Los insectos (Insecta) son una clase de animales invertebrados del filo de
los artrópodos, caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares de patas y dos
pares de alas (que, no obstante, pueden reducirse o faltar). La ciencia que estudia los
insectos se denomina entomología. Su nombre proviene del latín insectum, calco
del griego ἔντομα, ‘cortado en medio’.[1]
Los insectos comprenden el grupo de animales más diversos de la Tierra con
aproximadamente un millón de especies descritas,[2][3] más que todos los demás grupos
de animales juntos, y con estimaciones de hasta treinta millones de especies no descritas,
con lo que, potencialmente, representarían más del 90 % de las formas de vida del
planeta.[4] Otros estudios más recientes rebajan la cifra de insectos por descubrir a entre
seis y diez millones de especies.[5][6]
Los insectos pueden encontrarse en casi todos los ambientes del planeta, aunque solo un
pequeño número de especies se ha adaptado a la vida en los océanos. Hay
aproximadamente 6000 especies de odonatos[7] (libélulas, caballitos del diablo), 20 000
de ortópteros (saltamontes, grillos), 120 000 de lepidópteros (mariposas y polillas),
160 000 de dípteros[8] (moscas, mosquitos), 9800
de dictiópteros (cucarachas, termitas, mantis), 5200 ptirápteros (piojos),
1900 sifonápteros (pulgas), 82 000 de hemípteros (chinches, pulgones, cigarras), 375 000
de coleópteros (escarabajos, mariquitas), y 153 000 especies
de himenópteros (abejas, avispas, hormigas). Sin embargo, la biodiversidad de los
insectos está disminuyendo rápidamente.[9][10] Más de un 40 % de las especies de
insectos están en peligro de extinción, siendo los lepidópteros, himenópteros y
coleópteros los más afectados por este declive.[11]
Los insectos no solo presentan una gran diversidad, sino que también son increíblemente
abundantes. Algunos hormigueros contienen más de veinte millones de individuos y se
calcula que hay 1015 hormigas viviendo sobre la Tierra. En la selva amazónica se estima
que hay unas 60 000 especies y 3.2 × 108 individuos por hectárea. Se estima que hay
doscientos millones de insectos por cada ser humano.
Artrópodos terrestres tales como
los ciempiés, milpiés (Myriapoda), arañas, escorpiones (Chelicerata) y las cochinillas de
humedad (Crustacea) se confunden a menudo con los insectos debido a que tienen
estructuras corporales similares, pero son fácilmente distinguibles, ya que los insectos
presentan tres pares de patas y dos pares de alas, mientras que los escorpiones y las
arañas tienen cuatro pares y no poseen antenas, las cochinillas de humedad poseen siete
pares de patas y pueden enrollarse, los ciempiés y milpiés tienen muchos pares de patas.
Además de que estos últimos no pueden volar a comparación de los insectos.
Anatomía externa
El cuerpo de los insectos está formado por tres regiones principales
(denominadas tagmas): cabeza, tórax y abdomen, uniformemente recubiertas por
un exoesqueleto.
Esquema de un coleóptero en vista dorsal para mostrar la
morfología externa de un insecto. Referencias: A: Cabeza, B; Tórax, C: Abdomen; 1: antena, 2:
mandíbula; 3: Labro; 4: Palpo maxilar; 5: Clípeo, 6: Frente; 7: Vértex; 8: Pronoto; 9: Escutelo; 10
élitro (= primer par de alas); 11: abdomen; 12: estigma; 13, 14 y 15: patas (pares anterior, medio y
posterior).
Exoesqueleto
El exoesqueleto o ectoesqueleto es el esqueleto externo que recubre todo el cuerpo de
los insectos y demás artrópodos, también es conocido como integumento. En insectos
está formado por una sucesión de capas; de adentro hacia afuera estas son: la membrana
basal, la epidermis o hipodermis y la cutícula; la única capa celular es la epidermis; el
resto no posee células y está compuesto por algunas de las siguientes
sustancias: quitina, artropodina, esclerotina, cera y melanina. El componente rígido, la
esclerotina, cumple varios papeles funcionales que incluyen la protección mecánica del
insecto y el apoyo de los músculos esqueléticos, a través del llamado endoesqueleto; en
los insectos terrestres, el exoesqueleto también actúa como una barrera para evitar la
desecación o pérdida del agua interna. El exoesqueleto apareció por primera vez en el
registro fósil hace unos 550 millones de años y su evolución ha sido crítica para
la radiación adaptativa y la conquista de casi todos los nichos ecológicos del planeta que
los artrópodos han venido realizando desde el Cámbrico.
Véase también: Cutícula (artrópodos)
Cabeza
Artículo principal: Céfalon
La cabeza es la región anterior del cuerpo, en forma de cápsula, que porta
los ojos, antenas y piezas bucales. La forma de la cabeza varía considerablemente entre
los insectos para dar espacio a los órganos sensoriales y a las piezas bucales.
La cabeza de los insectos está subdividida por suturas en un número de escleritos más o
menos diferenciados que varían entre los diferentes grupos. Típicamente hay una sutura
en forma de «Y» invertida, extendiéndose a lo largo de la parte dorsal y anterior de la
cabeza, bifurcándose por encima del ocelo para formar dos suturas divergentes, las
cuales se extienden hacia abajo en los lados anteriores de la cabeza. La parte dorsal de
esta sutura (la base de la Y) es llamada sutura coronal y las dos ramas anteriores suturas
frontales. Por otra parte, la cabeza de los insectos está constituida por una región preoral
y una región postoral. La región preoral contiene los ojos compuestos, ocelos, antenas y
áreas faciales, incluido el labio superior, y la parte postoral contiene las mandíbulas, las
maxilas y el labio.
Internamente, el exoesqueleto de la cápsula cefálica de los insectos se invagina para
formar las ramas del tentorio que sirve como sitio de inserción muscular y soporte del
cerebro.
Ojos
Véanse también: Ojo compuesto y Ojo simple.
Ojos compuestos de un odonato.
La mayoría de los insectos tienen un par de ojos compuestos relativamente grandes,
localizados dorso-lateralmente en la cabeza. La superficie de cada ojo compuesto está
dividida en un cierto número de áreas circulares o hexagonales llamadas facetas
u omatidios; cada faceta es una lente de una única unidad visual. En adición a los ojos
compuestos, la mayoría de los insectos posee tres ojos simples u ocelos localizados en la
parte superior de la cabeza, entre los ojos compuestos.
Antenas
Artículo principal: Antena (artrópodos)
Son apéndices modificados móviles multiarticulados. Se presentan en número par en los
insectos adultos y la mayoría de las larvas. Están formadas por un número variable
de artejos denominados antenómeros o antenitas. El cometido de las antenas es
eminentemente sensorial, desempeñando varias funciones. La función táctil es la
principal, gracias a los pelos táctiles que recubren casi todos los antenómeros; también
desempeñan una función olfativa, proporcionada por áreas olfativas en forma de placas
cribadas de poros microscópicos distribuidas sobre la superficie de algunos antenómeros
terminales. También poseen una función auditiva y a veces una función prensora durante
la cópula o apareamiento, al sujetar a la hembra. Están formadas por tres partes, siendo
las dos primeras únicas y uniarticuladas y la tercera comprende un número variable de
antenómeros y se denominan respectivamente: escapo, pedicelo y flagelo o funículo.
Anatomía de un
insecto. A.- Cabeza; B.- Tórax; C.- Abdomen; 1.- Antena; 2.- ocelo inferior; 3.- Ocelo superior;
4.- Ojo compuesto; 5.- Cerebro; 6.- Protórax; 7.- Arteria dorsal (aorta); 8.- Tráqueas; 9.- Mesotórax;
10.- Metatórax; 11.- Alas anteriores; 12.- Alas posteriores; 13.- Estómago; 14.- Corazón;
15.- Ovarios; 16.- Intestino; 17.- Ano; 18.- Vagina; 19.- Cadena ganglionar ventral; 20.- Tubos de
Malpighi; 21.- Tarsómero; 22.- Uña; 23.- Tarso; 24.- Tibia; 25.- Fémur; 26.- Trocánter; 27.- Buche;
28.- Ganglio torácico; 29.- Coxas; 30.- Glándula salival; 31.- Collar periesofágico; 32.- Piezas
bucales; de izquierda a derecha: labro, mandíbulas, maxilas y labio.
Piezas bucales
Artículo principal: Piezas bucales de los insectos
Son piezas móviles que se articulan en la parte inferior de la cabeza, destinadas a la
alimentación; trituran, roen o mastican los alimentos sólidos o duros y absorben líquidos o
semilíquidos. Las piezas bucales son las siguientes:
Labro (labio superior o labio simple). Es un esclerito impar de forma variable con
movimientos para arriba y para abajo; es el techo de la boca y se articula con el clípeo. En
su cara interna está la epifaringe, que no es una pieza libre, está levemente esclerosada y
tiene su función gustativa.
Mandíbulas. Son dos piezas simples, dispuestas lateralmente bajo el labio superior,
articuladas, resistentes y esclerosadas. Su función es masticar, triturar o lacerar los
alimentos. En algunos adultos pueden faltar siendo totalmente ausentes o vestigiales en
la totalidad de los lepidópteros y efemerópteros.
Maxilas. En número de dos, están situadas detrás de las mandíbulas. Articuladas en la
parte lateral inferior a la cabeza, son piezas auxiliares durante la alimentación. La
hipofaringe es una estructura saliente, localizada sobre el mentón con función gustativa.
Se asemeja a la lengua. Las maxilas poseen un palpo maxilar cada una.
Labio (labium). Estructura impar resultado de la fusión de dos estructuras
apendicaluares situadas por detrás o bajo las maxilas y que representa el piso de la boca;
presenta dos pequeños palpos labiales.
Tipos principales de aparatos bucales
El aparato bucal de los insectos se ha ido modificando en varios grupos para adaptarse a
la ingestión de diferentes tipos de alimentos y por diferentes métodos. Aquí se citan los
tipos más diferenciados e interesantes, escogidos para ilustrar las diversas formas
adoptadas por partes homólogas, y los diferentes usos a que pueden ser aplicadas.
Existen muchos otros tipos, gran cantidad de los cuales representan estados intermedios
entre algunos de los aquí citados.
Tipo masticador. En este tipo de aparato bucal los apéndices son esencialmente las
mandíbulas, las maxilas y el labio. Las mandíbulas cortan y trituran los alimentos sólidos y
las maxilas y el labio los empujan hacia el esófago. El aparato bucal de tipo masticador es
el más generalizado entre los insectos y, a partir del mismo, se han desarrollado los otros
tipos (ver figura abajo a la derecha). Este punto de vista se sustenta en dos clases de
pruebas importantes. En primer lugar, este aparato bucal es el más semejante en su
estructura al de los miriápodos que son los parientes más cercanos de los insectos. En
segundo lugar, el aparato bucal masticador se encuentra en casi todos los órdenes de
insectos como los ortópteros, los coleópteros y las larvas de lepidópteros.
Radiación adaptativa de las piezas bucales de los insectos.
A: tipo masticador, B: tipo cortador-chupador, C: en espiritrompa, D: tipo picador-suctor. a:antena,
c: ojo compuesto
lr (rojo): labro, md (verde): mandíbulas, mx (amarillo): maxilas, lb (azul): labio, hp (azul oscuro):
hipofaringe.
Tipo cortador-chupador. Este tipo de aparato bucal se encuentra en los tábanos
(Diptera Tabanidae) y algunos otros dípteros, las mandíbulas se presentan en forma de
hojas afiladas y las maxilas en forma de largos estiletes sonda. Ambas cortan y desgarran
el tegumento de los mamíferos, haciendo fluir la sangre de la herida. Esta sangre es
recogida por la protuberancia esponjosa del labio y conducida al extremo de la
hipofaringe. La hipo y la epifaringe se ajustan para formar un tubo a través del cual la
sangre es aspirada hacia el esófago.
Tipo chupador. Un gran número de moscas no picadoras, entre ellas la mosca
doméstica, tienen este tipo de aparato bucal adaptado solo para la ingestión de alimentos
líquidos o fácilmente solubles en saliva. Este tipo es el más similar al cortador chupador,
pero las mandíbulas y las maxilas no son funcionales, y las partes restantes forman
una probóscide con un ápice en forma de esponja (denominado labelo). Esta se introduce
en los alimentos líquidos que son conducidos hacia el canal alimenticio por diminutos
canales capilares existentes en la superficie del labelo. El canal alimenticio también está
formado por la trabazón alargada de la hipo y epifaringe que forman un tubo hacia el
esófago. Las moscas y otros insectos con este tipo de aparato bucal pueden ingerir
también alimentos sólidos como el azúcar. Para ello, arrojan sobre el alimento una gota
de saliva, que lo disuelve, y luego la solución es succionada hacia la boca.
Tipo masticador-lamedor. Este tipo de aparato bucal, adaptado a la absorción de
líquidos, se encuentra en las abejas y avispas, ejemplificado por la abeja común. Las
mandíbulas y el labro son de tipo masticador y las emplean para sujetar las presas y para
amasar la cera u otros tipos de materiales con que construyen sus nidos. Las maxilas y el
labio forman una serie de estructuras deprimidas y alargadas de las cuales una de ellas
forma un órgano extensible acanalado. Este último se emplea como una sonda para llegar
a los profundos nectarios de las flores. Las otras lengüetas de las maxilas y el labio
forman una serie de canales por los que desciende la saliva y asciende el alimento.
Tipo picador-chupador. El aparato bucal de muchos grupos de insectos está modificado
para taladrar tejidos y chupar jugos. Entre ellos
los hemípteros (pulgones, chinches, cochinillas), predadores de muchas
clases, piojos y pulgas que chupan la sangre de mamíferos y aves. En este tipo de
aparato bucal, el labro, las mandíbulas y las maxilas son delgados y largos, y se reúnen
para formar una delicada aguja hueca. El labio forma una vaina robusta que mantiene
rígida esta aguja. La totalidad del órgano se llama pico. Para alimentarse, el insecto
aprieta la totalidad del pico contra el hospedador, inserta de esta forma la aguja en el
interior de los tejidos del mismo y chupa sus jugos a través de la aguja hasta el interior del
esófago.
Tipo tubo de sifón. Los lepidópteros adultos se alimentan de néctar y otros alimentos
líquidos. Estos son succionados por medio de una larga probóscide (espiritrompa)
compuesta solamente por un tubo que desemboca en el esófago.
Tórax
Artículo principal: Tórax (artrópodos)
El tórax es la región media del cuerpo y contiene las patas y las alas (en algunos insectos
adultos no hay alas y en muchos insectos inmaduros y en algunos adultos no hay patas).
El tórax está compuesto de tres segmentos, protórax, mesotórax, y metatórax, cada
segmento torácico tiene típicamente un par de patas y meso y metatórax un par de las
alas cada uno (cuando están presentes); cuando hay un solo par de alas, están situadas
en el mesotórax, excepto en los estrepsípteros que solo conservan las alas metatorácicas;
el protórax nunca tiene alas.
El tórax está unido a la cabeza por una región del cuello, membranosa, el cerviz. Hay
generalmente uno o dos escleritos pequeños en cada lado del cuello, los cuales ligan la
cabeza con el protórax.
Cada segmento torácico está compuesto de cuatro grupos de escleritos. El noto
dorsalmente, las pleuras lateralmente y el esterno ventralmente. Cualquier esclerito
torácico puede ser localizado en un segmento particular por el uso de prefijos apropiados:
pro-, meso- y meta-. Por ejemplo, el noto del protórax es llamado pronoto.
Los notos del mesotórax y metatórax están frecuentemente subdivididos por suturas en
dos o más escleritos cada uno. La pleura es un segmento portador de alas, forma un
proceso alar-pleural que sirve como sostén para el movimiento del ala.
En cada lado del tórax hay dos aberturas en forma de hendiduras, una entre el protórax y
el mesotórax y la otra entre el meso y el metatórax. Estas son los estigmas, o sea las
aberturas externas del sistema traqueal.
Pata de un insecto
1: Coxa; 2: Trocánter; 3: Fémur; 4: Tibia; 5: Tarso (5a-e: tarsómeros); 6: Uña.
Patas
Artículo principal: Pata (artrópodos)
Consisten típicamente en los segmentos siguientes:
Coxa, segmento basal
Trocánter, segmento pequeño, (raramente dos segmentos), siguiendo a la coxa
Fémur, primer segmento largo de la pata
Tibia, segundo segmento largo de la pata
Tarso, compuesto de una serie de pequeños segmentos (tarsómeros) después de la
tibia. El número de segmentos tarsales en los insectos diferentes varía de uno a cinco. El
último segmento tarsal generalmente contiene un par de garras o uñas y frecuentemente
uno o más estructuras en formas de almohada, entre o en la base de las uñas. Una
almohada o lóbulo entre las uñas es generalmente llamada arolium y almohadas
localizadas en la base de las uñas son llamadas pulvillos.
Alas
Artículo principal: Ala (insectos)
Anatomía del movimiento alar; a: alas; b: articulaciones de las alas; c: músculos
transversales; d: músculos longitudinales.
Las alas de los insectos son evaginaciones de la pared del cuerpo localizadas dorso-
lateralmente entre los notos y las pleuras. La base del ala es membranosa, esto hace
posible el movimiento del ala.
Las alas de los insectos varían en número, tamaño, forma, textura, nerviación, y en la
posición en que son mantenidas en reposo. La mayoría de los insectos adultos tienen dos
pares de alas, situadas en el meso y metatórax; algunos, como los dípteros, tienen un
solo par (siempre situado en el mesotórax salvo en estrepsípteros que las poseen en el
metatórax) y algunos no poseen alas (por ejemplo, formas ápteras de
los pulgones, hormigas obreras, pulgas, etc.).
En la mayoría de los insectos las alas son membranosas y pueden contener pequeños
pelos o escamas; en algunos insectos las alas anteriores son engrosadas, coriáceas o
duras y en forma de vaina, esa estructura es conocida como élitro (en los coleópteros).
Las chinches tienen el primer par de alas engrosado en su base; a este tipo de alas se les
llama hemiélitros. Las langostas, grillos, cucarachas, entre otros insectos primitivos tienen
el primer par de alas angosto y con la consistencia apergaminada; estas reciben el
nombre de tegminas. Las alas membranosas de los insectos son usadas para volar,
aquellas endurecidas como es el caso de los élitros, hemiélitros, tegminas, cuando
plegadas sirven de protección al segundo par de alas que es delicado por ser
membranoso y también al abdomen. Las alas son también importantes para producir
ciertos sonidos, para dispersar olores y, por su diseño, tienen importancia en el camuflaje
y el mimetismo.
La mayoría de los insectos son capaces de plegar las alas sobre el abdomen cuando
están en reposo, pero los grupos más primitivos, como libélulas y efímeras, no pueden
hacerlo y mantienen las alas extendidas a los lados o hacia arriba del cuerpo.
Algunos insectos como los grillos y langostas machos, son capaces de producir un sonido
característico con las alas friccionando las dos alas anteriores entre sí, o las alas
anteriores con las patas posteriores.
Muchos insectos como las moscas y abejas, mueven las alas tan rápidamente que se
produce un zumbido. El zumbido, por su frecuencia sonora, es un carácter específico y en
insectos como los mosquitos o zancudos hembras, es un elemento usado por las
hembras para atraer a los machos que vuelan en un enjambre.
Los insectos son los únicos invertebrados capaces de volar. En el Carbonífero,
algunas Meganeura (un grupo relacionado con las libélulas actuales) tenían una
envergadura de 75 cm.; la aparición de insectos gigantes parece tener una relación
directa con el contenido de oxígeno de la atmósfera, que en aquella época era del 35 %,
comparado con el 21 % actual; el sistema traqueal de los insectos limita su tamaño, de
modo que elevadas concentraciones de oxígeno permitieron tamaños mayores.[12] Los
mayores insectos voladores actuales, como algunas mariposas nocturnas (Attacus
atlas, Thysania agrippina) son mucho menores.
Además del vuelo activo, muchos pequeños insectos son también dispersados por el
viento. Este es el caso de los pulgones que a menudo son transportados largas distancias
por las corrientes de aire.[13]
Abdomen
Artículo principal: Abdomen (artrópodos)
El abdomen de los insectos posee típicamente 11 segmentos, pero el último está muy
reducido, de modo que el número de segmentos raramente parece ser más de 10. Los
segmentos genitales pueden contener estructuras asociadas con las aberturas externas
de los conductos genitales; en el macho estas estructuras se relacionan con la cópula y la
transferencia de esperma a la hembra; y en las hembras están relacionados con la
oviposición.
En el extremo del abdomen puede haber apéndices, los cuales surgen del segmento 11 y
son los cercos, con función sensorial, defensiva o reprodcutiva.
Anatomía interna
Aparato digestivo
Artículo principal: Aparato digestivo (insectos)
El aparato digestivo de los insectos es un tubo, generalmente algo enrollado que se
extiende desde la boca al ano. Se divide en tres regiones: el estomodeo, el mesenterón y
el proctodeo. Algunas porciones están ensanchadas, sirviendo de almacenaje, por
ejemplo el Buche. Separando estas regiones hay válvulas y esfínteres que regulan el
paso del alimento de una a otra. Hay también una serie de glándulas que desembocan en
el tubo digestivo y que ayudan a la digestión.
Aparato respiratorio
Artículo principal: Aparato respiratorio (insectos)
Véase también: Tráquea (artrópodos)
El aparato respiratorio de los insectos está compuesto por tráqueas, una serie de tubos
vacíos que en su conjunto forman el sistema traqueal; los gases respiratorios circulan a
través de él. Las tráqueas se abren al exterior a través de los estigmas o espiráculos, en
principio un par en cada segmento corporal; luego van reduciendo progresivamente su
diámetro hasta convertirse en traqueolas que penetran en los tejidos y aportan oxígeno a
las células. En la respiración traqueal el transporte de gases respiratorios es totalmente
independiente del aparato circulatorio por lo que, a diferencia de los vertebrados, el fluido
circulatorio (hemolinfa) no almacena oxígeno.
Aparato circulatorio
Véanse también: Fisiología (insectos)#Sistema_circulatorio y Hemolinfa.
Como en los demás artrópodos, la circulación es abierta y lagunar, y en los insectos está
simplificada. El líquido circulatorio es la hemolinfa que llena la cavidad general del cuerpo
que por esta razón se denomina hemocele que está subdividida en tres senos
(pericárdico, perivisceral y perineural). El corazón se sitúa en posición dorsal en
el abdomen dentro del seno pericárdico; tiene una válvula en cada metámero que delimita
varios compartimentos o ventrículos, cada uno de ellos con un par de orificios u ostiolos
por los que penetra la hemolinfa cuando el corazón se dilata (diástole). El corazón se
prolonga hacia adelante en la arteria aorta por la que sale la hemolinfa cuando el corazón
se contrae (sístole); suele ramificarse para distribuir la hemolinfa a la región cefálica.
Pueden existir órganos pulsátiles accesorios en diferentes partes del cuerpo, que actúan
como corazones accesorios que aseguran la llegada de la hemolinfa a los puntos más
distales (antenas, patas).
Aparato excretor
Artículo principal: Tubos de Malpighi
El aparato excretor de los insectos está constituido por los tubos de Malpighi. Son tubos
ciegos que flotan en el hemocele, de donde captan los productos residuales y
desembocan en la parte final del tubo digestivo donde son evacuados y eliminados con
las heces. Son capaces de reabsorber agua y electrolitos, con lo que juegan un
importante papel en el equilibrio hídrico y osmótico. Su número oscila entre cuatro a más
de cien. Los insectos son uricotélicos, es decir, excretan principalmente ácido úrico.
Excepcionalmente, los tubos de Malpighi se modifican en glándulas productoras de seda
u órganos productores de luz.
Algunos insectos poseen órganos excretores adicionales e independientes del tubo
digestivo, como las glándulas labiales o maxilares, y los riñones de acumulación (cuerpos
pericárdicos, nefrocitos dispersos por el hemocele, oenocitos epidérmicos y células del
urato).
Sistema nervioso
Artículo principal: Sistema nervioso (insectos)
El sistema nervioso consta del cerebro y de una cadena ventral de nervios. El cerebro
está en la cabeza, se subdivide en protocerebro, deutocerebro y tritocerebro y en el
ganglio subesofágico. Todos están conectados por comisuras nerviosas. La cadena
nerviosa es como una escalera de cuerdas con pares de ganglios que corresponden a
cada segmento del cuerpo del insecto. Además hay órganos sensoriales: antenas para la
olfacción, ojos compuestos y simples, órganos auditivos, mecanorreceptores,
quimiorreceptores, etc.
Percepción
Muchos insectos poseen órganos muy refinados de percepción; en algunos casos sus
sentidos pueden percibir cosas fuera del rango de percepción de los sentidos de los
humanos. Por ejemplo, las abejas pueden ver en el espectro ultravioleta y captar los
patrones de polarización de la luz, y ciertas polillas macho tienen un sentido especializado
del olfato que les ayuda a detectar las feromonas de las hembras a muchos kilómetros de
distancia; las hormigas pueden seguir en la oscuridad los rastros olorosos dejadas por sus
compañeras.
Debido al pequeño tamaño y la simplicidad de su sistema nervioso, el procesamiento que
puedan hacer de las percepciones es muy limitado. Por ejemplo, en general se acepta
que la visión de los insectos ofrece muy baja resolución de los detalles, especialmente a
grandes distancias.
Por otra parte son capaces de dar respuestas sorprendentemente rápidas ante estímulos
específicos. Por ejemplo, el reflejo de correr de las cucarachas al percibir en sus cercos
posteriores cualquier movimiento de aire que delata la presencia de un peligro a su
alrededor, o el reflejo de las moscas y libélulas durante el vuelo de esquivar obstáculos a
alta velocidad.
Comportamiento social
Nido de termitas (Isoptera).
Véase también: Eusocialidad
Los insectos sociales, como las termitas, hormigas y muchas abejas y avispas son las
familias más conocidas de animales sociales.[14] Viven juntos en grandes colonias
altamente organizadas y genéticamente similares a tal punto que en algunos casos son
consideradas superorganismos. Se dice que la abeja doméstica es el único invertebrado
que ha desarrollado un sistema de símbolos abstractos de comunicación en que un
comportamiento se usa para representar y transmitir una información específica acerca
del ambiente. En este sistema de comunicación, llamado danza de la abeja, el ángulo de
la posición de la abeja danzante representa la dirección en relación con el sol y la
duración de la danza representa la distancia a la fuente de alimento de flores.[15]: 309–
311
El sistema de comunicación de los abejorros no es tan avanzado como el de la abeja
doméstica pero ellos también tienen medios de comunicación. Por ejemplo, Bombus
terrestris aprende más rápido como manipular flores cuando visita un grupo de flores
desconocidas si ve a un coespecífico forrajeando en tales flores.[16]
Solamente los insectos que viven en nidos o colonias demuestran una verdadera
capacidad de orientación espacial o de navegación fina. Esto les permite retornar a su
nido que puede estar a unos pocos milímetros de muchos otros similares de los demás
miembros de la agregación de nidos después de un viaje de varios kilómetros. En el
fenómeno conocido como filopatría los insectos que hibernan o pasan un período
de dormancia demuestran una habilidad de recordar una localidad determinada hasta un
año más tarde de la última vez que la vieron.[17] Algunos insectos emigran largas
distancias a otras regiones geográficas cuando el cambio de estación (por ejemplo
la mariposa monarca[15]: 14 y la esfinge colibrí).
Cuidado parental
Artículo principal: Cuidado parental
Elasmucha grisea (familia Acanthosomatidae) hembra
cuidando sus huevos
Los insectos eusociales (abejas, avispas, hormigas, termitas) construyen nidos, protegen
los huevos y proveen alimento a la cría. En cambio, la mayoría de los insectos llevan
vidas muy cortas como adultos y raramente interactúan con su cría después de la puesta
de huevos. Además de los insectos eusociales un pequeño número de insectos presentan
comportamiento parental, al menos vigilan los huevos y en algunos casos continúan
cuidando a los inmaduros y aún alimentándolos hasta su madurez. Otra forma simple de
cuidado parental es la construcción de nidos o refugios y almacenamiento de provisiones
antes de depositar los huevos. El adulto no entra en contacto con su cría pero le ha
proporcionado todo el alimento necesario. Este comportamiento es característico de las
especies solitarias que constituyen la mayoría de las abejas y de las avispas de la
superfamilia Vespoidea.[18]
Varias familias de Hemiptera tienen representantes que practican cuidado parental. Esto
se ve en algunas chinches de la superfamilia Pentatomoidea en que la madre permanece
con los huevos y después las ninfas. En la familia Belostomatidae es el macho que lleva
los huevos en el dorso hasta que emergen las ninfas, o sea que se trata de cuidado
paternal.[19]
Tres grupos de insectos tienen especies que practican cuidado biparental, es decir que
ambos padres cuidan a la cría: Blattodea, Coleoptera e Hymenoptera. En la
familia Blaberidae de Blattodea, ambos padres alimentan a las ninfas por trofalaxis,
transmitiendo secreciones y alimento de boca a boca. En Coleoptera, los escarabajos
peloteros de la familia Scarabaeidae preparan una pelota de heces para la cría y
permanecen con ella. El escarabajo enterrador (Nicrophorus y otros de la
familia Silphidae) proveen carroña a la cría. Entre algunos miembros de la
familia Sphecidae de Hymenoptera, como Polistes, los machos vigilan y protegen el nido.
[20]
Reproducción
Plecópteros apareándose.
Ooteca de Mantodea.
Artículo principal: Aparato reproductivo (insectos)
La mayoría de las especies de insectos tienen sexos separados, morfológicamente
diferenciados entre sí, y deben aparearse para reproducirse. No obstante, además de
este tipo de reproducción sexual, existen especies que pueden reproducirse sin aparearse
e, incluso, este puede ser el proceso típico de reproducción en varias de ellas. Estas
especies se denominan partenogenéticas y su tipo de reproducción es
eminentemente asexual. Este mecanismo de reproducción está bastante distribuido en la
mayoría de los órdenes de apterigotos. Aunque todavía mucho menos frecuente, existen
especies de insectos que son hermafroditas, es decir, llevan los dos sexos funcionales en
el mismo individuo (como por ejemplo Icerya purchasi y Perla marginata).
Un buen ejemplo de especie partenogenética es el insecto palo (Dixppus morosus). Los
machos en esta especie son sumamente escasos y las hembras comienzan a poner
huevos no fertilizados en cuanto maduran. Estos huevos se desarrollan y abren con
normalidad, dando origen a nuevas hembras. De este modo una generación de hembras,
genéticamente idéntica a la anterior, sucede a otra ininterrumpidamente. Este tipo de
partenogénesis, en la cual los óvulos se producen sin reducción del
número cromosómico (sin meiosis) y las hembras dan origen a más hembras, se
denomina partenogénesis telitóquica y es el mecanismo usual de reproducción entre
los áfidos.
De un modo algo diferente, una abeja reina (Apis mellifera) puede poner huevos
fertilizados (diploides) de los que surgen hembras, y huevos sin fecundar (haploides) de
los que surgirán machos (los zánganos). En este caso, en el que la partenogénesis se
produce a