Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el
nombre por el que la tradición cristiana denomina a los «magos» —
denominación que recibían los sacerdotes eruditos en el Antiguo
Oriente—[4] que, según el Evangelio de Mateo, tras el nacimiento
de Jesús de Nazaret, acudieron desde Oriente para adorarle y
entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.[5]
[6]
En los evangelios canónicos solo el Evangelio de Mateo habla de
estos «magos», sin precisar sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que
fueran tres. Fue en el siglo III d. C. cuando se estableció que pudieran
ser reyes, ya que hasta entonces, por sus regalos y
las iconografías que los representaban, tan solo se consideraba que
eran personas pudientes. Fue también en ese siglo cuando se
estableció su número en tres, uno por regalo, ya que hasta entonces
había dibujos con dos, tres o cuatro magos, e incluso la Iglesia
ortodoxa siria y la Iglesia apostólica armenia aseguraban que eran
doce, como los apóstoles y las doce tribus de Israel.[7]
Los nombres actuales de los tres reyes
magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el
conocido mosaico de San Apolinar el Nuevo (Rávena) que data del
siglo VI d. C., en el que se distingue a los tres magos ataviados al
modo persa con sus nombres escritos encima y representando
distintas edades. Aún tendrían que pasar varios siglos, hasta finales
del siglo XV d. C., para que el rey Baltasar aparezca con la tez negra,
los tres reyes además de representar las edades, representen las tres
razas conocidas hasta la Edad Media. Melchor encarnará a
los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.[7] En el
mundo colonial americano, la evangelización introdujo una adaptación
que incorporaba al Rey Inca como uno de los magos, sustituyendo a
Gaspar, el rey de piel cobriza que representa la llamada a los pueblos
indígenas.[8]
En España a partir del siglo XIX se inició la tradición de convertir
la noche de Reyes (noche anterior a la Epifanía) en una fiesta infantil
con regalos para los niños, a imitación de lo que se hacía en otros
países el día de Navidad, en homenaje al santo oriental San Nicolás.
Fue en 1866 cuando se celebró la primera cabalgata de Reyes
Magos en Alcoy, tradición que se extendió al resto del país y
posteriormente a otros países, especialmente a países de cultura
hispana.[7][9]
Etimología
Véase también: Mago (zoroastrismo)
La palabra «mago», proviene del persa ma-gu-u-sha, que significa
sacerdote. Llegó al griego como μάγος (magos, plural: μάγοι, magoi),
refiriéndose a una casta de sacerdotes persas o babilonios, que
estudiaban las estrellas en su deseo de buscar a Dios.[4] Del griego
pasó al latín como magus, plural magi, /mágui/, de donde llegó
al español mago.
Mención en la Biblia
La adoración de los magos. Vitral o
vidriera policromada, Alemania, hacia 1400. Actualmente en el Museo
del Louvre. La Adoración de los Reyes
Magos de Rubens (Museo del Prado).
Adoración de los magos de Rubens (1627), Museo del Louvre.
La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos
del nacimiento de Jesús, algunos de los cuales fueron integrados a
los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de
la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente
bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los
nombres, el número ni el título de reyes) quienes, tras seguir
una estrella, buscan al «rey de los judíos que ha nacido» en Jerusalén,
guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien
presentan ofrendas de oro, incienso y mirra.
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey
Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?
Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al
enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él;
convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les
preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En
Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra
de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de
Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le
precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a
Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño
y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la
estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a
pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron
de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su
madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus
cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido
en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a
su tierra por otro camino.[10]
Si bien parece contradictorio que practicantes de
la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en
el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores de Jesús, hay
que tener en cuenta que el término griego magós no era utilizado
únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso,
para referirse a ‘hombres sabios’ (así se los llama en diversas
versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, hombres de
ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras[11]
y, desde antiguo se ha sostenido que pertenecían al zoroastrismo.[12]
La frase «del este» (ἀπὸ ἀνατολῶν, apo anatolon), más literalmente
«del amanecer [del sol]», es la única información que Mateo
proporciona sobre la región de donde procedían. El Imperio parto, con
centro en Irán (Persia), se extendía desde el este de Siria hasta los
confines de la India. Aunque el imperio era tolerante con otras
religiones, su religión dominante era el zoroastrismo, con su clase
sacerdotal de magos.[13]
Su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza
de Herodes, pues veía al Mesías como un rival. A pesar de ser
anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les
ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías con el
fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que
no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro,
incienso y mirra. Un ángel previene a los magos de las intenciones
que Herodes guardaba, así que no regresan donde él. Iracundo, el rey
manda a matar a todos los niños menores de dos años. Para
entonces, José ha sido avisado en sueños de que debe huir
a Egipto con los suyos.
A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas
sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras.
Otras interpretaciones
Adoración de los Reyes Magos, del
pintor florentino Giotto (1267-1337). La estrella de Belén aparece
como un cometa sobre el niño. Giotto fue testigo de la aparición
del cometa Halley en 1301. Adoración de
los Reyes Magos de Diego Velázquez (1619), Museo del Prado.
Adoración de los Magos, por Fra
Angelico y Filippo Lippi. Un fresco
renacentista del rey Gaspar en la Cappella dei Magi (Palacio Médici
Riccardi, Florencia). Adoración de los
Reyes Magos de Rubens (Museo de Bellas Artes de Lyon).
Adoración de los magos (1624)
de Abraham Bloemaert.
En 1995, el catedrático de la Universidad de Cambridge Colin
Humphreys publicó un estudio basándose en los registros
de cometas del Libro de Han. Según esta hipótesis, la Estrella de
Belén fue un cometa aparecido en marzo del año 5 a. C., el único
objeto astronómico que explicaría las tres características descritas por
Mateo: una estrella nueva, que se desplazó lentamente por el cielo y
que se habría detenido sobre Belén con una cola casi vertical. Los
magos lo habrían visto primero en el este matutino, habrían viajado
desde Irak, Irán o Arabia Saudí durante uno o dos meses hasta
Jerusalén y, al dirigirse a Belén, el cometa ya se hallaba al sur,
pareciendo guiarlos y detenerse sobre el lugar. Registros chinos
confirmarían su visibilidad durante más de 70 días. Previamente, la
triple conjunción Júpiter-Saturno en Piscis (7 a. C.) habría anunciado
en el contexto de la época un rey divino en Israel, la agrupación Marte-
Saturno-Júpiter (6 a. C.) su poder y el cometa en Capricornio (5 a. C.)
la inminencia del nacimiento.[14]
Según el científico de la NASA Mark Matney, dicho cometa habría
guiado una mañana de principios de junio del citado año a los magos
desde Jerusalén a Belén, cuando habría pasado más cerca de la
Tierra con un movimiento «geosincrónico temporal», creando la ilusión
de «detenerse» varias horas sobre la ciudad donde habría nacido
Jesús.[15]
Según la interpretación de José Luis Sicre,[cita requerida] en el tiempo
en que fue escrito el Evangelio de Mateo se estaba produciendo un
incremento de conversiones paganas al cristianismo frente a las de los
propios judíos. La incursión de estos fragmentos sobre los magos de
Oriente en el Evangelio de Mateo subraya este hecho y lo utiliza como
argumento de conversión: si los de fuera vienen y lo adoran (se
convierten) "¿cómo no os dais cuenta los que lo tenéis entre
vosotros?".
También existen
otras[cita requerida] interpretaciones astrológicas y cabalísticas sobre
la figura de los Reyes Magos.
Según la interpretación ofrecida por Eric Rodríguez,[16] se tiene lo
siguiente:
Ya el término griego μάγος (literalmente “magos”) había caído en un
uso peyorativo o deteriorado desde al menos el siglo III a. C.
(cf. versión Septuaginta) por la extracción de su origen y contexto
cultural, y que es como se usa aún en la época del Nuevo
Testamento (cf. Hechos de los apóstoles, 8:9, 13:6, 19:13). No
obstante, en el texto original koiné (griego bíblico) de Mateo 2:1 dice:
“… ἰδοὺ μάγοι ἀπὸ ἀνατολῶν παρεγένοντο εἰς Ἱεροσόλυμα”. “… y he
aquí (unos) magos desde Oriente se encontraban por Jerusalén”.
Mateo (2:1)
A diferencia de los magos que ya se encontraban dispersos en tierra
de Israel y todo el mundo helénico, el énfasis que se emplea al decir
“de Oriente”, marca un cambio de connotación: el autor busca traer a
la mente un personaje asociado con el Oriente, diferente a los sabios
convencionales de Israel (rabinos), que conociera además las
profecías mesiánicas y que fuera autoridad bíblica para el lector judío
(ya que se acepta a nivel general que el Evangelio de Mateo fue
escrito para hebreos y aún en lengua hebrea según el testimonio de
casi todos los padres de la Iglesia).
Hay que tener en cuenta, además, que Oriente puede designar la
región de Babilonia, y por lo tanto, para algunos autores, los magos,
podrían corresponder a los llamados en arameo ( מדנחאיMedinja’ey,
“doctores babilónicos de la tradición oral”), cuya escuela perduraría
hasta entrado el siglo VIII d. C..[17] en Babilonia, y quienes
conociendo la interpretación de lo dicho en Números 24:17 (cf. tárgum
de Onqlós/Onkelos sobre este pasaje), habrían sido guiados por Dios
hasta el Mesías. En este caso la estrella simbolizaría al mismo Mesías
según el lenguaje midrásico contemporáneo.
Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia ―como
por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás, o Evangelio de
la infancia, del siglo II― son sin embargo más ricas en detalles. En
ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo
familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una
de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia (sic).
En el último libro escrito por el papa Benedicto XVI sobre Jesús de
Nazaret, «La infancia de Jesús», se menciona de tal modo a los Reyes
Magos que algunos han sostenido que probablemente no venían de
Oriente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican
entre Huelva, Cádiz y Sevilla (Andalucía, España). El texto, sin
embargo, dice: «Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda
naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1:3, y
de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha
leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72:10 e Isaías 60. Y,
de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en
reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los
dromedarios». Eso relata Benedicto XVI y continúa: «La promesa
contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres
hasta el extremo Occidente (Tarsis, Tartessos en España), pero la
tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la
universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos
como reyes de los tres continentes entonces
conocidos: África, Asia y Europa».[18] Al respecto, el secretario
general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez
Camino, recordó que en ningún momento el Santo Padre dice que «los
Reyes Magos fueran andaluces, lo que explica el Papa es que los
magos no eran otra cosa que buscadores de la verdad.
Representaban a todos los hombres buscadores de Dios de todos los
tiempos y de todos los lugares y eso incluía a todo el mundo hasta
entonces conocido y cuyo límite occidental era Tartessos, en la
península ibérica», explica. Al mencionar a Tartessos, Benedicto XVI
se refiere a este límite geográfico que tenía el mundo en el siglo I a. C,
«los Magos son de Oriente pero que en esa inquietud por buscar a
Dios están representados los hombres buscadores de Dios de todos
los lugares y de todos los tiempos».[19]
Regalos de los magos
Adoración de los reyes de Hugo van der Goes, Gemäldegalerie de
Berlín. Adoración de los
magos de Botticelli, Galería Uffizi.
Adoración de los magos de Alberto Durero, Galería Uffizi.
Adoración de los magos de
Rubens, Museo Real de Bellas Artes de Amberes.
Relicario del Monte Athos.
En Mateo se identifican explícitamente tres regalos: oro, incienso y
mirra; en griego koiné, estos son chrysós (χρυσός), líbanos (λίβανος)
y smýrna (σμύρνα). Existen diversas teorías e interpretaciones sobre
el significado y el simbolismo de los regalos, especialmente en lo que
respecta al incienso y la mirra.
Las teorías se dividen generalmente en dos grupos:
Los tres regalos son ofrendas y obsequios comunes que se dan a
un rey. La mirra se utiliza comúnmente como aceite de unción, el
incienso como perfume y el oro como objeto de valor.
Los tres regalos tenían un significado espiritual: el oro como
símbolo de la realeza en la tierra, el incienso como símbolo de la
deidad y la mirra (un aceite para embalsamar) como símbolo de la
muerte. Esto se remonta a Orígenes en Contra Celso: «oro, como a
un rey; mirra, como a un mortal; e incienso, como a un Dios».[20] A
veces se describe de forma más general como el oro simbolizando
la virtud, el incienso simbolizando la oración y la mirra simbolizando
el sufrimiento.
El incienso y la mirra se quemaban durante los rituales de las
sociedades egipcia, griega y romana. Los antiguos egipcios utilizaban
la mirra para embalsamar cadáveres y los romanos la quemaban como
una especie de incienso en las piras funerarias.[21] La mirra se utilizó
como ungüento para embalsamar y como incienso penitencial en
funerales y cremaciones hasta el siglo XV. El «aceite santo» que
utiliza tradicionalmente la Iglesia ortodoxa oriental para realizar los
sacramentos de la crismación y la unción se perfuma tradicionalmente
con mirra, y recibir cualquiera de estos sacramentos se conoce
comúnmente como «recibir la mirra». La imagen de los Reyes Magos
en el Cofre de Auzon del siglo VII muestra al tercer visitante, el que
trae mirra, junto a un valknut, un símbolo pagano que hace referencia
a la muerte.[22]
Algunos estudiosos han sugerido que los «regalos» eran más bien
medicinales que materiales preciosos para tributar.[23][24][25]
Se sabe que el rey sirio Seleuco I Nicátor ofreció oro, incienso y mirra
(entre otros objetos) a Apolo en su templo de Dídima, cerca de Mileto,
en el año 288/7 a. C.,[26] y esto pudo haber sido el precedente de la
mención de estos tres regalos en el Evangelio de Mateo (2:11). Se
cree que fueron estos tres regalos los que determinaron que el número
de los Reyes Magos se fijara finalmente en tres.[27]
Este episodio puede relacionarse con Isaías 60 y el Salmo 72, que
relatan los regalos ofrecidos por los reyes, y esto ha desempeñado un
papel fundamental en la percepción de los Reyes Magos como reyes,
en lugar de como astrónomos-sacerdotes. En un himno del poeta
hispano Prudencio, de finales del siglo IV, los tres regalos ya habían
adquirido su interpretación medieval como emblemas proféticos de la
identidad de Jesús.
Juan Crisóstomo sugirió que los regalos eran adecuados para ser
entregados no solo a un rey, sino a Dios, y los contrastó con las
ofrendas tradicionales de los judíos de ovejas y terneros, y en
consecuencia Crisóstomo afirma que los Reyes Magos adoraban a
Jesús como Dios.
Lo que sucedió posteriormente con estos regalos nunca se menciona
en las Escrituras, pero se han desarrollado varias tradiciones.[28] Una
historia cuenta que el oro fue robado por los dos ladrones que más
tarde fueron crucificados junto a Jesús. Otra historia cuenta
que Judas lo guardó y luego lo malversó. Una tradición sugiere que
José y María utilizaron el oro para financiar su viaje cuando huyeron
de Belén después de que un ángel les advirtiera, en un sueño, del plan
del rey Herodes de matar a Jesús. Y otra historia propone la teoría de
que la mirra que les fue entregada al nacer Jesús se utilizó para ungir
el cuerpo de Jesús después de su crucifixión.
En el monasterio de San Pablo del Monte Athos se conservaba un
cofre de oro del siglo XV que supuestamente contenía el regalo de los
Reyes Magos. Fue donado al monasterio en el siglo XV por Mara
Branković, hija del rey de Serbia Đurađ Branković, esposa del sultán
otomano Murad II y madrina de Mehmed II el Conquistador (de
Constantinopla). Tras el terremoto de Atenas del 7 de septiembre de
1999, se exhibieron temporalmente en Atenas para fortalecer la fe y
recaudar fondos para las víctimas del terremoto. Las reliquias se
exhibieron en Ucrania y Bielorrusia en la Navidad de 2014,
abandonando así Grecia por primera vez desde el siglo XV.[29]
Según el libro Los viajes de Marco Polo, el oro simboliza el poder
sobre el mundo material como rey en la tierra, el incienso simboliza el
poder sobre el mundo espiritual como deidad y la mirra simboliza el
poder curativo sobre la muerte.
Historia y leyenda
La Adoración de los Reyes Magos por El
Greco, 1568. La Adoración de los Reyes
Magos por Bartolomé Esteban Murillo, c. 1655 (Museo de Arte de
Toledo, Ohio) Los Reyes Magos, Atlas
Catalán, 1375, fol. V: «Esta provincia se llama Tarsis, de donde
procedían los Reyes Magos, quienes llegaron a Belén, en Judea, con
sus regalos y adoraron a Jesucristo, y están enterrados en la ciudad
de Colonia, a dos días de viaje de Brujas».
El Relicario de los Tres Reyes Magos en
la Catedral de Colonia (Alemania).
La historia narrada en el Evangelio de Mateo cuenta que los magos
vinieron de Oriente guiándose por una estrella, la cual los condujo
hasta Belén (de ahí el nombre de estrella de Belén).
Antes de llegar, visitaron al rey Herodes el Grande en la ciudad de
Jerusalén, a quien interrogaron por el nacimiento del «Rey de los
judíos». El monarca, después de consultar a los escribas, les aseguró
que el niño debía nacer en la pequeña ciudad de Belén, como
establecía la profecìa de Miqueas. Agregó, astutamente que, de
regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se
encontraba dicho niño y, así, poder ir él también a adorarle. En
realidad, según el relato bíblico, su intención era darle muerte.
En Belén, los magos volvieron a ver la estrella, hallaron a Jesús recién
nacido y lo adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza
real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa
su naturaleza divina, empleado en el culto) y mirra (un compuesto
embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y
muerte futura de Jesús). Parece ser que por el hecho de traer tres
dones se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían,
aunque también en algún momento las distintas tradiciones han
señalado que eran cuatro, siete y hasta doce magos. Como
antecedente, Seleuco I Nicátor ofrendó oro, incienso y mirra
a Apolo en su santuario de Dídima, en el 288 a. C.[30]
Al regreso, advertidos los magos por un sueño de las intenciones del
rey, no volvieron a Jerusalén. Herodes, entonces, ordenó dar muerte a
todos los niños menores de dos años residentes en Belén, episodio
conocido como la matanza de los inocentes. Un nuevo mensaje
celestial advirtió a José de la amenaza y este, llevando a María y a
Jesús, huyó a Egipto.
La primera vez que surge el nombre con que hoy se conoce a los
Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo,
en Rávena (Italia). Un friso de dicha iglesia está decorado con
mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de
las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes
vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la
de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada
en un trono y tiene al Niño en la rodilla izquierda. Encima de sus
cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a
izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar.
Poco a poco la tradición fue añadiendo otros detalles a modo de
simbología: se les ha hecho representantes de las
tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres
edades del hombre y representantes de los tres continentes
(Asia, África y Europa).
La llegada de los Reyes Magos es un tema tratado también en
los evangelios apócrifos. Según la tradición esotérica aplicada al
cristianismo, estos personajes procedían del lugar donde se
encontraba el Preste Juan.
Otra leyenda medieval cuenta que, después de la resurrección de
Jesús, el apóstol Tomás los halló en el reino de Saba, donde fueron
por él bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados
en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Allá fue Santa
Elena a buscarlos, y halló tres cuerpos coronados, dando por sentado
que se trataría de los Reyes Magos, por lo que los trasladó
a Constantinopla. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el
siglo XII, los trasladó a Colonia, Alemania, donde hoy reposan con las
coronas que supuestamente llevaron durante su existencia (según la
tradición, los relicarios con sus presentes se hallan en el monasterio
de San Pablo del Monte Athos). Miles de peregrinos empezaron a
llegar a Colonia, lo que propició que en 1248 se iniciara la
construcción de la catedral de Colonia, que llevaría más de 600 años
terminarla. Hoy día es uno de los monumentos góticos más
impresionantes de Europa. Colonia se ha convertido junto
con Roma y Santiago de Compostela en uno de los grandes centros
de peregrinación. Igualmente, existen leyendas que hablan de
un cuarto rey mago.
Tumbas
Viaje de los magos (tapa) y Adoración
de los magos (lateral) en un
relicario champlevé de Limoges, c. 1200 (Museo Nacional de la Edad
Media de París).
Existen varias tradiciones sobre la ubicación de los restos de los
Reyes Magos, ninguna de las cuales ha sido verificada o confirmada
por historiadores seculares.
Marco Polo afirmó que en la década de 1270 le mostraron las tres
tumbas de los Reyes Magos en Saveh, al sur de Teherán, en la actual
Irán:
«En Persia se halla la ciudad de Sava, de donde partieron los tres
Reyes Magos cuando vinieron a adorar a Jesucristo. En esta ciudad
están enterrados en tres grandes y magníficos sepulcros. Encima de
los cenotafios hay un templete cuadrado, muy bien labrado. Estos
sepulcros se hallan el uno junto al otro. Los cuerpos de los Reyes
están intactos, con sus barbas y sus cabellos.»
Marco Polo, Los viajes de Marco Polo[31]
Los nombres y número de los Reyes Magos
Los magos en camino, de James Tissot, c. 1890, Museo Brooklyn,
Nueva York.
Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos
varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:
Tres Reyes Magos: Si bien la Biblia explica que fueron tres los
regalos otorgados por los magos al Niño Jesús, la primera
referencia concreta respecto al número de Reyes Magos la
da Orígenes, un conocido escritor eclesiástico, en el siglo III.[32] En
el siglo V, el papa León I el Magno estableció oficialmente su
número en 3 para toda la cristiandad.[33] A mediados del siglo VI,
en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia), se les
asignaron los nombres de "Melchor", "Gaspar" y "Baltasar",[34] que
supuestamente equivalen en griego a "Appellicon", "Amerín" y
"Damascón" y en hebreo a "Magalath", "Serakin" y "Galgalath".
Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de
Colonia, Alemania, donde se encuentra el llamado Relicario de los
Tres Reyes Magos.[33]
Doce reyes magos: Los armenios suponen que fueron 12, por lo
que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco
se mencionan en la Biblia.[35]
Con respecto a los nombres de los reyes (Melchor, Gaspar y Baltasar)
las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos
textos, el primero titulado Excerpta latina barbari, en el que son
llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea,[36] y en otro evangelio
apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama
Baltasar, Melkon y Gaspar.[37]
Existe una tradición en la ortodoxia armenia que identifica a los
«Reyes Magos de Belén» como Baltasar de Arabia, Melchor de Persia
y Gaspar de la India.[38]
Los nombres son además diferentes según la tradición siríaca, donde
se les llama Larvandad, Gushnasaf y Hormisdas.[39]
Además, los Reyes Magos también son conocidos como los Santos
Reyes.
El Rey Mago Inca y la inclusión de América en la Epifanía
La pintura titulada Epifanía muestra los
Reyes Magos, representando a Gaspar como Inca. El Rey Mago Inca
lleva incienso, que es el símbolo de la adoración a Cristo como a Dios;
es una llamada a los indígenas para que abandonen la idolatría,
adorando al Dios único y verdadero
La adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús fue reinterpretada en
el ámbito andino para incluir a los pueblos indígenas dentro del
mensaje universal del cristianismo. [8]
En la tradición europea, los tres Reyes Magos de iconografía cristiana
de la Epifanía representa los tres continentes (europea, asiática y
africana) y ofrecen oro, incienso y mirra como símbolos de la realeza,
la divinidad y la humanidad de Cristo. En el mundo andino, los jesuitas
introdujeron una adaptación que incorporaba al Rey Inca como uno de
los magos, sustituyendo a Gaspar, el rey de piel cobriza que iba
montado en Elefante y representaba a la India.
El primer ejemplo documentado de esta iconografía es el cuadro
"Epifanía" del pintor flamenco Diego de la Puente (1586–1663),
realizado en Juli (Perú) durante su estancia en las misiones jesuíticas.
En la obra, el Inca aparece junto a Melchor y Baltasar adorando al
Niño Jesús, acompañado de indígenas, lo que simboliza la inclusión
de América en la manifestación de Cristo a los gentiles. Una segunda
versión, anónima, se halla en la iglesia de Santa Bárbara de Ilabe
(1680).
Gisbert menciona un texto de Felipe Guamán Poma de Ayala (1616)
que presenta a Melchor como indio, Baltasar como español y Gaspar
como negro, expresión simbólica de la integración de las razas del
mundo americano.
El Rey Mago Inca, portador de incienso, se convierte así en símbolo
del abandono de la idolatría y de la aceptación del Dios cristiano.
Aunque esta representación no se difundió ampliamente y permaneció
circunscrita al ámbito jesuítico del Collao y del lago Titicaca, constituye
un testimonio singular del sincretismo artístico y religioso en
el Virreinato del Perú.
Festividad
Año 1962. Las tradiciones se
comercializan y los Magos de oriente descienden de su avión en
el aeropuerto de Barajas (Madrid, España).
Con el tiempo, en países de tradición católica, se adoptó la costumbre
de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) y la
festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de
Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que
representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco, se fue
olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y se convirtió
en un sinónimo de adoración de los Magos.
El 6 de enero es festivo nacional
en Andorra, España, Austria, Croacia, Chipre, Finlandia, Grecia, Ciuda
d del Vaticano, Italia, Liechtenstein, Polonia, San
Marino, Eslovaquia y Suecia.[40]
La última edición del Martyrologium Romanum (2004) menciona el 6
de enero la adoración de los "magos" (a magis est adoratus) en Belén.
[41] Pero además, coloca en el día 24 de julio la fiesta de la translatio
trium magorum, es decir, el traslado de los supuestos restos de los
magos a la Catedral de Colonia.[42] En ninguna de las dos ocasiones
atribuye nombres a los magos, ni tampoco menciona que sean reyes.
Costumbres relacionadas con los Reyes Magos
España
Cabalgata de Reyes en una puesta en
escena de 1956, en Churra (Murcia). Los
reyes magos recibiendo a niños en un centro comercial, en
Españ[Link] cabalgata de Reyes en Madrid.
El Roscón de Reyes.
En el siglo XVI, la Iglesia católica prohibió la antigua costumbre de
repartir juguetes o dulces como «aguinaldo» o étrenne (una tradición
feudal de origen francés y raíces romanas) y, para compensar esa
supresión, promovió la fiesta de los Reyes como símbolo del triunfo de
la luz sobre las tinieblas.[43]
En 1847 ya se celebraban algunas comparsas festivas en la víspera
de Reyes donde varios aguadores y mozos de cuadras, portando
escaleras, trataban de divisar la llegada de los Reyes Magos.[44]
A partir de mediados del siglo XIX comenzó en España la costumbre
de celebrar la víspera de la Epifanía, conocida como la noche de
Reyes, mediante una fiesta dedicada a los niños y niñas, en la que se
les entregaban regalos. Esta tradición se inspiró en la práctica de otros
países de obsequiar presentes el día de San Nicolás.[45][46] También
en esta época muchas localidades comenzaron a organizar la
llamada Cabalgata de Reyes el día 5 de enero, durante la cual los
personajes suelen ir montados a camello o caballo, o bien en carrozas,
vestidos con mantos y coronas. En la mayoría de sitios donde sale la
cabalgata, aparte de ir en ella los Reyes Magos, también hay carrozas
de otros temas y distintos personajes, como pueden ser pajes reales,
personajes infantiles y demás.
En España, el 54% de las familias da mayor importancia a la noche de
Reyes (5 de enero) que a la de Papá Noel en Nochebuena, que solo
es la fecha principal para el 15%. El restante 31% celebra ambas por
igual.[47]
La tradición dice que los Reyes Magos traen regalos a los niños la
noche del 5 al 6 de enero. Previamente, los niños pueden escribir una
carta a los reyes y dejarla en el buzón o entregarla a los pajes reales.
Dichos pajes hacen de mensajeros y se las entregan a los magos de
Oriente. En esta carta, los niños enumeran sus deseos y aducen los
méritos que han hecho a lo largo del año para ser merecedores de
tales anhelos.[48]
Para procesar las cartas dirigidas a Papá Noel y los Reyes
Magos, Correos creó en 2016 el Departamento de Envíos
Extraordinarios, que se encuentra ubicado en el Palacio de Cibeles de
Madrid.[49][50]
Es frecuente que los pajes reales o incluso directamente los Reyes
Magos aparezcan en tiendas de regalos y centros comerciales, donde
los niños tienen la oportunidad de fotografiarse sentados sobre las
rodillas y hacer entrega de la carta con sus peticiones directamente.
La representación consta normalmente de un escenario con tronos y
los símbolos característicos, como figuras o dibujos de camellos, la
estrella, un buzón y adornos de aspecto oriental. En los tronos es
donde se sientan los pajes o bien los reyes (en cuyo caso el paje se
encarga de conducir a los niños desde donde esperan con sus padres
hasta los reyes y de recoger las cartas). En ocasiones se representan
los tres reyes de la tradición, pero dependiendo de las circunstancias o
el tamaño del escenario, puede incluirse únicamente uno.
También es tradición que la noche del 5 de enero los niños dejen sus
zapatos en algún lugar de la casa, junto al árbol, la puerta o en una
ventana; incluso se dejan dulces o frutas para agasajar a los Reyes
Magos y agua o comida para los camellos.[51] A la mañana siguiente,
en caso de haberse portado bien durante el pasado año, se
encontrarán allí los regalos anhelados; por el contrario, en caso de
haberse portado regular, hallarán carbón dulce en su lugar (un dulce
de feo aspecto pero golosina, al fin y al cabo) y, por último, en caso de
haberse portado mal, pueden encontrar directamente carbón.[52]
El día 6 de enero es festivo en toda España. La escalada consumista
ha conseguido que también reciban regalos los adultos, en ocasiones
usando el juego del amigo invisible. Es típico desayunar el Roscón de
Reyes que en muchos lugares puede comerse la víspera, para
merendar o, como postre, en la cena; normalmente en familia. En
España estos roscones suelen contener una figurilla, popularmente
conocida como «la sorpresa», y también un haba. A quien le tocare el
haba en su trozo de roscón tendrá que pagar el bollo completo.
América Latina
Rosca de reyes (México).
Escudo de armas otorgado por el
rey Carlos I de España en 1537 a la ciudad de Lima, fundada
como Ciudad de los Reyes el 18 de enero de 1535, doce días después
de la fiesta de la Epifanía. El blasón lleva tres coronas bajo la estrella
de Belén y en la orla la frase en latín Hoc signum vere regum
est (traducida al español como "Este es el verdadero signo de los
Reyes").
En varios países de Hispanoamérica existe la costumbre adoptada de
los españoles de que los niños reciban regalos de los Reyes Magos,
bien en la víspera, es decir, a la medianoche del 5 de enero, o en la
mañana del 6 de enero (Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador,
México, República Dominicana, Perú, Puerto Rico, Paraguay, Uruguay
y Venezuela).[53] También se han heredado las costumbres de la
carta a los Reyes y el carbón dulce en vez de regalos. La mayoría de
los servicios postales aceptan estas cartas.[54][55]
El Gobierno de México recomienda enviar la carta a los Reyes Magos
escribiendo a la Calle Estrella de Belén, No 6, Colonia Sorpresa, CP.
00542, Alcaldía de los Deseos, Cd. Oriente.[56]
En México, el día 5 de enero por la noche se parte una Rosca de
reyes que es tomada con chocolate, café o atole. Aquí se encuentra el
segundo santuario más importante del mundo con respecto a los Tres
Santos Reyes, ubicado en la ciudad de Tizimín; siendo visitado por
millares de personas durante las fiestas religiosas en su honor,
celebradas a finales de diciembre y principios de enero. Se trata
además de la feria religiosa más antigua del sureste mexicano.[57]
En Puerto Rico, la noche del 5 de enero los niños corren por el patio
recogiendo grama. Ponen la grama en una caja de zapatos y colocan
la caja junto a su cama. La grama es usada para alimentar a los
camellos. Los reyes entonces dejan regalos en las cajas.
En Perú, ha caído en desuso el dar regalos a los niños en esta fecha.
La celebración que se acostumbra es la llamada Bajada de Reyes,
que consiste en que una familia o comunidad realiza una pequeña
celebración mientras se va desmontando el Nacimiento. Cuando se
trata de una comunidad, es costumbre dejar dinero mientras se retiran
los adornos y figuras. Esta tradición incluso ha llegado a empresas
privadas, las cuales realizan dicha celebración entre los miembros de
la misma.
Otras costumbres del 6 de enero
Procesión de los Reyes Magos en Aix-
en-Provence (Francia). Cantores de la
Estrella en Waldkirch (Alemania). Niños
celebrando Driekoningen en Flandes (Bélgica).
Es interesante notar que, en tiempo de la colonización española,
especialmente en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, México y
Uruguay, este día era de asueto para los esclavos negros, que salían
a las calles a bailar al ritmo de sus tamboras. Esta costumbre originó el
nombre de Pascua de los Negros con que el día es aún conocido en
algunos países como en Chile o Paraguay, donde la comunidad
afroparaguaya celebra el día de su santo (San Baltasar). Chile es de
los pocos países de Iberoamérica en donde no se festeja el día de los
Reyes Magos, sin embargo la denominada "Pascua de los Negros"
indica el término de la navidad y es donde en la mayoría de los
hogares chilenos se guardan los adornos y el árbol de navidad. [58]
Los hablantes de neerlandés y flamenco llaman a este
día Driekoningen (Tres Reyes), mientras que los germanoparlantes lo
llaman Dreikönigstag (Día de los Tres Reyes). En Bélgica,
Luxemburgo, el sur de los Países Bajos y la vecina Alemania, los
niños, en grupos de tres (que simbolizan a los Reyes Magos bíblicos),
van disfrazados de casa en casa cantando villancicos y recibiendo una
moneda o algunos dulces en cada puerta. Cada uno de ellos puede
llevar una linterna de papel que simboliza la estrella.[59] En los Países
Bajos (solo en las provincias de Brabante y Limburgo),[60] estas
comparsas se reúnen para participar en concursos y presentar sus
sketches y canciones ante el público. Al igual que en Bélgica, se
prepara un Koningentaart (pastel de los Reyes), un hojaldre relleno de
almendras, en cuyo interior se esconde un frijol negro. Quien
encuentre el haba en su porción será el rey o la reina del día. Una
versión más típica de los Países Bajos es el Koningenbrood, o pan de
los Reyes.[61]
Los países de habla inglesa dedican el día 6 de enero a desmontar los
adornos de Navidad. Esta costumbre también se ha extendido a
países de América Latina, convirtiéndose el 6 de enero en el último día
de la temporada navideña. Antiguamente se celebraban festejos con
ese motivo y se cocinaba un pastel en el que se escondía un haba o
una pequeña moneda de plata. La persona que encontraba el haba o
la moneda era nombrada rey judío o señor del desorden y se veía
obligada a encargarse de los festejos de esa noche. Con el tiempo, la
fiesta fue evolucionando y se incluyeron bailes de máscaras y
representaciones teatrales. Esta tradición dio origen en España al
típico roscón de reyes (también llamado rosca de reyes en
Hispanoamérica), que se toma en ese día y que esconde una pequeña
sorpresa en su interior. En México, dicha rosca tiene en su interior
varios muñecos pequeños de plástico los cuales representan al niño
Jesús; aquella persona que en el momento de partir la rosca
encuentra alguno de ellos, es encargado de hacer o invitar tamales y
atole el 2 de febrero, día de la Candelaria.
En el año 1601 los abogados de Londres encargaron a William
Shakespeare una obra de teatro que se tituló Noche de reyes y fue
representada ante la reina Isabel I.
En Colombia, en la ciudad de Baranoa, Atlántico, cada Fiesta de
Reyes se realiza una escenificación de la Epifanía de los Reyes
Magos y su travesía hasta llegar a Belén a adorar a Jesús. Esta
puesta en escena es llamada la Loa de los Santos Reyes Magos y es
una tradición centenaria que cuenta con más de 145 años de
celebración ininterrumpidos, una obra de teatro que ha sido declarada
Patrimonio Cultural del departamento del Atlántico y cursa un proyecto
de ley en el Congreso de Colombia para declararla Patrimonio Cultural
de la Nación.[62]
Arte
Véase también: Adoración de los Reyes Magos
Tímpano románico en Ahedo de
Butrón, Burgos, España, con la Adoración de los Reyes
[Link]ón de los Reyes Magos, retablo mayor de la Seo o
Catedral del Salvador de Zaragoza, España.
Desde la antigüedad, el tema de los Reyes Magos ha sido motivo de
representación por artistas, pintores y escultores y también en la
literatura. Han sido retratados habitualmente en número de tres; otras
veces, cuatro; y, excepcionalmente, en número de dos. Es un tema
abundantemente tratado durante la historia.
Hasta finales del siglo XV no se comenzó a representar a uno de los
magos de color negro, y solo a partir del siglo XVI fue cuando se
generalizó esta forma de representarlos.
En las arquivoltas que enmarcan el tímpano de la portada románica de
la Iglesia de Santo Domingo de Soria (España), del siglo XIII, se
encuentra una de las representaciones más inusuales de los Reyes
Magos en el arte. Se trata del llamado "sueño de los Reyes Magos".
En la representación, labrada en piedra, se representa a tres hombres
barbados, de iguales rasgos físicos y sin corona real, tumbados hacia
arriba en representación de su sueño y, junto a ellos, el ángel que
según el Evangelio de Mateo les advierte en sueños de la intención de
Herodes de matar a Jesús y que desencadenó la llamada matanza de
los inocentes (que se representa en la siguiente arquivolta).
Entre los pintores que representan la escena de la adoración de los
magos pueden citarse Adoración de los Magos (Andrea
Mantegna), Sandro Botticelli, Giotto, Adoración de los Magos
(Leonardo), Adoración de los Magos (El Bosco), Adoración de los
Magos (Velázquez), La Adoración de los Magos (Rubens,
Amberes) y Adoración de los Magos (Durero).
El Museo Nacional del Prado tiene 55 cuadros que representan
escenas de la adoración de los Reyes Magos.[63]
Música
Existen varias composiciones musicales que conmemoran a los magos
de Oriente. En Bélgica y España existen algunos villancicos
como Melchior et Balthazar, Tan Tan o Ya vienen los Reyes
Magos de Manuel Navarro Mollor.[64][65]
Cine
El cine tampoco es ajeno a la figura de los Reyes Magos. Desde Vida
y pasión de Jesucristo (1897), de Ferdinand Zecca, hasta La
Natividad (2006), numerosas películas han incluido a estos personajes
en alguna escena.[66] En 2003 se estrenó la película de
animación española Los Reyes Magos, nominada al Premio Goya y
dirigida por Antonio Navarro. Esta última cuenta la historia del viaje de
los magos hasta Belén y la ira del rey Herodes.
Monumentos dedicados a los Reyes Magos
Monumento a los Reyes Magos en Ibi,
Alicante (España). Monumento a los
Reyes Magos en Natal (Brasil).
En la plaza de los Reyes Magos de la localidad alicantina
de Ibi (España) se encuentra un monumento dedicado a la figura de
los tres Reyes Magos de Oriente, entroncados con la industria
juguetera y de fuerte implantación en la localidad desde principios del
siglo XX. Dicho monumento, de 5,8 toneladas, fue inaugurado el 5 de
enero de 1974 y es una obra en piedra caliza del escultor granadino
Aurelio López Azauste.[67]
Otra localidad que también ha honrado a la figura de los tres Reyes
Magos de Oriente es Juana Díaz, en la isla caribeña de Puerto Rico.
Este pueblo es sede de las más destacadas devociones en honor a los
tres Reyes Magos, y como homenaje al arraigo de esta tradición entre
los puertorriqueños hay dos monumentos dedicados a los Reyes
Magos:
El más antiguo ubicado en la plaza de recreo frente al
Ayuntamiento y la parroquia católica de San Ramón Nonato. Esta
escultura fue erigida por el Consejo Juanadino Pro Festejos de
Reyes el 6 de enero de 1986 y fue obra del barranquiteño Naldo de
la Loma.[68]
El más reciente se encuentra ubicado cerca de la intersección de la
carretera PR-149 y la autopista Luis A. Ferré (entrada sur a la
localidad de Juana Díaz). Fue erigido por el Ayuntamiento de Juana
Díaz el 24 de diciembre de 2000.[69]
En Logroño (España) el 5 de enero de 2009 fue inaugurada por
personajes que interpretaban a los Reyes Magos una escultura que
los representa en la rotonda situada junto al Estadio Las Gaunas, en el
cual estos mismos aterrizan en helicóptero cada 5 de enero.[70]