El sistema educativo se constituyó a partir de la segunda mitad del siglo XIX, con
las ideas de una educación elemental, pública y que fuera laica, obligatoria y
gratuita mismas que se plasmaron en la Constitución de 1857. Pero no fue hasta
que en la Constitución de 1917 se tuvo mayor peso y relevancia el tema educativo
con sus diversas políticas públicas, mismas que tomaron importancia y significado
con la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) el 25 de septiembre
1921, impulsando retos importantes tales como: la alfabetización, la calidad
educativa, la equidad, la cobertura, entre otras, siendo estos parte de los ideales
de José Vasconcelos, primer Secretario de Educación, el de construir un país culto
y democrático tras la revolución. Sin embargo, de tal concepción a la fecha, se
sigue anhelando cubrir todas las necesidades y barreras que impiden el avance en
la educación mexicana, ya que el conocimiento no es estático, requiere de
constantes actualizaciones y adecuarse al mundo que nos rodea, tiene que lidiar
con la marginación, la desigualdad, la diversidad social, el rezago educativo, los
intereses particulares y la deserción escolar derivada de que en los últimos años
es primordial competir y alcanzar los estándares sobre los resultados que arrojan
las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA),
misma que dan un referente a nivel internacional de la calidad de los procesos de
enseñanza- aprendizaje de los centros escolares.
En ese sentido, el Estado Mexicano a partir de 1959 ha tomado en cuenta, dentro
del Plan Nacional de Desarrollo, la planeación, organización, dirección y control de
los recursos que son destinados a este rubro, trazando objetivos, prioridades y
políticas públicas tendientes a mejorar los rezagos sociales y económicos en la
población, todo ello ha influenciado para forjar este pilar fundamental llamado
Educación.
Desarrollo:
Con este contexto histórico, es evidente que las políticas públicas del gobierno, ya
sea federal, estatal o municipal que enmarcan al sistema educativo, deben ser un
agente transformador de la educación contemporánea en México, empezando por
todos aquellos que integran y componen la estructura educativa, pues son ellos,
quienes mueven e influyen sobre el desarrollo económico, tecnológico, social y
cultural del país, ya que las maestras y los maestros como lo marca el artículo
tercero de la carta magna son fundamentales para el proceso educativo y
contribuyen a la transformación social.
Además de otros retos que cumplir, desafíos y áreas de oportunidad que requieren
atención para garantizar el derecho a una educación de calidad como la revisión
de planes y programas, según (Parrilla, Muñoz-Cadavid y Sierra, 2013) “son una
representación de los distintos horizontes a los que se quiere llegar, como una
visión del futuro que queremos construir o como un camino delimitado,
estructurado y construido de forma democrática, al que aspiramos llegar”.
Por tanto, es nuestra tarea perfilar acciones pedagógicas y de análisis de las
políticas públicas que darán paso a mejorar la calidad de vida de maestros, padres
de familia, estudiantes, autoridades educativas y comunidad, así como la sociedad
en general, contarán con una guía que permita orientar mejor sus esfuerzos para
alcanzar los fines de la educación.
Con ello queda claro que los planes y programas dependen de la esfera pública,
particularmente de la política, es por ello que existe debate al responsabilizar de la
planeación del área educativa al gobierno federal, pues no se toma en cuenta el
contexto donde se aplican y sobre todo no hay congruencia en el ser y deber ser
al implementarlos, ya que los ideales, valores, historias, alcances, metas y
objetivos plasmados en ellos no son eficaces, porque no responden a las
necesidades específicas de las comunidades rurales, urbanas, indígenas y
marginadas.
En este sentido, las reformas que se han hecho parten primordialmente de
orientaciones filosóficas, políticas, culturales y económicas que muestran rasgos
característicos dentro del marco jurídico, además muestran la visión del gobierno
en turno; específicamente en el Artículo 3° Constitucional, donde se han realizado
9 reformas; entre las más relevantes que puedo destacar son dos: la calidad
educativa y la emisión de planes y programas que rigen la educación en México, la
primera es la reforma de 1993, la cual reafirma el derecho que tiene todo individuo
a la educación y señala que el Ejecutivo Federal emitirá los planes y programas
de educación básica; la segunda de 2013 en su párrafo tercero, establece que los
medios institucionales para garantizar “la calidad de la educación obligatoria”
deben ser a través del máximo logro de los aprendizajes de los estudiantes.
En ese tenor, los docentes son un pilar fundamental ya que para que los
estudiantes logren aprendizajes significativos, situados y que además desarrolle
las habilidades necesarias para cumplir con un perfil de egreso de acuerdo a su
nivel educativo derivados de los planes y programas; conforme a lo que establece
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2001) la
cual define la educación de calidad como aquella que: “asegura a todos los
jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades destrezas y actitudes
necesarias para equiparles para la vida adulta” (p. 59). Si bien es cierto la calidad
de la educación recae en gran medida en el personal docente frente a grupo, es
importante mencionar que, para que un docente logre esta meta es necesario que
este actualizado y capacitado; tanto en su área disciplinar como en el ámbito
psicopedagógico, hablando de aquellos que imparten clases en educación media
superior y superior. Mientras que los de educación inicial, preescolar y primaria y
secundaria su base de actualización y capacitación girará en torno a su
preparación normalista; es decir, en didáctica, pedagogía y todos aquellos
métodos que vayan surgiendo con el paso de los años; por lo que otro de los
desafíos es fortalecer a las escuelas normales, ya que estas son la base en la
formación profesional de los maestros y maestras de nuestro país.
En ese entendido, el docente como participante del proceso enseñanza-
aprendizaje, debe cumplir una serie de requerimientos concretos para realizar su
labor. Pues a partir de las sugerencias por la OCDE y la UNESCO es necesario
crear un sistema de Evaluación del Desempeño Docente sólido que otorgue
credibilidad y confiabilidad a la calidad de la enseñanza, a partir de los estándares
internacionales, siendo la evaluación del desempeño docente un filtro, primero
para evaluar aquellos que ya se desempeñan en alguna de las funciones docentes
y en caso de que no cumplan con dichos indicadores o parámetros, el gobierno
federal y estatal son los responsables de capacitar y actualizar a los docentes para
que sean competentes y realicen sus actividades para elevar la calidad educativa;
y por otro lado seleccionar a los mejores aspirantes a la docencia, egresados de
las escuelas normales y diversas Universidades, a través del concurso de
oposición que en la actualidad lo lleva a cabo la Unidad del Sistema para la
Carrera de las Maestras y los Maestros USICAM.
En este mismo orden de ideas la USICAM (Grupo Geard México, 2021) “…
concibe a las maestras y los maestros como actores de transformación social, que
contribuyen al desarrollo integral de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, por lo
cual establece una serie de requisitos y de directrices para garantizar la calidad
del personal”.
En tal virtud resulta necesario que el sistema educativo actualice la formación de
los profesionales de la educación, a través de la evaluación docente, evitando con
ello la rutinización dentro del aula de clase, el aburrimiento de los estudiantes, la
poca aplicabilidad de los conocimientos en la vida diaria, la falta de métodos
didácticos prácticos, el poco interés del estudiante por aprender y en algunos
casos por llevar a cabo las actividades de formación curricular de manera
tradicional; por eso es necesario proporcionar a los docentes las herramientas que
le permitan transformar su didáctica entendiendo la importancia de promover
competencias en los estudiantes como una estrategia o como medio fundamental
para generar el desarrollo integral del estudiante y su desenvolvimiento en la
sociedad.
Así mismo, se necesita mejorar la gestión escolar ya que la administración de los
bienes y servicios educativos repercute directamente en los centros escolares,
pues los fondos, transferencias y programas presupuestarios que atienden las
necesidades educativas, no siempre llegan de manera oportuna a las escuelas,
toda vez que muchas de las veces son insuficientes o que solo cubren de manera
parcial las necesidades, esto genera rezago y/o atraso especialmente en escuelas
indígenas, multigrado o comunitarias, ya que los recursos llegan de forma tardía.
Estas limitaciones no solo se quedan en la aplicación de recursos, la burocracia y
la falta de materiales didácticos o innovación educativa, si no que trasciende hasta
la falta de involucramiento y falta participación de los padres de familia en la
formación de sus hijos, como sujetos principales al recibir la educación, ya sea por
el desinterés, poca participación en la toma de decisiones, poco tiempo por el
ritmo de trabajo.
Este cambio está asociado a cada una de las reformas educativas o mecanismos
gubernamentales que tienen como principal agente de transformación a las
comunidades educativas o por lo menos eso quieren lograr, ya que la
transformación pedagógica a la que se enfrenta la educación del siglo XXI tiene
que ver directamente con la política pública que México ha desarrollado y
avanzado en los últimos veinte años a partir de la necesidad de construir un país
más justo, libre y próspero, pero sobre todo de un mundo globalizado, complejo y
desafiante.
En este sentido, México enfrenta nuevamente una reforma educativa, misma que
sienta las base para que cada uno de los estudiantes logre su máximo potencial,
ampliando las oportunidades, alcance la felicidad y su autorrealización personal y
profesional. Pero, para llegar a ello, ¿tuvo que pasar por un largo recorrido? s por
eso transcendental hacer un breve trayecto histórico y dar un panorama de la
realidad que México ha enfrentado en las últimas décadas y cómo nuestra realidad
cambiante perpetua el fin último de cualquier pueblo en el mundo, la verdadera
transformación pedagógica.
A partir de lo anterior, la evolución en cuánto a dicha transformación que ha
sufrido el Estado Mexicano y teniendo en cuanta primeramente que, las políticas
públicas en nuestro país son prioritarias, ya que el derecho a la educación en este
sentido debe garantizar el pleno goce y ejercicio del mismo y dar a los ciudadanos
las herramientas democráticas, para que cuando el derecho sea vulnerado se
tomen las medidas jurídicas que legitimen el funcionamiento del sistema educativo
agregando que dicha exigibilidad jurídica está condicionada a la existencia de una
ley que garantice el cumplimiento de las obligaciones que se derivan del derecho.
Aunado a ello, y ¿por qué no decirlo? a lo largo de nuestra historia hemos tenido
reformas en cada sexenio que marcaron un antes y un después siempre con miras
a mejorar la educación.
Ya que cada una tuvo a bien adjuntar elementos en beneficio de la infancia y
juventud mexicana. Ejemplo, la reforma encabezada por Carlos Salinas de Gortari
y Ernesto Zedillo quienes se centraron en la modernización y cuyos ejes
principales fueron la federalización de la educación, la renovación de los
contenidos y materiales y revalorizando de la profesión magisterial y a partir de
ello se le otorgo el control de la educación básica a los Estados de la Federación.
En 2003, con el expresidente Vicente Fox, impulsó su propia visión educativa,
incluyendo en las aulas la famosa Enciclomedia, la cual tuvo gran repercusión, ya
que, aunque no hubo una reforma como tal, en la praxis dentro de las aulas se
implementó como una novedad en la educación básica.
Para el sexenio de Felipe Calderón, como no tuvo continuidad la política de su
antecesor, optó por implementar la llamada Reforma Integral de la Educación
Básica (RIEB), donde por primera vez planteó la homologación curricular en todos
los niveles, dando paso a el aprendizaje por competencias, además de comenzar
a evaluar a los estudiantes con pruebas estandarizadas a través de la prueba
ENLACE, dando un panorama del nivel de logro académico mismas que se
enfocaron a las asignaturas de español y matemáticas.
A la llegada de Enrique Peña Nieto, nuevamente la política educativa cambio,
dando un giro drástico que a muchos incomodo pues su Reforma Educativa giro
entorno a la evaluación, pero no solo de los estudiantes, sino también del
magisterio, agregando para ello en los planes y programas que se trabajarían en
las aulas un enfoque por competencias fundamentado que fundamentaban los
cuatro pilares de la educación, además de incorporar el desarrollo de habilidades
socioemocionales, todo ello sin dejar de lado las pruebas PLANEA que miden con
rigor metodológico los resultados educativos.
Como se deja vislumbrar en este recorrido histórico, México ha tenido grandes
cambios lo cual no ha permitido una consolidación, como lo afirma Bertha Fortoul
investigadora y docente de la Universidad La Salle, los cambios tan radicales de
política pública en educación, impiden madurar las reformas. El hecho de que el
modelo cambie prácticamente cada sexenio repercute directamente en la calidad
de la educación” “… es de entender que México esté en los últimos lugares de
desempeño escolar de la OCDE…”
Actualmente, organismos internacionales han influido de manera positiva en las
políticas públicas, ya que México se adaptó a la iniciativa de la agenda 2030,
concretamente al cuarto objetivo de Desarrollo Sostenible de la UNESCO
(Desarrollo Sostenible, 2017), la cual impulsa la transformación del mundo a
través de la “Educación de Calidad”, por lo que se retoma garantizar una
educación inclusiva, equitativa y de calidad y promoviendo oportunidades de
aprendizaje durante toda la vida, adicional a esto, la Asamblea General de la
ONU proclamo como derecho humano fundamental a la educación quedando
establecida en su artículo 26, dejando claro que la educación debe ser gratuita,
obligatoria, universal y tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad
humana, favoreciendo con ésta, la comprensión, la tolerancia y la paz; ya que es
condición esencial y potenciadora del desarrollo de los derechos de las niñas,
niños y adolescentes.
Conclusiones:
Los retos en la educación mexicana han sido la alfabetización, cobertura, la
calidad educativa mismos que merman la educación en los diferentes contextos,
pues desde la creación de la SEP los gobierno han programado objetivos
específicos para este rubro, sin embargo, el sesgo persiste, aunque hay avances,
se debe seguir trabajando en las oportunidades que las políticas públicas del
gobierno federal se han esforzado en remediar y cumplimentar de acuerdo a las
recomendaciones por los organismos internacionales.
Así mismo, los gobiernos han tenido la oportunidad de ir mejorando los procesos,
sobre todo con reformas que están enfocadas a mejorar la calidad de la
enseñanza-aprendizaje, la evaluación docente, en su modalidad de ingreso,
promoción y reconocimiento a la labor docente, mismo que da credibilidad y
certeza sobre la profesionalización del magisterio.
Aunado a lo anterior, también las reformas a los planes y programas son parte
medular de la mejora educativa, por lo que el gobierno también ha enfocado sus
esfuerzos a que sus objetivos y fines estén enfocados tanto en la adquisición de
conocimientos significativos, mismos que ayudan a los estudiantes a visualizarse
en el mundo que los rodea, y así resolver problemas de la vida cotidiana con
capacidad, habilidades y destrezas, sumando además conceptos actuales como
perspectiva de género, desarrollo socioemocional, derechos humanos, amor a la
patria, identidad nacional, entre otros, mismos que el Estado mexicano prioriza
para que los niños, niñas y jóvenes reciban una educación de calidad.
Aún faltan retos que cumplir, sin embargo, está en nuestras manos el poder
contribuir al cambio paulatino desde nuestra trinchera, es decir, apoyar en la
educación de nuestros hijos como padres de familia, seguir capacitándose y
actualizándose si nuestra función es docente, directiva o de supervisión, y en el
caso del gobierno poner atención en garantizar el cumplimiento de las partidas
presupuestales y gestión escolar.