Cap 2
Cap 2
DE VÍAS URINARIAS
Coordinador:
Dr. Luis Rodríguez Gutiérrez
Participantes:
Dr. Héctor Alfonso Solano Moreno
Dr. Alberto Velarde Carrillo
Dr. Enrique Gil Guzmán
Dr. Mario Emmanuel Solares Sánchez
Dr. Pedro Martínez Cervera
DEFINICIÓN
Infección de vías urinarias complicada (IVUC) es aquella asociada a alteraciones estructurales o
funcionales del tracto genitourinario, y/o presencia de enfermedad en el paciente que interfiere
con sus defensas y que con frecuencia tiene manifestaciones sistémicas. Todo esto incrementa
el riesgo de recurrencia o falla del tratamiento.1-7
ETIOLOGÍA
En este tipo de infecciones observamos con mayor frecuencia la aparición de resistencia bacteria-
na a los antimicrobianos, poe ejemplo, ciprofloxacina en el 5.6% de las infecciones complicadas
contra 1.4% en las no complicadas ocasionadas por Escherichia coli,8 un espectro amplio de gér-
menes causales —80% E. coli en infecciones de vías urinarias no complicadas (IVUNC) contra 30
a 60% de E. coli en IVUC8—, en ocasiones se aíslan 3 a 5 gérmenes patógenos6 y existe menor
probabilidad de responder a cursos cortos de tratamiento (<7 días).1,3,6,9
OBSTRUCTIVOS OTROS
Fimosis Embarazo
Estenosis de uretra Adultos mayores (>65 años), ambos géneros.
Divertículos de vejiga Género masculino (niño <1 año; adulto joven:
Hiperplasia prostática prost atitis aguda o crónica bacteriana).
Neoplasias Instr ument ación reciente del tracto urinario.
Litiasis y nefrocalcinosis Cuerpos extraños (sondas, catéteres).
Anomalías congénit as del tracto urinario y riñón Menopausia/Climaterio.
Hospitalización prolongada / infección adquirida
en hospital (nosocomiales).
FUNCIONALES Uso inadecuado o reciente de antimicrobianos
Vejiga neurogénica (< 3 meses).
Disinergia detr usor-esfinteriana Desnutrición.
R eflujo Vesicoureteral Síntomas urinarios presentes por más de 7
Deriv ación urinaria días, a pesar del tratamiento.
Intervención quirúrgica reciente en vías urinarias,
ENFERMEDADES SISTÉMICAS genitales o riñón.
Diabetes mellitus Lesiones químicas o por radiación del tracto
Inmunodeficiencias urinario.
Quimioterapia
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La estasis urinaria, ocasionada por la obstrucción o el reflujo, favorece el crecimiento bacteriano
en un sitio determinado y es el común denominador de la patología obstructiva relacionada con
alteraciones congénitas o adquiridas como fibrosis, patología prostática o alteraciones de la está-
tica pélvica.3,10 Se requiere tratar la infección, así como la resolución de la causa de la obstrucción
y de las alteraciones funcionales del tracto urinario.1,7
DIAGNÓSTICO
Además de los datos específicos de los factores condicionantes y la demostración de bacterias en
cantidad significativa en el urocultivo, los siguientes datos —que pueden o no estar presentes—
sirven de sustento al diagnóstico de infección complicada para identificar la localización en vías uri-
narias bajas o altas y su severidad.
1) HISTORIA CLÍNICA
1.1) Síntomas y signos sugestivos de infección de las vías urinarias bajas (IVUB).1,2,4,7
Síntomas irritativos: urgencia, frecuencia, tenesmo vesical, dolor suprapúbico y nicturia.
Síntomas obstructivos: chorro débil, intermitencia y goteo, esfuerzo inicial.
1.2) Síntomas y signos sugestivos de infección de vías urinarias altas (IVUA): dolor y/o masa pal-
pable en flanco, dolor en ángulo costovertebral y fiebre.
1.3) Síntomas y signos de respuesta sistémica: contribuyen a identificar la gravedad del problema:
fiebre (>38º C) o hipotermia (<36º C), escalofrío, náusea y vómito, deterioro del estado de alerta
e inestabilidad hemodinámica: taquicardia (>90/min), taquipnea (<22/min), oliguria, hipotensión o
colapso vascular.
Dichas manifestaciones pueden evolucionar a sepsis y falla orgánica multiple, síndrome de res-
puesta inflamatoria sistémica (SRIS).1,2,4,9
En adultos mayores y en diabéticos de larga evolución, los síntomas urinarios pueden estar ausen-
tes, ser vagos o presentar alteraciones del estado de alerta en forma progresiva y ataque al estado
general. Los pacientes con lesiones de médula espinal pueden manifestar espasmo vesical, incre-
mento de la incontinencia, mal olor de la orina12, o disreflexia autonómica.13
2) LABORATORIO
2.1) Examen General de Orina
Los parámetros importantes a considerar para infección urinaria son:
Leucocituria: la detección de leucocituria (piuria) tiene gran valor predictivo negativo,3 sin embar-
go, su valor predictivo positivo para infección urinaria es pobre debido que indica inflamación y no
sólo infección. Se detecta piuria estéril en niños con fiebre, pacientes recientemente tratados con
21
antimicrobianos, tuberculosis, neoplasias, mujeres con infecciones del tracto genital, pacientes
cateterizados de las vías urinarias y en hombres con uretritis inespecífica. La presencia de leucoci-
turia y bacteriuria es sugestiva de infección urinaria, no obstante, en pacientes con leucopenia
puede haber infección sin presencia de leucocituria y en orina alcalina por infecciones por Proteus,
los leucocitos se desintegran rápidamente.13 Es significativa la presencia de >10 mm3 de leucoci-
tos en orina sin centrifugar (detecta 104 leucocitos excretados en orina por hora) o >5 mm3 en
orina centrifugada.14 Los cilindros de piocitos o leucocitos sugieren infección renal.
2.2) Urocultivo
Positivo según criterios para interpretación de Rubin y Stamm:1
a) >103 unidades formadoras de colonias UFC/ml de orina obtenida en muestra de chorro medio
(MMC), en pacientes femeninas con cistitis aguda no complicada.
b) >104 UFC/ml de orina obtenida en muestra de chorro medio en mujeres con pielonefritis aguda
no complicada.
c) >105 UFC/ml de orina obtenida en muestra de chorro medio, en la mujer o >104 en el hombre
o en la mujer a quien se ha tomado la muestra por cateterismo vesical con técnica estéril para infec-
ciones complicadas.
d) En muestras obtenidas por punción vesical, cualquier concentración de bacterias puede ser rele-
vante conforme al cuadro clínico. En ausencia de este, el menor número requerido es de >102.
2.3) Hemocultivo
Para bacterias aerobias y anaerobias se deben realizar en casos de bacteremia o sepsis.
22
2.5) Cuantificación de urea y creatinina
3) ESTUDIOS DE GABINETE1,3,4,7
Se requieren cuando:
Para evitar la aparición de cepas resistentes, el tratamiento se debe elegir con base en resultados
del urocultivo.1,4,6
En los pacientes con infecciones complicadas de las vías urinarias se definen dos grupos:
• Pacientes en quienes los factores asociados se pueden resolver durante el tratamiento o inme-
diatamente después. Por ejemplo, extracción de un cálculo, remoción de un catéter, limita-
ción del crecimiento de la próstata.
23
Premisas generales:1,8
1. La muestra de orina para el cultivo siempre se debe tomar antes de iniciar el tratamiento.
2. Se debe tomar muestra para hemocultivo en pacientes con cuadros severos con sospe-
cha clínica de bacteremia o sepsis.
5. En pacientes con IVUC severas se recomienda iniciar terapia empírica tomando en cuen-
ta la información sobre sensibilidad de las bacterias en la localidad (Cuadro II). Siempre se
debe incluir cobertura para Pseudomonas. Revalorar el tratamiento después de 48 a 72
horas con base en la respuesta clínica e identificación de los microorganismos y su sensi
bilidad.
6. Los pacientes con IVUNC o IVUC no severas (las que no cursan con fiebre ni ataque al
estado general de salud) se pueden manejar en forma ambulatoria, con medicamentos
por vía oral.
7. En pacientes con infecciones severas (las que cursan con fiebre y con ataque al estado
general de salud), febriles, débiles, deshidratados o con incapacidad para la ingesta oral,
se recomienda la hospitalización y manejo con antimicrobianos vía parenteral durante 3 a
5 días y después continuar con tratamiento por vía oral.
10. Manejo de supresión: implica el control de focos de infección persistente que no pueden
ser erradicados por completo. Se recomienda durante 6 a 12 meses en pacientes de alto
riesgo con litiasis coraliforme o residual, sobre todo si los cálculos son de estruvita y en
casos de prostatitis crónica bacteriana, reflujo vesicoureteral.
24
Criterios para evaluar la evolución del paciente6
Resolución clínica
Mejoría clínica es la disminución en 50% o la desaparición de los síntomas entre el tercer y quin-
to día, después de iniciar el tratamiento.
Falla: es la persistencia de los signos y síntomas en >50% o la aparición de nuevos síntomas del
tercer al quinto día de iniciado el tratamiento.
Resolución bacteriológica
El urocultivo se debe repetir a los 5 a 9 días (urocultivo “A”) y a las 4 a 6 semanas (urocultivo “B”),
después de la resolución clínica de la infección, a fin de detectar persistencia o reinfección, sobre
todo cuando no se resolvió el factor asociado o predisponente.
25
Particularidades del diagnóstico
Se detecta mayor frecuencia de bacteriuria asintomática, en 15 a 30% de los hombres y 25 a 50%
de las mujeres adultos, en comparación con el 5% de mujeres jóvenes; además, los síntomas y
signos sugestivos de patología de vías urinarias pueden ser mínimos o estar ausentes (un estudio
mostró que sólo 25% de 269 pacientes refirieron disuria, polaquiuria, hematuria, nicturia y cam-
bios en el patrón de continencia). En este grupo pueden presentarse únicamente alteraciones
hemodinámicas, del estado mental, o del estado general.15
Introducción
Considerar que existe cuando los síntomas —fiebre, dolor lumbar y ataque al estado general—
persisten más de 72 horas a pesar del tratamiento antimicrobiano, sobre todo en pacientes feme-
ninas que son diabéticas, adultos mayores o inmunosuprimidos, con problemas obstructivos, o
bien ante la presencia de gérmenes que desdoblan la urea.
Particularidades de diagnóstico
Además de lo señalado en el párrafo anterior, en el 90% de los casos se aprecian cambios en la
placa simple de abdomen: imágenes hidroaéreas de distribución y morfología anormales. Con el
ecosonograma se detectan lesiones parenquimatosas o uropatía obstructiva. Ante la sospecha clí-
nica de absceso tiene mayor precisión la tomografía axial y la resonancia magnética.
2) Drenaje del absceso vía percutánea en lesiones únicas de 3 a 5 cm de diámetro o a cielo abier-
to en lesiones cavitadas de más de 5 cm de diámetro o con pus filante y espeso. No obstante,
Sieguel et al. trataron a 52 pacientes con abscesos mayores a 5 cm vía percutánea de manera
26
satisfactoria. En casos extremos,cuando el absceso es masivo y existe patología obstructiva, con
el riñón opuesto conservado y funcional, se debe considerar la nefrectomía.
Introducción
El riesgo incrementado en el diabético para adquirir infecciones complicadas es dos veces mayor
que el pacientes sin diabetes mellitus.11 Se relaciona con el tiempo de evolución de la diabetes y
sus complicaciones tardías.3,16 La glucosuria inhibe la fagocitosis y la nefropatía o el daño mioneu-
rogénico de las vías urinarias, aumenta el riesgo de infección.1 La incidencia de infección de vías
urinarias en hombres diabéticos y no diabéticos es muy similar; sin embargo, en mujeres diabéti-
cas la frecuencia de bacteriuria asintomática se incrementa 2 a 3 veces más, sobre todo cuando
el control metabólico es inadecuado (en base a los niveles de hemoglobina glucosilada A1c). Las
complicaciones de la infección son más frecuentes y más graves en el diabético, y de etiología
multifactorial.11
La pielonefritis aguda es cinco veces más frecuente en diabéticos, lo mismo el carbunco renal, los
abscesos corticomedulares, el absceso perirrenal, la pielonefritis y cistitis enfisematosas y la papi-
litis necrotizante.11,15 Asimismo, son más frecuentes las infecciones por Klebsiella, Acinetobacter
y Streptococcus Beta hemolítico, así como por hongos (candiduria) y cepas resistentes a antimi-
crobianos. En el 60% de pacientes hospitalizados con bacteriemia y diabetes, la fuente de infec-
ción son las vías urinarias.11
Introducción
Se consideran complicadas, con mayor frecuencia en las etapas de recién nacido, lactante menor,
en coincidencia con cuadro séptico, anomalías congénitas del tracto urinario y en el adulto mayor
asociadas a enfermedades de la próstata. Ulleryd en una cohorte de 87 hombres, con edades de
18 a 86 años, con seguimiento durante un año después de una infección de vías urinarias adqui-
rida en la comunidad, 19 con alteraciones de vías urinarias altas y 35 de vías urinarias bajas, de los
cuales 20 ameritaron intervención quirúrgica, señala la necesidad de realizar estudios de gabinete
en estos casos.17
27
Particularidades del diagnóstico
En el hombre de 15 a 50 años, las infecciones son poco frecuentes (6 a 8 por 10,000) y pueden
estar relacionadas con actividad sexual con pareja infectada, coito anal, prepucio redundante y
estrecho.1 Su presencia en este grupo obliga a descartar alteraciones anatómicas o funcionales del
tracto urinario, lo cual sucede en el 30% de ellos.15 En el hombre adulto mayor, la bacteriuria asin-
tomática no predice el desarrollo de infección sintomática.
Introducción
La presencia de insuficiencia renal requiere especial atención por la predisposición a infecciones
como resultado de daño inmunológico y pérdida de condiciones que normalmente inhiben a las
bacterias como osmolaridad elevada, pH bajo y urea.1-4 Por la baja perfusión, la excreción de los
medicamentos está disminuida y por tanto, la concentración adecuada en vías urinarias.3
28
Particularidades de tratamiento
El uso de antimicrobianos en pacientes con insuficiencia renal, tratados con diálisis peritoneal o
hemodiálisis, debe tener en cuenta la cantidad que se remueve de la circulación por dichos proce-
dimientos. La dosificación requiere ajustarse en pacientes con creatinina ≥3 mg/dL o con depura-
ción de ≥30 ml/minuto/1.73 m2 de superficie corporal, cuadro VI.18,19 La nitrofurantoína y las tetra-
ciclinas están contraindicadas; la utilización de aminoglucósidos debe ajustarse a los porcentajes
de filtración y justificar su utilización en función del riesgo-beneficio. Su toxicidad se incrementa al
combinar con cefalosporinas.18
F) Pacientes trasplantados
Introducción
En el paciente con trasplante renal se incrementa el riesgo de infección de vías urinarias, lo cual
puede llevar a disfunción renal importante.13 La IVU se presenta en 5 a 36%20 y hasta en 30 a 85%
de estos pacientes, sobre todo en los tres primeros meses.1,20 El 15% de los trasplantados cursan
con hemocultivos positivos, y en el 55 a 60% de ellos, la fuente de infección son las vías urinarias.
La mortalidad por septicemia es del 11%.
29
Particularidades del tratamiento
La preparación del receptor, la mejor selección de donadores y la racionalidad del uso de inmuno-
supresión disminuyen el riesgo de infección de vías urinarias y daño renal.1
Profilaxis
Son útiles el Ciprofloxacino de liberación prolongada y Trimetoprim/Sulfametoxazol (TMS). El
TMX/SU sólo si el porcentaje de cepas resistentes es menor a 20%, ya que además inhibe a
Pneumocystis carinii y para la profilaxis durante 6 meses. Se debe de considerar la interacción de
gentamicina, anfotericina, eritromicina y rifampicina con la ciclosporina y el incremento de nefro-
toxicidad.1,20 El Ciprofloxacino es menos útil para Pneumocystis carinii, Nocardia y Lysteria.1,20
Introducción
Los padecimientos neurológicos ocasionan alteraciones que predisponen a IVU como aumento de
la presión intravesical, incontinencia, problemas de vaciamiento y aumento de la orina residual,
disinergia del detrusor (cuello vesical o esfínter externo) y reflujo vesicoureteral (10% de los
pacientes, sobre todo en lesiones medulares entre T10 y L2 por el control simpático del trígono y
cuello vesical), así como infecciones de repetición. En los hombres es más frecuente el deterioro
de las vías urinarias altas que en las mujeres. Los pacientes con lesiones de médula espinal tie-
nen 2.5 veces más infecciones y éstas son la segunda causa de muerte.21
30
En la elevada frecuencia de IVU Influye así mismo, el método de drenaje vesical y manejo de la
orina. En 155 adultos con lesiones de médula espinal se presentaron IVU en 67% de pacientes
manejados con pañal, en 67% de portadores de sonda de Foley permanente, en 53% de los que
utilizaron condón, en 19% con cateterismo intermitente y en 52% de los sometidos a derivación
quirúrgica.13
Los pacientes con >50 leucocitos por campo de gran aumento en el examen general de orina y
>105 UFC/mL de bacterias en el urocultivo, tienen riesgo 10% mayor de episodios febriles de IVU.
Estos pacientes tienen de 10 a 18 episodios de bacteriuria por año. En el 40%, la bacteriuria es
proveniente predominantemente de vías urinarias altas y en el 60% de las bajas.21
31
H) Infecciones micóticas
Introducción
Las infecciones micóticas más frecuentes son la candidiasis y en menor grado la aspergilosis y la
criptococosis.22 Como factores predisponentes se encuentran inmunosupresión, infección por
VIH-SIDA, diabetes mellitus, obstrucción del tracto urinario,15 prótesis, uso de antimicrobianos de
amplio espectro, hospitalización.
Este tipo de infecciones se encuentran en el 26.5% de los pacientes con infección nosocomial con
catéteres en vías urinarias y en el 2% de todas las muestras de orina por infección intrahospitala-
ria. La candiduria asintomática es un marcador de muerte en el 20 a 25% de pacientes adultos
mayores debilitados.22 La candidiasis en la uretra puede provenir de la vagina o ser resultado de
contacto sexual en el hombre.15
La presencia de 104 UFC/mL de Candida pueden sugerir infección. El 103 UFC/mL en presencia
de piuria será significativo valorando el contexto clínico. Dos cultivos positivos sustentan mejor
el diagnóstico de infección y excluyen contaminación por colonización vulvovaginal. La candiduria
sólo produce candidemia en presencia de uropatía obstructiva.22
32
Candiduria asintomática Modificar factores de riesgo: retiro Alcalinización de la orina
de catéteres si es posible (resuelve (Bicarbonato de sodio 2 g cada
41% de los casos), alivio de la 6 horas vía oral).
obstrucción, control de la diabetes. Fluconazol oral 200 mg/día
Discontinuar antimicrobianos, etc. durante 7-14 días.
Cistitis por Candida Fluconazol oral 200 mg/día durante Irrigación vesical con
7-14 días. Amf otericina B 50mg/L de
solución durante 5 días IV
0.3 mg/k g/día como dosis única
Flucitosina 25 mg/kg/día, vía oral
durante 7-14 días.
Ciprofloxacino 250 mg cada 24 horas; Nitrofurantoína 50 mg al día ó 100 mg cada 24 horas en días
alternos; Trimetoprim/Sulfametoxazol 400/80 cada 24 horas; Norfloxacino 200 mg cada 24 horas.
En el paciente con disfunción vesical por daño neurológico no se recomienda tratar la infección
asintomática, sólo en casos sintomáticos con sensibilidad establecida y durante 7 a 10 días.1,12,21
33
J) Pacientes con infecciones recurrentes
El manejo en pacientes jóvenes con vida sexual activa e infecciones recurrentes y en mujeres con
alteraciones de la estática pélvica en malas condiciones, es recomendable el tratamiento profilác-
tico por periodos de tres meses a base de: Ciprofloxacino 250 mg cada 24 horas; Nitrofurantoína
50 mg al día ó 100 mg cada 24 horas en días alternos; Trimetoprim/Sulfametoxazol 400/80 cada 24
horas; Norfloxacino 200 mg cada 24 horas.
PREVENCIÓN1,3,15
1) Disminuir estancia hospitalaria/aislamiento de pacientes infectados con cepas multirresistentes.
2) Atender higiene básica: lavado de manos y aseo de genitales.
3) Evitar cateterismo innecesario y disminuir el tiempo de aplicación de los mismos. Utilizar sis
temas de drenaje cerrado.
4) Vaciamiento vesical cada 2 a 3 horas.
5) Uso correcto de antimicrobianos para profilaxis o tratamiento (vigilancia de la resistencia bac
teriana).
6) Colonización intencional con bacterias no patógenas en pacientes con vejiga neurogénica.
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1.2)SÍNTOMAS DEL TRACTO URINARIO
SUPERIOR Y/O FACTORES DE RIESGO
= 1.1)SÍNTOMAS DEL TRACTO URINARIO o/+ 1.3)SÍNTOMAS DE REPERCUSIÓN +
HI ST ORIA CLÍNICA INFERIOR: Obstructivos e irritativos ASOCIADOS
SISTÉMICA
36
INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO
INFECCIONES DEL TRACTO y/o SUPERIOR Y/O SÍNTOMAS DE + FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS
URINARIO INFERIOR REPERCUSIÓN SISTÉMICA
Esquemas para profilaxis y/o supresión: Nitrofurantoína 50 mg/día o 100 mg cada 24 horas en días alternos o Trimetoprim /Sul fametoxazol
40 0/80 cada 24 horas o Ciprofloxacino 250 mg cada 24 horas o Norfloxacino 200 mg cada 24 horas.
1) Manejo de profilaxis 3 a 6 meses antes de procedimientos quirúrgicos: biopsia de próstata, previo a litotricia extracorpórea o procedimientos
percutáneos, paciente con catéteres en su interior, en caso de reinfección y en la bacteriuria asintomática (BA) en la mujer em barazada y en
pacientes con infecciones recurrentes, pacientes trasplant ados con infección por Pneumocistis carinni , diabéticos, pacientes tratados con
ciclof osf amida o alt as dosis de corticoides y quienes tienen infecciones recurrentes.
2) Manejo de supresión: control de focos de infección persistente que no pueden ser erradicados por completo. Se recomienda durante 6 a
12 meses en pacientes de alto riesgo con litiasis coraliforme o residual sobre todo de estr uvit a y para casos con prostatitis crónica bacteriana,
reflujo vesicoureteral, etc.
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