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Texto 2

El tratado de Feyerabend argumenta que la ciencia debe ser entendida como una actividad anárquica y humanista, donde las reglas rígidas del método científico limitan el progreso y la creatividad. Propone que el conocimiento se desarrolla a través de un proceso competitivo de hipótesis y teorías contradictorias, en lugar de seguir un enfoque lineal y dogmático. Feyerabend aboga por mantener abiertas las opciones y rechazar tradiciones que inhiben la libertad individual y el avance del conocimiento.

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Texto 2

El tratado de Feyerabend argumenta que la ciencia debe ser entendida como una actividad anárquica y humanista, donde las reglas rígidas del método científico limitan el progreso y la creatividad. Propone que el conocimiento se desarrolla a través de un proceso competitivo de hipótesis y teorías contradictorias, en lugar de seguir un enfoque lineal y dogmático. Feyerabend aboga por mantener abiertas las opciones y rechazar tradiciones que inhiben la libertad individual y el avance del conocimiento.

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TEXTO 2: TRATADO CONTRA EL MÉTODO – FEYERABEND (1975)

-Introducción: La ciencia es una empresa anarquista; el anarquismo teórico


es más humanista para estimular el progreso. El anarquismo es una
medicina para epistemología y para la filosofía de la ciencia. La historia es
rica en contenido, está repleta de accidentes y coyunturas que demuestran
la complejidad del cambio humano y el carácter impredecible de sus actos.
Para llevar a cabo su tarea, la clase revolucionaria debe dominar todas las
formas y aspectos de la actividad social sin excepción. Además, la clase
revolucionaria debe estar preparada para pasar de otra de la manera más
rápida e inesperada. Las condiciones externas que se manifiestan por
hechos experimentales no le permiten al científico ser estricto en la
construcción de su mundo conceptual mediante la adhesión a un sistema
epistemológico. Hay que tener en cuenta la condición cambiante de la
historia.
Es posible simplificar el medio en el que trabaja un científico simplificando a
sus principales actores. La historia de la ciencia no consta de hechos y de
conclusiones derivadas de los hechos. Contiene también ideas,
interpretaciones, problemas, errores. La ciencia no conoce hechos
desnudos, sino ya interpretados. La historia de la ciencia es compleja y
caótica como sus ideas, y como las mentes que las inventaron. Un lavado de
cerebro convertirá la histeria de la ciencia en algo más simple y objetivo,
con reglas. La educación científica apunta a esto, simplificando la ciencia y
sus participantes. Se define un dominio de investigación, el cual se separa
de la historia y recibe una lógica propia. Luego se entrena en esta lógica a
quienes trabajan en dicho dominio, para que sus acciones sean más
uniformes y se congelen partes del proceso histórico. Los hechos estables
surgen y se mantienen a pesar de las vicisitudes de la historia. En el
entrenamiento se inhiben intuiciones (religión, metafísica, humor,
imaginación) que llevan a hacer borrosas las fronteras. El hecho científico
debe ser independiente de la opinión, creencia y trasfondo cultural.
¿Es deseable apoyar una tradición que se sostenga por reglas y la exclusión
de otras cosas? No. El mundo que deseamos explorar es desconocido. Hay
que mantener abiertas las opciones. Las prescripciones epistemológicas
pueden ser brillantes al compararlas con otras, pero nadie garantiza que
constituyan el mejor camino para descubrir secretos profundos de la
naturaleza. Una educación científica como la ya descrita no se reconciliaría
con una actitud humanista; mutila cada parte de la naturaleza humana que
sobresalga y que diferencia a una persona del patrón de los ideales
científicos. Aumentar la libertad y descubrir secretos de la naturaleza y del
hombre implica rechazar tradiciones rígidas. Los anarquistas profesionales
piden que se permita al individuo desarrollarse libremente, sin leyes o
deberes. Sin embargo, aceptan los rígidos criterios científicos que se le
impone a la investigación. Las leyes del método científico han sido
insertadas en el anarquismo, el cual es una concepción del mundo basada
en una explicación mecánica de todos los fenómenos. Su método de
investigación es el de las ciencias naturales exactas, el método de inducción
y deducción. Nada nos obliga a temer que la disminución de la ley científica
anarquista conduzca al caos.
1 – El único principio que no inhibe el progreso es “todo sirve”. La idea de un
método con principios firmes y obligatorios que rijan el quehacer científico
tropieza con dificultades al ser confrontada con los resultados de la
investigación histórica. No hay una sola regla que no sea infringida
necesariamente para progresar. La práctica liberal no constituye sólo un
hecho de la historia de la ciencia, sino que es razonable y necesario para el
desarrollo del conocimiento. Incluso la argumentación puede obstaculizar el
progreso. Nadie estaría dispuesto a afirmar que la educación de los niños
consiste en una materia de argumentación, y casi todos coinciden en que lo
que parece un resultado de la razón se debe a la enseñanza y al crecimiento
natural. Donde los argumentos tienen efecto, se debe a su repetición física
más que a su contenido semántico. También existe la posibilidad de
crecimiento no-argumentativo en el adulto y en las instituciones (ciencia,
religión). Los cambios catastróficos del contorno físico o las revoluciones
políticas, transforman los modelos de reacción del adulto, incluidos sus
modelos de argumentación. Esta transformación puede ser natural.
Ahora, si son los eventos y no los argumentos la causa de que adoptemos
nuevos criterios, incluyendo nuevas formas de argumentación, los
defensores del statu quo tendrán que aducir contra-argumentos. La
enseñanza de criterios y su defensa nunca consiste en su mera colocación
ante la mente. Hay una conformación con esos criterios, una adhesión sin
importar la confusión, y una incapacidad de darse cuenta que esa “razón”
no es sino un post-efecto causal de un entrenamiento recibido. Que los
intereses, fuerzas, propaganda y técnicas de lavado de cerebro juegan un
papel mayor del que se cree en el desarrollo del conocimiento y de la
ciencia, se descubre analizando la relación entre idea y acción.
Primero tenemos una idea o un problema, después actuamos. Pero los niños
no se desarrollan así: usan palabras, juegan con ellas hasta tener un
significado. La actividad lúdica inicial constituye un presupuesto esencial del
acto final de comprensión. No existe razón por la que esto no funcione en el
adulto. La idea de libertad puede aclararse por acciones que crean libertad.
La creación de una cosa y la comprensión de una idea, constituyen partes
de un mismo proceso. La pasión da lugar a una conducta que crea
circunstancias e ideas para analizar y explicar el proceso, haciéndolo
racional. El desarrollo del punto de vista copernicano desde Galileo al s. XX
constituye un ejemplo de esto. Se parte de una creencia que va contra la
razón, se extiende y se apoya en otras creencias “irrazonables”, la
investigación toma nuevas direcciones y crea nuevos instrumentos, hasta
que surge una ideología que proporciona argumentos independientes.
Galileo siguió el camino correcto, ya que creó material para defender su
lógica. Las teorías devienen claras y razonables luego de que las partes
incoherentes hallan sido usadas por mucho tiempo.
Las formas existentes deben ser deformadas y forzadas a entrar en los
nuevos esquemas. El pensamiento dialéctico surge como forma de
pensamiento que reduce a la nada las detalladas determinaciones del
entendimiento, incluida la lógica formal. El anarquismo estimula el progreso
cualquiera que sea el sentido en que se tome este término. Incluso una
ciencia basada en la ley y el orden, solo tendrá éxito si permite que se den
pasos anarquistas ocasionales. La idea de un método fijo descansa sobre
una concepción ingenua del hombre. A quienes consideren el rico material
que da la historia, y no intenten empobrecerlo en búsqueda de
“objetividad”, les parecerá que sólo un principio puede defenderse siempre:
el principio todo sirve.
2 – Es posible hacer uso de hipótesis que contradigan teorías confirmadas.
Se puede avanzar la ciencia contra inductivamente. Examinar este principio
significa investigar las consecuencias de “contrarreglas”. Por ejemplo, la
regla que afirma que los hechos miden el éxito de nuestras teorías y el
desacuerdo que nos obliga a eliminar esto. La contra regla nos aconseja
introducir y elaborar hipótesis que sean inconsistentes con teorías y hechos
establecidos. Nos aconseja proceder contrainductivamente. La evidencia
que podría refutar una teoría a menudo sólo puede sacarse a la luz con
ayuda una alternativa incompatible: la recomendación de usar alternativas
sólo cuando las refutaciones hayan desacreditado la teoría ortodoxa,
equivale a colocar el carro delante del caballo. Algunas propiedades de una
teoría se descubren por contraste, no por análisis. El científico debe adoptar
una metodología pluralista, comparando sus ideas con otras, intentando
mejorar los puntos de vista que hayan sucumbido en esta competición. El
conocimiento no consiste en teorías auto consistentes o en un acercamiento
gradual hacia la verdad. El conocimiento es un océano de alternativas
incompatibles entre sí. El proceso competitivo desarrolla nuestro
conocimiento. No hay nada establecido para siempre.
La historia es esencial para el desarrollo posterior de una ciencia, así como
para dar contenido a las teorías. El científico no debe buscar verdad o
perfeccionar, sino que debe hacer de la causa más débil la causa más
fuerte, apoyando el movimiento de conjunto. Por otro lado, la segunda
contrarregla a favor de hipótesis inconsistentes no necesita defensa
especial, ya que no existe una sola teoría interesante que concuerde con
todos los hechos conocidos de su dominio. La cuestión consiste en saber si
las discrepancias existentes entre teoría y hecho deberían aumentarse o
disminuirse, o qué hacer con ellas. Los resultados experimentales incluyen o
afirman supuestos teóricos. Existen circunstancias en las que nuestros
sentidos ven el mundo tal y como es, y otras en que los sentidos se
equivocan. Algunas impresiones son verdaderas, otras no. Todas las
afirmaciones son supuestos abstractos y dudosos que modelan cómo
contemplamos el mundo y no son susceptibles de crítica directa. No
solemos ser conscientes de ellos hasta tropezar con una cosmología
diferente (contraste, no análisis).
No podemos descubrir el mundo desde dentro. Necesitamos un criterio
externo de crítica, un conjunto de supuestos alternativos, un mundo soñado
para descubrir rasgos del mundo real en el que habitamos. Debemos
romper con el círculo, inventar un nuevo sistema conceptual que mantenga
en suspenso y choque con los resultados establecidos, que introduzca
percepciones que no formen parte del mundo perceptual existente. Este
paso es contrainductivo. La contrainducción es razonable. Mi intención no es
sustituir reglas por otro conjunto, sino convencer al lector de que todas las
metodologías tienen sus límites. La mejor manera de hacer ver esto es
demostrar los límites e irracionalidades de algunas reglas “básicas”. Un
anarquista se parece a un espía que entra en el juego de la Razón para
socavar la autoridad de la Razón (verdad, honestidad, justicia, etc.).

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