FORO EVALUABLE 1ª CONV
¿Conocéis o podéis compartir algún programa o experiencia en el ámbito de la mediación
penal adulta y juvenil de vuestra [Link]. o de vuestra región?. Sino, podéis también indagar
sobre ello y compartirlo con el resto de nosotro/as. Del mismo modo, se amplía para quién
tenga oportunidad de narrar alguna experiencia de países de nuestro entorno o incluso de la
comunidad internacional.
También es posible participar contestando lo anterior pero aplicado a la práctica de la
mediación penitenciaria y policial, en el caso que no conozcáis o no podáis obtener información
al respecto de la mediación penal.
Justicia juvenil:
En Blanes La Dirección General de Ejecución Penal en la Comunidad y de Justicia Juvenil es
responsable del cumplimiento de aquellas actuaciones previstas en el ordenamiento jurídico
que regula las acciones sociales dirigidas a los mayores de 14 años y menores de 18 años.
Programa Limites:
Definición
Existe el Programa Limites, que actua con los menores y jóvenes que pasan por los
servicios de la justicia juvenil, ya que la adolescencia es un momento vital de descubrimiento y
crecimiento, con tendencia a la impulsividad y a la necesidad de poner a prueba los propios
límites y los del entorno; por eso, es importante que los adultos puedan establecerlos de forma
clara y coherente, sin estropear las relaciones.
Diferentes estudios han determinado que sobre los factores de riesgo y protección que inciden
en el uso de drogas y en la reincidencia del delito demuestran que la familia es un factor clave
para predecir y prevenir la conducta de sus hijos. La evaluación de diferentes programas de
prevención familiar muestra que se puede enseñar a los padres a modificar y mejorar sus
habilidades educativas y de gestión familiar, de modo que se reduzcan los factores de riesgo y
aumenten los factores de protección a los que están expuestos sus padres hijos.
El programa Límites es una actuación preventiva familiar que se lleva a cabo en grupo y está
dirigida por profesionales de la justicia juvenil con una formación específica. Tiene una duración
de dos meses y se estructura en ocho sesiones. Está orientado esencialmente al aprendizaje
de habilidades y, en consecuencia, los profesionales conducen las sesiones atendiendo a unas
pautas determinadas y trabajan el entrenamiento de habilidades educativas relacionadas con la
comunicación en el seno de la familia, el establecimiento de normas y límites, la supervisión de
la conducta de los hijos y la resolución de problemas.
Las familias acceden al programa Límites de forma voluntaria y las derivan al programa
técnicos de justicia juvenil con los que tienen contacto.
Finalidad
La finalidad del Programa Limites es reforzar la función educativa de las familias de los
menores y jóvenes que pasan por el circuito de la justicia juvenil para evitar o limitar el uso de
drogas y la reincidencia de los hijos en la transgresión de las normas.
La Dirección General de Ejecución Penal en la Comunidad y de Justicia Juvenil actua en los
siguientes lineamientos:
- Planificación e impulso de las actuaciones anuales relacionadas con el programa Límites.
- Elaboración del calendario anual de aplicación en el territorio de Cataluña.
- Detección de necesidades en relación con la formación específica de los profesionales y los
recursos necesarios para aplicar el programa en las distintas zonas del territorio.
- Colaboración en estudios e investigaciones para evaluar la eficacia del programa y diseñar
intervenciones específicas dirigidas a familias con hijos en los servicios de la justicia juvenil.
Mediación y reparación
La mediación penal es un proceso cuyo objetivo es que el infractor y la víctima puedan llegar a unos acuerdos
para solucionar el conflicto creado por la infracción penal. Pretende solucionar el conflicto entre las partes de
forma extrajudicial con la orientación de un mediador, pero se inscribe dentro del marco penal, que dice cuál es
el delito, quién es la víctima y quién es el infractor. Si bien el conflicto se aborda en un espacio extrajudicial, en
el que las partes buscan una solución y acuerdos, los resultados finales y los beneficios jurídicos corresponden al
marco del procedimiento penal formal.
La mediación da contenido al principio de oportunidad que propone la ley, dado que ofrece a los menores
infractores la posibilidad de conciliación con la víctima y/o la reparación. Se hace a instancia del Ministerio
Fiscal y/o del juez, según el momento procesal en que se lleva a cabo, y en la práctica puede comportar una
alternativa al proceso judicial o ser un complemento.
Se necesita la participación voluntaria y activa de ambas partes para conseguir un acuerdo capaz de resolver el
conflicto y concretar los términos de la conciliación y/o de la reparación. En cuanto al joven, implica la
responsabilización de sus acciones y sus consecuencias, así como un esfuerzo encaminado a conseguir la
compensación de la víctima. En cuanto a las víctimas, se les ofrece la oportunidad de participar en la solución del
conflicto que les afecta, ser escuchadas, recuperar la tranquilidad y ser compensadas por los daños sufridos.
La mediación y la reparación forman parte de un modelo de justicia alternativo en el que lo más importante es la
resolución del conflicto. La intervención con el joven infractor busca su responsabilización, no a través del
castigo o sanción, sino de la voluntad y del compromiso reparador con la víctima.
Existe otro programa denominado Mediación y Reparación, el cual se alinea con la
mediación penal, que es un proceso cuyo objetivo es que el infractor y la víctima puedan llegar
a unos acuerdos para solucionar el conflicto creado por la infracción penal. Pretende solucionar
el conflicto entre las partes de forma extrajudicial con la orientación de un mediador, pero se
inscribe dentro del marco penal, que dice cuál es el delito, quién es la víctima y quién es el
infractor. Si bien el conflicto se aborda en un espacio extrajudicial, en el que las partes buscan
una solución y acuerdos, los resultados finales y los beneficios jurídicos corresponden al marco
del procedimiento penal formal.
La mediación da contenido al principio de oportunidad que propone la ley, dado que ofrece a
los menores infractores la posibilidad de conciliación con la víctima y/o la reparación. Se hace a
instancia del Ministerio Fiscal y/o del juez, según el momento procesal en que se lleva a cabo,
y en la práctica puede comportar una alternativa al proceso judicial o ser un complemento.
Se necesita la participación voluntaria y activa de ambas partes para conseguir un acuerdo
capaz de resolver el conflicto y concretar los términos de la conciliación y/o de la reparación.
En cuanto al joven, implica la responsabilización de sus acciones y sus consecuencias, así
como un esfuerzo encaminado a conseguir la compensación de la víctima. En cuanto a las
víctimas, se les ofrece la oportunidad de participar en la solución del conflicto que les afecta,
ser escuchadas, recuperar la tranquilidad y ser compensadas por los daños sufridos.
La mediación y la reparación forman parte de un modelo de justicia alternativo en el que lo más
importante es la resolución del conflicto. La intervención con el joven infractor busca su
responsabilización, no a través del castigo o sanción, sino de la voluntad y del compromiso
reparador con la víctima.
Este programa tiene como objetivos:
- Aplicar el principio de oportunidad mediante la conciliación y reparación dentro de los límites
legales, en todos aquellos casos en los que el menor manifieste voluntad de reparar el daño
causado a la víctima.
- Potenciar desde la justicia el restablecimiento de la paz social.
En relación con el joven infractor
- Responsabilizarse de sus acciones y consecuencias.
- Compensar y reparar con su esfuerzo personal a la víctima y participar activamente en el
proceso de resolución del conflicto.
En relación con la víctima
- Ofrecer a la víctima la oportunidad de participar en la resolución del conflicto que le afecta.
- Posibilitar que la víctima recupere la tranquilidad y la paz y que sea compensada y reparada
por los daños sufridos.
En relación a la comunidad
- Acercar la justicia a los ciudadanos y posibilitar formas ágiles y participativas para la
resolución de los conflictos, que también lo son de la comunidad y la paz social.
- Conocer otras formas de reacción de la justicia y solucionar los conflictos de forma más
cercana y útil para los ciudadanos.
Proceso:
El programa de mediación en el ámbito penal juvenil tiene 3 momentos fundamentales:
1. Entrevista con el menor, los padres o tutores legales y el abogado
Se valora la viabilidad del programa en relación al infractor. Algunos aspectos relevantes que
se abordan son:
- el motivo que le ha llevado hasta la justicia (cómo vive la situación, qué descripción hace de
los hechos, el grado de responsabilidad que acepta, qué realmente asume...)
- el interés y motivación que tiene para reparar el daño a la víctima (capacidad para ponerse en
su sitio y, en general, su capacidad de empatía...)
- la capacidad para reflexionar sobre su conducta y las consecuencias que ha generado a
diferentes niveles
- la capacidad para pensar soluciones y llevarlas a la práctica.
2. Entrevista con la víctima (y con los padres y el abogado, si la víctima es menor y así lo
requieren)
El contacto con la víctima se produce cuando el menor acepta entrar en un programa de
mediación y el mediador considera que este joven reúne las condiciones básicas (el apoyo de
padres y abogado son importantes). A la víctima se le ofrece la posibilidad de ser atendida,
escuchada y participar en la solución del daño que ha sufrido, de forma totalmente libre y sin
compromiso.
Temas importantes para valorar la viabilidad con la víctima:
- las expectativas que tiene en relación con la denuncia y la intervención de la justicia
- su versión de los hechos y las consecuencias a diferentes niveles (personal, familiar,
económico...)
- la definición que hace del conflicto y su dimensión (como valora la información que se le da
del menor y su capacidad de empatía)
– disponibilidad para participar en el programa y demandas.
3. Encuentro de mediación y/o concreción de los acuerdos de reparación
El encuentro representa el punto fundamental del proceso. Sólo puede realizarse con el
consentimiento de las partes y con la valoración del mediador.
El mediador presenta las partes, define el motivo del encuentro y el interés de ambas por
afrontar el conflicto mediante el diálogo y la búsqueda de acuerdos; conduce el encuentro,
facilita el diálogo, la comunicación, la escucha y la reflexión entre las partes. Es importante que
todos tengan la posibilidad de expresarse sobre el conflicto, lo que permitirá plantear
posteriormente intereses y soluciones. La definición y la valoración del problema debe ser
compartida, no debe decidir el mediador la vía de solución, son los participantes los que deben
verla.
Los acuerdos deben formalizarse según el interés de las partes teniendo en cuenta los
perjuicios sufridos por la víctima, los intereses y demandas, las posibilidades reparatorias y
compensatorias del joven y la valoración conjunta que ambas partes hacen de la solución del
conflicto .
Finalizado el proceso, el mediador remite al Ministerio Fiscal el documento de acuerdos entre
las partes y un informe sobre el proceso seguido y la valoración del resultado, aunque no haya
participado la víctima, por motivos ajenos a la voluntad del joven y éste haya hecho alguna
actividad socioeducativa o reparatoria.
Marco Legal;
El programa de mediación y reparación tiene como referencia las Recomendaciones del
Consejo de Europa y de Naciones Unidas sobre las reacciones sociales y penales a la
delincuencia juvenil, así como las orientadas de forma específica a la mediación penal.
La Ley orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los
menores , prevé en los artículos 19, 27.3 y 51.2, la conciliación y reparación entre el menor o
joven infractor y la víctima o perjudicado por el delito, a fin de posibilitar la solución extrajudicial
del conflicto.
El Real Decreto 1774/2004, de 30 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley
orgánica 5/2000 , desarrolla en sus artículos 5 y 15 la forma de llevar a cabo las soluciones
extrajudiciales establecidas en la ley.
La Ley regula el procedimiento y efectos jurídicos derivados de la conciliación y reparación, así
como de otras soluciones extrajudiciales.
La Ley asigna la función de mediación entre el menor y la víctima al equipo técnico, así como la
de proponer las actividades reparadoras y socioeducativas más adecuadas para el interés del
menor.
Medio Abierto:
Las medidas judiciales en medio abierto son las medidas previstas en la Ley orgánica 5/2000,
de 5 de junio, de responsabilidad penal del menor que no implican la privación de libertad del
joven o menor. Se ejecutan en el entorno social y familiar de los menores y jóvenes, lo que
permite realizar un seguimiento de su proceso de socialización, continuar y/o mejorar los
vínculos de las relaciones existentes y trabajar para alcanzar los siguientes objetivos:
- La integración del menor o joven y la participación de la comunidad en la resolución del
conflicto.
- Garantizar la atención al menor o joven en los ámbitos de salud, educación, ocio e inserción
laboral.
- El soporte al proceso de inserción social.
- La implicación de la comunidad, mediante acuerdos y convenios de colaboración con otros
departamentos, ayuntamientos, consejos comarcales y entidades del sector asociativo.
Proyecto técnico de medio abierto (PDF, 221 kB)
Medidas judiciales
Tratamiento ambulatorio
Medida destinada a los menores que presentan las condiciones adecuadas para beneficiarse
de un programa terapéutico de carácter ambulatorio que les ayude a superar procesos
adictivos o disfunciones significativas de su psiquismo. También está prevista para los menores
con dependencia del alcohol o cuyas drogas puedan ser tratados en recursos comunitarios.
Puede aplicarse sola o como complemento de otra medida.
Internamiento terapéutico
Aunque no es una medida no privativa de libertad, cuando el juez de menores la impone a un
menor o joven y para su ejecución se designa un recurso o una comunidad terapéutica que no
depende de la Dirección General de Ejecución Penal en la Comunidad y de Justicia Juvenil, el
coordinador del equipo de medio abierto de la zona asigna un técnico de medio abierto para
que realice su seguimiento y controle su ejecución.
Asistencia a un centro de día
Los menores o jóvenes sometidos allí residen en su domicilio habitual y acuden a un centro,
plenamente integrado en la comunidad, dentro de un programa de atención integral durante el
tiempo que determina la sentencia para llevar a cabo actividades de soporte, educativas,
formativas, laborales y de ocio.
Permanencia de fin de semana
Las personas permanecen en su domicilio o en un centro hasta un máximo de 36 horas entre la
tarde o noche del viernes y la noche del domingo, salvo el tiempo que deban dedicar, en su
caso, a las tareas socioeducativas acordadas por el juez que deban llevarse a cabo fuera del
puesto de permanencia. Se aplica los fines de semana a menores que cometen actos de
vandalismo o agresiones leves y también por incumplimientos de las prestaciones en beneficio
de la comunidad.
Libertad vigilada
Consiste en realizar un seguimiento de la actividad del menor o joven: de su asistencia a la
escuela, al centro de formación profesional o al puesto de trabajo, según los casos, procurando
ayudarle a superar los factores que van determinar la infracción cometida. Asimismo, esta
medida obliga, en su caso, a seguir las pautas socioeducativas que señale la entidad pública o
profesional encargado del seguimiento, de acuerdo con el programa de intervención elaborado
al efecto y aprobado por el juez. La persona sometida a la medida también está obligada a
mantener con este profesional las entrevistas establecidas en el programa ya cumplir las reglas
de conducta impuestas por el juez, que pueden ser alguna o algunas de las siguientes:
o Obligación de asistir con regularidad al centro docente correspondiente, si el menor se
encuentra en edad de escolarización obligatorio, y acreditar ante el juez esta asistencia
regular o justificar en su caso las ausencias, las veces que sea requerido.
o Obligación de someterse a programas de tipo formativo, cultural, educativo, profesional,
laboral, de educación sexual, de educación vial o de otros similares.
o Prohibición de acudir a determinados sitios, establecimientos o espectáculos.
o Prohibición de ausentarse del lugar de residencia sin previa autorización judicial.
o Obligación de residir en un sitio determinado.
o Obligación de comparecer personalmente ante el juzgado de menores o profesional que
se designe, para informar de las actividades realizadas y justificarlas.
o Todas las obligaciones que el Juez de oficio, oa instancia del Ministerio Fiscal, estime
convenientes para la reinserción social del sentenciado, siempre que no atenten contra
su dignidad como persona.
Si alguna de estas obligaciones implicase la imposibilidad del menor de continuar conviviendo
con sus padres, tutores o guardadores, el Ministerio Fiscal remitirá testimonio de los
particulares a la entidad pública de protección del menor, promoviendo dicha entidad las
medidas de protección adecuadas a las circunstancias, de acuerdo con lo que dispone la Ley
orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor .
Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo
Intenta proporcionar al menor un ambiente de socialización positivo, mediante la convivencia,
durante un período determinado por el juez, con una persona, o una familia diferente a la suya
o integrándolo en un grupo educativo que se ofrezca a cumplir la función de la familia en lo que
se refiere al desarrollo de pautas socioafectivas prosociales.
Prestaciones en beneficio de la comunidad
El menor o joven sometido a esta medida, que no puede imponerse sin su consentimiento,
implica la realización de las actividades no retribuidas que se le indiquen, de interés social o en
beneficio de personas en situación de precariedad. Preferentemente, se trata de que la
actividad tenga relación con la de los bienes jurídicos afectados por los hechos cometidos. El
objetivo es que el menor comprenda, durante su ejecución, que la colectividad o determinadas
personas han sufrido de forma injustificada unas consecuencias negativas derivadas de su
conducta. Se pretende que comprenda que actuó de forma incorrecta, que merece el reproche
formal de la sociedad y que la prestación de las tareas que se le exigen es un acto de justa
reparación.
Tareas socioeducativas
La persona sometida a esta medida debe llevar a cabo, sin internamiento ni libertad vigilada,
actividades específicas de contenido educativo encaminadas a facilitarle el desarrollo de la
competencia social.
Medidas de internamiento y programas de intervención
El internamiento es una medida privativa de libertad que obliga al menor o joven a permanecer
en un centro educativo o terapéutico, o bien en el mismo domicilio, durante el tiempo impuesto
en la sentencia.
Tipo de medidas
- Régimen cerrado: el menor o joven realiza todas las actividades del programa educativo
dentro de un centro educativo.
- Régimen semiabierto: el menor o joven realiza algunas de las actividades del programa
educativo fuera del centro.
- Régimen abierto: el menor o joven realiza todas las actividades del programa educativo fuera
del centro.
- Internamiento terapéutico: el menor o joven recibe un tratamiento específico para su
alteración psíquica o dependencia en sustancias tóxicas.
- Permanencia de fin de semana (en un centro educativo o en el domicilio): el menor o joven
debe estar hasta un máximo de 36 horas en un centro o en su casa, entre la tarde del viernes y
la noche del domingo.
Programas de intervención
La Dirección General de Ejecución Penal en la Comunidad y de Justicia Juvenil, por medio del
Servicio de Centros Educativos, se encarga de establecer las líneas comunes de los
programas de intervención que se llevan a cabo en los centros educativos de Cataluña, y de
realizar el seguimiento de su ejecución.
Cada menor o joven internado tiene un programa individualizado que incluye las actividades
educativas y/o de tratamiento que debe llevar a cabo. Los programas de intervención pueden
ser generales, destinados a toda la población internada, o de actuación especializada, sólo
para aquellos menores y jóvenes que tengan determinadas problemáticas.