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Cap 71

El hígado es un órgano vital que realiza funciones como la filtración de sangre, el metabolismo de nutrientes y la formación de bilis. Su sistema vascular permite un alto flujo sanguíneo, y en condiciones patológicas, como la cirrosis, puede haber complicaciones graves. Además, el hígado es crucial en el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas, y en la regulación de la coagulación sanguínea.

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Cap 71

El hígado es un órgano vital que realiza funciones como la filtración de sangre, el metabolismo de nutrientes y la formación de bilis. Su sistema vascular permite un alto flujo sanguíneo, y en condiciones patológicas, como la cirrosis, puede haber complicaciones graves. Además, el hígado es crucial en el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas, y en la regulación de la coagulación sanguínea.

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org

CAPÍTULO 71

El hígado como órgano

El hígado cumple muchas funciones relacionadas entre sí,


entre otras las siguientes de carácter fundamental:
Filtración y almacenamiento de la sangre.
Metabolismo de los hidratos de carbono, grasas, proteí-
nas, hormonas y xenobióticos.
Formación y excreción de la bilis.
Depósito de vitaminas y de hierro.
Formación de los factores de la coagulación.

LOS SISTEMAS VASCULAR Y LINFÁTICO


DEL HÍGADO (p. 881)
El flujo sanguíneo del hígado es alto y sus resistencias vas-
culares son bajas. El caudal de sangre que llega desde la
vena porta al hígado se aproxima a 1.050 ml/rnin. La arteria
hepática proporciona al hígado 300 ml/rnín más, de modo
que la perfusión sanguínea total del hígado se aproxima a
1.350 ml/min, es decir, un 27% del gasto cardíaco. En condi-
ciones normales, la resistencia del hígado al flujo sanguíneo
es baja, como lo revela la caída en 9 mmHg de la presión
desde la vena porta (presión media de 9 mmHg) hasta la
vena cava (presión media de O mmHg). En ciertos estados
patológicos, como la cirrosis (aparición de tejido fibroso en
el hígado) o la formación de coágulos de sangre en la vena
porta, se obstaculiza mucho el flujo de la sangre a través
del hígado. El incremento de las resistencias vasculares del
hígado hace que aumente la presión capilar en toda la cir-
culación esplácnica y se produzcan pérdidas importantes
de líquido en los capilares del tubo intestinal, ascitis y, a
veces, la muerte.
El flujo linfático en el hígado es muy alto. Los poros del
sinusoide hepático son más permeables que los capilares en
otros tejidos y facilitan el paso de cantidades muy superiores
de proteínas y líquidos hacia el espacio de Disse (los estre-
chos espacios tisulares entre los hepatocitos y las células
endoteliales) y el sistema linfático que drena esos espacios.
La concentración de proteínas en la linfa del hígado se apro-
xima a 6 g/dl (ligeramente menor que la concentración de
proteínas en el plasma). Alrededor de la mitad de la linfa
corporal proviene, en condiciones normales, del hígado.
El aumento de la presión hepática (por cirrosis o insu-
ficiencia cardíaca congestiva) determina un incremento en
el flujo linfático del hígado. La elevación de la presión en la
vena cava desde O mmHg hasta 15 mmHg puede aumentar
hasta 20 veces el flujo linfático del hígado. En algunos esta-
dos patológicos, como la cirrosis, la cantidad excesiva de
linfa formada comienza a trasudar directamente por la cara

510 © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos

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El hígado como órgano 511

externa del hígado hacia la cavidad abdominal, ocasionando


ascitis.

FUNCIONES METABÓLICAS DEL HÍGADO (p. 883)


En conjunto, los hepatocitos constituyen un enorme depósi-
to de reactantes químicos que comparte sustratos y energía
de múltiples sistemas metabólicos. El hígado procesa y sin-
tetiza numerosas sustancias que son transportadas hacia y
desde otros lugares.
Metabolismo de los hidratos de carbono. El hígado cum-
ple estas funciones en el metabolismo glucídico:
Almacena grandes cantidades de glucógeno.
Transforma la galactosa y la fructosa en glucosa.
Actúa como lugar principal de la gluconeogenia.
Produce los productos intermedios del metabolismo de
los hidratos de carbono.
Una de las funciones fundamentales del hígado en el
metabolismo de los hidratos de carbono consiste en man-
tener normal la concentración sanguínea de glucosa. El
hígado elimina el exceso de glucosa de la sangre y la deposita
en forma de glucógeno. En cuanto la glucosa sanguínea
empieza a caer, el hígado puede transformar de nuevo el
glucógeno en glucosa a través de lafunción amortiguado-
ra de la glucosa. Cuando la concentración sanguínea de
glucosa desciende por debajo de la normalidad, el hígado
empieza a transformar los aminoácidos y el glicerol en glu-
cosa por medio de la gluconeogenia, al objeto de preservar
la glucemia.
Metabolismo de las grasas. A pesar de que casi todas
las células del organismo metabolizan las grasas, ciertos
aspectos del metabolismo de las grasas se dan principal-
mente en el hígado:
La oxidación f3 de las grasas hacia acetil coenzima A
(acetil-CoA) ocurre de forma rápida en el hígado. El
exceso de acetil-CoA generada se transforma en ácido
acetoacético, una molécula muy soluble que puede trans-
portarse hacia otros tejidos, donde se reconvierte en
acetil-CoA y se usa como fuente de energía.
El hígado sintetiza grandes can ti da des de colesterol, fos-
folípidos y casi todas las lipoproteínas. Aproximadamente
un 80% del colesterol sintetizado en el hígado se trans-
forma en sales biliares y el resto es transportado por
las lipoproteínas hacia los tejidos corporales. Los fos-
folípidos también son transportados en la sangre por
lipoproteínas. Las distintas células del cuerpo usan el
colesterol y los fosfolípidos para formar las membranas
y las estructuras intracelulares.
Casi toda la síntesis de la grasa a partir de los hidratos
de carbono y de las proteínas tiene lugar en el hígado.
Las grasas sintetizadas son transportadas por las lipo-
proteínas hasta el tejido adiposo, donde se almacenan.

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[Link]
512 UNIDAD XIII
Metabolismo y regulación de la temperatura

Metabolismo de las proteínas. El organismo no puede


dispensar los servicios de metabolismo hepático de las
proteínas durante más de unos días sin que el sujeto muera.
Las funciones cardinales del hígado en el metabolismo de
las proteínas son las siguientes:
Desaminación de los aminoácidos, necesaria para que
puedan utilizarse como sustrato energético o transfor-
marse en hidratos de carbono o en grasas. En el hígado
ocurre casi toda la desaminación de los aminoácidos.
Formación de urea, que elimina el amoníaco de los
líquidos corporales. Durante la desaminación se forman
grandes cantidades de amoníaco, así como por el efecto
de las bacterias intestinales. Si el hígado no cumpliera
esta función, la concentración plasmática de amoníaco
se elevaría enseguida.
Formación de las proteínas plasmáticas. Casi todas las
proteínas plasmáticas se sintetizan en el hígado (con
excepción de las ')'-globulinas, que se forman en los
tejidos linfáticos).
lnterconversión de los diversos aminoácidos y síntesis
de compuestos metabólicos a partir de ellos. Una de las
funciones más importantes del hígado es sintetizar
los aminoácidos no esenciales y convertir los aminoáci-
dos en otros compuestos de interés metabólico.

Otras funciones metabólicas del hígado (p. 884)


El hígado almacena vitaminas y hierro. El hígado tiende a
depositar vitaminas y hierro. Almacena vitamina Den can-
tidades suficientes para evitar la carencia de esta vitamina
durante cerca de 4 meses, vitamina A en cantidades suficien-
tes para evitar una carencia de esta vitamina durante cerca
de 10 meses, y vitamina B12 como para evitar su carencia a
lo largo de 1 año.
Cuando los líquidos corporales contienen cantidades
extraordinarias de hierro, se unen a la proteína apoferritina
para formar ferritina, que se almacena en los hepatocitos.
El hígado sintetiza los factores de la coagulación. El hí-
gado sintetiza las sustancias siguientes, necesarias para la coa-
gulación: fibrinógeno, protrombina, globulina aceleradora y
factor VII. Así pues, la disfunción hepática puede ocasionar
alteraciones en la coagulación de la sangre.
El hígado metaboliza las hormonas y los xenobióticos. El
hígado es conocido por su capacidad para desintoxicar y
excretar muchos fármacos y hormonas, del tipo de estró-
genos, cortisol y aldosterona. El daño hepático origina una
acumulación de fármacos y hormonas en el organismo.

MEDICIÓN DE LA BILIRRUBINA EN LA BILIS COMO


HERRAMIENTA CLÍNICO-DIAGNÓSTICA (p. 884)
La bilirrubina es un producto terminal tóxico del metabolis-
mo de la hemoglobina que se excreta por la bilis. Cuando

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El hígado como órgano 513

Plasma
Eritrocitos frágiles

L Sistema
't reticuloendotelial

Bilirrubina libre (unida a proteínas}

Hígado

Hígado Riñones

r =M
Absorbida
Bilirrubina conjugada
Urobilinógeno
rOxídación

Urobilina
Urobilinógeno -----
t
Estercobilinógeno
r-0-x_id_ac_ó-
i 'n

Estercobilina
Contenido Intestinal Orina

Figura 71-1 Formación y eliminación de la bilirrubina.

se metaboliza el hemo de la hemoglobina, se forma una


sustancia denominada bílíverdína, que se reduce ensegui-
da hacia bilirrubina; esta se une de inmediato a la albúmina
plasmática. Esta combinación de albúmina plasmática y
bilirrubina se conoce como bílírrubína libre.
La bilirrubina libre es absorbida por los hepatocitos,
donde se desprende de la albúmina plasmática y se conjuga
con uno de los glucurónidos para formar glucurónído de bili-
rrubína, o con el sulfato para formar sulfato de bilírrubína.
La bilis excreta las formas conjugadas de la bilirrubina hacia
el intestino, donde se transforman en urobílínógeno median-
te la acción bacteriana. El urobilinógeno es muy soluble y
la mucosa intestinal lo reabsorbe en parte hacia la sangre.
Aproximadamente el 5% del urobilinógeno absorbido de esta
manera se excreta a través de los riñones en la orina; el resto
vuelve a eliminarse por el hígado (fig. 71-1).
La ictericia representa un exceso de bilirrubina libre o
conjugada en el líquido extracelular. La ictericia puede obe-
decer a: 1) un aumento de la destrucción de los eritrocitos
(es decir, ictericia hemolítica), o 2) una obstrucción de los
conductos biliares o daño de los hepatocitos, de manera que
no puede excretarse bilirrubina al tubo digestivo (es decir,
ictericia obstructiva).

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514 UNIDAD XIII
Metabolismo y regulación de la temperatura

En la ictericia hemolítica no se altera la función excretora


del hígado, pero los eritrocitos se hemolizan a tal velocidad
que los hepatocitos no logran excretar la bilirrubina con la
misma rapidez con la que se forma. Así, la concentración
plasmática de bilirrubina libre se eleva muy por encima de
lo normal. En la ictericia ohstructiva los conductos biliares
quedan obstruidos por cálculos o por cáncer, o se dañan los
hepatocitos, como sucede en la hepatitis. Las velocidades de
formación de la bilirrubina y de su conjugación en el hígado
son prácticamente normales, pero la bilirrubina conjugada
no pasa al intestino. En la ictericia obstructiva, la concentra-
ción sanguínea de bilirrubina conjugada se eleva y casi toda
la bilirrubina plasmática se encuentra conjugada y no libre.

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