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Apuntes Rousseau

La Ilustración, un movimiento del siglo XVIII, promueve el uso de la razón y la crítica a la tradición, destacando la importancia de la autonomía del entendimiento humano. Jean-Jacques Rousseau, un filósofo clave de este periodo, critica el progreso material y el individualismo, proponiendo un contrato social que garantice la libertad y la igualdad en una comunidad política. Su obra enfatiza la necesidad de un orden social que respete los derechos y la moralidad del ser humano, en contraposición a las desigualdades generadas por la propiedad privada y la civilización.

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Apuntes Rousseau

La Ilustración, un movimiento del siglo XVIII, promueve el uso de la razón y la crítica a la tradición, destacando la importancia de la autonomía del entendimiento humano. Jean-Jacques Rousseau, un filósofo clave de este periodo, critica el progreso material y el individualismo, proponiendo un contrato social que garantice la libertad y la igualdad en una comunidad política. Su obra enfatiza la necesidad de un orden social que respete los derechos y la moralidad del ser humano, en contraposición a las desigualdades generadas por la propiedad privada y la civilización.

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La Ilustración

Los ideales de la Ilustración constituyen el horizonte común y compartido de los filósofos del
siglo XVIII. De modo general, la Ilustración puede definirse como la exigencia de confiar en la
razón y de servirse de ella con independencia.

“La Ilustración consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de


edad de la cual él mismo es autoculpable. Minoría de edad es la incapacidad para
utilizar su propio entendimiento sin la guía de otro. Esta minoría de edad es
culpable cuando la causa de la misma no yace en un defecto del entendimiento,
sino en la falta de decisión y de ánimo para servirse con independencia de él sin la
guía de otro. Sapere aude: ten el valor de servirte de tu propio entendimiento. He
aquí el lema de la Ilustración” (Kant, ¿Qué es la Ilustración?)

Los países en los que tuvo mayor fuerza y relieve fueron Inglaterra, donde se inició; Francia,
donde adquirió mayor brillantez, y Alemania, adonde pasó desde Francia. La Enciclopedia o
Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios suele considerarse la obra más
representativa de la Ilustración francesa. Bajo las figuras de Diderot y D’Alambert significó una
revolución de la cultura y el pensamiento. Sus objetivos fueron: difundir la cultura y los
conocimientos, proporcionando información e instrucción; crear una opinión crítica y
antidogmática; y criticar los prejuicios y las creencias tradicionales.

En la concepción de la naturaleza predomina la que proporcionó Newton, cuya obra ejerció


una fascinación e influencia decisivas en la filosofía del siglo XVIII. Una naturaleza regida por
leyes, cuyo conocimiento nos permite predecir el futuro y actuar en consecuencia (la
revolución científico-técnica del XIX tuvo una de sus bases en esta idea de naturaleza). La
naturaleza configura el reino de la necesidad, y su explicación no necesita en absoluto el
recurso a Dios.

La razón ilustrada es crítica, principalmente contra los prejuicios que la ciegan y paralizan;
contra la tradición, entendida como carga que nos oprime y que se soporta sin otro motivo
que el ser pasado. Pero no es una actitud puramente negativa, sino de rechazar todo lo que se
opone a la claridad y clarificación racionales, la razón ilustrada es tolerante. Es una razón
analítica, que marca diferencias respecto a la concepción racionalista de la razón del siglo XVII,
preñada de contenido (ideas innatas), que pretende conocer desde sí misma de un modo
deductivo y a priori. La razón ilustrada es capacidad de adquirir conocimiento en conexión
esencial con la experiencia. Y es, por último, una razón secularizada, mediante un proceso
reductivo de la fe a lo racional, que traslada los grandes temas del pensamiento teológico a un
orden mundano. Aunque la crítica a la religión no ha de entenderse como una crítica a la
religiosidad, sino como crítica a la superstición y a la idolatría.

El optimismo ilustrado consiste en la fe en el progreso, la confianza en la perfectibilidad del


ser humano y en la capacidad liberadora de la razón, capacidad para mejorar la situación del
hombre, desde el punto de vista material (ciencia y técnica: dominio de la naturaleza) como
espiritual (educación e ilustración del espíritu humano: triunfo del derecho, de la justicia y de
la libertad).
Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), nacido en Ginebra, Suiza, es un filósofo perteneciente a la


Ilustración francesa. Es uno de los pensadores más importantes del Siglo de las Luces, siendo
su filosofía una de las bases de la Revolución Francesa. Sus ideas sobre la autonomía de la
razón y sobre educación son claves para entender la filosofía moderna.

Sus obras más importantes son el Discurso sobre el origen y fundamento de las desigualdades
entre los hombres, El contrato social y Emilio o De la educación.

Desarrolla y profundiza las ideas fundamentales de la ilustración: interés por el hombre,


estudio de su naturaleza y del puesto que ocupa en el cosmos, y el ejercicio de la razón
autónoma y secularizada. Como cualquier filósofo ilustrado, reivindica el ejercicio de la razón
como fundamento de la libertad y de la igualdad entre los hombres. Sólo mediante el uso de la
razón el hombre será dueño de su propio destino. La razón es el fundamento de toda acción
individual y de toda acción política, y la libertad y la igualdad son los fundamentos de toda
sociedad que pretenda reclamarse como justa e ilustrada. También es crítico con el excesivo
optimismo ilustrado fundado en el progreso, y se puede considerar un ilustrado “atípico”.

El contexto filosófico de Rousseau es el espíritu ilustrado, que tuvo su origen en las


revoluciones científicas e intelectuales del siglo anterior. El siglo XVIII realiza una filosofía bien
distinta de la precedente. Es un pensamiento que abandona las universidades, y se adentra en
los salones y las tabernas. Es una filosofía que quiere ser útil a los cambios que se están
produciendo en la sociedad, y por ello, es un pensamiento militante y reivindicativo en muchos
casos. Las formas que adopta son el ensayo y la divulgación en un afán educativo y de
ilustración de los ciudadanos para convertirlos en hombres libres.

Pensamiento de Rousseau

Crítica de la sociedad
Contra el optimismo de la razón
Rousseau plantea hasta qué punto el desarrollo de las ciencias, las técnicas y las artes
comporta un desarrollo para la naturaleza humana. La respuesta es que el progreso no
conlleva un progreso en felicidad y moralidad, ni la organización política permite que el
hombre no esté alienado, y sea libre (no encadenado y esclavo). Dice en el Emilio “todo está
bien al salir de las manos de autor de las cosas; todo degenera en las manos de los hombres”;
y en Contrato social “El hombre ha nacido libre, y por doquiera está encadenado”. El problema
que se plantea Rousseau es cómo salir de este estado de cosas e instaurar un orden nuevo.

Contra el individualismo
Rousseau critica el planteamiento liberal y de defensa de los derechos individuales, entre los
que destaca el derecho de la propiedad y el sentido meramente utilitarista de la sociedad. Por
influencia de sus lecturas de Platón, Rousseau pensaba que es la vida en comunidad la que
permite que el hombre tenga deseos de protección, ansias de libertad e incluso egoísmo
particular. Fuera de la comunidad el hombre no adquiere las posibilidades de tener
sentimientos morales. Por tanto, la sociedad es el origen de la moralización. Pero la sociedad
actual, se ha organizado en función de los valores individualistas, y ello solo ha llevado a la
desigualdad entre los hombres y a su depravación moral.

La idea del hombre


Señala que en nuestra sociedad se ha producido una distorsión de la naturaleza del hombre,
que implica un encubrimiento de su originario ser. (“El hombre de sociedad se encubre
completamente bajo una máscara”).
Por tanto, sitúa el problema del hombre en la perspectiva de entender qué hay de natural y
artificial en el ser humano.
En Emilio dice: “Los hombres no son por naturaleza ni reyes, ni grandes, ni cortesanos, ni ricos.
Todos han nacido desnudos y pobres, todos sometidos a las miserias de la vida, a los pesares, a
los males, a las necesidades, a los dolores de toda especie; finalmente todos están condenados
a la muerte. He aquí lo que es realmente el hombre; he aquí eso de lo que ningún mortal está
exento.” El ser humano tiene un “ser originario”, un ideal constitutivo que es la libertad, la
justicia y la armonía con el orden universal: “no es tanto el entendimiento lo que constituye,
entre los animales, la distinción específica del hombre, como su cualidad de agente libre”
(Discurso).

Las distinciones que establece: ser/parecer, originario/artificial; estado natural/ estado social,
sirven para explicar y criticar la sociedad.
“No es liviana empresa separar lo que hay de originario y de artificial en la
naturaleza actual del hombre, ni conocer bien un estado que ya no existe, que
quizá no haya existido, que probablemente no existirá jamás, y del que sin
embargo es necesario tener nociones precisas para juzgar bien nuestro estado
presente” (Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los
hombres)

El estado de naturaleza es una categoría sociopolítica que ejerce una función crítica de la
sociedad moderna. Rousseau no quiere decir que haya habido empíricamente tal estado, ni
que haya que volver a un estado tal como alternativa a la vida social moderna. Es un concepto
que sirve para entender la génesis de a sociedad, enjuiciar el presente y permitir la
reestructuración de un nuevo orden social. Se trata de la consideración del hombre en su
naturaleza individual. Para Rousseau, el hombre, en este estado es feliz. La sociedad, la
civilización, el progreso y la aparición de la propiedad privada, hacen que sea infeliz, que
pierda su inocencia, apareciendo, por lo tanto, la desigualdad entre los hombres.

Al contrario de lo que piensan los ilustrados, el hombre, antes que razón calculadora y egoísmo
individualista, es sentimiento. Los sentimientos dominantes son el de amor a sí mismo, o
instinto de supervivencia, y la conmiseración hacia los semejantes, esto es, el rechazo a
producir el sufrimiento ajeno. El egoísmo se genera por la vida en sociedad, que lleva al
hombre a darse un valor por encima de los demás. El hombre natural no conoce el vicio o la
virtud, y no es, por tanto, moral. Por ello, el estado natural es un estado de paz, porque no hay
posesiones o pasiones por las que enfrentarse. Las únicas diferencias que se observan son las
derivadas de la propia naturaleza: la edad, la fuerza, la salud o las cualidades del espíritu. Las
desigualdades derivadas de la riqueza, el poder o el respeto social no existen en esta situación
primigenia.

El origen del contrato social


¿Cómo pensar el tránsito del estado de naturaleza al estado social?
Los problemas empezaron a surgir con la aparición del sedentarismo y la agricultura. Este es el
momento en el que surge la propiedad privada de la tierra y, por tanto, las primeras
diferencias entre aquellos que son propietarios y los que no han llegado a tiempo de
apropiarse de un terreno para cultivar.

 Estado de naturaleza: estado de igualdad natural, el hombre guiado por el sano amor
de sí, sería bueno y feliz, independiente y libre. Con una “libertad natural”. No siente
ningún instinto de sociabilidad. Las desigualdades provienen en este estado
exclusivamente de las capacidades naturales de los individuos, de forma que no son
calificables moralmente. Los hombres no tienen ninguna clase de relación moral.

 Aparición de la propiedad privada. El hombre al entrar en la vida en sociedad, movido


por el amor propio y por un insaciable egoísmo, se hace malo. “El primero al que, tras
haber cercado un terreno, se le ocurrió decir esto es mío, fue el verdadero fundador de
la sociedad civil”. La propiedad es el germen de la desigualdad social, que hace de los
hombres que sean ricos o pobres, libres o dependientes de sus semejantes (esclavos).
En esa coacción perpetua (económica y socio-personal), los hombres “forman ese
rebaño llamado sociedad”. En este momento, los individuos se encuentran en el seno
de una sociedad basada en leyes civiles injustas. El Estado es inútil cuando menos, y en
la mayoría de las ocasiones funciona como elemento represor al servicio del más
fuerte. La cuestión es cómo hacer de la corrupta sociedad tradicional una comunidad
política.
“Tal fue, o debió ser, el origen de la sociedad y de las leyes, que dieron nuevos
obstáculos al débil y nuevas fuerzas al rico, destruyeron sin remisión la libertad natural,
fijaron para siempre la libertad de la propiedad y de la desigualdad, hicieron de una
hábil usurpación un derecho irrevocable, y sometieron desde entonces, para provecho
de algunos ambiciosos, a todo el género humano al trabajo, a la servidumbre y a la
miseria.” (Discurso)

¿Cómo instituir un orden social que propicie y respete a la verdadera libertad de los hombres?
Rousseau reacciona ante las insuficiencias de las teorías del contrato de Hobbes y Locke.

a) El contrato como sumisión (Hobbes, 1588-1679): en el estado de naturaleza los


hombres se encuentran en una situación de guerra de todos contra todos. Para
superar esta situación de inseguridad se instituye el Estado mediante un contrato de
sumisión en virtud del cual los individuos se someten al poder absoluto del Estado. Los
hombres son súbditos en relación con el poder soberano.
Este niega la libertad natural del hombre y no establece ni permite las libertades civiles y
políticas.
b) El contrato liberal (Locke, 1632-1704): el pacto que constituye el Estado no es de
sometimiento a un poder absoluto. En el Estado liberal el individuo queda obligado
respecto a los acuerdos de la mayoría, pero los individuos, ahora ciudadanos, pueden
reivindicar sus derechos, que son inalienables.
Rousseau busca un contrato más radical en el que el hombre reciba la libertad civil con
todos sus derechos. Este pacto es el origen del Estado moderno, es el orden legal que da
fuerzas al rico, y garantiza el poder de los propietarios. Es la legitimación de un orden
social de injusticia y desigualdad.

c) Contrato social: cuando los individuos ceden libre, voluntariamente y de forma


proporcional su poder o libertad (capacidad de autogobierno) a representantes
políticos que lo gestionen, está creando un ámbito de libertad e igualdad civil. Estas
leyes son expresión de la voluntad general, de la soberanía popular. Se trata de una
asociación “por la que cada uno, uniéndose a todos, no obedezca más que a sí mismo,
y permanezca tan libre como antes” (Contrato social). En el contrato social se pasa de
una libertad “natural” a una libertad “civil y política”. Se crea una unidad social
perfecta, cuya expresión y principio rector es la voluntad general.

Rousseau se sitúa en la tradición contractualista de la legitimidad de las leyes y el Estado,


como antes hicieron Hobbes, Locke o Spinoza, también critica el origen divino de las
instituciones políticas.

En Hobbes y Locke, el individuo renuncia al ejercicio de parte de sus derechos naturales, que
acepta ceder al Estado, al que debe obediencia para garantizar la convivencia pacífica.

Para Rousseau, este pacto es injusto y falso, porque es pacto de sumisión, y por otro lado,
intenta justificar una situación de desigualdad con la apariencia de igualdad. El contrato social
es la asociación voluntaria de los individuos que se unen entre sí para superar las dificultades y
que construyen un cuerpo social. Los sujetos entregan sus derechos a esta nueva comunidad
que se han dado a sí mismos, y esta constituye la fuerza común que defiende la libertad y los
bienes de cada uno. Es una república legítima, pues en ella el auténtico soberano es el pueblo
constituido en comunidad.

El hombre natural se convierte en ciudadano, miembro de un cuerpo social y moral, y cuya


virtud reside en la defensa del bien común por encima de los intereses particulares egoístas.

Libertad e igualdad
La expresión colectiva de la libertad es lo que Rousseau llama voluntad general: es la
expresión del interés de todos que se establece al constituirse la comunidad. No es pues, la
suma de las voluntades particulares, sino aquello que los sujetos establecen como bien
general. Es el principio normativo y regulativo de la vida en común que permite que prevalezca
el interés general por encima del interés particular.

La libertad es el fundamento de la moral, de toda elección voluntaria y racional. “Renunciar a


la libertad es renunciar a la condición humana, a los derechos de la humanidad”. La libertad es
la base de la dignidad, y consiste en gobernarse a sí mismo en el ejercicio de la razón. “La
obediencia a la ley que uno se ha prescrito es libertad”. Desde el punto de vista individual, la
libertad es que el hombre es dueño de sí mismo, pero en el ámbito civil o político, se debe dar
como “soberanía popular”, como expresión de la voluntad general. Es Enel pueblo donde
reside la soberanía porque él es fundador de la comunidad política. (Esta autoimposición libre
de la ley puede entenderse como un anticipo de la teoría moral de Kant.)

La libertad de cada uno debe ser compatible con la de los demás: cuando los individuos se
dotan de leyes justas se produce el contrato social. La libertad debe manifestarse siempre
como igualdad y tolerancia.

La igualdad es un concepto normativo, una exigencia. Implica que todo hombre sea dueño de
sí mismo, que no viva en condiciones que le puedan convertir en un esclavo. La forma más
básica de esclavitud es no ser capaz de hacer un uso crítico de la razón, es no ser libre, y se
manifiesta como ignorancia.

Educación
Por este motivo, la educación es, para cualquier ilustrado, la forma de garantizar la libertad y la
igualdad del individuo y entre los hombres. Educar es dar las herramientas necesarias al ser
humano para emanciparse mediante el uso de la razón. Las leyes y las instituciones tienen que
construirse siguiendo este principio; si no es así, propiciarán la aparición de desigualdades en
el ámbito civil (basadas en la propiedad, en la diferencia de conocimientos, etc.) La igualdad
jurídica ante la ley sólo es posible si se garantiza que las leyes e instituciones no fomentan las
desigualdades sociales. La impronta platónica es evidente.

El punto de partida de est nueva educación ha de ser el hombre natural, no corrompido aún
por las malas costumbres de la sociedad, y el objetivo final del proceso pedagógico no puede
ser el hombre culto y refinado de la sociedad ilustrada, porque en él confluyen todos los males
de la sociedad.

La educación ha de servir para el desarrollo de los sentimientos innatos en la naturaleza


humana, para su mejora y perfeccionamiento. Se trata de una educación moral que sepa
atender más al bien común que al propio.

Otra novedad de la teoría de Rousseau es el giro hacia el sujeto de la educación: prestar


atención al mundo del niño, sus necesidades y capacidades de conocimiento, sin forzar su
naturaleza; pues si no está preparado para aprender algo, es inútil forzarlo.

Proyección del pensamiento de Rousseau


El pensamiento de Rousseau es controvertido en su tiempo, y se forja como una crítica a la
sociedad de su tiempo: miró con recelo las “luces” de su época y se fijó más en las “sombras”,
a veces se busca su perspectiva pesimista en su personalidad torturada, en un alivio de su
propia maldad…hay hechos en su vida de los que no podía sentirse muy orgulloso.
La huella que dejó la lectura de Platón está muy presente en toda su obra; de cómo la
comunidad es el lugar de moralización de los individuos. Y por ello, la organización
sociopolítica debe estar orientada a la mejora moral del hombre, y a ella se ha de supeditar los
intereses particulares.
Respecto a la repercusión de su obra, en la Revolución Francesa es fuente de inspiración.
Robespierre dijo que su voluntad era la voluntad general. Esta deriva totalitaria de su
pensamiento ha denostado la figura de Rousseau. Influyó en el pensamiento moral de Kant, a
quien éste llama “Newton de la moral”.

Por la novedad y radicalidad de sus planteamientos, Rousseau ha sido un autor que ha tenido
interpretaciones muy heterogéneas y radicalmente opuestas.

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