0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas28 páginas

SENTENCIA997

La Suprema Corte de Justicia de Uruguay revisó un caso de responsabilidad civil extracontractual tras un accidente que resultó en la muerte de una motociclista, donde se cuestionó la cuantificación del daño moral y el lucro cesante. La corte decidió revocar parcialmente la sentencia de segunda instancia, aumentando el monto del daño moral para el cónyuge y los hijos de la víctima, mientras que el lucro cesante fue desestimado. El caso destaca la importancia de considerar la relación familiar y el impacto emocional en la determinación de indemnizaciones por daños morales.

Cargado por

celestebecil6
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas28 páginas

SENTENCIA997

La Suprema Corte de Justicia de Uruguay revisó un caso de responsabilidad civil extracontractual tras un accidente que resultó en la muerte de una motociclista, donde se cuestionó la cuantificación del daño moral y el lucro cesante. La corte decidió revocar parcialmente la sentencia de segunda instancia, aumentando el monto del daño moral para el cónyuge y los hijos de la víctima, mientras que el lucro cesante fue desestimado. El caso destaca la importancia de considerar la relación familiar y el impacto emocional en la determinación de indemnizaciones por daños morales.

Cargado por

celestebecil6
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

//tencia Nº 997 MINISTRA REDACTORA:

DOCTORA BERNADETTE MINVIELLE SÁNCHEZ


Montevideo, primero de setiembre de dos mil veinticinco
VISTOS:

Para sentencia definitiva del


expediente caratulado: “AA Y OTROS C/ BB - DEMANDA POR
RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL - CASACIÓN”, IUE:

227-644/2021, venidos a conocimiento de esta Corporación


en virtud del recurso de casación interpuesto por la
parte actora contra la sentencia definitiva de segunda
instancia Nº 45/2025, dictada el 12 de marzo de 2025 por

el Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 6º Turno.


RESULTANDO:
I) Por sentencia definitiva
de primera instancia Nº 18/2024, del 25 de junio de
2024, la titular del Juzgado Letrado de Primera
Instancia de Carmelo de 2º Turno, falló: “Condénase al
demandado a pagar al Sr. CC la suma de $ 1.350.000
(pesos uruguayos un millón trescientos cincuenta mil), y
de $8.100.000 (pesos uruguayos ocho millones cien mil)
conjuntamente a AA, DD, EE, FF, GG y HH, por concepto de
daño moral. (no patrimonial).
Condénase al demandado a
pagar a los accionantes la suma de $ 1.936.440 (pesos
uruguayos un millón novecientos treinta y seis mil
cuatrocientos cuarenta) por concepto de lucro cesante,

1
debiéndose debitar al momento de la liquidación lo
percibido por concepto del beneficio de seguridad social
(pensión de BPS), cuya liquidación queda supeditada a la
vía incidental al momento del efectivo pago. (art. 378

CGP).
Todas las sumas con más

intereses legales desde la fecha de acaecimiento del


hecho ilícito, y actualización que operará con el

efectivo pago. (Ley 14.500).


Sin especial condenación

en el grado.
Notifíquese electrónica-
mente” (fs. 367 a 380).

II) Por sentencia definitiva


de segunda instancia Nº 45/2025, del 12 de marzo de
2025, el Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 6º
Turno, falló: “Confírmase parcialmente la impugnada,
salvo en cuanto: a) al monto del daño moral del cónyuge
y de los hijos los que se revocan, y en su lugar se
abate a las sumas de $800.000 para el cónyuge y $400.000

para cada uno de los hijos , con el descuento a los


hijos de sus condenas en daño moral de lo abonado por

concepto SOA debidamente reajustado y actualizado desde


la fecha de su pago; b) el lucro cesante futuro
condenado, el que se revoca, en su lugar, se desestima,
y; manteniéndose en lo demás.

2
Sin especial condena
procesal en el grado.
Notifíquese a las partes
en sus domicilios electrónicos y oportunamente
devuélvase a la sede de origen” (fs. 409 a 428).
III) A fs. 431 y ss. compareció

el representante de la parte actora e interpuso recurso

de casación contra la sentencia definitiva dictada por


el Tribunal. En lo medular esgrimió los siguientes
puntos de agravios:
a) Cuantificación del daño
moral. La recurrente expresó que en primera instancia se
estableció la cuantificación del daño moral padecido por

el cónyuge de la víctima en la suma de $1.350.000, sin


embargo, en segunda instancia el Tribunal abatió el
monto y lo estableció en la suma de $800.000. Le causa

agravio que la sentencia atacada, a pesar de considerar


las características propias del caso, como lo son, más
de 43 años de convivencia ininterrumpida entre los
esposos, con un sano vínculo afectivo y relación de
dependencia entre ellos, abatió la suma establecida en
primera instancia.
Agregó que, la prueba
testimonial aportada al proceso, fue contundente en
afirmar el quiebre emocional que aún padece el cónyuge
de la víctima, quien nunca logró superar la pérdida de

3
su compañera de vida. Sin perjuicio de ello, la
sentencia impugnada no actuó de acuerdo a los parámetros
que establece la jurisprudencia para casos similares. El
daño moral del esposo de la víctima quedó probado

plenamente con todas sus características esto es:


directo, personal, cierto, subsistente, presente y

futuro, afectando un interés legítimo.


En otro orden, manifestó

que le causa agravio que la sentencia impugnada haya


establecido el monto del daño moral para los hijos de la

fallecida en la suma de $400.000, reduciendo el


establecido en primera instancia. Aun contemplando lo
percibido por SOA, por lo que ni siquiera se aproxima a

los montos establecidos por la jurisprudencia para casos


similares. Afirmó que el daño moral de los hijos también
cumple con las características antes detalladas. Además,
se trata de personas de mediana edad, que perdieron a su
madre, la cual tenía una expectativa de vida de varios
años dado que se trataba de una persona sin enfermedades
crónicas. El daño de los hijos es permanente e

irreversible, circunstancia que se debe tomar en cuenta


para aumentar la reparación. Por ende, expresa que

deberá revocarse la condena de segunda instancia,


estableciendo el monto en la suma reclamada en la
demanda, esto es, la suma de $1.350.000 para cada uno de
ellos.

4
b) Agravio respecto al
lucro cesante. Por otro lado, le agravia que la
sentencia impugnada haya rechazado la condena por
concepto de lucro cesante establecida en primera
instancia. Considera que la condena del rubro
corresponde en virtud de que se acreditó en autos que la

víctima convivía con su cónyuge y su hijo HH, y que, al

momento del accidente, era recientemente jubilada,


percibiendo ingresos en tal calidad, así como también se
puedo acreditar que realizaba trabajos en relación de
dependencia, cuidando personas mayores.
Adujo que, el lucro
cesante se configuró como una pérdida de ingresos, en el

entendido que la fallecida convivía con su cónyuge y


aportaba para la manutención del hogar. Es por ello que
el hecho de que la fallecida gozara de su calidad de

jubilada y percibiera ingresos por ello, implica que los


familiares tienen derecho al resarcimiento del daño que
provoca la muerte y el corte abrupto de ese beneficio.
Asimismo, agregó que, en
el caso de autos, se dan las condicionantes establecidas
por la jurisprudencia y doctrina, a los efectos de la
cuantificación del rubro reclamado, mediante el prudente
arbitrio del juez.
En definitiva, solicitó
que se ampare el recurso de casación en los términos

5
expuestos.
IV) El Tribunal de Apelaciones
en lo Civil de 6º Turno, por providencia Nº 71/2025, del
7 de mayo de 2025, tuvo por evacuado el traslado

conferido y ordenó franquear el recurso de casación


interpuesto (fs. 448).

V) Los autos arribaron a esta


Corporación el 19 de mayo de 2025 (fs. 453). Y por

decreto Nº 572/2025, del 3 de junio de 2025, se ordenó


el pase a estudio de las presentes actuaciones y autos

para sentencia (fs. 455).


VI) Culminado el estudio
correspondiente, se acordó dictar el presente

pronunciamiento en legal y oportuna forma.


CONSIDERANDO:
I) La Suprema Corte de
Justicia, por unanimidad de sus miembros naturales,
amparará parcialmente el recurso de casación
interpuesto, y en su mérito, revocará el monto fijado
por concepto de daño moral en segunda instancia, de
acuerdo con los siguientes fundamentos que a
continuación se desarrollan.
II) El caso de autos.
En primer término,

corresponde contextualizar el caso objeto del presente


recurso, a los efectos de una mejor comprensión de la

6
litis.
En este expediente se
presentan AA, DD, EE, FF, GG, HH y CC promoviendo
demanda por responsabilidad civil extracontractual
contra BB.
En lo medular expresaron que,

el día 4 de mayo de 2020, el demandado circulaba en su

camioneta matriculada LBA 2942 por Tomás Núñez hacia el


este y al llegar a la intersección con calle 25 de
Agosto de la Ciudad de Carmelo, continúa su marcha sin
respetar la preferencia de paso, embistiendo en forma
violenta a la Sra. II, quien circulaba en una moto en
dirección norte. A pesar de que la moto circulaba en

correctas condiciones con todos los elementos exigidos


por la reglamentación vial vigentes, casco protector,
siendo el birrodado correctamente visible a los ojos de

cualquier conductor, fue embestida en forma violenta,


sufriendo lesiones gravísimas, lo que le produjeron su
deceso horas más tarde de la ocurrencia del siniestro.
La parte actora funda su
pretensión en la responsabilidad extracontractual
(arts. 1.319 y 1.324 del Código Civil) y reclama daño no
patrimonial (moral) del Sr. CC, esposo de la fallecida,
con quien convivía y a quien se le genera un daño moral
que surge in re ipsa. En la misma línea, reclama el daño
moral de los seis hijos de la fallecida. El reclamo lo

7
estimó en la suma de $1.350.000 respecto del cónyuge y
$8.100.000 por los hijos. Por otra parte, reclama daño
patrimonial que emerge de los hechos acaecidos; la edad
de la fallecida, (la cual tenía 66 años al momento de su

fallecimiento), y la probabilidad estadísticamente


comprobada de expectativa de vida, lo que conforma el

lucro cesante. Todo conforme al ingreso fijo mensual de


la fallecida recientemente jubilada. Reclama por dicho

rubro la suma de $1.936.440.


La parte demandada

contesta la demandada en tiempo y forma, expresando que,


si bien asiste razón a la narración de los hechos en
cuanto a la fecha y momento del accidente, no así en

cuanto a que “embiste violentamente” a la Sra. II.


Relata los hechos manifestando que el demandado, al
llegar a la intersección de Tomás Gómez y 25 de Agosto
frena, mira para ambos lados, y al no ver a nadie
comienza a cruzar lentamente, ya que a su derecha había
un árbol en la esquina y vehículos estacionados sobre 25
de Agosto, muy sobre la esquina, dificultando la

visibilidad. Luego de cruzar prácticamente 25 de Agosto,


cuando estaba por culminar el cruce, y luego de haber

mirado nuevamente a su derecha, fue impactado en la


parte trasera de la camioneta, sintiendo primero un
movimiento de su vehículo, y al mirar atrás, siente un
fuerte impacto en la puerta trasera de su camioneta, y

8
los vidrios de la ventana trasera derecha que se rompen.
Expresa, entonces, que no
es veraz la afirmación de los accionantes en cuanto a
que embistió violentamente a la Sra. II sino que, ésta
embiste violentamente a su vehículo con la moto que
conducía.

Controvierte además el

presupuesto que la derecha confiere derechos absolutos.


La preferencia no dispensa al prioritario a inobservar
las reglas de circulación, por lo que el conductor del
vehículo beneficiado por la preferencia puede llegar a
concurrir en la producción del accidente. Controvierte
contestando los daños y perjuicios reclamados, ante la

inexistencia de hecho ilícito, dolo, culpa, negligencia.


Controvierte asimismo el daño moral reclamado por el
esposo. Además, expresa que el monto reclamado excede

completamente los montos manejados por la jurisprudencia


para situaciones similares. Contesta y controvierte los
daños no patrimoniales reclamados por los hijos, por ser
desmedidos, al igual que el precedentemente detallado,
ya que los hijos de la Sra. II son personas mayores de
edad y no convivían con la fallecida.
Se opone también al daño
patrimonial reclamado. Solicita, en definitiva, que se
rechace en todos sus términos la pretensión de la
actora.

9
La sentenciante de primer
grado entendió que, conforme con la probanza ofrecida se
logró acreditar la preferencia de la motocicleta que
circulaba por la derecha y la violación de la normativa
del vehículo no preferente conducido por el demandado,
lo cual determinó la responsabilidad extracontractual

del Sr. BB.

En lo referente al daño
moral, expresó que, surge probado conforme con la prueba
testimonial, la vinculación que tenía la víctima con su
cónyuge e hijos. Era una familia unida, a quienes les
afectó el insuceso de forma negativa. En lo que respecta
al quantum del daño moral, consideró los 43 años de

convivencia ininterrumpida entre cónyuges, y el


relacionamiento de la Sra. II con sus hijos y nietos,
quienes, con la pérdida abrupta producida por el

accidente, se han visto afectados directamente en el


cotidiano devenir de los días, mental, sicológica y
afectivamente. Por lo cual, hizo lugar a los montos
reclamados, esto es, $1.350.000 en caso del cónyuge y de
$8.100.000 para los seis hijos en su conjunto.
En lo que respecta al
lucro cesante, la sentencia de primera instancia
entendió que la Sra. II estaba recientemente jubilada,
lo cual se acredita con prueba por informes y la
contestación de BPS avenida a la causa. La fallecida

10
aportaba económicamente al hogar común en el cual
convivía con su esposo e hijo menor HH. Por lo cual,
consideró que, se deberá indemnizar por concepto de
lucro cesante la suma reclamada, $1.936.440. Al momento
efectivo de la liquidación (art. 378 del CGP), se deberá
debitar lo percibido por BPS por concepto de pensión,

cuyo beneficiario es el Sr. CC, cónyuge de la fallecida.

Por su parte, el Tribunal


de Apelaciones en lo Civil de 6º Turno, confirmó
parcialmente la sentencia de primera instancia, salvo en
cuanto al monto por concepto de daño moral del cónyuge y
de los hijos, el que abate en las sumas de $800.000 para
el cónyuge y $400.000 para cada uno de los hijos, con el

descuento del SOA a lo abonado por los hijos. Y


desestimó el lucro cesante futuro.
En lo que aquí interesa,

respecto al monto del daño moral condenado en el caso


del cónyuge, la Sala expresó que, teniendo en
consideración la cantidad de años de convivencia de la
pareja, mayor a cuarenta años, de una relación
ininterrumpida, de natural y sano vínculo afectivo, con
dependencia afectiva del esposo con su compañera de
vida, que se aprecia conforme a la declaración de
testigos, y ahora abruptamente segada por el
fallecimiento de la misma (testigo JJ fs. 184 vto. a
185, KK fs. 185), y teniendo en consideración los

11
parámetros manejados por la Sala para situaciones
similares, la suma condenada resulta un tanto elevada,
por lo que fijó la suma en $800.000.
También abatió el monto de
daño moral destinado a los hijos de la occisa,
entendiendo que: “(...) el que no debería de tasarse la

aflicción , el padecimiento, en igual cantidad que el

sufrido por el cónyuge, sí , es de consignar que no se


comparte lo aludido por el impugnante, de una suerte de
distingo de padecimiento entre hijos de un primer y de
un segundo matrimonio, cuando no se desprende alguna
prueba adversa, ni tampoco lo relativo a la convivencia
o no con la víctima, ni la edad , sí es claro que esto

último importa para estimar lo que obviamente es perder


a una madre a una edad joven o adulta. Los testigos han
sido contestes en cuanto al vínculo existente de los

hijos con su madre, se desprende en sus declaraciones


también como en el caso del esposo, dependencia afectiva
de una madre para con sus hijos , aun ya , siendo
adultos mayores en el entorno de los 40 y 50 años y algo
más , de carácter fluido y presente, y ahora también
terminado, ( declaraciones testimoniales de LL, MM, NN
fojas 183 a 185, ÑÑ , OO, PP , QQ, RR fojas 226 a 228).
En suma, ha de estable-
cerse el monto del daño moral por cada hijo en la suma
de $ 400.000 menos lo abonado a cada uno de ellos por

12
SOA actualizado y reajustado desde el pago efectuado el
9 de julio de 2021 hasta que se verifique el descuento
(fojas 251 a 263)”.
Por último, en lo que
respecta al lucro cesante futuro, la Sala entendió que
de la demanda surge que solo reclamó el esposo y lo fue

por el aporte de jubilación de la esposa, no por otro

ingreso, más allá de que no se acreditó que la fallecida


tuviera además de la jubilación, otros trabajos
ocasionales. Si bien surge que la Sra. II cobraba una
pensión de por vida, no surge a cuánto ascendería la
jubilación, además de lo que habría que descontar lo que
la víctima requeriría para su propio sustento, por lo

cual, no puede entonces entenderse probado que el viudo


tuviera un perjuicio económico por la contribución de su
esposa (lucro cesante por rebote).

III) Análisis de los diferentes

agravios esgrimidos por la recurrente.


Precisados los detalles
del caso, corresponde ingresar al análisis de los
agravios esgrimidos por la recurrente.
III.I) Agravio referente a
la cuantificación del daño moral.
Reiteradamente ha
explicado la Corte que: “(...) la determinación del
‘quantum’ de la reparación del daño moral es una tarea

13
eminentemente discrecional y, por tanto, no susceptible
de generar un error de derecho revisable en el grado
casatorio, salvo absurdo o arbitrariedad manifiesta en
el ‘accertamento’ por lo ínfimo o desmesurado del monto
fijado” (Cfme. sentencias Nos. 35/93, 540/94, 149/95,
394/97, 67/98, 269/01, 262/03, 327/04, 146/05, 408/12,

870/14, 28/15 y 407/23, entre muchas otras).

La determinación de la
cuantía del daño moral involucra una actividad
discrecional, exiliada de la casación, salvo que se
advierta arbitrariedad en su fijación, sea por no
explicitar los motivos, sea por condenar a una cifra
absurda o desmesurada.

A este respecto la
Corporación ha expresado en sentencia Nº 566/2017,
revalidando pronunciamientos anteriores: “(...) en

Sentencia No. 225/07 se afirmó: ‘Estima la Corte que la


determinación del ‘quantum’ de la reparación del daño
moral es una tarea eminentemente discrecional y por
tanto no susceptible de generar un error de derecho
revisable en el grado casatorio, salvo absurdo o
arbitrariedad manifiesta en el ‘accertamento’ por lo
ínfimo o desmesurado del monto fijado (cf., entre otras,
Sentencias. Nos. 35/93, 540/94, 149/95, 394/97, 67/98,
269/01, 262/03, 327/04 y 146/05)’. VI.- En este sentido,
enseña Gamarra que: ‘...Para establecer el quantum de la

14
indemnización el juez dispone de poderes más amplios que
los previstos por la Ley en materia de resarcimiento;
son poderes de naturaleza discrecional, porque el monto
evade una precisa demostración matemática, ya que el
único metro que contiene una traducción objetiva
(independientemente de un juicio valorativo

discrecional) es el valor de mercado, por consiguiente

la valoración discrecional es la consecuencia coherente


de la naturaleza no patrimonial del bien...’ (T.D.C.U.,
T. XXV, Ed. F.C.U., año 1994, pág. 358). Conceptos
reiterados en Pronunciamiento No. 137/08: ‘...es
posible, en principio, modificar en casación las
cantidades fijadas como pago por concepto de daño moral,

porque su determinación supone el ejercicio de un poder


discrecional –no arbitrario desde luego- por parte del
magistrado, imposible, por tanto de generar un error de

derecho (Cf. Sentencias Nos. 165/84, 117/90, 46/91,


35/93, entre otras)’. VII.- No corresponde recibir el
cuestionamiento ejercitado en la medida que la suma
fijada no puede considerarse como arbitraria e injusta,
y tampoco puede reprochársele que se encontrara fuera de
los parámetros jurisprudenciales sino que por el
contrario resulta adecuado a los mismos, en función de
lo cual no son susceptibles de ser revisadas en el
grado”.
En la especie, la

15
sentencia de primera instancia fijó el daño moral
padecido por el cónyuge en $1.350.000 y el padecido por
los seis hijos en $8.100.000 (es decir, $1.350.000 para
cada uno), a título de daño propio, por la pérdida de su
madre. Por su parte, la Sala abatió el quantum fijado en
primera instancia y estableció el daño extrapatrimonial

padecido por el cónyuge en $800.000 y el padecido por

los hijos en $400.000 para cada uno de ellos.


La fundamentación desarro-
llada por la Sala para abatir los montos objeto de
condena fue la siguiente: “El monto del daño moral
condenado en el caso del cónyuge, padecimiento, teniendo
en consideración la cantidad de años de convivencia de

la pareja, mayor a cuarenta años, de una relación


ininterrumpida, de natural y sano vínculo afectivo, con
dependencia afectiva del esposo con su compañera de

vida, que se aprecia conforme a la declaración de


testigos , y ahora abruptamente segada por el
fallecimiento de la misma ( testigo JJ fojas 184 a 185,
KK fojas 185) , y teniendo en consideración los
parámetros manejados por la Sala para situaciones
similares , la suma condenada como se adelantó, resulta
un tanto elevada , por lo que se abatirá a la suma de
$800.000, insistimos con lo empírico que supone esta
clase de determinación, ( Cfm. Sentencias Nº 53/2023 de
fecha 22/03/2023, SEF 0006- 000017/2019).

16
También bajo la línea
argumental desarrollada, habrá de abatirse el daño moral
destinado a los hijos de la occisa, el que no debería de
tasarse la aflicción , el padecimiento, en igual
cantidad que el sufrido por el cónyuge, sí , es de
consignar que no se comparte lo aludido por el

impugnante, de una suerte de distingo de padecimiento

entre hijos de un primer y de un segundo matrimonio,


cuando no se desprende alguna prueba adversa, ni tampoco
lo relativo a la convivencia o no con la víctima, ni la
edad, sí es claro que esto último importa para estimar
lo que obviamente es perder a una madre a una edad joven
o adulta. Los testigos han sido contestes en cuanto al

vínculo existente de los hijos con su madre, se


desprende en sus declaraciones también como en el caso
del esposo, dependencia afectiva de una madre para con

sus hijos , aun ya , siendo adultos mayores en el


entorno de los 40 y 50 años y algo más , de carácter

fluido y presente, y ahora también terminado,


( declaraciones testimoniales de LL, MM, NN fojas 183 a
185, ÑÑ , OO , QQ, RR fojas 226 a 228).
En suma, ha de
establecerse el monto del daño moral por cada hijo en la
suma de $ 400.000 menos lo abonado a cada uno de ellos
por SOA actualizado y reajustado desde el pago efectuado
el 9 de julio de 2021 hasta que se verifique el

17
descuento (fojas 251 a 263)” (fs. 423/424).
A juicio de éste
Colegiado, en lo que respecta a la condena por concepto
de daño moral por la aflicción sufrida por el cónyuge
supérstite, no se advierte que la cifra fijada por la
Sala sea irrazonable, sino que está acorde o, al menos

próxima, a los parámetros jurisprudenciales. En tal

sentido, se fijó en la suma de $800.000. Considerando


que el monto condenado -a valores a la fecha del
siniestro- se ordena que sean reajustados desde ese
momento por el mecanismo previsto en el Decreto-Ley
Nº 14.500. Se ordenó hacer un único reajuste, que se
practicará aplicando el coeficiente entre el IPC al

momento del accidente y el IPC al momento del pago, por


lo que no se aprecia colisión alguna con esta u otra
regla de derecho. En tal sentido, el hecho ilícito se

produjo en mayo 2020, a los solos efectos estimativos,


realizando la actualización del IPC a la fecha, la suma
ascendería a (IPC mayo 2020 83,02 y el IPC de julio 2025
113,37 lo que nos da un coeficiente de 1,3655
multiplicado por 800.000) $1.092.400, esto es
aproximadamente U$S26.643 (considerando la cotización
del dólar en $41).
Es decir, la suma
condenada por concepto de daño moral respecto al
cónyuge, se encuentra dentro de los parámetros

18
jurisprudenciales (ver en este sentido, las siguientes
sentencias que fijaron el daño moral del cónyuge
supérstite: sentencia Nº 50/2010 TAC 4º Turno que fijó
el monto en U$S25.000, sentencia Nº 113/2007 TAC 1º
Turno fijó en la suma de U$S15.000, sentencia

Nº 146/2018 TAC 7º Turno estableció en U$S25.000,


sentencia Nº 17/2020 TAC 2º Turno que fijó en la suma de

$750.000).
En cambio, las cifras de
condena que refieren al daño moral padecido por los seis
hijos, sí resulta –en criterio de éste Cuerpo- absurda y
exigua. En tal sentido, corresponde recordar que se fijó
la suma de $400.000 para cada uno de los hijos,

actualizando dicha cifra con el IPC a la fecha (IPC mayo


2020 83,02 y el IPC de julio 2025 113,37 nos da un

coeficiente de 1,3655 multiplicado por 400.000), la suma


ascendería a $546.200, esto es, aproximadamente

U$S13.321 (considerando la cotización del dólar en $41).


Dicha cifra ni siquiera
coincide con los antecedentes jurisprudenciales
referidos en la sentencia impugnada. En tal sentido, la
Sala fundó el monto de la condena haciendo referencia a
los antecedentes, sin embargo, en la sentencia
Nº 53/2020, el Tribunal fijó el daño moral de los hijos

en U$S25.000, lo mismo ocurrió en la sentencia


Nº 17/2019, a la cual hace referencia la Sala. En ella

19
se fijó el daño moral para cada uno de los hijos en
U$S25.000. Por tanto, la reducción realizada por la Sala
se encuentra inmotivada, incluso considerando que el
propio Tribunal reconoce que la edad de la víctima, así
como la no convivencia de los hijos mayores de edad, no
resultan elementos determinantes a la hora de abatir el

monto por concepto de daño moral.

Por otra parte,


considerando antecedentes jurisprudenciales respecto al
daño moral propio por el fallecimiento de un progenitor
y tratándose de hijos mayores de edad no convivientes,
los Tribunales han entendido lo siguiente:
En sentencia Nº 263/2008

el TAC 6º Turno fijó el daño moral en U$S20.000,


tratándose de cinco hijos, de entre 25 y 35 años de
edad, que perdieron a su madre, de 56 años, que no

convivían con ella, pero que la trataban frecuentemente.


En sentencia Nº 231/2020
el TAC 4º Turno lo fijó en $800.000 para cada uno de los
hijos ante el fallecimiento del padre.
En sentencia Nº 36/2019 el
TAC 3º Turno lo fijó en U$S25.000 para la hija por el
fallecimiento del padre.
Sin considerar la
convivencia entre progenitores e hijos, ni la edad de la
víctima o reclamantes, la jurisprudencia también ha

20
mantenido los parámetros antes expuestos. En tal
sentido, en sentencia Nº 196/2023 el TAC 6º Turno
condenó a la parte demandada a abonar la suma de
U$S30.000 por concepto de daño moral ante la muerte de
la víctima (padre de la reclamante).
Por sentencia Nº 30/2022

el TAC 5º Turno fijó el daño moral para cada uno de los

hijos por la muerte de su padre, en la suma de


U$S22.000.
En sentencia Nº 23/2019 el
TAC 7º Turno estableció el daño moral respecto a la hija
por la muerte de su padre en la suma de U$S25.000.
Por sentencia Nº 366/2016

la Suprema Corte de Justicia mantuvo la condena


dispuesta por el TAC 2º Turno en la suma de U$S30.000
ante el fallecimiento del padre de la reclamante.

Si bien no existen casos


idénticos, conforme con los parámetros relevados por la
jurisprudencia, el monto de la condena dispuesta por
concepto de daño moral resulta ser arbitrario e ínfimo,
sumado a que no existe motivación por parte de la Sala
para disponer su abatimiento.
En casos como el de autos,
el daño moral pretende reparar el dolor por la muerte de
un ser querido, considerándose un daño de gran entidad y
relevante que opera en forma in re ipsa al tratarse de

21
la muerte de una madre se presume el dolor y aflicción
sufrida por sus hijos. Sin perjuicio de ello, como lo
destacó la sentenciante de primera instancia varios
testigos deponen sobre el sufrimiento padecido por los
hijos ante la pérdida de su madre en el accidente de
tránsito (vide, fs. 376).

En definitiva,

considerando los parámetros jurisprudenciales antes


expuestos, resulta razonable aumentar el daño moral
respecto de los hijos y fijarlo para cada uno de ellos
en la suma de $650.000, los que ascenderían a la suma de
$887.575, esto es, aproximadamente U$S21.658 (según los
índices y valores ya referidos).

[Link]) Agravio relativo al


lucro cesante.
En lo que respecta al otro

punto de agravio, el recurrente afirmó que se logró


acreditar que la víctima convivía con su cónyuge e hijo
HH, que era jubilada, así cómo realizaba trabajos en
relación de dependencia, cuidando personas mayores. Que
se configuró una pérdida de ingresos, atento que la
fallecida aportaba para la manutención del hogar.
En criterio de este
Cuerpo, el presente agravio no resulta de recibo.
El Tribunal en segunda
instancia rechazó el reclamo, entendiendo que, de la

22
demanda surge que sólo reclamó el esposo y lo fue por el
aporte de la jubilación de la esposa y no por otro
ingreso, más allá que no se acreditó que la fallecida
tuviera además de la jubilación algún otro trabajo. Por
otra parte, en la demanda los actores no expresan a
cuánto ascendería la jubilación ni cuanto aportaba la

víctima para el sustento del hogar.

En tal sentido, los


actores incumplen con la teoría de la sustanciación, ya
que, de la recta lectura de la demanda, al referirse al
reclamo por concepto de lucro cesante, omiten
desarrollar una serie de detalles como lo son cuánto
cobraba por jubilación y por los otros trabajos como

dependiente y cuánto aportaba al núcleo familiar. Sumado


a ello, el agravio edificado en casación refiere
puntualmente a la valoración de la prueba, citando

declaraciones de testigos, y realizando una valoración


alternativa de la prueba, pero en ningún aspecto
denuncia un error en la valoración probatoria de una
entidad absurda o arbitraria. Asimismo, véase que los
recurrentes pretenden acreditar que la víctima cobraba
jubilación mediante la deposición de testigos de fs. 184
a 185, pero la prueba por informe solicitada a BPS
(fs. 287 a 293 vto.) en ningún momento hace referencia a
una jubilación de la víctima, solo refiere a una pensión
que cobra el cónyuge supérstite.

23
Sabido es que, con
relación a la errónea valoración de la prueba, invocada
como causal de casación (art. 270 del CGP), es criterio
de esta Corte, actualmente en mayoría (conformada por
los Sres. Ministros Dres. Martínez, Morales, Pérez
Brignani y la redactora), que: “A pesar de que la

referida disposición prevé, incluso, como causal de

casación la infracción a las reglas legales de


admisibilidad o de valoración de la prueba, el ámbito de
la norma queda circunscripto a la llamada prueba legal,
o sea aquella en que la propia ley prescribe que
verificándose ciertos presupuestos por ella misma
indicados, el Juez, aunque opine distinto, debe darle el

valor y eficacia previamente fijados en forma legal; o


en el caso de apreciación librada a las reglas de la
sana crítica, cuando incurre en absurdo evidente, por lo

grosero e infundado. Es jurisprudencia constante de esta


Corporación que tanto la revisión de la plataforma
fáctica, como la revalorización de la prueba, no
constituyen motivo casable, por cuanto el ingreso a ese
material convertiría esta etapa casatoria o de revisión
meramente jurídica, en una tercera instancia no querida
por el legislador” (cfme. sentencias Nos. 6, 124, 158 y
165/1991; 24 y 58/1993; 35, 47 y 59/1994, 14 y 716/1996,
entre otras).
“A mayor abundamiento: El

24
ingreso al material fáctico en instancia casatoria
requiere una condición o código de acceso ineludible: es
menester que el error en la valoración de la prueba en
que haya incurrido la Sala de mérito configure un
absurdo evidente, un razonamiento notoriamente ilógico o
aberrante, en suma, que la infracción a la regla de

derecho contenida en el Artículo 140 C.G.P., revista una

excepcional magnitud, fuera de toda discusión posible”


(cfme. sentencias Nos. 2/2000 y 228/2006, entre otras).
Es así, que la Suprema
Corte de Justicia, ha admitido la posibilidad de revisar
las decisiones sobre valoración probatoria, cuando ésta
resulta arbitraria, irracional o contraria a las reglas

de la lógica. Como señala COLOMBO, si bien la


revalorización de la prueba resulta excepcional, la
Corte -en base a la teoría del absurdo evidente- puede

hacerlo cuando media error notorio, lo que equivale a


manifiesto, patente, evidente, palmario, claro,
ostensible. De este modo se abre un nuevo campo para la
casación, el cual se admite con un entorno sumamente
restrictivo, para realizar y actuar la justicia como
último instrumento para evitar la iniquidad del fallo
(cfm. COLOMBO, Eric, “Casación: Teoría del absurdo
evidente”, RUDP, 1/1983, págs. 57 y 58).
Como ha afirmado la
Corporación: “En este punto, corresponde destacar que

25
las reglas de la sana crítica son reglas legales de
valoración de la prueba, según el claro tenor literal
del artículo 270 del Código General del Proceso. Por lo
tanto, en cuanto normas de Derecho, no están excluidas
del control casatorio. Sucede que, la sana crítica, por
su contenido conceptual, imbuido de las reglas de la

razón y de la lógica, se viola o desconoce en hipótesis

de absurdo o arbitrariedad y no por la mera discordancia


en la valoración o juicio de hecho. Este criterio
impone, lógica y legalmente, dos condiciones necesarias
para el progreso de un agravio fundado en un error en la
valoración de la prueba. Primera condición: quien
recurre en casación debe, en primer término, denunciar,

alegar, un error o vicio en el razonamiento probatorio


de segunda instancia de una entidad tal que amerite su
calificación como absurdo o arbitrario en forma

evidente. Sin esta alegación de la parte, el agravio


resulta improcedente. Va de suyo que la denuncia de un
error de valoración de esa magnitud no está condicionada
a ninguna fórmula sacramental, más sí requiere que se
describa un error de la entidad superlativa mencionada.
El recurrente, entonces, se ve gravado con una
particular carga de alegación. Segunda condición: la
alegación del absurdo o arbitrariedad debe ser
demostrada. Una vez que se releva por la Corte que se
cumplió con la primera condición referida, debe

26
analizarse si, efectivamente, se verifica el error
alegado” (Cfm. sentencias de la Suprema Corte de
Justicia Nos. 66/2016, 219/2017, 571/2017 y 81/2021).
Ahora bien. En el caso de
autos, la recurrente no alegó un error en la valoración
que amerite su calificación como absurdo o arbitrario en

grado manifiesto. Es decir, no se cumplió con la primera

condición antedicha. El cuestionamiento se limitó a una


mera disconformidad con la valoración practicada por la
Sala, limitándose a realizar afirmaciones acerca de cuál
debió, a su entender, ser la valoración correcta,
pretendiendo de esta forma una revalorización del
material fáctico, lo cual determina el rechazo del

agravio.
En conclusión, por los
fundamentos expuestos, la Suprema Corte de Justicia, por

unanimidad,
FALLA:

AMPÁRASE PARCIALMENTE EL
RECURSO DE CASACIÓN INTERPUESTO, Y EN SU MÉRITO, FÍJASE
EL MONTO DE LA CONDENA POR CONCEPTO DE DAÑO MORAL
PADECIDO POR CADA UNO DE LOS HIJOS DE LA VÍCTIMA DE
AUTOS EN LA SUMA DE $650.000 PARA CADA UNO DE ELLOS.
SIN ESPECIAL CONDENA PROCESAL.
NOTIFÍQUESE, PUBLÍQUESE Y,
OPORTUNAMENTE, DEVUÉLVASE.

27
DR. JOHN PÉREZ BRIGNANI
PRESIDENTE DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA

DRA. ELENA MARTÍNEZ


MINISTRA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA

DRA. BERNADETTE MINVIELLE SÁNCHEZ


MINISTRA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA

DR. TABARÉ SOSA AGUIRRE


MINISTRO DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA

DRA. DORIS MORALES


MINISTRA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA

DRA. GABRIELA FIGUEROA DACASTO


SECRETARIA LETRADA DE LA SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA

28

También podría gustarte