//tencia Nº 997 MINISTRA REDACTORA:
DOCTORA BERNADETTE MINVIELLE SÁNCHEZ
Montevideo, primero de setiembre de dos mil veinticinco
VISTOS:
Para sentencia definitiva del
expediente caratulado: “AA Y OTROS C/ BB - DEMANDA POR
RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL - CASACIÓN”, IUE:
227-644/2021, venidos a conocimiento de esta Corporación
en virtud del recurso de casación interpuesto por la
parte actora contra la sentencia definitiva de segunda
instancia Nº 45/2025, dictada el 12 de marzo de 2025 por
el Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 6º Turno.
RESULTANDO:
I) Por sentencia definitiva
de primera instancia Nº 18/2024, del 25 de junio de
2024, la titular del Juzgado Letrado de Primera
Instancia de Carmelo de 2º Turno, falló: “Condénase al
demandado a pagar al Sr. CC la suma de $ 1.350.000
(pesos uruguayos un millón trescientos cincuenta mil), y
de $8.100.000 (pesos uruguayos ocho millones cien mil)
conjuntamente a AA, DD, EE, FF, GG y HH, por concepto de
daño moral. (no patrimonial).
Condénase al demandado a
pagar a los accionantes la suma de $ 1.936.440 (pesos
uruguayos un millón novecientos treinta y seis mil
cuatrocientos cuarenta) por concepto de lucro cesante,
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debiéndose debitar al momento de la liquidación lo
percibido por concepto del beneficio de seguridad social
(pensión de BPS), cuya liquidación queda supeditada a la
vía incidental al momento del efectivo pago. (art. 378
CGP).
Todas las sumas con más
intereses legales desde la fecha de acaecimiento del
hecho ilícito, y actualización que operará con el
efectivo pago. (Ley 14.500).
Sin especial condenación
en el grado.
Notifíquese electrónica-
mente” (fs. 367 a 380).
II) Por sentencia definitiva
de segunda instancia Nº 45/2025, del 12 de marzo de
2025, el Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 6º
Turno, falló: “Confírmase parcialmente la impugnada,
salvo en cuanto: a) al monto del daño moral del cónyuge
y de los hijos los que se revocan, y en su lugar se
abate a las sumas de $800.000 para el cónyuge y $400.000
para cada uno de los hijos , con el descuento a los
hijos de sus condenas en daño moral de lo abonado por
concepto SOA debidamente reajustado y actualizado desde
la fecha de su pago; b) el lucro cesante futuro
condenado, el que se revoca, en su lugar, se desestima,
y; manteniéndose en lo demás.
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Sin especial condena
procesal en el grado.
Notifíquese a las partes
en sus domicilios electrónicos y oportunamente
devuélvase a la sede de origen” (fs. 409 a 428).
III) A fs. 431 y ss. compareció
el representante de la parte actora e interpuso recurso
de casación contra la sentencia definitiva dictada por
el Tribunal. En lo medular esgrimió los siguientes
puntos de agravios:
a) Cuantificación del daño
moral. La recurrente expresó que en primera instancia se
estableció la cuantificación del daño moral padecido por
el cónyuge de la víctima en la suma de $1.350.000, sin
embargo, en segunda instancia el Tribunal abatió el
monto y lo estableció en la suma de $800.000. Le causa
agravio que la sentencia atacada, a pesar de considerar
las características propias del caso, como lo son, más
de 43 años de convivencia ininterrumpida entre los
esposos, con un sano vínculo afectivo y relación de
dependencia entre ellos, abatió la suma establecida en
primera instancia.
Agregó que, la prueba
testimonial aportada al proceso, fue contundente en
afirmar el quiebre emocional que aún padece el cónyuge
de la víctima, quien nunca logró superar la pérdida de
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su compañera de vida. Sin perjuicio de ello, la
sentencia impugnada no actuó de acuerdo a los parámetros
que establece la jurisprudencia para casos similares. El
daño moral del esposo de la víctima quedó probado
plenamente con todas sus características esto es:
directo, personal, cierto, subsistente, presente y
futuro, afectando un interés legítimo.
En otro orden, manifestó
que le causa agravio que la sentencia impugnada haya
establecido el monto del daño moral para los hijos de la
fallecida en la suma de $400.000, reduciendo el
establecido en primera instancia. Aun contemplando lo
percibido por SOA, por lo que ni siquiera se aproxima a
los montos establecidos por la jurisprudencia para casos
similares. Afirmó que el daño moral de los hijos también
cumple con las características antes detalladas. Además,
se trata de personas de mediana edad, que perdieron a su
madre, la cual tenía una expectativa de vida de varios
años dado que se trataba de una persona sin enfermedades
crónicas. El daño de los hijos es permanente e
irreversible, circunstancia que se debe tomar en cuenta
para aumentar la reparación. Por ende, expresa que
deberá revocarse la condena de segunda instancia,
estableciendo el monto en la suma reclamada en la
demanda, esto es, la suma de $1.350.000 para cada uno de
ellos.
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b) Agravio respecto al
lucro cesante. Por otro lado, le agravia que la
sentencia impugnada haya rechazado la condena por
concepto de lucro cesante establecida en primera
instancia. Considera que la condena del rubro
corresponde en virtud de que se acreditó en autos que la
víctima convivía con su cónyuge y su hijo HH, y que, al
momento del accidente, era recientemente jubilada,
percibiendo ingresos en tal calidad, así como también se
puedo acreditar que realizaba trabajos en relación de
dependencia, cuidando personas mayores.
Adujo que, el lucro
cesante se configuró como una pérdida de ingresos, en el
entendido que la fallecida convivía con su cónyuge y
aportaba para la manutención del hogar. Es por ello que
el hecho de que la fallecida gozara de su calidad de
jubilada y percibiera ingresos por ello, implica que los
familiares tienen derecho al resarcimiento del daño que
provoca la muerte y el corte abrupto de ese beneficio.
Asimismo, agregó que, en
el caso de autos, se dan las condicionantes establecidas
por la jurisprudencia y doctrina, a los efectos de la
cuantificación del rubro reclamado, mediante el prudente
arbitrio del juez.
En definitiva, solicitó
que se ampare el recurso de casación en los términos
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expuestos.
IV) El Tribunal de Apelaciones
en lo Civil de 6º Turno, por providencia Nº 71/2025, del
7 de mayo de 2025, tuvo por evacuado el traslado
conferido y ordenó franquear el recurso de casación
interpuesto (fs. 448).
V) Los autos arribaron a esta
Corporación el 19 de mayo de 2025 (fs. 453). Y por
decreto Nº 572/2025, del 3 de junio de 2025, se ordenó
el pase a estudio de las presentes actuaciones y autos
para sentencia (fs. 455).
VI) Culminado el estudio
correspondiente, se acordó dictar el presente
pronunciamiento en legal y oportuna forma.
CONSIDERANDO:
I) La Suprema Corte de
Justicia, por unanimidad de sus miembros naturales,
amparará parcialmente el recurso de casación
interpuesto, y en su mérito, revocará el monto fijado
por concepto de daño moral en segunda instancia, de
acuerdo con los siguientes fundamentos que a
continuación se desarrollan.
II) El caso de autos.
En primer término,
corresponde contextualizar el caso objeto del presente
recurso, a los efectos de una mejor comprensión de la
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litis.
En este expediente se
presentan AA, DD, EE, FF, GG, HH y CC promoviendo
demanda por responsabilidad civil extracontractual
contra BB.
En lo medular expresaron que,
el día 4 de mayo de 2020, el demandado circulaba en su
camioneta matriculada LBA 2942 por Tomás Núñez hacia el
este y al llegar a la intersección con calle 25 de
Agosto de la Ciudad de Carmelo, continúa su marcha sin
respetar la preferencia de paso, embistiendo en forma
violenta a la Sra. II, quien circulaba en una moto en
dirección norte. A pesar de que la moto circulaba en
correctas condiciones con todos los elementos exigidos
por la reglamentación vial vigentes, casco protector,
siendo el birrodado correctamente visible a los ojos de
cualquier conductor, fue embestida en forma violenta,
sufriendo lesiones gravísimas, lo que le produjeron su
deceso horas más tarde de la ocurrencia del siniestro.
La parte actora funda su
pretensión en la responsabilidad extracontractual
(arts. 1.319 y 1.324 del Código Civil) y reclama daño no
patrimonial (moral) del Sr. CC, esposo de la fallecida,
con quien convivía y a quien se le genera un daño moral
que surge in re ipsa. En la misma línea, reclama el daño
moral de los seis hijos de la fallecida. El reclamo lo
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estimó en la suma de $1.350.000 respecto del cónyuge y
$8.100.000 por los hijos. Por otra parte, reclama daño
patrimonial que emerge de los hechos acaecidos; la edad
de la fallecida, (la cual tenía 66 años al momento de su
fallecimiento), y la probabilidad estadísticamente
comprobada de expectativa de vida, lo que conforma el
lucro cesante. Todo conforme al ingreso fijo mensual de
la fallecida recientemente jubilada. Reclama por dicho
rubro la suma de $1.936.440.
La parte demandada
contesta la demandada en tiempo y forma, expresando que,
si bien asiste razón a la narración de los hechos en
cuanto a la fecha y momento del accidente, no así en
cuanto a que “embiste violentamente” a la Sra. II.
Relata los hechos manifestando que el demandado, al
llegar a la intersección de Tomás Gómez y 25 de Agosto
frena, mira para ambos lados, y al no ver a nadie
comienza a cruzar lentamente, ya que a su derecha había
un árbol en la esquina y vehículos estacionados sobre 25
de Agosto, muy sobre la esquina, dificultando la
visibilidad. Luego de cruzar prácticamente 25 de Agosto,
cuando estaba por culminar el cruce, y luego de haber
mirado nuevamente a su derecha, fue impactado en la
parte trasera de la camioneta, sintiendo primero un
movimiento de su vehículo, y al mirar atrás, siente un
fuerte impacto en la puerta trasera de su camioneta, y
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los vidrios de la ventana trasera derecha que se rompen.
Expresa, entonces, que no
es veraz la afirmación de los accionantes en cuanto a
que embistió violentamente a la Sra. II sino que, ésta
embiste violentamente a su vehículo con la moto que
conducía.
Controvierte además el
presupuesto que la derecha confiere derechos absolutos.
La preferencia no dispensa al prioritario a inobservar
las reglas de circulación, por lo que el conductor del
vehículo beneficiado por la preferencia puede llegar a
concurrir en la producción del accidente. Controvierte
contestando los daños y perjuicios reclamados, ante la
inexistencia de hecho ilícito, dolo, culpa, negligencia.
Controvierte asimismo el daño moral reclamado por el
esposo. Además, expresa que el monto reclamado excede
completamente los montos manejados por la jurisprudencia
para situaciones similares. Contesta y controvierte los
daños no patrimoniales reclamados por los hijos, por ser
desmedidos, al igual que el precedentemente detallado,
ya que los hijos de la Sra. II son personas mayores de
edad y no convivían con la fallecida.
Se opone también al daño
patrimonial reclamado. Solicita, en definitiva, que se
rechace en todos sus términos la pretensión de la
actora.
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La sentenciante de primer
grado entendió que, conforme con la probanza ofrecida se
logró acreditar la preferencia de la motocicleta que
circulaba por la derecha y la violación de la normativa
del vehículo no preferente conducido por el demandado,
lo cual determinó la responsabilidad extracontractual
del Sr. BB.
En lo referente al daño
moral, expresó que, surge probado conforme con la prueba
testimonial, la vinculación que tenía la víctima con su
cónyuge e hijos. Era una familia unida, a quienes les
afectó el insuceso de forma negativa. En lo que respecta
al quantum del daño moral, consideró los 43 años de
convivencia ininterrumpida entre cónyuges, y el
relacionamiento de la Sra. II con sus hijos y nietos,
quienes, con la pérdida abrupta producida por el
accidente, se han visto afectados directamente en el
cotidiano devenir de los días, mental, sicológica y
afectivamente. Por lo cual, hizo lugar a los montos
reclamados, esto es, $1.350.000 en caso del cónyuge y de
$8.100.000 para los seis hijos en su conjunto.
En lo que respecta al
lucro cesante, la sentencia de primera instancia
entendió que la Sra. II estaba recientemente jubilada,
lo cual se acredita con prueba por informes y la
contestación de BPS avenida a la causa. La fallecida
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aportaba económicamente al hogar común en el cual
convivía con su esposo e hijo menor HH. Por lo cual,
consideró que, se deberá indemnizar por concepto de
lucro cesante la suma reclamada, $1.936.440. Al momento
efectivo de la liquidación (art. 378 del CGP), se deberá
debitar lo percibido por BPS por concepto de pensión,
cuyo beneficiario es el Sr. CC, cónyuge de la fallecida.
Por su parte, el Tribunal
de Apelaciones en lo Civil de 6º Turno, confirmó
parcialmente la sentencia de primera instancia, salvo en
cuanto al monto por concepto de daño moral del cónyuge y
de los hijos, el que abate en las sumas de $800.000 para
el cónyuge y $400.000 para cada uno de los hijos, con el
descuento del SOA a lo abonado por los hijos. Y
desestimó el lucro cesante futuro.
En lo que aquí interesa,
respecto al monto del daño moral condenado en el caso
del cónyuge, la Sala expresó que, teniendo en
consideración la cantidad de años de convivencia de la
pareja, mayor a cuarenta años, de una relación
ininterrumpida, de natural y sano vínculo afectivo, con
dependencia afectiva del esposo con su compañera de
vida, que se aprecia conforme a la declaración de
testigos, y ahora abruptamente segada por el
fallecimiento de la misma (testigo JJ fs. 184 vto. a
185, KK fs. 185), y teniendo en consideración los
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parámetros manejados por la Sala para situaciones
similares, la suma condenada resulta un tanto elevada,
por lo que fijó la suma en $800.000.
También abatió el monto de
daño moral destinado a los hijos de la occisa,
entendiendo que: “(...) el que no debería de tasarse la
aflicción , el padecimiento, en igual cantidad que el
sufrido por el cónyuge, sí , es de consignar que no se
comparte lo aludido por el impugnante, de una suerte de
distingo de padecimiento entre hijos de un primer y de
un segundo matrimonio, cuando no se desprende alguna
prueba adversa, ni tampoco lo relativo a la convivencia
o no con la víctima, ni la edad , sí es claro que esto
último importa para estimar lo que obviamente es perder
a una madre a una edad joven o adulta. Los testigos han
sido contestes en cuanto al vínculo existente de los
hijos con su madre, se desprende en sus declaraciones
también como en el caso del esposo, dependencia afectiva
de una madre para con sus hijos , aun ya , siendo
adultos mayores en el entorno de los 40 y 50 años y algo
más , de carácter fluido y presente, y ahora también
terminado, ( declaraciones testimoniales de LL, MM, NN
fojas 183 a 185, ÑÑ , OO, PP , QQ, RR fojas 226 a 228).
En suma, ha de estable-
cerse el monto del daño moral por cada hijo en la suma
de $ 400.000 menos lo abonado a cada uno de ellos por
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SOA actualizado y reajustado desde el pago efectuado el
9 de julio de 2021 hasta que se verifique el descuento
(fojas 251 a 263)”.
Por último, en lo que
respecta al lucro cesante futuro, la Sala entendió que
de la demanda surge que solo reclamó el esposo y lo fue
por el aporte de jubilación de la esposa, no por otro
ingreso, más allá de que no se acreditó que la fallecida
tuviera además de la jubilación, otros trabajos
ocasionales. Si bien surge que la Sra. II cobraba una
pensión de por vida, no surge a cuánto ascendería la
jubilación, además de lo que habría que descontar lo que
la víctima requeriría para su propio sustento, por lo
cual, no puede entonces entenderse probado que el viudo
tuviera un perjuicio económico por la contribución de su
esposa (lucro cesante por rebote).
III) Análisis de los diferentes
agravios esgrimidos por la recurrente.
Precisados los detalles
del caso, corresponde ingresar al análisis de los
agravios esgrimidos por la recurrente.
III.I) Agravio referente a
la cuantificación del daño moral.
Reiteradamente ha
explicado la Corte que: “(...) la determinación del
‘quantum’ de la reparación del daño moral es una tarea
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eminentemente discrecional y, por tanto, no susceptible
de generar un error de derecho revisable en el grado
casatorio, salvo absurdo o arbitrariedad manifiesta en
el ‘accertamento’ por lo ínfimo o desmesurado del monto
fijado” (Cfme. sentencias Nos. 35/93, 540/94, 149/95,
394/97, 67/98, 269/01, 262/03, 327/04, 146/05, 408/12,
870/14, 28/15 y 407/23, entre muchas otras).
La determinación de la
cuantía del daño moral involucra una actividad
discrecional, exiliada de la casación, salvo que se
advierta arbitrariedad en su fijación, sea por no
explicitar los motivos, sea por condenar a una cifra
absurda o desmesurada.
A este respecto la
Corporación ha expresado en sentencia Nº 566/2017,
revalidando pronunciamientos anteriores: “(...) en
Sentencia No. 225/07 se afirmó: ‘Estima la Corte que la
determinación del ‘quantum’ de la reparación del daño
moral es una tarea eminentemente discrecional y por
tanto no susceptible de generar un error de derecho
revisable en el grado casatorio, salvo absurdo o
arbitrariedad manifiesta en el ‘accertamento’ por lo
ínfimo o desmesurado del monto fijado (cf., entre otras,
Sentencias. Nos. 35/93, 540/94, 149/95, 394/97, 67/98,
269/01, 262/03, 327/04 y 146/05)’. VI.- En este sentido,
enseña Gamarra que: ‘...Para establecer el quantum de la
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indemnización el juez dispone de poderes más amplios que
los previstos por la Ley en materia de resarcimiento;
son poderes de naturaleza discrecional, porque el monto
evade una precisa demostración matemática, ya que el
único metro que contiene una traducción objetiva
(independientemente de un juicio valorativo
discrecional) es el valor de mercado, por consiguiente
la valoración discrecional es la consecuencia coherente
de la naturaleza no patrimonial del bien...’ (T.D.C.U.,
T. XXV, Ed. F.C.U., año 1994, pág. 358). Conceptos
reiterados en Pronunciamiento No. 137/08: ‘...es
posible, en principio, modificar en casación las
cantidades fijadas como pago por concepto de daño moral,
porque su determinación supone el ejercicio de un poder
discrecional –no arbitrario desde luego- por parte del
magistrado, imposible, por tanto de generar un error de
derecho (Cf. Sentencias Nos. 165/84, 117/90, 46/91,
35/93, entre otras)’. VII.- No corresponde recibir el
cuestionamiento ejercitado en la medida que la suma
fijada no puede considerarse como arbitraria e injusta,
y tampoco puede reprochársele que se encontrara fuera de
los parámetros jurisprudenciales sino que por el
contrario resulta adecuado a los mismos, en función de
lo cual no son susceptibles de ser revisadas en el
grado”.
En la especie, la
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sentencia de primera instancia fijó el daño moral
padecido por el cónyuge en $1.350.000 y el padecido por
los seis hijos en $8.100.000 (es decir, $1.350.000 para
cada uno), a título de daño propio, por la pérdida de su
madre. Por su parte, la Sala abatió el quantum fijado en
primera instancia y estableció el daño extrapatrimonial
padecido por el cónyuge en $800.000 y el padecido por
los hijos en $400.000 para cada uno de ellos.
La fundamentación desarro-
llada por la Sala para abatir los montos objeto de
condena fue la siguiente: “El monto del daño moral
condenado en el caso del cónyuge, padecimiento, teniendo
en consideración la cantidad de años de convivencia de
la pareja, mayor a cuarenta años, de una relación
ininterrumpida, de natural y sano vínculo afectivo, con
dependencia afectiva del esposo con su compañera de
vida, que se aprecia conforme a la declaración de
testigos , y ahora abruptamente segada por el
fallecimiento de la misma ( testigo JJ fojas 184 a 185,
KK fojas 185) , y teniendo en consideración los
parámetros manejados por la Sala para situaciones
similares , la suma condenada como se adelantó, resulta
un tanto elevada , por lo que se abatirá a la suma de
$800.000, insistimos con lo empírico que supone esta
clase de determinación, ( Cfm. Sentencias Nº 53/2023 de
fecha 22/03/2023, SEF 0006- 000017/2019).
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También bajo la línea
argumental desarrollada, habrá de abatirse el daño moral
destinado a los hijos de la occisa, el que no debería de
tasarse la aflicción , el padecimiento, en igual
cantidad que el sufrido por el cónyuge, sí , es de
consignar que no se comparte lo aludido por el
impugnante, de una suerte de distingo de padecimiento
entre hijos de un primer y de un segundo matrimonio,
cuando no se desprende alguna prueba adversa, ni tampoco
lo relativo a la convivencia o no con la víctima, ni la
edad, sí es claro que esto último importa para estimar
lo que obviamente es perder a una madre a una edad joven
o adulta. Los testigos han sido contestes en cuanto al
vínculo existente de los hijos con su madre, se
desprende en sus declaraciones también como en el caso
del esposo, dependencia afectiva de una madre para con
sus hijos , aun ya , siendo adultos mayores en el
entorno de los 40 y 50 años y algo más , de carácter
fluido y presente, y ahora también terminado,
( declaraciones testimoniales de LL, MM, NN fojas 183 a
185, ÑÑ , OO , QQ, RR fojas 226 a 228).
En suma, ha de
establecerse el monto del daño moral por cada hijo en la
suma de $ 400.000 menos lo abonado a cada uno de ellos
por SOA actualizado y reajustado desde el pago efectuado
el 9 de julio de 2021 hasta que se verifique el
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descuento (fojas 251 a 263)” (fs. 423/424).
A juicio de éste
Colegiado, en lo que respecta a la condena por concepto
de daño moral por la aflicción sufrida por el cónyuge
supérstite, no se advierte que la cifra fijada por la
Sala sea irrazonable, sino que está acorde o, al menos
próxima, a los parámetros jurisprudenciales. En tal
sentido, se fijó en la suma de $800.000. Considerando
que el monto condenado -a valores a la fecha del
siniestro- se ordena que sean reajustados desde ese
momento por el mecanismo previsto en el Decreto-Ley
Nº 14.500. Se ordenó hacer un único reajuste, que se
practicará aplicando el coeficiente entre el IPC al
momento del accidente y el IPC al momento del pago, por
lo que no se aprecia colisión alguna con esta u otra
regla de derecho. En tal sentido, el hecho ilícito se
produjo en mayo 2020, a los solos efectos estimativos,
realizando la actualización del IPC a la fecha, la suma
ascendería a (IPC mayo 2020 83,02 y el IPC de julio 2025
113,37 lo que nos da un coeficiente de 1,3655
multiplicado por 800.000) $1.092.400, esto es
aproximadamente U$S26.643 (considerando la cotización
del dólar en $41).
Es decir, la suma
condenada por concepto de daño moral respecto al
cónyuge, se encuentra dentro de los parámetros
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jurisprudenciales (ver en este sentido, las siguientes
sentencias que fijaron el daño moral del cónyuge
supérstite: sentencia Nº 50/2010 TAC 4º Turno que fijó
el monto en U$S25.000, sentencia Nº 113/2007 TAC 1º
Turno fijó en la suma de U$S15.000, sentencia
Nº 146/2018 TAC 7º Turno estableció en U$S25.000,
sentencia Nº 17/2020 TAC 2º Turno que fijó en la suma de
$750.000).
En cambio, las cifras de
condena que refieren al daño moral padecido por los seis
hijos, sí resulta –en criterio de éste Cuerpo- absurda y
exigua. En tal sentido, corresponde recordar que se fijó
la suma de $400.000 para cada uno de los hijos,
actualizando dicha cifra con el IPC a la fecha (IPC mayo
2020 83,02 y el IPC de julio 2025 113,37 nos da un
coeficiente de 1,3655 multiplicado por 400.000), la suma
ascendería a $546.200, esto es, aproximadamente
U$S13.321 (considerando la cotización del dólar en $41).
Dicha cifra ni siquiera
coincide con los antecedentes jurisprudenciales
referidos en la sentencia impugnada. En tal sentido, la
Sala fundó el monto de la condena haciendo referencia a
los antecedentes, sin embargo, en la sentencia
Nº 53/2020, el Tribunal fijó el daño moral de los hijos
en U$S25.000, lo mismo ocurrió en la sentencia
Nº 17/2019, a la cual hace referencia la Sala. En ella
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se fijó el daño moral para cada uno de los hijos en
U$S25.000. Por tanto, la reducción realizada por la Sala
se encuentra inmotivada, incluso considerando que el
propio Tribunal reconoce que la edad de la víctima, así
como la no convivencia de los hijos mayores de edad, no
resultan elementos determinantes a la hora de abatir el
monto por concepto de daño moral.
Por otra parte,
considerando antecedentes jurisprudenciales respecto al
daño moral propio por el fallecimiento de un progenitor
y tratándose de hijos mayores de edad no convivientes,
los Tribunales han entendido lo siguiente:
En sentencia Nº 263/2008
el TAC 6º Turno fijó el daño moral en U$S20.000,
tratándose de cinco hijos, de entre 25 y 35 años de
edad, que perdieron a su madre, de 56 años, que no
convivían con ella, pero que la trataban frecuentemente.
En sentencia Nº 231/2020
el TAC 4º Turno lo fijó en $800.000 para cada uno de los
hijos ante el fallecimiento del padre.
En sentencia Nº 36/2019 el
TAC 3º Turno lo fijó en U$S25.000 para la hija por el
fallecimiento del padre.
Sin considerar la
convivencia entre progenitores e hijos, ni la edad de la
víctima o reclamantes, la jurisprudencia también ha
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mantenido los parámetros antes expuestos. En tal
sentido, en sentencia Nº 196/2023 el TAC 6º Turno
condenó a la parte demandada a abonar la suma de
U$S30.000 por concepto de daño moral ante la muerte de
la víctima (padre de la reclamante).
Por sentencia Nº 30/2022
el TAC 5º Turno fijó el daño moral para cada uno de los
hijos por la muerte de su padre, en la suma de
U$S22.000.
En sentencia Nº 23/2019 el
TAC 7º Turno estableció el daño moral respecto a la hija
por la muerte de su padre en la suma de U$S25.000.
Por sentencia Nº 366/2016
la Suprema Corte de Justicia mantuvo la condena
dispuesta por el TAC 2º Turno en la suma de U$S30.000
ante el fallecimiento del padre de la reclamante.
Si bien no existen casos
idénticos, conforme con los parámetros relevados por la
jurisprudencia, el monto de la condena dispuesta por
concepto de daño moral resulta ser arbitrario e ínfimo,
sumado a que no existe motivación por parte de la Sala
para disponer su abatimiento.
En casos como el de autos,
el daño moral pretende reparar el dolor por la muerte de
un ser querido, considerándose un daño de gran entidad y
relevante que opera en forma in re ipsa al tratarse de
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la muerte de una madre se presume el dolor y aflicción
sufrida por sus hijos. Sin perjuicio de ello, como lo
destacó la sentenciante de primera instancia varios
testigos deponen sobre el sufrimiento padecido por los
hijos ante la pérdida de su madre en el accidente de
tránsito (vide, fs. 376).
En definitiva,
considerando los parámetros jurisprudenciales antes
expuestos, resulta razonable aumentar el daño moral
respecto de los hijos y fijarlo para cada uno de ellos
en la suma de $650.000, los que ascenderían a la suma de
$887.575, esto es, aproximadamente U$S21.658 (según los
índices y valores ya referidos).
[Link]) Agravio relativo al
lucro cesante.
En lo que respecta al otro
punto de agravio, el recurrente afirmó que se logró
acreditar que la víctima convivía con su cónyuge e hijo
HH, que era jubilada, así cómo realizaba trabajos en
relación de dependencia, cuidando personas mayores. Que
se configuró una pérdida de ingresos, atento que la
fallecida aportaba para la manutención del hogar.
En criterio de este
Cuerpo, el presente agravio no resulta de recibo.
El Tribunal en segunda
instancia rechazó el reclamo, entendiendo que, de la
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demanda surge que sólo reclamó el esposo y lo fue por el
aporte de la jubilación de la esposa y no por otro
ingreso, más allá que no se acreditó que la fallecida
tuviera además de la jubilación algún otro trabajo. Por
otra parte, en la demanda los actores no expresan a
cuánto ascendería la jubilación ni cuanto aportaba la
víctima para el sustento del hogar.
En tal sentido, los
actores incumplen con la teoría de la sustanciación, ya
que, de la recta lectura de la demanda, al referirse al
reclamo por concepto de lucro cesante, omiten
desarrollar una serie de detalles como lo son cuánto
cobraba por jubilación y por los otros trabajos como
dependiente y cuánto aportaba al núcleo familiar. Sumado
a ello, el agravio edificado en casación refiere
puntualmente a la valoración de la prueba, citando
declaraciones de testigos, y realizando una valoración
alternativa de la prueba, pero en ningún aspecto
denuncia un error en la valoración probatoria de una
entidad absurda o arbitraria. Asimismo, véase que los
recurrentes pretenden acreditar que la víctima cobraba
jubilación mediante la deposición de testigos de fs. 184
a 185, pero la prueba por informe solicitada a BPS
(fs. 287 a 293 vto.) en ningún momento hace referencia a
una jubilación de la víctima, solo refiere a una pensión
que cobra el cónyuge supérstite.
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Sabido es que, con
relación a la errónea valoración de la prueba, invocada
como causal de casación (art. 270 del CGP), es criterio
de esta Corte, actualmente en mayoría (conformada por
los Sres. Ministros Dres. Martínez, Morales, Pérez
Brignani y la redactora), que: “A pesar de que la
referida disposición prevé, incluso, como causal de
casación la infracción a las reglas legales de
admisibilidad o de valoración de la prueba, el ámbito de
la norma queda circunscripto a la llamada prueba legal,
o sea aquella en que la propia ley prescribe que
verificándose ciertos presupuestos por ella misma
indicados, el Juez, aunque opine distinto, debe darle el
valor y eficacia previamente fijados en forma legal; o
en el caso de apreciación librada a las reglas de la
sana crítica, cuando incurre en absurdo evidente, por lo
grosero e infundado. Es jurisprudencia constante de esta
Corporación que tanto la revisión de la plataforma
fáctica, como la revalorización de la prueba, no
constituyen motivo casable, por cuanto el ingreso a ese
material convertiría esta etapa casatoria o de revisión
meramente jurídica, en una tercera instancia no querida
por el legislador” (cfme. sentencias Nos. 6, 124, 158 y
165/1991; 24 y 58/1993; 35, 47 y 59/1994, 14 y 716/1996,
entre otras).
“A mayor abundamiento: El
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ingreso al material fáctico en instancia casatoria
requiere una condición o código de acceso ineludible: es
menester que el error en la valoración de la prueba en
que haya incurrido la Sala de mérito configure un
absurdo evidente, un razonamiento notoriamente ilógico o
aberrante, en suma, que la infracción a la regla de
derecho contenida en el Artículo 140 C.G.P., revista una
excepcional magnitud, fuera de toda discusión posible”
(cfme. sentencias Nos. 2/2000 y 228/2006, entre otras).
Es así, que la Suprema
Corte de Justicia, ha admitido la posibilidad de revisar
las decisiones sobre valoración probatoria, cuando ésta
resulta arbitraria, irracional o contraria a las reglas
de la lógica. Como señala COLOMBO, si bien la
revalorización de la prueba resulta excepcional, la
Corte -en base a la teoría del absurdo evidente- puede
hacerlo cuando media error notorio, lo que equivale a
manifiesto, patente, evidente, palmario, claro,
ostensible. De este modo se abre un nuevo campo para la
casación, el cual se admite con un entorno sumamente
restrictivo, para realizar y actuar la justicia como
último instrumento para evitar la iniquidad del fallo
(cfm. COLOMBO, Eric, “Casación: Teoría del absurdo
evidente”, RUDP, 1/1983, págs. 57 y 58).
Como ha afirmado la
Corporación: “En este punto, corresponde destacar que
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las reglas de la sana crítica son reglas legales de
valoración de la prueba, según el claro tenor literal
del artículo 270 del Código General del Proceso. Por lo
tanto, en cuanto normas de Derecho, no están excluidas
del control casatorio. Sucede que, la sana crítica, por
su contenido conceptual, imbuido de las reglas de la
razón y de la lógica, se viola o desconoce en hipótesis
de absurdo o arbitrariedad y no por la mera discordancia
en la valoración o juicio de hecho. Este criterio
impone, lógica y legalmente, dos condiciones necesarias
para el progreso de un agravio fundado en un error en la
valoración de la prueba. Primera condición: quien
recurre en casación debe, en primer término, denunciar,
alegar, un error o vicio en el razonamiento probatorio
de segunda instancia de una entidad tal que amerite su
calificación como absurdo o arbitrario en forma
evidente. Sin esta alegación de la parte, el agravio
resulta improcedente. Va de suyo que la denuncia de un
error de valoración de esa magnitud no está condicionada
a ninguna fórmula sacramental, más sí requiere que se
describa un error de la entidad superlativa mencionada.
El recurrente, entonces, se ve gravado con una
particular carga de alegación. Segunda condición: la
alegación del absurdo o arbitrariedad debe ser
demostrada. Una vez que se releva por la Corte que se
cumplió con la primera condición referida, debe
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analizarse si, efectivamente, se verifica el error
alegado” (Cfm. sentencias de la Suprema Corte de
Justicia Nos. 66/2016, 219/2017, 571/2017 y 81/2021).
Ahora bien. En el caso de
autos, la recurrente no alegó un error en la valoración
que amerite su calificación como absurdo o arbitrario en
grado manifiesto. Es decir, no se cumplió con la primera
condición antedicha. El cuestionamiento se limitó a una
mera disconformidad con la valoración practicada por la
Sala, limitándose a realizar afirmaciones acerca de cuál
debió, a su entender, ser la valoración correcta,
pretendiendo de esta forma una revalorización del
material fáctico, lo cual determina el rechazo del
agravio.
En conclusión, por los
fundamentos expuestos, la Suprema Corte de Justicia, por
unanimidad,
FALLA:
AMPÁRASE PARCIALMENTE EL
RECURSO DE CASACIÓN INTERPUESTO, Y EN SU MÉRITO, FÍJASE
EL MONTO DE LA CONDENA POR CONCEPTO DE DAÑO MORAL
PADECIDO POR CADA UNO DE LOS HIJOS DE LA VÍCTIMA DE
AUTOS EN LA SUMA DE $650.000 PARA CADA UNO DE ELLOS.
SIN ESPECIAL CONDENA PROCESAL.
NOTIFÍQUESE, PUBLÍQUESE Y,
OPORTUNAMENTE, DEVUÉLVASE.
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DR. JOHN PÉREZ BRIGNANI
PRESIDENTE DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA
DRA. ELENA MARTÍNEZ
MINISTRA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA
DRA. BERNADETTE MINVIELLE SÁNCHEZ
MINISTRA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA
DR. TABARÉ SOSA AGUIRRE
MINISTRO DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA
DRA. DORIS MORALES
MINISTRA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA
DRA. GABRIELA FIGUEROA DACASTO
SECRETARIA LETRADA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA
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