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Texto 4

Popper critica la lógica inductiva en la ciencia, argumentando que las inferencias inductivas no están justificadas y que la ciencia debe basarse en un método deductivo que permita contrastar hipótesis empíricamente. Propone la falsabilidad como criterio de demarcación entre ciencia y metafísica, sugiriendo que un enunciado científico debe ser susceptible de ser refutado por la experiencia. Además, enfatiza la importancia de la objetividad en la ciencia, que debe ser contrastable intersubjetivamente, y rechaza la idea de que las teorías científicas puedan ser completamente justificables.

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Texto 4

Popper critica la lógica inductiva en la ciencia, argumentando que las inferencias inductivas no están justificadas y que la ciencia debe basarse en un método deductivo que permita contrastar hipótesis empíricamente. Propone la falsabilidad como criterio de demarcación entre ciencia y metafísica, sugiriendo que un enunciado científico debe ser susceptible de ser refutado por la experiencia. Además, enfatiza la importancia de la objetividad en la ciencia, que debe ser contrastable intersubjetivamente, y rechaza la idea de que las teorías científicas puedan ser completamente justificables.

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TEXTO 4: PANORAMA DE ALGUNOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES – POPPER

(1971)
El hombre de ciencia propone enunciados y los contrasta. Construye
hipótesis y las contrasta con experiencia. La investigación científica ofrece
un análisis lógico de tal modo de proceder en las ciencias empíricas. Según
una tesis aceptada (a la cual me opongo), las ciencias empíricas pueden
caracterizarse por emplear métodos inductivos. Es corriente llamar
“inductiva” a una inferencia cuando pasa de enunciados singulares
(descripciones de resultados, experimentos) a enunciados universales
(hipótesis, teorías). Pero cualquier conclusión que saquemos así corre el
riesgo de resultad falsa. El problema de la inducción es la cuestión acerca
de si están justificadas las inferencias inductivas, y bajo qué condiciones. Es
la cuestión sobre cómo establecer la verdad de los enunciados universales
basados en la experiencia. Todo informe en que se da cuenta de una
experiencia no puede ser un enunciado universal, sino un enunciado
singular. Por eso, debemos preguntarnos si las inferencias inductivas están
justificadas lógicamente.
Para justificar las inferencias inductivas debemos establecer un principio de
inducción, que sería un enunciado con cuya ayuda pudiéramos presentar
dichas inferencias de una forma lógicamente aceptable. Este principio
determina la verdad de las teorías científicas. Pero tal principio no puede ser
una verdad puramente lógica. Debe ser un enunciado sintético, uno cuya
negación no sea contradictoria sino lógicamente posible. Quienes creen en
la lógica inductiva señalan que la totalidad de la ciencia acepta sin reservar
el principio de la inducción, y que es indudable. Con la obra de Hume
debería haberse visto que hay incoherencias lógicas en este principio, y que
difícilmente puede evitarse ya que el principio de inducción tiene que ser un
enunciado universal. Para justificarlo, tenemos que utilizar inferencias
inductivas, y para justificar estas tenemos que suponer un principio de
inducción de orden superior, y así sucesivamente.
Kant intentó escapar de esto admitiendo que es un principio válido a priori,
pero no tuvo éxito con la justificación a priori de los enunciados sintéticos.
Las dificultades de la lógica inductiva son insuperables, así como la doctrina
de que las inferencias inductivas pueden alcanzar cierto grado de seguridad
o probabilidad. El principio de inducción sirve para decidir sobre la
probabilidad, no sobre la veracidad o falsedad. Pero no se gana nada si el
mismo principio de inducción no se toma como verdadero, sino como
meramente probable. La lógica de la inferencia probable conduce a una
regresión infinita, donde cada enunciado debe ser comprobado.
Mi teoría se opone a todos los intentos de apoyarse en las ideas de una
lógica inductiva. Es la teoría del método deductivo de contrastarse, y en ella
una hipótesis sólo puede contrastarse empíricamente luego de ser
formulada. Es la tesis del deductivismo (opuesto al inductivismo). Distingo
entre “psicología del conocimiento” (trata de hechos empíricos) y “la lógica
del conocimiento” (relaciones lógicas). La creencia en una lógica inductiva
se debe a una confusión de los problemas psicológicos con los
epistemológicos, lo cual genera dificultades.
-Eliminación del psicologismo: Inventar una teoría no exige un análisis
lógico. Para que un enunciado sea examinado lógicamente, tiene que
habérsenos propuesto antes. Alguien debe formularlo y entregarlo para su
examen lógico. Distingo entre el proceso de concebir una idea y los métodos
y resultados de su examen lógico, donde se la contrastará sistemáticamente
antes para ver si es sostenible. Para algunos, es más pertinente que la
epistemología fabrique la reconstrucción racional de los pasos que llevaron
al científico al descubrimiento. Pero si se trata de reconstruir procesos dados
durante un estímulo, en realidad es asunto de la psicología empírica y no de
la lógica. Otra cosa es si queremos reconstruir racionalmente las
contrastaciones subsiguientes. En la medida en que el científico juzga
críticamente, podemos considerar que el análisis metodológico emprendido
en esta obra es una reconstrucción racional de los procesos intelectuales.
Pero la reconstrucción no describe los procesos tal y como acontecen, solo
da un esqueleto lógico al procedimiento de contrastar. Mi opinión es que no
existe un método lógico de tener nuevas ideas ni una reconstrucción lógica
de este proceso. Todo descubrimiento tiene un elemento irracional, no
existe una senda lógica que encamine “leyes”. Sólo se alcanza por intuición,
apoyada en una introyección de los objetos de la experiencia.
-Contrastación deductiva de teorías: el método de contrastar críticamente
las teorías y de escogerlas según el resultado, procede siempre de un cierto
modo. Una vez presentada una nueva idea no justificada, se extraen
conclusiones de ella por medio de deducción lógica. Estas conclusiones se
comparan entre sí y con otros enunciados pertinentes para hallar relaciones
lógicas que existan entre ellas. Distinguimos cuatro procedimientos para
contrastar una teoría. Primero, se encuentra la comparación lógica de las
conclusiones unas con otras. Después, se estudia lógicamente la teoría para
determinar su carácter. En tercer lugar, se compara con otras teorías para
ver si es un adelanto científico. Finalmente, viene el contrastarla por medio
de aplicación empírica de conclusiones que se deducen de ella.
Con el último paso se busca descubrir hasta qué punto satisfarán las nuevas
consecuencias de la teoría a los requerimientos de la práctica. Contrastar es
deductivo. Con ayuda de otros enunciados ya aceptados se deducen de la
teoría a contrastar ciertos enunciados singulares (predicciones). Se eligen
entre estos enunciados los que no sean deductibles de la teoría vigente y
los que se encuentren en contradicción con ella. A los enunciados deducidos
se los compara con otros experimentos. Si la decisión es positiva
(conclusiones verificadas) la teoría a los que nos referimos pasó la
contrastación (no hay razón para desecharla). Si la decisión es negativa
(conclusión falsada), la teoría es falsa. La decisión positiva apoya a la teoría
temporalmente; mientras resista contrastaciones exigentes, está
corroborada por la experiencia. Los problemas a que da lugar la lógica
inductiva pueden eliminarse sin dar origen a otros nuevos.
-El problema de la demarcación: La principal objeción contra mi tesis es que,
al rechazar el método de la inducción, privo a la ciencia empírica de su
característica más importante. Rompo la barrera entre ciencia y
especulación metafísica. Mi respuesta es que mi principal razón para
rechazar la lógica inductiva es que no proporciona un rasgo discriminador
apropiado del carácter empírico de un sistema teórico. Llamo problema de
la demarcación al de encontrar un criterio que nos permita distinguir entre
ciencias empíricas y sistemas metafísicos. El problema de Hume fue el de la
inducción, el problema de Kant fue el de la demarcación. Los positivistas
modernos saben que la ciencia es un sistema de enunciados, y admiten
como científicos los enunciados reducibles a enunciados elementales de la
experiencia. Al rechazar la lógica inductiva, rechazo el intento de resolver el
problema de la demarcación, y se debe hallar uno.
Los positivistas tratan de demostrar que la metafísica es un parloteo
absurdo y sin sentido, buscando expresar que no es una ciencia empírica.
Para Wittgenstein toda proposición con sentido tiene que ser lógicamente
reducible a proposiciones elementales (imágenes de la realidad). Su criterio
de sentido coincide con el criterio de demarcación de los inductivistas. Los
positivistas, al intentar aniquilar la metafísica, aniquilan la ciencia natural ya
que las leyes científicas no son reducibles a enunciados elementales de la
experiencia. El criterio inductivista de demarcación no consigue trazar una
línea divisoria entre los sistemas científicos y los metafísicos. En lugar de
descastar la metafísica e las ciencias empíricas, el positivismo lleva a una
invasión del campo científico por aquella.
Mi criterio de demarcación ha de considerarse como una propuesta para un
acuerdo o convención. Ciertos juicios de valor influyeron en mi propuesta.
Tampoco afirmo que la metafísica carezca de valor para la ciencia empírica.
La primera tarea de la lógica del conocimiento es proponer un concepto de
ciencia empírica con objeto de llegar a un uso lingüístico lo más definido
posible, tratando una línea de demarcación entre ciencia y metafísica (aun
cuando sus ideas favorecieron el avance de la ciencia).
-La experiencia como método: La tarea de formular una definición aceptable
de “ciencia empírica” es difícil. Deben existir muchos sistemas teóricos con
estructura lógica parecida a la del sistema aceptado. El sistema de la
ciencia empírica debe representar un mundo (mundo real). Hay tres
requisitos que nuestro sistema teórico empírico tendrá que satisfacer. Ha de
ser sintético (debe representar un mundo no contradictorio, posible), debe
satisfacer el criterio de demarcación (no es metafísico, representa un
mundo de experiencia) y debe ser un sistema que se distinga de otros
sistemas semejantes por ser el que represente nuestro mundo de
experiencia (luego de ser sometido a contraste, al método deductivo). La
experiencia es un método distintivo mediante el cual un sistema teórico
puede distinguirse de otros. La ciencia empírica se caracteriza por su forma
lógica y por su método de distinción. Se describe la teoría del conocimiento
como una teoría del método empírico (experiencia).
-La falsabilidad como criterio de demarcación: el criterio de demarcación
inherente a la lógica inductiva equivale a exigir que todos los enunciados de
la ciencia empírica sean susceptibles de una decisión definitiva con respecto
a su verdad y a su falsedad de manera concluyente. Creen que el sentido de
un enunciado es el método de su verificación. Para mí no existe la inducción
y las teorías no son nunca verificables empíricamente. Para evitar que
nuestro criterio de demarcación elimine los sistemas teóricos de la ciencia
natural, debemos elegir un criterio que nos permita admitir en el dominio de
la ciencia empírica incluso enunciados no verificables. Estos deberán ser
susceptibles de ser contrastados por la experiencia. El criterio de
demarcación que hemos de adoptar es el de la falsabilidad de los sistemas.
No exigiré que un sistema científico pueda ser seleccionado en un sentido
positivo, pero sí que sea susceptible de selección en un sentido negativo por
medio de contrastes o pruebas empíricas. Se debe refutar por la experiencia
un sistema científico empírico.
Mi propuesta está basada en una asimetría entre la verificabilidad y la
falsabilidad, asimetría que se deriva de la forma lógica de los enunciados
universales. Por medio de inferencias deductivas es posible argüir de la
verdad de enunciados singulares la falsedad de enunciados universales. Una
argumentación así es el único tipo de inferencia deductiva que se mueve en
dirección inductiva (de enunciados singulares a universales). Se puede
objetar que siempre es posible encontrar una vía de escape de la falsación.
Es cierto, pero aún así la falsabilidad sirve como criterio de demarcación.
Propongo que se caracterice el método empírico de tal forma que excluya
aquellas vías de eludir la falsación. Lo que caracteriza al método empírico es
su manera de exponer a falsación el sistema que ha de contrastarse. Este
criterio de demarcación nos conduce a una solución del problema de Hume
de la inducción, o sea el problema de la validez de las leyes naturales. Si
admitimos como enunciados empíricos también los que sean decidibles en
un solo sentido (falsables) y puedan ser contrastados, desaparece toda
contradicción.
-El problema de la base empírica: Para aplicar la falsabilidad como criterio
de demarcación deben tenerse a mano enunciados singulares que sirvan
como premisas en las inferencias falsadoras. Esto puede retrotraer de la
cuestión del carácter empírico de las teorías a la del carácter empírico de
los enunciados singulares. Pero un científico casi nunca se encuentra en el
trance de describir un enunciado singular como no empírico. Los problemas
de la base empírica (conciernen al carácter empírico de los enunciados
singulares) desempeñan un papel en la lógica de la ciencia algo diferente
del representado por otros problemas.
El enunciado básico es aquel que sirve de premisa en una falsación
empírica, es decir a la enunciación de un hecho singular. Se ha considerado
que las experiencias perceptivas proporcionan una justificación de los
enunciados básicos, los cuales están basados sobe tales experiencias. Hay
una conexión entre enunciados básicos y nuestras experiencias subjetivas.
A su vez, se creía que los enunciados sólo se justificaban lógicamente
mediante otros enunciados, por lo que la conexión entre percepciones y
enunciados permanecía obscura. Si separamos los aspectos psicológicos del
problema de los lógicos y metodológicos, distinguimos nuestras
experiencias subjetivas (no justifican enunciados) de las relaciones lógicas
objetivas.
-Objetividad científica y convicción subjetiva: Las palabras objetivo y
subjetivo son términos filosóficos cargados de una pesada herencia de usos
contradictorios y de discusiones interminables. Kant usa la palabra objetivo
para indicar que el conocimiento científico ha de ser justificable, y una
justificación es objetiva si puede ser contrastada y comprendida por
cualquiera. Yo mantengo que las teorías científicas no son nunca
enteramente justificables, pero sí contrastables. La objetividad de los
enunciados científicos descansa en el hecho de que pueden contrastarse
intersubjetivamente.
Kant aplica la palabra subjetivo a nuestros sentimientos. Fue el primero en
darse cuenta que la objetividad de los enunciados se conecta con la
construcción de teorías. Ni siquiera tomamos en serio nuestras
observaciones ni las consideramos científicas hasta haberlas repetido y
contrastado. Al repetir nos convencemos que no es una coincidencia
aislada, sino acontecimientos con reproductibilidad y contrastables
intersubjetivamente. El efecto físico científicamente significativo es aquel
que cualquiera reproduce regularmente realizando un experimento. Como
dije, ninguna experiencia subjetiva puede justificar un enunciado científico.
Puedo estar convencido de la verdad de un enunciado, seguro de la
evidencia, pero si no es replicable por otros no es cierto. Simplemente es
una hipótesis psicológica que pide un contraste o comprobación
intersubjetiva. Desde el punto de vista epistemológico, carece e importancia
mi sentimiento de convicción.
Al exigir objetividad nos privamos de los medios lógicos por cuyo medio
pudiéramos haber esperado reducir la verdad de los enunciados científicos a
nuestras experiencias. Nuestras percepciones son enunciados psicológicos,
hipótesis con bajo nivel de contrastación intersubjetiva. Si persistimos en
pedir que los enunciados científicos sean objetivos, entonces aquellos que
pertenecen a la base empírica de la ciencia tienen que ser objetivos
(contrastables intersubjetivamente). Esto significa que, a partir de los
enunciados a contrastar, puedan deducirse otros contrastables. No hay
enunciados últimos en la ciencia. Los sistemas teóricos se contrastan
deduciendo de ellos enunciados de un nivel de universalidad más bajo. El
método deductivo de contrastar no puede estatuir ni justificar los
enunciados contrastados, por lo que no hay peligro de regresión infinita.
Pero es cierto que las contrastaciones no pueden ser infinitas, aunque esto
no choca con mi petición de que todo enunciado científico sea contrastable.
Que sea susceptible de contrastación. No hay que aceptar la verdad
resignadamente por la razón de no parecer posible someter a contraste.

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