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© CEA. Ediciones Valbuena, S.A.
ISBN: 978-84-9147-578-1
Editado en abril de 2018
Tema 4
Detección y medida de las radiaciones.
Factores de exposición: kilovoltaje,
miliamperaje, tiempo de exposición.
Interrelación. Radioprotección:
Concepto, objetivos y principios
generales. Dosimetría individual:
Dosis máxima permisible y grupos
de riesgos. Dosimetría de área:
Clasificación de zonas, señalización y
sistemas de acceso y control.
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
Guion-resumen
1. Detección y medida de las 4.5. Magnitudes de interés en la
radiaciones dosimetría del paciente
1.1. Introducción 4.6. Resumen de las unidades y
magnitudes radiológicas
1.2. Detectores utilizados en las
instalaciones de radiología y 4.7. Tasa (o razón de dosis)
medicina nuclear
4.8. Límites de dosis
1.3. Dosimetría personal y ambiental
5. Dosimetría de área: clasificación de
2. Factores de exposición: kilovoltaje, zonas, señalización y sistemas de
miliamperaje, tiempo de exposición. acceso y control
Interrelación
5.1. Normas de protección para
2.1. Kilovoltaje trabajadores expuestos
2.2. Miliamperaje 5.2. Medidas de vigilancia para la
protección de los trabajadores
2.3. Tiempo de exposición
expuestos
3. Radioprotección: concepto, objetivos
5.3. Clasificación del trabajador
y principios generales
expuesto
3.1. Antecedentes históricos
5.4. Clasificación y delimitación de
3.2. Principales organismos relacionados zonas
con la seguridad nuclear y
5.5. Señalización de zonas
protección radiológica
5.6. Vigilancia radiológica de zonas
3.3. Concepto, objetivos y principios
generales 5.7. Vigilancia dosimétrica
4. Dosimetría individual: dosis máxima 5.8. Determinación de las dosis
permisible y grupos de riesgos
5.9. Vigilancia médica
4.1. Definicion de magnitud y unidad
5.10. Generalidades de protección
4.2. Unidades y magnitudes referentes a radiológica en radiodiagnóstico
la radiactividad
5.11. Otras tablas de interés
4.3. Unidades y magnitudes referente a
la dosimetría
4.4. Unidades y magnitudes referentes a
la proteccion radiológica
4-2
Detección y medida de las radiaciones
1. Detección y medida de las radiaciones
1.1. Introducción
En este tema explicaremos cuáles son las diferentes técnicas, así como los fundamen-
tos físicos de los equipos implicados en la detección y medida de las radiaciones. Más en
particular, veremos cómo se hace esto en el ámbito de la Radiología y la Medicina Nuclear.
Para poder detectar la presencia de radiaciones ionizantes, se utilizan equipos que fun-
cionan de muy diferente forma, y también denominados de múltiples maneras. En la biblio-
grafía consultada se manejan los nombres de detector, contador, espectrómetro, dosímetro,
monitor, medidor, cámara, sistema dosimétrico… Hay que empezar explicando una primera
diferencia, entre detectores y dosímetros. Y esta es que los detectores son más generales que
los dosímetros. Los primeros se refieren tanto a magnitudes radiométricas como dosimétri-
cas, ámbito único de los segundos. Detector, por otra parte, es entendido por la Real Aca-
demia Española como “aparato que sirve para detectar”. En este caso, hablamos de radiación.
Es importante el uso de detectores adecuados, según sus especificaciones, en las
instalaciones de Rayos X y de Medicina Nuclear. Con ello se podrá garantizar que no
hay efectos lesivos derivados del uso de esa radiación entre el personal de los servicios
hospitalarios, así como tampoco en los pacientes.
De una manera más general, según un criterio funcional, dividiremos los detectores en:
— Sistemas de imagen (gammacámara…).
— Sistemas de dosimetría (dosímetros personales…).
— Sistemas de monitorización de la radiación (contador Geiger…).
Si atendemos a la necesidad o no de un sistema electrónico asociado, se suele hablar
de detectores activos y pasivos. Los detectores activos necesitan de ese sistema asociado
mientras existe la interacción radiactiva. Es el caso de una gammacámara, por ejemplo. Los
detectores pasivos no lo necesitan.
Se habla de detectores contadores para denominar aquellos que son capaces de detectar
cada uno de los eventos de interacción. Es el caso del Contador Geiger, por ejemplo. Los
detectores se denominan integradores si la señal de salida es la suma de toda la radiación que
ha interaccionado con el detector.
Los dosímetros, por poner un ejemplo, son Detectores Integradores Pasivos. El ya
mencionado Contador Geiger es un Detector Contador Activo.
Como decíamos sobre la dosimetría, su lógica radica en que, además de medir la pre-
sencia de radiación, es necesario medir las dosis absorbidas de la misma. Esto tiene especial
interés, por ejemplo, para el hecho de realizar la vigilancia radiológica de los trabajadores de
estos servicios. En tal caso hay una doble opción:
— Hacer un estudio de la tasa de exposición o la tasa de dosis absor-
bida en las instalaciones de trabajo. Hablamos, en este caso, de la
dosimetría ambiental.
4-3
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
— Hacer un estudio individual periódico de las dosis que va acumulando cada
individuo. En este segundo caso hablamos de la dosimetría personal.
1.2. Detectores utilizados en las instalaciones de radiología y medici-
na nuclear
Decíamos antes que la lógica del funcionamiento de los diferentes detectores es variada.
Algunos de ellos son:
— Detectores de ionización de gases.
— Detectores basados en excitaciones de luminiscencia en sólidos.
— Detectores basados en fenómenos de disociación de la materia.
1.2.1. Detectores de ionización de gas
En este caso, la idea de su funcionamiento tiene que ver con el hecho de que, al llegar
la radiación ionizante a un gas, esta provocará la ionización de una parte de sus átomos.
A partir de aquí se liberan iones positivos y electrones, con lo que el gas pasa a conducir
parcialmente la electricidad. La intensidad de la corriente eléctrica producida está directa-
mente relacionada con la intensidad de la radiación incidente. Aquí entraría el Contador
Geiger.
En este caso, el detector es un recipiente lleno de gas. En él se crea un campo eléctrico,
mediante la introducción de dos electrodos a diferente potencial. Con ello, al incidir una
partícula radiactiva en el gas, los iones positivos y negativos generados tienden a separarse,
colectándose en los electrodos y produciéndose una señal eléctrica que se puede medir. La
velocidad respectiva de electrones e iones positivos, en su camino respectivo hacia ánodo
y cátodo, suele estar en la razón 1000 a 1.
Esquema de una cámara de ionización.
4-4
Detección y medida de las radiaciones
Nótese que la amplitud de tal señal eléctrica será proporcional al número de iones de
cada signo colectados en los electrodos.
La carga que se colecta varía en función de la tensión de polarización aplicada a los
electrodos. Se obtienen así diferentes regímenes de funcionamiento, como los que se indican
en la siguiente figura:
V (voltios)
Régimen de funcionamiento de los detectores de gas.
Con bajo voltaje de operación (tensión entre electrodos pequeña) una parte de los
iones producidos en el interior de la cámara puede recombinarse. Así, la cantidad que se
colecta en el electrodo de detección es menor que la de iones iniciales producidos. Este
efecto de recombinación va disminuyendo a medida que se aumenta la tensión de pola-
rización.
A partir de un valor determinado de la tensión de operación, se colectan todos los
iones producidos. Hablamos entonces de cámaras de ionización.
A) Cámaras de ionización
4-5
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
En el caso de las cámaras de ionización, nos encontramos con que cada partícula
produce una cantidad pequeña de iones. La consecuencia es que dichos detectores no
pueden actuar como contadores, ya que esa cantidad no es detectable.
Cada equipo trabaja con una tensión diferente, dependiendo del gas del que se ha
rellenado la cámara, de la presión de ésta y de su volumen y geometría.
No existen ionizaciones secundarias, de forma que el número de electrones que se
colectan en el ánodo es el mismo producido por la ionización primaria de la propia partícula
incidente. Esto es debido a la no utilización de tensiones altas. Con todo, estamos aquí en
condiciones de medir el número de ionizaciones producidas en cada detector. Sabiendo la
energía necesaria para formar un par de iones, podemos calcular la energía depositada por
la incidencia de la radiación en el gas. La cámara de ionización funciona, pues, como un
dosímetro, muy válido para la dosimetría ambiental.
Un caso particular de cámara ionización, en forma de pozo, es el de los Activímetros,
también llamados Calibradores de Dosis. Estos son utilizados en los Servicios de Medicina
Nuclear para conocer la actividad de un trazador contenido en vial y, entonces, saber qué
dosis se le va a administrar a un paciente.
En el interior del activímetro se introduce el material radiactivo. La corriente producida
por la radiación indicará su actividad. El aparato ya debe encontrarse convenientemente
calibrado en las unidades deseadas (Becquerel, en el SI, o Curio).
Al depender la respuesta del activímetro (como todas las cámaras de ionización) de la
naturaleza del radionúclido, estos suelen tener un selector para elegir el utilizado de entre
los más habituales.
B) Contadores proporcionales
Si aumentamos la tensión de polarización entre los electrodos, se llegará a un punto
en el que aumenta considerablemente la carga colectada en ánodo y cátodo. ¿Por qué?
Porque los iones primarios producidos por la interacción radiación-materia provocan nuevas
ionizaciones en el gas.
La señal recogida es, en este caso, proporcional a la energía absorbida en el detector.
Los impulsos producidos en un contador proporcional de gas son de pequeño tamaño.
Será necesaria, entonces, la utilización de equipos para amplificar la señal. Estos equipos se
utilizan en la detección de rayos X o rayos γ de baja energía, ya que la señal detectada es
proporcional a la energía liberada por la partícula incidente.
Para mantener la proporcionalidad se necesita controlar el desarrollo por fotoionización
de la avalancha. Se utiliza un gas orgánico que absorbe los fotones ultravioleta (el gas
moderador o, del inglés, “quencher” o “gas de quenching”). Las mezclas
usuales son un gas noble con un gas orgánico (i.e. Ar+10% CH4) G=104-105.
4-6
Detección y medida de las radiaciones
Cámaras de ionización
Contador Contadores GM
proporcional
Algunos detectores de ionización de gas.
C) Contador Geiger-Müller (GM)
Continuando el proceso de aumento de la tensión entre electrodos, la ionización
secundaria sigue aumentando. Llega un momento (a partir de los 400 V) en el que se
produce una avalancha de electrones, derivada de la llegada masiva de estos al ánodo. A
partir de aquí se obtiene un impulso de gran amplitud, independiente de la energía de la
radiación incidente. Estamos entonces en la Región Geiger-Müller.
Este tipo de contadores no nos proporcionan información sobre el tipo de radiación
incidente, pero tienen la gran ventaja de que son autónomos, en el sentido de que no
necesitan amplificación de la señal. El pulso de salida es ya importante, con lo que se
simplifica muchísimo la electrónica requerida.
A partir de la Región Geiger-Müller, sucesivos aumentos de tensión sólo provocarían
un régimen de descarga continua y, finalmente, el deterioro del detector.
1.2.2. Detectores basados en excitaciones de luminiscencia en sólidos
En tales detectores, al atravesar ciertas sustancias la radiación ionizante, esta cede a
dichos materiales parte de su energía. Con eso se provocan fenómenos de luminiscencia
con emisión de fotones en el rango luminoso. Entonces sólo restaría medir la cantidad de luz
emitida para conocer cuánta radiación provocó ese fenómeno. Los cristales
centelleadores de la gammacámara, con sus fotocátodos y tubos fotomultipli-
cadores, son un buen ejemplo de ello.
4-7
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
Centelleador Fotocátodo Multiplicador
de electrones
Radiación Luz Electrones Señal eléctrica
incidente
Los cristales de centelleo (o centelleadores) pueden ser orgánicos, de tipo plástico, o
inorgánicos. En este caso, uno de los materiales típicos de los que se fabrican es el yoduro
sódico dopado con talio –INa(Tl)–. Su propiedad fundamental es que absorben los fotones
gamma, generando un destello luminoso, entre el visible y el ultravioleta. Típicamente
hablamos de una generación de 20 a 30 fotones por cada 100 eV de energía absorbida por
el cristal de centelleo.
Tómese nota del hecho que el INa no dopado con talio sólo sería centelleador a
temperaturas muy bajas. La introducción de pequeñas cantidades de talio modifica esto,
de forma que el cristal es centelleador también a temperatura ambiente. Estos cristales, de
medidas respetables, se producen en hornos especiales de difusión iónica, en un proceso
con temperaturas controladas muy cuidadosamente.
El mecanismo de producción de los fotones luminosos tiene que ver con un proceso
de excitación de los electrones a órbitas de mayor energía, a partir del choque de la radiación
incidente con el material. A partir de ahí, cuando los electrones regresan a sus estados
primitivos, se produce la emisión de luz.
La cantidad de luz producida por el centelleador ante una interacción gamma es
proporcional a la energía que transfiera la radiación a dicho cristal.
Haremos ahora un pequeño balance de las ventajas y los inconvenientes del NaI(Tl)
como material para la fabricación de los centelleadores:
— Ventajas:
• Su relativamente alta densidad, d = 3,67 g/cm3, y su número atómico,
también relativamente alto. Esto hace que el material absorba bien la radiación
y que sea un buen detector, tanto de rayos X como gamma, en un rango de
energía de 50 a 250 keV.
• Es un centelleador relativamente eficiente, produciéndose un fotón de luz
visible por, aproximadamente, 30 eV de radiación absorbida.
• Es transparente a sus propias emisiones de centelleo, de forma que se pierde
poca luz emitida a causa de autoabsorción. Esto es así incluso
en el caso de cristales de centelleo relativamente grandes.
• Pueden ser fabricados centelleadores bastante grandes.
4-8
Detección y medida de las radiaciones
— Desventajas:
• Fragilidad, tanto ante stress mecánico como térmico.
• El NaI es higroscópico. Las atmósferas húmedas pueden provocar malfun-
cionamiento del centelleador.
• Con radiación gamma de alta energía, mayor de 250 keV, el mecanismo
predominante de interacción es la dispersión Compton. En ese caso, se
requerirían cristales más grandes para asegurar la eficiencia de la detección.
Ya tenemos, en este momento, fotones de luz procedentes del cristal de centelleo.
Estos, a través de un acoplamiento óptico, pasan al fotocátodo, situado en la superficie de
entrada de los tubos fotomultiplicadores (TFM o, en inglés, PMT). Entre el centelleador y
el fotocátodo suele haber una sustancia ópticamente adecuada, que minimiza la reflexión
y facilita el acoplamiento óptico.
En dichos tubos fotomultiplicadores se producirán electrones (por efecto fotoeléctrico),
al incidir los fotones emitidos por el centelleador (o cristal de centelleo) en el material del
fotocátodo. Este suele estar típicamente fabricado de CsSb, u otro material similar, que
produce electrones una vez que es excitado por la luz. Generalmente se suelen producir de
1 a 3 fotoelectrones por cada diez fotones de luz visible que alcanzan el fotocátodo.
A partir de estos electrones iniciales producidos por el fotocátodo, la corriente se
amplifica en los tubos fotomultiplicadores. Los tubos fotomultiplicadores son los más antiguos
de los fotosensores utilizados. En esencia, un tubo fotomultiplicador es un tubo de vacío
con una serie de electrodos, llamados dínodos. Entre esos electrodos existe una diferencia
de potencial. El primero, generalmente, tiene una tensión típica del orden de 200 a 400 V.
A partir de ahí esta se aumenta, de forma que en el segundo dínodo es de 50-150 V más,
y así sucesivamente. Es muy importante que la fuente de tensión sea muy estable, ya que
los factores de multiplicación en los dínodos son muy sensibles a cambios en su voltaje.
Un TFM típico tiene unos diez dínodos. El fotoelectrón procedente del fotocátodo va
chocando con cada uno de esos electrodos, produciéndose nuevos electrones. Todos son
atraídos hacia el dínodo siguiente.
Dínodos
Reflector Electrón (emisión secundaria e-)
Ánodo
emitido
Cristal
Cable
coaxial de
salida
Fotones incidentes
Fotocátodo
Esquema típico de montaje centelleador-fotocátodo-TFM.
4-9
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
Finalmente, en el ánodo se colecta una corriente que constituye la señal de salida del
tubo fotomultiplicador. Esta señal se procesará a continuación.
Este tipo de detectores es rápido, lo cual es muy importante cuando la tasa de radiación
es elevada. Además, son detectores muy sensibles, ya que la densidad del material (sólidos)
es mayor que la de los detectores de ionización de gas.
1.2.3. Detectores basados en disociación de la materia
En este caso, se utilizan otras propiedades de la interacción radiación-materia, como
su capacidad de producir disociación (rotura de enlaces) en ella. Las radiaciones ionizantes
pueden incidir sobre una película fotográfica y ennegrecerla, al producirse cambios en las
sales de plata contenidas en ella. Midiendo la intensidad de ennegrecimiento de la película,
se puede deducir la dosis de radiación recibida.
Los detectores de película son típicamente utilizados para dosimetría personal. Es
decir, para medir la exposición acumulada recibida por el personal que trabaja con
radiactividad. Se trata de un simple contenedor de plástico que contiene una película
radiosensible. Dentro de él pueden ponerse varias tiras de materiales de diferentes densi-
dades a modo de filtros. Estos materiales pueden ser, por ejemplo, aluminio, cadmio… Las
tiras atenuarán la radiación incidente, reduciendo el grado de exposición de la película
situada bajo ellas.
Obviamente, en función del tipo de radiación incidente en el conjunto, se producirá
una atenuación u otra. Esta, además, también será función del material de cada tira, que
tendrá una absorción distinta. Comparando la cantidad de exposición del filme debajo de
cada una de las tiras, se puede estimar el tipo y la energía de la radiación incidente.
1.2.4. Detectores de semiconductores
Los detectores de semiconductores son funcionalmente equivalentes a los detectores
de gas, pero con todas las ventajas de los detectores de un material sólido. Entre ellas, su
mucha mayor densidad. Esto implicará una mayor interacción de la radiación incidente
con los átomos del material. Además, los electrones del semiconductor están menos fir-
memente ligados a sus átomos que los electrones de los átomos de las moléculas de gas.
Sólo se necesitan de 2 a 3 eV para liberar un electrón en un material semiconductor. En el
caso de un electrón en el aire, estaríamos hablando de la necesidad de unos 35 eV para la
misma tarea. Esto quiere decir que, para una misma radiación incidente, hay muchas más
cargas (“agujeros” positivos y electrones negativos) en un mismo volumen de material
semiconductor que en el aire u otros gases. Con todo, haría falta un mucho menor volu-
men de material semiconductor que de aire u otro gas para tener la misma capacidad de
interacción de la radiación con la materia. Se pueden producir industrialmente, así, detec-
tores de semiconductores mucho más pequeños.
En este caso, los electrones de las moléculas de estos sólidos pueden ser
desplazados de sus orbitales por la radiación incidente. En este caso, en lugar
4-10
Detección y medida de las radiaciones
de moléculas de gas positivamente cargadas, serán creados “agujeros” positivos en la
estructura cristalina.
¿Qué ocurría entonces en los contadores de ionización de gas? Pues que los iones
migraban a los electrodos, dentro del gas. En este caso, de igual forma, los electrones y los
“agujeros” positivos migrarán dentro del semiconductor. Estas entidades cargadas son atra-
ídas a un ánodo y a un cátodo colocados en lugares contrapuestos del detector.
Los materiales típicos de fabricación de estos detectores son el CdTe, el CdZnTe y el
ZnTe.
Los detectores de este tipo tienen altos costes de fabricación, debido precisamente a
los materiales semiconductores. Debido a esto, son únicamente utilizados para fabricar los
detectores más pequeños. Quizá algún día, cuando se abarate esta tecnología, puedan ser
utilizados a gran escala en dispositivos generadores de imagen.
Las principales desventajas de los detectores de semiconductores están relacionadas
con el hecho de que su respuesta puede variar con la energía de la radiación incidente, el
ángulo de incidencia del haz, la temperatura y, también, con la dosis absorbida por el dosí-
metro a lo largo de su vida útil.
1.2.5. Algunos parámetros relacionados con el funcionamiento
de un detector
A) Eficiencia
Llamaremos eficiencia intrínseca de un determinado detector al cociente entre dos
cantidades. En el numerador, la cantidad de cuantos de radiación que son detectados por
este. En el denominador, el número total de cuantos de radiación que alcanzan el volumen
activo del detector.
Dicha eficiencia intrínseca está en función del material del que se haya fabricado ese
detector y también de su espesor en cada punto, es decir, de su geometría. Esto es así
porque en función de dichos parámetros, interaccionará la radiación con la materia.
Además, la eficiencia intrínseca depende del tipo de radiación y del medio de detección,
siendo más alta cuanto menos penetrante sea la radiación.
La eficiencia intrínseca de detección para fotones suele ser mayor cuanto más alto sea el
número atómico y densidad del medio. Coherentemente, en el caso de detectores gaseosos
para fotones de alta energía se necesitarán volúmenes muy grandes de gas para obtener una
eficiencia intrínseca cercana al 100%.
La eficiencia extrínseca de detección es el cociente entre el número de cuantos de
radiación detectados y el número de cuantos originados en la fuente. Si definimos, ade-
más, la eficiencia geométrica como el cociente entre el número de cuantos
que alcanzan el volumen activo entre el número de cuantos originados por la
fuente, entonces se puede ver que la eficiencia extrínseca es igual al producto
de la eficiencia geométrica por la eficiencia intrínseca.
4-11
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
B) Resolución en energía
Se define la resolución en energía de un determinado detector a partir de la altura del
pulso. Así, es el cociente de la anchura total a mitad de altura y el valor medio de la altura
de pulso del pico de la señal.
Definición de la resolución del detector. Para picos cuya forma es Gaussiana
con desviación estándar σ, la FWHM se da por 2,35σ.
Matemáticamente:
R = FWHM/Ho
C) Tiempo muerto
Definimos tiempo muerto de un detector, τ, como el tiempo que el detector necesi-
ta para reconocer un nuevo evento independiente del primero que ha activado un primer
mecanismo de respuesta.
Normalmente el tiempo muerto en la respuesta del detector y/o sistema de adquisición
a las señales tiene que ver con que el sistema en cuestión sea no paralizable o paralizable.
a) Se denominan sistemas no paralizables aquellos que después de registrar un
suceso tienen un tiempo muerto fijo, independientemente de que se produzca o
no un segundo suceso durante el período de tiempo muerto.
b) Se denominan, por el contrario, sistemas paralizables aquellos cuyo tiempo
muerto se incrementa proporcionalmente si ocurre un suceso durante el intervalo
en que el detector está inhábil.
Sea n la tasa de sucesos real y m la tasa observada. En un sistema no para-
lizable, se tiene que la fracción de tiempo muerto es el producto de la tasa
observada por el tiempo muerto, es decir, m multiplicada por τ.
4-12
Detección y medida de las radiaciones
En un sistema paralizable sólo detectamos aquellos sucesos cuyos intervalos de tiempo
muerto no se solapan.
En los sistemas paralizables, la relación entre la tasa real y la observada es:
m=ne –n τ
En los sistemas no paralizables, la relación entre ambas tasas es:
m
n=
1m
1.3. Dosimetría personal y ambiental
Tal y como comentábamos al principio del tema, la dosimetría trata de proporcionar
técnicas para medir la cantidad de radiación a la que está expuesto el personal que desa-
rrolla su trabajo cotidiano en áreas donde se utilizan radiaciones ionizantes.
Según el Consejo de Seguridad Nuclear, dosímetro es un “instrumento o dispositivo
que permite medir o evaluar una dosis absorbida, una exposición o cualquier otra magni-
tud radiológica. Los dosímetros emplean distintos procedimientos para la medida de la
dosis absorbida: emulsiones fotográficas sensibles a la radiación (dosímetro fotográfico),
materiales que absorben la energía de la radiación y después la liberan en forma de luz
(dosímetros de termoluminiscencia), sustancias químicas que se transforman en presencia
de la radiación (dosímetros químicos, dosímetros de Fricke), un condensador eléctrico
(dosímetro de condensador), etc. También hay diferentes tipos de dosímetros en función
de su utilización: dosímetro de bolsillo, de solapa, de mano, tipo pluma, etc.”
Para conseguir el propósito de la dosimetría, una posibilidad es medir la tasa de expo-
sición o la tasa de dosis absorbida en las instalaciones de trabajo. Hablamos, en este caso,
de la dosimetría ambiental.
Paralelamente, otra posibilidad es que se haga un estudio individual periódico de las
dosis que va acumulando cada individuo. En este segundo caso hablamos de la dosimetría
personal.
Los dosímetros que se utilizarán para tal tarea se dividen, entonces, en dos primeros
grandes grupos:
— Los llamados monitores de área, utilizados en dosimetría ambiental. Ejemplos
de ellos son, entre los detectores las cámaras de ionización, los contadores
proporcionales y los contadores Geiger-Müller.
— Los llamados dosímetros operacionales, utilizados en dosimetría
personal. Entre ellos están los dosímetros TLD, los dosímetros de
película, etc.
4-13
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
1.3.1. Dosimetría ambiental o de área
Existen zonas delimitadas en las unidades que trabajan con radiación en las que, por
tanto, existe un riesgo de operar en campos de radiación ionizante. En ellas es pertinente,
entonces, un control de dosimetría ambiental o de área. En tales zonas se instalan monitores
de radiación ambiental, primándose la labor de vigilancia sobre la de medición.
Pero la dosimetría ambiental tiene, también, un sentido más general:
— Medir niveles de radiación alrededor de equipos terapéuticos (radioterapia) y de
contenedores de fuentes.
— En zonas vigiladas, como estimadores de dosis efectivas y de dosis equivalentes
en órganos recibidas por los individuos que trabajan en ellas.
— Verificaciones realizadas a pacientes tratados con determinados tratamientos
radioterápicos (por ejemplo, braquiterapia).
En dosimetría ambiental, los valores típicos de detección de los monitores de área
varían en el rango μSv/h a mSv/h.
Analizaremos en particular los monitores de contaminación. Se utilizan para vigilar la
posible contaminación en las superficies de trabajo, así como para establecer el posible
riesgo de contaminación de elementos potencialmente radiactivos. Asimismo, los monitores
de contaminación permiten la localización de fuentes radiactivas.
Estos monitores tienen especial aplicación en áreas como la Medicina Nuclear, donde
se utilizan fuentes no encapsuladas.
Los detectores más frecuentemente utilizados como monitores de contaminación son
los contadores proporcionales y Geiger-Müller, dentro de los de ionización de gas. Entre
los sólidos, destacan los de centelleo y de semiconductores.
Generalmente, los monitores de contaminación expresan su medición en cuentas por
unidad de tiempo o en Bq/cm2. Como sabemos, el Becquerelio (Bq) es la unidad de
actividad en el Sistema Internacional, y equivale a una desintegración por segundo.
1.3.2. Dosimetría personal
Los dosímetros personales son preceptivos para todas las personas que trabajan en
zonas controladas con riesgo de irradiación externa, tal y como dispone el Real Decreto
783/2001, de 6 de julio, que aprueba el Reglamento sobre protección sanitaria contra
radiaciones ionizantes. En general, el portador del dosímetro se limita a llevar el mismo
según las especificaciones normativas del modelo. Luego, periódicamente, será una unidad
especializada la que emita el informe correspondiente de dosis acumulada de radiación, en
virtud de las mediciones tomadas por tal dosímetro.
Generalmente están calibrados en términos de equivalente de dosis
personal, Hp(d), con d = 10 mm en entornos donde la exposición sea atri-
4-14
Detección y medida de las radiaciones
buida a radiación de alta energía o radiación fuertemente penetrante. En caso de bajas
energías o radiaciones débilmente penetrantes, estaríamos hablando de d = 0,07 mm
(dosis superficiales).
Estos dosímetros están calibrados en un rango que va típicamente desde los μSv/h a
los mSv/h.
Enumeremos, a continuación, algunos de los dosímetros utilizados para uso personal
en los servicios de Rayos X y Medicina Nuclear.
A) Dosímetros de pluma
Hoy en día prácticamente no utilizados, ya que las nuevas tecnologías los han ido
desplazando.
Son dosímetros de ionización de gas. De lectura directa, permiten conocer la exposición
o dosis absorbida.
El principio físico es el de la cámara de ionización. A partir de aquí, incorporan un
electrómetro de fibra de cuarzo, que mide la carga de un condensador. Este va montado
en un aislante de alta calidad. Por último, un microscopio permitirá leer la imagen de la
fibra desde un retículo.
Lente (8)
Retículo (6)
(5)
Lente
Cámara de
ionizacion (1)
Electrómetro (2)
Aislante (4)
Condensador (3)
Cierre elástico
Clavija de carga
Dosímetro de pluma.
A medida que se recibe la radiación, la corriente generada en la cámara de ionización
produce un descenso en la diferencia de potencial en el condensador y se
produce un desplazamiento de la fibra y con ello de su imagen en la escala.
Se lee al trasluz a través del ocular. La exposición máxima acumulable con uno
de estos dosímetros suele ser unos 200 mR.
4-15
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
B) Dosímetros digitales de lectura directa
Basados en detectores de ionización de gas o, alternativamente, en detectores de
semiconductor de Si. Cuando alcanzan un valor prefijado de dosis absorbida, emiten una
señal acústica. Dan el valor de la dosis acumulada en un sistema de lectura digital, permi-
tiendo la lectura instantánea de la dosis y de las tasas de dosis.
Son aparatos caros, lo cual limita un poco su uso generalizado para dosimetría personal.
C) Dosímetros fotográficos (basados en disociación de la materia)
Fueron muy utilizados en los años pasados, pero hoy han sido relevados por los dosí-
metros de termoluminiscencia (TL), que estudiaremos en el apartado siguiente.
Están basados en detectores que, a su vez, utilizan el principio de la interacción de
la radiación con la película fotográfica. Estos dosímetros constan, pues, de una película
especial envuelta en una funda opaca. Todo ello va montado en un soporte que se sujeta
con una pinza a la ropa de trabajo. Además, incorporan filtros de distintos materiales. En
función de la atenuación experimentada a través de ellos, se puede clasificar la radiación
incidente.
Para conocer la tasa de exposición a través de este tipo de dosímetros, es necesario
proceder al revelado de la película fotográfica que incorporan. A partir de ahí, y con la
ayuda de un densitómetro, se valorará el grado de ennegrecimiento de dicha película y,
entonces, la dosis absorbida. Para ello se realiza un calibrado previo para cada tipo de película.
Dosímetro fotográfico.
La potencia de este tipo de sistemas es que suponen un registro perma-
nente de la información dosimétrica personal. Su precisión, sin embargo, es
limitada.
4-16
Detección y medida de las radiaciones
D) Dosímetros de termoluminiscencia (DTL)
Veremos ahora los dosímetros de termoluminiscencia, también conocidos por sus
siglas, DTL. Son más precisos que los de película fotográfica.
Definimos la termoluminiscencia como la emisión de luz por parte de los materiales
previamente irradiados que gozan de esta propiedad, al ser calentados a una temperatura
determinada. La razón de tal termoluminiscencia está asociada a fenómenos de desexcita-
ción de los materiales, con emisión de fotones en el visible. Pero se necesita una determi-
nada energía de activación para que el fenómeno se desencadene. De ahí la necesidad de
calentar tales materiales.
Los cristales utilizados para tal fin tienen de 1 a 2 centímetros de diámetro, y están
compuestos de fluoruros de calcio o de litio. Se montan en un soporte con una pinza,
exactamente igual que en el caso de los dosímetros de película.
Como se puede suponer, al recibir radiación el material termoluminiscente, se
producirá una reordenación de los electrones libres, de forma que quedan huecos en
el cristal. Aportando la energía adecuada en forma de calor, la situación vuelve al origen.
La energía absorbida es entonces liberada, emitiéndose en forma de luz.
La clave es que la intensidad de esa emisión está directamente relacionada con el
número de electrones excitados. Si esto es así, se deduce fácilmente que también será
proporcional, entonces, a la cantidad de energía que depositó la radiación incidente en
el dosímetro.
Para medir la dosis de radiación recibida se utiliza un lector termoluminiscente. Este
no hará otra cosa que calentar el dosímetro en ausencia de luz ambiente, registrándose la
cantidad de luz emitida. Para ello, lógicamente, habrá que calibrar el ins-
trumento de lectura previamente, midiendo cómo se comporta el cristal ter-
moluminiscente después de haber sido radiado con intensidades conocidas.
4-17
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
1.3.3. Magnitudes dosimétricas utilizadas en dosimetría ambiental y dosi-
metría personal
En radiación ambiental, la magnitud utilizada hoy es la del equivalente de dosis
ambiental H*(d), o también el equivalente de dosis direccional H’(d). De todos modos,
aún hay equipos que trabajan con unidades de exposición (R) o de Kerma (Gy).
Estas magnitudes operacionales se han definido para realizar medidas prácticas en la
vigilancia individual y de área, que es lo que ahora nos interesa. Se basan en el equivalente
de dosis en un punto de un maniquí o del cuerpo. Se relacionan con el tipo y energía de
la radiación existente en ese punto. Se pueden calcular basándose en la fluencia existente
en el mismo. La fluencia es el número de sucesos o eventos por unidad de superficie.
En el caso de la vigilancia de área o ambiental, se utilizan, como decíamos arriba, el equi-
valente de dosis ambiental H*(d) y el equivalente de dosis direccional H’(d, Ω). En el caso
de la vigilancia individual se recomienda el uso del equivalente de dosis personal, Hp(d)3.
Para la vigilancia de área, se caracteriza la potencial irradiación de las personas en
términos de una única magnitud equivalente de dosis que existiría en un maniquí que se
asemeja al cuerpo humano. Es la Esfera ICRU. Dicha esfera equivale a un tejido de 30 cm
de diámetro, de densidad 1 g/cm3 y una composición en masa de 76,2% de oxígeno,
11,1% de carbono, 10,1% de hidrógeno y 2,6% de nitrógeno.
En el caso de la dosimetría personal, se utiliza el concepto simplificado del equivalente
de dosis personal. Este, Hp(d) es el equivalente de dosis en tejido blando, por debajo de
un punto especificado del cuerpo y a una profundidad apropiada, d.
La unidad SI es J/kg, y su nombre es el Sievert (Sv).
Hemos de tener en cuenta que el equivalente de dosis personal ha de incluir la espe-
cificación de la profundidad de referencia, notada por d (milímetros).
2. Factores de exposición: kilovoltaje, miliamperaje, tiempo de
exposición. Interrelación
Una adecuada exposición del paciente a los rayos X es fundamental para obtener una
radiografía diagnóstica y de calidad. Las técnicas de exposición son múltiples y variadas,
dependiendo del tipo de examen y objetivos marcados en el mismo.
No obstante estas técnicas siempre son subjetivas y permiten obtener una calidad de
imagen a través de diferentes parámetros, por tanto, no vamos a dar tablas de exposición
porque cada caso y cada paciente requieren su propia técnica, así que nos limitaremos a des-
cribir la influencia y los efectos de cada uno de los agentes que intervienen:
— Kilovoltaje.
— Miliamperaje.
— Tiempo de exposición.
4-18
Detección y medida de las radiaciones
2.1. Kilovoltaje
Son los que regulan la calidad del haz, es la energía de los rayos X y los que producen
su penetración. De él dependen indirectamente el miliamperaje y tiempo.
Son los responsables del contraste de la imagen, siendo inversamente proporcional
(mayor Kv/ menor contraste, menor Kv/ mayor contraste). Cada parte anatómica requiere
un grado de contraste mínimo o máximo, por ejemplo: si la estructura a estudiar es dura
como el hueso, necesitaríamos alto contraste entonces bajaremos los Kv, si por el contra-
rio son estructuras blandas, como el tórax, necesitaremos bajo contraste y subiremos Kv.
Luego dependiendo de la zona a explorar escogeremos de entrada una cantidad de kV que
juegue a favor de este criterio.
Determina la cantidad de radiación dispersa (por efecto Compton) que se produce en
el disparo a razón directamente proporcional, a mayor Kv mayor radiación difusa. Luego la
calidad óptica en cuanto a nitidez o definición de la imagen se ve aquí comprometida.
En la práctica se utilizan los siguientes:
— De 40 a 45 Kv para las extremidades.
— De 50 a 60 Kv para los miembros.
— De 60 a 90 Kv para una columna lumbar.
— De 80 Kv para el abdomen.
— De 130 Kv para el tórax o las exploraciones digestivas con alto Kilovoltaje.
2.2. Miliamperaje
El miliamperiaje es la intensidad de la corriente del tubo. Controla por un lado el
número de electrones emitidos por el cátodo y por otro el número de fotones generados
por el ánodo. Se dice que sólo durante el tiempo que dura la exposición, los electrones
emitidos por el cátodo se proyectan sobre el ánodo y se producen fotones de Rx. Cuantos
más electrones fluyan por el tubo más Rx se producirán.
Un cambio de la corriente eléctrica no hace variar la energía cinética de los electrones que
fluyen de cátodo a ánodo, simplemente cambia el número de estos electrones, por lo tanto
la calidad de los rayos X no se modifica al variar la corriente, lo que cambia es la cantidad.
2.3. Tiempo de exposición
Hay que procurar que los tiempos de exposición radiográfica sean lo más breve posi-
ble. Las exposiciones cortas reducen la borrosidad que producen los movimientos del
paciente. Para que se pueda obtener una radiografía con valor diagnóstico es
necesario que el paciente reciba una dosis de radiación de una determinada
intensidad eléctrica.
4-19
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
3. Radioprotección: concepto, objetivos y principios generales
3.1. Antecedentes históricos
Al poco de tiempo de comenzar a utilizarse el
descubrimiento de W. ROENTGEN, se constató la
presencia de daño biológico asociado a su manejo.
Estas lesiones, no obstante, fueron inicialmente acha-
cadas a otros fenómenos como la luz ultravioleta o los
rayos catódicos. Tras los numerosos testimonios e
informes publicados (ver tema 16), ELIHU THOMP-
SON, en 1896, era uno de los pocos físicos y científi-
cos en general, convencido del peligro de los rayos X.
Para avalar su tesis realizó un experimento: expuso el
dedo meñique de su mano izquierda a la radiación
durante media hora al día durante algunos días.
Transcurrida una semana, el dedo irradiado evidenció
lesiones dolorosas en forma de hinchazón, eritema y
ampollas, verificando de ese modo que las lesiones se
debían a los rayos X. A las dos semanas la piel comen-
Criptoscopio. zó a mejorar. Para ratificar sus argumentos repitió el
experimento protegiendo el dedo con plomo; el dedo
no sufrió lesión alguna, pero no así el dedo vecino. A pesar de ello, fueron muchos los
médicos eminentes que negaron el vínculo de las lesiones con la radiación y lo atribuye-
ron a un mal uso de los rayos X.
Otro de los pioneros fue el Dr. WILLIAM HERBERT ROLLINS, dentista de Boston,
quién en 1901, realizando experimentos con ratones produjo la muerte de uno de ellos
tras exponerlo durante un tiempo a los rayos X. ROLLINS extrajo conclusiones y conjeturó
que el daño biológico de las radiaciones era evidente y que podrían utilizarse para tratar
tumores no operables. Para protegerse de este daño, desarrolló un dispositivo llamado
criptoscopio que consistía en una pantalla fluorescente revestida con vidrio plomado,
paredes plomadas y anteojos plomados de varios centímetros de espesor; también sugirió
casetas plomadas para los tubos de rayos X.
En 1903, A. DE PISSAREFF, discípulo de BECQUEREL defiende su tesis, titulada “La
acción de las nuevas radiaciones (rayos Roentgen y Becquerel) sobre los seres vivos” en la
facultad de medicina de París. En ella manifiesta que:
— Las reacciones cutáneas se producen tanto con los rayos X como con los rayos
de Becquerel.
— El grado de lesión cutánea depende de la cantidad de radiación absorbida por la
piel.
— Una piel expuesta anteriormente reacciona más rápido y con mayor
gravedad, que una piel expuesta por primera vez.
4-20
Detección y medida de las radiaciones
— Si las exposiciones son espaciadas el efecto es menor.
— La calidad de los rayos parece intervenir en las reacciones cutáneas.
Después de numerosos aportes de esta índole se constituyen los primeros comités con
el fin de intentar dictar reglas o medidas de radioprotección. En 1921 se crea el “British X
Ray and Radium Protection Committee” cuyas recomendaciones son consideradas fasti-
diosas por los radiólogos por incómodas y costosas. En 1925 se realiza el Primer Congreso
Internacional de Radiología en Londres y se crea una comisión internacional de protección.
Entre las primeras reglas de radioprotección se incluían horarios limitados y vacaciones
extra para los trabajadores con radiaciones; y el primer límite de exposición lo establece
Mutscheller en el 10% de la dosis de radiación mensual capaz de producir un eritema que
curase lo suficientemente rápido.
Otro de los hitos de la radioprotección tiene lugar en un encuentro de la “American
Roentgen Ray Society”. Rome Vernon Wagner, fabricante de tubos de rayos X, comunica
que para controlar si había estado expuesto a las radiaciones, llevaba una placa fotográfica
en el bolsillo que revelaba posteriormente. Esta práctica se considera la antecesora de la
dosimetría de película.
En 1948 surge un concepto fundamental en protección radiológica: relación benefi-
cio/riesgo.
En la actualidad, la protección radiológica forma parte indisociable del uso clínico de
la radiación.
3.2. Principales organismos relacionados con la seguridad
nuclear y protección radiológica
3.2.1. Organismos internacionales
A) Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)
Fue creado el 23 de octubre de 1956 durante una asamblea de Naciones Unidas.
Actualmente pertenecen al OIEA 151 países. Aunque es un organismo autónomo
intergubernamental, administrativamente está vinculado al sistema común de agencias u
organismos de la ONU. Tiene su sede en Viena (Austria).
Su labor no sólo se centra en aspectos científicos y de preparación de personal técnico,
sino también como cuerpo consultivo y asesor en todos los aspectos que ofrece la energía
nuclear, tanto en el referido a aspectos técnico-científicos como en el administrativo y jurídico.
Desarrolla todas aquellas funciones que tienden a fomentar el uso pacífico de la energía
nuclear, a asistir a los Estados miembros, a potenciar el intercambio de conocimientos
científicos en la materia y a la elaboración de recomendaciones o reglamentos
(que no son de obligado cumplimiento, pero que están destinados a estable-
cer los criterios generales que han de servir de base a las legislaciones nacio-
nales).
4-21
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
Son destacables sus actividades en torno a la seguridad nuclear y protección radioló-
gica y salvaguardias, que ocupan a más de 200 inspectores desplegados en más de 1.000
instalaciones.
B) Agencia para la Energía Nuclear (AEN)
Los objetivos de la Agencia para la Energía Nuclear, de la OCDE (Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económico) son, fundamentalmente, la cooperación entre
los países miembros en aspectos diversos de la utilización pacífica de la energía nuclear y,
en particular, en aquellos relacionados con la seguridad de instalaciones nucleares y su
fiabilidad. Tiene su sede en París (Francia) y son 31 los países miembros.
La Unión Europea (UE) y la OIEA contribuyen y toman parte activa en los trabajos de
la Agencia.
C) Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP)
Se creó en el 2º Congreso Internacional de Radiología, en el año 1928, con el nombre
de “International X-ray and Radium Protection Committee”.
La organización se reestructura en 1950, para cubrir con más eficacia el rápido creci-
miento del campo de la protección radiológica, siendo entonces cuando adquiere su
nombre actual.
Se considera que la ICRP es el órgano adecuado para dictar guías generales sobre el
uso de fuentes de radiación. Las primeras recomendaciones fueron publicadas en 1928;
desde entonces, ha publicado numerosos volúmenes bajo la denominación de “recomen-
daciones”, que contienen la normativa básica de protección radiológica, aplicada práctica-
mente en todo el mundo.
La ICRP está compuesta por un Presidente y no más de doce miembros. La ICRP
puede establecer tantos comités como estime necesario para realizar sus funciones.
D) Comisión Internacional de Unidades Radiológicas (ICRU)
Fundada en 1925, su misión ha sido el desarrollo de recomendaciones internacional-
mente aceptables referentes a:
— Magnitudes y unidades de radiación y radiactividad.
— Procedimientos adecuados para la medida y la aplicación de dichas magnitudes
en radiología clínica y en radiobiología.
— Datos físicos necesarios para la aplicación de esos procedimientos, cuyo uso se
extiende, a fin de asegurar la uniformidad de los resultados.
De la misma manera que la ICRP, la ICRU estudia también la protección
contra las radiaciones, y hace recomendaciones en este sentido. Su trabajo se
4-22
Detección y medida de las radiaciones
efectúa en estrecha relación con la ICRP. Su trabajo ha sido y es vital a la hora de uniformi-
zar criterios referentes a unidades y medidas a nivel internacional.
E) Organización Mundial de la Salud (OMS)
La OMS es un organismo especializado de la ONU que, según figura en su propia
declaración de principios, “es el responsable de desempeñar una función de liderazgo en
los asuntos sanitarios mundiales, configurar la agenda de las investigaciones en salud, esta-
blecer normas, articular opciones de política basadas en la evidencia, prestar apoyo técni-
co a los países y vigilar las tendencias sanitarias mundiales, fundamentalmente de asuntos
sanitarios internacionales y de salud pública”. Se creó con objeto de “alcanzar para todos
los pueblos el más alto grado posible de salud”.
Mediante la cooperación técnica de sus Estados miembros, la OMS promueve el esta-
blecimiento de servicios completos de salud, la prevención y la lucha contra las enferme-
dades, la mejora de las condiciones ambientales, la formación y el perfeccionamiento del
personal de salud, la coordinación y el desarrollo de las investigaciones biomédicas y la
planificación y ejecución de medidas de salud.
F) Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM)
Fue creada en Roma el 25 de marzo de 1957 mediante la firma del Tratado de la
Comunidad Europea de la Energía Atómica. Su objetivo es establecer las condiciones nece-
sarias para el rápido desarrollo de la actividad nuclear en los países de la Unión Europea
mediante el estudio, la investigación, la difusión de los conocimientos técnicos y la armo-
nización de las normas de protección y seguridad.
El EURATOM asume también la tarea de garantizar mediante controles especiales, el
uso pacífico del material nuclear y la de favorecer el desarrollo de la energía nuclear.
Los instrumentos previstos en el Tratado para el desarrollo de la normativa comuni-
taria se conocen como Derecho derivado, y son los siguientes:
— Reglamentos: tienen ámbito de aplicación general, son obligatorios en todos sus
elementos y directamente aplicables en los Estados miembros.
— Directivas: son obligatorias para los Estados miembros. Deben ser adaptadas a la
legislación nacional de cada Estado.
3.2.2. Organismos nacionales relacionados con la protección radiológica
A) Administración Central del Estado
De los órganos de la Administración en España, el Ministerio de Energía,
Turismo y Agenda Digital, tiene especial significación en todo lo relacionado
con el uso de las radiaciones ionizantes. Concretamente, la Secretaría de Esta-
4-23
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
do de Energía es responsable de otorgar las autorizaciones de las instalaciones radiactivas y
el Registro de las instalaciones de Rayos X con fines de diagnóstico médico.
Otros Ministerios, como el de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad o el de Empleo
y Seguridad Social, tienen también competencias en el ámbito del paciente y del trabajo con
radiaciones ionizantes.
B) El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)
Fue creado mediante la Ley 15/1980, de 22 de abril, de creación del Consejo de Segu-
ridad Nuclear. El Consejo de Seguridad Nuclear es el único organismo competente en
materia de seguridad nuclear y protección radiológica en España. Se rige por un estatuto
propio y puede delegar algunas de sus funciones en las comunidades autónomas. El CSN es
un ente de derecho público, independiente de la Administración Central del Estado y su
misión es proteger a los trabajadores, la población y el medio ambiente de los efectos
nocivos de las radiaciones ionizantes, consiguiendo que las instalaciones nucleares y radiactivas
sean operadas por los titulares de forma segura, y estableciendo las medidas de prevención
y corrección frente a emergencias radiológicas, cualquiera que sea su origen. Este objetivo
se desarrolla, entre otras, a través de las siguientes funciones:
— Proponer al Gobierno las reglamentaciones en materia de seguridad nuclear y
protección radiológica, así como las revisiones que considere oportunas.
— Emitir informes con carácter preceptivo al Ministerio de Industria, Energía y
Turismo, previos a las resoluciones que éste adopte sobre la concesión de auto-
rización de la instalación. Sus decisiones técnicas tienen carácter vinculante cuan-
do se deniegue la autorización solicitada.
— Realizar las inspecciones en instalaciones nucleares y radiactivas para comprobar
el cumplimiento de la legislación vigente, así como de los condicionantes esta-
blecidos en la autorización de cada instalación.
— Conceder y renovar las licencias necesarias para el personal de operación de las
instalaciones radiactivas.
— Proponer la imposición de las sanciones legalmente establecidas, incluida la anu-
lación de licencias, permisos o autorizaciones.
— Asesorar a los Tribunales y órganos de la Administración Pública en materia de
seguridad nuclear y protección radiológica.
3.3. Concepto, objetivos y principios generales
La protección radiológica tiene por finalidad la protección de los individuos, de sus
descendientes y de la humanidad en su conjunto de los riesgos derivados de
aquellas actividades que debido a los equipos o materiales que utilizan supo-
nen la presencia de radiaciones ionizantes.
4-24
Detección y medida de las radiaciones
Los efectos biológicos de las radiaciones ionizantes se clasifican, en la práctica, en efec-
tos biológicos aleatorios y deterministas (no aleatorios). Son efectos aleatorios (o estocás-
ticos) aquellos cuya probabilidad de aparición está en función de la dosis, pero no así su
gravedad, que es independiente de la dosis recibida. Son efectos deterministas aquellos
cuya gravedad sí es en función de la dosis, de forma que de no superarse una dosis umbral,
es muy improbable que se produzcan.
El organismo internacional encargado de dictar la filosofía general de protección
radiológica es la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP).
Como consecuencia del estado actual de conocimientos sobre los efectos biológicos
de las radiaciones, la ICRP considera que el objetivo principal de la protección radiológica
es evitar la aparición de efectos biológicos deterministas y limitar al máximo la probabili-
dad de aparición de los efectos aleatorios (estocásticos).
Para alcanzar este objetivo principal, la ICRP (en su publicación nº 26) propone la
adopción del Sistema de limitación de dosis, filosofía actual de la Protección Radiológica.
Dichas recomendaciones han sido recogidas en la legislación española (Reglamento de
protección sanitaria contra las radiaciones ionizantes). Posteriormente, en su publicación
nº 60, la ICRP introdujo algunas modificaciones que están actualmente en proceso de
incorporación a las distintas legislaciones nacionales.
Por lo tanto, la Protección Radiológica tiene como objetivos: prevenir la incidencia de
los efectos deterministas (no estocásticos) y limitar la probabilidad de aparición de los efectos
aleatorios (estocásticos) a niveles que se consideren aceptables, por comparación, con los
riesgos que implican otras actividades humanas; así como asegurar que las actividades que
implican exposición de los individuos a las radiaciones estén justificadas.
En general, para conseguir estos objetivos bastaría con atenerse estrictamente a tres
criterios (principios) básicos:
1. No debe adoptarse ninguna práctica con radiaciones ionizantes que no conlleve
un beneficio neto positivo para el individuo o la especie humana como conjunto.
2. Todas las exposiciones a la radiación deben mantenerse tan bajas como sea razo-
nablemente posible conseguir, teniendo en cuenta factores económicos y sociales,
principio conocido como concepto ALARA (As Low As Reasonably Achievable).
3. La dosis equivalente recibida por los individuos no debe exceder los límites esta-
blecidos para cada circunstancia.
3.3.1. El sistema de limitación de la dosis
El sistema de limitación de la dosis, por lo tanto, se basa en tres principios funda-
mentales: la justificación, la optimización y la limitación de la dosis individual.
A) Justificación
La justificación de una actividad de la que se derive exposición a las radia-
ciones debe hacerse mediante un análisis coste-beneficio. Se considera que los
4-25
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
costes incluyen todos los aspectos negativos de la actividad, como los daños a la salud o al
medio ambiente. En cuanto a los beneficios, deben incluirse todos los que benefician a la
sociedad y no solamente a un grupo o un individuo.
El principio de justificación sopesa los costes y los beneficios. No se puede rechazar
a priori una actividad con radiaciones ionizantes porque presente riesgos, pero tampoco
se puede realizar una actividad con radiaciones simplemente porque suponga beneficios.
No se autorizará una actividad, o la modificación de una actividad, si su balance coste-
beneficio es negativo. El principio de justificación se compone de una serie de princi-
pios subsidiarios definidos en el Real Decreto 815/2001, sobre justificación del uso para
la protección radiológica de las personas con ocasión de exposiciones médicas:
— Principio de justificación general de todas las exposiciones médicas (art. 2): toda
exposición a radiaciones ionizantes debe estar justificada. Se debe asegurar que
no se realizará ninguna exploración a menos que su introducción produzca un
beneficio neto y positivo.
— Principio de especial atención a la justificación en las exposiciones por razones
médico-legales o cuando no haya un beneficio directo para la salud de la persona
(art. 2).
El art. 7 fija las condiciones de exposición por motivos médico-legales (fines jurí-
dicos o de seguros sin indicación médica):
• Siempre justificadas.
• Exposiciones con la menor dosis posible.
• Realizadas en instalaciones sujetas a la normativa:
– Real Decreto 1891/1991 (sobre instalación y utilización de aparatos de
RX con fines diagnósticos).
– Real Decreto 1976/1999, que establece los criterios de calidad en
radiodiagnóstico.
El art. 8 fija las condiciones para la protección radiológica de las personas que
ayuden voluntariamente a pacientes sometidos a exposiciones médicas:
• Si es posible, la sujeción del paciente ha de ser por medios físicos.
• Participará el menor número posible de personas.
• Si no es posible la inmovilización por medios físicos, el familiar o acompa-
ñante que vaya a colaborar debe cumplir estas dos premisas:
– Nunca menores de 18 años.
– Nunca mujeres embarazadas o que pudieran estarlo.
4-26
Detección y medida de las radiaciones
• Si no se dispone de personal voluntario, la inmovilización del paciente la
realizará el personal profesionalmente expuesto de modo rotativo.
— Principio de justificación individual de las exposiciones médicas (art. 5): exige la
justificación individual de las exposiciones médicas, sobre todo en relación con
mujeres en edad de procrear.
— Principio de responsabilidad (art. 2): la responsabilidad es compartida por el
médico prescriptor en primera instancia, y por el médico especialista en la fase
final de revisión. El art. 6 fija las responsabilidades del médico especialista.
En el servicio de Radiodiagnóstico:
• Correcta indicación.
• Valorar alternativas sin riesgo radiológico.
• Conocer exploraciones previas para evitar exposiciones innecesarias.
• Correcta realización y posibles repeticiones de algunos procedimientos defec-
tuosos.
• Emitir informe, diagnóstico diferencial.
• Indicar procedimientos complementarios necesarios, efectuándolos de inme-
diato si fuese posible.
En el servicio de Medicina Nuclear:
• Correcta indicación.
• Elección de los radiofármacos adecuados.
• La actividad a administrar.
• Emitir el informe final del procedimiento, en el que se indi-
quen los hallazgos patológicos o el resultado del tratamiento.
4-27
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
En lo que se refiere al médico prescriptor, el art. 10 expresa lo siguiente:
“El médico prescriptor dispondrá de recomendaciones sobre criterios clínicos de
referencia en exposiciones médicas, que incluyan las dosis de referencia para los
distintos tipos de procedimientos”.
Esta información se facilita en forma de guías editadas por los distintos organismos
y autoridades competentes.
— Principio de documentación (art. 2): los criterios de justificación deberán constar
en los programas de garantía de calidad de las unidades asistenciales de Radio-
diagnóstico. Los arts. 3 y 4 exigen pautas y procedimientos para la justificación
de las exposiciones médicas.
— Principio de prohibición (art. 2): quedan prohibidas las exposiciones médicas
que no puedan justificarse.
B) Optimización
La optimización de una práctica con radiaciones consiste en la aplicación del concepto
ALARA, ya expresado.
En este sentido, más que la consideración del beneficio total de la actividad se trata
de considerar el cambio en el beneficio que supone desarrollar la actividad a una cota de
dosis u otra, es decir, adoptar unas medidas de protección u otras.
En radiodiagnóstico se debe asegurar que las imágenes diagnósticas ten-
gan una calidad suficientemente elevada para que se dé, en todo momento,
una información diagnóstica adecuada, al menor costo posible y con la míni-
4-28
Detección y medida de las radiaciones
ma exposición del paciente a las radiaciones. Ello exige la redacción de protocolos para
cada tipo de estudio ya que, por ejemplo, la calidad de imagen para una exploración radio-
lógica que persigue un diagnóstico inicial no tiene por que ser la misma que la necesa-
ria para un estudio de control.
C) Limitación de la dosis individual
La limitación de la dosis es el requisito que se establece para asegurar una protección
adecuada, incluso para las personas más expuestas. Los límites que se establecen representan
valores inferiores a la dosis efectiva y a la dosis equivalente, que no deben ser sobrepasados
en las circunstancias en las que las personas se ven implicadas.
El sistema de limitación de dosis tiene en cuenta tanto los efectos aleatorios como los
deterministas. Además, se establecen límites tanto para el profesional expuesto, como para
los miembros del público en general. Estos límites no tienen en cuenta las dosis resultan-
tes del fondo radiactivo natural ni las debidas a exposiciones médicas. Los límites actual-
mente vigentes están establecidos en el Reglamento de Protección Sanitaria contra las
Radiaciones Ionizantes, que se estudiará más adelante.
3.3.2. Procedimientos de reducción de dosis
Los riesgos de irradiación a que están sometidos los individuos se reducen aplicando
las siguientes medidas generales de protección:
— Distancia: aumentando la distancia entre el operador y la fuente de radiacio-
nes ionizantes, la exposición disminuye en la misma proporción en que
aumenta el cuadrado de la distancia. En muchos casos, bastará con alejarse
suficientemente de la fuente de radiación para que las condiciones de trabajo
sean aceptables.
— Tiempo: disminuyendo el tiempo de operación todo lo posible, se reducirán las
dosis. Es importante que las personas que vayan a realizar operaciones con fuen-
tes de radiación estén bien adiestradas, con objeto de invertir el menor tiempo
posible en ellas.
— Blindaje: en los casos en que los dos factores anteriores no sean suficientes, será
necesario interponer un espesor de material absorbente entre el operador y la
fuente de radiación. Según sea la energía y tipo de la radiación, será conveniente
utilizar distintos materiales y/o espesores de blindaje.
4. Dosimetría individual: dosis máxima permisible y grupos de
riesgos
4.1. Definicion de magnitud y unidad
Una unidad es una muestra seleccionada como referencia de una magni-
tud con la cual se comparan otras magnitudes de la misma clase. Cada mag-
4-29
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
nitud puede ser expresada como el producto de un valor numérico y una unidad. En el
caso de la radiación las magnitudes junto con sus unidades nos ayudan a cuantificar y
caracterizar la radiación así como sus efectos.
El Sistema Internacional (SI) de unidades es un conjunto consistente de unidades que
cubre todas las áreas de la ciencia y, de acuerdo con las recomendaciones de la Comisión
Internacional de Unidades y Medidas de Radiación (ICRU), ha adoptado una serie de uni-
dades fundamentales para la Radiación ionizante.
También hay unas pocas unidades fuera del SI que pueden ser usadas en conjunto con
el SI. Dos de ellas son el electronvoltio (de símbolo eV) y la unidad de masa atómica, uni-
ficada, con el símbolo u. Otras unidades son de uso común aunque se recomiende evitar
su uso, como por ejemplo el Curio (actividad de un gramo de radio, 1Ci = 3,7·1010).
Cada unidad tiene los siguientes múltiplos y submúltiplos decimales de las unidades
del SI que se pueden formar usando prefijos del SI.
PREFIJOS PERTENECIENTES AL SISTEMA INTERNACIONAL (SI)
Mili(m) Micro (μ) Nano (n) Pico (p) Femto (f) Atto (a)
SUBMÚLTIPLOS
10-3 10-6 10-9 10-12 10-15 10-18
Kilo (K) Mega (M) Giga (G) Tera (T) Peta (P) Exa (E)
MÚLTIPLOS
103 106 109 1012 1015 1018
4.2. Unidades y magnitudes referentes a la radiactividad
La radiactividad es un proceso por el cual algunas sustancias tienen la capacidad de
emitir radiaciones procedentes de sus núcleos1. Este tipo de isótopos pueden ser sustan-
cias radiactivas naturales (procedentes de la tierra) o bien sustancias radiactivas artificiales
que también se denominan radiación inducida, (en la gran mayoría de los casos proceden
de un reactor o ciclotrón). En la tabla se representan algunos de los isótopos radiactivos
más conocidos.
1. En ocasiones implicando las capas electrónicas.
4-30
Detección y medida de las radiaciones
EJEMPLOS DE ISÓTOPOS RADIACTIVOS
ISÓTOPOS NATURALES ISÓTOPOS ARTIFICIALES
Uranio 235U y 238U Plutonio 239Pu y 241Pu
Torio 234Th y 232Th Curio 242Cm y 244Cm
Radio 226Ra y 228Ra Cesio 134Cs, 135Cs y 137Cs
Carbono 14C Yodo 129I, 131I y 133I
Tritio 3H Cobalto 60Co
Radón 222Rn Estroncio 90Sr
Potasio 40K Selenio 75Se
Polonio 210Po Criptón 85Kr y 89Kr
Dos de las magnitudes más importantes cuando nos referimos a la radiactividad son:
la actividad y el periodo de semidesintegración.
4.2.1. Actividad
La actividad (A) representa el número de desintegraciones nucleares (dN) por un
intervalo de tiempo (dt) en una masa o cantidad radiactiva.
dN
A=
dt
Donde:
— dN: es el valor esperado del número de transformaciones nucleares espontáneas
que se producen en ese estado energético.
— dt: es el intervalo de tiempo en el que producen esas transformaciones.
La unidad en el Sistema Internacional (SI) es el Bequerelio (Bq), que corresponde a
una desintegración por segundo (1Bq = 1 s-1).
El Curio (Ci)2 es una unidad histórica que equivale a 37 MBq. Esta unidad represen-
ta la actividad de un gramo de radio natural (Ra226).
La relación entre las magnitudes es la siguiente:
1 Bq= 2.7 x 10-11Ci
1 Ci= 3.7 x 1010 Bq
2. Como ya se citó anteriormente aunque esta unidad es de uso muy extendido no es una unidad del
SI por lo que se debe desaconsejar su uso.
4-31
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
4.2.2. Periodo de semidesintegración
En cualquier radioisótopo el número de núcleos radiactivos disminuye exponencial-
mente con el tiempo, siguiendo la siguiente ecuación.
N(t) = Noe-λt
Donde:
— N(t): es el número de radionucleidos que aún no se han desintegrado tras un tiem-
po t.
— No: es el número de radionucleidos existentes en el instante inicial t=0.
— λ: es la constante de desintegración.
— t: es el tiempo transcurrido desde el instante inicial.
La desintegración radiactiva es un proceso espontáneo imposible de predecir para un
átomo, la proporción de núcleos que se desintegra es constante a lo largo del tiempo, esta
constante es estadística y se conoce como constante de desintegración.
El periodo de semidesintegración (T1/2), también denominado periodo de semivida,
es el tiempo necesario para que la actividad de un radionucleido se reduzca a la mitad. Esta
magnitud es muy variable de unos radionucleidos a otros. Se define como:
In (2)
T1/2 =
λ
Donde:
— λ: es la constante de desintegración.
— ln: es el logaritmo neperiano (ln(2) ≈ 0,693)
Se define también la vida media τ (en este caso media se refiere a promedio, no a
mitad), como el tiempo promedio que tarda un núcleo en desintegrarse, es decir, el pro-
medio de las vidas de los núcleos.
τ= 1
λ
Donde:
— λ: es la constante de desintegración.
4.3. Unidades y magnitudes referente a la dosimetría
Según la ICRU 60 la dosimetría se refiere a los efectos que produce la radia-
ción en la materia. Los efectos dependen del campo de radiación (número de
4-32
Detección y medida de las radiaciones
partículas por campo y la energía que transportan estas partículas) al interaccionar con el
medio. Las magnitudes dosimétricas, se han definido para poder comparar los efectos reales
o potenciales con las medidas físicas.
La radiación interactúa con la materia según una serie de procesos en los cuales la
energía de la partícula se transforma y queda depositada finalmente en la materia.
Las magnitudes dosimétricas que describen este proceso se enmarcan en dos sec-
ciones: una las que tratan sobre la conversión (transferencia de la energía desde las par-
tículas ionizantes a partículas ionizantes secundarias) y las que tratan la deposición de
la energía.
4.3.1. Magnitudes dosimétricas de conversión de la energía
A) Kerma
El nombre de esta magnitud radiológica, deriva de las iniciales de la definición breve
inglesa Kinetic Energy Released per unit MAss, es decir, es la energía cinética transferida de
los fotones incidentes a los electrones en el medio (material).
dEtr
K=
dm
Donde:
— dEtr: es la suma de todas las energías cinéticas iniciales de todas las partículas
ionizantes cargadas liberadas por partículas ionizantes no cargadas.
— dm: es el material de masa o medio en el que se han liberado dichas partículas
cargadas.
Es importante destacar que la transferencia de energía no implica la deposición de
energía localmente en la materia. La unidad en el Sistema Internacional es el julio/kilogra-
mo y se denomina en Gray (Gy).
1 Gy = 1 J/1 kg
La unidad antigua de kerma es el rad3 (Radiation Absorbed Dose), y se relaciona:
1 rad = 10 -2 J/kg = 1 cGy
Esta magnitud es válida para cualquier partícula no cargada y para cualquier medio
absorbente.
3 No se recomienda su uso, solo se incluye por completitud.
4-33
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
B) Exposición
La exposición se define como el valor absoluto de la carga total de los iones de un
signo producidos en aire cuando todos los electrones y positrones liberados o creados por
los fotones en una unidad de masa de aire, son frenados completamente en aire, así:
dQ
X=
dm
Donde:
— dQ: es el valor absoluto de la carga total de los iones en aire seco y con condi-
ciones estándar de presión y temperatura.
— dm: es la unidad de masa de aire.
Se introduce para comparar la magnitud de la radiación suministrado por un tubo de
rayos cuando interacciona con la materia. De este fenómeno se tomó como su magnitud
el Roentgen (R).
Su unidad en el SI es el culombio (C) por kilogramo de aire C/Kg.
La equivalencia:
1 R= 2,58 x 10 -4 C/Kg
1 C/Kg = 3.879 R
Este magnitud solo es válida para radiación gamma o rayos X, es decir, la radiación
resultante de procesos de ionización como radiación de frenado. Los fotones de fluores-
cencia no están incluidos en esta definición por eso se añade la otra magnitud que pueda
generalizar este concepto: la dosis absorbida.
4.3.2. Magnitudes dosimétricas de deposición de la energía
— Nivel de energía: el nivel de energía de una radiación ionizante se mide en
electronvoltios (eV). El electronvoltio corresponde a la energía que adquiere
un electrón cuando se aplica una diferencia de potencial de 1 voltio y equiva-
le a 1,6x 10-19 Julios.
— Dosis absorbida: es la cantidad de energía (D) impartida por unidad de masa. La
unidad de medida en el sistema internacional es el Gray (Gy) que equivale a 100
rad en el sistema Cegesimal. La dosis absorbida en un material dado se define
(ICRU, 1998b) como:
dε
D=
dm
4-34
Detección y medida de las radiaciones
Donde:
• dε: es la energía media impartida, es decir, representa la energía neta que
absorbe un volumen de materia.
• dm: es la masa de la materia contenida en dicho elemento de volumen.
La dosis absorbida es válida para cualquier tipo de radiación y material por este
motivo es una de las magnitudes más importantes en dosimetría.
4.3.3. Relación kerma y dosis absorbida
Si cogemos un material y hacemos incidir radiación gamma tendremos que:
— Kerma: es la suma de energía cinética de todas las partículas cargadas liberadas
en ese material.
— Dosis absorbida: la parte de energía que queda absorbida en el medio.
Si la muestra es muy pequeña, el Kerma será mayor que la dosis absorbida, en este
caso es muy difícil relacionar estas magnitudes.
Si la muestra es grande, se produciría equilibrio electrónico, quedando los mismos
valores de kerma y dosis absorbida, esto es debido a que el número de electrones secun-
darios generados es igual al número de electrones que se frenan y ceden su energía en el
medio, cuando se alcanza equilibrio electrónico estas dos magnitudes tienen el mismo
valor.
4.4. Unidades y magnitudes referentes a la proteccion radiológica
A) Magnitudes limitadoras
Se denominan magnitudes limitadoras a las dosis equivalentes y dosis efectivas, estas
magnitudes se utilizan para establecer límites a los seres humanos para evitar los efectos
nocivos de las radiaciones ionizantes. Las dos magnitudes actualmente en uso fueron intro-
ducidas por ICRP en 1991.
B) Dosis equivalente (HT)
Es una magnitud que considera la energía cedida por unidad de masa, pero teniendo
en cuenta el daño biológico ponderado por el tipo de radiación. Es el producto de la dosis
absorbida (D) por un factor de ponderación de la radiación, en función de la naturaleza de
la radiación (alfa, beta, gamma, neutrones, protones, etc.).
4-35
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
FACTORES DE PONDERACIÓN DE LA RADIACIÓN, ICRP 103
TIPO Y RANGO DE ENERGÍA FACTOR DE PONDERACIÓN DE LA RADIACIÓN WR
Fotones de todas las energías 1
Electrones y muones de todas las energías 1
Protones y piones cargados 2
Partículas alfa, fragmentos de fisión, núcleos pesados 20
El concepto de dosis equivalente en un punto se introdujo por primera vez en 1962
para tener en cuenta la distinta eficacia biológica relativa de los diferentes tipos de radia-
ción ionizante en los niveles bajos de exposición.
En su versión más reciente, el equivalente de dosis, H, en un punto de un órgano o
tejido se define en ICRP, 1991; ICRU, 1993.
FACTORES DE PONDERACIÓN DE LA RADIACIÓN
TIPO Y RANGO DE ENERGÍA FACTOR DE PONDERACIÓN DE LA RADIACIÓN WR
Fotones de todas las energías 1
Electrones y muones de todas las energías 1
Neutrones, energías R10 KeV 5
T 10 Kev a 100 KeV 10
T 100 KeV a 2 MeV 20
2 MeV a 20 MeV 10
T 20 MeV 5
Protones, salvo los de retroceso, de energía T 2 MeV 5
Partículas alfa, fragmentos de fisión, núcleos pesados 20
La unidad de medida de la dosis equivalente es el Sivert (Sv) que equivale a 100 rems
en el sistema Cegesimal. El Sv es una unidad muy grande para su utilización en protección
radiológica y por eso se utilizan submúltiplos como el mSv y μSv.
HT,R = WR DT,R
Donde:
— DT,R: es la dosis promediada sobre el tejido u órgano T, procedente
de la radiación R y WR.
— WR: es el factor de ponderación de la radiación.
4-36
Detección y medida de las radiaciones
Se pueden distinguir dos tipos de dosis equivalente en función de la profundidad:
— La dosis equivalente profunda individual Hp(d): se refiere a las dosis equivalen-
tes que se pueden encontrar en profundidad, d, (tejido blando) se recomienda
medirla a 10 mm de profundidad, sirve para cuantificar la radiación más pene-
trante y sus efectos en los tejidos más profundos.
— La dosis equivalente superficial individual, Hs(d): al igual que la anterior sirve
para medir la radiación a una determinada profundidad, en este caso a 0,07 mm
de profundidad, sirve para cuantificar las radiaciones menos penetrantes y sus
efectos sobre la piel.
C) Dosis efectivas (E)
Es la suma de las dosis equivalentes ponderadas en todos los tejidos y órganos del
cuerpo de irradiaciones internas y externas.
FACTORES DE PONDERACIÓN DE LOS TEJIDOS (ICRP 103)
TEJIDO U ÓRGANO FACTOR DE PONDERACIÓN DE LA RADIACIÓN WR
Gónadas 0,20
Medula ósea (roja) 0,12
Colon 0,12
Pulmón 0,12
Estómago 0,12
Vejiga 0,05
Mama 0,05
Hígado 0,05
Esófago 0,05
Tiroides 0,05
Piel 0,01
Superficie de los huesos 0,01
Resto del organismo 0,05
La probabilidad de aparición de efectos estocásticos depende no solo del tipo de radia-
ción sino también del órgano considerado. Es decir, no todos los órganos y tejidos del cuer-
po humano son igualmente radiosensibles. Por tanto, se consideró apropiado
definir una magnitud más, a partir de la dosis equivalente, que tuviese en cuen-
ta la combinación de diferentes dosis en diferentes órganos como consecuencia
de una irradiación del cuerpo entero.
4-37
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
E= WTHT = WTWRDT,R
T T,R
Nota: el símbolo Σ representa la suma de todas las fuentes y sobre todos los órganos.
Donde:
— DT,R: es la dosis promediada sobre el tejido u órgano T, procedente de la radia-
ción.
— R y WR: es el factor de ponderación de la radiación.
— WT: es el factor de ponderación tisular del tejido u órgano T.
4.5. Magnitudes de interés en la dosimetría del paciente
En algunas ocasiones cuando se realiza un examen a un paciente en radiodiagnóstico
se pueden ver afectados muchos órganos del cuerpo del paciente. La dosimetría a los mis-
mos nos ayuda a estimar la probabilidad de aparición de efectos biológicos conociendo la
dosis recibida por los órganos.
En la gran mayoría de los casos, se hace una estimación de la dosis en el órgano, uti-
lizando la dosis en superficial y realizando cálculos para la estimación de la dosis en pro-
fundidad.
Otra manera de evaluar la dosis es utilizando factores de conversión que dependen del
KV y de su filtración (es decir, factores que dependen de la energía de la radiación), se con-
sigue a través de cámaras de transmisión fijadas en el colimador del tubo de rayos X. En
este caso se multiplica la radiación emitida por el área del paciente que se está irradiando
para realizar la exploración. Lo más común es realizar estas exploraciones a maniquíes que
ayudan a establecer coeficientes con los que calcular la dosis real que recibirán los pacien-
tes y así establecer niveles de referencia para cada exploración.
En la realización de cualquier procedimiento diagnóstico en el que se utilicen radia-
ciones ionizantes, el paciente recibe una dosis que puede ser estimada.
Para la evaluación de la dosis al paciente se utilizan varias magnitudes dosimétricas
dependiendo del tipo de estudio que se esté realizando:
— En estudios convencionales la magnitud que se utiliza para la estimación de dosis
al paciente es la dosis en la superficie de entrada (DSE (mGy)), ésta es la dosis
absorbida en aire en la superficie del paciente que está siendo sometido a una
exploración radiológica, es decir, la dosis que recibe el paciente en piel a la entra-
da del haz. Se puede estimar de varias formas, directamente mediante dosíme-
tros de termoluminiscencia (TLD) o mediante métodos indirectos
utilizando el rendimiento del equipo:
DSE = R Q DFSref2 DFS-2 FRD
4-38
Detección y medida de las radiaciones
Donde:
• R: es el rendimiento del equipo para el kV del estudio.
• Q: es la carga con la que se realizó el estudio (mAs).
• DFS: es la distancia Fuente Superficie.
• FRD: es el factor de retrodispersión.
— En estudios de Tomografía Computarizada (TC) las magnitudes dosimétricas
más usadas para la evaluación de la dosis son:
• El índice de dosis en TC (CTDIvol (mGy)), que da la dosis por corte del
estudio.
• El producto dosis longitud (DLP (mGy·cm)), esta magnitud da la dosis total
del estudio de TC.
— En estudios de hemodinámica, además de la dosis en la superficie de entrada
(DSE), se utiliza el producto dosis área (PDA (mGy·m2)). Esta magnitud da una
estimación de la dosis absorbida promedio sobre un área cubierta por el haz de
rayos X. La medida del PDA puede relacionarse con la energía impartida al pacien-
te, es decir, una medida de la dosis absorbida en el conjunto de la exploración.
— En estudios de mamografía, además de la dosis en la superficie de entrada
(DSE), se utiliza la dosis glandular media (DGM (mGy)). Esta magnitud es un
estimador del riesgo de carcinogénesis y por tanto el principal indicador en la
dosimetría de mama.
Además, para cada tipo de exploración y para cada paciente en particular, se puede
estimar el riesgo que producen las radiaciones ionizantes a largo plazo, riesgos estocásticos,
mediante el cálculo de la dosis efectiva E (mSv). La dosis efectiva está relacionada con la
probabilidad de aparición de estos efectos, es decir, con la probabilidad de que aparezcan
cánceres radioinducidos.
Existen unos niveles de referencia de dosis, niveles típicos de cada exploración. Estos
niveles no son un límite, sino una guía para comparar y evaluar las dosis que se dan en un
equipo, con el fin de no dar más dosis al paciente que la necesaria para un propósito diag-
nóstico. Este punto es de especial importancia tras la llegada de la radiología digital.
4-39
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
4.6. Resumen de las unidades y magnitudes radiológicas
NOMBRE UNIDAD SIMBOLO ECUACIÓN
dN
ACTIVIDAD 1Bq = 1/s A A=
dt
PERIODO DE In (2)
s T1/2 T1/2 =
SEMIDESINTEGRACIÓN λ
dEtr
KERMA J/Kg = Gy K K=
dm
dQ
EXPOSICIÓN C/Kg X X=
dm
dε
DOSIS ABSORBIDA J/Kg = Gy D D=
dm
DOSIS EQUIVALENTE Sv HT,R HT,R = WR DT,R
DOSIS EFECTIVA Sv E E= WTHT = WTWRDT,R
4.7. Tasa (o razón de dosis)
Algunas de las anteriores magnitudes se pueden expresar por medio de tasa de dosis
que es el cociente de la dosis en un intervalo de tiempo, sabemos que hablamos de tasa
de dosis cuando el símbolo va acompañado de un punto en la parte superior.
TASA DE DOSIS CON DIFERENTES MAGNITUDES
NOMBRE UNIDAD SÍMBOLO ECUACIÓN
Gy ∞ ∞ dK
Tasa de kerma K K=
s dt
C ∞ ∞ dX
Tasa de exposición X X=
Kg s dt
Gy ∞ ∞ dD
Tasa de dosis absorbida D D=
s dt
Sv ∞ ∞ dH
Tasa de dosis equivalente H H=
s dt
4-40
Detección y medida de las radiaciones
Donde:
— dD: es el incremento de dosis absorbida.
— dX: es el incremento de exposición.
— dK: es el incremento de Kerma.
— dH: es el incremento de dosis equivalente.
— dt: es el intervalo de tiempo.
4.8. Límites de dosis
La limitación de la dosis es un requisito que se establece para asegurar una protección
adecuada, incluso de las personas más expuestas. Los límites que se establecen represen-
tan los valores de dosis efectiva y de las dosis equivalentes que no deben ser sobrepasados
para el total de las exposiciones recibidas por un individuo. Estos límites nunca se refieren
a las exposiciones médicas; en este caso los facultativos responsables tomarán las decisio-
nes oportunas valorando los beneficios y riesgos.
Se establecen límites tanto para el trabajador expuesto como para los miembros del
público en general. Estos límites no tienen en cuenta las dosis resultantes del fondo radiac-
tivo natural ni las debidas a exposiciones médicas. Los límites actualmente vigentes esta-
blecidos en el Reglamento de Protección Sanitaria contra las Radiaciones Ionizantes apro-
bado por Real Decreto 783/2001, de 6 de julio, son:
LIMITE DE DOSIS ESTABLECIDOS EN EL REAL DECRETO 783/2001
PÚBLICO Y ESTUDIANTES
TRABAJADORES EXPUESTOS
MENORES DE 16 AÑOS
– Trabajadores expuestos y estudiantes mayores de
18 años: 100 mSv promediados en un período de
DOSIS EFECTIVA 5 años oficiales (20 mSv/año), no superando 50 1 mSv/año oficial
mSv/año oficial.
– Estudiantes entre 16 y 18 años: 6 mSv/ año oficial
DOSIS EQUIVALENTE
Cristalino: 150 mSv/ año oficial 15 mSv/ año oficial
La piel: 500 mSv/ año oficial 50 mSv/ año oficial
Las manos y pies: 500 mSv/ año oficial
Embarazadas (feto):1 mSv/ embarazo
CASOS ESPECIALES
Lactantes: no debe de haber riesgo de contaminación
EXPOSICIONES Sólo para trabajadores expuestos de categoría A: siempre que las autoridades
ESPECIALMENTE competentes pueden autorizar exposiciones que superen los límites de dosis
AUTORIZADAS establecidos (limitando el tiempo de la exposición).
4-41
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
Es importante tener en cuenta que los límites de dosis no deben ser considerados
como la línea divisoria entre la seguridad y el peligro y que han de ser realmente conside-
rados como la exposición a un riesgo aceptable.
Además de los límites, se definen unos valores de dosis de referencia para los pacien-
tes para las distintas exploraciones médicas que se utilizarán como guías en la optimización
(ALARA ver tema de Protección Radiológica).
5. Dosimetría de área: clasificación de zonas, señalización y
sistemas de acceso y control
El Reglamento de protección sanitaria contra las radiaciones ionizantes vigente en la
legislación española fue aprobado en el Real Decreto 783/2001, de 6 de julio. Este regla-
mento ha sido parcialmente modificado por el Real Decreto 1439/2010, de 5 de noviem-
bre, si bien esta modificación no afecta a sus premisas fundamentales. Su objetivo es esta-
blecer las normas básicas de protección radiológica para:
— Prevenir la producción de efectos biológicos deterministas (ligados a la dosis).
— Limitar la probabilidad de aparición de los efectos biológicos estocásticos hasta
valores aceptables para los trabajadores profesionalmente expuestos de la ins-
talación y los miembros del público, como consecuencia de actividades que
impliquen riesgo de exposición a radiaciones ionizantes.
Para aplicar las normas de protección, en el Reglamento se establece la siguiente
clasificación:
— Trabajador expuesto (TE): es aquel que en su trabajo, de modo habitual o bien
ocasionalmente, está sometido a un riesgo de exposición a las radiaciones
ionizantes y puede recibir dosis anuales superiores a 1/10 de los límites de
dosis anuales fijados para los trabajadores.
— Estudiantes: son aquellos que reciben una formación y enseñanza relacionada
con actividades que puedan implicar exposición a radiaciones ionizantes.
— Miembro del público: es cada individuo de la población, con exclusión explícita
de los TE y los estudiantes.
— Población en su conjunto: engloba a los TE, los estudiantes y al público.
5.1. Normas de protección para trabajadores expuestos
En todas las instalaciones donde se generen y manipulen equipos productores de
radiaciones ionizantes se han de establecer las siguientes normas básicas de protección:
— El número de personas expuestas a las radiaciones ionizantes será
siempre el menor posible.
4-42
Detección y medida de las radiaciones
— La limitación de las dosis individuales y colectivas por exposiciones controlables
se basará en los principios, mencionados anteriormente, de:
• Justificación.
• Optimización.
• Limitación de la dosis.
— El criterio de justificación y optimización se aplica a todas las exposiciones a las
radiaciones ionizantes, incluidas las médicas que se reciban como pacientes.
— El titular es el responsable de que se apliquen estos principios en su instalación.
— Ninguna persona menor de 18 años será asignada a un puesto de trabajo como
profesionalmente expuesto.
5.2. Medidas de vigilancia para la protección de los trabajadores
expuestos
Antes de iniciar el trabajo con radiaciones ionizantes, los trabajadores deben recibir
una formación en protección radiológica, según su responsabilidad y el riesgo de exposición
en su puesto de trabajo, sobre:
— Los riesgos que tienen las radiaciones ionizantes y sus efectos biológicos.
— Las normas generales de protección contra las radiaciones ionizantes y las pre-
cauciones que se deben seguir en régimen normal de trabajo y en caso de
accidente.
— Las normas específicas, medios y métodos de trabajo para la protección de los TE
en las operaciones que se deben realizar en cada instalación.
— Los tipos, y utilización, de los instrumentos de detección y medida de las radia-
ciones, así como de los medios y equipos de protección personal.
— La necesidad de someterse a reconocimientos médicos para determinar su estado
sanitario y a exámenes específicos que permitan valorar posibles lesiones.
— Las actuaciones en situación de emergencia.
— Las responsabilidades derivadas de su puesto de trabajo con respecto a la protección
radiológica.
— La importancia de cumplir y hacer cumplir las medidas técnicas y médicas.
El CSN decidirá, en función del riesgo radiológico potencial, las misiones
del titular que pueden recaer en un servicio propio o una unidad técnica de
protección radiológica contratada. El Jefe de Servicio o Unidad Técnica de Pro-
4-43
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
tección Radiológica deberá velar por el cumplimiento del Reglamento de protección sani-
taria contra las radiaciones ionizantes.
5.3. Clasificación del trabajador expuesto
Para la vigilancia y control radiológico, los TE se clasifican en dos categorías en función
del riesgo radiológico al que estén sometidos:
— Categoría A: pertenecen a esta categoría aquellos trabajadores que puedan recibir
una dosis efectiva superior a 6 mSv por año oficial, o una dosis equivalente supe-
rior a 3/10 de los límites de dosis equivalente para el cristalino, la piel y las extre-
midades.
— Categoría B: pertenecen a esta categoría aquellos para los que es muy improbable
que reciban dosis superiores a 6 mSv por año oficial, o a 3/10 de los límites de
dosis equivalente para el cristalino, la piel y las extremidades.
5.4. Clasificación y delimitación de zonas
El Servicio de Protección Radiológica realizará la clasificación de los lugares de trabajo
en zonas, de acuerdo con la evaluación de las dosis anuales previstas, el riesgo de dispersión
de la contaminación y la probabilidad y magnitud de exposiciones potenciales.
A tal efecto, se identificarán y delimitarán todos los lugares de trabajo en los que
exista la posibilidad de recibir dosis superiores a los límites de dosis establecidos para los
miembros del público, y se establecerán las medidas de protección radiológica aplicables.
Dichas medidas deberán adaptarse a la naturaleza de las instalaciones y de las fuentes,
así como a la magnitud y naturaleza de los riesgos. El alcance de los medios de prevención
y vigilancia, así como su naturaleza y calidad, deberán estar en función de los riesgos
vinculados a los trabajos que impliquen una exposición a las radiaciones ionizantes.
5.4.1. Zona vigilada
Es aquella en la que existe la posibilidad de recibir dosis superiores a los límites de
dosis para los miembros del público, siendo muy improbable recibir dosis efectivas supe-
riores a 6 mSv o dosis equivalentes superiores a los 3/10 de los límites de dosis equivalen-
tes para el cristalino, piel y extremidades.
5.4.2. Zona controlada
Aquella en la que existe la posibilidad de recibir dosis efectivas supe-
riores a 6 mSv o dosis equivalentes superiores a los 3/10 de los límites de
dosis equivalentes para el cristalino, piel y extremidades.
4-44
Detección y medida de las radiaciones
Dentro de las zonas controladas pueden existir algunas que, por sus características y
en función del riesgo, requieran una clasificación más restrictiva, como la considerada en
los subapartados siguientes:
— Zona de permanencia limitada:
Aquella en que existe un riesgo de recibir una dosis superior a los límites de dosis si
se permanece en ella durante toda la jornada laboral completa (50 semanas/año,
5 días/semana y 8 horas/día).
— Zona de permanencia reglamentada:
Aquella en que existe un riesgo de recibir una dosis superior a los límites de dosis
en cortos períodos de tiempo y que requiere prescripciones especiales desde el
punto de vista de la optimización.
— Zona de acceso prohibido:
Aquella en que existe el riesgo de recibir, en una exposición única, dosis supe-
riores a los límites de dosis legales.
5.5. Señalización de zonas
El riesgo de radiación vendrá señalizado mediante su símbolo internacional: un
“trébol” enmarcado por una orla rectangular del mismo color que el símbolo y de la
misma anchura que el diámetro del círculo interior del símbolo.
En función del tipo de riesgo, la señalización presenta las siguientes características:
— Trébol rodeado de puntas radiales, si existe riesgo de irradiación externa y el riesgo
de contaminación es despreciable.
— Trébol sobre fondo punteado, si existe riesgo de contaminación y el de irradia-
ción externa es despreciable.
— Trébol sobre fondo punteado y rodeado de puntas radiales, si coexisten ambos
tipos de riesgo.
Además, en la parte superior de la señal una leyenda nos indicará el tipo de zona y,
en la inferior, otra nos indicará el tipo de riesgo.
Los colores de los “tréboles” indicarán la clasificación de la zona en orden creciente al
riesgo asociado:
— Gris azulado: zona vigilada.
— Verde: zona controlada.
— Amarillo: zona de permanencia limitada.
4-45
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
— Naranja: zona de permanencia reglamentada.
— Rojo: zona de acceso prohibido.
Las señales habrán de colocarse en un lugar bien visible a la entrada de las corres-
pondientes áreas y en lugares significativos.
5.6. Vigilancia radiológica de zonas
En aquellas zonas donde exista riesgo de exposición a radiaciones ionizantes se debe
realizar la vigilancia radiológica con equipos, del tipo y sensibilidad adecuados, que permitan
determinar los niveles de radiación, en especial en aquellos puntos donde estos niveles
puedan ser máximos, y poder así:
— Determinar los niveles de exposición en condiciones normales de operación.
— Detectar rápidamente situaciones anormales que impliquen riesgos de irradiación.
— Estimar las dosis máximas que reciben los TE por exposición a la radiación externa.
— Clasificar las zonas de trabajo según el riesgo de irradiación.
Se utilizarán detectores para medir los niveles de radiación en las proximidades de los
generadores de radiación ionizante, sin olvidar los locales contiguos y aquellos puntos de
mayor ocupación.
5.7. Vigilancia dosimétrica
Al realizar la vigilancia dosimétrica del TE:
— Se determina la dosis que recibe individualmente, comprobando que
no se superan los límites establecidos.
4-46
Detección y medida de las radiaciones
— Se evalúa si se está trabajando en condiciones adecuadas desde el punto de vista
de la protección radiológica.
El sistema dosimétrico utilizado para la dosimetría personal será el adecuado al tipo y
energía de la radiación a la que esté expuesto el trabajador. Los dosímetros más utilizados
en las instalaciones de exposiciones radiactivas son los de termoluminiscencia (TLD).
La dosimetría individual, tanto interna como externa, será realizada por entidades
expresamente autorizadas y supervisadas por el CSN, que realizarán la lectura del dosímetro
con una periodicidad mensual.
Para que la lectura sea representativa de la dosis que recibe el trabajador, se han de
cumplir las siguientes normas:
— Se llevará siempre puesto durante las horas de trabajo, o durante las operaciones
con radiaciones ionizantes.
— Se colocará a la altura del pecho y por fuera de la ropa. Si se utiliza mandil
plomado se colocará debajo de este (para determinar la dosis que recibe el
trabajador).
— No deberá dejarse expuesto al sol, ni en lugares con una temperatura excesiva,
ni en zonas donde se generen radiaciones ionizantes.
Para el cómputo de las dosis totales no se tendrán en cuenta las dosis debidas al fondo
radiactivo natural ni las debidas a exámenes y tratamientos médicos.
Será obligatorio registrar todas las dosis recibidas durante la vida laboral de los tra-
bajadores expuestos en un historial dosimétrico individual.
Los trabajadores tienen derecho a conocer su historial dosimétrico personal, man-
teniendo, sin embargo, su carácter confidencial.
El historial dosimétrico refleja la dosis mensual, anual y quinquenal, tanto en la
dosimetría de cuerpo como en la dosimetría de extremidades, si la hubiera. A modo de
ejemplo, se presenta el formato del Historial Dosimétrico Personal facilitado por el Centro
Nacional de Dosimetría.
4-47
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
5.8. Determinación de las dosis
Para los TE de categoría A, es obligatorio:
— Utilizar dosímetros individuales que midan la dosis externa representativa de la
recibida por la totalidad del organismo durante toda la jornada laboral.
— En caso de riesgo de exposición parcial o no homogénea de algu-
nas partes del organismo, se utilizarán dosímetros localizados en las
zonas potencialmente afectadas (por ejemplo, dosímetros de
4-48
Detección y medida de las radiaciones
muñeca para el personal facultativo que realiza radiología intervencionista o
para los operadores del Servicio de Medicina Nuclear encargados de preparar y
administrar las dosis de radiofármacos).
En el historial dosimétrico correspondiente a personas de la categoría A se registrarán,
como mínimo, las dosis mensuales y las dosis acumuladas durante cada período de doce
meses consecutivos.
Para los TE de categoría B:
No es preceptivo el uso de dosímetros personales, siempre y cuando exista dosimetría
de área en las zonas de trabajo que permitan controlar, por estimación, que las dosis reci-
bidas son inferiores a los 3/10 de los límites anuales de dosis fijados para los trabajadores.
En el historial dosimétrico de las personas de categoría B, se registrarán las dosis anuales
determinadas o estimadas por dosimetría de área.
El personal que pueda permanecer en zonas controladas estará obligado a portar dosí-
metros individuales, mientras que, en zonas vigiladas, puede optarse por la instalación de
una dosimetría de área para estimar las dosis que pudiera recibir el personal en aquellas,
siempre que los dosímetros estén en un lugar representativo de las dosis que pueda reci-
bir dicho personal.
En caso de que un trabajador cambie de instalación o cese en su empleo, el titular de
la instalación deberá proporcionarle una copia certificada de su historial dosimétrico.
Las dosis recibidas por exposiciones excepcionales figurarán en el historial dosimétrico
registradas por separado de las recibidas durante el trabajo en condiciones normales.
Los TE que desempeñen su trabajo en más de una instalación tienen la obligación de
comunicar en cada una de ellas los resultados dosimétricos que se le proporcionen en las
otras, con objeto de mantener su historial dosimétrico individual actualizado y completo.
El titular de la instalación deberá archivar tanto el historial dosimétrico de los TE como
la evaluación dosimétrica de área, y los mantendrá a disposición de la autoridad competente,
conservándolos durante 30 años después del cese del trabajador en esa instalación.
El historial dosimétrico de cada trabajador expuesto deberá figurar, además, en su his-
torial médico como TE.
5.9. Vigilancia médica
Todas las personas que vayan a trabajar en actividades que impliquen riesgo de expo-
sición a radiaciones ionizantes y vayan a ser clasificados como trabajador
expuesto de categoría A, deberán someterse a un examen de salud previo que
permita decidir su aptitud para el trabajo con radiaciones ionizantes.
4-49
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
La Guía 7.4 del CSN (Vigilancia médica de los trabajadores profesionalmente expues-
tos) especifica los aspectos que, como mínimo, debe contemplar el examen médico de
aptitud para los trabajadores de nuevo ingreso.
Los TE se someterán a exámenes de salud periódicos para comprobar que siguen siendo
aptos para el desarrollo de sus funciones. Estos exámenes se realizarán, como mínimo, una
vez al año o con mayor frecuencia, si fuera necesario por el estado de salud del trabajador
o los incidentes que puedan ocurrir.
Desde el punto de vista médico, los TE se clasificarán en:
— Aptos.
— Aptos en determinadas condiciones.
— No aptos.
Los reconocimientos médicos del TE se realizarán en el Servicio de Prevención de
Riesgos Laborales o, en el caso de un hospital, en el Servicio de Medicina Preventiva.
En los protocolos médicos se incluirán las informaciones referentes a:
— Los destinos laborales.
— Los resultados del examen médico previo.
— Los resultados de los exámenes periódicos.
— El historial dosimétrico, de toda su vida profesional.
Estos protocolos médicos se archivarán en los servicios médicos por un período mínimo
de treinta años, contados a partir de la fecha del cese del trabajador como TE.
5.10. Generalidades de protección radiológica en radiodiagnóstico
5.10.1. Recomendaciones generales
Las principales recomendaciones comunes a todas las instalaciones son:
— La protección radiológica se debe incorporar en los tres puntos siguientes:
• Diseño del equipo (blindajes intrínsecos del equipo, sistemas de colimación…).
• Proyecto de la instalación (blindajes de la sala, ubicación puesto de control).
• Fase de operación (protección operacional).
— La prescripción de exploraciones debe hacerse valorando la relación coste/beneficio.
Para ello, hay que tener en cuenta las recomendaciones de la Orga-
nización Mundial de la Salud (OMS) en su publicación titulada:
“Criterios aplicables a las exploraciones de Radiodiagnóstico” y de la
4-50
Detección y medida de las radiaciones
ICPR-34 titulada “Exploraciones de bajo rendimiento diagnóstico y elevada
exposición en gónadas”. Se debe estudiar la realización de exploraciones alterna-
tivas que no impliquen el uso de radiaciones ionizantes.
— Se deben cuidar los aspectos generales que influyen en la protección del paciente:
• Propiedades del haz adecuadas al espesor del paciente y al contraste necesario
(kVp, filtro).
• Tamaño mínimo posible de campo, centrado, alineación del tubo-rejilla
antidifusora. Un tamaño excesivo del campo de radiación conduce:
– Al aumento de la dosis integral al paciente.
– Al aumento de dosis en órganos próximos al borde del haz (gónadas).
– Al aumento de la radiación dispersa.
– A una peor calidad de la imagen.
• Sistema de imagen adecuado (el que necesita menos dosis compatible con
la calidad de la imagen a obtener).
• Control frecuente de los dispositivos registro y de visualización: reveladoras
de películas, procesadoras láser, negatoscopios, monitores de visualización…
• Reducción del número de exploraciones repetidas. Programa de control de
calidad (causas principales de repetición: placas sobre o subexpuestas,
“movidas” o “descentradas”).
— Hay que practicar un buen control de los estudios previos y de los estudios
hechos en otros centros, conservando los informes con las radiografías en lugares
fácilmente accesibles. Este punto se ha simplificado con la radiología digital.
— En las salas de espera se deben colocar avisos a las posibles embarazadas.
— El mayor ahorro de dosis es la exploración innecesaria que no se efectúa.
5.10.2. Conjuntos e instalaciones de radiodiagnóstico
Dada la variedad de exploraciones posibles existe paralelamente una gran variedad de
instalaciones, pero todas ellas se pueden clasificar de acuerdo con los criterios de la OMS
en los tres niveles siguientes:
— Servicio de Radiología Básica.
— Servicio de Radiología General.
— Servicio Radiológico Especializado.
4-51
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
5.10.3. Servicio de Radiología Básica
Estos servicios son propios de centros rurales o de hospitales pequeños y están pre-
parados para realizar sólo radiografías sin radioscopia, por lo que la visualización de la
imagen será a posteriori.
En cuanto a la protección radiológica, se aplica todo lo explicado hasta aquí. A esto se
añaden los dispositivos de protección al paciente como son los protectores genitales y piezas
de goma plomada. La distancia foco-paciente ha de ser mayor de 45 cm. Las cartulinas de
refuerzo a utilizar han de ser las más “rápidas”, compatibles con la calidad de imagen necesa-
ria. En la actualidad se utilizan para muchas aplicaciones las cartulinas o bases de elementos
químicos de “tierras raras”, que tienen mayor sensibilidad. En caso de utilizar otro receptor
de imagen (CR) se aplicarán estas recomendaciones a sus características.
La protección del personal, puesto que no es necesario en la mayoría de los casos estar
dentro de la sala, se basa en permanecer en el puesto de control tras los blindajes estruc-
turales. Cuando, en casos excepcionales (no disponer o no ser eficaces los dispositivos de
sujeción), es preciso permanecer dentro, se llevará delantal plomado.
En lo que respecta a la sala, las paredes han de estar debidamente blindadas (barreras
primarias y secundarias); incluidas las puertas y las cabinas para los pacientes, que deberán
permanecer cerradas cuando se emite radiación. El personal se sitúa en el puesto de control
durante el disparo. Cuando, en casos excepcionales, sea preciso permanecer dentro, se
llevará delantal plomado.
Sala de
exploración
Mandos
Control
Blindaje estructural con zona protegida.
5.10.4. Equipos de radioscopia
En este tipo de instalaciones debe ser posible efectuar toda clase de
exploraciones, incluyendo las del sistema digestivo con contraste. Para ello,
debe ser posible la visualización en tiempo real, mover y colocar al paciente
4-52
Detección y medida de las radiaciones
en distintas posiciones y realizar radiografías mientras se observa la radioscopia (“radiogra-
fía al acecho”), lo que implica disponer de radioscopia y mesa basculante.
En estas condiciones (visualización de la imagen en un monitor de TV y utilización del
telemando), la protección radiológica es muy alta, pero es preciso tener en cuenta que la
universalidad de estas instalaciones permite hacer exploraciones especiales junto al pacien-
te y que en estos casos la dosis que se recibe por radiación dispersa, sobre todo en crista-
lino, es superior a la que se recibiría en una radioscopia hecha con el tubo debajo de la
mesa, por lo que es conveniente que el personal utilice gafas plomadas, pantallas móviles
de techo pared o barreras móviles y limitar el número de exploraciones.
A) Fluoroscopia: geometría
En los equipos de fluoroscopia, la geometría determina en gran medida la protección
radiológica de los trabajadores, así como la calidad de la imagen de las exploraciones. La
situación óptima se presenta situando el tubo de rayos X lo más alejado posible del pacien-
te y el intensificador de imagen en la posición más cercana posible al paciente.
a) b) c)
a) Tubo de rayos X demasiado cerca.
b) Intensificador de imagen demasiado lejos.
c) Tubo de rayos X e intensificador de imagen situados correctamente.
B) La radiación dispersa y su dependencia
La intensidad del haz de radiación dispersa es del orden de 1/1000 de la del haz directo
a 1 metro del volumen irradiado (paciente) y depende proporcionalmente del volumen
irradiado.
Como ejemplo, si la tasa de dosis en la superficie del paciente es de 20
mGy/min, el haz disperso a un metro tendrá una tasa de dosis de 20 μGy/min.
4-53
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
a) b)
a) Haz de radiación cerca del operador.
b) Haz de radiación en línea media del paciente.
Además, la intensidad del haz de radiación dispersa está influenciada por la posición
del haz de radiación respecto a la línea media del paciente de forma que cuanto más teji-
do del paciente de interponga entre el haz directo y el trabajador, menor intensidad tendrá
el haz disperso.
C) Retrodispersión
Es la radiación que sale dispersada hacia atrás con un pequeño ángulo respecto al haz
incidente. Dado que se produce a la entrada del paciente, su atenuación es escasa por lo
que posee mayor intensidad que el resto de la radiación dispersa. Si el tubo se sitúa debajo
de la mesa afectará en menor medida al operador.
5.10.5. Radiología especializada
Es propia de los grandes hospitales. Dada la variedad de tipos de exploración nos
vamos a limitar a describir los más característicos y de mayor exposición radiológica.
A) Radiología angiográfica (diagnóstica) e intervencionista
Este tipo de radiología exige largos tiempos de radioscopia, siendo la mejor disposición
desde el punto de vista de la protección la de situar el tubo debajo de la mesa y el inten-
sificador arriba. Por otra parte, en estas exploraciones está presente mayor número de per-
sonas (anestesista, radiólogo, enfermero y demás personal auxiliar), por lo que supone, en
conjunto, una mayor exposición para un mayor número de personas.
En cuanto a la protección del paciente, sirve todo lo dicho anterior-
mente, pero la exposición será inevitablemente más elevada.
4-54
Detección y medida de las radiaciones
El personal que permanezca en la sala durante la exploración debe llevar delantal
plomado en todos los casos y, dentro de lo posible, utilizar guantes protectores. Conviene
conocer los puntos más “calientes” de la habitación mediante medidas adecuadas de niveles
de radiación, para que las personas se sitúen siempre en el lugar, compatible con su función,
en el que la exposición sea más baja. La exposición es mayor en el lado del tubo debido a
la retrodispersión.
La angiografía se puede agrupar en tres partes: periférica, cerebral y la cardíaca. En las
exploraciones del primer grupo se efectúa normalmente una o en todo caso dos proyec-
ciones o vistas (AP/PA y lateral). En los estudios de cerebro y corazón, dada la configura-
ción espacial de los vasos sanguíneos en los grandes centros, tienden a disponer de equi-
pos con proyecciones oblicuas y sistemas de arco isocéntrico (permiten que al girar el arco
permanezca el órgano en el centro de la imagen). Esto aumenta las exigencias de protec-
ción, ya que es difícil ubicar los dispositivos para proteger al personal dentro de la sala blin-
dando en todas las direcciones.
Dada la elevada exposición para el personal durante las exploraciones, en este tipo de
salas se hace imprescindible la utilización de diversos elementos de protección, tales como:
— Pantalla de vidrio plomado de techo o pared.
— Barreras móviles.
— Cortinillas plomadas de protección en mesa.
— Prendas personales de protección (delantal plomado, protector tiroideo, gafas,
guantes, etc.).
— Pantalla de vidrio plomado de techo o pared.
4-55
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
— Cortinillas plomadas de protección en mesa.
Rail
Pantalla opcional
— Guantes y manoplas plomadas.
Presentan una protección que depende de su espesor y composición. Las manoplas,
que poseen el mayor espesor equivalente de plomo (entre 0,25 y 0,50 mm de
Pb) presentan una transmisión del orden del 16% para una tensión de 100 kV.
Sin embargo, los guantes tipo “quirúrgicos” con un espesor equivalente de 0,03
mm de Pb, presentan una transmisión del 50% para una tensión de 100 kV.
— Delantal plomado.
Presentan un elevado grado de protección y poseen espesores equivalentes de
0,25 mm; 0,35 mm y 0,50 mm de Pb, por lo que su peso es considerable, lo que
resulta algo incómodo para usos con tiempos prolongados. Como alternativa a
los delantales de vinilo de plomo, se han desarrollado materiales compuestos,
que mediante la adición de Bario y Wolframio se intenta mejorar la ventana de
transmisión del plomo ente 55 y 88 kV, disminuyendo así el peso de la prenda
de protección del orden de un 30%.
Transmisión (%)
70 kV 100 kV 120 kV
Plomo (0,5 mm) 0,36 3,2 5,1
Xenolite XL (Pb/W/Ba) 0,54 2,8 5,0
Compuesto Opt 100 (W/Ba) 0,17 1,0 2,7
En la tabla se muestra la transmisión que presentan dos materiales
compuestos en comparación con el tradicional vinilo de plomo, para
diferentes tensiones del tubo de rayos X.
4-56
Detección y medida de las radiaciones
Dado que en la mayoría de las técnicas de fluoroscopia, angiografía y procedi-
mientos intervencionistas se utilizan tensiones del orden de 100 kV o inferiores,
la composición y la proporción de los materiales se elige para obtener una pro-
tección similar al plomo, en el rango de 80 a 120 kV.
El cateterismo y la radiología intervencionista, junto con la cirugía ortopédica
representan los casos típicos que originan una exposición más alta. En la ciru-
gía de órganos o partes estáticas es posible recurrir a sistemas de memoriza-
ción de la imagen o a radioscopia pulsada, que suponen un ahorro sustancial
de dosis.
• Dosis a pacientes en radiología intervencionista
En algunos procedimientos complejos de radiología intervencionista se ha constatado
la aparición de efectos no estocásticos en algunos pacientes, por ello se han dictado reco-
mendaciones para minimizar este riesgo. Como referencia, en la Tabla se presenta el tiem-
po de fluoroscopia necesario para sobrepasar la dosis umbral para eritema, depilación y
necrosis, en función del modo de funcionamiento de la fluoroscopia, así como el tiempo
que tarda en aparecer el efecto.
Daño en la piel inducido por la radiación en fluoroscopia con dosis única:
Horas de fluoroscopia para
Dosis Umbral alcanzar el umbral Tiempo
Efecto
(Gy) Normal Alta dosis (*)
(0,02 Gy/min) (0,2 Gy/min)
Eritema
2 1,7 0,17 horas
(transitorio)
Depilación
7 5,8 0,58 3 sem.
(permanente)
Necrosis 18 1,5 1,5 > 10 sem.
(*) Tiempo necesario para la aparición del efecto.
B) Tomografía computarizada (TC)
En cuanto a la protección radiológica, en la gran mayoría de los casos el personal está
tras los blindajes estructurales, no junto al paciente y, por tanto, la exposición es baja. En
lo que se refiere a la protección del paciente, hay que contemplar lo siguiente:
— Como se irradia desde todos los puntos de una circunferencia (360°), es decir,
desde todos los ángulos, en todo el contorno se recibe mayor dosis
que en el centro (en la radiografía clásica es la superficie, de entrada,
la que recibe mayor dosis).
4-57
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
— La dosis recibida por el paciente depende del número de cortes tomográficos que
se hagan. Hacer muchos cortes es comparable con aumentar el tamaño de
campo en la imagen clásica.
Durante los años 90 se produjeron cambios significativos en la tecnología de la TC
que han propiciado la aparición en la práctica clínica rutinaria de los equipos helicoidales
y finalmente de los equipos helicoidales multicorte o multicanal. Con estos equipos se
pueden efectuar estudios angiográficos y otras aplicaciones específicas como la endoscopia
virtual, reconstrucciones multiplanares de gran calidad o imágenes 3D de diversa índole,
con el consiguiente incremento de la dosis colectiva de radiodiagnóstico y de la repercu-
sión de la TC en la misma. En definitiva: la TC es la exploración que más crece, y es una
de las que mayores dosis imparte (la que más en muchos casos), siendo la responsable,
aproximadamente, del 40% de la dosis promedio, referida al diagnóstico, que recibe la
población. Todo ello hace necesario una optimización de la dosis.
Ante la imposibilidad de que los equipos nos indiquen la dosis absorbida/equivalente
y la dosis efectiva, los equipos actuales de TC incorporan obligatoriamente unos indicado-
res de dosis referidos a la energía impartida por corte (CTDI) y la energía impartida en todo
el estudio (DLP). Estos indicadores pueden y deben ser utilizados para establecer protoco-
los adecuados a las necesidades diagnósticas. La “European Guidelines for Multislice Com-
puted Tomography (2004)” recoge estudios de dosis de 53 hospitales (7 españoles) de 8
países de la Unión Europea y publica unos valores de referencia según el tipo de examen.
CTDI DLP E (mSv)
Cráneo 60 945 2.1
Tórax 10 267 4.8
Abdomen 15 724 12.1
Cráneo (pediatría) 31 333 2.6
Tórax (pediatría) 5.8 78 5.9
C) Radiología pediátrica
Los problemas de protección en radiología pediátrica son los mismos que se han
descrito hasta ahora, pero muy agudizados por:
— La falta de cooperación del niño pequeño, que puede dar lugar a imágenes
movidas (borrosas) con defectos de centrado y a dificultades en la colimación.
— Pequeñas variaciones de carga (mAs) y tensión (kV) pueden tener
una influencia significativa en la imagen y ser causa de repeticiones.
4-58
Detección y medida de las radiaciones
— La mayor esperanza de vida y, por tanto, mayor probabilidad de efectos tardíos
y/o genéticos.
Por eso, en pediatría, las recomendaciones son:
— Empleo de generadores que proporcionen tiempos muy cortos (milisegundos).
— Verificación frecuente de los datos como kV, mA, t., siendo conveniente realizar
la selección de los mismos, o una estimación aproximada de ellos, antes de colocar
al paciente, para así reducir el tiempo real de disparo (tiempo de la exposición
más el tiempo de la selección de datos)
— Utilizar sistemas de imagen de alta sensibilidad (tierras raras, imagen indirecta
con intensificadores de ICs).
— Mayor exigencia en el empleo de protectores gonadales y de otras partes del
cuerpo.
— Diafragmar mejor y, en niños pequeños (poca radiación dispersa), prescindir de
rejillas antidifusoras si es posible (reducción de dosis de 2 a 3 veces).
— Emplear dispositivos de inmovilización y, allí donde sea posible, tener personal
entrenado en conseguir la cooperación del niño (tranquilizar).
D) Equipos móviles
• Equipos de radiografía
Los problemas de protección que se plantean con los equipos móviles, son los ya
estudiados anteriormente, aunque incrementados por:
— El aumento de la dificultad de centrado al estar el chasis radiográfico “desligado”
del equipo y por tanto carecer de referencias geométricas fijas.
— El continuo desplazamiento de estos equipos hace que se desajusten con mayor
frecuencia.
— La utilización en lugares en los que la instalación eléctrica no esta preparada para
suministrar la potencia adecuada.
— Su empleo en salas carentes de blindajes estructurales y ocupadas por otras
personas.
Soluciones propuestas:
— Utilizar equipos especialmente diseñados que dispongan de dispositivos adicionales
para centrado.
— Realizar más frecuentemente una verificación de las características
de los mismos.
4-59
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
— Emplear generadores a base de baterías o condensadores, que almacenan la energía
lentamente y la “entregan” instantáneamente en el momento del disparo.
— El operador debe situarse a una distancia del haz de 2 m, como mínimo.
— No dirigir nunca el haz directo hacia otros enfermos.
— Utilizar delantales y otros dispositivos de protección, incluso para los enfermos
de al lado.
• Equipos de radioscopia
Ya se trató de ellos al hablar de angiografía y radiología intervencionista. Estos equi-
pos deben tener todos intensificador de imagen fijamente acoplado en frente del tubo. Se
empleará, siempre que sea posible, radioscopia intermitente con memoria de imagen, o
bien radioscopia pulsante. Esto es muy importante en cirugía ortopédica, en la que las
dosis son muy elevadas y los objetos explorados son estáticos.
Ejemplo de variación de la dosis con la distancia, para el caso de un equipo de Radio-
grafía móvil, que realiza radiografías de tórax en una UCI.
Supuesto:
— RX de tórax: 100 kV / 4 mAs / DFP 1 metro.
— Haz directo: 0.4 mGy / radiografía.
— Haz disperso a 1 metro: 0.4 μGy / radiografía.
— 5000 radiografías al año.
Distancia (m) Dosis anual (mSv)
0.5 8
1 2
2 0.5
3 0.2
10 0.02
E) Mamografía
Las condiciones que impone este tipo de exploración son antagónicas entre sí, y por
ello se requiere una optimización de la técnica radiográfica en cada caso.
Se estudian tejidos blandos con muy pocas diferencias de atenuación
entre ellos. Por tanto, se necesita mucho contraste, lo que exige radiación de
4-60
Detección y medida de las radiaciones
baja energía, que a su vez implica menor penetración y mayor dosis (se suele utilizar la
radiación característica de ánodos de molibdeno Mo). Además, existe gran diferencia de
espesor entre la zona retromamaria (próxima a la pared pectoral) y la zona anterior de la
mama, lo que exige una amplia latitud.
Dado que las patologías que se buscan son de pequeñas dimensiones (a veces micro-
calcificaciones de décimas de mm), no es adecuado utilizar cartulinas de refuerzo por
ambas caras ni de espesor grande. Se han desarrollado cartulinas por un solo lado que
reducen drásticamente la dosis con calidad de imagen aceptable para muchos casos.
Recientemente, no obstante, se han diseñado cartulinas reforzadas por ambas caras con
buena resolución.
Si la mama es grande es posible que la radiación dispersa reduzca el contraste de la
imagen, por lo que debe comprimirse vigorosamente.
En relación con la protección radiológica podemos concluir que la compresión presenta,
además, las ventajas de igualar el espesor de la mama y reducir la borrosidad cinética. Por ello
existen dispositivos de compresión de bordes redondeados y diversas formas, adecuadas
a cada caso, más soportables para el paciente. La rejilla antidifusora estará diseñada para
mamografía de baja absorción frente a la radiación directa.
La imagen digital en mamografía se está imponiendo, a pesar de que aún ofrece una
menor resolución espacial que la analógica. Sus ventajas son un elevado rango dinámico
(escala tonal) y un gran contraste. Es necesario aún optimizar el uso de estos equipos para
que la reducción de dosis que anticipan los sistemas digitales sea efectiva.
En cualquier caso, no está justificada la inclusión en programas de Screening a mujeres
jóvenes, para las cuales la probabilidad de efectos tardíos de la radiación es mayor dada su
mayor esperanza de vida (balance riesgo/beneficio).
5.10.6. Radiología dental
En la radiología dental se utilizan básicamente tres tipos de equipos y procedimientos:
a) Radiografía con película intraoral.
b) Radiografía panorámica con tubo de rayos X intraoral.
c) Pantomografía.
Se resumen a continuación los tres métodos y los detalles más relevantes desde el
punto de vista de la protección.
A) Radiografía con película intraoral
Se trata de radiografías con película pequeña, del orden de 4 x 5 cm,
que se introduce en la boca, dentro de una envoltura opaca a la luz. El
generador y tubo de rayos X son de pequeña potencia (unos 50 a 70 kV y
unos 10 mA). La radiografía se puede hacer con el paciente sentado en la
4-61
Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
misma silla de dentista. Se trabaja con conos localizadores, con distancia foco-película,
preferiblemente de 20 cm (si la tensión es mayor de 60 kV) y no menor de 10 cm (si
la tensión es menor de 60 kV). Estas pequeñas películas no se pueden revelar en las pro-
cesadoras automáticas normales, lo cual tiene sus implicaciones sobre la protección,
que se tratan posteriormente. Respecto a la protección radiológica:
— No se deben hacer radiografías rutinarias, sino estudiar su necesidad observando
las anteriores, sobre todo en caso de niños.
— El localizador debe diafragmar el campo mínimo imprescindible. Son preferibles
los localizadores rectangulares a los redondos, y que delimiten un campo por
contorno de plomo.
— Utilizar la película más rápida compatible con la calidad de imagen a obtener.
Trabajar con la tensión más alta posible (últimamente hay una cierta tendencia a
utilizar tensiones mayores, incluso más de 70 kV, lo que reduce la dosis, aunque
se pierda algo de contraste).
— En el revelado manual el control periódico ha de ser particularmente estricto y
nunca tratar de acortar el tiempo de revelado a costa de exponer más la película
y, por tanto, al paciente a la radiación. Recientemente se han desarrollado pro-
cesadoras automáticas para este tamaño de película.
— La película debe de sujetarla el paciente y no el operador.
— La filtración debe ser al menos de 1,5 mm de aluminio (ICRP-33) hasta 70 kV y
por encima de esta tensión la filtración debe ser como en el resto de los equipos
radiológicos.
— El operador debe situarse al menos a 2 metros del paciente y tubo, y preferible-
mente en un ángulo comprendido entre 90° y 135° del eje del haz. Si esto no es
posible se debe usar delantal protector.
— El tiempo de exposición no ha de ser superior a cinco segundos, el disparo ha de
hacerse por pulsador y no por interruptor, y con rearme obligatorio, es decir, que
no se puedan repetir radiografías involuntariamente.
— En general, este tipo de equipo no requiere blindaje estructural (dado el pequeño
campo de radiación, la radiación dispersa es pequeña y el número de radiografías
no elevado).
— Es conveniente disponer la silla de manera que el haz directo se dirija a zonas
desocupadas, como escaleras, pasillos, etc.
B) Radiografías panorámicas con tubo de rayos X intraoral
Cuando es necesario obtener una imagen de toda la mandíbula, en lugar
de utilizar unas 10 películas pequeñas se utiliza una película de unos 10 x 24
cm, curvada alrededor de la mandíbula. El tubo es delgado y el ánodo se
4-62
Detección y medida de las radiaciones
introduce dentro de la boca. Por la pequeña distancia del foco a la lengua y a otras zonas
de la boca, se producen dosis locales más elevadas, pero la dosis integral es menor.
Dada la elevada magnificación (M = 2), la calidad de imagen sería deficiente si el foco
no fuera pequeño (del orden de 0,1 mm), por lo cual la potencia es menor y con ella la
intensidad es del orden de 1 mA.
C) Ortopantomografía
Otra forma de conseguir las radiografías panorámicas es mediante tubo y película
fuera de la boca. La forma de conseguirlo es utilizando un chasis curvado que tiene una
rendija a través de la cual pasa la radiación. La película no se expone toda de una vez,
sino que la rendija va girando, “recorriendo” la película al mismo tiempo que el tubo y
el portachasis giran en torno a la cabeza, para lo cual se requieren unos 25 segundos.
Como la mandíbula no es redonda el eje de giro cambia de una posición a otra, de
manera que siempre haya una zona de la mandíbula perpendicular al haz cuya imagen se
pretende durante el recorrido de los tres sectores.
Desde el punto de vista de la protección, estos equipos han de someterse a un control
de calidad para que el haz coincida con la rendija y no se expongan zonas innecesarias del
paciente. El ajuste es muy crítico.
Estos equipos no es conveniente instalarlos en la misma sala de los otros aparatos
destinados al trabajo del odontólogo.
En radiografías panorámicas y en cefalometría se debe poner especial cuidado, sobretodo,
en no alcanzar a la glándula tiroides. Utilizando protectores de esta glándula se puede
disminuir su dosis en un 50 a 80%, si bien esto es especialmente difícil en el caso de los
niños. Se deben utilizar cartulinas de refuerzo compatibles con la calidad a obtener.
5.10.7. Densitómetro óseo
Son equipos de rayos X con una emisión de energía dual, generalmente correspon-
diente a 100 y 140 kV. El haz de radiación es muy colimado, del orden de milímetros. El
haz de radiación que atraviesa al paciente es detectado por un detector de centelleo que
cuantifica la absorción de la radiación en el tejido óseo. Dada la baja intensidad del haz de
radiación y al ser altamente colimado, la tasa de radiación dispersa es muy pequeña, infe-
rior a 10 μGy/h.
Como ejemplo, se presenta la variación de la dosis anual al personal en función de la
distancia.
— Radiación dispersa a 1 metro: 9 μGy/h.
— 30 exploraciones al día.
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Técnico Especialista en Radiodiagnóstico
— Tiempo máximo de exploración por paciente: 120 segundos (columna + cadera).
— W = 5 días/semana.
Distancia (m) Dosis anual (mSv)
0.5 8
1 2
2 0.5
3 0.2
5.11. Otras tablas de interés
Dosis efectiva de las diferentes técnicas
Dosis efectiva Nº equivalente Período radiación
Procedimiento
(mSv) RX torax natural
Tórax Menor 0.01 Menor 0.5 Menor 15 días
Columna lumbar 1,3 65 7 meses
Tránsito intestinal 3 150 16 meses
TAC tórax 8 400 3,6 años
TAC abdomen 10 500 4,5 años
Nivel de radiación según la dosis efectiva
Clase Dosis efectiva (mSv) Ejemplos
0 0 Ecografía, RM
I Menor 1 Tórax, extremidades
II 1-5 UIV, columna lumbar, TAC, cabeza
TAC tórax
III 5-10
TAC abdomen
IV Mayor 10 PET
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