TEMA 2: LA LISTA I DEL CONVENIO 1961 DE LA ONU.
LAS
PARTES FISCALIZADAS DE LA PLANTA DEL CANNABIS.
IDEA GENERAL
El fenómeno del narcotráfico ha sido materia de múltiples tratados, convenios, acuerdos y
decisiones de los países, individual y colectivamente. Así también, los principales organismos
internacionales, desde 1909 hasta la fecha, han dedicado tiempo y recursos en abordar tema
tan complejo. La fuente del actual sistema de control penal de las drogas ilegales, proviene
esencialmente de las normas de Derecho Internacional Público relativas a las sustancias
sujetas a fiscalización.
En la historia de la lucha mundial contra las drogas tenemos en su origen la llamada
Conferencia de Shangai, realizada en 1909, donde participaron básicamente países europeos.
Desde 1919 hasta su desaparición en 1939, la Sociedad de Naciones pasó a ocupar un rol
importante en la confección de posteriores tratados y convenciones, así como en la
construcción de la primera estructura internacional encargada de promover la lucha contra el
tráfico ilegal de sustancias controladas.
A partir del nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas en 1945, se puso en marcha
el traslado de las funciones a este nuevo organismo internacional. La creación de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y demás instancias técnicas facilitaron ésta
transferencia de atribuciones y su posterior expansión. En 1961, se aprobó la Convención
Única de Sustancias Estupefacientes, que se constituyó en el primer tratado de magnitud
mundial encaminado a combatir el narcotráfico con un enfoque unilateral: el control de la
oferta de sustancias de origen natural, es decir, marihuana, hoja de coca y amapola.
Por tanto, el fin principal de esta Convención era incorporar tanto los opioides sintéticos, como
la metadona, que recientemente se habían descubierto y cuyo uso iba en aumento. También
se incluyó el cannabis y las drogas con efectos similares que no formaban parte de tratados
anteriores, donde solo aparecían drogas tales como el opio, la coca y sus derivados (morfina,
heroína y cocaína).
Además de consolidar los tratados antidrogas anteriores, la Convención Única de 1961 fue más
explícita en su prohibición de la producción y el suministro de drogas ilegales, excepto para su
uso en tratamientos médicos e investigación. A partir de este año se fueron celebrando
diversas convenciones que trataban esta materia, aumentando el listado de sustancias además
de clasificarlas dentro de las listas. Ejemplo de ello fueron la de 1971, donde se aprobó la
Convención sobre Sustancias Sicotrópicas y la de 1972, donde se aprobó el Protocolo
Modificatorio de la Convención de 1961.
En diciembre de 1988, 107 países aprobaron el texto definitivo y desde entonces, son
recurrentes los esfuerzos de los países y organismos interesados en que este tratado se
convierta en ley universal en la materia, para que los países se adhieran a él. Muchos
ordenamientos jurídicos antidroga, han copiado literalmente la tipificación penal
recomendada por los tratados internacionales.
La Convención única sobre estupefacientes, firmada el 30 de marzo de 1961 en Nueva York, es
por tanto el principal tratado internacional que conforma el gran marco legal internacional
para el control de drogas que prohíbe el uso no medicinal del opio, la cocaína y el cannabis. En
nuestro país consta su publicación, dándole oficialidad, en el BOE del día 4 de Noviembre de
1981.
El cannabis, y el cultivo de la planta de cannabis, independientemente de su contenido en THC
y CBD, se encuentra por tanto regulado en la Convención Única de 1961 sobre estupefacientes,
firmada y ratificada por España el 3 de febrero de 1966, y por la Ley 17/1967, de 8 de abril, por
la que se actualizan las normas vigentes sobre estupefacientes.
CLASIFICACIÓN DE LOS ESTUPEFACIENTES
La catalogación de una sustancia en un sistema graduado de controles y restricciones es un
requisito básico para que una sustancia se incluya en el marco de fiscalización internacional, y
determina el tipo y la intensidad de los controles que deben aplicarse. La Organización
Mundial de la Salud (O.M.S.) es el organismo encargado del examen científico y médico de las
propuestas de clasificación en virtud de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes y
del Convenio sobre sustancias Sicotrópicas de 1971.
El minucioso trabajo de examinar las sustancias para su clasificación en la OMS depende del
Comité de Expertos en Farmacodependencia (CEF). El CEF se creó a raíz de una resolución en la
primera Asamblea Mundial de la Salud en 1948, y adquirió su nombre actual en 1968. El
Comité de Expertos se encarga de efectuar el examen de las sustancias propuestas para su
clasificación, y asesora al director general de la OMS sobre la recomendación que debería
trasladar a la CND.
La Convención de Ginebra de 1961 definió estupefaciente como «cualquiera de las sustancias
incluidas en las Listas I y II, naturales o sintéticas» y reconoce en su preámbulo que el uso
médico de los estupefacientes es indispensable para mitigar el dolor y que los Estados
firmantes del Tratado deben adoptar «las medidas necesarias para garantizar la disponibilidad
de estupefacientes con tal fin.
Asimismo, agrupó las sustancias en cuatro Listas, definidas en función del potencial adictivo, el
riesgo de uso indebido y el valor terapéutico de las sustancias que figuran en ellas.
Lista I: Sustancias que son muy adictivas o de probable uso indebido, y precursores que se
pueden convertir en estupefacientes que son igualmente adictivos y también de probable uso
indebido: cannabis, opio, heroína, metadona, cocaína, hoja de coca, oxicodona, LSD,MDMA ….
Lista II: Sustancias que son menos adictivas y cuyo uso indebido es menos probable que las de
la Lista I, aunque constituyen una amenaza grave para la salud pública, con un valor erapéutico
de bajo a moderado: codeína, anfetamina, metanfetamina, …
Lista III: Preparados que contienen una cantidad baja de estupefacientes, son poco
susceptibles de uso indebido y están exonerados de la mayoría de medidas de fiscalización
impuestas sobre las sustancias que contienen: <2,5 % codeína, <0,1 % cocaína.
Lista IV: Determinados estupefacientes también enumerados en la Lista I considerados como
«particularmente nocivos por sus propiedades adictivas» y con escaso o nulo valor
terapéutico: la heroína por ejemplo.
La actualización de las listas se realiza con una votación de la Comisión de Estupefacientes de
Naciones unidas a proposición del Comité de Expertos en Farmacodependencia de la
Organización Mundial de la Salud.
La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes se encarga de publicar la Lista
Amarilla, que contiene una versión actualizada de las drogas presentes en las listas de la
Convención, actualmente se listan 134 sustancias estupefacientes en dicha Lista Amarilla.
El 2 de diciembre de 2020 la Comisión de Estupefacientes decidió por mayoría simple (27 a
favor, 25 en contra, 1 abstención) de los 53 Estados miembros, retirar el cannabis y su resina
de la Lista IV de la Convención de 1961.
Por tanto, nos ceñiremos a la lista I a la hora de catalogar como estupefaciente al cannabis, su
resina y los extractos y tinturas de cannabis, independientemente de sus contenidos en THC, si
bien, la citada normativa no es de aplicación al cultivo de las plantas de cannabis con fines
industriales (destinado exclusivamente a la obtención de fibra, grano y semillas), según se
recoge en el artículo 28 de la Convención de 1961.
¿DÓNDE SE REGULAN LOS CANNABINOIDES CLASIFICADOS COMO PSICOTRÓPICOS?
En el Real Decreto 2829/1977, de 6 de octubre, que regulan las sustancias y preparados
medicinales psicotrópicos, así como la fiscalización e inspección de su fabricación,
distribución, prescripción y dispensación.
Ese R.D. enumera una serie de psicotrópicos y de preparados (especialidades farmacéuticas o
fórmulas magistrales) que las contienen, quedando prohibidos, incluso a los efectos de la Ley
de Contrabando, su uso, la fabricación, importación, exportación, tránsito, comercio,
distribución y tenencia. Así, deberá cualquier persona natural o jurídica que se dedique o
pretenda dedicarse a la fabricación de cualquier sustancia consignada en las Listas
enumeradas en este decreto deberán estar autorizadas e inscritas en un registro de la
Dirección General de Ordenación Farmacéutica.
Con respecto a su dispensación, dichas sustancias y preparados se realizará en las oficinas de
farmacia bajo prescripción mediante receta médica.
Reseñar que conforme al artículo 8 de la ley 17/1967, de 8 de abril por la que se actualizan las
normas vigentes sobre estupefacientes y adaptándolas a lo establecido en el convenio de 1961
de las Naciones Unidas, los cultivos de plantas de cannabis requieren de autorización previa
de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), excepto los cultivos
de plantas de cannabis destinados a fines industriales (exclusivamente destinados a la
obtención de fibra, grano y/o semilla) que carezcan del principio estupefaciente.
DISECCIÓN DE LA PLANTA DE CANNABIS
La planta de Cannabis sativa L. también es clasificada en dos subespecies principales:
- Cannabis sativa subsp. sativa (cáñamo): se utiliza principalmente para fines
industriales.
- Cannabis sativa subsp. indica (marihuana): se utiliza con fines médicos y recreativos.
Esta planta puede llegar a medir unos seis metros de altura en las condiciones más favorables,
siendo un vegetal dióico, es decir, que tiene plantas macho y hembra que crecen por separado.
El sexo de la planta se diferencia por el examen de las flores, las masculinas pueden apreciarse
a simple vista y se agrupan en racimos, y las femeninas son casi invisibles y se agrupan en
espigas, siendo lo importante que la planta femenina produce altos niveles de cannabinoides y
desarrolla flores (brotes) mientras que la planta masculina produce niveles bajos y desarrolla
sacos de polen con los que fertiliza a las plantas hembras.
LA PLANTA QUE PUEDE SOBREVIVIR EN CUALQUIER LUGAR
El cannabis es como ese amigo que prospera en cualquier situación. Ya crezca en las
montañas, en lo profundo del bosque o incluso en un cultivo hidropónico en tu apartamento,
esta planta es la mejor superviviente. Incluso se realizó en 2019 un experimento de cultivo de
cannabis para la obtención de CBD en la Estación Espacial Internacional. Los científicos
querían ver cómo reacciona este cannabinoide en condiciones extremas.
La planta se puede desgranar básicamente en raíz, tallo, ramas, hojas y flores, teniendo todas
ellas THC en mayor o menor proporción. Esta cantidad depende de múltiples factores,
especialmente de la forma de recolección y de cultivo pero teniéndose en cuenta las
diferentes sentencias judiciales basadas en la investigación farmacológica de la planta,
adquiere gran importancia saber que parte de la planta se encuentra fiscalizada (es decir, las
partes que se consideran prohibidas al estar consideradas como estupefacientes) y que partes
de la planta no se consideran fiscalizadas y por tanto de libre plantación, comercio y/o uso.
Si bien las flores de la planta es lo mas cotizado de la misma, el tallo adquiere también gran
importancia puesto que el cáñamo, la fibra textil que se extrae de la misma, se extrae de esta
parte.
Las hojas, de tipo abanico y dentadas, tendrán una morfología diferente atendiendo al tipo de
variedad de cannabis, existiendo hojas mas angostas que otras y hojas con más ápices o puntas
que otras.
Las partes fiscalizadas son las sumidades o también llamadas flores y por tanto, cualquier
sustancia cannabinoide que se obtengan de las mismas, incluidas las resinas procedente de
dichas sumidades. A estas partes de la planta se les considera estupefacientes al estar incluidas
en la lista I del Convenio de 1961.
Por tanto, se considerará como no fiscalizadas al resto de la planta: semillas, raíces, tallos y
hojas no unidas a sumidades.
Forma de consumo:
Fumada o inhalada: la forma habitual de consumo de cannábis es fumado, mezclado con
tabaco (hachís) o sólo (marihuana) en forma de cigarrillo, llamados porro, canuto, petardo..
también se puede fumar en pipas cortas y con cazoleta ancha. Otra forma de consumo es con
pipas de salón llamadas "argilas". El pie de estas pipas es un recipiente donde se coloca líquido
con el fin de humidificar el humo para que no dañe la garganta.
Oral o ingerida: la resina es introducida en los alimentos elaborando pasteles, caramelos, etc,
en ocasiones las hojas y los tallos son utilizados para la elaboración de productos destinados al
consumo alimentario(tortillas, empanadas...)
En función de la parte consumida y su forma de elaboración, podemos diferenciar la cantidad
de THC que incorporaremos a nuestro organismo:
- Marihuana: preparado con hojas secas y flores, que contiene entre 6 y 14% de THC
(actualmente en ocasiones puede superar este porcentaje).
- Hachís: preparado con la resina segregada por la planta de cánnabis o hirviendo esta
planta. Las tonalidades que presenta pueden variar dependiendo del origen de la
planta (verde oscuro tirando a marrón en Marruecos, negro del Líbano y Medio
Oriente, y negro como brea en Nepal). Contiene entre un 15 y un 30% de THC,
dependiendo de la variedad.
- Aceite de hachís: preparado mediante la destilación de la planta en disolventes
orgánicos. Dependiendo de la técnica y de los aparatos empleados en la destilación
puede llegar a alcanzar un 65% de contenido de THC.