ROUSSEAU
INTRODUCCIÓN
Rousseau, a diferencia del resto de los ilustrados, fue muy crítico con la idea de progreso. Su
teoría política se basa en que la civilización, las instituciones y la propiedad privada son el origen de
las desigualdades, el sufrimiento y la injusticia que sufre el ser humano.
Aunque existieron diversas tendencias entre los ilustrados, reconocieron una línea maestra común,
la razón, desprovista de contenido preestablecido y convertida en un seguro instrumento de
búsqueda, cuyo poder no consiste en poseer, sino en adquirir (libido sciendi). Con ella luchan contra
la superstición, las formas religiosas tradicionales y reveladas, al argumento de autoridad y las
estructuras políticas y sociales anquilosadas. Elimina cualquier elemento de misterio, extrañeza o
milagro y pone al Hombre, la Especie Humana, como estudio propio del conocimiento y la razón,
con la posibilidad de instaurar la felicidad en la tierra y de mejorar a los hombres, de por sí buenos
(Rousseau).
Rousseau participó activamente en el movimiento renovador de la Ilustración, movimiento
intelectual que influyó decisivamente en la Revolución Norteamericana de 1776 (o Guerra de
Independencia), la Revolución Francesa de 1789, las guerras de Independencia de Latinoamérica y
las revoluciones nacionales que sacudieron Europa durante el siglo XIX.
Todas estas revueltas condujeron a la transformación de las sociedades occidentales, dando paso al
surgimiento de la figura del ciudadano y al ascenso de las libertades, los derechos individuales y la
razón como valores máximos entre los hombres y para la sociedad.
Las revueltas populares a lo largo del mundo derrocaron al Antiguo Régimen para ser remplazado
por gobiernos republicanos y ciudadanos libres e iguales.
Rousseau consideró que en el mundo que se estaba configurando los hombres deberían abandonar
su papel de siervos para convertirse en ciudadanos libres, soberanos y dueños de su destino.
A pesar de compartir muchas de las preocupaciones con sus colegas ilustrados, Rousseau fue
especialmente crítico con la idea optimista de progreso y el individualismo. La ciencia y la
inteligencia no son elementos de progreso y desarrollo humano, son mucho más importantes los
sentimientos morales naturales. La mejoras técnicas solo han aumentado la competitividad y el
egoísmo y ha hecho que el hombre abandone sus buenos sentimientos morales. Las ciencias, las
artes y la filosofía son fruto de la vanidad, la envidia y la debilidad humanas.
SER HUMANO Y EDUCACIÓN
Rousseau plantea el problema del ser humano desde la perspectiva de averiguar qué hay de natural
y qué de artificial en él. Así, nos describe cómo era el hombre en el estado de naturaleza,
entendiendo que este estado no corresponde con ninguna realidad histórica y que solo se trata de
una hipótesis para poder entender el estado actual de la sociedad y del ser humano.
El ser humano en estado de naturaleza tiene más desarrollados los sentidos que la inteligencia;
carece de lenguaje; se diferencia de los animales por su conciencia de la libertad y su capacidad
para superarse y adquirir nuevas habilidades( perfeccionarse); es feliz porque no le falta nada,
aunque está sometido a la vejez y la enfermedad; los sentimientos dominantes en su naturaleza son
el amor a sí mismo (no confundir con el egoísmo) y el rechazo a producir el sufrimiento ajeno
(piedad); disfruta del sexo; no necesita de la sociedad y nadie somete a nadie.
Este hombre natural no conoce la virtud ni el vicio y por lo tanto no es moral. Su sentimiento de
piedad le lleva a no infringir ningún mal a los otros seres humanos. En este estado vive en paz
porque no hay posesiones ni pasiones por las que enfrentarse.
En el estado de naturaleza el hombre solo está amenazado por la propia naturaleza. Al producirse
catástrofes naturales, escasez de alimentos, etc. llevaron a los hombres a organizarse de un nueva
manera, dando lugar a la aparición de la sociedad para defender sus intereses. Con la aparición de la
agricultura y el sedentarismo surgió la propiedad privada y con ella la desigualdad. De lo que se
trata es de devolver al hombre las cualidades que poseía en el estado de naturaleza y de ahí, la gran
importancia de la educación.
Para los ilustrados la educación era un tema importante y Rousseau lo desarrolló en su obra
titulada Emilio. En esta obra Rousseau plantea seguir el desarrollo natural del ser humano en lo que
respecta a la sensibilidad, la razón, la moral, la religión y los sentimientos.
Al contrario de la tesis defendida por Hobbes, en el Emilio o de la Educación Rousseau sostiene
la creencia en la bondad natural del hombre y solo esa bondad natural puede ser el punto de partida
de la educación. Rechaza por tanto la educación tradicional de su época que toma como punto de
partida al ser humano corrompido por la sociedad.
Emilio (protagonista de la obra) es educado en el campo, en contacto con la naturaleza, alejado de
los hombres y de los libros. La libertad será el fin y el medio de esta educación. El niño se formará
por su propia experiencia, bajo la vigilancia de un preceptor. Este debe cuidar el proceso dejando
que el niño se guíe por sí mismo, facilitando su desarrollo natural y eliminando lo que impida su
florecimiento. El ser humano es una conjunción de razón y sentimiento, por este motivo una
correcta educación se basa en aprovechar la espontaneidad del niño para guiar su curiosidad hacia el
saber.
La educación comprende tres ámbitos principales que aparecen según el siguiente orden:
formación física, formación moral y formación política o civil. El objetivo principal de la educación
es la formación moral de buenos ciudadanos. La educación moral debe desarrollar una conciencia
moral natural que permita al hombre diferenciar entre el bien y el mal y atender al bien común antes
que al bien propio. Esto solo podemos conseguirlo dejando desarrollar los sentimientos innatos de
la naturaleza humana : compasión por el prójimo y amor a sí mismo.
La educación del niño debe surgir libre y con desenvolvimiento de su ser, de sus propias aptitudes,
de sus naturales tendencias. A los niños se les debe tratar con suavidad y paciencia; explica que al
niño no se le debe obligar a pedir perdón, ni imponer un castigo. La norma de hacer bien es la única
virtud moral que debe imponerse.
Por otro lado, Rousseau defiende la inmortalidad del alma, su naturaleza espiritual y su libertad.
SOCIEDAD Y POLÍTICA
La gran aportación de Rousseau al pensamiento político es su teoría del contrato social con la que
pretende explicar cuál ha podido ser el origen del Estado como principal forma de organización
política. La teoría del contrato social de Rousseau parte de tres ideas:
a) El ser humano es bueno por naturaleza, amante de la justicia, la bondad, la paz.
b) Son nuestras organizaciones sociales y políticas las que lo corrompen.
c) Es necesario instaurar nuevas organizaciones sociales y políticas legítimas y atender a la
educación de los ciudadanos, único modo de regenerar al hombre.
Para explicar cómo era el ser humano antes de la aparición de la sociedad y del Estado Rousseau
elabora la hipótesis del “buen salvaje”. El hombre en estado de naturaleza es un bruto feliz con dos
tendencias naturales, el instinto de supervivencia y la compasión, un sentimiento que lleva al ser
humano a evitar el sufrimiento innecesario a los demás, es bueno y es pacífico. Al producirse
catástrofes naturales, escasez de alimentos, etc. los hombres se organizan de un nueva manera,
dando lugar a la aparición de la sociedad para defender sus intereses. Con la aparición de la
agricultura y el sedentarismo surgió la propiedad privada, la diferencia entre poseedores y no
poseedores, la división del trabajo y, por lo tanto, la dependencia entre unos y otros. El desarrollo de
las técnicas agrícolas unido a las diferencias naturales entre los hombres dieron lugar a la
desigualdad social que consiste en que algunos se adueñen de los recursos naturales y reduzcan a
los demás a una situación de dependencia económica. La nueva situación de desigualdad entre los
hombres dio lugar a un estado permanente de desconfianza, violencia y recurso a la fuerza. En este
punto, los propietarios se convencen y convencen a los demás de la necesidad de crear una sociedad
política fundada en la propiedad y en una autoridad que la defienda. Este es el origen de la sociedad
que, basada en la propiedad individual, la desigualdad y la injusticia ha corrompido la naturaleza
original de hombre. Se establece así un contrato entre los ricos y los pobres por el que decidieron
darse un poder supremo que los gobernara con leyes que, en principio, debían proteger a todos, pero
que, en realidad, lo que hacen es garantizar el poder de los propietarios.
Viviendo en sociedad el hombre se vuelve menos feliz, menos libre y menos bueno. Pero la
corrupción de la sociedad a la que se ha llegado puede rectificarse mediante un nuevo pacto social
con el que los hombres recobren la libertad e igualdad perdidas. Este nuevo pacto social debe
garantizar la libertad natural y evitar la esclavitud, es entonces cuando los hombres
acuerdan/deciden someterse a la voluntad general o “yo común”, única autoridad legítima. Así, el
pueblo soberano establece el poder del Estado para garantizarse a sí mismo la libertad.
Efectivamente, ya que por naturaleza todos somos iguales y ningún hombre tiene autoridad sobre
otro, sólo puede ser legítima aquella autoridad que surja de un acuerdo entre los hombres. Ahora
bien ese acuerdo debe garantizar tanto la seguridad del individuo frente a los demás como su
libertad (el poder de un déspota no es legítimo porque tiene su origen en el miedo y no en la
voluntad libre de un pueblo). El nuevo pacto social consiste en que todos los individuos acepten
renunciar a sus intereses personales y sigan los dictados de la voluntad general.
El nuevo contrato social debe establecerse bajo los siguientes términos:
-El consentimiento unánime de todos los hombres que compongan la sociedad. Es un pacto de
asociación entre iguales y no de sumisión. En este pacto la libertad perdida se transforma en libertad
civil y moral: el hombre obedece a las leyes que todos han acordado darse y que son garantía de la
nueva libertad.
-La voluntad general se caracteriza por mirar siempre al interés común mientras que las
voluntades particulares están siempre dirigidas a un interés privado. Además, el pacto garantiza la
igualdad para todos: todos por igual han aceptado someterse a la voluntad general, y por tanto rige
sobre todos por igual. La voluntad general es la norma de la comunidad, está por encima de los
individuos que le han dado forma.
Rousseau distingue dentro del Estado la fuerza o poder ejecutivo y la voluntad o poder legislativo.
El poder legislativo pertenece al pueblo soberano. El legislador sería la persona que elaboraría la ley
y la redactaría, pero sólo se haría ley cuando el pueblo la apruebe tras un sufragio libre. El
legislador nunca será el que ejerza el poder ejecutivo para evitar la corrupción. Tampoco le
corresponde al pueblo el poder ejecutivo sino que es necesario un agente que ejerza la fuerza
pública de acuerdo con los mandatos de la voluntad general. Respecto de cuál sea la mejor forma de
gobierno, Rousseau mantiene como regla general que el gobierno democrático conviene a los
Estados pequeños, el aristocrático a los medianos y la monarquía a los grandes.
-La soberanía reside en el pueblo, es decir, en todos y cada uno de los individuos que de manera
libre se constituyen en un cuerpo político “compuesto de tantos miembros como votos integran su
asamblea". Todos estos individuos son a la vez "ciudadanos, en tanto que depositarios de la
autoridad suprema, y súbditos en tanto que sometidos a las leyes del Estado".
Esta nueva política está basada en la voluntad general, y en el pueblo como soberano. La única
forma de gobierno legal será aquella de un Estado republicano, donde todo el pueblo legisle;
independientemente de la forma de gobierno, ya sea una monarquía o una aristocracia, no debe
afectar la legitimidad del Estado. El poder que rige a la sociedad es la voluntad general que mira por
el bien común de todos los ciudadanos.
En fin, Rousseau plantea que la asociación asumida por los ciudadanos debe ser “capaz de defender
y proteger, con toda la fuerza común, la persona y los bienes de cada uno de los asociados, pero de
modo tal que cada uno de éstos, en unión con todos, sólo obedezca a sí mismo, y quede tan libre
como antes.”