2. Evolución Histórica.
Para remontar a los orígenes de la Contabilidad es necesario
recordar que las más antiguas civilizaciones conocían operaciones
aritméticas rudimentarias llegando muchas de estas operaciones a
crear elementos auxiliares para contar, sumar restar, etc. Tomando en
cuenta unidades de tiempo como el año, mes y día. Una muestra del
desarrollo de estas actividades es la creación de la moneda como
único instrumento de intercambio.
De tal manera que se puede aseverar que los orígenes de la
Contabilidad son tan antiguos como el hombre, por lo tanto,
la Historia de la Contabilidad merece el estudio detallado de cada
etapa.
2.1 Edad Antigua:
En el año 6000 antes de Cristo existieron elementos necesarios para
considerar la existencia de actividades contables, por un lado la escritura,
por otro los números y desde luego elementos económicos indispensables,
como ser el concepto de propiedad y la aceptación general de una unidad
de medida de valor.
El antecedente más remoto de ésta actividad, es una tablilla de barro que
actualmente se conserva en el Museo Semítico de Harvard, considerado
como el testimonio contable más antiguo, originario de la Mesopotamia,
donde años antes había desarrollado una civilización llegando la actividad
económica a tener gran importancia.
Entre los años 5400 a 3200 antes de Cristo, se originaron los primeros
vestigios de organización bancaria, situada en el Templo Rojo de
Babilonia donde se recibían depósitos y ofrendas que se presentaban
con intereses.
Para el año 5000 antes de Cristo, en Grecia, habían leyes que imponían
a los comerciantes la obligación de llevar determinados libros, con la
finalidad de anotar las operaciones realizadas.
Hacia el año 3623 antes de Cristo, en Egipto, los faraones tenían
escribanos que por órdenes superiores, anotaban las entradas y los
gastos del soberano debidamente ordenados.
Por el año 2100 antes de Cristo, Hammurabi, que reinaba en Babilonia,
realiza la celebre codificación que lleva su nombre y en ella se menciona
la práctica contable.
Por el año 594 antes de Cristo, la legislación de Salomón, establece
jurídicamente que el consejo nombrase por sorteo entre sus miembros,
diez legistas, para construir el “Tribunal de Cuentas”, destinado a
encomendar a funcionarios, diversos servicios administrativos que
debían rendir cuentas anualmente.
Entre los años 356 al 323 antes de Cristo, período de apogeo del
imperio de Alejandro Magno, el mercado de bienes creció de tal manera
hasta cubrir la península Báltica, Egipto y una gran parte del Asia Menor
(india), originando ejercitar un adecuado control sobre las operaciones
por medio de anotaciones.
En Roma, las personas dedicadas a la actividad contable dejaron
testimonio escrito en los “Tesserae consulare”, tablillas de marfil o de otro
hueso de animal de forma oblonga con inscripciones que muestran el
nombre de algún esclavo o liberto, de su amo o patrón y la fecha, así como
la anotación de “Spectavit”, es decir. “Revisado por”. Como fehaciente
testimonio, del año 85 antes de Cristo, se encontraron unas tabillas que
textualmente una de ellas decía: “Revisado por Coecero, esclavo de fafinio,
el 5 de Octubre, en el consulado de Lucio Cinna y Cneo Papiro”, con
certeza se sabe que durante la República, como del Imperio, la
contabilidad fue llevada por plebeyos.
En resumen, los romanos llevaron una contabilidad que constaba de
dos libros el “Adversaria” y el “Codex”.
El Adversaria estaba constituido por dos hojas anversas unidad por el
centro, destinado ha efectuar registros referentes al Arca (Caja),
dividido en dos partes, el lado izquierdo denominado el Acepta o
Acceptium destinado a registrar los ingresos y en el lado derecho
denominado el Expensa o Expensum destinado a registrar los gastos.
El Codex estaba también constituido por dos hojas anversas unidas
por el centro, destinadas a registrar nombre de la persona, causa de la
operación y monto de la misma. Se encontraba dividido en dos partes,
el lado izquierdo denominado “Accepti” destinado a registrar el ingreso
o cargo a la cuenta y el lado derecho “Respondi” destinado al
acreedor.
Edad Media:
Entre los siglos VI y IX en Constantinopla, se emite el “Solidus” de oro con
peso de 4.5 gramos, que se constituyó en la moneda más aceptada en
todas las transacciones internacionales, permitiendo mediante esta medida
homogénea la registración contable. Razón por la cual, no es raro que
ciudades italianas alcanzaran un alto conocimiento y desarrollo máximo de
la contabilidad.
En 1157, ansaldus Boilardus notario genovés, repartió beneficios que
arrojó una asociación comercial, distribución basada en el saldo de la
cuenta de ingresos y egresos dividida en proporción a sus inversiones.
Se conservan desde 1211 en Florencia, cuentas llevadas por un
comerciante florentino anónimo con características distintas para llevar los
libros, método peculiar que dio origen a la Escuela Florentina, donde el
Debe y el Haber van arriba el uno a lado del otro en diferentes parágrafos
cada cual.
El celebre juego de libros utilizados por la Comuna de Génova se
encuentran llevados haciendo uso de los clásicos términos “Debe” y
“Haber” utilizando asientos cruzados y llevando una cuenta de pérdidas y
ganancias, la que resume el saldo de las operaciones suscitadas en la
comuna.
Del año 1327, se tienen noticias del primer auditor “Maestri Racionali”,
cuya misión consistía en vigilar y cotejar el trabajo de los “Sasseri” y
conservar un duplicado de dichos libros, uno de estos se denomina
“Cartulari” (Libro mayor) escrito en pergamino data de 1340 y se conserva
en el Archivo del Estado de Génova.
Un nuevo avance contable se enmarca entre los años 1366 y 1400, donde
los libros de Francesco Datini muestran la imagen de una contabilidad por
partida doble que involucra, por primera vez, cuentas patrimoniales
propiamente dichas, conservándose tales antecedentes en Francia.
Edad Moderna:
Se considera como pionero en el estudio de la partida doble a Benedetto
Cotrugli Rangeo nacido en Dalmacia, autor de “Della mercatura et del
mercante perfetto”, obra que termino de escribir el 25 de agosto de 1458 y
publicada en 1573, se conserva un ejemplar en la Biblioteca de Marciana –
Venecia. En dicho libro, el capítulo destinado a la contabilidad en forma
explicita establece la identidad de la partida doble, además señala el uso
de tres libros: “Cuaderno” (Mayor), “Giornale” (Diario) y “Memoriale”
(Borrador), incluyendo un libro copiador de cartas y la imperiosa necesidad
de enseñar contabilidad.
Sin lugar a duda, el más grande autor de su época, fue Fray Lucas de
Paciolo, nacido en el burgo de San Sepulcro Toscaza el año 1445, ingreso
joven al monasterio de San Francisco de Asis, se especializó en teología y
matemáticas, fue incansable viajero enseñando sus especialidades en
varias universidades de Roma, se dice que vivió en Milán con Leonardo de
Vinci y debido a la invasión francesa se trasladaron a Florencia, donde fue
secretario del cardenal de dicha diócesis. En 1494 publica su tratado
titulado “Summa de aritmética, geometría, proportioni et proportionalita”,
divido de dos partes, la primera en aritmética y algebra y la segunda en
Geometría , ésta última subdivida en ocho secciones, siendo la última de
éstas el “Distincio nona tractus XI” titulado “Trattato de computi e delle
scritture” que incluye 36 capítulos, consideró que la contabilidad en su
aplicación requiere conocimiento matemático.
Edad Contemporánea:
A partir del siglo XIX, la contabilidad encara trascendentales
modificaciones debido al nacimiento de especulaciones sobre la naturaleza
de las cuentas, constituyendo de esta manera y dando lugar a crear
escuelas, entre las que podemos mencionar, la personalista, del valor, la
abstracta, la jurídica y la positivista. Además, se inicia el estudio
de principios de Contabilidad, tendientes a solucionar problemas
relacionados con precios y la unidad de medida de valor apareciendo
conceptos referidos a depreciaciones, amortizaciones, reservas, fondos,
etc.
El sistema de enseñanza académica se racionaliza, haciéndose más
accesible y acorde a los requerimientos y avance tecnológico. Además, se
origina al diario mayor único, el sistema centralizador, la mecanización y la
electrónica contable incluyendo nuevas técnicas relacionadas a los costos
de producción. Las crecientes atribuciones estatales, enmarcan cada vez
los requisitos jurídico -contable, así como el desarrollo del servicio
profesional.