MÓDULO III
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TRIADA NIÑO-GUÍA-ESPACIO PREPARADO DEL MÉTODO MONTESSORI
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Cuando se deja al niño un poco de espacio en el mundo y en el tiempo, este, como
primera manifestación en su defensa, proclama: “Yo, quiero hacerlo solo”.
Montessori. El niño. El secreto de la infancia.
6. EL NIÑO
6.1. Visión del niño en el contexto montessoriano
El niño, en el Método Montessori, es considerado el centro del desarrollo del proceso de
enseñanza-aprendizaje, que requiere de las orientaciones del guía en un espacio preparado
para tal fin. El niño busca satisfacer sus necesidades, descubrir nuevas cosas, aprender
haciendo y, sobre todas las cosas, adquirir conocimientos y construir nuevo conocimiento, bien
sea de manera individual o de manera grupal. Para Montessori, en el ambiente en que se
desenvuelve el niño debe existir el respeto, la armonía y la confianza necesaria para que este
se sienta cómodo y libre de realizar las actividades educativas en favor de su desarrollo
personal e intelectual. Esto, permitirá al niño crecer en un ambiente idóneo para el desarrollo
de sus capacidades, como pensar, analizar y criticar el entorno que lo rodea. Así pues, el
entorno en el que se desarrolla el niño se convierte en el espacio para ayudarlo a entender lo
que se encuentra a su alrededor. Asimismo, le permite lograr que explore, aprenda y transmita
sus conocimientos dentro de las aulas montessorianas a través del juego y el uso adecuado de
los materiales.
El hecho de que el niño aprenda haciendo es una forma de lograr que este construya el
conocimiento. Ello se alcanza a partir de la exploración y la experiencia para realizar por sí solo
las actividades educativas mediante el uso de los recursos y materiales que ofrece el Método
Montessori en cualquiera de sus aulas, donde el ensayo y el error se convierten en aspectos
presentes en el proceso de aprendizaje. Esta forma de aprender dentro de las aulas
Montessori, reconoce que cada niño puede cumplir con las actividades que le corresponde
durante su proceso formativo, diseñar y construir el conocimiento, desarrollar sus capacidades
creativas, satisfacer sus necesidades y resolver problemas.
Para María Montessori, el niño posee una “mente absorbente”, lo que le permite explorar,
descubrir y adquirir el conocimiento, el cual va construyendo con el paso del tiempo y
asimilando aquel que le interesa para satisfacer sus necesidades; para ello, dentro de las aulas
Montessori, emplean la asociación de conceptos en favor del proceso educativo del niño; por
tanto, este es un ser trabajador que busca su independencia y libertad para alcanzar satisfacer
sus necesidades. Señala, además, Montessori (2003):
El niño siempre se ha considerado como un ser débil, inútil y sin valor social, un ser extrasocial,
en un palabra, al cual hay que enseñarle todo, infiltrando en él desde la verdad al carácter,
sometiéndole a una disciplina previa, tanto en el hogar como en la escuela (…) Nadie hasta
ahora ha considerado al niño en su propio valor como un gran artista, un trabajador infatigable,
puesto que tiene que ir construyendo por sí y de sí mismo el más noble y bello edificio entre
todas las obras de la naturaleza: el del hombre adulto (…) La educación debe basarse sobre
las leyes científicas, una de las cuales, la esencial, coloca en primer término el respeto a la
personalidad del niño, considerándole como el tesoro más sagrado de la humanidad (p. 32).
En este contexto, el Método Montessori, como pedagogía educativa, busca ayudar y motivar al
niño para que logre su desarrollo personal, social, intelectual, físico y psicológico, así como su
crecimiento emocional, preparándolo para que se desenvuelva como ser humano dentro de la
sociedad.
7. AMBIENTE PREPARADO
Todo ser humano necesita de un ambiente o entorno agradable que le permita desarrollarse
como persona en todos sus aspectos: físico, psicológico, social y educativo, entre otros. La
Gran Enciclopedia Espasa (2005), define el término ambiente como “condiciones o
circunstancias de un lugar que parecen favorables, o no, para las personas, animales o cosas
que están en él” y como el “entorno propicio, agradable, etc.” (p. 598). En el ámbito educativo,
este espacio es el aula de clase. Partiendo de esta definición, se entiende por ambiente
preparado dentro del Método Montessori, el lugar donde se lleva a cabo el proceso de
enseñanza- aprendizaje del niño, diseñado según su desarrollo. Al respecto, el Arzobispado de
Chile (2017), en su obra “Manual Estimulación Montessori para Niños y Niñas Preescolares de
Colonias Urbanas”, señala: “En Montessori el ambiente preparado es un espacio adecuado
para la cantidad de niños; debe ser bello, atractivo, que haya orden, equilibrio y armonía, que
existan las actividades necesarias, acorde a la edad y necesidades de los niños” (p. 11).
Por tanto, el diseño adecuado del ambiente preparado permite al niño explorar, descubrir
nuevas realidades y colaborar en las actividades que se desarrollan dentro del ambiente de
enseñanza-aprendizaje. Actividades que les ayuden a adquirir nuevos conocimientos,
desarrollando, así, el autoaprendizaje y la independencia como parte de su desarrollo social,
emocional e intelectual. Desarrollo donde se encierran las áreas de lenguaje, arte, música,
matemáticas, cultura, biología y botánica, entre otras. Para esto, es necesario considerar dos
elementos fundamentales: el entorno y los materiales. Este ambiente hace de las aulas
Montessori el espacio idóneo para que el niño explore y descubra la realidad que le rodea,
creado y adaptado a las capacidades del niño.
7.1. El entorno
En relación al entorno, este debe ser un sitio amplio, luminoso, abierto, limpio, ordenado y
agradable, diseñado para que existan los elementos y materiales (plantas, libros, estanterías,
mesas, sillas, material didáctico y juguetes, entre otros) requeridos por los niños para el
desarrollo de sus actividades académicas. En dicho entorno debe existir el espacio para el
progreso en las siguientes áreas de trabajo: a) Educación Motriz o Vida Práctica, b) Educación
Sensorial, c) Habilidades de lengua, lectura y escritura y d) Matemáticas.
a) Educación Motriz o Vida Práctica. Busca desarrollar todo lo relacionado con los valores y
características que debe poseer el niño para su desenvolvimiento y comportamiento con
los miembros de la sociedad, como son la coordinación, la independencia, la disciplina,
el orden, la tolerancia y el desarrollo de relaciones sociales. Entre las actividades que se
deben desarrollar se encuentran: caminar, realizar el aseo personal (lavarse las manos,
cepillarse los dientes, limpiar los zapatos), trasladar un objeto de un sitio a otro, ordenar,
cuidar y limpiar los objetos del aula de clases (sillas, mesas, estanterías) y saludar
correctamente, entre otras.
Con este tipo de actividades, señala Montessori (2003), se le enseña al niño aspectos
como el cuidado personal, de su entorno y el establecimiento de relaciones sociales.
Esta área de trabajo busca que el niño logre desenvolverse en su hogar, en la escuela y
en la comunidad donde vive. Esto permitirá que aprenda a explorar y descubrir nuevos
conocimientos, generando, así, autodisciplina, respeto por lo demás y confianza en sí
mismo. Por tanto, contar con un ambiente ordenado, limpio, agradable y con los
materiales necesarios para el proceso de aprendizaje del niño conllevará al desarrollo
personal e intelectual del mismo.
b) Educación Sensorial. Tiene como fin último el desarrollo de los sentidos del niño,
fomentando, así, el aprendizaje, donde el uso de los materiales se elige de acuerdo a las
necesidades de los mismos para que aprendan sobre el ambiente y cualquier otro
aspecto de la realidad que les rodea, y a establecer orden y sentido de todo aquello que
se encuentra en el entorno. Es decir, se aprende a través del uso de los sentidos más
que de la capacidad intelectual que posee cada niño. De esta manera, el niño es más
consciente de los detalles que se suelen dejar de lado, donde aspectos como la forma,
el peso, el color y la textura, entre otros, se convierten en los elementos principales del
aprendizaje y del desarrollo de las funciones motoras del niño. Por esto, la educación
sensorial fortalece en el niño la concentración y la percepción para diferenciar
características y patrones entre objetos.
c) Habilidades de lengua, lectura y escritura. Facilita y motiva el desarrollo de las
habilidades lingüísticas: expresión oral, compresión auditiva, expresión escrita y
comprensión lectora, donde el aprendizaje de las letras del abecedario es el inicio del
mismo; por ello, promueve el desarrollo de habilidades de alfabetización desde
temprana edad. Dichas actividades están diseñadas para mejorar el vocabulario del
niño, escuchar sonidos comunes, desarrollar la lectura identificando las partes de las
oraciones y diferenciar entre los objetos y las imágenes.
d) Educación de las Matemáticas. Cuyo objetivo es el desarrollo del pensamiento lógico del
niño mediante el uso de los números y conceptos relacionados, como cantidad,
dimensión, peso, números y símbolos, entre otros. Construyen conceptos de lo simple a
lo complejo y de lo concreto a lo abstracto. Además, aprenden de aspectos como la
geometría, la aritmética y las operaciones matemáticas.
7.2. Los materiales
Los materiales son elaborados con madera, vidrio y/o metal y los mismos deben encontrarse
distribuidos en el espacio preparado del aula de clases, accesibles al niño para que sean
utilizados de manera libre, según la actividad que desee desarrollar. Por esto, son
considerados cualquier objeto que posee sus propias características (forma, peso, color,
tamaño, textura) y que sirvan dentro del aula para que el niño dé respuesta a sus inquietudes;
favoreciendo el aprendizaje de las matemáticas, el lenguaje, la cultural, el arte, la geometría, la
botánica y la biología, entre otras áreas. Por esto, los materiales, deben estar diseñados para
motivar la realización de las actividades inherentes al aprendizaje, así como el crecimiento y
desarrollo del niño, permitiéndole que aprenda y adquiera el conocimiento mediante la
asociación de los materiales. Donde cada material didáctico pueda ser utilizado de manera
individual o en grupo, según la actividad que se va a desarrollar, donde exista el trabajo
colaborativo y cooperativo, el respeto por los demás y por lo que se hace. Al respecto,
Montessori (1920) señala “el material didáctico no es un simple pasatiempo, ni una sencilla
fuente de información, es más que eso, es material didáctico para enseñar. Están ideados a fin
de captar la curiosidad del niño, guiarlo por el deseo de aprender” (p. 91).
En este sentido, los materiales empleados en las aulas montessorianas se caracterizan por ser
objetos motivadores, diseñados según la edad de cada niño para que realicen de manera libre
sus actividades reconociendo el aprendizaje, así como el desarrollo de las capacidades,
habilidades y destrezas de cada uno. Cada material está diseño para cumplir con una meta
específica dentro del proceso de enseñanza -aprendizaje, lo que motiva al niño a aprender
haciendo y mediante la asociación de conceptos abstractos. Bajo este contexto, los materiales
Montessori se clasifican, según el área del conocimiento, de la siguiente manera:
a) Materiales Sensoriales. Impulsan el desarrollo de los sentidos del niño para que puedan
percibir la realidad que los rodea tal cual es. Entre este tipo de materiales se encuentran
los cilindros, la torre rosa, las reglas de madera y las barras, entre otros.
b) Materiales para la vida práctica. Orientados para que cada niño experimente situaciones
de la vida real, como por ejemplo cocinar, ordenar, vestirse, coser, desvestirse y barrer,
entre otras actividades. Algunos de estos materiales son: las cremalleras, los lazos, los
botones, los utensilios de cocina, los utensilios de limpieza y algunas herramientas.
Actividades que conllevan a que el niño aprenda sobre el cuidado personal y de su
entorno, así como a establecer relaciones sociales con todos aquellos que estén a su
alrededor.
c) Materiales para el Lenguaje. Diseñados para motivar el desarrollo del vocabulario, la
pronunciación, la escritura y la lectura, como lo son las letras de madera con lija, las
tarjetas de letras mayúsculas y minúsculas, libros infantiles entretenidos como los
cuentos y el alfabeto móvil.
d) Materiales Matemáticos. Buscan el desarrollo lógico del niño según su edad, sus
capacidades y habilidades para realizar las actividades dentro del aula Montessori. Para
ello, se emplean materiales con los que el niño puede jugar y asimilar conceptos
matemáticos como formas geométricas, los números de lija, el tablero de las
operaciones básicas de las matemáticas, barras numéricas, la tabla del 100, entre otros.
e) Materiales de Ciencia. Permiten al niño conocer sobre los fenómenos naturales, la flora,
la fauna y cualquier otro aspecto de la naturaleza que lo rodea.
f) Materiales Artísticos. Permiten al niño expresar lo que siente y lo que desea a través del
uso de técnicas y recursos artísticos, motivando, así, el espíritu creativo e innovador del
niño.
El cuadro Nº 1, denominado Materiales Montessori, señala en las filas algunos de los
materiales que se encuentran dentro de las aulas montessorianas, mientras que las columnas
muestran el área de conocimiento, descripción y objetivo de cada material, así como la imagen
de los mismos.
Cuadro Nº 1: Materiales Montessori
Fuente: Africano, Febres-Cordero, Pérez, 2020.
Por tanto, el ambiente preparado es un espacio diseñado para que los niños puedan
experimentar, descubrir, compartir y relacionarse con otros niños, con el propósito de realizar
sus actividades académicas de manera autónoma; lo cual no implica la inexistencia de normas,
lineamientos e instrucciones emitidas por el guía. Es un espacio para hacer, deshacer, adquirir
habilidades y destrezas, aprender y equivocarse si fuera el caso, con el uso de los materiales
que se encuentran en el mismo. En definitiva, el ambiente preparado se caracteriza porque:
Debe estar limpio y ordenado, diseñado acorde a las necesidades del niño, para que
este logre desenvolverse de manera libre y estimule el deseo de adquirir y descubrir el
conocimiento.
Proporciona independencia y libertad para trabajar de manera individual o grupal,
permitiendo el desarrollo social, intelectual y emocional del niño.
Los materiales didácticos son diseñados para ser utilizados por el niño según su edad,
desarrollo y necesidades, los cuales deben estar al alcance del mismo.
El guía de proceso de enseñanza es quien tiene el rol de supervisar las actividades que
se realizan dentro del ambiente preparado para fines educativos.
Como se ha evidenciado, la aplicación del Método Montessori requiere de un ambiente
preparado en relación a su entorno y el empleo de diferentes materiales didácticos, lo cual
queda expresado figurativamente a continuación:
Educación Educación Habilidades de Educación
Motriz o Vida Sensorial Lenguaje, Lectura Matemática
Práctica y Escritura
Sensoriales Vida Práctica Lenguaje Matemáticas Artísticos Ciencia
Experimentar, descubrir, Explorar, descubrir nuevas
compartir y relacionarse Hacer, deshacer y adquirir
realidades y colaborar en las
con otros niños. conocimiento.
actividades.
Figura 1: Ambiente Preparado para el aula montessoriana
Fuente: Africano, Febres-Cordero, Pérez, 2020
8. EL GUÍA
El guía dentro de las aulas Montessori es el adulto que observa y acompaña a cada niño
durante el desarrollo del proceso de aprendizaje, es decr, es la persona que actúa como
orientador del proceso educativo con el propósito de que cada niño desarrolle su potencial
intelectual, sus capacidades, habilidades y destrezas al momento de realizar las actividades y
tareas asignadas. Para esto, es necesario que el guía Montessori se asegure de mantener el
espacio preparado para tales fines, así como fomentar la creatividad, la iniciativa, el orden y la
seguridad en cada niño en favor de su desarrollo personal.
8.1. Características del Guía Montessori
Debe ser una persona en constante formación, dispuesto a dar al niño lo mejor de sí en
favor del desarrollo personal de este.
Debe ser una persona empática con los niños, aun cuando debe establecer normas
dentro del aula Montessori.
Debe ser un observador permanente del niño, descubriendo lo que este requiere para su
aprendizaje, así como la forma en que el niño aprende, lo que le permitirá al guía la
selección oportuna de los materiales didácticos que favorezcan el desarrollo personal e
intelectual del niño.
Debe ser una persona capaz de motivar al niño de manera tal que cada uno cumpla
alcanzar sus metas y satisfacer sus necesidades dentro del aula Montessori.
Debe ser una persona reflexiva, analítica, creativa e innovadora para conocer y atender
las necesidades de cada niño dentro de las aulas Montessori, ser capaz de reconocer
que cada niño es único por lo que cada uno tiene su propia personalidad.
Debe ser una persona conocedora de lo que significa el niño como ser humano, su
naturaleza, comportamiento y objetivos que persigue en la vida.
Debe poseer conocimientos académicos sobre áreas educativas y experiencias
docentes.
Debe promover la creatividad del niño para que este cumpla con sus actividades
académicas; motivando al niño a compartir sus logros con los compañeros del aula para
que exista la interacción de lo aprendido.
Debe inculcar en el niño valores sociales como la responsabilidad, la cortesía y el
respeto por lo demás y los objetos que se encuentran en el aula de clase.
8.2. Rol del adulto como guía
El adulto, dentro del Método Montessori, juega el papel de guía u orientador del proceso de
aprendizaje del niño dentro del ambiente preparado; por lo que su función es ayudarlo,
motivarlo y estimularlo para que realice sus actividades académicas, de forma individual o con
sus compañeros, de manera efectiva y eficaz. Esto implica que el guía deba ser una persona
observadora de lo que el niño requiere, así como de sus intereses académicos. Capaz de
orientar al niño de manera tal que este se desenvuelva dentro del aula Montessori de forma
eficaz en el desarrollo de sus actividades y el uso de los materiales. Conocedor de la utilidad
de cada uno de los materiales que se encuentran en el aula, con el propósito de no cometer
errores en el momento de dar una instrucción al niño, y mantener el orden y la disciplina dentro
del aula de clase. De igual manera, el adulto que actúa como guía en el aula Montessori deber
ser proactivo, empático, motivador del trabajo libre, independiente y creativo. Al respecto,
Montessori señala que el guía debe orientar al niño y no convertirse en un obstáculo para el
desarrollo de sus actividades académicas.
Así pues, el adulto, como guía dentro del aula, toma un segundo papel dentro del proceso de
enseñanza-aprendizaje, pues su rol como orientador está fundamentado en la ayuda que
presta al niño para que este se desarrolle como ser humano, lo cual implica que el guía debe
diseñar el salón de clases según las necesidades de los niños, elaborar la agenda o esquema
a seguir diariamente y establecer las estrategias para dar respuesta a los intereses del niño, sin
que esto lo convierta en el centro del proceso de aprendizaje. Es, por tanto, el vínculo entre el
aula de clases y el niño. El guía es la persona que se comporta como observador de cada niño,
con el fin de descubrir lo que requiere, sus necesidades y sus actos de manera individual y
grupal, para que este se sienta respetado, motivado y dispuesto a realizar sus actividades
académicas. Estas características son la que los diferencian de los docentes o maestros de la
educación tradicional. Es una persona en constante formación y aprendizaje que permitirá que
el niño se convierta en un adulto profesional, crítico, analítico y con el poder de decidir lo que
más le convenga. A esto, señala Montessori (1952),
al niño hay que permitirle que construya en base a sus experiencias concretas (…). Tocar el
niño es tocar el punto más delicado y vital, donde todo puede decidirse y renovarse, donde
todo está lleno de vida, donde se hallan encerrados los secretos del alma, por ahí se elabora la
educación del hombre del mañana (p. 80).
A manera de conclusión, se dice entonces que la relación que existe entre el niño - el guía - el
espacio preparado no es otra cosa que un vínculo que busca que el niño se sienta un ser
capaz, creativo, independiente, explorador, observador y dispuesto a aprender haciendo
(Bonàs, et al., 2007), en un ambiente preparado y bajo la orientación del guía.
Esquemáticamente, la relación que existe entre el niño y el guía con el ambiente donde se
desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje queda representada en la siguiente figura:
El ambiente
El entorno preparado Los materiales
Centro del proceso de
Motivador
Triada enseñanza - aprendizaje
Método
Montessori
El Guía El Niño
Orientador Aprende haciendo
Figura Nº 2: Triada en el Método Montessori
Fuente: Africano, Febres-Cordero, Pérez, 2020