea como indicador el porcentaje de egreso para medir la contribución en la
disminución del rezago educativo. Si se observa con detenimiento, la disminución
de la tasa de deserción y el incremento de la tasa de egreso miden el mismo
fenómeno desde diferente ángulo. Por esta razón, se considera que el indicador
de Fin no tiene una aportación marginal para el nivel que le corresponde. Lo que
se debe hacer en estos casos es buscar un indicador a nivel Fin que tenga más
información para que su aportación marginal sea suficiente.
Criterios CREMAA por tipo de indicador
Los criterios CREMAA tienen dos funciones. La primera, como herramienta
para mejorar los indicadores existentes y la segunda, para elegir los mejores
indicadores y desechar los que no cumplan con todos ellos. Cuando se tenga más
de un indicador para un mismo objetivo y se deba elegir sólo uno de ellos, se
podrán utilizar los criterios CREMAA para decidir cuál de ellos puede resultar la
mejor opción. Para ello, cada criterio puede ser calificado en una escala de 1 a 5
para cada indicador propuesto, y en función de los resultados, elegir el indicador
que deba incluirse en la MIR (SHCP, 2016).
Es importante destacar que no es necesario que los indicadores seleccionados
cumplan con la totalidad de los criterios establecidos en la metodología CREMAA.
Sin embargo, deben servir como marco de referencia para la selección o
eliminación de indicadores. La decisión final recaerá en el formulador, quien
deberá considerar las características específicas del contexto y los objetivos
perseguidos. En el cuadro 31.8 se da guía de cuáles son los criterios que deben
considerarse para cada tipo de indicador:
Cuadro 31.8 Criterios por tipo de indicador
* Los niveles estratégicos tienen consideraciones especiales en cuanto al criterio adecuado, por tener la
oportunidad de emplear indicadores proxy para su medición.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En conclusión, es fundamental seleccionar una cantidad adecuada de
indicadores. Un número excesivo de indicadores puede generar una
carga administrativa y financiera innecesaria y dificultar el análisis de la
información. Por lo tanto, la selección de indicadores debe ser
estratégica y enfocarse en aquellos que proporcionen la información
más relevante y de mayor calidad.
Con el establecimiento de metas se concluye el estudio de los elementos
para la estructuración de un indicador de desempeño adecuadamente
construido. Sin embargo, es importante recordar que en la MIR solo se
incluye su nombre, por lo que todas estas características deberán irse
trabajando de forma paralela. En el siguiente tema se presenta una
propuesta para la construcción de indicadores de desempeño
estratégicos y de gestión, acompañados de ejemplos específicos que
buscan orientar de forma práctica, el proceso de su definición.
Elementos indispensables para la construcción de indicadores de
calidad
A lo largo del presente Módulo se han proporcionado una serie de elementos
indispensables, para construir indicadores de desempeño adecuados para la
medición de los objetivos establecidos en los Instrumentos de Seguimiento del
Desempeño (ISD). Si bien estas recomendaciones son aplicables a todo tipo de
indicador de desempeño, no se puede pasar por alto que los indicadores
estratégicos y de gestión tienen importantes diferencias que impactan al momento
de considerar la técnica y metodología para su construcción. Por esta razón, a
manera de cierre del Módulo V, se proporciona una serie de recomendaciones
específicas para elaborar indicadores estratégicos y de gestión acompañados de
ejemplos orientados a ilustrar una manera adecuada de construirlos.
Recomendaciones generales para la construcción de
indicadores estratégicos
Los indicadores estratégicos son herramientas de seguimiento que, permiten
vislumbrar cómo se ha avanzado en el cumplimiento de los objetivos establecidos
en términos del impacto que generan en las poblaciones objetivo y áreas de
enfoque. En el Tema 28 del Diplomado se estudió su construcción como parte de
la Metodología de Macro Lógico (MML) para ser incorporados en la FiME y en los
niveles de Fin y Propósito de la Matriz de Indicadores para Resultados (MIR). Sin
embargo, los instrumentos de planeación superior como el Plan Nacional de
Desarrollo (PND) y sus Programas Derivados, también incorporan indicadores
estratégicos. Las recomendaciones que se presentan están orientadas para cubrir
ambos enfoques. En este sentido, los indicadores estratégicos, deberán de contar
con las características que se describen en la Figura 32.1.
Figura 32.1 Características de un indicador estratégico
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Es importante puntualizar que el largo plazo es diferenciado cuando se
trata de indicadores del PND y sus Derivados, con respecto a los
indicadores estratégicos de Programas presupuestarios. En el primer
caso, la consecución y medición de largo plazo sería de 6 años o más, y
en el segundo entre 1 y 3 años.
Preguntas para construir indicadores estratégicos
Los indicadores estratégicos propuestos en cada uno de los
instrumentos de planeación no solo son relevantes para saber si se ha
logrado un objetivo, sino que son esenciales para la creación y
modificación de las MIR de los Programas presupuestarios (Pp). Al ser los
indicadores que formarán parte del nivel Fin de cada MIR, permiten
vincular la planeación con la acción pública, materializándose así a
través de la intervención de los Pp. Para la identificación de que
indicadores son factibles a integrar se podrán apoyar en las siguientes
preguntas:
1. ¿Qué problema público se busca atender?
Al momento de plantear un indicador de desempeño estratégico, se deberá tener
claridad del problema público que se está atendiendo, mismo que se identificó por
medio de la implementación de la MML.
2. ¿Qué datos se tomaron en cuenta para la identificación del problema
público?
Considerando que los Programas presupuestarios están orientados a la reducción
de la magnitud del problema público, es importante tener en cuenta su medición
inicial que se hace en el Diagnóstico Ampliado o Simplificado según corresponda.
3. ¿Qué variables (cuantitativas) se desprenden del objetivo y estrategias?
Los objetivos y estrategias pueden estar relacionados con la atención de una
misma problemática, solo que se encuentran planteadas en diferentes
dimensiones de atención. Considerando esta coincidencia se deben considerar las
distintas variables para integrarlas en los indicadores estratégicos.
4. ¿Existe una medición actual nacional o internacional que permita
cuantificar el problema público?
Se recomienda identificar si ya existe alguna medición tanto nacional como
internacional, que contemple el problema público y/o alguna de las variables
específicas de los objetivos, para retomarlo como el indicador a usar. Resulta
indispensable verificar la trazabilidad de los indicadores que se elijan, con el fin de
prevenir su descontinuación futura.
5. ¿Cuáles son los resultados esperados de la intervención?
Para los casos en los que la consecución de los objetivos no aporte directamente
a la reducción de la magnitud de la problemática, es importante identificar cual es
teóricamente el resultado esperado, describirlo e identificar como es que se puede
cuantificar.
6. ¿Qué información ayudaría a identificar si la intervención realmente está
contribuyendo a solventar el problema público?
En los casos en que no es factible medir directamente la reducción de la magnitud
de la problemática o la consecución de los objetivos, se debería identificar cual es
la información o dato más cercano que nos podrá ayudar a demostrar que se está
solventando el problema público.
7. ¿Qué mediciones surgen desde las variables encontradas y los
resultados esperados de la intervención?
Una vez analizada la información procedente del Programa, se propondrán los
indicadores que tomando en cuenta las variables identificadas, los resultados
esperados o en dado caso de no poder medir de manera directa, cuál sería el
indicador más cercano que ayude a entender cómo se han ido cumpliendo los
objetivos propuestos.
Ejemplo de indicador estratégico de un PPND
Ejemplo 1. Indicador estratégico para un Programa derivado del Plan
Nacional de Desarrollo
Para este primer ejemplo se presenta el caso del Programa Sectorial del Ramo 06
Hacienda y Crédito Público porque, dada su naturaleza, no atiende a las personas
de forma directa. Esto hace que su análisis sea un poco más complejo y por ende
ilustrativo. Es importante considerar que, este ejemplo tiene fines didácticos y no
constituye información oficial del Ramo. Su nombre es Programa Nacional de
Financiamiento del Desarrollo (PRONAFIDE) 2020-2024.
Objetivo prioritario 4.- Mejorar la coordinación fiscal entre los tres órdenes de
gobierno con la finalidad de promover finanzas públicas subnacionales sanas y
sostenibles.
1. ¿Qué problema público se busca atender?
De acuerdo con el diagnóstico presentado en el PRONAFIDE, como parte del
federalismo fiscal, las finanzas de los gobiernos subnacionales dependen, en gran
parte, de los recursos recaudados a nivel federal, mientras que la recaudación
local permanece en niveles históricamente bajos y concentrados en los municipios
de mayor desarrollo. Por lo que, se identifican áreas de oportunidad para mejorar
la recaudación fiscal a nivel estatal y municipal.
La definición del problema público en una sola frase es: “Baja recaudación fiscal
local en los gobiernos subnacionales de México.”
2. ¿Qué datos se tomaron en cuenta para la identificación del problema
público?
Conforme al diagnóstico presentado en el PRONAFIDE, se ha aumentado de
manera gradual el nivel de participaciones federales e incentivos económicos
como proporción del PIB, pasando de 1.9% en 1980 a 3.8% del PIB en 2019.
La recaudación local de impuestos y derechos estatales, así como del impuesto
predial y de los suministros de agua se ha mantenido en el 1.2% del PIB en su
conjunto. Por su parte, el impuesto predial para el año 2017 representó solo el
0.2% del PIB, que comparado con el promedio de los países miembros de la
OCDE (1.1% del PIB) es hasta 6 veces menor para el mismo año.
3. ¿Qué variables (cuantitativas) se desprenden del objetivo y estrategias?
Considerando el diagnóstico, se pueden identificar las siguientes variables:
Participaciones federales a gobiernos subnacionales.
Recaudación local, compuesta por impuestos y derechos estatales; e impuesto
predial y por derechos de agua.
Considerando las estrategias se pueden identificar las variables de:
Financiamiento de proyectos de infraestructura para promover el
desarrollo regional. (Se desprende de la estrategia 4.3: Impulsar la
participación de los gobiernos subnacionales en el financiamiento de
proyectos de infraestructura para promover el desarrollo regional).
4. ¿Existe una medición actual nacional o internacional que permita
cuantificar el problema público?
En el PRONAFIDE se pueden considerar 2 mediciones: la tasa real promedio de
crecimiento de los Incentivos Económicos pagados a las entidades federativas y la
tasa real de crecimiento del monto de Incentivos Económicos en el año t con
respecto al año t-1. El resto de indicadores no pueden ser considerados
estratégicos al medir procesos de gestión.
En INEGI: Total de ingreso/egreso por entidad federativa por tipo de
ingreso/egreso.
En Transparencia Presupuestaria: montos y promedio de recaudación per cápita.
5. ¿Cuáles son los resultados esperados de la intervención?
Incrementar el porcentaje de recaudación local.
Incrementar la tasa real de incentivos económicos a gobiernos
subnacionales.
Incrementar los montos dirigidos a proyectos de infraestructura.
6. ¿Qué información ayudaría a identificar si la intervención realmente está
contribuyendo a solventar el problema público?
Al tener indicadores de medición directa, no es necesario el planteamiento de un
indicador proxy.
7. ¿Qué mediciones surgen desde las variables encontradas y los
resultados esperados de la intervención?
Tasa de variación real del crecimiento de la recaudación local como porcentaje del
PIB. (Que nos ayudará a identificar el incremento en la recaudación local).
Tasa real promedio de crecimiento de los Incentivos Económicos
pagados a las Entidades Federativas. (Retomamos un indicador ya
existente, que nos ayuda a identificar el incremento promedio de
transferencias a los gobiernos subnacionales).
Porcentaje de presupuesto real dirigido a proyectos de infraestructura
física como porcentaje del presupuesto anual de los gobiernos
subnacionales. (Nos ayudará a identificar si realmente los gobiernos
subnacionales están invirtiendo más en infraestructura para el desarrollo
regional).
Método de cálculo para indicadores nuevos
Tasa de variación real del crecimiento de la recaudación local como porcentaje
del PIB.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Donde RL sería la recaudación real, la cual se obtiene del monto total de
recaudación (L) para el año a analizar, dividiéndola entre el deflactor del PIB (D),
por ejemplo, 100=2022. De igual forma, se tiene que aplicar la deflactación al
indicador del PIB.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Donde t es el año actual de la medición y t-1 corresponde al año pasado.
Porcentaje de presupuesto real anual dirigido a proyectos de infraestructura física
de los gobiernos subnacionales.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Donde RIn es el monto real de inversión en infraestructura por los
gobiernos subnacionales, la cual obtendremos del monto total de
inversión en infraestructura por los gobiernos subnacionales nominal In
dividiéndola entre el deflactor del PIB D:100=2022.
Y el PA es el presupuesto anual de los gobiernos subnacionales, al cual
también se deflacta para quitar el peso de la inflación.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
En este caso, t es el año actual de medición.
Establecimiento de metas
Al no tener una meta clara que se pueda tomar desde el diagnóstico del
Programa, se considerarán los datos estadísticos disponibles (Gráfica 32.1) y se
empleará la misma estrategia de la cual se desprende el indicador, que en este
caso es la “4.3: Impulsar la participación de los gobiernos subnacionales en el
financiamiento de proyectos de infraestructura para promover el desarrollo
regional”, lo cual indica que la intención es que aumente la cifra.
Gráfica 32.1 Porcentaje de presupuesto real anual dirigido a proyectos de inversión de los gobiernos
subnacionales
Fuente: elaboración propia con base en el Banco de Información Económica (BIE), INEGI.
Como se puede observar en la gráfica, el porcentaje del presupuesto dirigido hacia
proyectos de inversión pública por parte de los gobiernos subnacionales se
encuentra en los últimos años por la línea del 3% comparada con el presupuesto
de los Estados.
Además, si se analiza cómo ha sido el crecimiento de los montos reales ejercidos
hacia infraestructura, se observará que los puntos que representan los valores de
la variación porcentual fluctúan de manera importante. No obstante, en la línea
punteada negra, que representa la media móvil, es posible identificar una
tendencia positiva a través de los años, por lo que generando una regresión lineal
simple se puede inferir que la tendencia alcista continuará dando un estimado del
5% de crecimiento para el siguiente periodo, como se muestra en la Gráfica 32.2.
Gráfica 32.2 Variación porcentual de inversión pública en infraestructura
Fuente: elaboración propia con base en el Banco de Información Económica (BIE), INEGI.
Considerando esta información estadística, se puede proponer de forma objetiva
que, para el periodo de 6 años, una meta del 4% sería la adecuada para este
indicador.
Ejemplo de indicador estratégico de nivel Propósito
Ejemplo 2. Indicador estratégico para el nivel Propósito de un Programa
presupuestario
Para este caso, se eligió un Programa presupuestario del Ramo 11 Educación
Pública, de la modalidad “S” Sujetos a Reglas de Operación enfocado en la
entrega de becas para el nivel superior. A continuación, se presenta el resultado
de las preguntas orientadoras aplicadas a la identificación de un Indicador
estratégico del nivel Propósito de la MIR.
1. ¿Qué problema público se busca atender?
De acuerdo con el diagnóstico, se han identificado tres causas directamente
relacionadas con el problema enunciado:
La amplia brecha de desigualdad social dificulta el desarrollo de habilidades
educativas;
Los estudiantes de grupos sociales en situación de pobreza, marginación y/o
vulnerabilidad enfrentan condiciones socioeconómicas adversas para estudiar; y
Las instituciones de educación superior que atienden a grupos en situación de
pobreza, marginación y vulnerabilidad no cuentan con infraestructura, mobiliario y
equipo suficientes.
Al ser un Programa de la modalidad “S”, se enfocará en atender el segundo punto
de las condiciones socioeconómicas adversas para la población inscrita en
educación nivel superior.
2. ¿Qué datos se tomaron en cuenta para la identificación del problema
público?
Conforme al diagnóstico presentado, se observa que un tercio de la población de
entre 15 y 29 años había completado estudios de nivel medio superior (32.3%),
mientras que la población de 15 a 29 años con estudios concluidos equivalentes a
técnico universitario, representaba apenas 1.0% respecto del total de la población
de esos grupos de edad, y que solo 15.9% de la población entre 20 y 29 años
había concluido estudios de nivel superior, lo que muestra con claridad el aún
limitado acceso a los estudios de este nivel para la mayoría de las y los jóvenes.
Por su parte, la población de 12 a 29 años en condición de pobreza ascendía en
2016 a 44.3 por ciento del total de este grupo de edad a nivel nacional
(CONEVAL, 2018), que suman 16.6 millones de jóvenes. Es una realidad que la
población de escasos recursos, que se ubica en los primeros deciles de ingreso (I
a IV), en su gran mayoría, se incorporan a los niveles educativos superiores de
forma tardía y en condiciones desfavorables (ANUIES, 2018). Los datos de la
Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) 2016, ubicaban la
distribución de estudiantes por decil de ingreso, destacando que solo 24 por ciento
eran de los deciles más bajos, mientras que más de la mitad de la matrícula
(54%), correspondía a los 4 deciles de más altos ingresos (ANUIES, 2018, p. 67).
Cabe mencionar que los datos más recientes sobre la cobertura bruta de
educación superior en los primeros cuatro deciles de ingreso corriente total per
cápita mostraron un aumento de 26.5% para 2018 y 32.1% para 2020 (SEP-
UNAM, 2021).
La información que se cuenta sobre la población que estudia el nivel universitario
son las cifras reportadas por la SEP, ofrecidos en el Plan de diez años para
desarrollar el sistema Educativo Nacional, coordinado por Narro, Martuscelli y
Barzana ([Link].), señalaban la existencia de un problema importante de abandono
escolar: en promedio, sólo 21 de cada 100 estudiantes ingresaban a una
institución de educación universitaria y de estos, sólo 13 se titulaban, es decir, se
estimaba una deserción escolar cercana a 40 por ciento a nivel licenciatura a
principios de este siglo XXI.
Los alumnos y alumnas que no abandonaron sus estudios y lograron concluirlos, a
pesar de las dificultades que pudieron haber sorteado durante su trayectoria
educativa en la Educación Superior, sumaron, de acuerdo con el indicador de
Eficiencia Terminal, 69.9 por ciento en el ciclo escolar 2023-2024 (SEP, 2024).
Mientras que los que culminan en el tiempo designado, cae a aproximadamente la
mitad.
3. ¿Qué variables (cuantitativas) se desprenden del objetivo y
estrategias?
Considerando el diagnóstico se pueden identificar las variables de:
Población con estudios culminados;
Población en situación de pobreza;
Eficiencia terminal.
4. ¿Existe una medición actual nacional o internacional que permita
cuantificar el problema público?
En el Sistema Interactivo de Consulta de Estadística Educativa (SIGED) de la SEP
se encuentran los datos estadísticos por ciclo escolar ingresos/egresos.
En INEGI se encuentra el porcentaje de población que concluyó o cursa educación
superior.
5. ¿Cuáles son los resultados esperados de la intervención?
Incrementar la eficiencia terminal de la educación superior.
Incrementar el porcentaje de personas en situación de pobreza que pueden
continuar sus estudios de educación superior.
6. ¿Qué información ayudaría a identificar si la intervención realmente está
contribuyendo a solventar el problema público?
Al tener indicadores de medición directa, no es necesario el planteamiento de un
indicador proxy.
7. ¿Qué mediciones surgen desde las variables encontradas y los
resultados esperados de la intervención?
Tasa de eficiencia terminal de estudiantes becados.
Tasa de variación de población en situación de pobreza con estudios a nivel
superior.
Método de cálculo para indicadores nuevos
Tasa de eficiencia terminal de estudiantes becados.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Donde EBT sería los estudiantes becados que concluyeron la educación a nivel
superior en el año actual y EBNI son los estudiantes de nuevo ingreso a la beca
de hace 4 años, lo cual permite visualizar la proporción de estudiantes a los que
se les ha otorgado el apoyo durante el periodo en que se realizan sus estudios a
nivel superior y culminan con éxito su educación.
Una variación del mismo indicador puede ser:
Tasa de eficiencia de estudiantes becados.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Donde EBAT sería los estudiantes becados que avanzaron de grado o
concluyeron la educación a nivel superior en el año actual y TEB son el Total de
Estudiantes Becados en el año actual. Esto permite visualizar la proporción de
estudiantes a los que se les ha otorgado el apoyo durante el año y que culminan el
ciclo de manera satisfactoria.
Tasa de variación de población en situación de pobreza con estudios a nivel
superior
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Donde ENSP es el número de estudiantes en nivel superior que se encuentra en
situación de pobreza al momento de su ingreso, para el año t que es el actual y
para el año t-1 que es el inmediato anterior.
Este indicador puede ayudar a inferir cuanta más población en situación de
pobreza logra acceder a la educación superior.
Es importante mencionar que también dependiendo del Instrumento de
Seguimiento del Desempeño (ISD) que le corresponda al Programa
presupuestario, se debe incluir un indicador de cobertura, el cual se deberá
solventar proponiendo método de cálculo de porcentaje considerando la población
atendida contra la población objetivo.
Establecimiento de metas
Para el establecimiento de metas se considerarán las estadísticas relativas a la
tasa de eficiencia de estudiantes becados, mismas que se presentan en la Gráfica
32.3.
Gráfica 32.3 Tasa de eficiencia de estudiantes becados
Fuente: elaboración propia con base en los informes trimestrales de la SEP.
Como se puede observar en la Gráfica, la tasa de eficiencia de
estudiantes becados tiene tendencia descendente partiendo de un 90%
de eficiencia pasando por el punto más bajo que es un 65.3% en 2023.
Además, se puede identificar que existe una relación con el aumento de
las becas, pues en el año en que más se entregaron becas, fue el punto
de menor eficiencia.
Considerando esto, se puede observar que la proyección, que solo toma
en cuenta variables históricas, indica que se suavizará la caída de
eficiencia, siendo el dato proyectado para 2025 de 68%. A partir de este
punto, si no se plantea hacer ningún tipo de modificación a los servicios
entregados o a los montos de las becas, la mejor opción es tomar
directamente la proyección y aumentarle un poco al porcentaje para que
represente una meta retadora, pero viable. Por ello, a partir de la
desviación estándar de la serie histórica (10.39%), se considerarán la
mitad para proponer la meta de 73.39%.
En cambio, si se considera la modificación del monto de la beca, destaca
que el comportamiento se asemeja a las tendencias de eficiencia, por lo
que no es descabellado intuir que un monto adicional a la beca bimestral
por arriba de la inflación debería subir la tasa de eficiencia tal como se
muestra en la Gráfica 32.4. Considérese que los montos presentados son
reales deflactados con año base 2018.
Gráfica 32.4 Monto de la beca bimestral en precios reales
Fuente: elaboración propia con base en el INPC y el BIE del INEGI; y la Coordinación Nacional de Becas para
el Bienestar.
Recomendaciones generales para la construcción de indicadores de
gestión
Recomendaciones generales para la construcción de
indicadores de gestión.
La construcción de un indicador de gestión es un proceso más sencillo
ya que, el objeto a medir es acotado, a partir de una herramienta
previamente elaborada, que es la Estructura Analítica del Programa
presupuestario, donde ya claramente están identificados los
Componentes y Actividades que se utilizarán para los ISD.
Para estos casos el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) (2025) propone el uso de 6 pasos para la construcción de
indicadores sólidos, mismos que se presentan en la Figura 32.2.
Figura 32.2 Pasos para construir indicadores de gestión sólidos
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025. Con base en el INPC y el BIE del INEGI; y la Coordinación
Nacional de Becas para el Bienestar.
1. Revisión del resumen narrativo
El primer paso para construir un buen indicador es revisar la
claridad del Resumen Narrativo del Programa presupuestario. Esto
implica asegurarse de que la descripción del problema, los
objetivos y las acciones planificadas estén claramente definidos y
sean compresibles. Un Resumen Narrativo claro es esencial
porque proporciona el contexto necesario para entender qué se
quiere lograr y cómo se planea hacerlo.
2. Identificación de factores relevantes
Una vez que se verifica la claridad del Resumen Narrativo, el
siguiente paso es identificar los factores relevantes que influirán
en el éxito del Programa. Estos factores pueden incluir variables
internas y externas que afecten el logro de los objetivos.
Identificar estos factores es crucial para asegurarse de que los
indicadores seleccionados sean adecuados y abarquen todos los
aspectos importantes del programa.
3. Establecimiento del objetivo de la medición
El tercer paso es establecer claramente el objetivo de la medición.
Es importante definir qué se quiere medir y por qué es importante
medirlo. Esto ayuda a enfocar los esfuerzos de monitoreo y
evaluación en los aspectos más críticos del Programa, asegurando
que los indicadores seleccionados proporcionen información
relevante y útil.
4. Planteamiento del nombre y fórmula del indicador
Después de establecer el objetivo de la medición, es necesario
plantear el nombre y el método de cálculo del indicador. Este
deberá ser claro y descriptivo sobre lo que se está midiendo y fácil
de entender, asegurando que cualquier persona que lo intente
pueda replicarlo correctamente y de manera consistente. Algunos
indicadores de uso extendido ya tienen un nombre y fórmula
estandarizados. En estos casos no necesita crear un nombre
nuevo, sino que declare nombre y fórmula como la estándar, por
ejemplo: la tasa de deserción escolar, la tasa de desempleo, la
variación del Producto Interno Bruto (PIB).
5. Determinación de la frecuencia de medición
El siguiente paso es determinar la frecuencia con la que se medirá
el indicador. La frecuencia de medición debe estar alineada con la
naturaleza de los objetivos establecidos y la disponibilidad de la
información. Algunos indicadores pueden necesitar ser medidos
con mayor frecuencia que otros, para proporcionar información
oportuna y relevante como los relacionados con el proceso de
gestión. De forma mínima, los indicadores de gestión de nivel
Componente deberán ser semestrales y los de nivel Actividad
trimestrales.
6. Selección de medios de verificación
Finalmente, es crucial seleccionar los medios de verificación
adecuados para los indicadores. Estos medios deben ser fiables,
accesibles y adecuados para el contexto del programa. Se debe
procurar utilizar fuentes oficiales y se debe tener en consideración
que la selección de medios de verificación tiene que realizarse uno
a uno para cada variable que conforma un indicador, así, si el
indicador está compuesto por dos variables, se espera que se
declaren dos medios de verificación. No se omite mencionar que,
las estadísticas que generan las dependencias y entidades son
también fuentes de información oficial, y en caso de que se
requiera que sean públicos, se puede recurrir a que la misma
Unidad Responsable la publique.
Ejemplo de indicador de gestión del nivel Componentes
Ahora veamos un ejemplo de acuerdo con el proceso planteado por el
PNUD.
Ejemplo 3. Indicador de gestión del nivel Componente para un Programa
presupuestario de entrega de becas.
El contexto de este ejemplo es una reestructura del Programa de
entrega de becas con el fin de volverlo integral, en la atención de la
población en situación de pobreza, incluyendo el otorgamiento de
alimentos a los becarios.
1. Revisión del Resumen Narrativo
En la Estructura Analítica del Programa se presenta la siguiente
información:
En el Árbol de Objetivos, la Causa Directa “Deficiente alimentación de
alumnos” pasa al Árbol del Problema como el Medio Directo “Eficiente
alimentación de alumnos” y este a su vez se conforma como uno de los
Componentes.
Esto indica que la alimentación se considera una problemática a
atender, pero visto desde el punto de vista de la calidad de los alimentos
que consumen los alumnos.
2. Identificación de factores relevantes
En la reestructuración del Programa se identificó la problemática que
representa el manejo de los alimentos por parte del ejecutor del
Programa, por ello se consideró que la mejor manera de otorgar este
bien a la población sería mediante convenios con privados para la
entrega de dichos alimentos.
Con este análisis se ha facilitado la identificación de una Actividad para
la realización del Componente.
3. Establecimiento del objetivo de medición
En este paso se define qué es lo que se medirá referente a la eficiente
alimentación. Entre las opciones de las que se dispone se encuentra la
medición de la proporción de becarios que reciben alimentación a través
del Programa.
Un segundo indicador relevante sería, la medición de la percepción de
los estudiantes sobre la mejora en su alimentación derivado de la
entrega del apoyo.
Finalmente, un tercer indicador que se podría usar sería simplemente
medir el entregado contra el programado, pero se recomienda que se
complemente con otras mediciones.
Por lo que en este caso se optará por desarrollar dos indicadores; el de
percepción y el de cobertura.
4. Planteamiento del nombre y fórmula del indicador
El primer indicador será el de cobertura, para el cual el método de
cálculo más adecuado es un porcentaje, ya que en éste se visualiza la
proporción de becarios que reciben el apoyo alimentario de entre el total
de becarios.
El nombre del indicador quedaría como “Porcentaje de becarios que
reciben apoyos en alimentación” ya que permite de una manera clara
identificar cual es el resultado que obtendremos del indicador.
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
Para el indicador de percepción del servicio, la obtención de la
información se vuelve muy importante, ya que la recopilación dependerá
de una encuesta que se les haga a los beneficiarios. En esta, se les
preguntará si consideran que han tenido una mejoría en su alimentación
a partir de la recepción del apoyo. Con estos datos se tiene varias
opciones de medición, pudiendo ser el porcentaje de becarios que
considera que su alimentación ha mejorado o, cuando se tenga los datos
históricos suficientes, se puede optar por una tasa de variación de la
percepción.
El nombre del indicador quedaría “Porcentaje de becarios que perciben
una mejora en su alimentación” y su método de cálculo sería:
Fuente: elaboración propia SHCP, 2025.
5. Determinación de la frecuencia de medición
En ambos casos, al ser indicadores de nivel Componente, se requiere
que como máximo, la medición sea semestral. Considerando que el
funcionamiento de la educación superior es semestral, se optará por
esta medición.
6. Selección de medios de verificación.
Los medios de verificación de este caso se tienen que generar por ser un
componente nuevo a incorporar. Pero todo tendrá que estar asociado a
la información que tiene la Coordinación Nacional de Becas para el
Bienestar.
Cierre de indicadores de desempeño
Construir indicadores sólidos es un proceso que requiere una planificación
cuidadosa y una comprensión clara de los objetivos del programa. Siguiendo
estos seis pasos, se puede asegurar que los indicadores proporcionen información
útil y precisa, permitiendo una medición objetiva del desempeño del programa y
facilitando la toma de decisiones informadas para mejorar su efectividad y
eficiencia.
Con el cierre de este ejemplo de indicador de gestión se culmina el
Módulo de Indicadores de Desempeño y con este, se concluye el estudio
de la Metodología de Marco Lógico que inició en el Módulo III del
Diplomado. No obstante, todavía quedan dos Módulos que
complementarán el diseño y vinculación de los Programas
presupuestarios. El primero de ellos implica la incorporación de la
transversalidad desde sus distintas vertientes en la creación de
Programas presupuestarios, tema que será abordado en el siguiente
Módulo. El segundo es un enfoque novedoso en el cual se orientará a las
personas participantes para que incorporen el uso de la Inteligencia
Artificial en la implementación de la Metodología de Marco Lógico para la
generación de sus Instrumentos de Diseño, tema que se abordará en el
Módulo VII del Diplomado.
Con esta explicación culminamos el Módulo V de indicadores. Esperamos
que haya sido de utilidad para la identificación de indicadores
estratégicos y de gestión. Y sobre todo, para que se obtengan
herramientas para su construcción, generando información cada vez
más relevante para darle seguimiento a los objetivos de los
instrumentos de planeación y a los Programas presupuestarios.
Conclusiones del Módulo V
Derivado del estudio de este Módulo, se puede concluir que los
Indicadores de Desempeño son un elemento medular para
materializar la Gestión para Resultados ya que, por medio de ellos,
se verifica la incidencia de las intervenciones públicas en la resolución
de problemas públicos. Por ende, los indicadores no deben entenderse
únicamente como datos aislados, sino como herramientas analíticas que
permiten medir el avance hacia el cumplimiento de objetivos estratégicos y
de gestión, facilitando con ello el monitoreo, la evaluación y la rendición de
cuentas.
En primer lugar, se concluye que los Indicadores de Desempeño operan
como el puente entre la planeación y la acción, al traducir los objetivos
generales en metas concretas, cuantificables y verificables. Esta función los
convierte en instrumentos clave para garantizar la trazabilidad de los recursos
públicos y su impacto en la sociedad, así como para fortalecer la transparencia y
la confianza ciudadana en las políticas públicas.
Asimismo, se destacó que la correcta selección, clasificación y diseño de los
indicadores, ya sean estratégicos o de gestión, absolutos o relativos,
directos o proxy, permite no solo medir el cumplimiento de metas, sino
también contextualizar los fenómenos, identificar áreas de oportunidad y
priorizar la eficiencia en el uso de recursos. En este sentido, la aplicación de
criterios técnicos y metodológicos, como los establecidos en la Metodología
CREMAA, asegura que los indicadores cumplan con condiciones de
Claridad, Relevancia, Economía, Monitoreo, Adecuación y Aportación
Marginal.
Otro aspecto relevante identificado es la importancia de establecer metas
realistas y factibles, acompañadas de líneas base, frecuencias de
medición y parámetros de semaforización que permitan evaluar los
avances de manera objetiva. De esta forma, se evita tanto la
sobrestimación como la subestimación de los logros, garantizando un
análisis equilibrado de los resultados alcanzados.
Los Indicadores Estratégicos y de Gestión, adecuadamente
diseñados y validados, se convierten en herramientas que orientan las
intervenciones gubernamentales, fortalecen la planeación y contribuyen al
logro de impactos sostenibles en beneficio de la población. En
consecuencia, el desarrollo y perfeccionamiento de sistemas de
indicadores debe entenderse como un proceso dinámico y prioritario
para la administración pública, en tanto que sustenta el enfoque de
gestión para resultados y permite avanzar hacia Políticas Públicas más
eficientes, eficaces y transparentes.
Número de indicadores por nivel
Número de indicadores por nivel
En cuanto al número de indicadores que debe contener una MIR, es
importante tener en cuenta que existe un mínimo requerido, pero no un
límite máximo. La MML es una metodología flexible que puede aplicarse
a cualquier tipo de problema; por ello, aunque no se establece un tope
en la cantidad de indicadores, lo recomendable es definir un número
manejable que realmente aporte información valiosa y estratégica para
la toma de decisiones. En este sentido, siempre se sugiere contar
únicamente con los indicadores mínimos indispensables para medir, de
manera adecuada los objetivos de cada Programa.
El número de indicadores que se deberán generar se determinarán
dependiendo del nivel de objetivos que se esté midiendo y del
Instrumento de Seguimiento del Desempeño (ISD), que se esté
trabajando, tal como se puede ver en el Cuadro 28.1
Cuadro 28.1 Número de indicadores según el ISD
Clasificación de indicadores según la relación entre sus variables