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7 Rosseau

Jean-Jacques Rousseau critica la sociedad del siglo XVIII, argumentando que el progreso en ciencia y cultura ha intensificado la desigualdad y el egoísmo. Propone una educación que preserve la bondad natural del niño y un contrato social que exprese la voluntad general para lograr una organización política justa. Su obra destaca la necesidad de una reforma social radical para alcanzar una sociedad donde la libertad y la felicidad sean posibles.

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Jean-Jacques Rousseau critica la sociedad del siglo XVIII, argumentando que el progreso en ciencia y cultura ha intensificado la desigualdad y el egoísmo. Propone una educación que preserve la bondad natural del niño y un contrato social que exprese la voluntad general para lograr una organización política justa. Su obra destaca la necesidad de una reforma social radical para alcanzar una sociedad donde la libertad y la felicidad sean posibles.

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Jean-Jacques Rousseau (1712–1778) desarrolla su pensamiento en el siglo XVIII, en una época marcada por

los últimos coletazos del Antiguo Régimen y una rígida división social basada en los privilegios. Aunque
comparte con los ilustrados los ideales de libertad e igualdad, adopta una postura crítica frente a la idea de
progreso. Rousseau considera que el desarrollo de la ciencia, la cultura y las instituciones lejos de mejorar
moralmente al ser humano, ha intensificado la desigualdad, el egoísmo y la dependencia. Su pensamiento se
centra, por ello, en analizar el origen de la sociedad y de la desigualdad, así como en proponer una forma de
organización política más justa y legítima. Entre sus obras principales destacan Discurso sobre el origen y los
fundamentos de la desigualdad entre los hombres, El contrato social y Emilio o de la educación.

1. El problema del ser humano y la moral

El pensamiento de Rousseau parte de una distinción fundamental entre el hombre natural y el hombre social. El
primero es aquel que vive en el estado de naturaleza, que no debe entenderse como una etapa histórica real
porque se trata de una hipótesis filosófica: una ficción que permite analizar críticamente la sociedad existente y
mostrar que sus desigualdades no son naturales ni inevitables, sino históricas y modificables. (Se corresponde
con la pregunta “¿Cómo sería el ser humano si no viviese en el seno de una sociedad?”).

Rousseau identifica al hombre natural con la imagen del “buen salvaje”, caracterizado por la bondad, la libertad y
una forma sencilla de felicidad. Este hombre natural es un ser pacífico, autosuficiente y con necesidades
moderadas. No es un ser moral en sentido estricto porque no vive bajo normas sociales, pero tampoco es
malvado. En este estado originario, el comportamiento humano está guiado por dos principios fundamentales:

●​ El instinto de conservación o amor de sí, que impulsa al individuo a cuidar de su propia vida. Este amor
de sí no implica egoísmo malsano, comparación, agresividad ni dominación. Simplemente consiste en
una relación equilibrada consigo mismo.
●​ La compasión o piedad, un sentimiento natural que le lleva a rechazar el sufrimiento innecesario de los
demás. El hombre natural no busca dañar a otros y la convivencia es, en general, pacífica.

Esta situación cambia radicalmente con la aparición de la sociedad. El serhumano social ya no vive guiado por
la compasión y comienza a actuar movido por el deseo de reconocimiento y el egoísmo competitivo. En este
contexto, el amor de sí setransforma en amor propio, un sentimiento específicamente social basado en la
comparación, la rivalidad y la búsqueda de superioridad sobre los demás. Por ello, la sociedad y la cultura no
han supuesto para Rousseau un verdadero progreso moral como creía la mayoría de los pensadores de la
Ilustración. Al contrario, han producido desigualdad e injusticia, que han restado libertad, independencia y
felicidad al ser humano. Desde esta perspectiva, Rousseau sostiene que el mal no es natural: no surge de una
corrupción interna del individuo, sino de las estructuras sociales que generan dependencia, jerarquía y
dominación.

En este marco teórico, Rousseau desarrolla una reflexión ética a través de la educación en su obra Emilio o de
la educación. El autor considera que la educación tradicional contribuye a la corrupción del ser humano, ya que
impone normas, saberes y valores sociales antes de que el niño esté preparado para comprenderlos. Frente a
ella, propone una educación negativa, cuya finalidad no es inculcar directamente virtudes oconocimientos, más
bien trata de preservar la bondad natural del niño el mayor tiempo posible. En lugar de castigos arbitrarios o
imposiciones autoritarias, el educador debe permitir que el niño experimente las consecuencias naturales de sus
actos, favoreciendo así el desarrollo de su autonomía. Este es el principio para crear buenos ciudadanos.
2. El problema de la sociedad y la política.

Aunque Rousseau critica duramente la sociedad existente, es consciente de que no es posible ni deseable
volver a un estado primitivo con las características anteriormente descritas. Por tanto, su objetivo es analizar el
origen de los males sociales y proponer una alternativa política legítima.

En su estudio del origen del mal social, Rousseau describe un proceso de socialización en el que la vida
humana se vuelve progresivamente más compleja. Los seres humanos desarrollan necesidades que ya no
pueden satisfacerse de manera individual, lo que da lugar a nuevas formas de cooperación y convivencia. Este
proceso no es negativo en sí mismo, pero introduce un elemento decisivo: la aparición de la propiedad privada,
que Rousseau identifica como el verdadero origen de la desigualdad social.

La propiedad privada no consiste solo en poseer bienes necesarios para vivir, también implica su
institucionalización, la acumulación, la comparación constante y el enfrentamiento social que surge de la
diferencia de posesiones. Para proteger la propiedad, se crean leyes y gobiernos que aparentan buscar el bien
común, pero que en realidad consolidan los privilegios de quienes poseen más. De este modo, la sociedad
legaliza la injusticia e impide la felicidad y la realización plena de los seres humanos.

Ante este diagnóstico, Rousseau plantea la necesidad de una reforma radical de la sociedad, desarrollada en El
contrato social. Esta reforma consiste en establecer las bases para un contrato social justo. En este pacto, cada
individuo renuncia a su voluntad particular, para crear una voluntad general que exprese el interés común del
cuerpo político. La voluntad general no es simplemente la suma de voluntades individuales ni la opinión de la
mayoría, sino aquello que todos deberían querer en cuanto ciudadanos racionales orientados al bien común.
Dicha voluntad general se expresa en la ley, que debe ser siempre universal. En este sentido, al obedecer a la
ley, el ciudadano no pierde su libertad, porque obedece a una norma que él mismo ha contribuido a crear.

Sin embargo, Rousseau reconoce que puede existir una discrepancia entre la voluntad general y la voluntad
individual. En estos casos, la voluntad general expresada en la ley debe prevalecer sobre la individual, ya que es
la única que expresa el bien común y garantiza la libertad política de todos. Por ello, al individuo que se niegue
aobedecer a la voluntad general "se le obligará a ser libre”, ya que se presupone que la voluntad real del
individuo coincide con la voluntad general y, por tanto, actuando según esta voluntad, que es a la vez la suya y
la general, lo único que hará es actuar como él quiere.

Como consecuencia de esta concepción de la voluntad general, la soberanía reside en el pueblo y es inalienable
e indivisible, es decir, no puede delegarse ni fragmentarse. El poder legislativo le corresponde a la soberanía
popular, mientras que del poder ejecutivo se ocupa el gobierno, encargado de aplicar las leyes de manera
igualitaria.

En definitiva, El contrato social describe los criterios de legitimidad política, pero no plantea un Estado ideal
cerrado. Rousseau ofrece herramientas para concebir un escenario alternativo: ni el social anterior, donde
predominaba el egoísmo individual, ni el estado natural, sino una nueva propuesta que conduce a una sociedad
justa y libre, en la que la felicidad y realización de los seres humanos sean posibles

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