Fase de seguridad y restablecimiento de la confianza
Esta fase, se desarrolla mientras se realiza la evaluación inicial del caso. Es importante
utilizar técnicas de escucha activa, empatía y validación emocional mientras la
persona esta explicando o respondiendo a las preguntas.
Frases del tipo “debió ser muy difícil para ti” “gracias por tu confianza y esfuerzo” “es normal que
ahora te sientas así”, pueden ser muy útiles para reforzar el esfuerzo de las victimas al
pedir ayuda y permite que se sientan escuchadas y no juzgadas.
Fase educativa y preventiva
El objetivo de esta fase es PONER NOMBRE a lo sucedido. Clarificar que la situación
no fue elegida, sino que fue impuesta y que se produjo en un contexto de abuso de poder.
Para ello se debe:
• Dar información a la victima sobre sexualidad y abuso sexual. Es muy importante
que conozcan la dinámica abusiva, las estrategias que utilizan los abusadores para ganarse
la confianza de las víctimas y las consecuencias que pueden ocasionar. Hablar del
secreto, de la manipulación, del chantaje y de las amenazas permite
contextualizar.
Cuando se habla de ASI con las víctimas, en la mayoría de las ocasiones hacen una
valoración de lo ocurrido sin ponerse en el lugar del niño. Se juzgan a sí mismas como si
hubieran sido adultos/as y no los/as niños/as que fueron. Al explicarles la dinámica abusiva
se les ayuda a ser más conscientes de la situación de desventaja que ocupaban cuando
eran pequeños/as y la imposibilidad de actuar de otra manera. Este tipo de información se
repetirá al o largo de la terapia porque la sensación de indefensión y de culpa es tan intensa
en numeras ocasiones que requiere “píldoras psicoeducativas” que recuerden estos
aspectos.
• Cuando A. y yo reflexionamos sobre las estrategias que su abusador utilizaba, fue
consciente de la capacidad de manipulación que tenía. Y de lo difícil que para una niña
de 7 años tenía que ser darse cuenta de las intenciones del adulto. → lle ayudó
disminuir la culpa que sentía y a no juzgarse.
• Ofrecer educación emocional inicial. Explicar las emociones existentes, las sensaciones
corporales que las acompañan e informar al paciente de la importancia de aprender a poner
nombre a aquello que sentimos y a aquello que lo desencadena forma parte del trabajo
psicoeducativo. Aunque es una tarea que repetiremos a lo largo del proceso, dedicar
momentos específicos a este cometido puedo ayudar a agilizar procesos de identificación
y expresión posteriores.
• Realizar psicoeducación sobre la desregulación neurobiológica. Como se ha
explicado en el tema 1, la experiencia traumática tiene un efecto directo sobre el
funcionamiento cerebral. En base a esta observación, Ogden, Kekuni y Pain (2009)1,
explican el modelo del margen de tolerancia1, según el cual, para que los/as pacientes
puedan procesar la experiencia traumática, ésta tiene que activarse dentro de los
márgenes de tolerancia. Dentro de los límites de este margen, se encuentra tanto la
activación fisiológica/corporal como la emocional
- Un exceso de activación (hiperactivación), desarrolla reactividad emocional, ansiedad,
hipervigilancia, pensamientos intrusivos
- Un déficit de activación (hipoactivación), genera ausencia de sensaciones,
entumecimiento, disminución de procesar cognitivamente, enlentecimiento (p.88)
Los pacientes necesitan encontrarse dentro de los límites para poder ser operativos en
terapia. Parece obvio pensar que, a una persona con mucho nerviosismo, le cueste centrar
la atención a lo que le diga el/la profesional. Así como una persona fatigada, sin energía o
muy apática también tendrá dificultades para seguir el proceso terapéutico.
1 1 Ogden, P., Minton, K., & Pain, C. (2009). El trauma y el cuerpo: un modelo sensoriomotriz de
psicoterapia. Editorial Desclée de Brouwer.
En estos casos, habrá que ayudar al paciente a regularse, disminuyendo la activación
inicial con técnicas de respiración, relajación o mindfulness. En casos de hipoactivación
habrá que motivar a la participación del paciente manera algo más activa, sin imponer,
procurando conseguir que manifiesten opiniones o criterio propio.
- Aprendizaje de técnicas de autocontrol emocional.
- Relajación. cualquier método, procedimiento o actividad que ayudan a una persona a
reducir su tensión física y/o mental. Generalmente permiten que el individuo alcance un
mayor nivel de calma, reduciendo sus niveles de estrés, ansiedad o ira.
- Mindfulness. Es la capacidad de prestar atención de manera consciente a la experiencia
del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.
- Meditación. procede del latín meditatĭo y hace referencia a la acción y efecto de meditar
(enfocar atentamente el pensamiento a la consideración de algo). El concepto está
asociado a la concentración y a la reflexión profunda.
Cualquiera de estas estrategias es útil y necesaria a lo largo del proceso terapéutico. Van
a ser recursos que permitirán compensar y equilibrar a la persona cuando se desborde o
se sienta demasiado abrumada. Son la clave para ayudar a la persona a estar en el
presente y no ser absorbida por el malestar de los recuerdos.
Fase de intervención
1. Elaboración cognitiva y emocional del abuso.
Este objetivo tiene, en ocasiones, como paso previo el desahogo emocional. Antes de
proceder a la elaboración e integración, tiene que producirse un espacio en el que la víctima
pueda relatar libremente, aquello que necesita expresar, lo que siente y como le afecta.
Es posible que haya personas que les cueste mucho más expresar, en ese caso, se adaptará
el ritmo y se realizar preguntas algo más estructuradas que permitan al paciente ir
expresando.
Para ello se pueden utilizar las siguientes técnicas:
1. Línea de vida. Elaboración de un esquema con los acontecimientos más relevantes en la
vida del paciente. En este caso vinculados al abuso y a otras victimizaciones o factores
estresantes. Una vez realizada, se exploran el contexto de esos elementos y se observan
las relaciones existentes entre acontecimientos y contexto.
2. Historia de Vida. Es una técnica narrativa y/o literaria que consiste en la elaboración de
un relato autobiográfico con la mirada presente de los hechos del pasado. Tiene capítulos
y estructura según considere el paciente: por edad, por momentos vitales, por recuerdos
específicos.
El procesamiento cognitivo del trauma consiste en que la persona pueda realizar una narración de
su propia experiencia, ayudando a que tome conciencia y pueda modificar la imagen que tiene de sí
mismo.
Martínez y Casares (2016)2, reflejan lo importante que es realizar una labor psicoeducativa
también sobre los modelos de crianza, los mandatos sociales, de género, culturales
y relacionales. Así como revisar las habilidades sociales2. Esta labor permitirá
identificar distorsiones cognitivas asociadas, no solo al abuso, sino a toda la experiencia de la
persona.
Esta labor permitirá identificar distorsiones cognitivas asociadas, no solo al abuso, sino a toda la
experiencia
2 Martínez, I. N., & Casares, M. C. L. (2016). Abordaje integral de la clínica del trauma complejo.
Integrated approach tocomplex trauma clinic. Clínica, 7(2), 87-104.
El procesamiento cognitivo del trauma consiste en que la persona pueda realizar una narración de
su propia experiencia, ayudando a que tome conciencia y pueda modificar la imagen que tiene de
sí mismo.
2. Expresión y Regulación emocional
Existen diversas emociones que tienen especial relevancia en un proceso terapéutico de
abuso sexual:
Culpa y vergüenza
La culpa es una emoción que puede venir asociada a diferentes aspectos del abuso:
- Al hecho de no haber pedido ayuda antes
- Al hecho de no haber dicho que no
- Al hecho de ocultar el abuso
- Al hecho de haber aceptado privilegios o recompensas a cambio.
- A la ruptura familiar
El trabajo de reestructuración cognitiva relacionado con las creencias que mantienen
esta emoción “soy culpable”, “yo provoque”, “soy tonto/a”, tiene como finalidad reevaluar
esos juicios desde una perspectiva más objetiva:
- Imaginando la situación abusiva con niños/as del entorno o cercanas y preguntar
si cree que son culpables de lo sucedido si abusaran de ellos.
- Reflexionando sobre que información tenía la niña o niño abusado sobre lo que
ocurría. Si tenían o no información sobre las consecuencias posteriores o entendían lo que
pasaba como para poder reaccionar
- Pensar que como adultos hacen valoraciones con más información de la que
tenían entonces. Es por lo tanto injusto para ellos/as que utilicen este argumento.
- Conectar con el miedo o la paralización que sentían y reflexionar sobre la posibilidad
de actuar en esas circunstancias.
Por otro lado, la vergüenza suele aparecer cuando la persona siente que ha transgredido
valores morales y ello puede conllevar rechazo social y desaprobación.
Rabia
La rabia es una emoción que sirve para defendernos cuando nos sentimos atacados. En el
caso de personas que han sido abusadas o maltratadas, hay veces, que la rabia se instala
como mecanismo defensivo único, activándose ante cualquier mínima situación. El dicho
“mas vale prevenir que curar” es la base de esta forma de funcionamiento.
La diferencia fundamental entre una y otra es que la culpa hace sentir que la persona tiene que
pagar por algo que ha hecho. Y la vergüenza desarrolla conductas de esconderse y de retraimiento.
Por otro lado, puede ocurrir que la persona no acepte el enfado y lo quiera bloquear, en
ese momento aparecen expresiones de llanto o indefensión, o actitudes de racionalización,
minimización o utilización de trivialidades o bromas (Greenberg y Paivio, 2013).
Muchas personas víctimas de abuso, reprimen esta emoción por miedo a perder el control o a
hacer daño a otros. Por ello el proceso terapéutico debe estar orientado hacia el conocimiento y
aceptación de la rabia adaptativa.
Miedo y ansiedad
Es necesario tener en cuenta que una de las distorsiones cognitivas que aparecen es la
percepción del miedo. Las personas traumatizadas realizan una interpretación disfuncional
de los estímulos del entorno, generando una activación constante del miedo. Por ello es
necesario ayudarles a reparar las estrategias de procesamiento emocional.
Grupe y Nitschke, citados por LeDoux (2015) encontraron que “las personas que padecen
trastornos de ansiedad y miedo exhiben
- Una atención incrementada a las amenazas
- Deficiente discriminación de amenaza y seguridad
- Incremento en la evitación de amenazas posibles
- Estimación amplificada de la posibilidad de amenaza y sus consecuencias
- Reactividad exagerada a la incertidumbre sobre un peligro
- Disrupción del control cognitivo y de conducta en presencia de amenazas” (citados
por Martinez y Casares, 2016. p.99)
El miedo y la ansiedad pueden conllevar conductas de evitación, por lo que la combinación de
reestructuración cognitiva, expresión emocional y exposición puede ser muy eficaz en aquellas
situaciones en las que la persona esta modificando su vida como consecuencia de estas emociones
➢ Por ejemplo: C. Dejo de pasar por el lado izquierdo de su calle porque había una tienda
de ropa en la que había un anuncio y el modelo se parecía a su abusador y dejó de pasar
por la acera de la derecha porque había una tienda que tenía el mismo ambientador que
el coche de su abusador. El portal de su casa se encontraba en la acera de la izquierda y
para acceder a él tenía que bordear la manzana cada día para poder acceder y salir de su
casa. Esto le ocasionaba mucho malestar, y le hacía perder el tiempo. Ni siquiera podía
pasar en coche por el tramo de la calle de la tienda de ropa porque desarrollaba crisis de
ansiedad
Muchas personas víctimas de abuso, reprimen esta emoción por miedo a perder el control o a
hacerdaño a otros. Por ello el proceso terapéutico debe estar orientado hacia el conocimiento y
aceptación de la rabia adaptativa.
El miedo y la ansiedad pueden conllevar conductas de evitación, por lo que la combinación de
reestructuración cognitiva, expresión emocional y exposición puede ser muy eficaz en aquellas
situaciones en las que la persona esta modificando su vida como consecuencia de estas emociones
En otras ocasiones, las conductas de evitación pueden ir dirigidas hacia personas de
sexo similar al de la persona abusadora, hacia personas de características similares, hacia
un colectivo, o incluso se pude desarrollar fobia a la experiencia interna, generando
evitaciones de las sensaciones internas asociadas al abuso o a los recuerdos asociados.
• Para la fobia a la experiencia interna→ en estos casos, es necesario trabajar
la exposición a las sensaciones que producen malestar, desde la perspectiva de
la regulación emocional: tomamos conciencia de la emoción, tomamos conciencia
de las sensaciones corporales, ponemos nombre y aplicamos estrategias de
autocontrol sin evitar hasta que la sensación desagradable pase. En todo momento
la persona debe ser consciente de que se encuentra en el presente.
• Cuando la expresión emocional verbal no es viable, se pueden utilizar
técnicas proyectivas. Los dibujos y la pintura permiten expresar aquello que no
es posible con palabras. Y el objetivo de desahogo se consigue igualmente,
ayudando así a la integración
• Para la fobia a la experiencia interna→ en estos casos, es necesario trabajar
la exposición a las sensaciones que producen malestar, desde la perspectiva de
la regulación emocional: tomamos conciencia de la emoción, tomamos conciencia
de las sensaciones corporales, ponemos nombre y aplicamos estrategias de
autocontrol sin evitar hasta que la sensación desagradable pase. En todo momento
la persona debe ser consciente de que se encuentra en el presente.
• Cuando la expresión emocional verbal no es viable, se pueden utilizar
técnicas proyectivas. Los dibujos y la pintura permiten expresar aquello que no
es posible con palabras. Y el objetivo de desahogo se consigue igualmente,
ayudando así a la integración
Asimismo, el miedo a convertirse en agresores sexuales, también aparece,
siendo necesario abordar las distorsiones asociadas a este miedo.
3. Estigmatización y baja autoestima
Las víctimas de ASI suelen sentirse bichos raros desde la infancia. La experiencia que han
vivido les hace percibirse de manera negativa, influyendo en su autoestima. Por otro lado,
la falta de visibilidad del ASI, hace que se sientan fuera de ala sociedad, diferente, como con una
“tara” que no puede repararse.
En estos casos, la toma de contacto con otras personas que han sufrido abusos, dar
información sobre estadísticas junto con reforzamientos positivos de la valía de la persona
y de todo lo que ha afrontado pueden ayudar a reparar el daño en este aspecto.
4. Reexperimentación emocional y evitación cognitiva
La reexperimientación es uno de los síntomas que mayor malestar generan del TEPT.
Revivir situaciones de abuso como si estuvieran ocurriendo ahora, o desarrollar bloqueos
o paralización porque ha aparecido un disparador (olor, imagen, recuerdo) de manera
inesperada, condiciona la vida de la persona y la re-traumatiza. Abordar este aspecto es
fundamental, para disminuir otros síntomas asociados, como la hipervigilancia o la
ansiedad
Esta evitación puede ser una de las causas de la disociación y puede llevar a la persona a desarrollar
una amnesia disociativa.
La reexperimientación puede aparecer en forma de pesadillas, flashbacks, o imágenes
intrusivas. El malestar ocasionado hace que la persona desarrolle conductas de
evitación, tanto de sus pensamientos como de lugares que los desencadenan
Las técnicas que pueden ser útiles para disminuir la evitación y favorecer la integración
son:
- La expresión y verbalización de las experiencias dolorosas dotando a la
persona de recursos de regulación emocional que le permitan “aguantar” la
intensidad emocional, desde una perspectiva de “estar en el presente”. Todas las
emociones tienen una intensidad de principio y fin, no pueden estar activadas
eternamente; cuando la persona entiende que el malestar se acabará, puede
afrontar mejor la situación
- La exposición en imaginación a situaciones que la persona evita puede ayudar
a mejorar la parte conductual afectada. Siempre de manera jerarquizada.
5. Desconfianza en las relaciones afectivas e interpersonales
El daño en la esfera de la confianza es un elemento clave que puede condicionar la manera
de relacionarse e interaccionar la persona. Se requiere un proceso psicoeducativo en el
que enseñar a la persona los criterios o las señales que le pueden hacer confiar o desconfiar
de los demás.
Es precisamente el daño en esta esfera, lo que hace que se produzcan revictimizaciones y
que mujeres víctimas de ASI acaben en relaciones de violencia de genero.
Por otro lado, en este ámbito se incluyen también los duelos vinculados al abuso. Estos
duelos hacen referencia a los diferentes procesos de aceptación por los que tienen que
pasar las victimas cuando su entorno, familia o amigos no responden de manera protectora
o empática.
Los más complejos son los duelos asociados a las figuras de referencia. Con frecuencia, el
duelo más costoso es el asociado a las madres.
Las personas abusadas no pueden comprender cómo sus madres no detectaron, o no les
creyeron posteriormente. Y esto supone hacer un trabajo de recolocación de roles y
expectativas familiares que facilite el proceso de duelo.
En relación con esto, es útil reflexionar sobre la familia o padres que la persona desea
tener, y lo que tiene realmente. Con sus pros y contras
Es muy importante que no se destruya completamente la idea de familia. Es conveniente
rescatar, en la medida de lo posible, situaciones, experiencias o recuerdos positivos que han
formado parte de la vida de la víctima. Si se destruye todo, se corre el riesgo que desestabilizar
a la persona, porque aunque su estilo de apego y de crianza no sea adecuado, es lo que conoce,
y no se puede destruir si la persona no tiene recursos para sustituirlo.
En relación con esto, es útil reflexionar sobre la familia o padres que la persona desea
tener, y lo que tiene realmente. Con sus pros y contras.
Otro aspecto dañado es el concepto de intimidad, en muchas ocasiones asociado a la
agresión. Invadir los limites interpersonales, activa el mecanismo defensivo de la persona.
Es importante ayudarle a tomar conciencia de su comportamiento corporal y
neuropsicológico, para que conforme aumente su sensación de seguridad, pueda afrontar
estas reacciones.
En ningún caso se recomienda la mediación con la persona abusadora. Cualquier
acercamiento o enfrentamiento con esta persona debe surgir espontáneamente de la
víctima, respectando en todo momento sus decisiones.
6. Alteraciones en el área sexual.
La sexualización traumática puede manifestarse tanto desde la inhibición, fobia o aversión,
hasta la hipersexualización o deshinibición sexual. (Echeburúa ,2011).
La intervención en esta área se orienta en diferentes niveles:
- Psicoeducación y modificación de distorsiones asociadas con la sexualidad (mitos,
creencias falsas, homosexualidad)
Con frecuencia y como consecuencia de la cultura heteronormativa, los varones que han
sufrido ASI por parte de otro varón, pueden desarrollar conflictos relativos a la orientación
sexual. Es importante clarificar que lo ocurrido no denota ni determina la orientación
sexual.
➢ Ejemplo: E. Es un chico de 33 años que fue abusado en la infancia en varios
periodos por un chico del barrio. No pudo enfrentarse a este chico por era mayor
que él y porque se paralizo en todas las ocasiones. Como consecuencia, desarrolló
la creencia distorsionada de que no se enfrentó porque a el le gustaba. Con
posterioridad, desarrollo un trastorno obsesivo compulsivo que le llevo a tener
relaciones de riesgo con varones para demostrarse si le gustaban o no. Esas
experiencias las acababa viviendo como abusivas y le retraumatizaban.
Es muy importante que no se destruya completamente la idea de familia. Es conveniente
rescatar, en la medida de lo posible, situaciones, experiencias o recuerdos positivos que han
formado parte de la vida de la víctima. Si se destruye todo, se corre el riesgo que desestabilizar
a la persona, porque aunque su estilo de apego y de crianza no sea adecuado, es lo que conoce,
y no se puede destruir si la persona no tiene recursos para sustituirlo.
En caso de disfunciones sexuales específicas, será necesario trabajar con técnicas de
terapia sexual tal y como refiere Carrasco (citado por Echeburúa, 2011):
• Incremento de la conciencia sensorial
• Focalización sensorial con la pareja
• Incremento de fantasías eróticas
7. Habilidades sociales y asertividad
Las habilidades sociales son el conjunto de estrategias de conducta y las capacidades para
aplicar dichas conductas que nos ayudan a resolver una situación social de manera
efectiva, es decir, aceptable para el propio sujeto y para el contexto social en el que está.
El entrenamiento en asertividad es la más importante para el trabajo terapéutico con
víctimas de ASI. Tiene la finalidad de enseñar a la persona a poner límites, a
defenderse y a hacer valer sus derechos.
La polarización en las reacciones sociales (agresividad o sumisión) son una consecuencia
de un déficit en esta área.
Las personas que han sufrido maltrato infantil a menudo se consideran no merecedoras de
respeto y no sienten que tengan derecho a nada, por ello también es necesario hacer un
abordaje desde la perspectiva de derechos humanos, facilitando la interiorización de
creencias positivas.