0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas104 páginas

Ccss

T_T don't check the sound :v
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas104 páginas

Ccss

T_T don't check the sound :v
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL ARTE Y EL PODER DEL MUNDO MEDIEVAL

U-1
El Dr. Lucas dice: "Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que
entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron
con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber
investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh Excelentísimo
alumn@." (Lucas 1: 1-3).

Al revelarme el Espíritu de Dios las grandes verdades de su Palabra, y las escenas del pasado y de
lo por venir, se me mandó que diese a conocer a otros lo que se me había mostrado, y que trazase un
bosquejo de la historia de la lucha en las edades pasadas, y especialmente que la presentase de tal
modo que derramase luz sobre la lucha futura que se va acercando con tanta rapidez. Con este fin,
he tratado de escoger y reunir acontecimientos de la historia. (Withe, G. Elena. 7 de agosto. EL
HISTORIADOR: UTILIZACIÓN DE FUENTES SECULARES).

Hoy Aprenderemos a…
Comprender el tiempo histórico, interpretar críticamente fuentes diversas y elaborar explicaciones
históricas sobre periodos como la Alta y la Baja Edad Media, además del proceso de formación del
feudalismo y el renacimiento del mundo urbano. De esta manera, lograremos construir
interpretaciones históricas a partir del reconocimiento de la importancia de conceptos y
hechos relacionados con el arte, la política y la economía que nos permitirán entender la estructura
social existente en los periodos estudiados.

Conceptos clave
Investiga los siguientes términos
 Invasiones bárbaras  Sistema feudal  Cruzada
 Germanización  Renacimiento  Arte románico
 Renacimiento feudal urbano  Arte gótico
 Relación de  Expansión islámica
vasallaje  Cristiandad

Si participaras en el debate,
¿cuál sería tu comentario?
…………………………….
…………………………….
…………………………….
• ¿Crees que las
manifestaciones artísticas nos
ayudan a comprender
mejor la sociedad? ¿Por qué?
…………………………….
…………………………….
…………………………….
Es usual que relacionemos al
arte con la representación de lo
que socialmente se considera
“bello”. Sin embargo, esta es
solo una forma de entender el
arte, pues una gran parte de las
obras artísticas de culturas de
todos los tiempos y lugares
expresan el modo particular de
entender la realidad de los grupos e instituciones sociales predominantes. Así también, durante la
Edad Media, se desarrollaron dos estilos artísticos importantes –el
románico y el gótico– que representaron la visión del mundo de los
grupos dominantes y emergentes de la época. El estilo románico, por
ejemplo, buscaba inculcar en la población el respeto y el temor a la
nobleza y a la Iglesia católica a través de las iglesias, esculturas y
pinturas religiosas. El gótico, por su parte, era la expresión del poder
económico y político de las ciudades y de algunos miembros de la
burguesía.

El fin del mundo antig uo


Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.
uo
uo
uo
uo uo uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura


germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.

La germanización del occidente europeo


Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.

El surgimiento de las lenguas romances


Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

uo
Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), comenzó la Edad Media. En este
periodo, la civilización europea se desarrolló influenciada por el legado romano, la cultura
germánica y la fe cristiana.

Las invasiones germánicas


Desde mediados del siglo II, el Imperio romano había sido atacado por los pueblos germánicos
(vándalos, ostrogodos, francos, visigodos, anglos, sajones, etc.), originarios del centro y norte de
Europa. Estos ataques se intensificaron en el siglo V, cuando los hunos –tribu de origen mongol
proveniente de Asia central– invadieron el territorio de los germanos, quienes en su huida
atravesaron las fronteras del imperio. Roma, finalmente, fue saqueada por los visigodos en el año
410. En los años siguientes, los demás pueblos germánicos asolaron los territorios romanos y
establecieron diversos reinos. El año 476, el Imperio Romano de Occidente llegó a su fin.

Los reinos romano-germánicos


A partir del siglo V, los pueblos germánicos crearon en las tierras del Imperio romano una serie de
reinos que rivalizaron entre sí. Los nuevos reyes nunca pensaron destruir la organización de Roma,
pues la admiraban, así que simplemente sustituyeron la autoridad romana por la suya.
Por eso, en estos reinos todo lo romano pervivió, pero incluyendo sus propias formas de gobierno.
Entre los reinos más importantes tenemos:
 El reino franco. Los francos se establecieron en las Galias desde el siglo IV d. C., en los
actuales territorios de Francia y Bélgica.
 El reino visigodo. Los visigodos se asentaron inicialmente en el sur de las Galias, pero fueron
desplazados por los francos, lo cual los llevó a invadir la península ibérica en la segunda mitad
del siglo VI d. C.
 El reino ostrogodo. En el año 493, los ostrogodos se establecieron en la península itálica y
conformaron un poderoso reino. No obstante, en el año 553 d. C., fueron conquistados por
Justiniano, el emperador del Imperio Romano de Oriente.
 Otros reinos romano-germánicos de gran importancia estuvieron formados por los vándalos en
el norte de África, y por los anglos, sajones y juntos en las islas británicas.
La germanización del occidente europeo
Los germanos que entraron al territorio del antiguo Imperio romano se mezclaron rápidamente con
las poblaciones locales, lo que originó un proceso llamado germanización, mediante el cual se
fusionaron costumbres de las culturas germánica y romana. La organización social y económica en
los siglos VI y VII siguió pautas similares a las de siglos anteriores, por lo que la irrupción de los
germanos no representó una ruptura total con el pasado romano.

Una nueva organización social


La sociedad resultante de este proceso estaba dividida en grupos de hombres libres y esclavos. Entre
los grupos libres había una élite, compuesta por los grandes propietarios de tierras (tanto los nuevos
latifundistas germanos como los antiguos romanos), y un grupo menos favorecido, en el que había
artesanos, comerciantes, pequeños agricultores y campesinos, que trabajaban parcelas de tierra de
los grandes propietarios. Los esclavos, por su parte, adquirían esta condición al ser comprados,
capturados en guerra o por condenas judiciales. Carecían de libertades.

El proceso de ruralización
En los últimos años del Imperio romano, se produjo el despoblamiento paulatino de las ciudades por
el miedo a los saqueos de los pueblos germanos y a la inseguridad de los caminos. Este proceso, que
recibe el nombre de ruralización, se intensificó por las continuas guerras entre los reinos romano-
germánicos. Muchos habitantes de las ciudades huyeron al campo, donde podían encontrar
alimentos y protección de los grandes propietarios de tierras, algunos de los cuales vivían en villas
amuralladas y contaban con ejércitos privados. Y aunque las ciudades no llegaron a desaparecer, su
actividad económica se redujo
y perdieron la importancia de épocas anteriores. La ruralización produjo que la vida económica se
basara cada vez más en la agricultura. Los campesinos independientes explotaban sus pequeñas
propiedades, en tanto que los grandes latifundios estaban en manos de los reyes, la nobleza y el
clero.

El arte y la religión
El proceso de germanización ocasionó un declive en la calidad de las expresiones artísticas en
comparación con el antiguo esplendor del mundo romano. Respecto a la religión, aunque en un
principio los germanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza,
fueron convirtiéndose paulatinamente al cristianismo, pues los reyes germánicos se percataron de
que con ello obtenían el apoyo de los obispos, quienes tenían gran poder y autoridad Doc.1.
El surgimiento de las lenguas romances
Aunque los campesinos y los soldados germanos conservaron su lengua nativa, la aristocracia
empezó a usar el latín. Al fusionarse ambos troncos lingüísticos, nacieron las lenguas romances,
como el español, el italiano, el francés y el portugués.

El Imperio bizantino
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio
Romano de Oriente logró sobrevivir casi un milenio más. Su capital era
Constantinopla, ciudad reconstruida en el año 330 d. C. por el
emperador Constantino sobre el territorio donde se asentaba la antigua
colonia griega de Bizancio. Por ello, el Imperio Romano de Oriente
también es conocido como Imperio bizantino.

El auge del Imperio bizantino


El emperador bizantino más importante fue Justiniano, quien gobernó
entre los años 527 y 565 d. C. Durante su reinado, el imperio alcanzó su
máxima extensión. Su poderoso ejército conquistó gran parte de la
península itálica, del norte de África y el sur de la península ibérica.
Tras las conquistas, Justiniano emprendió la reforma del Estado
bizantino con el fin de renovar las bases sobre las que se asentaba el
imperio. Así, reorganizó la administración central, que supervisaba a los funcionarios de provincias
y se concentraba en Constantinopla. Además, decidió clasificar y editar las leyes romanas, labor que
encargó al jurista Triboniano, quien redactó el Código de Justiniano, que incluía todas las leyes
dictadas desde la época del emperador Adriano. También mejoró la situación de la hacienda pública
y la recaudación de impuestos, y embelleció la ciudad de Constantinopla Doc. 2.

La decadencia del Imperio bizantino


A pesar de estos avances, las conquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En
el siglo VI, los lombardos invadieron Italia, y los visigodos expulsaron a los bizantinos de Hispania.
Posteriormente, en los siglos VII y VIII, los musulmanes ocuparon el sur y el este del mar
Mediterráneo, desde Siria y Palestina hasta el norte de África, en tanto que los pueblos eslavos se
establecieron al sur del Danubio. A partir del siglo XII, el asedio de los turcos y cruzados debilitó
cada vez más el imperio, hasta que este cayó, finalmente, en 1453.

También podría gustarte