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ENSAYO

El documento aborda el dengue como un problema de salud pública en comunidades de La Vega, destacando su transmisión por el mosquito Aedes aegypti y los factores ambientales y sociales que favorecen su propagación. Se enfatiza la necesidad de implementar políticas públicas sostenibles y estrategias educativas para fortalecer la prevención y el control de la enfermedad, considerando el impacto del cambio climático y la vulnerabilidad social. Además, se concluye que el control del dengue requiere un enfoque integral que involucre la corresponsabilidad entre el Estado y la comunidad.

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ENSAYO

El documento aborda el dengue como un problema de salud pública en comunidades de La Vega, destacando su transmisión por el mosquito Aedes aegypti y los factores ambientales y sociales que favorecen su propagación. Se enfatiza la necesidad de implementar políticas públicas sostenibles y estrategias educativas para fortalecer la prevención y el control de la enfermedad, considerando el impacto del cambio climático y la vulnerabilidad social. Además, se concluye que el control del dengue requiere un enfoque integral que involucre la corresponsabilidad entre el Estado y la comunidad.

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Integrantes del grupo

Mileana Rocío Pérez Guzmán- 2024-0045

Germayolin Mora Hernández- 2024-0018

Arlette Michelle Santos Polanco-2024-0017

Maria Mercedes Peralta-2024-03885.

Meiby Rivas -2023-0553

Línea de investigación:
Dengue

Título:
Nivel de conocimientos e importancia del dengue y acciones de
prevención en comunidades: Estudio comparativo de dos
comunidades de La Vega
El dengue es una enfermedad infecciosa, la cual, sin tratamiento médico, en algunos
casos, puede llevar a la muerte. Se transmite mediante la picadura de la hembra del
mosquito infectado Aedes aegypti, principal vector, que se cría en el agua acumulada en
recipientes y objetos en desuso, actualmente extendido por gran parte de las regiones de
clima tropical y ecuatorial del mundo.
También mediante otro vector, el Aedes albopictus, cuya máxima actividad se desarrolla
durante el día. Este serocomplejo está conformado por cuatro serotipos denominados
DENV1 a DENV4. Los cuatro serotipos circulan periódicamente en áreas endémicas e
hiperendemicas y, sin distinción algún, todas causan la enfermedad conocida como el
dengue.
En el contexto de las comunidades de Las Maras y El Higüero, el dengue representa uno
de los principales problemas de salud pública, asociado al incremento de los casos
provocados por el mosquito Aedes aegypti. Factores ambientales como la acumulación
de agua estancada, el manejo inadecuado de los desechos sólidos y la falta de medidas
preventivas sostenibles han favorecido la proliferación del vector en estas zonas. En los
últimos años se ha observado un aumento progresivo de los casos de dengue,
principalmente en periodos de lluvia, afectando en mayor proporción a niños y adultos
jóvenes. A esto se suma la escasa educación sanitaria de la población y el
desconocimiento sobre la importancia de la prevención.
Este ensayo tiene como objetivo analizar, a partir de una revisión de diversos artículos
científicos, los factores ambientales, sociales, culturales y médicos que influyen en la
propagación del dengue en la República Dominicana y América Latina. Además, se
evaluará el impacto del cambio climático, la vulnerabilidad social, las estrategias de
prevención y la percepción comunitaria, con el fin de identificar enfoques sostenibles
que fortalezcan la educación sanitaria, la equidad social y las políticas públicas para un
control más efectivo de esta enfermedad.
El dengue representa una de las enfermedades infecciosas más extendidas y complejas
del siglo XXI, con una incidencia en constante aumento a nivel mundial. La
Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2024) advierte que cada año se registran
más de 3 millones de casos en América Latina y el Caribe, lo que convierte a esta región
en un punto crítico para la propagación del virus. En la República Dominicana, el
dengue ha pasado de ser una enfermedad estacional para convertirse en un problema de
salud pública recurrente. La combinación de factores ambientales, sociales y
estructurales ha favorecido la expansión del mosquito Aedes aegypti, cuya adaptación a
entornos urbanos ha facilitado su persistencia incluso en períodos de sequía. Los
estudios revisados en los artículos coinciden en que el dengue no es solo una
enfermedad viral, sino un fenómeno influido por múltiples determinantes sociales y
climáticos que deben ser abordados de manera integral.

Uno de los factores más relevantes identificados por la literatura científica es el cambio
climático. Las variaciones de temperatura, humedad y precipitación generan
condiciones ideales para la reproducción del vector. Según Tapia, Arredondo-Abreu,
Delgadillo, Ruiz-Matuk y Paulino-Ramírez (2023), los períodos de aumento térmico y
lluvias intensas en República Dominicana se correlacionan directamente con un
incremento en los casos de dengue. De acuerdo con sus datos, la temperatura media de
28 °C y una humedad superior al 70 % favorecen la supervivencia de las larvas y la
proliferación del mosquito en ambientes domésticos. Esto evidencia cómo el
calentamiento global no solo amplifica la distribución del Aedes aegypti, sino que
también altera los patrones de transmisión. Además, la urbanización desordenada, el uso
inadecuado del agua y la acumulación de desechos sólidos amplifican los efectos del
clima, generando criaderos en patios, techos y áreas públicas. Este conjunto de variables
demuestra que el dengue debe entenderse como una enfermedad sensible al clima y a las
condiciones socioambientales de las comunidades.

En esa misma línea, los artículos analizados destacan la influencia de los determinantes
sociales de la salud en la propagación del dengue. La pobreza, el bajo nivel educativo, la
falta de acceso a servicios básicos y la exclusión social son elementos que incrementan
la vulnerabilidad de la población. En barrios marginados, las familias suelen almacenar
agua en tanques sin tapas, desconocen las medidas preventivas y carecen de asistencia
médica oportuna. Según los resultados de la revisión, las poblaciones con menor ingreso
económico y menor escolaridad presentan tasas de incidencia hasta tres veces mayores
que las zonas con mejor infraestructura. Esto demuestra que el dengue no puede
abordarse únicamente desde la biomedicina, sino desde una perspectiva social y
estructural. Como señala la OPS (2024), la lucha contra el dengue requiere la
implementación de políticas de equidad social y salud ambiental que prioricen a las
comunidades más vulnerables.

Otro hallazgo significativo en la literatura es la eficacia de las intervenciones educativas


y comunitarias. Los programas de educación sanitaria que promueven la eliminación de
criaderos, la limpieza del entorno y el uso responsable del agua muestran resultados
positivos cuando se realizan de forma continua. No obstante, la mayoría de las
campañas en América Latina tienen carácter temporal y se activan únicamente durante
los brotes epidémicos. Según Cárceles Ortega, Colomé-Hidalgo, Gil de Miguel (2023),
la educación sostenida y la participación comunitaria reducen los índices de infestación
en más de un 40 % cuando se involucran líderes locales, escuelas y centros de salud. El
trabajo intersectorial entre salud, educación y medio ambiente resulta fundamental para
generar una conciencia social duradera. Además, el uso de medios de comunicación y
redes sociales ha mostrado ser una herramienta útil para difundir información veraz
sobre la enfermedad y contrarrestar los mitos que circulan en la población.

Desde el punto de vista médico y farmacológico, los artículos revisados coinciden en


que el tratamiento del dengue continúa siendo principalmente sintomático. Actualmente,
no existe un antiviral específico aprobado para erradicar el virus, por lo que el manejo
clínico se basa en la hidratación, el control de la fiebre y la vigilancia médica para
prevenir complicaciones hemorrágicas. En los casos graves, la intervención hospitalaria
temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte del paciente. En cuanto a
la prevención biológica, los avances científicos han permitido el desarrollo de vacunas
como Dengvaxia y Qdenga. La primera, aunque fue un hito en la historia médica, tiene
limitaciones importantes, ya que solo puede aplicarse a personas que previamente hayan
padecido la enfermedad. Por su parte, (Qdenga), más reciente y de cobertura
tetravalente ha mostrado una eficacia superior en individuos sin infección previa,
aunque su seguridad a largo plazo aún se encuentra en evaluación. Estas limitaciones
evidencian que, a pesar de los avances científicos, la prevención ambiental y la
participación social siguen siendo los pilares más sólidos para controlar la enfermedad.

La percepción social del dengue es otro aspecto crítico identificado en la revisión. En


muchas comunidades, los síntomas iniciales suelen confundirse con un resfriado o una
“gripe fuerte”, lo que retrasa la búsqueda de atención médica. Este desconocimiento
provoca un aumento de los casos graves y de la mortalidad, especialmente entre niños y
adultos mayores. De acuerdo con los artículos (5, 7 y 8), la falta de educación sanitaria
y el escaso conocimiento sobre los signos de alarma son factores que contribuyen
significativamente a la expansión del dengue. Por ello, se recomienda fortalecer las
estrategias de comunicación social y diseñar materiales educativos adaptados a cada
contexto cultural. Las escuelas, iglesias y juntas de vecinos pueden jugar un papel
determinante en la diseminación de información precisa sobre la prevención y el manejo
del dengue.

Finalmente, los resultados de los artículos sugieren la urgencia de implementar políticas


públicas sostenibles que integren los componentes ambiental, educativo, social y
sanitario. El control del dengue no debe limitarse a acciones puntuales de fumigación o
limpieza; requiere de una planificación a largo plazo, con participación de los gobiernos
locales, el sector salud y la sociedad civil. En República Dominicana, la
descentralización de la vigilancia epidemiológica y la mejora de la infraestructura
sanitaria son pasos esenciales para reducir los brotes recurrentes. Asimismo, la
integración del componente climático en los sistemas de alerta temprana permitiría
anticipar los picos de transmisión y preparar a las autoridades sanitarias de forma más
efectiva. Como se concluye en varios artículos, la sostenibilidad del control del dengue
depende de la corresponsabilidad entre el Estado y la comunidad.

Para finalizar el desarrollo de este ensayo, el dengue es un fenómeno complejo que


trasciende el ámbito médico. Su control requiere un enfoque integral que considere los
determinantes sociales, ambientales y culturales que lo perpetúan. El cambio climático,
la pobreza, la falta de educación y la deficiencia en políticas públicas actúan como
factores interconectados que facilitan su propagación. Superar esta realidad implica
fortalecer la educación sanitaria, promover la equidad social y consolidar políticas
preventivas basadas en la evidencia científica. Solo mediante un esfuerzo conjunto y
permanente se podrá reducir el impacto del dengue y mejorar la salud colectiva de las
poblaciones latinoamericanas.
REFERENCIAS:

 Reyes-Baque JM, Cortez-Calle MS, Baque-Reyes K, et al. Aspectos clínicos y


epidemiológicos por el virus del dengue. 2024.

 Cárceles Ortega G, Colomé-Hidalgo M, Gil de Miguel Á, et al. Caracterización


epidemiológica del brote de dengue en poblaciones urbanas. 2023.

 Tapia L, Arredondo-Abreu C, Delgadillo M, Ruiz P, et al. Transmisión del virus


del dengue y su relación con factores ambientales. 2021.

 Siza Carrión DP, Valdés González EM. Determinación de las estrategias más
efectivas para la prevención del dengue en comunidades vulnerables. 2025.

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