Admin III
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Frente a esta postura se alzÛ Santi Romano, quien reivindicÛ el car·cter jurÌdico de las normas de organizaciÛn.
TambiÈn el Consejo de Estado francÈs utilizÛ el recurso contencioso, es decir, la infracciÛn de normas objetivas de
funcionamiento de la AdministraciÛn, entre las cuales se encuentran las que determinan la competencia de los
Ûrganos. En EspaÒa, las infracciones de estas normas fueron consideradas por las jurisdicciÛn contencioso-
administrativa como vicios de orden p˙blico.
En la actualidad es indiscutible la consideraciÛn jurÌdica de las normas, de tal modo que su infracciÛn puede originar
la nulidad radical, absoluta o de pleno derecho de los actos o acuerdos administrativos.
La AdministraciÛn P˙blica dispone de un conjunto de potestades que el ordenamiento jurÌdico le reconoce para
conseguir fines p˙blicos y satisfacer las necesidades colectivas, asÌ pues, es un poder para satisfacer las demandas
de los ciudadanos, debiendo respetar el porquÈ, el cÛmo, el cu·ndo y el cu·nto.
La potestad organizatoria se puede entender como aquel poder que le atribuye el ordenamiento jurÌdico a la
crear modificar o extinguir su propia estructura administrativa. Asimismo, la
AdministraciÛn para que pueda creer, -
potestad debe estar prevista y regulada en el ordenamiento, que es el que legitima su desarrollo y ejercicio.
Esta previsiÛn se hace a distintos niveles y con desigualdad densidad normativa; es el legislador el que pondera quÈ
rango debe tener la norma que prevea al Ûrgano y cu·l es su densidad normativa.
- El consejo de Estado se prevÈ en el artÌculo 107 CE, m·s ser· la LOCE la que precisa su organizaciÛn,
composiciÛn y competencias.
- ArtÌculo 98 CE, que regula al Gobierno
En un rango inferior, por medio de Ley Org·nica o de simple Ley ordinaria se regulan Ûrganos estatales,
autonÛmicos o locales con distinto nivel de densidad normativa.
Por lo que se refiere a la potestad organizatoria de las Comunidades AutÛnomas se siguen los mismos criterios. En
la esfera local, en cambio, la potestad organizatoria tiene singularidades propias; ello se debe a:
- El car·cter bifronte, que impide ser concebida como intracomunitaria o extracomunitaria, es decir, se -
La potestad organizatoria debe seguir fielmente los requisitos de forma previstos en el Ordenamiento JurÌdico. En
este extremo hay que destacar que:
- Existen principios constitucionales de naturaleza organizativa que deben ser rigurosamente respetados,
artÌculo 103 CE.
• Eficacia
• JerarquÌa
• DescentralizaciÛn
• DesconcentraciÛn
• CoordinaciÛn
- Reserva de Ley, artÌculo 103.2 CE, seÒalando que los Ûrganos de la AdministraciÛn del Estado son creados,
regidos y coordinados de acuerdo con la ley.
- No se pueden crear nuevos Ûrganos que suponga duplicaciÛn de otros ya existentes si al mismo tiempo no
se suprime o restringe debidamente la competencia de estos, artÌculo 5.4 40/2015.
- La creaciÛn de cualquier Ûrgano administrativo exigir· el cumplimiento de:
• DeterminaciÛn de su forma de integraciÛn en la AdministraciÛn P˙blica de que se trate y de su
dependencia jer·rquica.
• DelimitaciÛn de sus funciones y competencias.
• DotaciÛn de crÈditos necesarios para su puesta en marcha y funcionamiento.
El concepto de Ûrgano ha estado enmaraÒado por distintos factores, ya que el propio legislado no ha estado
acertado a la hora de definir, fijar y dar sentido al concepto.
La teoría del órgano se afirmó a raíz del dogma de la “personalidad jurídica del Estado”, como se imputaba a éste
la actividad de las personas que act˙an en su nombre. Abandonada la teorÌa de la representaciÛn, se impuso por
fuerza la llamada teorÌa organicista por el autor germano Otto Von Gierke, en la cual desaparece la dualidad entre
el ente persona y el titular del Ûrgano, de tal manera que el servidor p˙blico no es alguien ajeno o distinto de la
AdministraciÛn, sino una parte de ella. AsÌ, por ejemplo, el artÌculo 15 40/2015 diferencia los Ûrganos superiores de
los Ûrganos directivos (artÌculo 55.3) y distingue propiamente los Ûrganos administrativos, artÌculo 5.1 40/2015.
Sin embargo, hay que partir de la base de la necesidad objetiva que la AdministraciÛn tiene de dividir el trabajo,
profesionalizar el desarrollo de este y establecer reglas uniformes para poder realizar sus funciones.
AsÌ pues, se puede considerar a un Ûrgano como aquella unidad administrativa, creada y regulada por el
ordenamiento, a la cual se le atribuyen unas concretas competencias y a la que se dota de los necesarios elementos
personales, materiales y econÛmicos. No obstante, el artÌculo 15 40/2015 adopta un concepto m·s estricto,
considerando como tal las unidades administrativas a las que se le atribuye funciones que tengan efecto jurÌdico
frente a terceros, o cuya actuaciÛn tenga car·cter preceptivo.
En la AdministraciÛn General del Estado la creaciÛn de Ûrgano unipersonales o colegiados debe observar lo que
establece la CE y la LRJSP 2015 y la Ley del Gobierno.
La creaciÛn y supresiÛn de SecretarÌas de Estado se hace tambiÈn por Real Decreto del presidente del Gobierno,
artÌculo 57.3 40/2015; pero la creaciÛn, modificaciÛn y supresiÛn de SubsecretarÌas, SecretarÌas Generales,
SecretarÌas Generales Superiores… se hace por Real Decreto del Consejo de Ministros.
Por otro lado, los Ûrganos de nivel inferior a SubdirecciÛn General se crean, modifican y suprimen por Orden del
Ministerio respectivo, previa autorizaciÛn del Ministerio de Hacienda y Administraciones P˙blicas, artÌculo 59.2
40/2015, y las unidades que no tengan la consideraciÛn de Ûrganos se crean, modifican y suprimen a travÈs de las
relaciones de puestos de trabajo, artÌculo 59.3 40/2015.
Sin embargo, hay supuestos que para crear Organismos o Entidades se necesita Ley formal, como acontece con los
Organismos autÛnomos y las Entidades P˙blicas empresariales. No obstante, cabe inferir lo siguiente:
- La relevancia que el ordenamiento le confiere al Presidente del Gobierno para definir la organizaciÛn.
- La relevancia que tiene el Ministerio de Hacienda.
- La distinta tipologÌa de Ûrganos, la mayorÌa de los cuales mantienen una relaciÛn jer·rquica.
En los Estatutos de AutonomÌa, la AdministraciÛn P˙blica se ubica en el seno del Poder Ejecutivo, asÌ pues, la
potestad organizatoria de las Comunidades AutÛnomas implica que pueden crear, modificar o suprimir Ûrganos y
les habilita para conformar libremente la estructura org·nica de su aparato organizativo.
En la AdministraciÛn Local la potestad organizatoria (artÌculo 4.1 40/2015) se desarrolla con caracteres propios, de
tal manera que hay un conjunto de Ûrganos b·sicos que se regulan por la legislaciÛn estatal y otros Ûrganos
complementarios que se pueden prever y regular tanto en la legislaciÛn autonÛmica sobre rÈgimen local como en
los propios reglamentos org·nicos locales.
El ordenamiento jurÌdico administrativo prevÈ una gran cantidad de clases de Ûrganos que deriva de las necesidades
que impone la realidad organizativa actual. Por ello hay Ûrganos con distinta estructura, competencias o formas de
integraciÛn en la estructura de la AdministraciÛn P˙blica.
• Seg˙n el alcance territorial de su competencia: Ûrganos centrales, que extienden su competencia en todo
el territorio nacional; y Ûrganos regionales o locales, que circunscriben su ·mbito competencial a la
Comunidad AutÛnoma.
• Por el alcance material de sus competencias: Ûrganos con competencia general y Ûrganos con competencia
sectorial.
• Por la naturaleza de las funciones o competencias que desarrolla: Ûrganos activos, Ûrganos consultivos y
Ûrganos de control.
• Por el sometimiento al principio de jerarquÌa o no: Ûrganos sujetos a la jerarquÌa administrativa, que son
los tÌpicos de la AdministraciÛn General del Estado y de las Administraciones de las Comunidades
AutÛnomas; y Ûrganos no sometidos a jerarquÌa.
• Por la estructura interna o n˙mero de miembros: Ûrganos unipersonales, aquellos que tienen un ˙nico
↑
Parten de la máxima napoleónica según la cual “deliberar es función de muchos, y decidir es de uno solo”. Sin
embargo, estos Ûrganos suelen ser m·s lentos e ineficaces que los Ûrganos unipersonales.
El legislador, en este caso, debe ponderar con acierto cuando debe crear un Ûrgano de este tipo y cuando lo
procedente es crear un Ûrgano unipersonal, m·s capaz de una gestiÛn r·pida y eficaz.
En la actualidad la Ley 40/2015 regula los Ûrganos colegiados, m·s distingue los Ûrganos colegiados de las distintas
Administraciones P˙blicas (artÌculos 15 y 18) de los Ûrganos colegiados de la AdministraciÛn General del Estado.
Por otra parte, es necesario seÒalar que estas normas no son aplicables a los Ûrganos de gobierno de las distintas
Administraciones, y que, adem·s, con respecto a los Ûrganos colegiados con particiÛn de organizaciones sociales o
compuestos por representantes de distintas Administraciones, la Ley permite que establezcan sus propias normas
de funcionamiento. AsÌ pues, el Ûrgano colegiado se compone de un Presidente, un Secretario y del resto de los
miembros.
El Presidente representa al Ûrgano, acuerda la convocatoria de las sesiones ordinarias y extraordinarias y fija el
orden del dÌa, preside las sesiones, modera los debates y suspende, en su caso, las sesiones por causas justificadas.
TambiÈn se le confiere voto dirimente, excepto cuando se trate de Ûrganos en los que estÈn representados
intereses sociales u otras Administraciones, salvo que lo establezcan en sus propias normas, artÌculo 15.2 40/5015.
No obstante, el Presidente del Ûrgano no es el superior jer·rquico por el mero hecho de serlo, sino que el
ordenamiento jurÌdico le confiere estas competencias en orden a mantener el adecuado funcionamiento de dicho
Ûrgano.
En caso de vacante, ausencia o enfermedad, el presidente puede ser sustituido por el Vicepresidente y, en su
defecto, por el miembro de mayor jerarquÌa, antig¸edad y edad, por este orden, norma no aplicable a los Ûrganos
del artÌculo 15.2 40/2015, que deben contar con su propio rÈgimen de sustituciÛn.
Por su parte, el Secretario ocupa un papel central, puede ser miembro o no del Ûrgano colegiado; cuando no sea
miembro, tiene voz pero no voto. Al Secretario le corresponder· velar por la legalidad formal y material de las
actuaciones del Ûrgano colegiado, certificar las actuaciones del mismo y garantizar que los procedimientos y las
reglas de constituciÛn y adopciÛn de acuerdos son respetadas.
- Asistir a las reuniones con voz y sin voto, y con voz y voto si la SecretarÌa del Ûrgano le ostenta miembro del
mismo.
- Efectuar la convocatoria de las sesiones del Ûrgano por orden del Presidente, sÌ como las citaciones a sus
miembros.
- Recibir los actos de comunicaciÛn de los miembros con el Ûrgano.
- Preparar el despecho de los asuntos, redactar y autorizar las actas de las sesiones.
- Expedir certificaciones de las consultas, dict·menes y acuerdos adoptados.
En tercer lugar, est·n los restantes miembros del Ûrgano colegiado, que disponen de un conjunto de derecho que
recoge el artÌculo 19.3 40/2015, tales como:
- Recibir con antelaciÛn mÌnima de dos dÌas la convocatoria de las reuniones con el orden del dÌa y la
informaciÛn sobre los asuntos que figuren en el orden del dÌa.
- Participar en los debates de las sesiones.
- Ejercer su derecho al voto y formular voto particular, asÌ como expresar el sentido de su voto y los motivos
que lo justifiquen. AsÌ pues, no podr·n abstenerse de las votaciones quienes, por su cualidad de autoridades
o personal al servicio de las Administraciones P˙blicas, tengan la condiciÛn de miembros natos de Ûrganos
colegiados, en virtud del cargo que desempeÒan.
- Formular ruegos y preguntas.
- Obtener la informaciÛn precisa para cumplir las funciones asignadas.
Sin embargo, los miembros de los Ûrganos colegiados que se abstengan o voten en contra de un acuerdo quedan
exentos de la responsabilidad que pudiera derivarse de los mismos.
En los casos de ausencia o de enfermedad y, en general, cuando concurra alguna causa justificada, los miembros
titulares del Ûrgano colegiado ser·n sustituidos por los suplentes si los hubiere. Pero cuando se trate de Ûrganos
del artÌculo 15 40/2015 las organizaciones representativas de intereses sociales podr·n sustituir a sus miembros
&
El rÈgimen de convocatorias, la validad constituciÛn, las deliberaciones y la adopciÛn de los acuerdos deben
realizarse siguiendo las pautas legales para poder tener validez y eficacia.
La Ley establece que todos los Ûrganos colegiados se podr·n constituir, convocar, celebrar sus sesiones, adoptar
acuerdos y remitir actas de forma presencial o a distancia, salvo que su reglamento interno recoja expresamente
lo contrario, artÌculo 17.1 40/2015.
La convocatoria se deber· convocar formalmente a los miembros, con una antelaciÛn mÌnima de dos dÌas, artÌculo
19.3 40/2015, y salvo que no resulte posible, ser·n remitidas a travÈs de medios electrÛnicos haciendo constar en
la misma el orden del dÌa junto con la documentaciÛn necesaria para su deliberaciÛn. Cabe seÒalar que los Ûrganos
podr·n establecer su propio rÈgimen de convocatorias si no est· previsto en sus normas de funcionamiento.
En cuanto a la constituciÛn valida del Ûrgano es necesario que asistan, de forma presencial o a distancia, el
Presidente y el Secretario o, en su caso, quienes le suplan, y la de al menos la mitad de sus miembros, aunque para
la v·lida constituciÛn de los Ûrganos colegiados previstos en el artÌculo 15.2 40/2015, el Presidente podr· considerar
v·lidamente, constituido el Ûrgano, a efectos de celebraciÛn de la sesiÛn, si asisten los representantes de las
Administraciones P˙blicas y de las organizaciones representativas de intereses sociales a los que se haya atribuido
la condiciÛn de portavoces.
Las deliberaciones y acuerdos deben circunscribirse al orden del día. Así dispone el artículo 17.4 “no podrá ser
objeto de deliberaciÛn o acuerdo ning˙n asunto que no figure incluido en el orden del dÌa, salvo que asistan todos
los miembros del Ûrgano colegiado y sea declarada la urgencia del asunto por el voto favorable de la mayorÌa.
De cada sesiÛn debe levantarse acta por el Secretario, si bien tambiÈn puede grabarse. Dicha acta especificar· los
asistentes, el orden del dÌa de la reuniÛn, las circunstancias de lugar y tiempo en el que se ha celebrado, los puntos
principales de las deliberaciones, asÌ como el contenido de los acuerdos. Por otro lado, el acta podr· aprobarse en
la misma reuniÛn o en la inmediata siguiente. Esta aprobaciÛn tiene un alcance meramente declarativo en orden a
propiciar que el propio Ûrgano supervise su actividad.
El acta es tÈcnicamente un acto de tr·mite y, por lo tanto, no es susceptible de impugnaciÛn autÛnoma, pero es
claro que los vicio o defectos que pueda contener pueden ser invocados cuando los sujetos legitimados impugnes
el acuerdo del Ûrgano colegiado.
TEMA 2. RELACIONES INTERADMINISTRATIVAS Y RELACIONES INTER”RGANICAS
1.- Relaciones interadministrativas: La descentralizaciÛn y la delegaciÛn interadministrativa.
1.1.- AproximaciÛn al concepto de descentralizaciÛn
Desde el punto de vista tÈcnico, la descentralizaciÛn alude a las relaciones que existen entre el poder central y las
demarcaciones territoriales.
Las relaciones interadministrativas son el resultado del aumento de la descentralizaciÛn; debido al reconocimiento
y garantÌa de la autonomÌa de las C.C.A.A y de las entidades locales hoy las Administraciones mantienen
‘’relaciones’’. Por ello, la relación administrativa es aquella que se desarrolla entre Administraciones Públicas.
De la regulación actual (LRJSP’15) es preciso destacar: 1) El principio general de colaboración inherente al modelo
de Estado implantado por nuestro ordenamiento y 2) los instrumentos de colaboraciÛn reconocidos.
La colaboraciÛn es un deber que se encuentra implÌcito en la propia esencia de la forma de organizaciÛn territorial
del Estado.
Por lo que se refiere a España, el artículo 140.1 LRJSP’15 dispone que las relaciones interadministrativas deben
desarrollarse conforme a los principios de lealtad institucional, adecuaciÛn al orden de distribuciÛn de
competencias y colaboraciÛn, entendido como el deber de actuar con el resto de Administraciones P˙blicas para el
logro de fines comunes.
Ha de tenerse en cuenta que las competencias de las otras Administraciones constituyen un lÌmite
que no se puede franquear.
La ley 30/1992, prevÈ que las administraciones deber·n facilitar a las otras Administraciones la informaciÛn
que precisen. Es un deber que debe ejercerse con las debidas garantÌas.
Adem·s, esa dimensiÛn positiva habilita para requerir la asistencia econÛmica, tÈcnica o jurÌdica. TambiÈn
implica el auxilio para la ejecuciÛn de sus actos que hayan de realizarse o tengas efectos fuera de sus
respectivos ·mbitos territoriales.
Este deber de colaboraciÛn se lleva a cabo a travÈs de la tÈcnica del requerimiento, que es el mecanismo
para hacer efectivo con carácter ordinario o normal el deber recíproco de auxilio (art. 141.2 LRJSP’15).
El mismo artÌculo aÒade que la asistencia y colaboraciÛn requerida sÛlo podr· negarse cuando el organismo
o la entidad del que se solicita no estÈ facultado para prestarla, no disponga de medios suficientes para ello
o cuando, de hacerlo, causar· un perjuicio grave o cuando la informaciÛn solicitada tenga car·cter
confidencial. La negativa a prestar la asistencia se comunicar· aproximadamente a la AdministraciÛn
solicitante.
La formalizaciÛn de relaciones de cooperaciÛn requerir· la aceptaciÛn expresa de las partes. El art. 144 refiere
tÈcnicas de cooperaciÛn, como la participaciÛn en Ûrganos, la prestaciÛn de medios materiales, econÛmicos o
personales, la cooperaciÛn interadministrativa para la aplicaciÛn coordinada de la normativa reguladora, la emisiÛn
de informes no preceptivos o la cooperaciÛn en materia patrimonial o cualquier otra prevista en la Ley.
La LRJSP’15 regula concretos instrumentos de colaboración, no se puede decir que constituyan un ‘numerus
clausus’.
Por otro lado, la LRJSP’15 dispone que los órganos de cooperación en los que participe la Administración General
del Estado deber·n inscribirse en el Registro Estatal de ”rganos e instrumentos de CooperaciÛn para que resulte
v·lida su sesiÛn constitutiva (art. 145.3).
- La conferencia de presidentes
Concepto: El art. 146 LRJSP’15 la configura como un órgano de cooperación multilateral entre el Estado y
las CCAA, integrada por los presidentes del Gobierno.
Objeto: La deliberaciÛn de asuntos y la adopciÛn de acuerdos de interÈs para el Estado y las CCAA.
Asistencia: Est· asistida por un ComitÈ preparatorio del que forman parte un Ministro del Gobierno y un
Consejero de cada CCAA.
Se re˙nen Ministros con competencia en un determinado sector para tratar asuntos comunes y proponer
soluciones con diverso alcance.
Concepto: La Conferencia sectorial es un Ûrgano de encuentro de tipo mixto – Estado y CCAA- , que tiene
por objeto el examen y la discusiÛn de problemas comunes y la adopciÛn de criterios y lÌneas de actuaciÛn
para tratar de resolverlos. Tiene composiciÛn multilateral y ·mbito sectorial y se rige por la normativa
general.
La creaciÛn de una Conferencia Sectorial puede ser por medio de una ley, pero tambiÈn es posible por
acuerdos o reales decretos del Gobierno.
CaracterÌsticas:
Al ser un Ûrgano de encuentro lo convoca el Ministro o Ministros que tengan competencia sobre la materia.
Recomendaciones. Tienen por & finalidad expresar la opiniÛn de la Conferencia sobre un asunto que se
somete a su consulta. Los miembros de la Conferencia se comprometen a orientar su actuaciÛn en esa
materia de conformidad con lo previsto en la recomendaciÛn salvo quienes hayan votado en contra. Si
alg˙n miembro se aparta de la recomendaciÛn, motivarlo e incorporar dicha justificaciÛn en el
correspondiente expediente.
La LRJSP’15 en su art. 147.2 se refiere a otros órganos de cooperación multilateral que deber·n inscribirse
tambiÈn en el Registro ElectrÛnico estatal de ”rganos e Instrumentos de CooperaciÛn para su v·lida
constituciÛn.
Se trata de Ûrganos de cooperaciÛn de composiciÛn bilateral que ejercen funciones de consulta y adopciÛn
de acuerdos que tengan por objeto la mejora de la coordinaciÛn entre las respectivas Administraciones.
Las decisiones adoptadas en este tipo de Ûrganos revestir·n la forma de Acuerdos y ser·n de obligado
cumplimiento, cuando asÌ se prevea expresamente, para las dos Administraciones que lo suscriban.
Es una colaboraciÛn voluntaria que adem·s no puede afectar ni a las competencias del Estado ni a otras
CCAA.
Son Comisiones de composiciÛn multilateral entre Administraciones cuyos territorioa sean coincidentes o
limÌtrofes.
Sus funciones son las de mejorar la coordinaciÛn, evitar duplicidades o mejorar la eficiencia y calidad de los
servicios. Podr·n estar formadas por representantes de la AdministraciÛn General del Estado y de las
Entidades locales o bien por representantes de la AdministraciÛn del Estado, de las CCAA y de las Entidades
locales.
&
Las decisiones adoptadas revestir·n la forma de Acuerdos, que ser·n certificados en actas y ser·n de
obligado cumplimiento para las Administraciones que los suscriban.
Concepto: son convenios los acuerdos con efectos jurÌdicos adoptados por las Administraciones P˙blicas,
los organismos p˙blicos y entidades de derecho p˙blico vinculados o dependientes o las Universidades
p˙blicas entre sÌ o con sujetos de derecho privado para un fin com˙n.
Objeto: indica que pueden tener por objeto aportaciones financieras, instrumentar las subvenciones,
delegaciones de competencias, creaciÛn de una organizaciÛn com˙n, etc.
Sujetos: las Administraciones y organismos o entidades p˙blicas y los sujetos de derecho privado.
Podr·n celebrar convenios los titulares de los Departamentos Ministeriales y los Presidentes o Directores
de dichos organismos p˙blicos o entidades.
Los convenios se acompaÒan de una memoria justificativa donde se analice su necesidad y oportunidad, su
impacto econÛmico, el car·cter no contractual de la actividad, asÌ como el cumplimiento de lo previsto en
la propia LRJSP’15. Además, en el caso de la AdministraciÛn General del Estado se requiere el informe del
servicio jurÌdico, cualquier otro informe preceptivo y la autorizaciÛn previa del Ministro de Hacienda y
Administraciones P˙blicas.
Reglas:
1. Los convenios deber·n tener una duraciÛn determinada que no podr· ser superior a cuatro aÒos,
salvo que se prevea un plazo superior.
2. Los firmantes podr·n acordar la prÛrroga, que deber· ser comunicada al Registro ElectrÛnico
estatal de Ûrganos e instrumentos de cooperaciÛn.
Clases:
• Convenios interadministrativos
• Convenios intraadministrativos
• Convenios firmados por una AdministraciÛn P˙bica y un sujeto de Derecho Privado
• Convenios no constitutivos ni de Tratado Internacional ni Acuerdo internacional administrativo ni
Acuerdo internacional no normativo
Los convenios no podr·n tener por objeto prestaciones propias de los contratos.
- Los consorcios
Concepto: Son entidades de derecho p˙blico, con personalidad jurÌdica propia y diferenciada, creadas por
varias Administraciones P˙blicas o entidades integrantes del sector p˙blico institucional, entre sÌ o con
participaciÛn de entidades privadas, para el desarrollo de actividades de interÈs com˙n a todas ellas dentro
del ·mbito de sus competencias.
CreaciÛn: La creaciÛn se produce mediante convenio suscrito por las Administraciones, organismos p˙blicos
o entidades particulares, pero en los que participe la AdministraciÛn General del Estado o sus organismos
p˙blicos y entidades vinculadas se requerir· que la creaciÛn se autorice por ley, y que el convenio de
creaciÛn precisar· de autorizaciÛn previa del Consejo de Ministros.
Del convenio formar·n parte los estatutos, un plan de actuaciÛn y una proyecciÛn presupuestaria trienal,
adem·s del informe preceptivo favorable del Ministerio de Hacienda y Administraciones P˙blicas. Ser·n
objeto de publicaciÛn en el BOE.
Tienen forma de Acuerdo de la Conferencia Sectorial y se publicar·n en el BOE. Dicho acuerdo deber·
especificar:
CaracterÌsticas:
➢ Control de legalidad. Tiene por objeto comprobar si la AdministraciÛn P˙blica act˙a conforme a Derecho.
➢ Control de oportunidad. Tiene por finalidad verificar el acierto de una determinada decisiÛn o actuaciÛn.
➢ Control org·nico. Es el que se desarrolla en el ·mbito de las relaciones entre Ûrganos, y que se manifiesta
en el uso de las potestades inherentes a la jerarquÌa administrativa.
➢ Control de eficacia y control de eficiencia. Implica verificar la utilizaciÛn de los recursos asignados a una
actuaciÛn.
➢ Control preventivo o sucesivo a posteriori. El primero trata de verificar previamente la adecuaciÛn a la
legalidad de una determinada actuaciÛn; mientras que, el control posterior es el que se act˙a despuÈs de
ejecutar la actuaciÛn o de dictar el acto o acuerdo.
➢ Control permanente o espor·dico 2
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➢ Control interno o externo. Seg˙n lo haga la propia AdministraciÛn o se realice por Ûrganos externos a la
AdministraciÛn P˙blica.
3.- La coordinaciÛn
Seg˙n el TC, la coordinaciÛn implica la fijaciÛn de medios y tÈcnicas de relaciÛn que hagan posible la informaciÛn
recÌproca, la homogeneidad tÈcnica en determinados asuntos y la acciÛn conjunta de las Administraciones P˙blicas
coordinadoras y coordinadas. Por otro lado, el Alto Tribunal también declaró que la coordinación implica ‘’cierto
poder directivo’’ en virtud del cual el ente coordinador ostenta una cierta superioridad sobre el coordinado.
➢ Clases de coordinaciÛn
- CoordinaciÛn interorg·nica. Es la que se lleva a cabo en el seno de una misma AdministraciÛn de
unos Ûrganos sobre otros. En virtud de ella los Ûrganos superiores pueden dirigir y coordinar a los
inferiores.
- CoordinaciÛn del Estado y de las Comunidades AutÛnomas sobre provincias, islas y municipios.
Se trata de compatibilizar la autonomÌa que tienen las entidades locales con las facultades inherentes a la
coordinaciÛn por lo que:
La coordinaciÛn debe preverse por una Ley estatal o autonÛmica, la cual deber· precisar las condiciones y los lÌmites
de la coordinaciÛn, asÌ como las modalidades de control que se reserven las Cortes Generales o las correspondientes
Asambleas legislativas de las Comunidades AutÛnomas.
El art. 10.3 y 4 LRBRL, seÒala que la coordinaciÛn tendr· por objeto asegurar el cumplimiento de la legislaciÛn de
estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, y ser· compatible con la autonomÌa de las entidades locales.
La coordinaciÛn se lleva a cabo a travÈs de los planes sectoriales, que fijan objetivos y prioridades de la acciÛn
p˙blica en una determinada materia o sector. Por otro lado, en aquellos casos en que la naturaleza de la actividad
haga muy difÌcil una asignaciÛn diferenciada y se realizar· a travÈs del otorgamiento al Estado o la Comunidad
AutÛnoma de la decisiÛn final de un procedimiento en el cual estÈ asegurada la participaciÛn de las entidades
locales (art. 62 LRBRL).
Tanto la ConstituciÛn como la doctrina del TC sientan las bases tÈcnico – jurÌdicas para aplicar la coordinaciÛn sobre
las Comunidades AutÛnomas cuando ello sea procedente para tutelar los intereses p˙blicos en juego.
La coordinaciÛn es necesaria para dar coherencia, y la puede llevar a cabo la AdministraciÛn General del Estado
sobre distintas Administraciones, y debe estar prevista en la ConstituciÛn y en el resto del o.j. En este contexto, el
TC ha declarado que la justificaciÛn de la coordinaciÛn sobre las CCAA tiene distintos motivos.
Se distinguen:
Los conflictos que se pueden mantener entre el Estado y las Comunidades AutÛnomas pueden ser positivos o
negativos.
- Conflictos positivos
Competencia: ”rganos ejecutivos superiores del Estado o de las Comunidades AutÛnomas con relaciÛn a normas,
actos o resoluciones.
Procedimiento: el Ûrgano que entiende que tiene la competencia atribuida por el ordenamiento se dirige al Ûrgano
presuntamente invasor de la competencia para que derogue o anule la norma, acto o acuerdo administrativo.
Plazo: El requerimiento debe hacerse en un plazo de 2 meses contados desde la publicaciÛn de la norma o
notificaciÛn del acto o acuerdo administrativo.
”rgano requerido: Si no contesta en el plazo de 1 mes o lo hace en un sentido negativo, el requirente podr· plantear
el conflicto ante el Tribunal Constitucional, que resolver· tras oÌr a las partes en el plazo de 15 dÌas al tÈrmino del
plazo para las alegaciones.
Estado: Si el conflicto positivo es suscitado por el Estado, el previo requerimiento no es obligatorio precisamente si
invoca el citado art. 161.2 CE, que produce autom·ticamente la suspensiÛn de la disposiciÛn o resoluciÛn recurrida,
la cual deber· ser ratificada en un plazo no superior a 5 meses por el Tribunal Constitucional.
- Conflictos negativos
Competencia: ”rganos ejecutivos superiores del Estado o de las Comunidades AutÛnomas por una omisiÛn (no -
Procedimiento: Un particular presenta una solicitud ante la Comunidad AutÛnoma o ante la AdministraciÛn General
del Estado, y Èstas se declaran incompetentes; entonces el particular, despuÈs de agotar la vÌa administrativa y
mantener la administraciÛn su incompetencia, podr· acudir presentando demanda, dentro del mes siguiente a la
notificaciÛn, al Tribunal Constitucional, que deber· resolver tras practicar los tr·mites pertinentes.
Plazo: Cuando el Tribunal Constitucional dicte sentencia, los plazos administrativos agotados se entender·n
nuevamente abiertos a partir de la publicaciÛn de la sentencia.
Gobierno: Cabe que el conflicto negativo se plantee por el Gobierno sin necesidad de concurrir interesado. En este
supuesto, la declaraciÛn de incompetencia se entender· implÌcita por simple inactividad.
En cuanto a los conflictos que se susciten entre entidades locales, se resuelven por las Comunidades AutÛnomas o
por el Estado, previa audiencia de las Comunidades AutÛnomas, sin perjuicio de la impugnaciÛn ante la jurisdicciÛn
contencioso – administrativa.
- JerarquÌa
DefiniciÛn: es el poder que tienen los Ûrganos superiores para dirigir a los situados en la escala inferior de la
estructura administrativa.
Condiciones:
a) Posibilidad de dar impulso y direcciÛn de la actividad de los Ûrganos inferiores a travÈs de normas e
instrucciones.
b) Poder de inspecciÛn, vigilancia y control sobre la actividad de los Ûrganos inferiores
c) Facultad de anular los actos o acuerdos del Ûrgano inferior
d) Facultades disciplinarias
e) Posibilidad de delegar o avocar competencias de Ûrganos inferiores
f) Competencia para resolver conflictos entre Ûrganos inferiores
g) Obediencia a las Ûrdenes de los superiores
- Competencia Ordenamento jurídico
E
DefiniciÛn: es el conjunto de potestades o funciones que el o.j. le atribuye a cada Ûrgano o ente, y que le permite
actuar en un determinado sector conforme a derecho.
Cláusulas ‘’de cierre’’: El o.j. tiene imperfecciones que deben ser resueltas con arreglo a unas cl·usulas de cierre,
así el art. 8.3 LRJSP’15 dispone que ‘’ Si alguna disposición atribuye la competencia a una Administración, sin
especificar el Ûrgano que debe ejercerla, se entender· que la facultad de instruir y resolver los expedientes
corresponde a los Ûrganos inferiores competentes por razÛn de la materia y del territorio. Si existiera m·s de uno,
la facultad corresponder· al superior jer·rquico com˙n de estos.
CaracterÌsticas:
ClasificaciÛn tripartita:
i. Competencia jer·rquica. Supone atribuir a Ûrganos superiores e inferiores las funciones. Las m·s
importantes a los superiores y las menos relevantes a los inferiores.
ii. Competencia territorial. Implica que se distribuyen las funciones en razÛn del ·mbito territorial del Ûrgano.
iii. Competencia material u objetiva. Comporta distribuir las funciones tomando como base la divisiÛn de
materias o sectores de la acciÛn p˙blica.
Sin embargo, esta trilogÌa es incapaz de dar respuesta a las m˙ltiples variaciones que ha experimentado el sistema
jurÌdico. AsÌ, debe aludirse a las competencias exclusivas, compartidas o concurrentes, competencias b·sicas y de
desarrollo o, para las Entidades locales, de competencias propias, delegadas o encomendadas.
Cabe hablar tambiÈn de competencia alternativa o subsidiaria, que es aquella que se les atribuye a dos o m·s
Ûrganos, pero de forma excluyente, porque solo interviene el segundo cuando no lo hace el primero.
6.- La desconcentraciÛn
Por virtud de la desconcentraciÛn se trasladan competencias de forma permanente de un Ûrgano superior a otro
inferior de una misma administración (art. 8.2 LRJSP’15).
Se caracteriza por:
Es una operaciÛn en virtud de la cual se traslada el ejercicio de una competencia de un Ûrgano a otro, sea inferior
o no.
Debe respetar los siguientes requisitos:
• Los asuntos que se refieren a relaciones con la Jefatura del Estado, la Presidencia del Gobierno de la NaciÛn,
las Cortes Generales, las Presidencias de los Consejos de Gobierno de las CCAA y las Asambleas Legislativas
de las CCAA.
• La adopciÛn de disposiciones de car·cter general
• La resoluciÛn de recursos en los Ûrganos administrativos que hayan dictado los objetos de recurso
• Las materias en que asÌ se determine por norma con rango de ley.
TambiÈn es preciso seÒalar que salvo autorizaciÛn expresa de una Ley, no podr·n delegarse competencias que se
ejerzan por delegaciÛn.
No podr· delegarse la competencia para resolver un procedimiento una vez que en el correspondiente
procedimiento se haya emitido un dictamen o informe preceptivo acerca del mismo. Adem·s, no se pueden delegar
las competencias en bloque de un Ûrgano, ni las competencias futuras ni las que pertenecen a otro Ûrgano.
En cuanto a la forma y efectos de la delegaciÛn, en el ·mbito de la AdministraciÛn General del Estado, la delegaciÛn
de competencias deber· ser aprobada previamente por el Ûrgano ministerial de quien dependa el Ûrgano delegante
y en el caso de los organismos p˙blicos o entidades vinculadas por el organismo m·ximo de direcciÛn. Cuando se
trate de Ûrganos no relacionados jer·rquicamente ser· necesaria la aprobaciÛn previa del superior com˙n si ambos
pertenecen al mismo Ministerio, o del Ûrgano superior de quien dependa el Ûrgano delegado, si pertenecen a
distintos ministerios.
Los actos que dicte se considerar·n dictados por el Ûrgano delegante, es necesario tener en cuenta para interponer
los correspondientes recursos.
Por último, la LRJSP’15 permite una delegación intersubjetiva que consiste que una Administración territorial puede
delegar en otros entes p˙blicos de car·cter instrumental o no territorial vinculados o dependientes. En este caso la
-
delegaciÛn deber· ser previamente aprobada por los Ûrganos de los que dependen el Ûrgano delegante y el Ûrgano
delegado, o aceptada por este ˙ltimo cuando sea el Ûrgano m·ximo de direcciÛn del organismo p˙blico o entidad
vinculado o dependiente.
- La avocaciÛn
La LRJSP’15 dispone que los órganos superiores podrán avocar para sí el conocimiento de asuntos cuya resolución
corresponda a sus Ûrganos administrativos dependientes, cuando circunstancias de Ìndole tÈcnica, econÛmica,
social, jurÌdica o territorial lo hagan conveniente.
El art. 13 LRJSP’15 establece que los titulares de los órganos administrativos podrán ser suplidos temporalmente. Y
si no se designa suplente, la competencia del Ûrgano administrativo se ejercer· por quien designe el Ûrgano
administrativo inmediato superior de quien dependa.
CaracterÌsticas:
- La delegaciÛn de firma
Art. 12 LRJSP’15 establece que los titulares de los órganos administrativos podr·n delegar la firma de sus
resoluciones y actos administrativos en los titulares de los Ûrganos o unidades administrativas que de ellos
dependan.
En las resoluciones y actos que se firmen por delegaciÛn se har· constar esta circunstancia y la autoridad de
procedencia.
El Tribunal Constitucional ha declarado que este artÌculo opera como medida de ˙ltimo recurso del Estado ante una
situaciÛn de incumplimiento de una determinada Comunidad AutÛnoma, que no ha adoptado, las medidas
oportunas para corregir la desviaciÛn en la que ha incurrido.
AsÌ, el Ûrgano administrativo que se estime incompetente para la resoluciÛn de un asunto remitir· directamente al
Ûrgano que considere competente. El Ûrgano que recibe el expediente decidir· en el plazo de 10 dÌas y, en su caso,
de considerarse incompetente, remitir· acto seguido el expediente con su informe al superior jer·rquico com˙n.
En los conflictos positivos, el Ûrgano que se considere competente requerir· al que conozca del asunto, quien
suspender· el procedimiento por un plazo de 10 dÌas. Si dentro de dicho plazo acepta el requerimiento, remitir· el
expediente al Ûrgano requirente. En caso de considerarse competente, remitir· acto seguido las actuaciones al
superior jer·rquico com˙n.
Los interesados que sean parte en el procedimiento podr·n dirigirse al Ûrgano que se encuentre conociendo de un
asunto para que decline su competencia y remita las actuaciones al Ûrgano competente. Asimismo, podr·n dirigirse
al Ûrgano que estimen competente para que requiera de inhibiciÛn al que estÈ conociendo el asunto (art.14)
Los conflictos se resuelven por el Ûrgano superior jer·rquico com˙n en el plazo de 10 dÌas sin que quepa recurso
alguno.
Los conflictos de atribuciones solo podr·n suscitarse entre Ûrganos de una misma AdministraciÛn no relacionados
jer·rquicamente, y respecto de asuntos sobre los que no haya finalizado el procedimiento administrativo. Cuando
se trate de conflictos de atribuciones entre autoridades o Departamentos ministeriales distintos, resuelve el
Presidente del Gobierno, previo dictamen del Consejo de Estado.
Cuando se trate de conflictos entre Ûrganos locales, si son entre Ûrganos colegiados, miembros de Èstos o entidades
locales menores, los resolver· el Pleno de la CorporaciÛn local. En el resto de los casos resolver· el Alcalde o
Presidente de la CorporaciÛn.
TEMA 3. LA ADMINISTRACI”N GENERAL DEL ESTADO
1.- Gobierno y AdministraciÛn en EspaÒa
El Título IV de la CE (“Del Gobierno y de la Administración”), comprende de los artículos 97 a 107 su regulación. Así
pues, aunque el Gobierno y la AdministraciÛn P˙blica est·n muy vinculados, cabe distinguir el uno de la otra. Los
artÌculos 67 a 102 parecen estar dedicados al Gobierno, mientras que los artÌculos 103 a 107 tienen por objeto la
regulaciÛn constitucional de la AdministraciÛn.
De este modo, hay autores que han tratado de delimitar la posiciÛn del Gobierno y de la AdministraciÛn partiendo,
en primer lugar, de la base de la naturaleza de la actividad, vÌa que no condujo a ning˙n resultado positivo; tambiÈn
desde la diferencia org·nica o por el valor de los actos de los acuerdos. Sin embargo, la vÌa m·s eficaz es la que
asume una perspectiva org·nica.
Desde otro punto de vista, es preciso diferenciar la AdministraciÛn civil de la AdministraciÛn militar, que tiene
Crasgos marcados en lo relativo a la jerarquÌa y la disciplina,( seg˙n lo dispuesto al artÌculo 8 CE. Del mismo modo,
debe tenerse en cuenta que los conflictos que se suscitan en el ·mbito militar tienen una jurisdicciÛn especializada,
la JurisdicciÛn Militar.
2.- El Gobierno: el Presidente, el Vicepresidente, el Consejo de Ministros y las Comisiones Delegadas del
Gobierno. Los Ûrganos de colaboraciÛn y apoyo.
2.1.- El Presidente del Gobierno
Es la figura principal y dominante del Gobierno, por lo que este perfil institucional se deduce tanto de su origen y
designaciÛn como de las competencias que ejerce. Ello ha llevado a la doctrina a seÒalar que se configura como una
figura con caracterÌsticas propias y en situaciÛn de preminencia y direcciÛn respecto del conjunto gubernamental.
La elecciÛn del Presidente del Gobierno se lleva a cabo conforme a lo que establece el artÌculo 99 CE. A su vez, hay
que indicar que es quien dirige y coordina la acciÛn del Gobierno, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad
propia de los miembros del Gobierno.
El artÌculo de la Ley del Gobierno prevÈ las funciones del Presidente, que, por lo que afecta a la AdministraciÛn, son
las siguientes:
- DeterminaciÛn de la estructura org·nica y funcional del Gobierno. Es el que tiene la competencia para crear,
modificar o suprimir por Real Decreto los Departamentos Ministeriales, asÌ como las SecretarÌas del Estado.
TambiÈn es quien decide las personas que han de ocupar la Vicepresidencia y los diferentes Ministerios,
artÌculo 57.3 40/2015.
- Dirige la acciÛn del Gobierno y coordina las funciones de sus miembros.
- Propone al Rey la convocatoria de referÈndum consultivo.
- Plantar la cuestiÛn de confianza.
- Proponer al Rey la disoluciÛn del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales.
- Dirige la polÌtica de defensa.
- Refrenda los actos del Rey y somete para su sanciÛn las leyes y dem·s normas con rango de Ley.
- Interpone el recurso de inconstitucionalidad.
- Resuelve los conflictos de atribuciones que puedan surgir entre los diferentes Ministerios.
- Imparte instrucciones a los dem·s miembros del Gobierno.
- Ejerce cuantas otras atribuciones le confieran la CE y las Leyes.
Asimismo, el Presidente puede delegar algunas de sus competencias en los Vicepresidentes o en los Ministros, pero
no aquellas que le atribuya la ConstituciÛn ni las establecidas por una ley que prohÌba expresamente la delegaciÛn,
artÌculo 20 Ley del Gobierno.
Finalmente, el Presidente del Gobierno que se encuentre en funciones tiene un recorte importante de sus
competencias, no podr· proponer al rey la disoluciÛn de las Cortes, plantear la cuestiÛn de confianza ni proponer
la convocatoria de un referÈndum consultivo.
Se encuentran previstos en el artÌculo 98 CE y tienen car·cter potestativo, sin embargo, sus funciones no vienen
mencionadas en la ConstituciÛn. La Ley del Gobierno determina que al Vicepresidente/s les corresponden las
funciones de que les encomienda el Presidente, precisando que el Vicepresidente que asuma la titularidad de un
Departamento Ministerial ostenta adem·s la condiciÛn de Ministro, artÌculo 3.
Regulado en el artÌculo 98 CE, integrado por el Presidente, los Vicepresidentes, los Ministros y los dem·s miembros
O
del Gobierno que establezca la Ley. AsÌ pues, se define como un Ûrgano constitucional colegiado y supremo, que es
titular del Poder Ejecutivo.
Históricamente, es en el siglo XIX, durante el reinado de Fernando VII cuando se habla ya de “Consejo de Ministros”,
el cual nace por virtud del Real Decreto de 19 de noviembre de 1823. En resumen, el Consejo de Ministros es un
Ûrgano constitucional, colegiado, ejecutivo, complejo y con un largo recorrido histÛrico en el Derecho espaÒol.
Por otra parte, la ExposiciÛn de Motivos de la Ley del Gobierno sienta tres principios que informan al Gobierno de
la NaciÛn:
- La direcciÛn presidencial.
- La colegialidad.
- El principio departamental.
Todo ello se manifiesta en las importantes funciones que se le atribuyen, como las de naturaleza normativa; pero
asimismo ejerce funciones de car·cter polÌtico, como declarar los estados de alarma, excepciÛn y propones al
Congreso de los Diputados la declaraciÛn del estado de sitio, entre otros.
Del mismo modo, cuando el Gobierno se encuentre en funciones, la Ley del Gobierno le impone severas
restricciones en sus funciones, ya que su labor deber· circunscribirse ˙nicamente a facilitar el proceso de formaciÛn
del nuevo Gobierno; mas no se dice expresamente que no pueda dictar Decretos-leyes, lo que supone que llegado
el caso pueda hacerlo por razones de urgencia, que deber· de convalidar el Congreso de los Diputados o la
DiputaciÛn Permanente.
Al ser un Ûrgano colegiado de gobierno, no se le aplican las normas para Ûrganos administrativos colegiados, sin
embargo, se prevÈn algunas normas para ordenar su funcionamiento, artÌculo 5.2 Ley del Gobierno.
Finalmente, la forma de los acuerdos es la de Real Decreto, no obstante, caben Reales Decretos Leyes o Reales
Decretos Legislativos, cuando concurran los supuestos permitidos por el ordenamiento jurÌdico.
Aparecen reguladas en la Ley de RÈgimen JurÌdico de la AdministraciÛn del Estado de 26 de junio de 1957 con el fin
de coordinar la actividad de los distintos Ministerios. AsÌ pues, son Ûrganos colegiados, pero no administrativos, de
car·cter especialmente polÌtico, como se deduce de los miembros que la integran, que est·n regulados en la Ley
de Gobierno, artÌculo 6.
Su creaciÛn, modificaciÛn o supresiÛn ser· acordada por el Consejo de Ministros mediante Real Decreto, a
propuesta del Presidente del Gobierno. A su vez, las competencias que ejercen son:
- Examinar las cuestiones de car·cter general que tengan relaciÛn con los Departamentos Ministeriales.
- Estudiar los asuntos que requieran la elaboraciÛn de una propuesta conjunta previa a su resoluciÛn por el
Consejo de Ministros.
- Resolver los asuntos que no requieran ser elevados al Consejo de Ministros.
- Ejercer cualquier otra atribuciÛn que les confiera el ordenamiento jurÌdico.
Su rÈgimen de funcionamiento es similar al del Gobierno, y por ello la Ley tambiÈn establece el car·cter secreto de
sus deliberaciones y el contenido limitado de sus actas. Finalmente, no hay lÌmite mÌnimo o m·ximo, por lo que
depender· de criterios polÌticos y coyunturales, crear, modificar o suprimir Ûrganos de este tipo.
El Gobierno precisa de unos Ûrganos de colaboraciÛn y apoyo para realizar con eficacia y acierto su funciÛn; por eso
la Ley del Gobierno regula a los “Secretarios de Estado”, a la “Comisión General de Secretarios de Estado y
Subsecretarios”, al “Secretariado del Gobierno” y a los “Gabinetes”. Mas dentro de estos órganos los hay de distinto
car·cter y ·mbito competencial.
AsÌ pues, son indispensables en orden a conseguir los fines que se propone el Gobierno:
Se encuentran regulados en el artÌculo 7 de la Ley del Gobierno y el artÌculo 62 40/2015; son calificados como
Ûrganos superiores, junto al Ministro.
Son directamente responsables de la ejecuciÛn de la acciÛn del Gobierno en un sector de actividad especÌfica de un
Ministerio o de la Presidencia del Gobierno. Asimismo, son creados o suprimidos de la misma forma que un
Ministerio, adem·s, se caracterizan por:
Por otra parte, son nombrados y separados por Real Decreto del Consejo de Ministros, a propuesta del Presidente
del Gobierno o del miembro del Gobierno a cuyo Departamento pertenezcan, y ejercer las competencias que
desglosan los artÌculo 7.2 de la Ley del Gobierno y el artÌculo 62 Ley 40/2015.
Es un Ûrgano colegiado integrado por los Secretarios de Estado y los Subsecretarios; no obstante, no pueden
adoptar decisiones por delegaciÛn del Gobierno, y sus deliberaciones tienen car·cter reservado.
Est· presidida por el Vicepresidente del Gobierno o el Ministro de la Presidencia, y la SecretarÌa la asume el
Subsecretario de la Presidencia. Su funciÛn se centra en la preparaciÛn de las reuniones del Consejo de Ministros,
examinando todos los asuntos que se vayan a tratar en dicho Ûrgano, salvo excepciones y analizando o discutiendo
aquellos asuntos que afecten varios ministerios y sean sometidos a la ComisiÛn por su Presidente.
Es un Ûrgano de apoyo del Consejo de Ministros y de sus Comisiones Delegadas y de la citada ComisiÛn General de
Secretarios de Estado y Subsecretarios, artÌculo 9 Ley del Gobierno; y realiza actuaciones burocr·ticas relativas a la
preparaciÛn de las reuniones.
• Los Gabinetes
Est·n integrados por personal de confianza, asÌ pues, realizan tareas de confianza y asesoramiento especial sin que
puedan adoptar actos o resoluciones que correspondan legalmente a la AdministraciÛn General del Estado.
La labor se centra en el apoyo polÌtico, asesoramiento parlamentario y dem·s relaciones institucionales. Cesa -
autom·ticamente cuando lo hago el cargo del que dependan, y su n˙mero se determina por Real Decreto del
Consejo de Ministros.
3.- Los Ministerios: creaciÛn, modificaciÛn y supresiÛn; ministros, secretarios de estado, subsecretarios,
secretarios generales tÈcnicos y directores generales. ”rganos inferiores
3.1.- CreaciÛn, modificaciÛn y supresiÛn de Ministros
Es una competencia del Presidente del Gobierno, que por Real Decreto del Presidente lo puede hacer, artÌculo 57.3
Ley 40/2015, asÌ pues, se necesita Ley forma para el establecimiento o supresiÛn de Ministerios.
No hay lÌmite previsto en el ordenamiento para determinar el n˙mero de Ministerios, por tanto, es una cuestiÛn
que depende de presupuestos ideolÛgicos y de coyunturas polÌticas y econÛmicas.
El Ministerio es una unidad polÌtica y administrativa que integra un complejo org·nico en el cual se distinguen los
Ûrganos superiores y los Ûrganos directivos, asÌ como los Ûrganos unipersonales de los colegiados. A parte de ello,
&
hay que tener en cuenta que se adscriben a los Ministerios un conjunto de organismos p˙blicos de distinta clase,
asimismo, comprende uno o varios sectores homogÈneos.
Por otra parte, pueden existir Ûrganos administrativos superiores o directivos y que no se integren dentro de la
estructura ministerial y se adscriban directamente a un Ministro.
Son a la vez miembros del Gobierno y jefes superiores de sus respectivos departamentos, si bien pueden existir
·
Ministros sin cartera, a los que se les puede atribuir responsabilidades gubernamentales determinadas, artÌculo 4.2
Ley del Gobierno.
Como miembros del Gobierno participan en el Consejo de Ministros y, en su caso, en las Comisiones Delegadas del
Gobierno, y son polÌticamente responsables de sus actividades y de las de sus respectivos departamentos.
Los Ministros son Ûrganos superiores, artÌculo 55.3.a) Ley 40/2015, tienen la condiciÛn de alto cargo, artÌculo 56.6
Ley 40/2015, y no necesitan tener la condiciÛn de funcionarios de carrera. AsÌ pues, cabe resaltar el artÌculo 11 de
la Ley del Gobierno que establece lo siguiente:
ArtÌculo 11 de la Ley del Gobierno: “Para ser miembro del Gobierno se requiere ser espaÒol, mayor de edad,
disfrutar de los derechos de sufragio activo y pasivo, asÌ como no estar inhabilitado para ejercer empleo o cargo
público por sentencia judicial firme”.
Finalmente, es necesario mencionar a los ministros sin cartera, aquellos a los que se le atribuir· la responsabilidad
de determinadas funciones gubernamentales; la separaciÛn de estos llevar· aparejada la extinciÛn del Ûrgano.
ministros
sin cartera
3.3.- Los subsecretarios
En la regulaciÛn actual puede ser definido como un Ûrgano unipersonal de car·cter directivo, artÌculo 55.3.a) Ley
40/2015, de existencia preceptiva en los Ministerios, que depende jer·rquicamente de los Ûrganos superiores.
La Ley le confiere la representaciÛn ordinaria de los Ministerios, la direcciÛn de los servicios comunes y el ejercicio
de un elenco de competencias como la de apoyar a los Ûrganos superiores en la planificaciÛn de la actividad de los
Ministerios, entre otros. No obstante, la Ley 40/2015 le atribuye una nueva competencia: adoptar e impulsar las
medidas tendentes a la gestiÛn centralizada de recursos y medios materiales dentro de su Departamento.
Obedecen a la necesidad de desconcentrar determinadas competencias de los Ministros, asÌ pues, la Ley 40/2015
dispone que cuando las normas que regulan la estructura de un Ministerios prevean la existencia de un Secretario
General, deber· determinar las competencias que le correspondan sobre un sector de actividad administrativa
determinada, artÌculo 64.1. Del mismo modo, ejercen las competencias inherentes a su responsabilidad de
direcciÛn sobre los Ûrganos dependientes, asÌ como todas aquellas que les asigne expresamente el Real Decreto.
Se trata de Ûrganos unipersonales de existencia facultativa y excepcional que tienen la categorÌa de Subsecretarios,
por lo que son Ûrganos directivos y no superiores, pero no se lex exige la condiciÛn de funcionarios de carrera.
”rganos unipersonales, que bajo la dependencia inmediata del Subsecretario dirigen las SecretarÌas Generales
TÈcnicas que son los Ûrganos que agrupan los servicios comunes de los Ministerios.
En todo caso, habr·n de reunir los requisitos de idoneidad establecidos en la Ley 3/2015, artÌculo 65.3 Ley 40/2015.
Son Ûrganos administrativos tradicionales dentro del organigrama de la AdministraciÛn P˙blica espaÒola, artÌculo
58.3 Ley 40/2015. AsÌ pues, se definen como los titulares de los Ûrganos directivos encargados de la gestiÛn de una
o varias ·reas funcionales homogÈneas del Ministerio, que son nombrados y separados por Real Decreto del
Consejo de Ministros, a propuesta del titular del Departamento o del Presidente del Gobierno.
El nombramiento habr· de efectuarse entre funcionarios de carrera del Estado, de las Comunidades AutÛnomas o
de las Entidades Locales. Del mismo modo, habr·n de reunir los requisitos de idoneidad establecidos en la Ley
3/2015. Sin embargo, se aÒade un nuevo requisito, debe motivarse mediante memoria razonada la concurrencia
de las especiales caracterÌsticas que justifican la excepciÛn.
Finalmente, las funciones que se le otorgan a este Ûrgano administrativo se encuentran en el artÌculo 66.1 Ley
40/2015.
Son Ûrganos unipersonales de car·cter directivo, pero no tienen la condiciÛn de alto cargo, artÌculo 55.6 Ley
40/2015. Para su nombramiento se precisa la condiciÛn de funcionario de carrera del Estado, o de otras
-
Administraciones, asÌ pues, ser·n nombrados respetando los principios de igualdad, mÈrito y capacidad y cesados
por el Ministro, Secretario de Estado o Subsecretario del que dependan.
Por ˙ltimo, cabe seÒalar que el sistema utilizado es el de libre designaciÛn, que implica la posibilidad de ser cesado
en cualquier momento, con car·cter discrecional.
Esta estructura administrativa jerarquizada se cierra por abajo por un conjunto de Ûrganos o unidades
administrativas menores.
Asimismo, se crean, modifican y suprimen por Orden del Ministro respectivo, previa autorizaciÛn del Ministro de
Hacienda y Administraciones P˙blicas, artÌculo 59.2 Ley 40/2015; y que las unidades que no tengan la consideraciÛn
de Ûrganos a travÈs de las relaciones de puesto de trabajo, artÌculo 59.3 Ley 40/2015. Los jefes de las unidades
administrativas son responsables del correcto funcionamiento de la unidad y de la adecuada ejecuciÛn de tareas,
artÌculo 56.2 Ley 40/2015.
4.- La AdministraciÛn perifÈrica: evoluciÛn histÛrica. Los Delegados del Gobierno, los Subdelegado del
Gobierno y los Directores Insulares.
4.1.- EvoluciÛn histÛrica
Por AdministraciÛn perifÈrica del Estado se entiende aquel organigrama administrativo formado por oposiciÛn a la
AdministraciÛn Central del Estado, artÌculo 55.2 Ley 40/2015, que, vinculada a esta, desarrolla sus atribuciones en
un determinado ·mbito territorial.
La existencia e importancia de estos Ûrganos perifÈricos depende del modelo de Estado establecido por el
ordenamiento jurÌdico. En el sistema espaÒol, basado en la racionalizaciÛn y centralizaciÛn, se ha mantenido la
estructura perifÈrica, artÌculo 154 CE, que:
- Es una verdadera AdministraciÛn que se encuentra dentro del organigrama de la AdministraciÛn General
del Estado.
- Ejerce competencias propias o por desconcentraciÛn.
- Est· integrada por un conjunto de Ûrganos unipersonales y colegiados.
AsÌ pues, el 23 de octubre de 1833 se aprueba el Real Decreto que establece la figura del Subdelegado de Fomento,
antecedente del Gobernador Civil y, el 30 de noviembre de 1833, se aprueba otro Real Decreto por el cual se
estableciÛ la divisiÛn provincial. Sobre la base de esta organizaciÛn provincial se incorporan Ûrganos unipersonales
de relevante importancia para el control del territorio y la imposiciÛn de las decisiones del poder central.
- La transmutaciÛn del Gobernador Civil en un agente de naturaleza polÌtica, que supuso que se concentrase
en funciones de inderogable car·cter polÌtico.
- La cantonalizaciÛn y descoordinaciÛn de la AdministraciÛn perifÈrica espaÒola, porque al sumir el
Gobernador un papel polÌtico se va creando otro tipo de Ûrganos.
Con la entrada en vigor de la ConstituciÛn de 1978 y la implantaciÛn del Estado autonÛmico, la AdministraciÛn
perifÈrica entrÛ en una nueva dimensiÛn. Por una parte, porque debido a los procesos de transferencias de
competencias a las Comunidades AutÛnomas. Pero, por otra parte, porque la Carta Magna crea una nueva figura
llamada Delegado del Gobierno en la Comunidad AutÛnoma, artÌculo 154 CE.
Del mismo modo, en 1997 se llevÛ a cabo la reforma de LOFAGE, que suprime la figura del Gobernador Civil. A partir
de este momento la estructura de la AdministraciÛn perifÈrica se basa en las Delegaciones del Gobierno, las
Subdelegaciones del Gobierno y las Direcciones Insulares.
El Delegado del Gobierno es un Ûrgano unipersonales, de naturaleza constitucional, artÌculo 154 CE, que se -
configura como un Ûrgano que tiene que existir en todas las Comunidades AutÛnomas, artÌculo 69 Ley 40/2015, y
que tiene le car·cter de instituciÛn b·sica del Estado, por lo que debe ser regulado por Ley. AsÌ pues, representa al
Gobierno de la naciÛn en el territorio de las Comunidades AutÛnomas.
Se trata de un Ûrgano directivo que es nombrado y separado por Real Decreto del Consejo de Ministros, a propuesta
del Presidente del Gobierno, y deber· reunir los requisitos de idoneidad de la Ley 3/2015. Tiene la condiciÛn de
alto cargo y rango de Subsecretario y depende org·nicamente del Presidente y funcionalmente de Ministerio
competente, artÌculo 72.3 Ley 40/2015.
En caso de vacante, ausencia o enfermedad, ser· suplido por el Subdelegado del Gobierno que el Delegado designe
o, en su defecto, el de la provincia en que tenga su sede. En las Comunidades AutÛnomas uniprovinciales en las que
no exista subdelegado la suplencia corresponder· al Secretario General, artÌculo 72.5 Ley 40/2015.
La sede de las Delegaciones del Gobierno ser· en la localidad donde radique el Consejo de gobierno de la
Comunidad AutÛnoma, salvo que el Consejo de Ministros acuerde ubicarla en otra distinta.
La DelegaciÛn del Gobierno tiene una organizaciÛn, artÌculo 76 Ley 40/2015, fijada por Real Decreto del Consejo de
Ministros que supone que se integra en ella las Subdelegaciones del Gobierno, la SecretarÌa General y la ComisiÛn
Territorial de Asistencia al Delegado del Gobierno.
Las competencias de los Delegados del Gobierno se prevÈn en el artÌculo 73 Ley 40/2015:
- Tiene funciones encaminadas a proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades p˙blicas en su
territorio.
- Dirige y coordina los servicios y nombra a los Subdelegados o Directores Insulares. Del mismo modo, existe
una comisiÛn interministerial de coordinaciÛn de la AdministraciÛn perifÈrica del Estado, artÌculo 78 Ley
40/2015, que se encarga de coordina la actuaciÛn de la AdministraciÛn perifÈrica con los distintos
Departamentos ministeriales.
- Informe y eleva al Gobierno un informe sobre el funcionamiento de los servicios p˙blicos estatales de
·mbito autonÛmico.
- Mantiene relaciones de colaboraciÛn.
- Resuelve recursos, suspende la ejecuciÛn de actos y ejerce la competencia prevista en el artÌculo 67 Ley
40/2015.
- Ejerce funciones de control de legalidad.
El artÌculo 69 Ley 40/2015 dispone que en cada una de las provincias de las Comunidades AutÛnomas
pluriprovinciales existir· un Subdelegado del Gobierno, que estar· bajo la independencia inmediata del Delegada
del Gobierno.
El subdelegado es un Ûrgano unipersonal y directivo, artÌculo 55.4 Ley 40/2015, que es nombrado o separado por
el Delegado del Gobierno en la Comunidad AutÛnoma mediante el procedimiento de libre designaciÛn entre
funcionarios de carrera del Estado, de las Comunidades AutÛnomas o de las Entidades Locales. Asimismo, tienen
nivel de Subdirector General y, por tanto, carece de la condiciÛn de alto cargo.
No existen necesariamente en todas las provincias y así el artículo 74 Ley 40/2015 establece que “en las
Comunidades AutÛnomas uniprovinciales en las que no existÌa Subdelegado, el Delgado del Gobierno asumir· las
competencias que esta Ley atribuye a los Subdelegados del Gobierno en las provincias”.
Al igual que sucede con las Delegaciones, las Subdelegaciones tienen su propia organizaciÛn, integrada por la
Secretaria General, Ûrganos de ·reas funcionales y la ComisiÛn de asistencia al Subdelegado. Por otra parte,
respecto a lo que afecta a sus competencias, se desglosan en el artÌculo 75 Ley 40/2015.
El Director Insular es un Ûrgano de la AdministraciÛn perifÈrica del Estado que desarrolla sus funciones en las
llamadas islas menores, no centrales o perifÈricas. Son figuras derivadas de las particulares condiciones de
organizaciÛn del poder p˙blico en un territorio fraccionado y desigual como es el de un ArchipiÈlago.
Ser·n nombrados por el Delegado del Gobierno mediante el procedimiento de libre designaciÛn entre funcionarios
de carrera del Estado.
5.- La AdministraciÛn exterior del Estado
El artÌculo 80 Ley 40/2015 dispone que “El servicio Exterior del Estado se rige en todo lo concerniente a su
composiciÛn, organizaciÛn, funciones, integraciÛn y personal por lo dispuesto en la Ley 2/2014, de 25 de marzo, de
la AcciÛn y del Servicio Exterior del Estado y en su normativa de desarrollo y por lo dispuesto en esta Ley”.
La AdministraciÛn exterior depende lÛgicamente del Ministerio del Exterior. Finalmente, el artÌculo 55.5 Ley
40/2015, los califica como Ûrganos directivos y no superiores.
6.- La AdministraciÛn consultiva: el Consejo de Estado, el Servicio JurÌdico del Estado y el Consejo
EconÛmico y Social
6.1.- Precisiones conceptuales
En EspaÒa, el modelo implantado es el continental, que supone que se atribuye a un Ûrgano externo e
independiente la emisiÛn de informes o dict·menes. Estos, a su vez, suelen ser colegiados y especializados. Adem·s,
la voluntad del Ûrgano consultivo es unitaria, sin perjuicio de que se admitan votos particulares.
Por ˙ltimo, cabe seÒalar que el car·cter preceptivo o facultativo del informe lo determina la legislaciÛn.
Es un Ûrgano constitucional, consultivo y colegiado. AsÌ pues, la regulaciÛn de este Ûrgano est· contenida en la
LOCE de 22 de abril de 1980 y en su Reglamento org·nico, y est· C
compuesto por un Presidente, el Secretario general
y los Consejeros, que pueden ser:
• Consejeros permanentes: nombrado sin lÌmite de tiempo por Real Decreto entre personas que hayan
ostentado cargo.
• Consejeros natos: son los que tienen tal condiciÛn en funciÛn del cargo p˙blico que ocupan.
• Consejeros electivos: nombrados por Real Decreto por un plazo de cuatro aÒos entre las personas que
hayan ostentado alguno de los altos cargos mencionados en el artÌculo 9 LOCE.
El Consejo de Estado act˙a con plena autonomÌa org·nica y funcional en garantÌa de su objetividad e independencia
y est· integrado por:
- El Pleno
- La ComisiÛn
- Las Secciones
Finalmente, los asuntos en los que haya dictaminado este Ûrgano consultivo no pueden ser sometidos a informe
posterior de ning˙n Ûrgano o cuerpo de la AdministraciÛn. Asimismo, carece de competencias jurisdiccionales.
Este Servicio JurÌdico es un mecanismo formado por un complejo org·nico que tiene asignada E funciones de
& 2
asistencias jurÌdica y representaciÛn y defensa en juicio del Estado y otras instituciones, y se agrupo en torno a un
centro directivo, que tiene el rango de SubsecretarÌa, y que es la AbogacÌa General del Estado.
6.4.- El Consejo EconÛmico y Social
Es otro Ûrgano consultivo cuyas funciones son en relaciÛn a cuestiones econÛmicas o laborales; emite informes
sobre anteproyectos de leyes del Estado o proyectos de reales decretos legislativos que regulen materias
socioeconÛmicas y laborales.
Finalmente, las Comunidades AutÛnomas han aprobado Leyes que han establecido este tipo de Ûrganos en sus
respectivas regiones.
TEMA 4. LA ADMINISTRACI”N AUTON”MICA. ESPECIAL REFERENCIA A LA COMUNIDAD
AUT”NOMA DE CANARIAS
1.- La potestad de autoorganizaciÛn de las Comunidades AutÛnomas: La reproducciÛn del modelo de la
AdministraciÛn del Estado
1.1.- Planteamiento general: concepto, contenido y lÌmite de la potestad de organizaciÛn
- Concepto
Las CCAA tienen una capacidad efectiva para organizarse, dentro de los valores y lÌmites que establece el
ordenamiento constitucional.
El TC declara que la potestad de autoorganizaciÛn de las CCAA constituye una manifestaciÛn central del principio
de autonomÌa.
- Contenido
- LÌmites
• Principios constitucionales
• La configuraciÛn y funciones de las instituciones de autogobierno
• El respeto a la unidad del Poder Judicial
• La existencia del Defensor del Pueblo
• El respeto a principios organizativos
• Que en virtud de las competencias que se le atribuyen al Estado se podr·n establecer principios
generales de rÈgimen jurÌdico en orden a la coordinaciÛn.
1.2.- La configuraciÛn de las Administraciones autonÛmicas: la reproducciÛn del modelo de AdministraciÛn del
Estado
Las Administraciones AutonÛmicas se han definido en la pr·ctica como una reproducciÛn del modelo estatal. Si
bien, es verdad que hay tambiÈn singularidades notables, pero asÌ y todo el esquema general obedece a c·nones
prefijados por la legislaciÛn sobre la AdministraciÛn General del Estado y que pueden sintetizarse asÌ:
ConfiguraciÛn departamental. Refleja el seguimiento del modelo de divisiÛn por Departamentos Ministeriales. Al
frente de cada consejerÌa est· un Consejero/a, son los jefes de sus respectivas ConsejerÌas, que, tienen adem·s una
estructuraciÛn jerarquizada en virtud de la cual el referido Consejero tiene una posiciÛn preeminente.
Los nombres de las ConsejerÌas varÌan, y la competencia para determinar el n˙mero, la denominaciÛn y las
competencias es atribuida normalmente al presidente del Gobierno autonÛmico.
Las -
competencias que tienen los consejeros siguen el modelo del ministro.
Alguna singularidad que se observa en algunas legislaciones autonÛmicas permite que los actos y resoluciones del
consejero sean susceptibles de recurso de alzada, cuando la ley asÌ lo establezca.
Existencia de una AdministraciÛn consultiva. El Ûrgano m·s relevante desde el punto de vista consultivo es el
Consejo Consultivo autonÛmico.
El primer problema que se plantea con la existencia de estos Ûrganos es la de su actuaciÛn armÛnica con las
funciones que tiene el Consejo de Estado. Por ello, el TC declarÛ que el artÌculo 23 LOCE no es inconstitucional, pero
estima posible la sustituciÛn del informe preceptivo del Consejo de Estado por el Ûrgano consultivo autonÛmico
correspondiente.
CreaciÛn y desarrollo de una AdministraciÛn perifÈrica autonÛmica. Tiene su razÛn de ser en la necesidad de
extender el poder autonÛmico sobre las diversas partes del ·mbito territorial de la Comunidad AutÛnoma.
El artÌculo 149.1.18 CE no hace una reserva completa a la legislaciÛn estatal del Derecho Administrativo, sino que
solo establece, las materias que se reserva al Estado.
Con ello se asegura la unidad y coherencia de los n˙cleos fundamentales del Derecho Administrativo. En algunos
casos hay una reserva plena, y otros, en cambio, se circunscribe a las bases o legislaciÛn b·sica.
A parte de lo expuesto, es preciso seÒalar que las Administraciones autonÛmicas, ubicadas en el seno del Poder
Ejecutivo, gozan de las mismas potestades o prerrogativas que la AdministraciÛn del Estado.
Han sido varios los Estatutos que mencionan un elenco de potestades administrativas que pueden desarrollar las
Administraciones AutonÛmicas, como, por ejemplo, el Estatuto de Canarias, que prevÈ que en el ejercicio de sus
competencias la Administración canaria tiene las ‘’potestades y privilegios’’ de:
a) La presunciÛn de legitimidad y la ejecutoriedad de sus actos, asÌ como los poderes de ejecuciÛn forzosa
b) De revisiÛn en vÌa administrativa
c) La potestad expropiatoria
d) Los poderes de investigaciÛn, deslinde y recuperaciÛn de oficio en materia de bienes
e) La potestad sancionadora
f) La facultad de utilizaciÛn del procedimiento de apremio
g) La inembargabilidad de sus bienes y derecho
h) La exenciÛn de toda obligaciÛn de garantÌa o cauciÛn ante cualquier organismo administrativo o tribunal
jurisdiccional
Sobre las Comunidades AutÛnomas se ejercen controles que son llevados a cabo principalmente por los siguientes:
- El control desempeÒado por el Tribunal Constitucionales sobre las Leyes autonÛmicas y disposiciones de
menor rango
- El control ejercido por el Tribunal de Cuentas respecto a las actividades presupuestarias y econÛmicas; es
S
m·s, dicho Ûrgano es considerado el Ûrgano supremo fiscalizador del sector p˙blico, de las cuentas y de la
administraciÛn econÛmica del Estado. En este punto es importante destacar que son incluidas las
Comunidades AutÛnomas dentro de la definiciÛn de sector p˙blico y que, al no darse una relaciÛn de
jerarquÌa, podr· producirse una superposiciÛn de las potestades del Tribunal de Cuentas con las funciones
de los Ûrganos fiscalizadores de las Comunidades AutÛnomas; es por ello que la Ley 7/1988 del Tribunal de
Cuentas dispone que ambas actividades fiscalizadoras deber·n coordinarse.
- Previo dictamen del Consejo de Estado, el control del Gobierno de la naciÛn.
- Control de la jurisdicciÛn contencioso-administrativa
- En función del artículo 155 CE, el control excepcional que se permite “Si una Comunidad Autónoma
cumpliere las obligaciones que la ConstituciÛn u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente
gravemente al interÈs general de EspaÒa, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad
AutÛnoma y, en el caso de no ser atentado, con la aprobaciÛn por mayorÌa absoluta del Senado, podr·
adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o
para la protección del mencionado interés general”
- Control llevado a cabo por el Defensor del Pueblo
- Control ejercido por el delegado del Gobierno en la Comunidad AutÛnoma
- Diversos controles, entre los que destacar el poder de supervisiÛn por parte del Estado sobre sobre la
aplicaciÛn de sus normas.
Por otra parte, nos topamos con los mecanismos de control financiero, en base a los cuales el Gobierno se encarga
de establecer un conjunto de objetivos destinados a la estabilidad presupuestaria y a la deuda p˙blica de las
Comunidades AutÛnomas; asimismo, el Gobierno advertir· a la Comunidad AutÛnoma en caso de riesgo de
5 incumplimiento para que en el plazo de un mes adopte las medidas necesarias. En caso de que esta no cumpla,
mecanismos
tendr· que realizar un plan de reequilibrio y econÛmico, que en cuyo caso ser·n seguidos y supervisados por el
decone Consejo de PolÌtica Fiscal y Financiera y por el Ministerios de Hacienda y Administraciones P˙blicas.
(135(C)
Sin embargo, en caso de que no se presente, incumplan los planes u carezcan de aprobaciÛn, se llevar·n a cabo
medidas coercitivas en las que la Comunidad AutÛnoma tendr· que aprobar la falta de disponibilidad de crÈditos y
constituir un depÛsito en el Banco de EspaÒa. Mas, en tanto no se adopte la falta de disponibilidad de los crÈditos,
el Ministerio de Hacienda tiene la potestad de enviar una comisiÛn de expertos a la Comunidad AutÛnoma, en cuyo
caso las propuestas ser·n vinculantes; no obstante, si no se cumplen estas propuestas, el Gobierno de la naciÛn
podr· recurrir al artÌculo 155 CE.
↑ Ea canario
- El hecho insular como determinante de una organizaciÛn peculiar que tiene la forma de Cabildos Insulares
- La existencia de un ˙nico Vicepresidente, que tiene car·cter necesario y deber· tener en todo caso la
condiciÛn de diputado Art 49 Estatuto de Autonomía
- Capitalidad compartida. Por este motivo el artÌculo 5 del Estatuto de AutonomÌa de Canarias establece que
‘’ la capitalidad de Canarias se fija compartidamente en las ciudades de Las Palmas de Gran Canaria y Santa
Cruz de Tenerife, regulándose el estatuto de capitalidad por ley del Parlamento de Canarias’’.
Asimismo, dispone que la sede del Presidente del Gobierno AutÛnomo alternar· entre ambas capitales por
perÌodos legislativos, y que la sede de la vicepresidencia se ubicar· en capital distinta a la de la Presidencia.
Una cuestiÛn de enorme relevancia polÌtica e institucional para el propio funcionamiento de la AdministraciÛn
autÛnoma es el de la ubicaciÛn de las sedes. No se comprender· el monopolio por una de las islas.
• Si el n˙mero de consejerÌas fuera par, la mitad deber· tener su sede en Santa Cruz de Tenerife y la otra
mitad en Las Palmas de Gran Canaria. Si el n˙mero fuera impar, la mitad de las consejerÌas se situar·n en
la capital donde resida el presidente del Gobierno y el resto en la capital donde resida el vicepresidente.
• Se entender· por sede de las consejerÌas, la ciudad en la que se fije la oficina principal de despacho del
consejero.
• Las viceconsejerÌas, direcciones generales y centros directivos asimilados se ubicar·n en la ciudad
establecida como sede de la ConsejerÌa.
• En todo caso, los centros directivos que tuvieran atribuidas competencias de car·cter horizontal respecto
a otros Ûrganos de la AdministraciÛn de la Comunidad AutÛnoma se ubicar·n en la sede de la consejerÌa de
la que dependan org·nicamente.
• Para el caso de organismos autÛnomos y dem·s entes p˙blicos, la sede ser· la que se fije en la Ley de
creaciÛn.
Si no se fija expresamente en dicha norma, la sede se determinar· reglamentariamente atendiendo a la
sede de la consejerÌa a la que queden adscritos. Por otra parte, la disposiciÛn adicional primera de la ley
dispone que la sede de las sociedades p˙blicas ser· la del domicilio social establecido en la escritura de su
constituciÛn. Pero en todo caso, Èsta se adaptar· a la ConsejerÌa a la que se adscriban.
Se har·n p˙blicos en el BOC los domicilios sociales de las empresas p˙blicas de titularidad autonÛmica.
Hay que decir dos cosas sobre los consejeros para poder encuadrar bien esta figura: primero, no se les exige que
sean miembros del Parlamento y, segundo, la denominación de ‘’consejero’’ es la que utilizan los Estatutos.
ViceconsejerÌas. ”rganos unipersonales a los que les corresponde gestionar un sector material de los
Departamentos; dependen directamente de los titulares de los Departamentos, y se asimilan a los consejeros al
rÈgimen de incompatibilidades e inelegibilidades. (Pueden existir no
o
Ejercen la iniciativa, direcciÛn e inspecciÛn de todas las unidades que tienen adscritas, elaboran propuestas de
planes y programas de actuaciÛn, instruyen y formalizan propuestas de resoluciÛn, son Ûrganos de contrataciÛn,
etc. competencias sobre producción normativa, asistencia jurídica y publicaciones
El cargo de viceconsejero es de naturaleza polÌtica y son nombrados y cesados por Decreto del Gobierno a propuesta
del consejero competente; y contra sus actos cabe recurso de alzada ante el consejero correspondiente.
SecretarÌas Generales TÈcnicas. ”rganos unipersonales que dependen directamente de los consejeros.
Son nombrados y cesados por Decreto del Gobierno a propuesta del consejero correspondiente y ejercen
competencias relevantes en materia de producciÛn normativa, asistencia jurÌdica y publicaciones. ponen fin la a
administrativa
via
&
causan estadoJ
Contra los actos de las secretarÌas generales tÈcnicas cabe recurso de alzada ante el consejero, si bien [
en vÌa administrativa los actos de los secretarios generales tÈcnicos en materia de personal.
Las Direcciones Generales. ”rganos unipersonales. Les corresponde la gestiÛn de un sector material de la actividad
de la consejerÌa; dependen de las viceconsejerÌas o, en su caso, de los titulares de los Departamentos, y de ellas
dependen a su vez las Direcciones territoriales que les estÈn adscritas.
Son nombrados y separados por Decreto del Gobierno a propuesta del consejero correspondiente.
Entre sus funciones se encuentra: elaboran propuestas de planes y programas, instruyen y formulan propuestas de
resoluciÛn de los procedimientos que deban resolver las viceconsejerÌas, son Ûrganos de contrataciÛn, etc.
las
sus competencias
”rganos inferiores de las consejerÌas: Lleva a -10
cabo da
, en
determinada
&
una
provincia
Las direcciones territoriales. ”rganos unipersonales, inferiores, perifÈricos y de car·cter funcionarial. Las
direcciones territoriales son Ûrganos a los que corresponde desarrollar las funciones del Departamento, o un sector
material de Èstas, en un marco espacial determinado.
Dependen de las Direcciones Generales, y son nombrados por el titular del Departamento de entre funcionarios de
carrera de cualquiera de las Administraciones p˙blicas, mediante el procedimiento de libre designaciÛn con
convocatoria p˙blica y libremente removidos.
Sus actos son susceptibles de recurso de alzada ante la DirecciÛn General; y si son actos en materia de personal,
cabe recurso de alzada ante las SecretarÌas generales tÈcnicas.
Servicios, secciones y negociados. Se trata de unidades de apoyo a los Ûrganos departamentales y de preparaciÛn,
ejecuciÛn y documentaciÛn de sus decisiones. Los servicios se estructuran en secciones y estas en negociados.
Las secciones son unidades de estudio, propuesta y gestiÛn en colaboraciÛn con los servicios.
Los negociados son unidades de tr·mite y ejecuciÛn de los cometidos de las secciones.
Los jefes de servicio realizan tareas burocr·ticas. Contra sus actos cabe recurso de alzada ante el Ûrgano del que
dependan.
Por otra parte, es preciso indicar que se pueden constituir Ûrganos colegiados por el Gobierno.
=> comisión delegada del gobierno competencias delegadas del Estado
- .
En cuanto a la AdministraciÛn indirecta, la habilita el mismo Estatuto de AutonomÌa permitiendo delegaciones. Esta
descentralizaciÛn, y la aplicaciÛn del principio de subsidiariedad; se ha desarrollado mucho en la Comunidad
AutÛnoma, sobre todo en favor de los (Cabildos Insulares.(
En relaciÛn con la administraciÛn consultiva, el consejo consultivo de Canarias es el supremo Ûrgano consultivo de
la Comunidad AutÛnoma de Canarias. Este Ûrgano est· integrado por siete miembros, cuatro nombrados a
propuesta del Parlamento autÛnomo – por mayorÌa de tres quintos-, y tres a propuesta del Gobierno; en ambos
casos elegidos entre juristas de reconocida competencia y prestigio con m·s de 15 aÒos de ejercicio profesional.
Su mandato dura 4 aÒos y pueden ser renovados. Son inamovibles y solo cesan por las causas tasadas en la ley.
Est·n asistidos por un cuerpo de letrados seleccionados por concurso-oposiciÛn.
Se trata de un Ûrgano consultivo, que ejerce sus funciones con independencia org·nica y funcional.
Es importante seÒalar que sus dict·menes, salvo que se disponga otra cosa, no son vinculantes y no pueden tener
valoraciones de oportunidad o conveniencias.
Pueden solicitarlo los Presidentes del Gobierno, del Parlamento Canario y de las Corporaciones Locales o los
Rectores de Universidad.
Con el advenimiento de la etapa constitucional se produce un cambio sustancial de las estructuras administrativas
locales; se produce la voliciÛn de los privilegios estamentales, la consagraciÛn del principio representativo y la
implantaciÛn de un modelo inspirado en la uniformidad y la centralizaciÛn, que supone el establecimiento de una
organizaciÛn en toda la naciÛn basada en municipios y provincias.
El planteamiento que se hace de la nueva regulaciÛn del rÈgimen local se caracteriza por el establecimiento de
Ayuntamientos con rasgos uniformes en todas las poblaciones que contaran al menos con 1.000 habitantes y con
el tendido de una red provincial en torno al binomio DiputaciÛn – Jefe polÌtico.
Una vez que muere Fernando VII, se produce una definitiva implantaciÛn del sistema constitucional en materia de
-
rÈgimen local, recogido por las nuevas fuerzas polÌticas emergentes, es decir, moderados y progresistas;
produciÈndose un fortalecimiento del Ejecutivo con un incremento de las posibilidades de control sobre los entes
locales.
Pero, en 1868 se produce la RevoluciÛn liberal, que restablece la Ley Municipal de 1856. AsÌ, con la ConstituciÛn de
-
- Sufragio universal.
- La electividad de todos los cargos municipales.
- AmpliaciÛn de las competencias de los entes locales.
DespuÈs de la Primera Rep˙blica, se vuelva al sistema centralizado. El modelo que se prevÈ en estas normas es
-
centralizador, con:
El siguiente hito en la historia del rÈgimen local espaÒol se encuentra en los Estatutos municipal y provincial; se
trata de normas de notable calidad que contienen avances en orden a incrementar la autonomÌa de los municipios,
asimismo, tambiÈn se institucionaliza el referÈndum, se reconoce la variedad municipal y se aten˙a el uniformismo.
El siguiente paso se da vigente la ConstituciÛn de la Segunda Rep˙blica, que incorporÛ la plena democratizaciÛn de
la AdministraciÛn Local.
En el rÈgimen del General Franco se produce otro cambio legislativo en el rÈgimen local para adecuarlo a los
presupuestos de los que parte el centralismo, el autoritarismo y el uniformismo. Siendo asÌ, que se prevÈ un modelo
de rÈgimen local en el cual la autonomía se caracteriza por su ausencia, solo reconocía una “capacidad” para actuar
y, por ello, el Estado despojÛ a los municipios de algunas competencias.
En segundo tÈrmino, permitÌa suspender los actos locales no solo por motivos de legalidad, sino por motivos de
oportunidad. Y, en tercer lugar, porque el libre nombramiento y cese de los alcaldes lo hacÌa el Ministro de la
GobernaciÛn en la capitales de provincias y municipios de m·s de 10.000 habitantes y Gobernadores Civiles en los
restantes casos.
Por su parte, respecto a lo que afectaba a la provincia, se produce una confusiÛn de esta como entidad local y como
circunscripciÛn territorial de Estado, asimismo, la AdministraciÛn Local no tenÌa autonomÌa, carecÌa de verdadera
sustancia polÌtica y articulaba una especie de descentralizaciÛn de servicios.
1.2.- TransiciÛn polÌtica hacia la democracia, ConstituciÛn de 1978 y LRBRL
Cuando muere el General Franco se inicia una nueva etapa histÛrica; la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las
bases del rÈgimen local, prevÈ un modelo de AdministraciÛn que se basa en la autonomÌa local, la plena
democratizaciÛn de los Ûrganos de gobierno y administraciÛn, el reconocimiento de competencias y la reducciÛn
de los controles.
En suma, se produce una inversiÛn de la tendencia descentralizadora hasta ese momento predominante en los
enfoques de las distintas fuerzas polÌticas sobre el particular.
2.- PosiciÛn constitucional de las corporaciones locales: concepto, extensiÛn y lÌmites de la autonomÌa
local
Las corporaciones locales han cobrado un evidente vigor, que se concreta en el reconocimiento y la garantÌa de su
autonomÌa para la gestiÛn de sus respectivos intereses, pero tambiÈn por la democratizaciÛn que supera una etapa
en la cual la denominada “democracia orgánica” excluía el sufragio universal.
AsÌ pues, los datos que se aportan de las entidades locales son:
Sin embargo, la nota más significativa es la de la “autonomía local”, y es que esta se entiende como el derecho y la
capacidad efectiva de las Entidades Locales de ordenar y gestionar una parte importante de los asuntos p˙blicos,
en el marco de la ley, baso su propia responsabilidad y en beneficio de sus ciudadanos.
- La autonomÌa local es un poder limitado que en ning˙n caso puede oponerse al principio de unidad. La
delimitaciÛn se hace en funciÛn de sus intereses.
- Est· configurada en nuestro ordenamiento como componentes esenciales de la organizaciÛn jurÌdico-
polÌtica y cuya preservaciÛn se juzga indispensable para asegurar los principios constitucionales.
- Se califica como una autonomÌa administrativa, y es que su dimensiÛn se materializa en la potestad
reglamentaria y en el acto administrativo y no en la aprobaciÛn de Leyes formales.
- Se concreta en la atribuciÛn de competencias.
- Se impone una autentica potestad de organizaciÛn que permite aprobar su propia organizaciÛn creando,
modificando o eliminando órganos administrativos, a través de los denominados “reglamentos orgánicos”.
- Se precisa una suficiencia financiera para ejercer las competencias atribuidas.
- Es necesario que el ordenamiento les reconozca una verdadera posibilidad de reaccionar frentes a las
intromisiones legales o de otro tipo de las Administraciones superiores.
Sin embargo, la LRBRL permite la legitimaciÛn de las Entidades Locales para impugnar actos de la AdministraciÛn
General del Estado o de las Comunidades AutÛnomas que lesiones su autonomÌa.
3.- Las competencias de las corporaciones locales: competencias propias, delegadas y encomendadas
3.1.- Planteamiento general; las competencias de los municipios
Con car·cter general, las competencias pueden ser propias, delegadas y encomendadas, seg˙n la clasificaciÛn que
se puede extraer de lo dispuesto en los artÌculos 7 y 8 LRBRL.
La atribuciÛn de las competencias debe partir de los criterios y principios que la LRBRL establece. Debe ser el
legislador sectorial fundamentalmente el que confiera competencias, pero lo debe hacer atendiendo a las
caracterÌsticas de la actividad p˙blica de que se trate.
Las competencias propias constituyen el n˙cleo duro de la autonomÌa local; se atribuyen por Ley, normalmente
1
sectorial, y se ejercen en rÈgimen de autonomÌa y bajo la propia responsabilidad del ente local. No obstante, el
gobierno y administraciÛn autÛnomos de los entes locales no excluye en determinadas materias poderes puntuales
de direcciÛn en razÛn de la incidencia del ejercicio de las competencias en las que estÈn afectados intereses
generales ajenos a los propios del ente local.
AsÌ pues, lo com˙n es que sea la legislaciÛn sectorial la que atribuya las competencias propias.
Por su parte, el artÌculo 25 LRBRL supone un recorte, pues se condiciona la cl·usula general de promover actividades
y prestar los servicios p˙blicos que contribuyan a satisfacer las necesidades y aspiraciones. Es m·s, ahora dicho
artÌculo exige que la Ley que atribuya una competencia a los municipios se acompaÒe con una memoria econÛmica
en garantÌa del cumplimiento de los principios de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera.
Adem·s, el artÌculo 7.4 LRBRL establece que las entidades locales solo podr·n ejercer competencias distintas a las
propias o delegadas cuando no se ponga en riesgo la sostenibilidad financiera del conjunto de la Hacienda municipal
y no concurra en un supuesto de ejecución simultánea. Estas competencias se conocen como “competencias
impropias”.
Por otro lado, el artÌculo 26 LRBRL regula los servicios obligatorios, disponiendo que los municipios deber·n prestar:
• En todos los municipios: alumbrado, cementerio, recogida de residuos, limpieza y abastecimiento de agua
potable, entre otros.
• En los municipios con poblaciÛn superior a 5.000 habitantes: parque p˙blico, biblioteca p˙blica y
tratamiento de residuos.
• En los municipios con poblaciÛn de m·s de 50.000 habitantes: transporte colectivo urbano de viajeros y
medio ambiente urbano.
No obstante, a estos servicios obligatorios la legislaciÛn sectorial tambiÈn puede imponer otros. Por otro lado, junto
con las competencias propias, pueden ejercer las delegadas que se desarrollan en los tÈrminos de la delegaciÛn, si
bien deben ser aceptadas por el municipio.
Asimismo, en los municipios con poblaciÛn inferior a 20.000 habitantes ser· la DiputaciÛn provincial o entidad
equivalentes la que coordinar· la prestaciÛn de los siguientes servicios:
Pero una de las competencias más emblemáticas de las Diputaciones es la aprobación del “Plan provincial de
cooperación a las obras y servicios de competencia municipal”. Este deberá contener una memoria justificativa de
los objetivos y de los criterios de distribuciÛn de fondos y, entre los que estar· el an·lisis de los costes efectivos de
los servicios de los municipios.
En la misma lÌnea, la DiputaciÛn no puede incluir en el Plan las obras rechazadas por los municipios, pues la
cooperaciÛn no le permite subrogarse en las competencias de estos.
En suma, las Diputaciones tienen competencias para el fomento del desarrollo econÛmico y social y en la
planificaciÛn del territorio provincial y, en general, tienen competencia para el fomento y la administraciÛn de los
intereses peculiares de la provincia, que es una cl·usula general que habilita asimismo la iniciativa para la
realizaciÛn de distintas actividades, incluidas las econÛmicas. Por ˙ltimo, cabe seÒalar que tambiÈn puede ejercer
competencias delegadas y encomendadas.
sus competencias
>
- ART 27LBRL
4.- El control de las corporaciones locales
El reconocimiento y la garantÌa de la autonomÌa local comporta que el control que se deba realizar respete dicha
autonomÌa. Y asÌ el artÌculo 8.2 de la Carta Europea de AutonomÌa Local dispone que “todo control administrativo
de los actos de las entidades locales no debe normalmente tener como objetivo m·s que asegurar el respeto a la
legalidad y a los principios constituciones.
En primer lugar, se puede distinguir los controles internos y externos. Los controles internos, por su parte, se -
desarrollan en el mismo seno de la CorporaciÛn, como es el control previo que implica la preceptividad de los
informes de los Secretarios e Interventores o el desarrollado a travÈs de la potestad de revisiÛn de oficio.
Otro car·cter tiene ya el deber de informaciÛn previsto en el artÌculo 56 LRBRL, seg˙n el cual las Entidades Locales
tienen la obligaciÛn de remitir a las Administraciones del Estado y las Comunidades AutÛnomas copia de los actos
y acuerdos adoptados.
No obstante, el ordenamiento jurÌdico no prevÈ unas consecuencias o sanciones para corregir el incumplimiento
de este deber.
Supone la atribuciÛn de una potestad extraordinaria semejante a lo previsto en el artÌculo 155 CE; por ello mismo
debe estar fundamentado e interpretado en el supuesto, es decir, en sentido restringido. AsÌ, el Consejo de
Ministros, a iniciativa propia y con conocimiento del Ejecutivo de la Comunidad AutÛnoma o a solicitud de este
podr· preceder, mediante Real Decreto, a la disoluciÛn de los Ûrganos de las Corporaciones Locales en el supuesto
de gestiÛn gravemente daÒosa para los intereses generales que suponga incumplimiento de sus obligaciones
constitucionales.
DespuÈs de la disoluciÛn, ser· aplicable la legislaciÛn electoral general en relaciÛn con la convocatoria de elecciones
parciales, para la constituciÛn de una nueva CorporaciÛn en el plazo de 3 meses.
Se trata de una potestad que permite la sustituciÛn de la CorporaciÛn Local, asÌ el artÌculo 60 LRBRL dispone que, si
una entidad local incumple las obligaciones que le imponga una ley de forma que tal incumplimiento afectar al
ejercicio de las competencias de la AdministraciÛn del Estado o de la Comunidad AutÛnoma, deber· recordarle a la
entidad local su incumplimiento, concediendo un plazo nunca inferior a un mes.
Si el incumplimiento persistiera, se proceder· a adoptar las medidas necesarias para el cumplimiento de la
obligaciÛn a su costa y en sustituciÛn de la entidad local. Se prevÈ pues, una sustituciÛn o subrogaciÛn por
incumplimiento.
Es la ˙nica suspensiÛn que autoriza la LRBRL, y sucede cuando una entidad local adoptara actos o acuerdos que
atenten gravemente al interÈs general de EspaÒa.
El requerimiento debe ser contestado en el plazo de cinco dÌas, y la facultad de suspensiÛn debe ejercitarse desde
que el requerimiento se rechace o transcurra aquel plazo y durante el plazo de 10 dÌas, artÌculo 67.2.
Acordada la suspensiÛn, el Delgado del Gobierno debe impugnar el acuerdo o acto ante la jurisdicciÛn contencioso-
administrativa en un nuevo plazo de 10 dÌas.
Le ley prevÈ que cuando la AdministraciÛn del Estado o de las Comunidades AutÛnomas considere que un acto o
acuerdo local infringe el ordenamiento jurÌdico puede:
o Impugnar directamente el acto o acuerdo una vez recibida la comunicaciÛn del mismo, es decir, sin
-
Ahora bien, si el acto o acuerdo local, adem·s de estimarse ilegal, menoscaba o interfiere el ejercicio de las
competencias del Estado o de las Comunidades AutÛnomas, la impugnaciÛn podr· ir acompaÒada de la peticiÛn
expresa de suspensiÛn cautelar del referido acto o acuerdo, peticiÛn que debe fundamentarse en la necesidad e
mantener la efectividad o integridad del interÈs p˙blico.
TEMA 6. LA ADMINISTRACI”N LOCAL (II): EL MUNICIPIO, LA PROVINCIA, LA ISLA Y OTRAS
ENTIDADES LOCALES
1.- Municipio => su au tonomía se garantiza en los ART 137 y 140 CE
El municipio es una entidad local de car·cter b·sico, de naturaleza territorial a partir de la cual se organiza
territorialmente el Estado y las C.C.A.A.
Tiene personalidad jurÌdica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines y sirve de cauce inmediato
de participaciÛn de los ciudadanos en los asuntos p˙blicos.
>
-
• PoblaciÛn
• Territorio
• OrganizaciÛn
1.1.- Territorio
El tÈrmino municipal es el territorio en el cual el Ayuntamiento ejerce sus competencias; este territorio debe
pertenecer a una sola provincia y ha de venir integrado de forma continua.
La creaciÛn o supresiÛn de municipios, asÌ como la alteraciÛn de tÈrminos municipales se regula por la legislaciÛn
autonÛmica. No obstante, la LRBRL prevÈ algunos requisitos:
Causas de-
alteraciÛn de los tÈrminos municipales:
El acuerdo para la alteraciÛn de tÈrminos municipales corresponde al Pleno por mayorÌa absoluta.
La creaciÛn de municipios solos podr· realizarse sobre la base de n˙cleos de poblaciÛn de al menos 5000 habitantes;
siempre que resulten sostenibles, cuenten con recursos para las competencias y no supongan disminuciÛn de la
calidad de los servicios. Por otra parte, el TS ha declarado que la autonomÌa municipal reconocida en la CE no es
aplicable a porciones de municipios que pretendan la segregaciÛn.
La ley dispone que con independencia de su poblaciÛn los municipios colindantes podr·n acordar su fusiÛn por
convenio. El nuevo municipio no podr· segregarse hasta transcurridos 10 aÒos. Al municipio resultante de la fusiÛn
le ser· de aplicaciÛn un conjunto de reglas que figuran en el art. 13.4 LRBRL, relativas a esfuerzo fiscal, coeficiente
de ponderaciÛn y financiaciÛn. Durante al menos los 5 aÒos primeros desde la adopciÛn del convenio de fusiÛn,
tendr·n preferencia en la asignaciÛn de planes de cooperaciÛn local, subvenciones, convenios u otros instrumentos
basados en la concurrencia. Este plazo podr· prorrogarse.
LaO
fusiÛn conllevar·:
Este acuerdo de fusiÛn se aprueba por mayorÌa simple de cada uno de los Plenos.
ART1SLRBRL
1.3.- PoblaciÛn =>
derechos/deberes de las vecinos
La poblaciÛn es el conjunto de personas que residen en el municipio. Es preciso distinguir los residentes de los
transe˙ntes.
Residentes. Son las personas que est·n inscritas en el correspondiente padrÛn (vecinos del municipio). Solo estos
constituyen la poblaciÛn de derecho del municipio. Viven Siempre allé
allí
Transe˙ntes. Son las personas que se encuentran sustancialmente en el municipio. No viven siempre
• PadrÛn
La LRBL dispone que toda persona que viva en EspaÒa est· obligada a inscribirse en el padrÛn del municipio en el
que resida habitualmente. Quien viva en varios municipios deber· inscribirse ˙nicamente en el que habite durante
m·s tiempo al aÒo. La obligaciÛn es de toda persona, ya sea nacional o extranjera, mayor o menos de edad.
El padrÛn municipal es un registro administrativo en el cual constan los vecinos del domicilio, sus datos y las
certificaciones que de dichos datos se expidan tendr·n car·cter de documento p˙blico y fehaciente para todos los
efectos administrativos. No obstante, el car·cter fehaciente solo es a efectos administrativos y se trata de una
presunciÛn iuris tantum y como tal es posible la destrucciÛn mediante prueba en contrario, adem·s el
empadronamiento no determina el car·cter legal de la residencia en EspaÒa.
El padrÛn debe contener un conjunto de datos (nombre, sexo, DNI...) que podr·n cederse a otras Administraciones
P˙blicas, para el ejercicio de sus competencias y para funciones estadÌsticas, pero son confidenciales. Por otro lado,
la disposiciÛn adicional sÈptima de la LRBL permite que la DirecciÛn General de la PolicÌa acceda por vÌa telem·tica
a los datos del padrÛn en relaciÛn con los extranjeros existentes.
La formaciÛn, mantenimiento, revisiÛn y custodia del padrÛn corresponde a cada Ayuntamiento. Los distintos
organismos de la AdministraciÛn General del Estado remitir·n periÛdicamente a cada Ayuntamiento informaciÛn
sobre la variaciÛn de los datos de sus vecinos que con car·cter obligatorio deben figurar en el padrÛn.
El padrÛn de espaÒoles residentes en el extranjero ser· confeccionado por la AdministraciÛn del Estado en
colaboraciÛn con los Ayuntamientos y las C.C.A.A. Las personas que figuren en Èl se considerar·n vecinos del
municipio espaÒol que figure en los datos de su inscripciÛn ˙nicamente a los efectos de derecho a sufragio, no
constituyendo poblaciÛn del municipio.
2.- Ayuntamiento
El gobierno y administraciÛn de los municipios corresponde al Ayuntamiento, integrado por el Alcalde – Presidente
y los concejales, salvo en aquellos municipios en que legalmente funciones el rÈgimen de Concejo abierto. El
capÌtulo II del TÌtulo II de la LRBRL regula esta materia, sin embargo, necesita del complemento de la LOREG.
Es preciso distinguir los municipios de rÈgimen com˙n de los que est·n sometidos a alg˙n rÈgimen especial. En
cualquier caso, lo que es com˙n es que el Alcalde y los Concejales integran los Ayuntamientos, los concejales son
elegidos mediante sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, y el Alcalde es elegido por los concejales o por
los vecinos.
- Alcalde
- Tenientes de alcalde
- Pleno
- ComisiÛn Especial de Cuentas
La junta de Gobierno Local existe en todos los municipios con poblaciÛn de derecho superior a 5000 habitantes y
en los de menos, cuando asÌ lo disponga su Reglamento org·nico y asÌ lo acuerde el Pleno de su ayuntamiento.
TambiÈn en los municipios de m·s de 5000 habitantes y en los de menos en que asÌ lo disponga su reglamento
org·nico o lo acuerde el Pleno, existir·, si la legislaciÛn autonÛmica no prevÈ otra forma de organizaciÛn, Ûrganos
que tengan por objeto el estudio, informe o consulta de los asuntos que han de ser sometidos a la decisiÛn del
Pleno, entre otras cosas.
TambiÈn han de nombrarse los Ûrganos que est·n previstos por las correspondientes Leyes autonÛmicas sobre
rÈgimen local y los Ûrganos previstos en los reglamentos org·nicos de los municipios, aprobados en ejercicio de su
potestad de autoorganizaciÛn.
3.1.- ComposiciÛn
Est· integrado por el Alcalde y por el resto de los concejales. Asimismo, se prevÈ la plenitud del car·cter
democr·tico de los Ayuntamientos para los cuales se establece un sistema de representaciÛn proporcional, seg˙n
el medito d’Hont.
-
En cuanto al n˙mero de concejales se prevÈ una escala que va de tres o cinco, cuando los municipios tienen menos
⑧
de 250 habitantes, hasta 25 cuando la poblaciÛn del municipio es inferior a 100000 habitantes. De 100001
⑧ ·
habitantes en adelante se suma un concejal m·s por cada 100000 residentes, aumentando un concejal m·s cuando
el resultado fuera par.
El sistema electoral se instrumenta por listas completas, cerradas y bloqueadas si bien pueden presentarlas no solo
los partidos polÌticos, coaliciones o federaciones de partidos, sino agrupaciones de electores independientes
avalados por cierto n˙mero de firmas.
Debe advertirse que por virtud de la ley de igualdad efectiva de mujeres y hombres se modificÛ la LOREG, para
establecer que las candidaturas que se presenten deben tener una composiciÛn equilibrada de mujeres y hombres,
de forma que en el conjunto de la lista los candidatos de cada uno de los sexos supongan un mÌnimo del 40%. No
obstante, no ser· exigible en las candidaturas que se presenten en municipios con un n˙mero de habitantes igual
o inferior a 3000.
- Solo hay admisiÛn de listas abiertas y es el que se aplica para los municipios de hasta 100 habitantes que no se rijan
por el sistema de concejo abierto, en los que se puede presentar una lista de hasta 3 nombres para cada municipio,
y tambiÈn para los municipios que tengan una poblaciÛn entre 101 y 250 habitantes, que pueden presentar una
lista de 5. Estas listas abiertas permiten que los electores puedan dar su voto a un m·ximo de 2 o 4,
respectivamente, siendo proclamados los que obtengan m·s votos. En caso de empate, se resuelve por sorteo.
3.3.- Competencias
El Pleno tiene competencias de car·cter normativo, fiscalizadoras o de control, funciones de naturaleza organizativa
del municipio, competencias financieras y funciones cuasijurisdiccionales.
3.4.- Funcionamiento
El funcionamiento del Pleno implica la necesidad de celebrar reuniones ordinarias y extraordinarias, con una
funciÛn que est· en funciÛn del n˙mero de habitantes; las sesiones extraordinarias se convocan por iniciativa del
Alcalde o a solicitud de la cuarta parte al menos de los miembros de la CorporaciÛn, sin que ning˙n concejal pueda
solicitar m·s de tres al aÒo.
Las sesiones plenarias han de convocarse con al menos dos dÌas h·biles de antelaciÛn, salvo las extraordinarias de
car·cter urgente. Para la v·lida constituciÛn del Pleno se exige la presencia de un tercio al menos del n˙mero legal
de miembros de la CorporaciÛn y del Alcalde o Secretario.
La regla general para la adopciÛn de acuerdos es la mayorÌa simple de los miembros presentes; hay acuerdos que
requieren la mayorÌa absoluta, que no incluyen ni los presupuestos ni las ordenanzas fiscales.
4.- Alcalde
Es el Ûrgano unipersonal m·s relevante. Es un Ûrgano b·sico de existencia obligatoria en todo municipio, al margen
de su poblaciÛn.
El art. 140 CE establece que el alcalde puede ser elegido por los propios concejales o por los electores. Por su parte,
la LOREG establece que sean los mismos concejales los que elijan al alcalde, lo cual se hace en la sesiÛn constitutiva
del Ayuntamiento, pudiendo ser candidatos todos los concejales que sean cabeza de lista.
Si alguno de los candidatos obtiene mayorÌa absoluta de los votos es proclamado Alcalde; si ninguno de ellos logra
tal mayorÌa, ser· proclamado alcalde el concejal que encabece la lista m·s votada en la circunscripciÛn electoral y
en caso de empate se resolver· por sorteo. Sin embargo, en los municipios de hasta 250 habitantes puede ser
candidato cualquier concejal y obtiene la alcaldÌa el que logre la mayorÌa absoluta de votos de los concejales y, sin
ninguno la obtiene, el candidato que hubiera obtenido m·s votos populares.
Una vez que es elegido Alcalde, debe jurar o prometer el cargo ante el Ayuntamiento y tiene un plazo de 4 aÒos
durante el cual ejerce las funciones propias del cargo. No obstante, puede cesar antes. Son causas de cese: por
.....
decisiÛn judicial firme, expiraciÛn del mandato, fallecimiento, renuncia, incapacidad o incompatibilidad en los
supuestos y condiciones previstas en la legislaciÛn electoral. Ahora bien, la pÈrdida de condiciÛn de alcalde no
conlleva necesariamente la de concejal.
Tiene la posibilidad de perder la condiciÛn de alcalde por prosperar una mociÛn de censura o por perder una
cuestiÛn de confianza.
La mociÛn de censura no es preciso motivarla, y deber· ser propuesta al menos por la mayorÌa absoluta del n˙mero
legal de miembros de la CorporaciÛn y habr· de incluir un candidato a la alcaldÌa.
El art. 197 LOREG dice que una vez que la mociÛn de censura se presenta directamente ante el registro, quedar· el
pleno autom·ticamente convocado para las 12:00h del dÈcimo dÌa h·bil siguiente al de su registro. Ning˙n concejal
puede firmar m·s de una mociÛn de censura durante su mandato.
La sesiÛn para la mociÛn de censura es presidida por la mesa de edad, con exclusiÛn del alcalde censurado y del
candidato a la alcaldÌa, y, tras un breve turno de palabra debe pasarse a la votaciÛn en la cual se necesita mayorÌa
absoluta.
La cuestiÛn de confianza ante el Pleno debe estar vinculada a la aprobaciÛn o modificaciÛn de cualquiera de los
siguientes asuntos:
Cada alcalde no podr· plantear m·s de una cuestiÛn de confianza en cada aÒo, ni m·s de dos durante su mandato.
No se podr· planear una cuestiÛn de confianza en el ˙ltimo aÒo del mandato ni desde la presentaciÛn de una
mociÛn de censura hasta su votaciÛn. Adem·s, los concejales que votasen a favor de la aprobaciÛn de un asunto al
que hubiese vinculado una cuestiÛn de confianza no podr·n firmar una mociÛn de censura contra el alcalde que la
hubiese planteado hasta que transcurra un plazo de 6 meses.
4.3.- Competencias
En cuanto a las competencias del alcalde, podemos destacar la de convocar, presidir y fijar el orden del dÌa de las
sesiones del Pleno o la Junta de Gobierno Local, dirigir la administraciÛn municipal, representar el Ayuntamiento,
etc.
AsÌ, la LRBRL permite la delegaciÛn de muchas de esas competencias; no se pueden delegar, en cambio, las
competencias de direcciÛn del gobierno y la administraciÛn municipal, la facultad de convocar y presidir el Pleno y
la Junta de gobierno local, el voto de calidad y la concertaciÛn de operaciones de crÈdito, entre otros.
5.- Junta de Gobierno Local
Es un Ûrgano colegiado que debe existir en todos los municipios con poblaciÛn de m·s de 5000 habitantes y en los
dem·s cuando asÌ lo disponga el reglamento org·nico o lo acuerde el pleno.
5.1.- ComposiciÛn
Se integra por el alcalde y un n˙mero de concejales no superior al tercio del n˙mero legal de miembros de la
CorporaciÛn, nombrados y separados libremente por el alcalde.
Los integrantes de este Ûrgano son de la confianza del alcalde y suelen pertenecer al partido polÌtico que elige el
alcalde.
5.2.- Competencias
Sus reuniones no son p˙blicas y son dirigidas por el alcalde a su prudente arbitrio.
Su objeto es la defensa de los derechos de los vecinos ante la AdministraciÛn municipal. Del mismo modo, se
compone por concejales de diferentes partidos o coaliciones.
Antes se aplicaba a todo municipio con poblaciÛn inferior a 100 habitantes, pero despuÈs de la reforma operada
por la ley org·nica 2/2011; si bien, ya no es una exigencia. No obstante, la referida ley prevÈ que los alcaldes de las
corporaciones de municipios de menos de 100 residentes podr·n convocar a sus vecinos a concejo abierto para
decisiones de especial trascendencia. Sin embargo, la LRBRL dispone que en los municipios de hasta 100 residentes
que no funcionen en rÈgimen de concejo abierto, el pleno se constituir· v·lidamente con la asistencia del n˙mero
legal de miembros, que nunca deber· ser inferior a dos.
Por otro lado, hay C.C.A.A. que tienen incluso una regulaciÛn especÌfica sobre el concejo abierto como sucede con
AragÛn
Debe entenderse por municipio de gran poblaciÛn aquellos cuya poblaciÛn supere los 250000 habitantes y las
capitales de provincia con m·s de 175000. Asimismo, cuando lo acuerden las Asambleas Legislativas de las C.C.A.A.,
a iniciativa de los Ayuntamientos, pueden acceder a la condiciÛn de municipio de gran poblaciÛn los municipios que
sean capitales de provincia, capitales autonÛmicas o sedes de instituciones autonÛmicas y los que superen los
75000 habitantes siempre que presenten circunstancias econÛmicas, sociales, histÛricas o culturales especiales.
• Pleno
En cuanto al Pleno se regir· por sus propias reglas de organizaciÛn y funcionamiento. Contar· con un secretario
General y podr· constituir Comisiones en las que participar·n los grupos polÌticos.
El secretario ser· un funcionario con habilitaciÛn de car·cter nacional que realizar· las funciones tÌpicas de
asesoramiento al al alcalde y al pleno. Su informe ser· preceptivo en algunos casos.
Este puede ser presidido por un mero Concejal por delegaciÛn del alcalde, y regula materias como el Consejo Social
de la Ciudad, la ComisiÛn Especial de Sugerencias y Reclamaciones, y la divisiÛn del municipio en distritos, entre
otras.
• Alcalde
En lo referente al alcalde, ostenta menos atribuciones gestoras o ejecutivas que en los municipios de rÈgimen
com˙n; pues se le han quitado funciones significativas que ahora se atribuyen a la Junta de Gobierno Local.
Asimismo, a la Junta de Gobierno Local es un Ûrgano colegiado que bajo la presidencia del alcalde colabora en la
funciÛn de direcciÛn polÌtica, respondiendo de forma solidaria ante el Pleno, sin perjuicio de la responsabilidad
directa.
Por lo que se refiere a la organizaciÛn de dicha Junta, dispone de un secretario, que ser· un concejal designado por
el alcalde, quien redactar· las actas de las sesiones y certifica sus acuerdos. Sin embargo, existir· un Ûrgano de
apoyo a la Junta y al concejal – secretario, cuyo titular ser· nombrado entre funcionarios de AdministraciÛn Local
con habilitaciÛn de car·cter nacional.
El nivel competencial de la Junta ha aumentado por lo que se le atribuyen, entre otras funciones: Aprobar los
② ③
proyectos de ordenanzas y de reglamentos, aprobar proyectos de presupuestos, aprobar los proyectos de
⑨ ⑤
ordenaciÛn urbanÌstica, aprobaciÛn de instrumentos de desarrollo del planeamiento general, la concesiÛn de
③
licencias, contratos y concesiones, el desarrollo de la gestiÛn econÛmicas, etc.
• Distritos los
=
crea el pleno
Las innovaciones se extienden, adem·s, a la posibilidad de crear distritos por el Pleno, que son presididos por un
concejal, el cual representa y defiende al ayuntamiento ante los Tribunales; y su titular ser· nombrado y separado
por la Junta de Gobierno Local entre funcionarios con habilitaciÛn de car·cter nacional o de carrera de las dem·s
Administraciones P˙blicas que ostenten la condiciÛn de Licenciado en Derecho.
- Alcalde
- Miembros de la Junta de Gobierno Local
Tanto los coordinadores generales como los directores generales deber·n ser funcionarios de carrera con
habilitaciÛn de car·cter nacional o funcionarios de carrera del Subgrupo A1,G salvo que el Pleno permita que, en
atenciÛn a las caracterÌsticas especÌficas del puesto, se designe motivadamente a quien no ostente la condiciÛn de
funcionario que acredite competencia profesional y experiencia.
Aparte se permite la creaciÛn del denominado Consejo Social de la Ciudad, integrado por representantes de
organizaciones econÛmicas, profesionales, sociales y de vecinos. Emite informes y formula propuestas.
Por su parte, la ComisiÛn Especial de Sugerencias y Reclamaciones est· formada por representantes de todos los
grupos polÌticos de forma proporcional al n˙mero de miembros. Realiza un informe anual, supervisa, y puede
realizar informes extraordinarios. Todos los Ûrganos est·n obligados a colaborar con esta ComisiÛn.
Finalmente, se permite la creaciÛn de un Ûrgano de gestiÛn tributaria que tiene entre otras competencias la de
① G ③
gestionar, la recaudaciÛn en perÌodo ejecutivo, la tramitaciÛn y resoluciÛn de expedientes sancionadores, etc.
Tiene su “Carta Municipal” que le confiere m·s competencias en materias como el urbanismo, la vivienda, la gestiÛn
de infraestructuras y transportes, etc. TambiÈn tiene un reforzamiento en el ejercicio de algunas potestades.
• Madrid
La Ley 22/2006, de Capitalidad y RÈgimen Especial de Madrid; atribuye al Ayuntamiento m·s competencias en
materias de seguridad ciudadana, movilidad, gestiÛn de infraestructuras, transporte, etc.
14.- Provincia
14.1.- Concepto
La provincia es una entidad local territorial reconocida en la ConstituciÛn, que tiene personalidad jurÌdica y plena
capacidad para el cumplimiento de sus funciones. Es m·s, la Carta Magna de 1978 la configura con arreglo a cuatro
perspectivas:
14.2.- Elementos
- Territorio
- PoblaciÛn
- OrganizaciÛn
Con relaciÛn al territorio est· formado por la agrupaciÛn de municipios; y, por consiguiente, la poblaciÛn es la que
resulta de esa agrupaciÛn.
Partiendo de la base que la DiputaciÛn Provincial es el Ûrgano de gobierno y administraciÛn de la provincia; los
Ûrganos que podemos destacar son:
- El Presidente, los Vicepresidentes, la Junta de Gobierno y el Pleno y sus comisiones informativas existen en
todas las Diputaciones
- Puede adem·s crearse una organizaciÛn complementaria
② ④
- Existen tambiÈn Ûrganos de corte burocr·tico: SecretarÌa, IntervenciÛn, TesorerÌa y ComisiÛn Especial de
Cuentas.
14.3.- Presidente
La elecciÛn del presidente-corresponde al Pleno de la DiputaciÛn por mayorÌa absoluta en primera votaciÛn o
mayorÌa simple en la segunda. TambiÈn puede ser destituido por una mociÛn de censura.
funciones El presidente preside, dirige e inspecciona los servicios y obras, dispone gastos, ostenta la jefatura superior del
:
personal, etc. La LRBRL establece una cl·usula de cierre en virtud de la cual ejerce todas aquellas otras atribuciones
que la legislaciÛn del Estado o de las C.C.A.A. asigne a la DiputaciÛn y no estÈn expresamente atribuidas a otros
Ûrganos. Puede presentar la cuestiÛn de confianza.
14.4.- Vicepresidentes
Son nombrados y relevados libremente por el presidente de entre los miembros de la Junta de Gobierno Local, y
sustituyen al presidente por el orden de su nombramiento en casos de vacante, ausencia o enfermedad.
Es un Ûrgano colegiado integrado por un n˙mero de diputados provinciales no superior al tercio del n˙mero legal
de miembros de la CorporaciÛn, nombrados y separados libremente por el presidente, dando cuenta al Pleno;funciones
:
asiste
al presidente, y ejerce asimismo las atribuciones que el presidente le delegue o atribuyan las leyes.
Es un Ûrgano colegiado formado por un n˙mero de Diputados provinciales, elegidos indirectamente. Dichos
Diputados deben tener la condiciÛn de concejales de los Ayuntamientos radicados en la provincia, y se trata de una
elecciÛn de segundo grado en virtud de la cual la Junta Electoral Provincial distribuye el n˙mero total de diputados
entre los partidos judiciales de la provincia en proporciÛn al n˙mero de residentes.
Y una vez que se conoce el n˙mero de Diputados provinciales que corresponde por cada partido, todos los
concejales de la misma en los Ayuntamientos de ese distrito proceden a designar de entre ellos a quienes hayan de
ser proclamados diputados y a tres suplentes.
① ② ③ ⑤
El Pleno tiene competencias normativas, de control, de Ìndole organizativo, financieras y procesales.
administraciÛn.
Con relaciÛn al territorio, est· constituido por las respectivas islas, asÌ como por las islas adyacentes que se agregan
administrativamente. Agrupan a los distintos municipios de la isla y cuentan con la poblaciÛn que resulta de ello. Y,
por ˙ltimo, con respecto a la organizaciÛn, disponen de una estructura administrativa que integra Ûrganos
necesarios y complementarios, asÌ como unipersonales y colegiados.
15.1.- ComposiciÛn
• Consejeros
Los consejeros son elegidos por los ciudadanos, y su n˙mero varÌa en funciÛn de la poblaciÛn de derecho de cada
isla. La isla constituye una circunscripciÛn electoral, y los Consejeros son elegidos por sufragio universal, directo y
secreto, en listas cerradas y bloqueadas, en una urna distinta a la destinada a la votaciÛn de los concejales. El
mandato es de 4 años y la atribución de escaños se realiza siguiendo el sistema proporcional corregido D’Hont.
Una vez celebradas las elecciones locales, la constituciÛn de las Corporaciones insulares se efectuar· 30 dÌas
despuÈs de la celebraciÛn de las elecciones, en sesiÛn que presidir· una Mesa de Edad, integrada por los elegidos
de mayor y menor edad presentes en el acto, actuando como Secretario el lo sea de la CorporaciÛn y se declarar·
constituida la CorporaciÛn si incurre la mayorÌa absoluta de los miembros electos. En caso contrario, se celebra la
sesiÛn dos dÌas despuÈs, quedando constituido el Cabildo cualquiera que sea el n˙mero de Consejeros.
La condiciÛn de Presidente se adquiere por ministerio de la Ley. Ser· presidente del Cabildo Insular el candidato
primero de la lista m·s votada en la circunscripciÛn insular.
El presidente del cabildo Cpuede plantear al pleno una cuestiÛn de confianza, vinculada a la aprobaciÛn o
modificaciÛn de cualquiera de los siguientes asuntos:
1. presupuestos anuales
2. el reglamento org·nico
3. las ordenanzas fiscales
4. la aprobaciÛn que ponga fin a la tramitaciÛn de los instrumentos de planeamiento general de ·mbito
insular.
Se distinguen los Cabildos de rÈgimen com˙n de los que pertenecÌan a las islas de gran poblaciÛn.
La organizaciÛn de los Cabildos se estructura en Ûrganos de gobierno y Ûrganos administrativos. Son Ûrganos de
gobiernos -
necesarios:
A. El Pleno
B. El Presidente
C. El o los Vicepresidentes
D. El consejo de gobierno insular
Se prevÈ la Junta de Portavoces como Ûrgano complementario y el Consejo de Gobierno insular, el cual est·
-
integrado por el presidente del Cabildo Insular y los consejeros insulares.
1
Los Cabildos Insulares aprobar·n sus reglamentos de organizaciÛn y funcionamiento en el plazo m·ximo de 6 meses
desde su entrada en vigor.
15.3.- Competencias
Los Cabildos Insulares ejercen competencias como Corporaciones Locales y como instituciones de la Comunidad
AutÛnoma de Canarias.
- La iniciativa legislativa
- Colaboran en el desarrollo y la ejecuciÛn de los acuerdos adoptados por el Gobierno de Canarias
- Asumen la representaciÛn ordinaria en la isla de la AdministraciÛn autonÛmica
- Ejecutan en nombre de la AdministraciÛn p˙blica de la Comunidad AutÛnoma cualquier competencia que
esta no ejerza directamente
- DefiniciÛn de una polÌtica econÛmica insular
- Todas aquellas competencias que se les transfieran o deleguen
16.- Comarcas
Prevista en los artÌculos 3.2 y 42 LRBRL, son entes locales supramunicipales ligadas sobre todo al mundo rural y la
Ûptica nacionalista.
Estas comarcas se crean para agrupar a distintos municipios, cuyas caracterÌsticas determinen intereses comunes
precisados de una gestiÛn propia.
1 2
La iniciativa para la creaciÛn de las comarcas podr· partir de los municipios interesados o de la Comunidad
AutÛnoma; pero no podr· crearse una comarca (excepto en EL HOBBIT de J.R.R. Tolkien) si a ellos se oponen
expresamente las 2/5 partes de los municipios que debieran agruparse en ella,O siempre que en tales casos los
municipios representen al menos la mitad del censo electoral del territorio correspondiente. Cuando la comarca
deba agrupar a municipios de m·s de una provincia, ser· necesario el informe favorable de las Diputaciones
Provinciales a cuyo ·mbito territorial pertenezcan tales municipios.
Son las Leyes de las Comunidades AutÛnomas las que determinan el ·mbito territorial, la composiciÛn y el
funcionamiento de los Ûrganos de gobierno de las comarcas; asÌ como las competencias y recursos econÛmicos que
en todo caso se les asignen.
Son las C.C.A.A. las que pueden, previa audiencia de la AdministraciÛn de Estado y de los Ayuntamientos y
Diputaciones afectados, crear, modificar o suprimir mediante ley.
La legislaciÛn de las C.C.A.A. determinar· los Ûrganos de gobierno y administraciÛn, en los que estar·n
representados, todos los Municipios integrados en el ·rea; el rÈgimen econÛmico y de funcionamiento, que
garantizar· la participaciÛn de todos los Municipios en la toma de decisiones y una justa distribuciÛn de las cargas
entre ellos, asÌ como los servicios y obras de prestaciÛn o realizaciÛn metropolitana y el procedimiento para su
ejecuciÛn.
Por virtud de la Mancomunidad los municipios se asocian y erigen un nuevo ente local en orden a realizar servicios
y actividades de su competencia; estos municipios pueden pertenecer a distintas provincias e incluso a distintas
C.C.A.A siempre que lo permita la normativa autonÛmica correspondiente. La Mancomunidad constituida tiene
personalidad jurÌdica y capacidad para el cumplimiento de sus fines.
Las Mancomunidades pueden suscribir contratos, disponer de bienes, tener funcionarios y ejercer la iniciativa
p˙blica en el ejercicio de actividades econÛmicas. En cuanto a sus fuentes de financiaciÛn, provienen de
subvenciones, tasas, multas, etc.
El acuerdo de iniciaciÛn de constituciÛn -encomendar· la competencia de gestiÛn del procedimiento a uno de los
Ayuntamientos, que lo tramitar· en representaciÛn de todos y custodiar· los documentos originales. TambiÈn se
precisa que la elaboraciÛn de los Estatutos se encomienda a una ComisiÛn TÈcnica designada al efecto por los
Plenos de los Ayuntamientos; se debe practicar el tr·mite de exposiciÛn al p˙blico del proyecto durante 20 dÌa,
informe del Cabildo o Cabildos Insulares.
Los acuerdos aprobatorios de la constituciÛn y de los Estatutos deber·n-aprobarse por mayorÌa absoluta del Pleno.
Por su parte, la disoluciÛn de las Mancomunidades ser· iniciado y resulto por la Comunidad AutÛnoma.
Las Mancomunidades no pueden asumir la totalidad de las competencias de los municipios mancomunados ni
atribuirse competencias que no sean municipales.
Se impone que las competencias de las Mancomunidades de municipios estar·n s orientadas exclusivamente a la
realizaciÛn de obas y prestaciÛn de servicios p˙blicos que sean necesarios para que los municipios puedan ejercer
sus competencias o prestar los servicios.
Por supuesto pueden adherirse o separarse los municipios de la Mancomunidad en los tÈrminos que exige el
ordenamiento jurÌdico. Y, por ˙ltimo, una vez que se constituya la Mancomunidad debe inscribirse en el Registro
de Entidades Locales.
La constituciÛn del consorcio se da entre distintas Administraciones P˙blicas o con entidades privadas sin ·nimo de
lucro que persiguen fines de interÈs p˙blico concurrente. Una vez que se crea el consorcio, este adquiere
personalidad jurÌdica propia y se rige por sus Estatutos, los cuales determinar·n sus fines, asÌ como las
particularidades del rÈgimen org·nico, funcional y financiero.
Su constituciÛn soloO podr· tener lugar cuando la cooperaciÛn no pueda formalizarse a travÈs de un convenio y
siempre que aquÈlla permita una asignaciÛn m·s eficiente de los recursos econÛmicos. En todo caso, habr· de
verificarse que la constituciÛn del consorcio no pondr· en riesgo la sostenibilidad financiera del conjunto de la
Hacienda de la Entidad Local de que se trate, asÌ como del propio consorcio, que no podr· demandar m·s recursos
de los inicialmente previstos.
El personal al servicio del consorcio habr· de proceder exclusivamente de las Administraciones participantes; el
consorcio deber· Cestar adscrito a una AdministraciÛn y se regula la separaciÛn y la disoluciÛn de los consorcios con
gran generosidad.
Junto a la AdministraciÛn territorial, que se caracteriza por tener una situaciÛn de autonomÌa y una voluntad de
competencia general o universal, el ordenamiento jurÌdicoadministrativo regula lo que se denomina
“Administración especializada”, también llamada indirecta, institucional o instrumental. -
Se trata de una descentralizaciÛn administrativa que supone que el ente territorial utiliza de forma instrumental a
otro ente de car·cter administrativo para la realizaciÛn de funciones o actividades; este ente - puede ser un
1 2
organismo autÛnomo o una sociedad, entre otros, y normalmente desarrolla funciones bajo control de la
AdministraciÛn territorial competente.
Ahora bien, debemos6 distinguir, por una parte, a entes de base funcionar, como organismos autÛnomos o entidades
p˙blicas empresariales, de los entes de base corporativa. AsÌ pues,O dentro de los entes de base funcional hay que
1 ·
diferenciar aquellos que carecen por completo de autonomÌa de entes que tienen reconocido por el ordenamiento
grados notables de autonomÌa.
Dentro de este tipo de organizaciones es preciso tambiÈn tener en cuenta el uso de fÛrmulas organizativas que
provienen del Derecho Privado, y que son asimismo utilizadas por el Estado para el cumplimiento de sus fines, como
Sociedades mercantiles p˙blicas o entes de Derecho P˙blico que se someten al Derecho privado.
La- creaciÛn de estos entes se hace normalmente para hacer frente a problemas o asuntos concretos, siendo la
coyuntura polÌtico-econÛmica y poca congruencia con los propÛsitos generales invocados de forma solemne por
las leyes las dos notas caracterÌsticas que permiten explicar la formaciÛn de este fenÛmeno.
La Ley 40/2015 intenta- establecer m·s rigor y control sobre esta modalidad de AdministraciÛn, y asÌ prevÈ la
obligatoriedad de inscribir la creaciÛn, transformaciÛn o extinciÛn de cualquier entidad del sector p˙blico estatal
en el nuevo Inventario de Entidades del sector p˙blicos estatal, autonÛmico y local – artÌculo 82 – y la obligatoriedad
de un sistema de supervisiÛn continua de las entidades dependientes – artÌculo 85 –. Adem·s del control de eficacia
en orden a evaluar el cumplimiento de los objetivos propios de la actividad especÌfica de la entidad.
En⑧resumen, la situaciÛn actual de la AdministraciÛn instrumental es consecuencia del propÛsito de reducir el gasto
p˙blico, lograr la estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera y, por ello mismo, tanto en la AdministraciÛn
General del Estado como en la de las Comunidades AutÛnomas y en las Entidades Locales, se pretende reducir el
n˙mero de entes u organismos instrumentales, justificar la existencia de los que siguen vigentes y racionalizar su
actuaciÛn.
2.- Los organismos p˙blicos estatales: organismos autÛnomos de entidades p˙blicas empresariales
2.1.- En general
1
Es una figura que se prevÈ en el artÌculo 84 de la Ley 40/2015 y que se subdivide en dos: organismos autÛnomos y
2
Se trata de organismos con personalidad jurÌdica propia y patrimonio y tesorerÌa propios que gozan de cierta
autonomÌa de gestiÛn – artÌculo 89.1 – pero siempre est·n vinculados al Departamento y a la supervisiÛn continua
que hace el Ministerio de Hacienda.
Los organismos p˙blicos necesitan Ley formal para ser creados – artÌculo 91 Ley 40/2015 – la cual establecerÌa el
tipo de Organismos, los fines, asÌ como el Departamento de dependencia o vinculaciÛn, recursos econÛmicos y
peculiaridades de su rÈgimen personal.
- Propuesta de estatutos.
3- Plan inicial de actuaciÛn.
Asimismo, el contenido del Plan se desglosa en el artÌculo 92 Ley 40/2015. Ahora bien, los organismos p˙blicos
deber·n acomodar su actuaciÛn a lo previsto en su plan inicial de actuaciÛn – artÌculo 92.2 –, este se actualizar·
anualmente. Adem·s, se someten a sus Estatuto, que se aprobar·n por Real Decreto del Consejo de Ministros, a
propuesta conjunta del Ministro de Hacienda y Administraciones P˙bicas y de Ministro al que el organismo est·
vinculado.
Por otro lado, se regula la fusiÛn – artÌculo 94 – y la disoluciÛn – artÌculo 96 – que se llevar· a cabo por norma
reglamentaria, aunque suponga modificaciÛn de la Ley de creaciÛn, y se efect˙a con un plan o acuerdo del Consejo
de Ministros en el que se designar· el Ûrgano administrativo o entidad del sector p˙blico estatal que asumir· las
funciones de liquidador. En concreto, la disoluciÛn se produce por alguna de las causas que figuran seÒaladas en el
artÌculo 96.1 Ley 40/2015.
La Ley 40/2015 en sus artÌculos 101 y 107 diferencia la financiaciÛn de los organismos autÛnomos de la de las
entidades p˙blicas empresariales. AsÌ, los organismos autÛnomos tienen las siguientese
fuentes:
En cambio, el artÌculo 107, para las Entidades p˙blicas empresariales, dispone que los recursos econÛmicos
provienen solo de:
Finalmente, en la disposiciÛn adicional quinta de la Ley 40/2015 se refiere a la gestiÛn compartida de los servicios
comunes de los organismos p˙blicos estatales existentes. Se prevÈ compartir,O salvo que se justifique por razones
de seguridad nacional o cuando la organizaciÛn y gestiÛn afecte a servicios que deban prestarse de forma autÛnoma
en atenciÛn a la independencia del Organismo autÛnomo.
Regulados en los artÌculos 98 al 102 de la Ley 40/2015; son entidades de Derecho p˙blico, con personalidad jurÌdica
propia, tesorerÌa y patrimonio propios y autonomÌa de gestiÛn, que desarrollan actividades propias de las
Administraciones P˙blicas.
Sin embargo, la Ley de 2015 incorpora un criterio distintivo, y es que el Organismo autÛnomo puede producir bienes
de interÈs p˙blico o susceptibles de contraprestaciÛn.
El O
personal puede ser funcionario o laboral; el nombramiento del personal directivo se har· conforme a los
principios de competencia profesiÛn y experiencia – artÌculo 55 Ley 40/2015. Asimismo, se deber·n respetar las
instrucciones sobre recursos humanos del Ministerio de Hacienda y Administraciones P˙blicas y a comunicarle a
este Departamento ministerial cuantos acuerdos o resoluciones adopte en aplicaciÛn del rÈgimen personal.
Los contratos, por su parte, se rigen por la legislaciÛn de contratos p˙blicos. Por otro lado, el patrimonio se rige por
la Ley de patrimonio, que pueden ser bienes propios del organismo o bienes que les adscribe la AdministraciÛn del
Estado. Por lo dem·s, el rÈgimen presupuestario, de contabilidad y de control financiero se somete a la Ley General
Presupuestaria.
Son entidades de Derecho P˙blico, con personalidad jurÌdica propia, patrimonio propio y autonomÌa de gestiÛn,
que se financian mayoritariamente con ingresos de mercado, y que junto con el ejercicio de potestades
administrativas desarrollan actividades prestacionales, de gestiÛn de servicios p˙blicos o de producciÛn de bienes
de interÈs p˙blicos susceptibles de contraprestaciÛn – artÌculo 103.1 Ley 40/2015 –.
- Ser un organismo p˙blico, pero que se rige por el Derecho privado,G salvo algunas excepciones.
- Dependen de la AdministraciÛn General del Estado o de un organismo autÛnomo o dependiente de esta.
- Poder ejercer potestades, pero solo aquellos Ûrganos a los que lo Estatutos se lo asignen expresamente.
- Su personal es fundamentalmente laboral, si bien pueden tener funcionarios.
Ahora bien, la selecciÛn del personal se har· conforme a las siguientes reglas:
- El personal directivo ser· nombrado con arreglos a los criterios de competencia profesional y experiencia
– artÌculo 55.11 Ley 40/2015 –.
- El resto del personal ser· seleccionado mediante convocatoria p˙blica basada en los principios de igualdad,
mÈrito y capacidad, y requerir·n informe conjunto previo y favorable del Ministerio de Hacienda y
Administraciones P˙blicas.
En cuanto alO patrimonio, disponen de bienes propios o adscritos – artÌculo 107.1 Ley 40/2015 –; m·s el rÈgimen de
contratos se le aplica el Derecho civil y mercantil. Por su parte, los controles son varios, y no solo de legalidad, sino
de eficacia y de orden econÛmico-financiero.
Son entidades autorizadas por Ley y necesitan tambiÈn unos Estatutos, que pueden 6 ejercer funciones
administrativas y est·n adscritas a un Ministerio, pero su gestiÛn se hace a travÈs de un contrato de gestiÛn que
·
fija unos objetivos, asimismo, tambiÈn hay unEcontrol realizado por el Tribunal de Cuentas.
Su naturaleza jurÌdica es hibrida al someterse al Derecho privado, pero tambiÈn al Derecho Administrativo.
La AdministraciÛn corporativa est· Eformada por asociaciones forzosas de particulares, creadas por el Estado, que
tienen personalidad jurÌdica propia y distinta de aquel. Asimismo, desempeÒa algunas funciones p˙blicas que est·n
sujetas al Derecho Administrativo.
No pueden ser confundida ni con la llamada “Administración independiente” ni tampoco con los sindicatos o las
asociaciones privadas, ya que su constituciÛn tiene un origen p˙blico y car·cter monopolÌstico, es decir, en
determinada localidad solo puede existir una sola.
Se trata de Corporaciones de Derecho p˙blico amparadas por ley y reconocidas por el Estado, con personalidad
jurÌdica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines; asÌ, se exige la colegiaciÛn obligatoria para el
ejercicio de las profesiones, m·s la Ley 25/2009, de 22 de diciembre, ha venido a E
establecer que la colegiaciÛn solo
es requisito obligatorio cuando asÌ lo establezca una Ley estatal.
Los Colegios ordenan el ejercicio de la profesiÛn y ostentan la representaciÛn institucional exclusiva de la misma,
asÌ como la defensa de los intereses profesionales de los colegiados y la protecciÛn de los intereses de los
consumidores y usuarios de servicios de sus colegiados.
La creaciÛn de los Colegios se har· por Ley a peticiÛn de los profesionales, aunque el artÌculo 4 de la Ley de Colegios
dispone que la fusiÛn, absorciÛn y disoluciÛn de los Colegiados de la misma profesiÛn ser· promovida por los
propios colegiados, conforme a lo que dicen los Estatutos y requerir· la aprobaciÛn por Decreto previa audiencia
de los Colegios.
La Ley 4/2014, de 1 de abril, dispone que son corporaciones de derecho p˙blico con personalidad jurÌdica propia y
plena capacidad de obrar para el cumplimiento de sus fines, que se configuran como Ûrganos consultivos y de
colaboraciÛn con las Administraciones P˙blicas, e
sin menoscabo de los intereses privados que persiguen.
La financiaciÛn procede del cobro por los servicios prestados y por las aportaciones voluntarias de las empresas y
entidades, incentivadas por ciertas ventajas en la participaciÛn en los distintos Ûrganos de las C·maras.
Por lo dem·s, la demarcaciÛn que tienen es autonÛmica, provincial, comarcal y local; la organizaciÛn gira en torno
a un conjunto de Ûrganos colegiados y unipersonales, asÌ podemos destacar:
• El Pleno: es el Ûrgano supremo que debe tener un n˙mero no inferior a 10 ni superior a 60 vocales, y su
mandato dura 4 aÒos.
• El ComitÈ Ejecutivo: Ûrgano permanente de gestiÛn, formado por el presidente, los vicepresidentes, el
tesorero y los miembros que el pleno dictamine.
• El presidente: entre sus funciones está la de coordinar, informar o gestionar el llamado “Plan de
Internacionalización”, entre otras; no obstante, dicho plan lo aprueba el Ministerio.
4.- Entidades privadas del sector p˙blico: las sociedades mercantiles p˙blicas y las fundaciones p˙blicas
4.1.- Las sociedades mercantiles estatales
4.1.1.- Razones de su existencia, concepto, clases y tutela sobre esta organizaciÛn instrumental
Se trata de una forma privada a travÈs de la cual se manifiesta la empresa p˙blica, basada en tÌtulos representativos
de capital cuya propiedad corresponde al Estado.
Ha sido calificada como una formula peculiar en virtud de la cual el Estado no solo interviene normativamente en
la economÌa, sino como empresaria; de suerte que no se conforta exclusivamente con expropiar empresas
capitalistas, sino tambiÈn la forma peculiar de las mismas, que es la sociedad anÛnima, si bien caben otras fÛrmulas,
como las de responsabilidad limitada.
Sin embargo, enE EspaÒa la sociedad mercantil ha tenido un alcance diverso en la legislaciÛn local y en la estatal, ya
que, si en la primera se admitiÛ para la gestiÛn ordinaria, incluso en rÈgimen de monopolio, en la esfera estatal
primeramente se usÛ para la realizaciÛn de actividades industriales en concurrencia con el sector privado.
La Ley 33/2003, de patrimonio de las Administraciones P˙blicas, modificada por la Ley 40/2015, dispone en su
artÌculo 166.1.c):
- QuÈ se entiende por sociedades mercantiles estatales, y dice que son aquellas sobre las que se ejerce
control estatal
• Bien porque la participaciÛn directa en su capital social de la AdministraciÛn General del Estado o
alguna de sus entidades sea superior al 50 por 100.
• Bien porque la sociedad mercantil se encuentre en el supuesto previsto en el artÌculo 4 de la Ley
24/1998, de 28 de julio, del Mercado de Valores respecto de la AdministraciÛn General del Estado
o de sus organismos p˙blicos vinculados o dependientes.
La regulaciÛn ①
vigente de estas sociedades se encuentra en la citada Ley 33/2003 y en la Ley 40/2015; ahora bien, el
artÌculo 112 de la Ley 40/2015 dispone que la AdministraciÛn General del Estado perseguir· la eficiencia,
transparencia y buen gobierno en la gestiÛn de dichas sociedades, para lo cual promover·n las buenas pr·cticas y
cÛdigos de conducta adecuados.
1 2
En cuanto a las clases, pueden existir sociedades participadas al 100 por 100 por el Estado, y otras que superando
el 50 por 100 no lleguen. La Ley 33/2003 establece para ambas un conjunto de reglas comunes.
La creaciÛn de una sociedad mercantil es m·s flexible y sencilla que la de un Organismo P˙blico, puesto que el
artÌculo 114.1 de la Ley 40/2015 establece que debe ser autorizada mediante acuerdo de Consejo de Ministros, el
cual deber· estar acompaÒado de:
Adem·s, el acuerdo de creaciÛn deber· estar acompaÒado de un informe preceptivo favorable del Ministerio de
Hacienda y Administraciones P˙blicas o la IntervenciÛn General de la AdministraciÛn del Estado.
. 2
No son propiamente una AdministraciÛn P˙blica, sino una fÛrmula organizativa instrumental.
Se rigen conforme a lo establecido en el Derecho privado, tanto en lo relativo a su organizaciÛn como a su actuaciÛn,
O
salvo en materias en que sea de aplicaciÛn la normativa presupuestaria, contable, de personal, de control
econÛmico-financiero y de control. En ning˙n caso podr·n dispones de facultades que impliquen ejercicio de la
autoridad p˙blica, sin perjuicio de que excepcionalmente la Ley pueda atribuirle el ejercicio de potestades
administrativas.
Con relaciÛn a su personal, est· sujeto al Derecho laboral, incluido el que tenga la condiciÛn de directo, G
salvo alg˙n
caso excepcional, como el de Correos y TelÈgrafos, que permite que ciertos funcionarios conserven, su condiciÛn.
Por su parte, la contrataciÛn deber· someterse en algunos casos a las normas de contratos del sector p˙blico. Para
1
comprender este sistema es necesario diferenciar las sociedades que son creadas para actividades estrictamente
2
industriales o mercantiles de aquellas otras que realizan otros fines de interÈs general que no tienen naturaleza
mercantil o industrial, porque si a las primeras solo se aplican ciertas normas y principios de contrataciÛn p˙blicas,
a las segundas se les considera propiamente como “poder adjudicador” y deberán cumplir todas las normas de la
Ley de Contratos del Sector P˙blico.
Por su parte, el artÌculo 166.2 de la Ley 33/2003, para las sociedades cuyo capital pertenece Ìntegramente al Estado
prevÈ que se rigen por la Ley referida y por el Derecho privado, pero se establece una serie de reglas que son una
excepciÛn a las comunes del Derecho mercantil como:
Su regulaciÛn se encuentra la Ley 40/2015, asÌ como en la Ley 50/2002, de 26 de diciembre, de Fundaciones.
Se trata de una persona jurÌdico-privada sin ·nimo de lucro dotada de un patrimonio propio afectado a fines de
interÈs general y gobernada bajo la tutela de la AdministraciÛn P˙blica. No obstante, por un lado, no son
propiamente entes privados, por otro, adoptan una forma privada, como es la de la fundaciÛn; m·s en la actualidad
constituyen una modalidad de AdministraciÛn instrumental.
- Son entidades instrumentales, creadas por la AdministraciÛn para el desarrollo de sus fines.
- Se someten al Derecho Privado,Gsalvo en las materias en que sea de aplicaciÛn la normativa presupuestaria,
contable, de control econÛmico-financiero y de contrataciÛn del sector p˙blico.
- No podr·n ejercerse potestades p˙blicas.
- Sus actividades se realizan sin ·nimo de lucro para el cumplimiento de fines de interÈs general, con
independencia de que el servicio se preste de forma gratuita o con contraprestaciÛn.
- Deben adscribirse a una AdministraciÛn P˙blica, lo cual se fijar· en sus estatutos de acuerdo con las normas
del artÌculo 129.2 Ley 40/2015.
- En cuanto al personal, este es laboral; y sobre la contratación, en muchos casos tiene el carácter de “poder
adjudicador”.
Por otra parte, el artÌculo 133 Ley 40/2015 dispone que la creaciÛn de fundaciones del sector p˙blico estatal o la
adquisiciÛn de este car·cter de forma sobrevenida se realizar· por Ley, que establecer· los fines de la fundaciÛn y,
en su caso, los recursos econÛmicos; el anteproyecto de Ley de creaciÛn deber· ir acompaÒado de:
Para ser considerador fundaciones del sector p˙blico, deber·n reunir alguno de los siguientes requisitos:
- Que se constituye de forma inicial, con aportaciÛn mayoritaria, directa o indirecta, de la AdministraciÛn
General del Estado o cualquiera de los sujetos integrantes del sector p˙blico estatal.
- Que el patrimonio de la fundaciÛn estÈ integrado en m·s del 50 por 100 por bienes o derecho aportados o
cedidos por sujetos integrantes del sector p˙blico estatal.
- La mayorÌa de los derechos de voto en su patrimonio corresponda a representantes del sector p˙blico
estatal.
-
Anualmente, deben elaborar un presupuesto de explotaciÛn y otro de capital, y se someten a las normas de
contabilidad p˙blicas; tambiÈn deben sujetarse al control de eficacia y supervisiÛn continua, al control de la
IntervenciÛn General de la AdministraciÛn del Estado y al del Tribunal de Cuentas.
Se denomina asÌ al conjunto de entes y organismos con estatutos jurÌdicos atÌpicos y heterogÈneos que ejercen sus
competencias y desarrollan sus actividades con un notable grado de autonomÌa y neutralidad; sus estatutos
jurÌdicos garantizan esa autonomÌa frente al Gobierno, de manera que una vez que este nombra los cargos directos
solo podr·n ser cesados por causas tasadas y no reciben Ûrdenes ni instrucciones. AsÌ pues, en la actualidad est·n
previstas con car·cter general en los artÌculos 109 y 110 de la Ley 40/2015.
Las razones por las cuales se crean estas entidades independientes se encuentran en la necesidad de que
determinadas funciones se ejerzan con neutralidad, asÌ como el alto nivel tÈcnico que se requiere para
desempeÒarlas.
Estos organismos reguladores tienen personalidad jurÌdicas propia y plena capacidad p˙blicas y privada, y, aunque
el Gobierno nombra al Presidente y los Consejeros, previa comparecencia del Ministro y las personas propuestas
ante la ComisiÛn correspondiente del Consejo de los Diputados, tienen un mandato de seis aÒos, sin posibilidad de
renovaciÛn, y cesan por causas tasadas.
No conviene confundir la autonomÌa que tienen estos entes con otras figuras que no pueden ser consideradas como
Administraciones independiente; es evidente que no pueden identificarse con otras Administraciones
instrumentales.
Su configuraciÛn dogm·tica no es uniforme, porque hay entes que tienen personalidad jurÌdica, mientras que hay
otros que se consideran independientes y carecen de personalidad jurÌdica.
5.4.- En particular, la Universidad p˙blica y el Banco de EspaÒa
La Universidad p˙blica presta el servicio p˙blico de enseÒanza superior; por otro lado, su autonomÌa est· prevista
en la ConstituciÛn y se concibe por el TC como un derecho fundamental, con la protecciÛn reforzada que ello
comporta.
Es un ente con personalidad jurÌdica propia que se crea por Ley de la Comunidad AutÛnoma o del Estado, en este
˙ltimo caso de acuerdo con el Ejecutivo de la Comunidad; es m·s, la mayorÌa de las universidades p˙blicas est·n
vinculadas org·nicamente a las Comunidades AutÛnomas, esto se refleja en:
- En su modelo de organizaciÛn, estructurado por una red de Ûrganos unipersonales y colegiados que se
eligen o designan por miembros de la llamada comunidad universitaria. Los Ûrganos colegiados tienen
preeminencia sobre los unipersonales y adoptan las decisiones m·s relevantes. Entre los Ûrganos que
podemos destacar se encuentran los siguientes:
- Porque las resoluciones del rector y lo acuerdos del Consejo Social, el Consejo de Gobierno y el Claustro
agotan la vÌa administrativa y ser· impugnables directamente ante la jurisdicciÛn contencioso-
administrativa.
- Porque los Estatutos de la Universidad, si bien son elaborados por el Claustro universitario, son aprobados
por Decreto del Consejo de Gobierno de la Comunidad AutÛnoma.
- Porque la Universidades gozan de autonomÌa econÛmica y financiera y de patrimonio propio.
Pero tambiÈn el Consejo de Universidades es considerado como un Ûrgano independiente, pero carece de
personalidad jurÌdica. SeEdefine como Ûrgano de coordinaciÛn, consulta y propuesta en materia universitaria, y
desarrolla sus funciones con plena autonomÌa funcional. Est· presidido por el Ministro competente en materia de
universidades y est· compuesto por:
Es una entidad de Derecho p˙blico con personalidad jurÌdica propia y plena capacidad jurÌdica p˙blica y privada
para el cumplimiento de sus fines, y queda sometido al ordenamiento jurÌdico privado,6
salvo que act˙e en ejercicio
de potestades administrativas.
Las razones por las que se configura como un ente independiente son:
EspaÒa ha decidido establecer un sistema de funciÛn p˙blica. Este sistema cerrado se caracteriza por tres
elementos: el estatuto, el cuerpo y la carrera. AsÌ, el funcionario no est· sujeto a una relaciÛn contractual, sino a
una relaciÛn estatutaria; este funcionario no se incorpora a un puesto de trabajo especÌfico, sino a un cuerpo y
dentro de ese cuerpo luego hace carrera, esto es, se sube en el escalafÛn.
incorporan novedades en relaciÛn con el sistema retributivo y con las situaciones administrativas; regula los
derechos colectivos y regula la Conferencia sectorial y la CoordinaciÛn del empleo p˙blico.
En EspaÒa, tanto la jurisprudencia como el Derecho positivo destacan la naturaleza estatutaria que vincula al
funcionario con la administraciÛn; esto significa, que es una relaciÛn que se regula por Leyes y reglamentos, que
puede modificar el Estado. Se trata de la tesis estatutaria que C
implica:
- El acto de nombramiento del funcionario constituir· un acto condiciÛn, que le coloca en una situaciÛn
jurÌdica objetiva.
- El funcionario tendr· en cada momento los derechos y deberes descritos en su estatuto; frente a la
modificaciÛn de tales normas no puede invocar otros derechos adquiridos que el derecho al cargo y los
derechos econÛmicos ya consolidados. AsÌ la disposiciÛn transitoria primera del EBEP dice que “El desarrollo
del presente estatuto no podr· comportar para el personal incluido en su ·mbito de aplicaciÛn, la
disminuciÛn de la cuantÌa de los derechos econÛmicos y otros complementos retributivos inherentes.
- Esta relaciÛn implica que se regula por el Derecho Administrativo y que sus retribuciones son con cargo a
los presupuestos p˙blicos.
- El rÈgimen establecido con car·cter general en el estatuto no podr· ser alterado singularmente por la
AdministraciÛn en perjuicio o ventaja de alguno o alguno de ellos, y que, inversamente, los funcionarios no
pueden renunciar a ning˙n elemento de su estatuto.
- La AdministraciÛn p˙blica tampoco podr· comprometer o renunciar a las competencias que tiene sobre
sus funcionarios.
3.- Tipos de personal
• Funcionarios de carrera
Quienes, en virtud de nombramiento legal, est·n vinculados a una AdministraciÛn p˙blica por una relaciÛn
estatutaria regulada por el derecho administrativo para el desempeÒo de servicios profesionales retribuidos de
car·cter permanente (art. 9.1 EBEP).
• Funcionarios interinos
Son los que, por razones expresamente justificadas de necesidad y urgencia, son nombrados como tales para el
desempeÒo de funciones propias de funcionarios de carrera, cuando se dÈ alguna de las siguientes circunstancias:
1. La existencia de plazas vacantes cuando no sea posible su cobertura por funcionarios de carrera.
2. La sustituciÛn transitoria de los titulares
3. La ejecuciÛn de programas de car·cter temporal, que no podr·n tener una duraciÛn superior a 3 aÒos,
ampliable hasta doce meses.
4. El exceso o acumulaciÛn de tareas por plazo m·ximo de 6 meses, este personal carece de la estabilidad que
tiene el funcionario de carrera, y puede ser cesado.
(art. 10 EBEP)
• Personal laboral
Es el que, por virtud de contrato formalizado por escrito, en cualquiera de las modalidades de contrataciÛn
temporal previstas en la legislaciÛn laboral, presta servicios retribuidos por las Administraciones P˙blicas. Puede
①
-
• Personal eventual
Realiza funciones de confianza y asesoramiento; tiene un nombramiento y cese que es libre.O Cese que tendr· lugar
cuando se produzca el de la autoridad a la que presta la funciÛn de confianza o asesoramiento. Este es un personal
que est· en los ·mbitos polÌticos o de partido.
El legislador pone lÌmites para su n˙mero y retribuciones, y seÒala especÌficamente que la condiciÛn de personal
eventual no podr· constituir mÈrito para el acceso a la FunciÛn P˙blica o para la promociÛn interna.
Adem·s, destaca que ser·n las Leyes las que determinar·n quÈ Ûrganos de gobierno de las Administraciones
P˙blicas podr·n disponer de este tipo de personal. (art. 12 EBEP)
• Personal directivo
Puede ser funcionario o laboral e incluso reclutarse fuera del sector p˙blico. Es el que desarrolla funciones directivas
profesionales en las Administraciones P˙blicas.
El EBEP alude a que su designaciÛn atienda a principios de mÈrito y capacidad y a criterios de idoneidad, y que se
lleve a cabo a travÈs de procedimientos que garanticen la publicidad y la concurrencia.
Adem·s, estar· sujeto a evaluaciÛn con arreglo a los criterios de eficacia y eficiencia, responsabilidad por su gestiÛn
y control de resultados en relaciÛn con los objetivos que les hayan sido fijados.
Los sistemas selectivos de los funcionarios de carrera son la oposiciÛn y el concurso – oposiciÛn que deber·n incluir
en todo caso una o varias pruebas para determinar la capacidad de los aspirantes. Solo en virtud de ley podr·
aplicarse, con car·cter excepcional, el sistema de concurso, que consistir· ˙nicamente en la valoraciÛn de mÈritos.
En cualquier caso, se exige que en los procesos selectivos se cuide que exista una conexiÛn entre el tipo de pruebas
a superar y la adecuaciÛn al desempeÒo de las tareas en los puestos de trabajo convocados, incluyendo las pruebas
que sean precisas.
Adem·s, en aquellos procesos que incluyan la valoraciÛn de mÈritos, solo podr·n otorgar a dicha valoraciÛn una
puntuaciÛn proporcionada que no determinar·, en ning˙n caso, por sÌ misma el resultado del proceso selectivo.
En cuanto a las pruebas podr·n consistir en la acreditaciÛn oral o escrita de los conocimientos y la capacidad
analÌtica, ejercicios pr·cticos, dominio de lenguas extranjeras, superaciÛn de ejercicios fÌsicos, pruebas
psicotÈcnicas, etc.
La convocatoria debe hacerse de acuerdo con la Oferta de empleo p˙blico. La Oferta de empleo p˙blico o
instrumentos similar se convocar· anualmente por los Ûrganos del Gobierno de las Administraciones P˙blicas y
deber· ser publicada en el Diario Oficial correspondiente.
- Tener la nacionalidad espaÒola, sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 57 para los nacionales de otros
Estados de la UniÛn Europea o los de los paÌses con los que la UniÛn Europea haya celebrado tratados que
impliquen la libre circulaciÛn de trabajadores, que pueden acceder como funcionarios en igualdad de
condiciones con los espaÒoles. Igual derecho de acceso se reconoce a los cÛnyuges de los espaÒoles y de
1
los nacionales de los Estados miembros de la UniÛn Europea, siempre que no estÈn separados de derecho
y a sus descendientes y a los de su cÛnyuge, sean menores de 21 aÒos o mayores de dicha edad
dependientes, y ello con independencia de la nacionalidad que tengan cualquiera de estas personas.
- Poseer la capacidad funcional para el desempeÒo de las tareas. No obstante, las Ofertas de empleo p˙blico
se reservar· un cupo no inferior al 7% de las vacantes para ser cubiertas entre personas con discapacidad,
siempre que superen las pruebas y acrediten su discapacidad y la compatibilidad con el desempeÒo de las
tareas.
- Tener cumplidos 16 aÒos y no exceder, en su caso, de la edad m·xima de jubilaciÛn forzosa.
- No haber sido separado mediante expediente disciplinario del servicio, ni hallarse en inhabilitaciÛn absoluta
o especial para empleos o cargos p˙blicos por resoluciÛn judicial. En caso de ser nacional de otro Estado,
no hallarse inhabilitado o en situaciÛn equivalente ni haber sido sometido a sanciÛn disciplinaria o
equivalente que impida, en su Estado, en los mismos tÈrminos el acceso al empleo p˙blico.
- Poseer la titulaciÛn exigida
Se podr· exigir, adem·s, el cumplimiento de otros requisitos especÌficos que guarden relaciÛn objetiva y
proporcionada con las funciones asumidas y las tareas a desempeÒar.
La convocatoria del proceso selectivo debe hacerse conforme a la Oferta de Empleo P˙blico o a travÈs de otro
instrumento similar; las fases subsiguientes son:
Se establece que ser· preceptiva la publicaciÛn de los sucesivos anuncios de la celebraciÛn de las pruebas en el
Diario Oficial correspondiente, publicaciÛn de los Tribunales o Comisiones Permanentes de selecciÛn de la relaciÛn
de aprobados, con orden de puntuaciÛn, no pudiendo superar el n˙mero de plazas convocadas; no obstante,
siempre que los Ûrganos de selecciÛn hayan propuesto el nombramiento de igual n˙mero de aspirantes que el de
plazas convocadas.
Y con el fin de asegurar la cobertura de las mismas, cuando se produzcan renuncias de los aspirantes seleccionados,
antes de su nombramiento, o toma de posesiÛn, el Ûrgano convocante podr· requerir del Ûrgano de selecciÛn
relaciÛn complementaria de los aspirantes que sigan a los propuestos, para su posible nombramiento como
funcionarios de carrera, pues la relaciÛn de los propuestos vincula estrictamente a la autoridad, la cual no puede
dejar de nombrar a ninguno de los propuestos.
Esos Tribunales o Comisiones permanentes estar·n constituidos por un n˙mero impar, y en ellos no podr·n estar
los funcionarios que hubiesen realizado tareas de preparaciÛn, adem·s deber·n abstenerse cuando concurran
causas de abstención conforme a la LRJSP’15.
Por otra parte, es·importanteDdestacar que los acuerdos de las comisiones o Tribunales de selecciÛn son revisables
e impugnables; asÌ contra las resoluciones y actos de los Ûrganos de selecciÛn y sus actos de tr·mite que impidan
continuar el procedimiento o produzcan indefensiÛn podr· interponerse recurso de alzada ante la autoridad que
haya nombrado a su presidente.
6.- SelecciÛn
6.1.- SelecciÛn del personal funcionario interino
Es preciso sujetarse a los principios de mÈrito y capacidad, y deben tener los requisitos generales de titulaciÛn y
dem·s condiciones exigidas para participar en las pruebas.
Se elevar· al Ûrgano competente la propuesta de candidatos para la formalizaciÛn de los contratos y hasta que no
se formalicen los contratos y se incorporen a los puestos de trabajo, los aspirantes no tendr·n derecho a percepciÛn
econÛmica.
Transcurrido el perÌodo de prueba que se determine en cada convocatoria, el personal que lo supere adquirir· la
condiciÛn de personal laboral fijo.
El personal laboral de duraciÛn determinada se recluta cuando la realizaciÛn de los trabajos no puede ser atendidos
por personal laboral fijo, previo informe favorable del Ministerio de Administraciones P˙blicas y Hacienda.
7.- PÈrdida de la condiciÛn de funcionario
a) La renuncia a la condiciÛn de funcionario habr· de manifestarse por escrito y ser· aceptada expresamente
por la AdministraciÛn, aunque no podr· ser aceptada cuando el funcionario estÈ sujeto a un expediente
disciplinario o se haya dictado en su contra auto de procesamiento o de apertura de juicio oral por la
comisiÛn de un delito.
La renuncia a la condiciÛn de funcionario no inhabilita para el ingreso de nuevo en la AdministraciÛn p˙blica
a travÈs del procedimiento de selecciÛn establecido.
El Tribunal Supremo ha declarado que dicha renuncia debe ser personal, clara, terminante e inequÌvoca; y
hasta que la aceptaciÛn no se formalice, el interesado puede dejarla sin efecto.
Es necesaria que la renuncia a los derechos solo ser· v·lida cuando no contrarÌen el interÈs o el orden
p˙blico ni perjudiquen a terceros.
b) Por pÈrdida de la nacionalidad espaÒola o de cualquier otro Estado miembro de la UniÛn Europea o de la
de aquellos a los que, en virtud de Tratados internacionales celebrados por la UniÛn Europea, les sea de
aplicaciÛn la libre circulaciÛn de trabajadores, que haya sido tenido en cuenta para su nombramiento. No
obstante, cabe la rehabilitaciÛn, si desaparece esta causa.
c) La jubilaciÛn total del funcionario. Ahora bien, hay que distinguir:
- La voluntaria, siempre que el funcionario re˙na los requisitos y condiciones establecidos en el
RÈgimen de Seguridad Social que le sea aplicable.
- La jubilaciÛn forzosa por edad, que tiene lugar con car·cter general a los 65 aÒos, sin embargo, se
admite en el EBEP que las leyes de desarrollo establezcan la posibilidad de solicitar la prolongaciÛn
de la permanencia en el servicio activo.
- Por la declaraciÛn de incapacidad permanente o por el reconocimiento de una pensiÛn de
incapacidad permanente absoluta o incapacidad permanente total en relaciÛn con el ejercicio de
funciones de su cuerpo o escala. Pero cabe rehabilitaciÛn si desaparece la causa objetiva.
- Por sanciÛn disciplinaria de separaciÛn del servicio que tuviere car·cter firme. Con relaciÛn a esta
causa de pérdida se han producido algunas críticas por su carácter definitivo. Por eso el “Informe
de la Comisión para el estudio y preparación del Estatuto Básico del Empleado Público”, prevé un
lÌmite temporal coincidente con la pena m·xima de inhabilitaciÛn para el ejercicio de funciones
p˙blicas regulada en el CÛdigo Penal.
- La pena principal o accesoria de inhabilitaciÛn absoluta o especial para cargo p˙blico que tuviere
car·cter firme. En este caso el EBEP prevÈ la posibilidad de rehabilitaciÛn del funcionario, con
car·cter excepcional, a peticiÛn del interesado, atendiendo a las circunstancias y entidad del delito
cometido. Si transcurrido el plazo para dictar resoluciÛn, no se hubiera producido de forma
expresa, se entender· desestimada la solicitud.
8.- Procedimientos
El EBEP dispone que se deben proveer los puestos de acuerdo con los principios de igualdad, mÈrito, capacidad y
publicidad, y que la relaciÛn de puestos de trabajo fijar· cual es el procedimiento para la provisiÛn de un puesto en
concreto.
9.- El concurso
En Èl se valoran los mÈritos y capacidades, y, en su caso, aptitudes de los candidatos por Ûrganos colegiados de
car·cter tÈcnico, cuya composiciÛn responder· a los principios de profesionalidad, especializaciÛn y paridad, y su
funcionamiento se ajustar· a las reglas de imparcialidad y objetividad.
El concurso se har· en convocatoria p˙blica en la cual se establecen unas bases, que detallar·n los mÈritos y dem·s
extremos precisos para la valoraciÛn.
La evaluaciÛn es uno de los aspectos m·s relevantes, la continuidad misma en un puesto de trabajo se hace
depender de la evaluaciÛn positiva en su desempeÒo.
En este procedimiento evaluador se necesita audiencia del interesado y resoluciÛn motivada. La iniciativa para
promover el concurso depende del tipo de AdministraciÛn.
Caben, asimismo, concursos especÌficos en los que hay una segunda fase en la que los candidatos pueden estar
sometidos a una entrevista personal ante el Ûrgano o comisiÛn de valoraciÛn, y se puede tambiÈn establecer la
elaboraciÛn de una memoria en la que se exponga un an·lisis de las tareas que se pretendan desarrollar.
Los destinos son irrenunciables salvo que se hubieran obtenido otro destino antes de la toma de posesiÛn en
convocatoria p˙blica.
Consiste en la apreciaciÛn discrecional de Ûrgano competente de la idoneidad de los candidatos en relaciÛn con los
requisitos exigidos para el desempeÒo del puesto; son puestos de especial responsabilidad y confianza, si bien es
preciso convocatoria p˙blica, en la cual se fijar·n los requisitos exigidos para la ocupaciÛn del puesto.
Una vez nombrados, los titulares que cubran estos puestos pueden ser cesados discrecionalmente.
Los funcionarios tendr·n derecho a las indemnizaciones establecidas reglamentariamente por traslado forzoso.
②
12.- Movilidad por razÛn de violencia de gÈnero y por razÛn de violencia terrorista
Ser· considerado como traslado forzoso.
① En el primer caso se habla de mujeres, que, para hacer efectiva su protecciÛn o el derecho a la asistencia social
integral, tendr·n derecho al traslado a otro puesto de trabajo propio de su cuerpo, escala o categorÌa profesional,
de an·logas caracterÌsticas sin necesidad de que sea vacante de necesaria cobertura; en estos procedimientos se
proteger· la intimidad de la vÌctima.
② El segundo supuesto se aplica a los funcionarios que hayan sufrido daÒos fÌsicos o psÌquicos, como consecuencia de
la actividad terrorista. Tendr·n derecho tambiÈn al traslado a otro puesto, cuando la vacante sea de necesaria
cobertura.
La AdministraciÛn P˙blica competente estar· obligada a comunicarle las vacantes ubicadas en la misma localidad
o en las localidades que el interesado expresamente solicite.
Debe respetar los requisitos y plazos, pues de no solicitar el reingreso en el plazo m·ximo de un mes, cuando en la
otra administraciÛn no tenga puesto, podr· quedar en la situaciÛn administrativa de excedencia voluntaria por
interÈs particular, con efectos desde el dÌa siguiente a que hubiesen cesado en el servicio activo en la AdministraciÛn
de destino.
14.- Permuta
Es la permuta entre puestos de trabajo de igual naturaleza y a los que corresponda idÈntica forma de provisiÛn, y
siempre que los funcionarios cumplan algunos requisitos.
Procede con car·cter voluntario con un funcionario que re˙na los requisitos establecidos para su desempeÒo en la
relaciÛn de puestos de trabajo, si bien pueden acordarse con car·cterE
forzoso.
Las comisiones tienen un tiempo, m·ximo un aÒo prorrogable por otro, y si no implica cambio de residencia, el cese
y toma de posesiÛn deber· producirse en el plazo de tres dÌas desde la notificaciÛn del acuerdo; en caso contrario,
el plazo ser· de ocho dÌas en el caso de comisiones voluntarias y de treinta dÌas si son forzosas.
A los funcionarios en comisiÛn de servicios se les reservar· el puesto de trabajo y percibir·n la totalidad de sus
retribuciones.
La creaciÛn y la modificaciÛn de los cuerpos y escalas se hace por Ley de las Cortes Generales o de las Comunidades
AutÛnomas.
El EBEP establece la estructura de tÌtulos que est· vigente en el sistema educativo actual: por ellos prevÈ tres
grupos: A, B y C.
- Grupo A, dividido en A1 y A2. Para el acceso a los cuerpos o escalas del grupo se exigir· estar en posesiÛn
&
del tÌtulo universitario de Grado. En aquellos supuestos en los que la ley exija otro tÌtulo universitario, ser·
tengo que Èste el que se tenga en cuenta. La clasificaciÛn de los cuerpos y escalas en cada subgrupo estar· en funciÛn
del nivel de responsabilidad, de las funciones a desempeÒar y de las caracterÌsticas del puesto de trabajo.
- Grupo B, se exige el tÌtulo de TÈcnico superior.
- C1 se exige el tÌtulo de bachiller o tÈcnico; para el subgrupo ⑧
Grupo C, dividido en C1 y C2. Para el O C2, se
requiere el de graduado en educaciÛn secundaria obligatoria. Los funcionarios del subgrupo C1 que re˙nan
la titulaciÛn exigida podr·n promocionar al Grupo A sin necesidad de pasar por el nuevo Grupo B.
- Carrera horizontal. ProgresiÛn de grado, categorÌa, escalÛn, etc., sin necesidad de cambiar de puesto de
trabajo.
- Carrera vertical. Ascenso en la estructura de puestos de trabajo por los procedimientos previstos para la
provisiÛn de puestos de trabajo.
TambiÈn se diferencia la promociÛn horizontal de la vertical; la primera consiste en el acceso a cuerpos y escalas
del mismo subgrupo profesional; la vertical supone el ascenso desde un cuerpo o escala de un subgrupo o grupo
de clasificaciÛn profesional a otro superior.
El EBEP remite a las leyes que lo desarrollen la regulaciÛn de la carrera horizontal de los funcionarios de carrera,
pudiendo aplicar las siguientes reglas:
- Articular un sistema de grados, categorÌas o escalones de ascenso fijando la remuneraciÛn de cada uno de
ellos.
- Los ascensos ser·n consecutivos con car·cter general, salvo en aquellos supuestos excepcionales en los
que se prevea otra posibilidad
- Se deber· valorar la trayectoria y actuaciÛn profesional, la calidad de los trabajos realizados, los
conocimientos adquiridos y el resultado de la evaluaciÛn en el desempeÒo.
- Podr·n incluirse asimismo otros mÈritos y aptitudes en razÛn de la especificidad de la funciÛn desarrollada
y de la experiencia adquirida.
En cuanto a la promociÛn interna, se exige poseer los requisitos establecidos para el ingreso y antig¸edad de al
menos dos aÒos del servicio activo en el subgrupo o grupo inferior.
a) Porque permite al funcionario acogerse a posibilidades distintas al servicio activo en casos particulares
b) Porque cada una de estas situaciones produce unos efectos en sus derechos y deberes
c) Porque tambiÈn varÌa el rÈgimen de reingreso al servicio activo
1. Servicio activo
2. Servicios especiales
3. Servicio en otras Administraciones p˙blicas
4. Excedencia
5. SuspensiÛn de funciones
Las Leyes de FunciÛn P˙blica que se dicten en desarrollo del Estatuto podr·n regular otras situaciones
administrativas de los funcionarios de carrera, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:
- Cuando por razones organizativas resulte una imposibilidad transitoria de asignar un puesto de trabajo o la
conveniencia de incentivar la cesaciÛn en el servicio activo.
- Cuando los funcionarios accedan a otros cuerpos o escalas y no les corresponda quedar en alguna de las
situaciones previstas en el Estatuto, y cuando pasen a prestar servicios en organismos o entidades del
sector p˙blico en rÈgimen distinto al de funcionario de carrera.
Esta regulaciÛn podr· conllevar garantÌas de Ìndole retributiva e imponer derechos u obligaciones en relaciÛn con
·
Se trata de una situaciÛn privilegiada, ya que el funcionario de carrera percibe las retribuciones del puesto o cargo
que desempeÒa, y no las que les correspondan como funcionario de carrera, sin perjuicio del derecho a percibir
trienios, ascensos, promociÛn interna y derechos pasivos, y tienen el derecho al reingreso al servicio activo en la
misma localidad, en las condiciones y retribuciones correspondientes a su misma categorÌa.
Una vez que finalice el perÌodo de si cargo, el funcionario deber· solicitar el reingreso al servicio activo en el plazo
de un mes, y de no hacerlo se le declara en situaciÛn de excedencia voluntaria por interÈs particular.
Se integran en esa organizaciÛn y se respeta el grupo o subgrupo del cuerpo o escala de procedencia, asÌ como los
derechos econÛmicos. Mantienen, adem·s, todos sus derechos en la administraciÛn p˙blica de origen como si se
hallaran en servicio activo.
Por otra parte, los funcionarios que hayan obtenido su puesto de trabajo en una AdministraciÛn P˙blica distinta de
la de origen mediante los procedimientos de provisiÛn de puestos de trabajo se regir·n por la legislaciÛn de la
AdministraciÛn en la que estÈn destinados; pero conservar·n la condiciÛn de funcionario de su AdministraciÛn de
origen y, por tanto, el derecho a participar en las convocatorias para la provisiÛn de puestos de trabajo que se
efect˙en por esta ˙ltima, asÌ como que se les compute como servicio activo en su cuerpo o escala de origen el
tiempo de servicio en la AdministraciÛn p˙blica en la que estÈn destinados.
Por lo dem·s, si se produjera el reingreso de ambos tipos de funcionarios en su AdministraciÛn de origen, Èsta
tendr· que reconocerles los progresos alcanzados en el sistema que reconocerles los progresos alcanzados en el
sistema de carrera profesional y sus efectos sobre la posiciÛn retributiva.
22.- Excedencia
ArtÌculo 89 EBEP. Podr· adoptar las siguientes modalidades:
Excedencia voluntaria por interÈs particular. Requiere que se cumplan ciertos requisitos: haber estado en servicio
activo al menos 5 aÒos inmediatamente anteriores, aunque las leyes de las C.C.A.A. pueden disminuir ese tiempo;
y no podr· declararse cuando el funcionario estÈ sujeto a expediente disciplinario.
En esta situaciÛn no se devengar·n retribuciones, ni les ser· computable el tiempo que permanezcan en tal
situaciÛn a efectos de ascensos, trienios y derechos en el rÈgimen de Seguridad Social que les sea de aplicaciÛn.
En algunos casos procede declarar de oficio esta excedencia cuando finaliza la causa que determinÛ el pase de una
situaciÛn distinta a la del servicio activo, y se incumple la obligaciÛn de solicitar el reingreso en el plazo que se
determine reglamentariamente.
Excedencia voluntaria por agrupaciÛn familiar. Se puede solicitar sin cumplir con el requisito de haber prestado
servicios efectivos en cualquiera de las Administraciones p˙blicas; pueden acogerse a esta situaciÛn los funcionarios
cuyo cÛnyuge resida en otra localidad por haber obtenido y estar desempeÒando un puesto de trabajo de car·cter
definitivo como funcionario de carrera o laboral fijo.
En esta situaciÛn no se devengan retribuciones ni se computa el tiempo a efectos de ascensos, trienios y derechos
en el rÈgimen de Seguridad Social que les sea de aplicaciÛn.
Excedencia voluntaria por cuidado de familiares. Se permite por un perÌodo de duraciÛn no superior a tres aÒos
para atender al cuidado de cada hijo, tanto cuando lo sea por naturaleza como por adopciÛn, o de cada menor
sujeto a guarda con fines de adopciÛn o acogimiento permanente, a contar desde la fecha de nacimiento o, en su
caso, de la resoluciÛn judicial o administrativa.
TambiÈn tendr·n derecho para el cuidado de un familiar que se encuentre a su cargo, hasta el segundo grado
inclusive de consanguineidad o afinidad que por razones de edad, accidente, enfermedad o discapacidad no pueda
valerse por sÌ mismo y no desempeÒe actividad retribuida.
Los funcionarios en esta situaciÛn podr·n participar en cursos de formaciÛn que convoque la administraciÛn.
Excedencia voluntaria por razÛn de violencia de gÈnero. Tiene por G objeto hacer efectiva la protecciÛn de la
funcionaria o su derecho a la asistencia social integral, y sin tener que haber prestado un tiempo mÌnimo de servicios
previos y sin que sea exigible plazo de permanencia en la misma.
- En los dos primeros meses la funcionaria tendr· derecho a percibir las retribuciones Ìntegras y, en su caso
las prestaciones familiares por hijo a su cargo
- Y durante los primeros 6 meses se le reserva el puesto de trabajo, siendo computable a dicho tiempo a
efectos de antig¸edad, carrera y derechos del rÈgimen de Seguridad Social que sea de aplicaciÛn.
Este perÌodo podr· prorrogarse por tres meses, con un m·ximo de 18 meses, cuando las actuaciones judiciales lo
exigieran y con los mismos efectos.
Excedencia por razÛn de violencia terrorista. Tendr·n derecho a disfrutar de un perÌodo de excedencia en las
mismas condiciones que las vÌctimas de violencia de gÈnero; excedencia que ser· autorizada y mantenida en el
tiempo en tanto que resulte necesaria para la protecciÛn y asistencia social integral de la persona a la que se le
concede.
Si se dicta durante la tramitaciÛn de un expediente disciplinario no podr· ser superior a seis meses, salvo en caso
de paralizaciÛn de expediente por causa imputable al interesado.
Si es por un procedimiento judicial, se mantendr· por el tiempo a que se extienda la prisiÛn provisional u otras
medidas decretadas por el juez que determinen la imposibilidad de desempeÒar el cargo.
En principio, la suspensiÛn que supere a 6 meses determinar· la pÈrdida del puesto de trabajo, salvo que se trate
de prisiÛn provisional u otra medida decretada por el juez, que si excede de 6 meses no supondr· pÈrdida del
puesto de trabajo.
- La cesaciÛn de servicios
- No se pierde el puesto de trabajo
- Durante la suspensiÛn se perciben las retribuciones b·sicas y, en su caso, las prestaciones familiares por
hijos a su cargo.
Al ser provisional, si la suspensiÛn se convierte en firme, el funcionario deber· devolver las cantidades percibidas
·
durante la suspensiÛn provisional, y el tiempo de permanencia en la misma le ser· abonado para el cÛmputo de la
suspensiÛn firme.
En caso de que no se convierta en firme, ser· la AdministraciÛn la que deber· restituir al funcionario la diferencia
·
entre los haberes realmente percibidos y los que hubiera tenido que percibir con plenitud de derechos; adem·s, el
tiempo en que hubiese estado en suspensiÛn provisional se computar· como de servicio activo.
② La suspensiÛn firme. Es una consecuencia de una sanciÛn penal o una sanciÛn disciplinaria. Si es por causa
disciplinaria no podr· exceder de 6 meses.
El funcionario declarado en suspensiÛn de funciones no podr· prestar servicios en ninguna AdministraciÛn P˙blica
ni en los organismos p˙blicos, agencias o entidades de Derecho p˙blico dependientes o vinculadas a ellas durante
el tiempo de cumplimiento de la pena o la sanciÛn.
Implica la pÈrdida del puesto de trabajo, la privaciÛn de toda retribuciÛn, asÌ como del cÛmputo del tiempo de la
misma a efectos de trienios, ascensos y derechos pasivos.
TEMA 9. EL ESTATUTO DE LOS FUNCIONARIOS: DERECHOS, DEBERES Y
RESPONSABILIDADES
1.- Los derechos de los funcionarios. En particular, la inamovilidad – los derechos colectivos
1.1.- Planteamiento general
El rÈgimen estatuario implica que los funcionarios tienen reconocidos un elenco de derecho y deberes coherentes
con la posiciÛn que el Ordenamiento jurÌdico les asigna. Asimismo, hay que distinguir los derechos individuales de
aquellos otros que se ejercer colectivamente.
La regulaciÛn del EBEP tiene una clara influencia de lo que dispone la ConstituciÛn, pero, adem·s, refleja los
desarrollos sociales. AsÌ podemos distinguir:
Dentro de estos derechos podemos destacar la libertad de expresiÛn, el derecho a la asociaciÛn, el derecho a la
intimidad, orientaciÛn sexual, propia imagen y dignidad en el trabajo, especialmente frente al aco sexual y por razÛn
de sexo, moral y laboral.
El ejercicio de estos derechos hace que luego el propio EBEP prevea un conjunto de infracciones en caso de
incumplimiento; por otra parte, algunos de ellos tienen modulaciones relevantes respecto de cuerpos y escalas de
funcionarios concretos. Tampoco podr·n pronunciarse p˙blicamente ni hacer propaganda a favor o en contra de
partidos, sindicatos, candidaturas, programas, etc.
El EBEP prevÈ asimismo un conjunto de derecho que se reconoce en tanto se tiene la condiciÛn fundamental, como
el derecho a la inamovilidad, por lo que ning˙n funcionario puede ser privado de su condiciÛn al margen de las
causas tasadas.
Por otra parte, el funcionario tiene derecho al desempeÒo de un puesto de trabajo concreto y especÌfico. TambiÈn
el derecho a la formaciÛn continua y a la actualizaciÛn permanente de sus conocimientos y capacidades
profesionales, preferentemente en horario laboral; y el derecho a participar en la consecuciÛn de los objetivos de
la unidad donde preste sus servicios y ser informado por sus superiores de las tareas que debe desarrollar.
• Derechos asistenciales
Provienen del Derecho laboral y tienden a procurar unas condiciones dignas a los funcionarios en asuntos relativos
a seguridad social. Dentro de estos derechos podemos citar al derecho a obtener defensa jurÌdico y protecciÛn de
la AdministraciÛn P˙blica en los procedimientos que se signan ante cualquier orden jurisdiccional como
consecuencia del ejercicio legÌtimo de sus funciones o cargos p˙blicos.
En la actualidad se recoge en el Texto Refundido de la Ley de Seguridad Social de los funcionarios civiles del Estado,
de 23 de junio de 2000, en el cual se integran los siguientes instrumentos de cobertura:
- El mutualismo administrativo, que se gestiona por la llamada1 MUFACE, es decir, Mutualidad General de
Funcionarios Civiles del Estado, que es un organismo autÛnomo dependiente de la AdministraciÛn General
del Estado, al cual se incorporan obligatoriamente todos los funcionarios estableciÈndose como base de
cotizaciÛn los sueltos, los trienios y las pagas extraordinarias que percibe el funcionario. Asimismo, concede
-
unas prestaciones obligatorias y otras de car·cter eventual, que puede establecer el Gobierno a iniciativa
de la MUFACE.
El EBEP regula estos derechos a permisos y licencia con car·cter supletorio de lo que establezcan las leyes
respectivas sobre funciÛn p˙blica y con car·cter mÌnimo o inderogable.
Por razones de su guarda, cuando el funcionario tenga el cuidado directo de alg˙n menor de 12 aÒos, de persona
mayor que requiera especial dedicaciÛn, o de una persona con discapacidad que no desempeÒe actividad
retribuida, implica la posibilidad de reducir la jornada de trabajo, con la disminuciÛn de las retribuciones que
corresponda.
Luego, hay una serie de permisos relativos a la protecciÛn de la maternidad o paternidad y a la conciliaciÛn de la
vida familiar y laboral. TambiÈn al nacimiento de hijos prematuros que por cualquier otra causa deban permanecer
hospitalizados a continuaciÛn de parto da derecho al padre o madre a una reducciÛn de jornada.
Se han incorporado los derechos colectivos, que son fundamentalmente el derecho de sindicaciÛn, participaciÛn,
negociaciÛn colectiva, reuniÛn y huelga. La misma ConstituciÛn manifiesta bastante cautela en la regulaciÛn de
estos derechos colectivos, fijando lÌmites y exclusiones en el ejercicio de alguno de ellos.
Como se ha advertido, la ConstituciÛn reconoce el derecho a sindicaciÛn y el derecho a la huelga de los funcionarios
p˙blicos, pero acto seguido seÒala respecto del primero que la ley regular· las peculiaridades de su ejercicio. Mas
todavÌa, establece que la ley podr· limitar o exceptuar este derecho a las Fuerzas o Institutos Armados o a los dem·s
cuerpos sometidos a disciplina militar. Y prohÌbe a los jueces, magistrados y fiscales que se hallen en activo, el
desempeÒo de otros cargos p˙blicos o la pertenencia a partidos polÌticos o sindicatos.
• El derecho de huelga
Recogido en el Real Decreto-Ley 17/1997, de 4 de marzo. Los funcionarios que ejercen este derecho no devengar·n
ni percibir·n las retribuciones correspondientes al tiempo en que hayan permanecido en esta situaciÛn, sin que la
deducciÛn de haberes que se efect˙e tenga car·cter sancionador.
• El derecho de sindicaciÛn
Se prevÈ en la Ley Org·nica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical, que declarÛ incluidos en su ·mbito de
aplicaciÛn a las personas sujetas a una relaciÛn de car·cter administrativo o estatuario al servicio de las
AdministraciÛn P˙blicas; se excluye por esta del ejercicio de este derecho a los miembros de las Fuerzas Armadas
e Institutos Armados de car·cter militar, asÌ como a los jueces, magistrados y fiscales.
Los empleados p˙blicos tienen derecho a la negociaciÛn colectiva, representaciÛn y participaciÛn institucional en
sus condiciones de trabajo. Por su parte, los Ûrganos especÌficos-
de representaciÛn de los funcionarios son:
1 o Los delegados de personal.
2 o Las juntas de personal.
1 Los primeros se eligen en razÛn del numero de funcionarios con el tope m·ximo de 50, ya que a partir de 50 se
constituyen juntas de personal. AsÌ pues, tienen car·cter electivo y su mandato ser· de 4 aÒos que se entender·
prorrogado si a su tÈrmino no se hubieran promovido nuevas elecciones.
Por otro lado, la participaciÛn en la determinaciÛn de las condiciones de trabajo de los funcionarios p˙blicos se
efectuar· mediante la capacidad reconocida a las organizaciones sindicales a travÈs de las mesas de negociaciÛn en
las cuales estar·n presentes representantes de las Administraciones P˙blicas y las referidas organizaciones.
Se admite asimismo una Mesa General de NegociaciÛn de las Administraciones P˙blicas, presidida por la
AdministraciÛn General del Estado, e integrada por representantes de las Comunidades AutÛnomas, de las ciudades
de Ceuta y Melilla y de la FederaciÛn EspaÒola de Municipios y Provincias.
Las materias de regulaciÛn no son todas, sino que est·n expresadas en el artÌculo 37 EBEP. Quedan exceptuadas las
potestades de organizaciÛn, las condiciones de trabajo del personal directivo, la jerarquÌa administrativa y la
promociÛn profesional, entre otros.
En el seno de esas mesas se pueden suscribir pactos y acuerdos, que ser·n inmediatamente vinculantes si las
·
materias objeto de los mismos correspondiera a la competencia del Ûrgano de gobierno que lo apruebe; si, en
cambio, afecta a materias reservadas a Ley, el Ûrgano de gobierno se compromete a remitir al parlamento el
·
Hay que advertir, no obstante, que seg˙n el Tribunal Supremo existe una primacÌa de las normas de origen legal
respecto de la norma de origen convencional.
• El derecho de reuniÛn
Permite la convocatoria, lo que pueden hacer adem·s de las organizaciones sindicales, directamente o travÈs de
sus delegados sindicales:
- Son los presupuestos los que reflejan las cuantÌas de las retribuciones b·sicas y el incremento de las
cuantÌas globales de las complementarias de los funcionarios.
- No podr·n acordarse incrementos retributivos que globalmente supongan un incremento de la masa
salarias superior a los lÌmites fijados anualmente.
- No podr·n percibirse participaciones ni tributos o en cualquier otro ingreso de las Administraciones
P˙blicas como contraprestaciÛn de cualquier servicio, participaciÛn o premio en multas impuestas, aun
cuando estuviesen normativamente atribuidas a los servicios.
- B·sicas
o Retribuyen al funcionario seg˙n la adscripciÛn de su cuerpo o escala a determinado subgrupo o
grupo de clasificaciÛn profesional, en el supuesto de que este no tenga subgrupo y por su
antig¸edad en el mismo. Son:
✓ El sueldo
✓ Los trienios
✓ Las pagas extraordinarias.
- Complementarias
o Retribuyen las caracterÌsticas de los puestos de trabajo, la carrera profesional o el desempeÒo,
rendimiento o resultados alcanzados por el funcionario.
o Los funcionarios de carrera tendr·n garantizados los derechos econÛmicos alcanzados o
reconocidos en el marco de los sistemas de carrera profesional establecidos por las leyes de cada
AdministraciÛn p˙blica.
o La cuantÌa y la estructura de las retribuciones se establecer·n atendiendo a los siguientes factores:
✓ La progresiÛn alcanzada por el funcionario dentro del sistema de carrera administrativa.
✓ La especial dificultad tÈcnica.
✓ El grado de interÈs, iniciativa o esfuerzo con el que desempeÒa su trabajo.
✓ Los servicios extraordinarios prestados fuera de la jornada laboral.
o Se materializan con arreglo a los criterios que se han establecido para la AdministraciÛn General
del Estado, y que suponen los siguientes complementos:
✓ Complemento de destino: consiste en una cantidad fija que se percibe por un determinado
puesto de trabajo con un concreto nivel.
✓ Complemento especÌfico: se determina en la relaciÛn de puestos de trabajo para cada uno
de dichos puestos, y trata de retribuir sobre la base de los conceptos ya expuestos de
dificultad tÈcnica.
O ▪ Se centra en las caracterÌsticas del puesto de trabajo. *
En cuanto a los funcionarios interinos, percibir·n las retribuciones b·sicas y las pagas extraordinarias y las
complementarias; por su parte, los funcionarios en pr·cticas percibir·n las retribuciones que determinen las
Administraciones P˙blicas y las del personal laboral las que procedan de acuerdo con la legislaciÛn laboral, el
convenio colectivo aplicable y el contrato de trabajo.
Por ˙ltimo, la parte de la jornada no realizada dar· lugar a la deducciÛn proporcional de los haberes, que no tendr·
car·cter sancionador.
En la actualidad, el marco de referencia es el establecido por la ConstituciÛn, que es la que debe dar apoyo a estos
deberes, los cuales se vinculan con valores y principios definitorios de un Estado social y democr·tico de Derecho
que tiene como valores superiores de su ordenamiento jurÌdico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo
polÌtico.
Partiendo de estas premisas esenciales para un Estado de Derecho, los deberes de los funcionarios se insertan en
lo que el EBEP denomina “código de conducta”, que contiene un conjunto de principios éticos y de conducta.
• Principios que pretenden asegurar el deber de fidelidad a la ConstituciÛn: garantiza el ejercicio de los
derechos fundamentales y las libertades p˙blicas en orden a satisfacer los intereses generales con
imparcialidad, igualdad y no discriminaciÛn.
• Principios que inspiran una actuaciÛn objetiva persiguiendo los intereses generales: abstenciÛn en aquellos
asuntos en los que tengan un interÈs personal, evitar·n los conflictos de intereses y actuar·n de acuerdo
con los principios de eficacia, economÌa y eficiencia.
• Principios que tienden a asegurar el cumplimiento adecuado de sus funciones: cumplir·n con diligencia las
tareas, ejercer·n sus atribuciones seg˙n el principio de dedicaciÛn al servicio p˙blico, guardar·n secreto de
las materias clasificadas y otras cuya difusiÛn estÈ prohibida igualmente, y mantendr·n la debida discreciÛn
sobre aquellos asuntos que conozcan por razÛn de su cargo.
I
La regulaciÛn de las incompatibilidades -persigue que los funcionarios p˙blicos ejerzan sus atribuciones con
imparcialidad, independencia y rendimiento. El Tribunal Constitucional ha declarado que las incompatibilidades de
los funcionarios p˙blicos tienden a garantizar la objetividad de actuaciÛn, en evitaciÛn de relaciones de
dependencia perturbadoras, asÌ como su eficacia, procurando la m·xima dedicaciÛn a las funciones propias de su
empleo o cargo.
La Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de incompatibilidades del personal al servicio de las Administraciones P˙blicas,
que se dictÛ tomando como apoyo a los artÌculos 103.3 y 149.1.18 CE.
Significa que ninguna persona al servicio de los entes p˙blicos puede desempeÒar un segundo puesto de trabajo o
actividad en el sector p˙blico, aunque se en otra AdministraciÛn distinta, Ûrgano constitucional o entidad
instrumental.
Esta regla general comprende, sin embargo, varias excepciones como la realizaciÛn de funciones docentes y
sanitarias. Se admite tambiÈn la compatibilidad con la condiciÛn de miembro de las Asambleas Legislativas de las
Comunidades AutÛnomas y de las entidades locales, siempre que el desempeÒo de estos cargos no sea retribuido.
TambiÈn es preciso aclarar que el desempeÒo de un puesto de trabajo en el sector p˙blico es incompatible con la
percepciÛn de pensiÛn de jubilaciÛn o retiro por derechos pasivos o por cualquier rÈgimen de seguridad social u
obligatorio, con la-
excepciÛn, en el ·mbito laboral, de la pensiÛn de jubilaciÛn parcial con un puesto de trabajo a
tiempo parcial.
Todas las resoluciones de compatibilidad para desempeÒar un segundo puesto de trabajo o actividad en el sector
p˙blico se inscribir·n en el Registro de Personal.
Hay una prohibiciÛn general de ejercicio de actividades privadas; la misma Ley 53/1984 precisa los supuestos en
que existe esa relaciÛn directa con las actividades que desarrolla el funcionario.
Por lo dem·s, no podr· reconocerse compatibilidad para el desarrollo de actividades privadas a quienes
desempeÒen puestos que comporten la percepciÛn de complementos especÌficos o concepto equiparable, y al
personal retribuido por arancel.
Aparte de estos criterios materiales, la Ley impone exigencias formales, como la autorizaciÛn. AsÌ el ejercicio de
actividades profesionales, laborales, mercantiles o industriales fuera de las Administraciones requiere el previo
reconocimiento de la compatibilidad.
Se desarrolla en el campo propio del Derecho Administrativo, y surge cuando el funcionario vulnera deberes propios
y es consecuencia de la aplicaciÛn del principio de jerarquÌa administrativa y del ejercicio de la potestad
organizatoria, ahora bien, debe respetar las reglas y procedimientos del Estado de Derecho.
La regulaciÛn de esta responsabilidad se encuentra en el EBEP y, conforme a estas normas, podemos distinguir:
Las infracciones disciplinarias se suelen clasificar en tres categorÌas: muy graves, graves y leves. AsÌ pues, las
infracciones muy graves se encuentran descritas exhaustivamente en el artÌculo 95 EBEP:
Por otra parte, encontramos las faltas graves, que ser·n establecidas por Ley de las Cortes o de las Asambleas
Legislativas de las Comunidades AutÛnomas,- atendiendo a las siguientes circunstancias:
• El procedimiento sancionador
El artÌculo 98.1 EBEP establece que no podr· imponerse sanciÛn por la ComisiÛn de faltas muy graves o graves sino
mediante el procedimiento previamente establecido. AsÌ pues, se limita a establecer un conjunto de criterios y
luego se remite a las Leyes de desarrollo, ese desarrollo deber· atender a los principios de eficacia, celeridad y
economÌa procesal, con pleno respeto a los derechos y garantÌas de defensa del presunto responsable. Adem·s, se
podr·n adoptar medidas de car·cter provisional para asegurar la eficacia de la resoluciÛn final.
Por lo que se refiere al procedimiento, este se inicia mediante una resoluciÛn en la cual se nombra Instructor y un
Secretario pertenecientes a su Cuerpo o Escala de igual o superior Grupo, se notifica al interesado y se pueden
adoptar medidas cautelares. Se formula por el Instructor el pliego de cargos y se notifica al presunto infractor para
que en un plazo de 10 dÌas pueda contestar mediante un escrito de descargo; luego, se practican las pruebas
necesarias durante un placo m·ximo de 1 mes.
A continuaciÛn, el Instructor emitir· propuesta de resoluciÛn, la cual se notificar· nuevamente al inculpad para que
en el plazo de 10 dÌas pueda alegar lo que considere convenientes para su defensa, y finalmente el procedimiento
termina con la resoluciÛn de la autoridad competente para resolver.
Esta resoluciÛn puede acordar el sobreseimiento o la imposiciÛn de una sanciÛn, la cual deber· ser motivada, y en
ella no se podr·n aceptar hechos distintos a los que sirvieron de base al pliego de cargos.
Y, por ˙ltimo, cabe seÒalar que la imposiciÛn de sanciones por falta muy graves debe ser comunicada a las juntas
de personal y los delegados de personal.
En la actualidad est· regulada en el artÌculo 36 40/2015, que prevÈ la responsabilidad de las autoridades y personal
al servicio de las Administraciones P˙blicas. AsÌ pues, los particulares exigir·n directamente a la AdministraciÛn
P˙blicas las indemnizaciones por los daÒos y perjuicios causados por las autoridades y personal a su servicio.
El artÌculo 37 Ley 40/2015 dispone que la responsabilidad penal del personal al servicio de las Administraciones
P˙blicas se exigir· de acuerdo con la legislaciÛn correspondiente. Adem·s, establece la exigencia de responsabilidad
penal del personal al servicio de las Administraciones P˙blicas no suspender· los procedimientos de
reconocimiento de responsabilidad patrimonial que se instruya, salvo que la determinaciÛn de los hechos en el
orden jurisdiccional penal sea necesaria para la fijaciÛn de la responsabilidad patrimonial.
*
El funcionario puede cometer las infracciones penales (como cualquier individuo,( se trata de una responsabilidad
penal com˙n,* si bien puede agravarse cuando prevaleciÈndose de su cargo los comete, pero el CP prevÈ
determinados tipos que implican la ComisiÛn por una autoridad o funcionario.
Asimismo, el concepto que el CP prevÈ sobre funcionario es m·s amplio, estableciendo que se considerar·
funcionario p˙blico todo el que por disposiciÛn inmediata de la Ley o por elecciÛn o por nombramiento de la
autoridad competente participe en el ejercicio de funciones p˙blicas.
TEMA 10. LOS BIENES DE LAS ADMINISTRACIONES P⁄BLICAS: LOS BIENES
PATRIMONIALES
1.- Tipos de Bienes P˙blicos
Los bienes de la administraciÛn se caracterizan por la titularidad p˙blica y por tener un rÈgimen jurÌdico particular.
El concepto de patrimonio alude a un conjunto de bienes y derechos de contenido econÛmico que conforman una
unidad.
En el campo del Derecho Administrativo podemos diferenciar los siguientes tipos de bienes:
- Los bienes de dominio p˙blico: son aquellos que siendo de propiedad del Estado, est·n afectados a un uso
p˙blico o a un servicio p˙blico, asÌ como los que una Ley otorgue tal car·cter.
- Los bienes patrimoniales: son bienes y derechos de dominio privado o patrimoniales los que, siendo de
titularidad de las Administraciones P˙blicas, no tengan el car·cter de demaniales (de dominio p˙blico).
-
- El patrimonio real o nacional: es un conjunto de bienes y derechos de contenido econÛmico que est·
adscrito a la Corona y a la real familia en orden al ejercicio de sus funciones constitucionales.
- Los bienes comunales: su aprovechamiento y disfrute corresponde exclusivamente a la comunidad de
vecinos. Se encuentran previstos en la CE, que reserva a la ley su rÈgimen jurÌdico que tendr· que inspirarse
en los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad, e inembargabilidad.
- El patrimonio de la Seguridad Social
- MenciÛn: los derechos y obligaciones de contenido econÛmico cuya titularidad corresponde a la
AdministraciÛn General del Estado o a sus organismos autÛnomos, y que constituyen la Hacienda P˙blica
Estatal
La categorÌa de bienes patrimoniales est· definida en el Derecho espaÒol como residual. AsÌ, la LPAP establece la
presunciÛn a favor de la condiciÛn patrimonial de todos los bienes adquiridos por las Administraciones P˙blicas.
En el caso de adquisiciones que lleven a cabo las Corporaciones Locales, se exige el cumplimiento de los
requisitos previstos en la normativa de contratos locales, y si se trata de inmuebles es necesario, adem·s,
informe pericial, y, si son bienes con valor histÛrico o artÌstico, informe del Ûrgano autonÛmico o estatal
competente si la compra tuviese un importe de m·s del 1% de los recursos ordinarios de la CorporaciÛn.
En todo caso el contrato de adquisiciÛn deber· formalizarse en escritura p˙blica. La adquisiciÛn de bienes
muebles se hace con arreglo a la legislaciÛn de contratos p˙blicos.
c) Por herencia, legado o donaciÛn. La aceptaciÛn de la herencia se entender· hecha siempre a beneficio de
inventario, es decir, con limitaciÛn de la responsabilidad, de suerte que las deudas que formen parte de la
herencia y que superen el valor de los derechos que formen la masa hereditaria no se entienden asumidas
por la AdministraciÛn, asÌ que no se acepta si ello lleva implÌcito la adquisiciÛn de grav·menes cuyo valor
exceda de los que se adquiere. Por otro lado, esa aceptaciÛn la hace el Ministerio de EconomÌa y Hacienda
o los Presidentes o Directores de los Organismos p˙blicos,D salvo en los casos en que, de acuerdo con la Ley
del Patrimonio HistÛrico espaÒol en 1985, la competencia estÈ atribuida al Ministerio de EducaciÛn, cultura
y deportes; no obstante, las donaciones de bienes muebles ser·n aceptadas por el Ministerio competente
cuando el donante hubiera seÒalado el fin a que deben destinarse.
Para que el Estado pueda tomar posesiÛn de los bienes y derechos hereditarios habr· de preceder
declaraciÛn administrativa de herederos, adjudic·ndose los bienes por falta de herederos legÌtimos. Se
tramitar· un expediente que deber· resolverse en el plazo de 1 aÒo; resoluciÛn que corresponde a la
DirecciÛn General del Patrimonio; si declara la improcedencia de declarar heredera a la AdministraciÛn
deber· adem·s notificarse a las personas con derecho a heredar.
Cabe la interposiciÛn de recursos, bien ante la jurisdicciÛn contencioso – administrativa por infracciones
sobre competencia y procedimiento, previo agotamiento de la vÌa administrativa, o bien ante la jurisdicciÛn
civil por cuestiones de propiedad. Si se declara heredero al Estado proceder· la inscripciÛn en el Registro
de la Propiedad. La liquidaciÛn se har· conforme a lo establecido en el art. 956 CC, es decir, se ingresar· la
cantidad resultante en el Tesoro P˙blico, E salvo que por la naturaleza de los bienes heredados, el Consejo
de Ministros acuerde darles total o parcialmente otra aplicaciÛn. Dos terceras partes del valor de este
caudal hereditario ser· destinado a fines de interÈs social, aÒadiÈndose a la asignaciÛn tributaria que para
estos fines se realice en los Presupuestos.
d) Mediante prescripciÛn u ocupaciÛn. Estas adquisiciones se hacen conforme a las normas de Derecho Civil,
y, por tanto, respetando los plazos previstos en el CC en relaciÛn con bienes muebles o inmuebles, acciones,
-
etc.
-
Deben mencionarse las adquisiciones de bienes que se han producido como consecuencia de las transferencias del
Estado a las Comunidades AutÛnomas.
La explotaciÛn ser· acordada por el Ministerio de Hacienda, a propuesta de la DirecciÛn General del Patrimonio del
Estado, cuando el plazo de la explotaciÛn sea superior a 1 aÒo. Si el plazo inicial de explotaciÛn no excede de 1 aÒo,
la referida competencia corresponder· al Director General del Patrimonio del Estado. Por su parte, los presidentes
o directores de los organismos p˙blicos determinar·n la forma de explotaciÛn de los bienes y derechos
patrimoniales que sean de la propiedad de estos.
Pueden presentarse proyectos para mejorar la explotaciÛn de los bienes, y la explotaciÛn podr· efectuarse a travÈs
de cualquier negocio jurÌdico, tÌpico o atÌpico. Los contratos para la explotaciÛn no podr·n tener una duraciÛn
superior a 20 aÒos, incluidas las prÛrrogas,G
salvo causas excepcionales debidamente justificadas. Adem·s, podr·n
concertarse contratos de arrendamiento con opciÛn de compra sobre inmuebles del Patrimonio del Estado con
sujeciÛn a las mismas normas de competencia y procedimiento aplicable a las enajenaciones.
El procedimiento que se sigue es el de concurso, cuyas bases se someter·n a informe de la AbogacÌa del Estado y
se formalizar· en escritura p˙blica; E
caben, sin embargo, excepciones en los que procede la adjudicaciÛn directa.
4.2.- La enajenaciÛn
- Depurar la situaciÛn fÌsica y jurÌdica del bien, practicando el deslinde, si fuera necesario e inscribirlo
en el Registro de la Propiedad.
- Acuerdo de incoaciÛn del procedimiento que lleva implÌcita la declaraciÛn de alienabilidad de los
bienes; el expediente lo instruye la DirecciÛn General del Patrimonio.
- TasaciÛn pericial aprobada que sirve como par·metro para el tipo de subasta o precio de
enajenaciÛn directa. El Ûrgano competente para enajenar los bienes inmuebles es el Ministerio de
Hacienda, y, en particular, la incoaciÛn y tramitaciÛn del expediente corresponde a la DirecciÛn
General del Patrimonio; tambiÈn est·n facultados los Presidentes o Directores de los organismos
p˙blicos. Pero cuando el valor del bien o derecho seg˙n tasaciÛn exceda de 20 millones de euros,
la enajenaciÛn deber· ser autorizada por el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio de
Hacienda.
1 2 3
En cuanto a la forma de enajenaciÛn de inmuebles, la LPAP prevÈ la subasta, el concurso y la enajenaciÛn directa.
Pero el [procedimiento ordinarioJ es el concurso con adjudicaciÛn al que haga la proposiciÛn m·s ventajosa.
⁄nicamente se utilizar· la subasta en los supuestos previstos reglamentariamente y, en todo caso, respecto de
bienes que, por su ubicaciÛn, naturaleza y caracterÌsticas sean inadecuados para atender las directrices derivadas
de las polÌticas p˙blicas a las que se refiere la propia Ley.
La subasta podr· celebrarse al alta o baja, en sobre cerrado, pero podr· acudirse al sistema de subasta electrÛnica.
a) Cuando el adquirente sea otra AdministraciÛn p˙blica o persona jurÌdica perteneciente al sector p˙blico.
Se entender· por persona jurÌdica de derecho privado perteneciente al sector p˙blico, la sociedad mercantil
en cuyo capital sea mayoritaria la participaciÛn directa o indirecta del Estado.
b) Cuando el adquirente sea una entidad sin ·nimo de lucro
c) Cuando fuera declarada desierta la subasta o concurso, - siempre que no hubiera transcurrido m·s de un
aÒo desde la celebraciÛn de las mismas
d) Cuando se trate de solares que por su forma y extensiÛn resulten inedificable y la venta se realice a un
propietario colindante
e) Cuando el inmueble resulte necesario para dar cumplimiento a una funciÛn o servicio p˙blico o a la
realizaciÛn de un fin de interÈs general
f) Fincas r˙sticas que no lleguen a constituir una superficie econÛmicamente explotable o no sean
susceptibles de prestar una utilidad acorde con su naturaleza, y se venda al propietario colindante
g) Cuando la titularidad del bien o derecho corresponda a dos o m·s propietarios y la venta se efect˙e a favor
de uno o m·s copropietarios
h) Cuando se efect˙e a favor de quien ostenta un derecho de adquisiciÛn preferente reconocido por ley
i) Por razones excepcionales se considere conveniente efectuar la venta a favor del ocupante del inmueble.
Es importante subrayar que la participaciÛn en los procedimientos requerir· el ingreso de un 5%, que se podr·
elevar hasta el 10%, del precio de venta en concepto de fianza; garantÌa que podr· constituirse en cualquier
modalidad prevista en la legislaciÛn de contratos del sector p˙blico, deposit·ndose en la Caja General de DepÛsitos
o en sus sucursales de las Delegaciones de EconomÌa y Hacienda. CEn caso de que asÌ se prevea en los pliegos, J la
garantÌa tambiÈn podr· constituirse mediante cheque conformado o cheque bancario, en la forma y lugar que se
seÒalen por el Ûrgano competente para tramitar el expediente.
øEs posible la permuta de bienes inmuebles? Se admite la permuta, previa tasaciÛn pericial, y cuando resulte
conveniente y la diferencia del valor no sea superior al 50% del que lo tenga mayor.
Por lo que afecta a las Corporaciones Locales, si la enajenaciÛn excede del 20% de los recursos ordinarios de la
CorporaciÛn, debe ser acordad por el voto favorable de la mayorÌa absoluta del n˙mero legal de miembros de la
CorporaciÛn y exige la autorizaciÛn de la Comunidad AutÛnoma cuando el valor exceda del 25% de dichos recursos.
Cuando la enajenaciÛn o gravamen se refiera a monumentos histÛrico – artÌsticos u objetos de este car·cter, se
requiere autorizaciÛn administrativa del Ûrgano autonÛmico o estatal. En todo caso, se dar· cuenta al Ûrgano
competente de la Comunidad AutÛnoma de toda enajenaciÛn de bienes inmuebles que se produzca.
La LPAP autoriza al titular del Departamento Ministerial o al Presidente o Director del organismo p˙blico. El acuerdo
de enajenaciÛn implicar· la desafectaciÛn de los bienes y la baja en el inventario. El procedimiento que se establece
es el de subasta, si bien cuando se trate de bienes obsoletos, perecederos o deteriorados por el uso o concurra
alguna circunstancia de las previstas en el art. 137.4 LPAP, la enajenaciÛn podr· efectuarse de forma directa.
un
Por otra parte, pueden ser cedidos gratuitamente a otros organismos cuando no hubiere sido posible venderlos o
entregar como parte del precio de otra adquisiciÛn o cuando se considere de forma razonada que no alcanzan el
25% del valor que tuvieran en el momento de su adquisiciÛn.
El Ûrgano competente para dicha enajenaciÛn es el Ministro de Hacienda a iniciativa del titular del departamento
que los hubiese generado o que tuviese encomendada su administraciÛn y explotaciÛn. La enajenaciÛn de estos
derechos de los organismos p˙blicos se efectuar· por su presidente o director.
-
La enajenaciÛn se har· por subasta p˙blica, si bien puede acordarse la enajenaciÛn directa cuando concurra alguna
de las circunstancias que seÒala el art. 134.4 LPAP.
Se imponen requisitos para autorizarla, para vigilar el cumplimiento de su finalidad y, en su caso, para acordar el
reintegro. Pueden cederse gratuitamente bienes O a:
No obstante, solo se cede la propiedad en el caso de las C.C.A.A , entidades locales y fundaciones p˙blicas.
La cesiÛn podr· tener por objeto la propiedad del bien o derecho o sÛlo su uso. En ambos casos, la cesiÛn llevar·
aparejada para el cesionario la obligaciÛn de destinar los bienes al fin expresado en el correspondiente acuerdo.
TambiÈn es el Ministro de Hacienda el competente,G aunque cuando se efect˙e a favor de fundaciones p˙blicas o
asociaciones declaradas de utilidad p˙blica ser· el Consejo de Ministros. Por su parte, la DirecciÛn General del
Patrimonio controlar· la vinculaciÛn a los fines. Por ellos los cesionarios de bienes y derechos sobre inmuebles
deber·n remitir cada 3 aÒos a dicho Ûrgano la documentaciÛn que acredite el destino de los bienes.
Cuando se trate deE bienes muebles, el acuerdo de cesiÛn determinar· el rÈgimen de control. No obstante, si los -
muebles cedidos hubiesen sido destinados al fin previsto durante un plazo de 4 aÒos se entender· cumplido el
modo y la cesiÛn pasar· a tener el car·cter de pura y simple, E
salvo que otra cosa se hubiese establecido en el
pertinente acuerdo.
En el caso de no cumplir los fines, los bienes revertir·n al Estado, y, en este supuesto ser· de cuenta del cesionario
el detrimento o deterioro sufrido por los bienes cedidos, sin que sean indemnizables los gastos en que haya
incurrido para cumplir las cargas y condiciones impuestas.
Tanto la cesiÛn como la reversiÛn se har·n constar en el Inventario General de Bienes y Derecho del Patrimonio del
Estado.
Las Leyes de las Comunidades AutÛnomas tambiÈn prevÈn las cesiones gratuitas.
La legislaciÛn local contiene algunas peculiaridades que suponen un mayor rigor, pues la cesiÛn gratuita exige
informes internos del Secretario y del Interventor, justificaciÛn documental del interÈs local de los fines que se
traten de lograr por la entidad cesionaria, la informaciÛn p˙blica por 15 dÌas y el acuerdo del Pleno de la CorporaciÛn
adoptado por mayorÌa absoluta del n˙mero legal de miembros. Si en el acuerdo de cesiÛn no se estipula otra cosa,
se entender· que los fines para los cuales se hubieran otorgado deber·n cumplirse en el plazo m·ximo de 5 aÒos,
debiendo mantenerse su destino durante los 30 aÒos siguientes.
Por ˙ltimo, es necesario destacar dos peculiaridades sobre la enajenaciÛn que prevÈ la LPAP: en primer lugar, la -
posibilidad de venta con pago aplazado del precio por un perÌodo no superior a 10 aÒos, y con la previa prestaciÛn
de garantÌa. En segundo tÈrmino, la enajenaciÛn con reserva temporal de uso mediante la simult·nea celebraciÛn
de un contrato de arrendamiento o de otro tipo.
Con car·cter general se puede afirmar que la protecciÛn de los bienes p˙blicos se hace con arreglo a los mecanismos
legales que se establecen en el O
o.j. La AdministraciÛn P˙blica est· obligada a proteger y defender su patrimonio. A
mient
tal fin, proteger· adecuadamente los bienes y derechos que lo integran, procurar· la inscripciÛn registral y ejercer·
las potestades administrativas y acciones judiciales que sean procedentes. Es preciso destacar que el o.j. prevÈ un
conjunto de potestades y medios especÌficos para proteger los bienes p˙blicos. Son los medios y formas propias de
la llamada autotutela administrativa.
Las Administraciones P˙blicas necesitan conocer con precisiÛn los bienes y derechos patrimoniales que tienen. Para
ello se elaboran y actualizan los inventarios y los cat·logos, pues -
2
permiten: conocer los bienes y derechos; saber su
3
localizaciÛn y su situaciÛn jurÌdica y fÌsica; y protegerlos.
Los inventarios son relaciones de bienes y derechos que hace la AdministraciÛn para su conocimiento interno. La
LPAP exige a todas las Administraciones p˙blicas inventariar sus bienes y derechos que integran su patrimonio,
haciendo constar las menciones necesarias para su identificaciÛn y las que resulten precisas para reflejar su
situaciÛn jurÌdica y destino o uso a que est·n siendo dedicados.
La LPAP regulan el llamado “Inventario General de Bienes y Derechos del Estado”, que está a cargo del Ministerio
de Hacienda, y su llevanza corresponder· a la DirecciÛn General del Patrimonio y a las unidades con competencia
en materia de gestiÛn patrimonial de los departamentos ministeriales y organismos p˙blicos. Por su parte, el
inventario patrimonial de las C.C.A.A, entidades locales y entidades de derecho p˙blico vinculadas o dependientes
de ellas incluir·, los bienes inmuebles y derechos reales sobre los mismos.
Los datos son informaciÛn de apoyo pero no surtir·n efectos frente a terceros ni podr·n ser utilizados para hacer
valer derechos frente a la AdministraciÛn General del Estado y sus organismos p˙blicos.
Las Administraciones publicas tienen la obligaciÛn de inscribir en los correspondientes registros los bienes y
derechos de su patrimonio, ya sean demaniales o patrimoniales, que sean susceptibles de inscripciÛn, asÌ como
todos los actos y contratos referidos a ellos que puedan tener acceso a dichos registros.
No obstante, la inscripciÛn ser· potestativa en el caso de los arrendamientos inscribibles conforme a la legislaciÛn
hipotecaria. La inscripciÛn se solicita por el Ûrgano que haya adquirido el bien o derecho, haya dictado el acto o
intervenido el contrato. Los registradores comunicar·n a la AdministraciÛn la existencia de bienes y derechos que
no estuvieran inscritos, y adem·s en los expedientes que se instruyen ser· necesario el informe de la abogacÌa del
Estado.
Por otra parte, la LPAP E permite que una mera certificaciÛn expedida por el Ûrgano competente de las
Administraciones ser· titulo suficiente para proceder a la cancelaciÛn o rectificaciÛn de las inscripciones a favor de
la AdministraciÛn p˙blica en un conjunto de supuestos.
Todo propietario tiene derecho a delimitar sus propiedades, fijar sus lÌmites y hacerlos visibles.
Las Administraciones p˙blicas podr·n deslindar los bienes inmuebles de su patrimonio de otros pertenecientes a
terceros cuando los lÌmites entre ellos sean imprecisos o existan indicios de usurpaciÛn.
La potestad de deslinde debe ejercerse conforme a un procedimiento administrativo que termina con la pertinente
resoluciÛn de la AdministraciÛn p˙blica. Este procedimiento se01
2
inicia de oficio o a peticiÛn de los colindantes, el
acuerdo de iniciaciÛn se inscribir· en el Registro de la Propiedad por medio de nota al margen y se publicar· en el
BOE y en el tablÛn de edictos del Ayuntamiento, E sin perjuicio de poder utilizar otros medios de difusiÛn.
Una vez iniciado el procedimiento administrativo de deslinde, y mientras dure su tramitaciÛn, no podr· instarse
procedimiento judicial con igual pretensiÛn. No obstante, es claro que finalizado el deslinde se pueden impugnar
ante la jurisdicciÛn contencioso- administrativa los vicios o defectos de procedimiento o competencia, y ante la
jurisdicciÛn civil los vicios de fondo relativos al derecho de la propiedad.
El acto m·s significativo del deslinde es el llamado “apeo”, en el cual constituidos los representantes de la
AdministraciÛn p˙blica competente y los particulares en la finca se fijan sobre el terreno los mojones, se levanta el
acta en la cual los particulares podr·n realizar las afirmaciones, alegaciones, etc., que consideren oportunas y
convenientes. Se debe dictar resoluciÛn en el plazo m·ximo de 18 meses, la cual se notificar· a los afectados y se
le dar· la misma publicidad que el acto de iniciaciÛn del procedimiento. Se produce el amojonamiento y se inscribe
en el Registro de la Propiedad.
Los efectos del deslinde tienen un alcance limitado, de forma que no sustituye la acciÛn reivindicatoria ni declara
la propiedad del inmueble.
La AdministraciÛn p˙blica tiene la facultad de investigar en orden a saber el estado y situaciÛn de sus bienes y
derechos patrimoniales, y determinar la titularidad de los mismos.
El Ûrgano para iniciar y resolver el procedimiento de investigaciÛn ser· el Director General del Patrimonio del
Estado, es preceptivo el informe de la AbogacÌa del Estado – DirecciÛn de los Servicios JurÌdicos del Estado, antes
de adoptar la resoluciÛn, E
salvo si esta fuera la del archivo del expediente.
1. Si el expediente no fuese resuelto en el plazo de 2 aÒos contados desde el dÌa siguiente a la publicaciÛn del
acuerdo en el BOE, el Ûrgano instructor acordar· sin m·s tr·mite el archivo de las actuaciones
2. Se fomenta la comunicaciÛn de las personas, ya que se prevÈ un premio por denuncia
La potestad de recuperaciÛn de oficio de los bienes y derechos de la AdministraciÛn varÌa seg˙n se trate de bienes
-
de dominio p˙blico o de bienes patrimoniales. En el caso de los bienes patrimoniales, la AdministraciÛn puede
ejercer dicha potestad en un plazo m·ximo de 1 aÒo, contado desde el dÌa siguiente al de la usurpaciÛn. Una vez
que transcurre ese tiempo, la AdministraciÛn deber· acudir a los Tribunales civiles. En cambio, si los bienes y
derechos cuya posesiÛn se trate de recuperar tienen la consideraciÛn de demaniales, la potestad de recuperaciÛn
podr· ejercitarse en cualquier tiempo.
Esta potestad debe ejercerse de acuerdo con el preceptivo procedimiento, que se inicia de las formas previstas con
car·cter general, y es posible en caso de resistencia, el desalojo y la adopciÛn de las medidas que sean conducentes
a la recuperaciÛn de la posesiÛn del bien o derecho. Para el lanzamiento podr· solicitarse el auxilio de las Fuerzas
y Cuerpos de Seguridad, e imponerse multas coercitivas de hasta un 5% del valor de bienes ocupados, reiteradas
por perÌodos de 8 dÌas hasta que se produzca el desalojo.
Esta potestad no supone nada m·s que recuperar la posesiÛn; no implica en modo alguno la adquisiciÛn o
recuperaciÛn de la propiedad. Por consiguiente, los interesados pueden ejercer todas las acciones civiles que
consideren convenientes para la defensa de sus bienes y derechos; asimismo, las infracciones de competencia y
procedimiento pueden ser impugnadas ante la jurisdicciÛn contencioso – administrativa.
Se aplica cuando decaiga o desaparezca el tÌtulo, las condiciones o las circunstancias que legitimaban la ocupaciÛn
del bien. Es este caso, la AdministraciÛn se encuentra legitimada para efectuar la desocupaciÛn o lanzamiento de
aquellos que no abandonan voluntariamente la posesiÛn de los bienes.
Para llevar a cabo el desahucio es preciso abrir un procedimiento administrativo, con la peculiaridad de que es
necesario la previa declaraciÛn de extinciÛn o caducidad del tÌtulo que habilitaba para la ocupaciÛn del bien. La
resoluciÛn que recaiga ser· ejecutiva -
sin perjuicio de los recursos que procedan, se notificar· al detentador, y se le
requerir· para que desocupe el bien, a cuyo fin se le conceder· un plazo no superior a 8 dÌas para que proceda a
ello. Se pueden utilizar los medios de ejecuciÛn forzosa que prevÈ la Ley para la AdministraciÛn, y, asimismo,
solicitar para el lanzamiento el auxilio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, asÌ como imponer multas coercitivas
de hasta un 5% del valor de los bienes ocupados, reiteradas por perÌodos de 8 dÌas hasta que se produzca el
desalojo.
La competencia para el desahucio corresponder· al ministro titular del departamento o al presidente o director del
organismo p˙blico que tenga afectados o adscritos los bienes.
El desahucio se ha ampliado a otros supuestos m·s all· de los bienes de dominio p˙blico o comunales, y opera
tambiÈn para las fincas expropiadas, las viviendas de los funcionarios o las de protecciÛn oficial. Se prevÈ la
posibilidad de desahucio en casos de arrendamiento, adjudicaciÛn u ocupaciÛn de viviendas protegidas o sometidas
a alg˙n rÈgimen de protecciÛn p˙blica o de sus zonas comunes, locales y edificios complementarios, que sean de
titularidad p˙blica.
Hay que advertir que la AdministraciÛn p˙blica necesita autorizaciÛn judicial para entrar en domicilio a efectos de
ejecutar actos administrativos. La competencia es de los juzgados de lo contencioso – administrativo.
El estatuto establece que el patrimonio de la Comunidad AutÛnoma de Canarias est· integrado por el conjunto de
bienes y derechos de la AdministraciÛn P˙blica de la Comunidad AutÛnoma y de sus organismos autÛnomos,
cualquiera que sea su naturaleza y el tÌtulo de su adquisiciÛn o aquel en virtud del cual les hayan sido atribuidos.
Asimismo, dice que si administraciÛn, defensa y conservaciÛn ser·n regulados por una ley del Parlamento de
Canarias.
La Ley 6/2006 de Patrimonio de Canarias regula el objeto, la adquisiciÛn, enajenaciÛn y gravamen, la explotaciÛn,
el aprovechamiento y la protecciÛn.
TEMA 11. EL DOMINIO P⁄BLICO DE LA ADMINISTRACI”N
1.- Concepto, naturaleza jurÌdica y elementos
1.1.- Concepto y naturaleza jurÌdica
El bien de dominio p˙blico es, pues, el que se destina a un uso p˙blico, a un servicio p˙blico o al fomento de la
riqueza nacional, y aquel bien al que la Ley asigne tal car·cter.
Asimismo, el dominio p˙blico no se corresponde con un bien privado, pero tampoco se identifica con un bien
patrimonial de la AdministraciÛn. Es verdad que tanto la Ley de Patrimonio del Estado de 1964 como la actual LPAP
de 2003 regulan con car·cter general a los bienes de dominio p˙blico conjuntamente con los bienes patrimoniales
de la AdministraciÛn, siendo dos clases de bienes distintos.
Con relaciÛn a su naturaleza jurÌdica, en la actualidad la doctrina mayoritaria espaÒola y la jurisprudencia del
Tribunal Supremo consideran que la naturaleza del dominio p˙blico es la de propiedad, que tiene un rÈgimen
jurÌdico particular distinto de la propiedad privada, y que el criterio determinante es el de la afectaciÛn.
Por su parte, el rÈgimen que tiene el dominio p˙blico es particular y diverso, pues hay varias regulaciones para
bienes de dominio p˙blico distintos, pues la atribuciÛn del car·cter de dominio se justifica por la necesidad de
excluir de su apropiaciÛn por particulares y por mantener en condiciones esos bienes. Mas, no se puede olvidar que
la AdministraciÛn no puede disponer de esos bienes.
• Elemento subjetivo: es la AdministraciÛn territorial la que puede ser titular del bien de dominio p˙blico; no
obstante, esta consideraciÛn no se puede mantener en la actualidad. Por su parte, no pueden ser titulares
de bienes de dominio p˙blico las entidades encuadradas dentro de la AdministraciÛn Corporativa.
• Elemento objetivo: se considerÛ que solo podÌan ser bienes de dominio p˙blico los inmuebles, pero en el
Derecho vigente se pueden estimar como bienes de dominio p˙blico los bienes muebles. Es precisamente
la legislaciÛn sectorial la que determina el alcance material del dominio p˙blico, pues la general es muy
imprecisa.
• Elemento teleolÛgico: significa adscribir un bien a un uso o a un servicio p˙blico.
Por dominio p˙blico natural se entiende una categorÌa o gÈnero de bienes definidos por sus caracterÌsticas fÌsicas
o naturales homogÈneas. Son bienes que est·n afectados a la satisfacciÛn de necesidad colectivas primarias, y son
siempre de titularidad estatal con una garantÌa de respeto al principio de igualdad del rÈgimen jurÌdico en todo el
territorio nacional.
Por el contrario, el dominio p˙blico artificial supone que son bienes que pueden ser indistintamente de propiedad
p˙blica o privada, pero que una vez afectado adquieren el car·cter de bienes de dominio p˙blico.
Un buen - destinado al uso p˙blico, como los mares, las playas, las carreteras, las calles, los parques, etc; por su
parte, un bien afectado a un servicio p˙blico es aquel que sirve de soporte a esa prestaciÛn.
En cuanto al bien que est· Cdestinado al fomento de la riqueza nacional, es un caso que est· previsto en el CÛdigo
Civil. Caben, sin embargo, la asignaciÛn de unos fines p˙blicos justificados.
Cabe aludir a distintos regÌmenes especÌficos de dominio: dominio p˙blico hidr·ulico, dominio p˙blico marÌtimo-
terrestre, dominio minero, dominio portuario o dominio aeron·utico, entre otros. La Leyes sectoriales prevÈn sus
forman de aprovechamiento, su ordenaciÛn y su protecciÛn con car·cter particular.
- La aprobaciÛn de una ley que establezca que una determinada categorÌa de bienes es de dominio p˙blico.
- La afectaciÛn expresa, en la que se produce esta por dictar un acto administrativo especÌfico en virtud del
cual un bien se afecta a un servicio p˙blico o necesidad.
En este sentido, en el ·mbito estatal, se inicia un procedimiento de oficio por la DirecciÛn General de Patrimonio –
a iniciativa propia o a propuesta del Departamento Ministerial interesado en la afectaciÛn –, correspondiendo a
resolverlo al Ministerio de Hacienda por Orden Ministerial. La afectaciÛn solo surte efecto a partir de la recepciÛn
de los bienes por el Departamento a que se destinen mediante la suscripciÛn de la correspondiente acta.
Por otro lado, la desafectaciÛn del fin al uso general o servicio p˙blico al que el bien demanial se halle adscrito
determina la pÈrdida de su condiciÛn de bien de dominio p˙blico. Deber· ser siempre expresa, E
salvo las excepciones
previstas en la LPAP, es decir, por medio de un procedimiento formal, que es sustancialmente el mismo que el
previsto para la afectaciÛn o mutaciÛn demanial.
Significa que se produce un cambio de la afectaciÛn, por ser destinado a un bien o aun fin distinto al que
anteriormente se hallaba adscrito. Ahora bien, la LPAP dispone que la mutaciÛn demanial es el acto en virtud del
cual se efect˙a la desafectaciÛn de un bien o derecho del Patrimonio del Estado, con simultanea afectaciÛn a otro
uso general, fin o servicio p˙blico de la AdministraciÛn General del Estado o de los organismos p˙blicos vinculados
o dependientes de ella. AsÌ pues, esta afectaciÛn debe efectuarse de forma expresa, O salvo el caso de
reestructuraciÛn de Ûrganos administrativos.
-
ley del patrimonio La LPAP alude asimismo a las mutaciones concurrentes cuando se produzca una afectaciÛn a m·s de un uso o
de las adm públic
.
.
servicio de la AdministraciÛn General del Estado, siempre que los diversos fines concurrentes sean compatibles
entre sÌ.
4.- UtilizaciÛn de dominio p˙blicos
4.1.- Tipos de usos – las reservas demaniales
Los bienes de dominio p˙blico pueden ser utilizados o aprovechados tanto por la AdministraciÛn como por los
particulares, aunque dicha utilizaciÛn est· sujeta a unos requisitos en orden a proteger a dichos bienes.
AsÌ pues, las normas sectoriales son las que concretan los usos y aprovechamientos que se pueden realizar en los
bienes de dominio p˙blico. Del mismo modo, se puede clasificar los usos en:
El uso com˙n general el que corresponde por igual y de forma indistinta a todos los ciudadanos de modo que el uso
por unos no impide el de los dem·s. Este uso com˙n general debe hacerse de forma tal que sea compatible con el
que realice otros, respetar la prioridad temporal y no daÒar o lesionar el bien.
Por el contrario, el uso com˙n especial es aquel que, sin pedir el uso com˙n, supone la concurrencia de
circunstancias tales como la peligrosidad o intensidad del mismo, preferencia en casos de escasez, la obtenciÛn de
una rentabilidad singular u otras semejantes, que determinen un exceso de utilizaciÛn sobre el uso correspondiente
a todos o un menoscabo de este.
Se trata de un aprovechamiento especial, que precisa tÌtulo administrativo o bien de una declaraciÛn responsable
o comunicaciÛn previa.
• Uso privativo
Determina la ocupaciÛn de una porciÛn del dominio p˙blico, de modo que se limita o excluye la utilizaciÛn del
mismo por otros interesados. Tiene naturaleza de un derecho real limitado, pues supone la posibilidad de ejercer
un conjunto de facultades de goce del bien y comporta la ocupaciÛn fÌsica y una exclusiÛn de terceros.
Del mismo modo, puede ser objeto de tr·fico jurÌdico y se inscribe en el Registro de la Propiedad, por ello necesita
siempre un tÌtulo administrativo que ser de habilitaciÛn. Este tÌtulo puede ser una autorizaciÛn o una concesiÛn
administrativa. Se otorga autorizaciÛn cuando la utilizaciÛn sea de cuatro aÒos, si excede, el titulo ser· la concesiÛn.
El uso normal es un uso que responde a la naturaleza del bien p˙blico. En cambio, el uso anormal es aquel que no
es congruente con la naturaleza y finalidad del bien.
Es una modalidad de uso privativo en virtud de la cual se hace una reserva del uso y la explotaciÛn del bien, con
exclusiÛn de los particulares. Ahora bien, la LPAP establece que La AdministraciÛn General del Estado podr·
reservarse el uso exclusivo de bienes de su titularidad destinado al uso general para la realizaciÛn de fines de su
competencia, cuando existan razones de utilidad p˙blica o interÈs social que le justifiquen.
La duraciÛn de la reserva se limitar· al tiempo necesario y se efectuar· por acuerdo del Consejo de Ministros, que
deber· publicarse en el BOE e inscribirse en el Registro de la Propiedad.
↑
Para los usos com˙n especial y privativo, la LPAP exige los correspondientes tÌtulos jurÌdicos.
Lo primero que hay que indicar es que se trata de normar supletorias, por tanto, son las Leyes sectoriales las que
abordan en concreto todas las autorizaciones y concesiones, por lo que se puede seÒalar que:
• Las autorizaciones: son actos administrativos favorables que otorgan directamente a los solicitantes, salvo
que el n˙mero se encuentre limitado. Su duraciÛn no puede exceder de 4 aÒos, incluidas las prÛrrogas, y
pueden ser transmisibles, salvo que su otorgamiento haya tenido en cuanto circunstancias personales de
los solicitantes. Pueden ser revocadas unilateralmente por la AdministraciÛn concedente en cualquier
momento por razones de interÈs p˙blico, sin generar derecho a indemnizaciÛn. Podr·n ser gratuitas,
otorgarse con contraprestaciÛn o con condiciones, o estar sujetas a la tasa de utilizaciÛn privativa o
aprovechamiento especial.
• Las concesiones: se otorgan por regla general en rÈgimen de concurrencia competitiva, salvo cuando el
solicitante sea otra AdministraciÛn P˙blica, una entidad sin ·nimo de lucro o una confesiÛn religiosa. La
resoluciÛn deber· dictarse y notificarse en el plazo m·ximo de 6 meses, teniendo el silencio sentido
negativo. Cualquiera que haya sido el procedimiento seguido para la adjudicaciÛn, una vez otorgada la
concesiÛn, deber· procederse a su formalizaciÛn en documento administrativo, que ser· tÌtulo suficiente
para inscribir la concesiÛn en el Registro de la Propiedad. Su plazo no podr· exceder de 75 aÒos, incluidas
las prÛrrogas. Podr·n ser objeto de rescate, pero proceder· indemnizaciÛn por los daÒos y perjuicios de la
pÈrdida que la concesiÛn ocasione. Pueden estar sujetas a contraprestaciÛn, aunque pueden tener car·cter
gratuito cuando el uso del dominio no lleva aparejada una utilidad econÛmica para la persona autorizada
o esta sea despreciable.
• La inalienabilidad: los bienes de dominio p˙blico se encuentran fuera del comercio de los hombres y, por
consiguiente, no pueden ser objeto de enajenaciÛn. La AdministraciÛn P˙blica titular de estos bienes no
puede disponer de ellos, salvo que medie su desafectaciÛn.
• La imprescriptibilidad: impide no solo la pÈrdida del bien, sino tambiÈn la sustracciÛn de sus partes o de
parte de las facultades jurÌdica que el dominio implica; supone que la titularidad del demanio es inasequible
para el particular.
• La inembargabilidad: la LPAP dispone que ning˙n tribunal ni autoridad administrativa podr· dictar
providencia de embargo ni despachar mandamiento de ejecuciÛn contra los bienes y derechos
patrimoniales cuando se encuentren materialmente afectados a un servicio p˙blico o una funciÛn p˙blica,
cuando sus rendimientos o el producto de su enajenaciÛn estÈn legalmente afectados a fines
determinados, o cuando se trate de valores o tÌtulos representativos del capital de sociedades estatales
que ejecuten polÌticas p˙blicas o presten servicios de interÈs econÛmico general.
Junto a estas reglas previstas en la ConstituciÛn, luego el ordenamiento jurÌdico protege a los bienes de dominio
p˙blico por medio de la imposiciÛn de limitaciones y servidumbres a los predios colindantes al dominio. Tienen muy
distinto alcance y finalidad, y suelen estar previstas en la legislaciÛn sectorial.
En resumen, la colindancia con los bienes de dominio p˙blico conlleva ciertas limitaciones. A cambio, los
propietarios tienen un interÈs legÌtimo para actuar en procedimientos y ejercer acciones administrativas y
judiciales, y, en algunos casos incluso pueden ser indemnizados si se cumplen los requisitos de responsabilidad
patrimonial de la AdministraciÛn P˙blica.
Por ˙ltimo, los bienes de dominio p˙blico se protegen a travÈs de la potestad sancionadora. La LPAP prevÈ asimismo
una relaciÛn de infracciones, muy graves, graves y leves, y de sanciones, como multas, obligaciÛn de restituciÛn y
reposiciÛn de los bienes a su estado anterior con indemnizaciÛn de daÒos y perjuicios.
TEMA 12. LA EXPORPIACI”N FORZOSA COMO MODO DE ADQUISICI”N DE LOS BIENES
P⁄BLICO
La expropiaciÛn forzosa es aquella transferencia coactiva de la propiedad de un particular a una AdministraciÛn, o
a otro particular, por razÛn de utilidad p˙blica o interÈs social.
CaracterÌsticas:
- Transferencia coactiva
- El expropiado tiene derecho a una indemnizaciÛn equivalente al valor econÛmico de la cosa o derecho
expropiado
- Debe intervenir siempre una AdministraciÛn o un poder p˙blico
- Siempre debe acreditarse una utilidad p˙blica o un interÈs social
En cuanto a la naturaleza de la expropiaciÛn supone un lÌmite al derecho de propiedad. Es una potestad p˙blica que
se reconoce no solo a la AdministraciÛn, sino tambiÈn al propio poder legislativo.
Ahora bien, ello no quiere decir que la AdministraciÛn P˙blica pueda usar de esta potestad de cualquier manera,
pues, como ha afirmado el Tribunal Supremo, el ordenamiento jurÌdico espaÒol consagra un principio de
intervenciÛn mÌnima en la propiedad privada.
1.- Sujetos
Expropiante. El criterio determinante es que sea una AdministraciÛn territorial, que es la que tiene generalidad de
fines. El Estado, la provincia, el municipio, las Comunidades AutÛnomas, las islas, las comarcas, las ·reas
metropolitanas y dem·s entidades locales, asÌ como las Mancomunidades tienen potestad expropiatoria.
Por el contrario, carecen de potestad expropiatoria los particulares, los entes instrumentales, la AdministraciÛn
corporativa o las empresas p˙blicas, aunque pueden resultar beneficiarios de la misma.
La regla general es que sea el Delegado del Gobierno salvo en las expropiaciones de obras p˙blicas en las que ser·
sustituido por los Ingenieros Jefes de los Servicios respectivos.
En el ·mbito de las entidades locales ser· el Pleno de la CorporaciÛn, cuando tenga car·cter recurrible en vÌa
contencioso-administrativa o administrativa, y los presidentes en los dem·s casos.
Por ˙ltimo, en la esfera de las C.C.A.A lo ordinario es que sea el ejecutivo o el Ûrgano que determine sus normas de
organizaciÛn.
Expropiado. Es el propietario o titular de derechos reales o intereses econÛmicos directos sobre la cosa expropiable
o titular del derecho objeto de expropiaciÛn. Puede serlo cualquier persona, incluso una AdministraciÛn.
La AdministraciÛn considera propietario o titular a quien figure con este concepto en los registros p˙blicos que
produzcan presunciÛn de titularidad que solo puede ser destruida judicialmente o, en su defecto, a quien aparezca
con tal car·cter en los registros fiscales o al que lo sea p˙blica o notoriamente.
El expropiado se considera interesado principal, y cuando no comparezca en el expediente por ser incapacitado,
etc., se entender·n las diligencias con el Ministerio Fiscal.
Desde la perspectiva material tienen la condiciÛn de interesados todos los titulares de cualquier derecho e interÈs
legÌtimo. Todos ellos deben ser indemnizados por el valor de su respectiva titularidad.
Los arrendatarios r˙sticos y urbanos tienen una indemnizaciÛn independiente. Por lo dem·s, en el caso de los
estados extranjeros se deber· respetar los Convenios de Viena respecto a misiones diplom·ticas y consulares.
Asimismo, por lo que afecta a las Confesiones religiosas, se establece que sus autoridades deben ser oÌdas.
TambiÈn se prevÈ esta posibilidad para las entidades religiosas evangÈlicas, FederaciÛn de Comunidades israelitas
y la ComisiÛn Isl·mica de EspaÒa.
El bien expropiado se adquiere libre de cargas; en caso de que existan cargas, se convierten en derechos sobre el
justiprecio.
Beneficiario. Son los destinatarios de los bienes o derechos expropiados o los favorecidos por los ceses de actividad
y obligados, por consiguiente, al pago del justiprecio. Pueden ser beneficiarios por causa de utilidad p˙blica: los
entes territoriales, los institucionales y los concesionarios a los que se les reconozca legalmente tal condiciÛn.
Por causa de interÈs, los ya indicados y cualquier persona natural o jurÌdica en las que concurran los requisitos
seÒalados en la Ley especial. Los que tengan la condiciÛn de beneficiarios pueden instar la iniciaciÛn del
procedimiento e impulsar el mismo.
El TS ha seÒalado que cabe expropiar el derecho a edificar, el simple precario o el arrendamiento de un bien de
propios del que era titular el Ayuntamiento.
El motivo o la finalidad que persigue la expropiaciÛn es el que justifica un sacrificio de tal magnitud de la propiedad
privada. Esta finalidad debe permanecer durante todo el procedimiento de la expropiaciÛn forzosa, ya que si
desaparece surge el derecho de reversiÛn.
Para proceder a la expropiaciÛn forzosa ser· indispensable la previa declaraciÛn de utilidad p˙blica o interÈs social
del fin a que haya de afectarse el objeto expropiado. Es un presupuesto indispensable que debe hacerse por ley,
salvo en aquellos casos en que dicho requisito estÈ exceptuado o bien se considere la declaraciÛn implÌcita. Pero
no puede ser declarada implÌcita la causa en la expropiaciÛn de bienes muebles ni en los casos de interÈs social.
Por ˙ltimo, la fecha del acuerdo de necesidad de ocupaciÛn constituye el diez a quo para el cÛmputo
del plazo de 6 meses.
3. La determinaciÛn y pago del justiprecio, hay que subrayar que se entiende por justiprecio la indemnizaciÛn
econÛmica que en compensaciÛn por la pÈrdida de la cosa o del derecho debe percibir el expropiado.
El TC ha declarado que tiene naturaleza indemnizatoria, y puede ser satisfecho despuÈs.
Dos extremos:
- Los criterios que deben utilizarse para determinar la cantidad
- El procedimiento o procedimientos que prevÈ la Ley para concretar el justiprecio
La cantidad debe acercarse al valor real del bien o derecho que se expropia.
Tendr· una gran relevancia la prueba pericial para convencer al Ûrgano jurisdiccional sobre el valor del bien,
asÌ la jurisprudencia ha estimado como indemnizables la pÈrdida de clientela de un negocio, o el valor
expectante de fincas r˙sticas prÛximas a n˙cleos urbanos o la divisiÛn de una finca, o las simples molestias
causadas a una mansiÛn por la construcciÛn de una autopista, etc.
Con respecto a los procedimientos a travÈs de los cuales se concreta el justiprecio se dispone que el mutuo
acuerdo entre la AdministraciÛn y el expropiado supone la conclusiÛn del expediente de justiprecio, y la
AdministraciÛn no podr· luego acordar unilateralmente la apertura del expediente sin impugnar antes el
acuerdo.
En igual plazo de 20 dÌas, la AdministraciÛn expropiante habr· de aceptar o rechazar la valoraciÛn hecha
por el expropiado; si la acepta, se entender· determinado el justiprecio definitivamente, pero si la rechaza,
proceder· a formular su propia hoja de aprecio de forma fundada en la que concrete cu·l es el valor que le
otorga al bien o derecho expropiado.
Esta hoja de aprecio deber· notificarla al expropiado, el cual dispone de un plazo de 10 dÌas para aceptarla
o rechazarla; y en este caso tendr· derecho a hacer las alegaciones que estime pertinentes empleando los
mÈtodos valorativos que juzgue m·s adecuados, y asimismo a aportar las pruebas que considere oportunas
en justificaciÛn de dichas alegaciones.
La fijaciÛn del justiprecio por el Jurado; se trata de un Ûrgano colegiado de car·cter arbitral que creÛ la LEF,
y que act˙a fuera de la ordenaciÛn jer·rquica de la AdministraciÛn, lo que ha supuesto que su actuaciÛn
sea m·s imparcial y objetiva. No es un Ûrgano jurisdiccional sino administrativo.
La composiciÛn del Jurado es: un presidente, que ser· un magistrado designado por la Audiencia Provincial
correspondiente; y los vocales, tres de car·cter jurÌdico – tÈcnico, nombrados por la administraciÛn
expropiante , un abogado del estado de la provincia designado por la delegaciÛn de hacienda, y dos
funcionarios tÈcnicos de nivel superior designados por el servicio provincial correspondiente; y tres vocales
que en la economÌa de la ley pretenden representar los intereses privados objeto de la expropiaciÛn.
Los acuerdos del jurado son ejecutivos; constituyen tÈrmino inicial para la caducidad de la valoraciÛn, la
cual se produce por el transcurso de 4 aÒos sin que la cantidad del justiprecio se pague o se consigne,
debiendo procederse entonces a la retasaciÛn. Las tasaciones se efectuar·n con arreglo al valor que tengan
los bienes o derechos al tiempo de iniciarse el expediente de justiprecio.
TambiÈn cabe el abono del llamado premio de afecciÛn, que es un 5%. Pueden ser impugnados ante la
jurisdicciÛn contencioso – administrativa. TambiÈn ha admitido el consejo de estado la posibilidad de
formular recurso administrativo extraordinario de revisiÛn.
Los acuerdos del jurado gozan de la presunciÛn de veracidad, legalidad y acierto, por lo que sus decisiones
deben ser acogidas con el crÈdito que se desprende de su doble composiciÛn tÈcnica y jurÌdica y de su
permanencia y cualificaciÛn; tambiÈn ha declarado que la incorrecta composiciÛn del Jurado por carecer
los vocales de la titulaciÛn exigible no constituye causa de nulidad de pleno derecho.
4. Pago y toma de posesiÛn. Determinado el justiprecio se proceder· al pago en el plazo m·ximo de 6 meses;
transcurrido dicho plazo comienza a devengarse el interÈs legal correspondiente a favor del expropiado. El
devengo de intereses opera por ministerio de la ley, sin necesidad de reclamaciÛn concreta, y se sujeta al
plazo de prescripciÛn de crÈditos contra la AdministraciÛn.
La forma en la cual puede hacerse el pago puede ser mediante dinero, por talÛn nominativo o por
transferencia bancaria. No obstante, hay normas sectoriales que permiten que el pago se realice en especie.
Si el expropiado se niega a recibir el justiprecio, la AdministraciÛn consignar· dicho justiprecio en la Caja
General de DepÛsitos, a disposiciÛn de la autoridad o tribunal competente, aunque el expropiado podr·
ejercer se derecho a que se le entregue la indemnizaciÛn hasta el lÌmite en que existe conformidad.
El justiprecio se encuentra exento de toda clase de gastos, impuestos o grav·menes o arbitrios del estado,
la provincia o el municipio. Efectuado el pago, la administraciÛn procede a la ocupaciÛn del bien, con
levantamiento del acta a la cual se acompaÒar·n los justificantes del pago, la cual ser· tÌtulo bastante para
que en el registro de la propiedad y en los dem·s registros p˙blicos se inscriba o tome razÛn la transmisiÛn
del dominio y se verifique, en su caso, la cancelaciÛn de las cargas, grav·menes y derechos reales de toda
clase a que estuviere afectada la cosa expropiada.
5.- RetasaciÛn
Es una fÛrmula que trata de hacer frente a los retrasos en el pago del justiprecio por parte de la administraciÛn
expropiante. Por tanto, si la demora en el pago del justiprecio es superior a 4 aÒos a partir del momento de la
fijaciÛn habr· de procederse a evaluar de nuevo las cosas o derechos objeto de expropiaciÛn.
La retasaciÛn es una nueva evaluaciÛn del bien o derecho objeto de la expropiaciÛn, referida a la fecha en que se
solicita.
La retasaciÛn debe ser solicitada por el interesado a la administraciÛn por medio de una nueva hoja de aprecio; no
hay limitaciÛn de plazo, siempre que se respete el plazo general para el ejercicio de las acciones personales. Para
el c·lculo de los 4 aÒos se estar· a la fecha del acuerdo inicial del Jurado Provincial de expropiaciÛn, si no fue
revocado, o al de la resoluciÛn del recurso. En el caso de existir un convenio se computa el plazo a partir de la
perfecciÛn de dicho convenio.
6.- ReversiÛn
Se caracteriza por:
El TS considera la reversiÛn de los bienes expropiados como una condiciÛn resolutoria del negocio jurÌdico
expropiatorio cuyos efectos precisan para tener lugar, de un acto por virtud del que la administraciÛn p˙blica
reconozca el derecho que asiste al expropiado.
i. La inejecuciÛn de la obra o no establecimiento del servicio: dicha inejecuciÛn puede declararse por la
administraciÛn de forma expresa, por medio de la pertinente notificaciÛn del expropiado, en cuyo caso este
dispone de un plazo de 3 meses, contados desde la fecha de la referida notificaciÛn para ejercitar ante la
administraciÛn la reversiÛn; no obstante, si la administraciÛn no hace esa notificaciÛn formal y expresa, de
suerte que esa inejecuciÛn debe inferirse de los comportamientos de la propia administraciÛn, y, en
concreto, conforme a la ley:
- Por el transcurso de 5 aÒos desde la fecha en que los bienes o derechos expropiados quedaron a
disposiciÛn de la administraciÛn sin que se hubiese ejecutado la obra o implantado el servicio
- Por la suspensiÛn durante m·s de 2 aÒos, de las actuaciones dirigidas a ejecutar la obra o a
implantar el servicio sin que se produjera por parte de la administraciÛn o el beneficiario actos que
expresen su reanudaciÛn. No prevÈ la ley ning˙n plazo especÌfico para ejercer este derecho.
ii. Por la existencia de bienes sobrantes: ejecutada la obra o establecido el servicio se comprueba que sobran
bienes que son innecesarios. En este caso, si la administraciÛn notifica de forma expresa al expropiado, este
tendr· un tiempo de 3 meses para proceder a ejercer este derecho. Pero si no se produce tal notificaciÛn,
la ley dice que el derecho podr· ejercerse siempre que no hayan transcurrido 20 aÒos desde la toma de
posesiÛn de los bienes expropiados.
iii. Por desapariciÛn de afectaciÛn: cuando la obra o el servicio para el cual se realizÛ la afectaciÛn
desapareciera o se extinga el fin p˙blico al que atendÌan la obra o el servicio. AquÌ tambiÈn tiene el
expropiado un plazo de 3 meses desde que la administraciÛn le notifica. Si esa notificaciÛn formal no se
produce, a partir de la fecha en que desapareciera el fin de forma inequÌvoca y siempre que no hubiera
transcurrido 20 aÒos desde la toma de posesiÛn de los bienes.
Se ha establecido un lÌmite temporal al derecho de reversiÛn, pues la ley establece que cuando la afectaciÛn
al fin que justificÛ la expropiaciÛn o a otro declarado de utilidad p˙blica o interÈs social se prolongue
durante 10 aÒos desde la terminaciÛn de la obra o el establecimiento del servicio no es posible la reversiÛn.
Por otra parte, tambiÈn se admite el cambio de afectaciÛn, a otro fin que haya sido declarado de utilidad
p˙blica o interÈs social.
En este supuesto la administraciÛn dar· publicidad a la sustituciÛn.
Es necesario abrir un procedimiento administrativo que tramita y resuelve la administraciÛn p˙blica en cuya
titularidad se halle el bien o derecho.
Tras practicar los tr·mites pertinentes, se dicta resoluciÛn que admitir· o rechazar· la reversiÛn. Pero si se admite
la referida reversiÛn ello obliga a devolver los bienes u objetos expropiados, pero tambiÈn obliga a devolver la
indemnizaciÛn expropiatoria recibida, asimismo, si el bien o derecho expropiado hubiera experimentado cambios
en su calificaciÛn jurÌdica que condicionaran su valor o hubieran incorporado mejoras aprovechables por el titular
de aquel derecho o sufrido menoscabo de valor, se proceder· a una nueva valoraciÛn del mismo, referida a la fecha
del ejercicio del derecho.
La toma de posesiÛn del bien o derecho revertido no podr· tener lugar sin el previo pago o consignaciÛn del importe
resultante, que deber· tener lugar en el plazo m·ximo de 3 meses desde su determinaciÛn en vÌa administrativa,
bajo pena de caducidad del derecho de reversiÛn y sin perjuicio de la interposiciÛn del recurso contencioso –
administrativo.
Debe advertirse que en la reversión procede la devolución “in natura” e indemnización conjuntamente en el
supuesto de que se hayan producido daÒos y perjuicios en el reversionista. En tal caso, podr· reclamar de la
administraciÛn causante del daÒo la indemnizaciÛn correspondiente de acuerdo con la normativa aplicable.
El consejo de ministros es el Ûrgano competente para declarar la urgente ocupaciÛn de los bienes afectados por la
expropiaciÛn a que dÈ lugar la realizaciÛn de una obra o finalidad determinada. Antes se deber·n practicar los
tr·mites pertinentes y deber· figurar la oportuna retenciÛn del crÈdito para poder abonar en su caso la
indemnizaciÛn que corresponda. El acuerdo debe estar motivado.
La declaraciÛn de expropiaciÛn urgente implicar· la necesidad de ocupaciÛn de los bienes que hayan de ser
expropiados. Se notificar· a los interesados afectados el dÌa y la hora en que ha de levantarse el acta previa a la
ocupaciÛn. Esta notificaciÛn se llevar· a cabo con una antelaciÛn mÌnima de 8 dÌas y mediante cÈdula. Para levantar
el acta deber·n acudir los propietarios y dem·s interesados, el representante de la administraciÛn, acompaÒado
de un perito y del alcalde o concejal en que delegue.
En el acta se har· constar los hechos en orden a describir el bien o derecho expropiable y hacer constar todas las
manifestaciones y datos que aporten los propietarios y dem·s interesados que sean ˙tiles para determinar los
derechos afectados, sus titulares, la situaciÛn, el valor y los daÒos determinados por la r·pida ocupaciÛn.
El TS ha declarado que tanto la ausencia del propietario como la del alcalde o concejal en quien delegue son
insubsanables, de forma que su omisiÛn conlleva la anulaciÛn del procedimiento.
DespuÈs del acta previa a la ocupaciÛn debe procederse a las hojas de depÛsito previo, que deben ser elaboradas
por la administraciÛn realizando una estimaciÛn del valor de la finca con arreglo a la capitalizaciÛn de valores fiscales
y fijando la indemnizaciÛn que estime debe corresponder por el importe de los perjuicios derivados de la rapidez
de la ocupaciÛn.
El importe se consigna en la caja general de depÛsitos, devengando a favor del expropiado el interÈs legal; si bien,
el expropiado podr· retirarla y cogerla en cualquier momento, debiendo devolver el exceso si el justiprecio que
despuÈs se fije fuera de cuantÌa inferior.
Efectuado el depÛsito y abonada o consignada la previa indemnizaciÛn por perjuicios, la administraciÛn proceder·
a la inmediata ocupaciÛn del bien de que se trate, y se tramitar· el expediente de expropiaciÛn en sus fases de
justiprecio y pago seg˙n la regulaciÛn general, debiendo darse preferencia a estos expedientes para su r·pida
resoluciÛn. No obstante, a partir de la ocupaciÛn comienzan a generarse los intereses de demora en favor del
expropiado sobre el justo precio que se establezca. Pero si la ocupaciÛn efectiva de los bienes se retrasa m·s de 6
meses, el devengo de los intereses tiene lugar a partir de esos 6 meses.
La expropiaciÛn legislativa significa que la ley no solo se limita a declarar la causa habilitante de la expropiaciÛn,
sino que realiza por sÌ misma la expropiaciÛn, concretando los bienes o derechos que deben expropiarse e incluso
fijando criterios de valoraciÛn eventualmente distintos a los previstos en la legislaciÛn general de expropiaciÛn
forzosa.