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LOS INCAS

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En el siglo XII, una tribu de indios de América del Sur que vivía en
las montañas del Perú se instaló en el fértil valle del Cuzco. A
finales del siglo XV ya había conquistado un territorio de más de
un millón de kilómetros cuadrados y con una población que
superaba los 15 millones de habitantes. Los incas dominaron este
territorio gracias a su poderoso ejército y a la fabulosa red de
carreteras con lo que lo cuadricularon. Los emisarios se turnaban
(no tenían caballos ni vehículos) y recorrían hasta 240 Km diarios
para recoger y entregar mensajes que llegaban y salían de Cuzco,
la capital. A la cabeza del Imperio estaba el jefe inca, adorado
como un dios y con poder absoluto sobre todos sus súbditos. Pero
cuando en 1525 murió el jefe Huayna Capac. Los dos rivales que se
disputaban el imperio provocaron una guerra civil. En 1532 llegó
un destacamento militar español y encontró un país sumido en le
desorden. Derrotó con facilidad al ejercito inca. Y el Imperio
quedó en manos de los españoles. El ultimo emperador de los
incas fue Tupac Amaru, que murió decapitado en Cuzco (Perú) en
1572.

ORIGENES

ORIGEN LEGENDARIO: El dios sol (INTI) envió a sus dos hijos


MANCO CAPAC y MAMA COLLO para que civilizaran estas tierras,
los coloco cerca del Lago Titicaca para que fundaran la ciudad
sagrada (CUZCO).
Los incas eran una tribu indígena de raza symará, probablemente venida de las orillas del Lago
Titicaca (Bolivia), y que en fecha desconocida emigró a la sierra sur del Perú, donde fundaría su
capital Cuzco (ombligo del mundo, en la lengua quechua de los incas).
LA HISTORIA

Los incas fueron un pequeño grupo militarista, que conquistó a otros pueblos, integró su
cultura y estableció uno de los imperios por antonomasia. Su originalidad no está en el aporte
cultural, sino que en su organización administrativa y política, tema que trataremos con
detenimiento más adelante, interpretada de muy diversas maneras por los cronistas de la
colonización y por historiadores actuales. En los míticos orígenes de los incas puede adivinarse
la migración de un reducido grupo homogéneo desde la cuenca del Titicaca al valle del Cuzco,
ocupado por una población autóctona que dominaron.

Bajo el mando de los ocho primeros soberanos, el dominio inca sólo se extendía por los
alrededores de Cuzco. Con Pachacuti o Pachacutec, sucesor de Viracocha. Quedaron atrás los
tiempos míticos, penetrando los incas en el camino de la historia hacia 1438. Éste fue un gran
político, organizador y conquistador. A él se atribuye la reconstrucción de Cuzco, el cultivo en
terrazas y el establecimiento de almacenes para guardar el grano necesario para la
subsistencia de los trabajadores de la ciudad.
En el sistema conquistador, consolidó el dominio en las zonas cercanas
al Cuzco, incorporó la región Cajamarca, los reinos de Cuismancu y
Chuquimancu en la costa, y la región del Lago Titicaca. Sucedió al
parecer en 1471 con Túpac Yupanqui, que llevó los limites del Imperio a
las máximas cotas; la selva le impidió el avance hacia el este, y el
Pacifico puso barreras naturales hacia el oeste.

En 1493, y tras la lucha sucesoria, se proclamó emperador inca Huayna


Cápac, cuya labor consistió en consolidar la estructura imperial. Aunque
su época no fue conquistadora, cabe señalar la incorporación de las
provincias de Chachapoyas y Moyopampa, y el territorio norteño del
Ecuador, Huayna Cápac murió en 1525, coronándose su hijo mayor
Huáscar en el Cuzco, mientras el hermanastro, Atahualpa, hacia lo propio en Quito. Así se
inició la guerra civil. Que terminó con la victoria de éste. Y la muerte de Huáscar, coincidiendo
con el desembarco de Pizarro en Túmbes, en 1532.

El Imperio Incaico. También llamado Tahuantinsuyo o Tawantinsuyu (cuatro suyos, o puntos


cardinales, con el centro en Cuzco), estaba poblado por unos doce millones de habitantes, con
cierta complejidad étnica (collas o aymarás, quechuas, yungas, atacameños). Para conseguir la
homogeneización cultural, trasladaron parte de la población de una zona recién conquistada a
otra región ya ocupada de antes, y llevaron de ésta a aquella, gente incaizada, para que
actuara como elemento de transculturación. La religión y el idioma también constituyeron
factores unificadores. Apenas conquistada una región, implantaban en ella el culto al sol y la
lengua quechua. Solían, además, llevarse a Cuzco a los hijos de los señores y nobles del pueblo
vencido, para educarlos, junto ala juventud nobiliaria inca. Otro elemento de incaización
fueron los caminos, que configuraron una red de más de 40.000 kilómetros.

ADMINISTRACIÓN

Todos los miembros del Imperio debían prestar el servicio militar, todas las armas eran hechas
por le estado (hondas, lanzas, flechas).

Al conquistar un territorio, la tercera parte iba a la comunidad, la otra parte para el Estado Inca
y la otra parte para el dios Inti (emperador). Las tierras de la comunidad eran repartidas por el
jefe o curaca (funcionario menor), le entregaba a cada familia un tupu (pedazo de tierra). Las
tareas agrícolas se hacían en forma comunitaria, luego los mismos trabajaban las tierras del
estado y las tierras del dios Inti.

ORGANIZACIÓN SOCIAL

Los incas dieron vida a uno de los primeros totalitarismos de la historia. No eran socialistas, ya
que había entre ellos una marcada diferenciación de clases. En cambio, no puede negarse que
fueron totalitarios, pues su estado, el Imperio, regulaba por completo la vida humana aún en
sus aspectos más íntimos y personales.

La célula inicial y fundamental de la sociedad inca era el ayllu, un clan compuesto por varias
familias amplias -relacionadas consanguíneamente- y dueño colectivo de cierta cantidad de
tierra agrícola, en la cual habitaba. El parecido con el calpulli azteca es notorio.
Como el calpulli, también, el ayllu asignaba temporalmente,
“prestaba”, lotes de tierra a sus miembros, para que los cultivasen. El
tamaño del lote dependía de las necesidades personales y familiares
del respectivo beneficiario, y bastaba para satisfacerlas, pero sólo en lo
indispensable… la subsistencia mínima.

Esto dejaba, en cada ayllu, tierras sobrantes, cuyo destino explicaremos


pronto.

Componían el ayllu los puric, vale decir, todos los varones cuya edad y
salud fuesen compatibles con el trabajo agrícola.

Estos puric y sus familias ( en conjunto, los hantunruna) fueron la clase


popular.

Sobre ella, con el crecimiento del Imperio, se fue constituyendo una pirámide… una vasta red
de funcionarios organizados en forma jerárquica. El último en importancia, o sea, el más
cercano a la base, al pueblo- tenía a su cargo diez puric. De aquí podemos deducir el
impresionante volumen de la burocracia incaica. Se ha calculado que por cada 10.000
habitantes del Imperio, existían 1.331 funcionarios.

La capa superior de la pirámide eran los nobles, los orejones, llamados así por los pesados aros
metálicos que usaban, y que los deformaban las orejas. De allí salían los altos funcionarios
administrativos, militares y religiosos, que gobernaban el imperio.

Nos falta la cúspide de esta pirámide social: el emperador, el Sapa-Inca, dios e hijo y
descendiente de dioses, todopoderoso, vitalicio, pero cuyo cargo no era estrictamente
hereditario: a su muerte, su sucesor sería quien él hubiese elegido al efecto, generalmente
entre los hijos de la Coya o esposa principal (pues como sus nobles, el monarca practicaba la
poligamia), quien solía ser, además, su propia hermana o una parienta próxima. El Sapa-Inca
vivía aislado de la plebe, y aun de la nobleza, en medio de un lujo desbordante y de la
aterrorizada veneración de sus súbditos.

Existían, además grupos sociales difíciles de jerarquizar, gente extraída de su ayllu y no


protegida, en consecuencia, por las tradiciones de éste. Eran:

- Los yanaconas, sirviente hereditarios, casi esclavos, del Sapa-Inca y de la nobleza.

- Las mujeres escogidas -por su hermosura- las acllacuna que eran destinadas al servicio
religioso ( las célebres “vírgenes del sol”), a esposas de nobles, o a concubinas del Sapa-Inca.

- Los súbditos comunes del imperio, los hanturuna, agricultores, guerreros del montón y
pequeños burócratas, gozaron de una muy reducida, así nula libertad personal.

El puric no podía cambiar de habitación ni de trabajo. Debía casarse a los veinte años. De lo
contrario, el estado le seleccionaba mujer y lo forzaba al matrimonio; no había en el Imperio
solteros por voluntad propia. La poligamia estaba prohibida al plebeyo. Incluso se le vedaba
cerrar la puerta de casa, a fin de que los burócratas
imperiales tuviesen la posibilidad de entrar a aquélla y
revisarla, en cualquier momento.

Un funcionario del Imperio distribuía las tierras del ayllu. El


exceso, a menudo considerables, se repartía en dos grandes
lotes, uno para el Sapa-Inca y el otro para el sol ( o sea, se le
destinaba a financiar el gasto del culto religioso). Estos lotes
eran laborados y cosechados por los puric del ayllu
correspondiente.

Los puric enseguida, debían cumplir con la mita… turno


anual de trabajo, por lo común utilizando obras públicas. La
leyenda indígena narraba que un emperador incaico, no
teniendo ninguna función útil para la mita de una año. Le
asignó la tarea de cambiar un cerro de lugar, desde el suyo
original a otro distinto.

La raíz de la reglamentación tan minuciosa y asfixiante ha debido ser la dificultad de distribuir y


de emplear óptimamente dos recursos vitales para una nación de agricultores, y escasísimos
en la sierra: el terreno cultivable y el agua de riego. Interesa anotar que la producción de la
“tierra del Sapa-Inca”, en los ayllus, se guardaba en almacenes imperiales, y servía para evitar
hambrunas durante la época de escasez; se repartía, entonces, gratuitamente.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Los incas crearon un extenso imperio unificado política y culturalmente. El régimen era
totalitario pues el estado intervenía en todo, aun en asuntos personales como el matrimonio.

El gobierno era despótico y el cierto modo teocrático, pues como descendientes y


representantes del sol. Los emperadores eran jefes del orden sacerdotal. El mando se
transmitía a los hijos. Funcionarios de todos los niveles actuaban como jueces; los casos más
graves los juzgaban los administradores de mas alto rango y los casos de menor importancia,
los funcionarios de categorías más bajas. Los castigos variaban no solo de acuerdo con el
crimen, sino también de acuerdo a la razón por la cual se había cometido el delito.

Al pronunciar una sentencia, también se tomaba en cuenta la edad del criminal. Un


delincuente joven sin ningún tipo de antecedentes, recibía un castigo mas leve que el que
había transgredido las leyes anteriormente.

En lugar de pagar impuestos, el pueblo trabajaba para el estado. Este impuesto de trabajo se
llama mita y los campesinos lo “pagaban” trabajando en las construcciones, en las minas,
sirviendo al ejercito, o haciendo cualquier tarea que fuera necesaria.

El Inca, el emperador, tomo él titulo de Sapa Inca, “el único emperador”. Se creía que
descendía del dios del Sol y que le mismo era un dios en la tierra, donde su palabra era la ley.
El emperador gobernaba un vasto imperio con ayuda de funcionarios. Quienes formaban parte
de la nobleza. Cuando un nuevo emperador comenzaba su reinado, se celebraba una gran
ceremonia publica en la cual el monarca se colocaba una vincha que señalaba su nuevo rango.
Esta vincha estaba adornada con canutillos de oro y borlas rojas; también le agregaban plumas
de pájaros exóticos.

El monarca visitaba todos los puntos de su imperio tan frecuentemente como podía. Los
emperadores incas fueron trece:

Manco Capac
Sichi Roca
Loque Yupanqui
Mayta Capac
Inca Roca
Yahuar Huacac
Viracocha Inca
Pachacuti Inca Yupanqui (1438-1471)
Topa Inca Yupanqui (1471-1493)
Huayna Capac (1498-1525)
Huascar (1525-1532)
Atahualpa (1532-1533)

Las sucesiones no siempre eran sencillas o pacificas: a menudo


quien llegaba al poder se afianzaba por métodos violentos. Cada inca tomo la costumbre de
construir un nuevo palacio para sí, y de formar un linaje propio llamado panaca. Y gozaban
colectivamente de las propiedades que había reunido el difunto. El nuevo inca, al asumir era
considerado pobre, pero a través del ejercicio del poder volvía a acumular numerosos bienes
que formaban parte del patrimonio privado de su propia panaca.

Los incas se transformaron en miembros de una aristocracia, de la que se extraían los


gobernantes y los secretores. Esta aristocracia practicaba la poligamia. Incluso con funciones
políticas de primer plano.
Para la administración territorial. El imperio se dividía en cuatro partes. Que conjunto
formaban el Tahuanstisuyo (cuatro barrios):

El Chinchsuyo que abarcaba Ecuador y el norte del Perú.

El Antisuyo que se extendía al este hasta la cordillera.

El Constituyo que tomaba al oeste hasta la costa.

El Collasuyo que abarcaba el sur de Perú, parte de Chile y una pequeña franja de la Argentina.

Estas regiones se dividían a su vez, en provincias (Humanis) y cada humani en varias sayas. Las
cuales se componían de ayllus. Las provincias estaban al mando de un gobernador (tukuiricuk)
perteneciente a la nobleza, con atribuciones judiciales y administrativas.
EMPERADOR INCA

GUERRA E IMPERIO

Los incas eran experimentados y valientes guerreros, gracias a los cuales se


formó el gigantesco imperio Inca. Abarcaba 500 tribus indígenas diversas.
Excepto algunas de las selvas y nuestros araucanos, ellas no pudieron resistir
el avance incaniano.
El Imperio Inca fue muy distinto al azteca. Al revés de este, los incas
incorporaban el territorio de los vencidos al dominio y soberanía imperial,
como una provincia más, y le imponían no sólo tributos-pagaderos, si era
posible, en sustancias preciosas, además de sus propios gobernantes y leyes, y
hasta su propia religión, todo sin miramiento alguno.

Si un pueblo en derrota no se sometía a esto de buen grado, los incas


simplemente lo deportaban en masa, a vivir entre otras naciones del Imperio.
Más dóciles a su yugo. Y lo sustituían, en su antiguo hábitat, por colonias de
aquellas naciones dóciles. Estas colonias pacificas y pacificadoras fueron
llamadas mitimanes.

La dirección del imperio, férreamente centralizada en el Sapa-Inca, tenía como sede el Cuzco.
Mas para fines administrativos, se encontraba dividida en cuatro regiones, cada una a cargo de
una especie de virrey muy poderoso, pero que se humillaba hasta la nada frente a su
emperador. Por eso el Imperio Incaico era el Tahuantisuyo “las cuatro regiones del mundo”,
cuyas líneas se intersecaban en la capital, “ombligo de la tierra”.

El gobierno de tan vasto Imperio fue facilitado por el perfeccionadísimo sistema de


comunicaciones de los incas, que se basaba en:

La red de caminos. Surcaba el imperio en todas direcciones. Los caminos con orientación
norte-sur fueron dobles: uno corria por la costa y otro por la montaña. En el desierto, eran solo
huellas, marcadas con estacas; en la sierra, eran escalas talladas en la roca viva; en las zonas
pantanosas, iban sobre terraplenes. Ríos y quebradas se atravesaban por puentes colgantes. A
trechos tenían posadas públicas con provisiones, llamadas tambos.

CAMINO INCA

Los chasquis, correos, que se relevaban como una posta, y que


llevaban noticias, quipus mensajes, y aún cargas livianas, con increíble
velocidad. Se sostiene que el Sapa-Inca comía en el Cuzco,
diariamente, pescado fresco traído de la costa por los chasquis.
Los visitadores, altos y secretos funcionarios, dependientes del
emperador en persona y que recorrían el Imperio constantemente, de
incógnito, para inspeccionar e informal sobre todo cuanto pudiese
interesar al soberano.
CIENCIA

Alcanzó escaso desarrollo. No conocieron los incas la escritura. Su astronomía fue imperfecta,
pero les permitió elaborar un calendario de doce meses lunares, más los días
complementarios. Su invento de mayor ingenio sería el quipu. Lo constituía un cordón central,
del cual salían numerosos cordones laterales. En estos había una serie de nudos. Era un
instrumento para memorizar cifras importantes. Los diversos trenzados y colores de los
cordones indicaban distintos tipos de objetos (por ejemplo, clases de armas en un arsenal) y
los nudos señalaban las cantidades de cada clase. Tenía, además. Otras aplicaciones, muy
complejas.

AGRICULTURA

La agricultura una parte fundamental para los incas. Los agricultores utilizaban métodos muy
adelantados de cultivo y, en la época de la conquista española los antiguos americanos eran
los mejores cultivadores de plantas del mundo. Las patatas de los Andes forman parte de la
contribución a la dieta de los europeos. La mano de obra humana era el elemento vital, ya que
sólo disponían de la llama, que podían acarrear cargas muy pequeñas. Los métodos de
labranza dependían del clima y de la geografía de la zona.
Para conseguir mayor rendimiento de sus cosechas, los incas empleaban ingeniosos métodos
de allanar el terreno formando terraplenes y de riego en las laderas de los terrenos
montañosos. Construir terrazas significaba que podían utilizar más tierra para cultivar y
también ayudaba a resistir la erosión del viento y la lluvia. Estas terrazas están en Machu
Picchu.
Empleaban distintos tipos de abono como pescado podrido, excremento humano y animal,
guano de covaderas etc.…
En la zona andina, el cultivo del suelo era la base de la vida. Los agricultores cultivaban sus
cosechas valiéndose de herramientas sencillas como útiles para excavar, para deshacer
terrones de tierras y azadas.

CAZA Y PESCA

La caza y la pesca constituían actividades importantes en la región andina. La carne y el


pescado formaban parte de la dieta alimenticia, dependiendo de lo que hubiera disponible en
la zona. La vida animal en los Andes era más abundante en las altas montañas del Norte,
donde existían grandes mamíferos, como las vicuñas, parientes salvajes de las llamas, y los
venados. Estos animales se cazaban con arcos y flechas. Pescaban toda clase de animales,
desde mariscos a grandes peces y mamíferos marinos, con redes arpones o cañas. Los anzuelos
los preparaban con púas resistentes de cactus, con conchas con huesos y anzuelos de cobre.

Muchos oficios, como la pesca, se transmitían de padres a hijos. A los niños se les enseñaba a
pescar desde muy temprana edad y a los 14 años salían a pescar solos.

Los cazadores y los soldados incas empleaban hondas como armas de largo alcance. Las
fabricaban de lana de llama trenzada. La piedra se coloca en la parte central. Sujetando ambos
extremos, se hacía girar la honda por encima de la cabeza. Al soltar uno de los extremos la
piedra salía disparada hacia su objetivo con gran precisión. La herida infligida por la piedra
podía ser mortal.
HABITANTES DE LOS ANDES

Los habitantes de la zona andina habitaban en zonas altas o en


zonas costeras. Construían sus ciudades de forma que se
adaptaran a su localización, con materiales que se encontraban en
la región. La construcción típica de las zonas altas tenía un tejido
inclinado de paja y paredes de mampostería. En la costa, los
edificios solían tener paredes de ladrillos de barro (adobe)
recubiertos de barro pintado y techos planos. Las ciudades
elevadas como Machu Picchu, no podían adaptarse a una
disposición regular, al contrario que las ciudades de las zonas
costeras llanas como Chan Chan. Los primeros edificios utilizados
como hogares se remontan al siglo VI a. De c. Las construcciones
públicas, tales como edificios del gobierno, almacenes, puentes y canales, las edificaban los
contribuyentes, como una especie de impuesto, proporcionando el estado los materiales.

Los incas son famosos por sus excelentes construcciones en piedra. Los canteros cortaban
enormes bloques de piedra y arena húmeda para pulirlos. Los bloques encajaban tan bien unos
con otros, que no se necesitaba argamasa.
La ciudad inca de Ollantaytambo contiene algunos de los restos arquitectónicos más
impresionantes de Perú. Cada bloque fue cortado con toda precisión y colocado en una
posición específica.

La capital religiosa y política de los incas, Cuzco, está situada en el corazón de los Andes,
rodeada de montañas. La ciudad estaba dividida en secciones por calles estrechamente
pavimentadas, diseñadas para representar las cuatro partes del imperio azteca. Tenía plazas
para ceremonias, palacios y templos. En el centro de la ciudad sólo vivían los gobernantes y la
nobleza.

Cuzco estaba protegida del enemigo por la fortaleza de Sacsahuamán, construida en una
empinada colina que domina la ciudad por el norte. Se ha calculado que su ejecución duró 70
años y que en ella trabajaron 30.000 hombres. La fortaleza era de piedra extraída allí,
dándosele forma individual a cada gigantesco bloque. Tres impresionantes muros de piedra, de
16m de altura, protegían la fortaleza.

Los palacios incas disponían a veces de baños de piedra, hundidos en el terreno, para que los
reyes descansaran y se bañaran. El agua discurría hasta el baño por unos canales de piedra. Los
baños Tambo Machoy, situados cerca de Cuzco, fueron construidos en el lugar de un manantial
sagrado.

Situada estratégicamente en el borde del imperio inca, la apartada ciudad de Machu Picchu
fue construida, probablemente, a finales del siglo XV. Un fue descubierta por los
conquistadores españoles y su existencia no se conoció hasta 1911. El lugar es un asombroso
ejemplo de arquitectura inca: una fortaleza natural protegida por empinadas pendientes,
rodeada de elevados picos montañosos y a la que sólo se podía acceder por un punto. De sus
143 edificios de granito, unos 80 eran viviendas y el resto edificios de ceremonias, tales como
templos. En Machu Picchu se encontraron muchas momias, la mayoría de ellas mujeres.
VIDA FAMILIAR

El padre trabajaba para sustentar a su familia y pagaba impuestos; la madre trabajaba en el


hogar, ayudaba a su marido en el trabajo y se ocupaba de los hijos. Los incas plebeyos tenían
que educar a sus hijos.
Los incas consideraban importante que una pareja casada tuviera hijos, las mujeres incas al dar
a luz recibían ayuda, cuando daban a luz, de mujeres que habían tenido gemelos y de sus
vecinas. Tras el parto, la madre y el recién nacido se bañaban en el río. El cordón umbilical no
se tiraba, sino que se guardaba en la casa.
Las obligaciones de las mujeres variaban según el rango.
Vivían en casas sencillas, muchas de ellas de una sola habitación principal y muy poco
mobiliario. Las casa incas eran de piedra o de adobe.
El tipo más corriente de casa inca, tanto si era de adobe como de piedra, era rectangular, con
techo de paja y normalmente de una sola habitación. En las casas incas no había mobiliario.
Los bloques de piedras empleados en la construcción de las casas estaban tallados de forma
que encajaban perfectamente unos con otros y no era necesario emplear cemento.
En la región andina podía reconocerse la posición de una persona por el tipo de vasija que
utilizaba para beber. Los campesinos bebían en vasijas de cerámica. Algunas personas
acaudaladas bebían en vasijas de oro o plata.

COMIDA Y BEBIDA

Comían de forma muy sencilla. El maíz era el alimento


principal de su dieta alimenticia, junto con vegetales tales
como frijoles y calabazas. Las patatas y la quinua, una
especie de grano. Con el maíz se preparaba una especie de
gachas, que recibía el nombre de capia, también
habitualmente se comían tortas de maíz. Uno de los platos
favoritos de los incas eran los tamales, una especie de
envoltura de maíz cocido al vapor y relleno de vegetales o
carne, lo habitual era comer dos veces al día
Los incas y sus antecesores comían la tierra carne de la
llama. Sin embargo, lo hacían con moderación, ya que la
llama les era útil para otros mucho menesteres.
Las patatas eran plantas nativas de la región andina y constituían una parte importante de su
dieta alimenticia. Los andinos cultivaban cientos de diferentes variedades de patatas.

COMERCIO
Los plebeyos eran los que sostenían el estado con el pago de sus impuestos. Las personas de
alto rango no pagaban impuestos, como tampoco los pagaban los enfermos e incapacitados.
En el territorio inca, cada provincia tenía que pagar al gobierno cantidades específicas en
concepto de tributo.
Los incas guardaban toda clase de provisiones en almacenes utilizados por los funcionarios del
gobierno y por los necesitados a causa de una enfermedad o después de una crisis o en caso
de sitio. Los mantenían repletos de artículos tales como armas, tejidos, patatas y maíz.
EL GUERRERO

La guerra forma parte normal de la vida, las ciudades estados frecuentemente luchaban entre
sí. En el pueblo inca se educaban en el arte de la guerra y se fomentaba la combatividad.
Los incas añadían territorios recién conquistados a sus imperios, a medida que aumentaban su
poderío y riqueza, sentían sed de nuevas conquistas que enriquecieran
el estado y aumentaran la gloria del emperador.

VIDA RELIGIOSA

La religión influía en casi todos los aspectos de la vida de los incas. Uno
de los muchos focales de sus ritos religiosos eran las edificaciones
sagradas, o templos, dedicados a sus dioses. En la región andina todo el
mundo adoraba a una diversidad de santuarios y objetos y a las fuerzas
naturales asociadas a ellos, conocidas como huacas. En la religión
oficial del estado inca, el dios más importante era el sol. Era una fuerza
dominante y un símbolo de prestigio y poder. Los incas adoraban al sol
fundamentalmente para que les proporcionara abundantes cosechas.

Los principales templos incas dedicados al culto del sol fueron


construidos por el gobierno durante el imperio inca. En Machu Picchu, hay una piedra que
servía de reloj de sol y permitía a la gente calcular el solsticio de verano (21 de junio) para
celebrar el importante festival del dios sol.

La divinidad fundamental era Huiracocha (Pachacamacen la costa), dios creador, eterno,


omnipotente y un tanto alejado: su intervención en los asuntos humanos se producía sólo
excepcionalmente. Esta intervención fue dejada, más bien, a las deidades menores,
representativas de las fuerzas de la naturaleza: las principales, el Sol (Inti) con especial
dedicación a la agricultura, que se representaba como un disco áureo con rayos, la Luna
(Quilla), ligada a la cuenta del tiempo y al calendario, primera deidad femenina. De este
matrimonio descendían los incas. El Dios del Trueno (Illapa), dueño del agua para los cultivos,
la Tierra (Pachamama) y el Mar (Mamacocha).

Pero adicionalmente, había una religión animista. Es decir, se suponía que en una multiplicidad
de objetos y lugares- las huascas- alentaban espíritus y fuerzas sobrenaturales, capaces de
beneficiar o dañar. Por tanto, debía temérseles y honrárseles. Eran manifestaciones de
Huiracocha. Una huaca característica fue la apacheta, pequeño montón de piedras a la vera del
camino, en un lugar difícil. El indio que pasaba añadía una piedra más, o una ofrenda distinta,
al montón.
Existía un sumo pontífice Uillac Umu, de él dependían los sacerdotes.
Fue común la creencia en la vida futura, después de la muerte física. Eran enterrados con toda
clase de objetos que pudieran serle útiles. Mediante el estudio de los objetos encontrados en
las tumbas, los códices prehispánicos y los primitivos manuscritos coloniales, los arqueólogos
pueden deducir algunas de sus creencias sobre la muerte y la otra vida.
En la sociedad andina se cuidaban las momias como si estuviesen vivas. Los vivos consultaban
a menudo a sus difuntos sobre temas importantes. Con ocasión de festivales especiales, las
momias de los emperadores eran paseadas por las calles.
Mientras más objetos colocaban en una tumba, más rico era el individuo. En muchas tumbas
andinas han encontrado figurillas de madera, que representan al hombre. Pero tumbas
repletas de objetos de oro y en las que el cuerpo del difunto había sido preparado con más
esmero, indican que no todos eran iguales.
En cuanto al culto -complejo y de creciente boato y misterio, llegó a centrarse en Inti, el Sol, y
a ponerse al servicio de la expansión del Imperio, y de la grandeza y divinización del Sapa-Inca:
el sacerdote supremo era hermano de aquél. Existieron sacrificios humanos, pero únicamente
en circunstancias excepcionales, era corriente estrangular ritualmente mujeres,, o también la
víctima era despellejada viva.
También celebraban festividades religiosas todos los meses del año. Estas son las
celebraciones de Septiembre dedicadas a diversas diosas. Esta festividad se celebra bajo el
patrocinio de los dioses del sol y de la luna.

MEDICINA

Los tratamientos de las enfermedades eran una mezcla de magia y un cierto conocimiento del
cuerpo. Además las comadronas, los curanderos y los médicos eran frecuentemente mujeres
bien versadas en el empleo de las hierbas. Los incas creían que la enfermedad obedecía a una
causa sobrenatural. Los incas utilizaban orina para bajar la fiebre y a menudo se sangraban, los
cirujanos incas practicaban orificios en el cráneo y amputaban miembros si era necesario,
utilizaban cuchillos de obsidiana y lancetas para practicar la cirugía.
Diversas plantas y hierbas se utilizaban con fines medicinales. El guaco se tomaba para tratar el
reumatismo y para tratar picaduras de animales venenosos. Algunas raíces se empleaban
especialmente, para tratar enfermedades del riñón y las judías
redondas se tomaban para los problemas de la circulación. La quinina
procedente de la corteza de una árbol peruano, se tomaba, a pesar de
su sabor amargo, para prevenir y tratar la malaria
A los hombres y mujeres se les exigía tejer, hilar, fabricar cuerdas y
telas para el imperio como forma de impuesto. Las mujeres tejían
mientras que los hombres hacían bordajes y ropas.

VESTIMENTA

La forma de vestir reflejaba la clase social de una persona. La gente de


buena posición llevaba ropas de buen material, con adornos
primorosos de colores vivos. Los incas fabricaban sus telas a partir de
la lana, aunque en la costa se prefería el algodón. La gente común llevaba telas de lana de
alpaca, mientras que los nobles las llevaban de lana sedosa de vicuña.
Los hombres peruanos llevaban una pequeña bolsa bajo el manto, colgada del
hombro. En ella llevaban hojas de coca para masticar y amuletos
En la región andina la gente llevaba gorros de punta, de lana o algodón.
Los incas hacían sandalias con cuero del cuello de la llama. En potras regiones,
las sandalias eran de lana o, de fibra de áloe.
En algunas tumbas peruanas antiguas se han descubierto ponchos finamente
tejidos envolviendo momias.

ALFARERIA

La cerámica decorada es uno de sus logros más impresionantes. Los ceramistas


no utilizaban el torno alfarero, fabricaban una gran variedad de tipos, que
pintaban, esculpían o tallaban con fines decorativos. Las mejores piezas de
cerámica eran para los ricos o para uso rituales. La cerámica de uso diario era
más sencilla. Puesto que no disponían de sistema escrito, la cerámica es una
fuente valiosa de información de las sociedades que la fabricaron sus ideas religiosas y sus
influencias culturales.

TRABAJOS CON PLUMAS

Los colores vivos y el brillo natural de las plumas de las aves tropicales las convertían en un
objeto valioso para el comercio y el pago de tributos. Las aves tropicales se cazaban y se
criaban en cautividad por sus plumas, con las que se conseguían los más asombrosos dibujos y
modelos. Los incas utilizaban las plumas como parte de su indumentaria y elaboraban con ellas
tejidos para ocasiones especiales. También las utilizaban para decorar tocados y túnicas y
preparar mosaicos, plumas pegadas a un soporte, con los que adornaban objetos duros como
escudos.
Los antiguos peruanos fabricaban abanicos de colores vivos con plumas de aves tropicales.
Estos abanicos se utilizaban para refrescarse en climas cálidos. Los peruanos fabricaban
muchos objetos prácticos con plumas, especialmente de loros y cotorras, que eran sus aves
preferidas.

METALES PRECIOSOS

La tradición peruana de elaborar objetos magníficos a partir de metales preciosos comenzó


hace 3.500 años, antigüedad de las piezas de metalistería más remotas encontradas en los
Andes. Poco a poco se fueron desarrollando métodos para trabajar los metales y estos se
usaron ampliamente en América del Sur antes de la Era Cristiana. Algunos de los metales
preciosos más corrientes de las Américas eran el oro, la plata y el platino. Principalmente se
empleaban combinaciones de oro y plata y de cobre y oro, llamadas tumbaga. Dado el valor
del oro, llevar joyas de este metal era signo de riqueza y poder de una persona. Cuando moría
una persona rica, su tumba se llenaba de objetos de oro y plata, incrustados de piedras
preciosas.
Los incas elaboraban vasijas y estatuas utilizando el método de vaciado, vertiendo metal
fundido en un molde.
A los incas les gustaban toda clase de piedras y sus expertos artesanos hacían objetos
exquisitos a partir de ellas. Los incas preferían la turquesa, que incrustaban en objetos de oro y
plata.

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