PERSONAJES
(se mantienen exactamente como los definiste)
• Dorante
• Cliton
• Clarice
• Lucrèce
• Isabel
• Alcippe
• Philiste
• Géronte
• Madame Fête
• Narrador(a)
• Criado 2
ESCENA 1
EL REGRESO DEL CAMPEÓN DE LA MENTIRA
Escenografía:
Salón parisino elegante, años 20.
Música jazz suave. Invitados entran poco a poco. Copas, risas
lejanas.
(Madame Fête revisa cada detalle del salón. Acomoda copas,
endereza manteles, abanica el ambiente. Mira al público como
si ya supiera lo que viene.)
NARRADOR(A):
En París, ciudad de elegancia y palabras finas,
vive Dorante, un joven admirado no por sus hazañas,
sino por su extraordinaria facilidad para inventarlas.
Aquí, donde la apariencia pesa tanto como el apellido,
una buena historia puede abrir puertas cerradas.
Hoy su historia comienza cuando decide conquistar a una
dama
usando su mejor arma: sus mentiras.
Porque hay fiestas donde se baila…
y otras donde se compite por brillar.
(Entra Dorante. Se detiene, observa el salón, sonríe con
seguridad ensayada.)
DORANTE:
¡París!
Aquí vuelve Dorante, más famoso que nunca,
más admirado…
y más preparado para conquistar corazones.
(Hace una leve reverencia. Algunos invitados murmuran.)
CLITON:
Señor, ya hemos pasado por esto;
cuando empieza mintiendo,
todo termina mal.
Y no lo digo por exagerar,
lo digo por experiencia…
la suya.
DORANTE:
Ayy… Cliton, la verdad es humilde.
La mentira, en cambio, sabe vestirse bien.
Y mira a tu alrededor:
esto no es lugar para humildes.
(Madame Fête se detiene y los observa.)
MADAME FÊTE (aparte al público):
Ajá…
yo he visto muchos así:
zapato limpio, lengua rápida
y conciencia en huelga.
La fiesta empieza brillante…
pero siempre alguien termina barriendo el desastre.
ESCENA 2
EL BAILE Y LAS APARIENCIAS
(Clarice y Lucrèce conversan. Música suave. Movimiento de
invitados.)
CLARICE:
Lucrèce, estoy cansada de hombres comunes.
París está lleno de gente aburrida,
nadie sabe cortejar como antes.
Todos repiten las mismas frases,
los mismos gestos…
yo quiero sentir algo distinto.
LUCRÈCE:
Ten cuidado.
A veces lo extraordinario
es solo exageración bien ensayada.
Y cuando el aplauso se acaba,
queda el silencio.
CLARICE:
Prefiero arriesgarme
a aburrirme para siempre.
(Entra Isabel, emocionada.)
ISABEL:
Señoritas, Dorante ha vuelto
y está más guapo que nunca.
No se habla de otra cosa en la fiesta.
Dicen que ha vivido mil aventuras,
que ganó tres duelos
y que habla como si cada palabra fuera un poema.
Yo no sé si todo sea verdad…
pero la forma en que lo cuenta
hace que una quiera creer.
CLARICE:
(Mmm…) Entonces quiero escucharlo.
(Madame Fête pasa cerca, acomodando copas.)
MADAME FÊTE (murmurando):
Escuchar es fácil…
lo difícil es creer sin preguntar.
Y aquí, mi amor,
nadie pregunta nada.
ESCENA 3
DORANTE DESLUMBRA… Y MADAME FÊTE
DESCONFÍA
(Dorante se coloca al centro del salón.)
DORANTE:
Bon yúr, damas bellas.
Mi nombre es Dorante…
imagino que ya han escuchado de mí.
He recorrido países,
he compartido mesas con gente importante,
he salido bien parado de asuntos complicados
y siempre —siempre—
he sabido caer de pie.
Donde otros dudan, yo decido.
Donde otros callan, yo destaco.
(Algunas damas se miran entre sí.)
CLARICE (suspira):
Habla con tanta seguridad…
LUCRÈCE:
Seguridad…
¿o puro cuento bien dicho?
DORANTE:
He vencido enemigos,
he sido admirado por reyes…
y una vez luché contra un oso… ¡y gané!
ISABEL (en voz baja):
¿Un oso?
Eso suena más a novela
que a recuerdo.
LUCRÈCE:
¿En París?
Aquí lo más salvaje
es la gente cuando baila después del tercer trago.
(Madame Fête no se aguanta.)
MADAME FÊTE:
¡Ay, perdón, perdón!
No es por interrumpir, caballero,
pero cuando alguien ha hecho tanto…
¿cómo es que tiene tanto tiempo
para contarlo todo?
(Risas generales.)
DORANTE (recomponiéndose):
La experiencia, señora,
merece ser compartida.
CLARICE:
¡Qué valiente!
Cuéntenos más, señor Dorante.
(Dorante toma la mano de Clarice.)
DORANTE:
Jamás vi belleza parecida a la suya.
MADAME FÊTE (arreglando una mesa, murmura):
Mmmm… ese huevo quiere salll.
(Entra Cliton con cartas.)
CLITON:
Aquí están sus cartas de amor, señor.
(Susurra)
Una por cada mentira.
Y todavía me faltan algunas por ordenar.
LUCRÈCE:
¡Cuántas damas le escriben!
CLARICE:
Curioso…
todas dicen exactamente lo mismo.
DORANTE:
Es que dejo huella.
ESCENA 4
EL CELO Y LA SOSPECHA
(Entra Alcippe, claramente molesto.)
ALCIPPE:
¡Clarice!
¿Quién es este hombre
que ocupa el salón con palabras
y no con hechos?
Porque hablar bonito cualquiera…
pero sostenerlo, pocos.
DORANTE:
Soy Dorante:
general, poeta, bailarín, diplomático
y héroe nacional…
un hombre respetado.
CRIADO 2:
¿Respetado?
¿No es el mismo que ayer preguntó
cómo llegar a su propia casa?
Yo lo vi dando vueltas
como si París fuera un laberinto.
(Risas.)
MADAME FÊTE (aparte):
¡Ajá!
Yo sabía que ese cuento
tenía más hoyos que queso suizo.
Y todavía hay gente que quiere comérselo.
ESCENA 5
LA MENTIRA SE CAE SOLA
(Entra Philiste, preocupado.)
PHILISTE:
Dorante, tu padre viene furioso.
Dice que ayer te casaste.
Y no solo eso…
dice que ya está cansado
de enterarse de tus mentiras
por boca de otros.
TODOS:
¿Casado?
DORANTE:
Eso fue…
un acto teatral.
(Entra Géronte.)
GÉRONTE:
Muchacho, ya tú no mientes pa’ quedar bien,
mientes pa’ salir del paso.
Y el paso se te está acabando.
MADAME FÊTE:
Una mentira llama a otra,
la otra trae refuerzo,
y al final hacen fila
como si fuera entrada gratis.
DORANTE (incómodo):
Cállese, señora.
(Silencio incómodo.)
ESCENA FINAL
LA VERDAD SIN ADORNOS
CLARICE:
Dorante, me gustaba escucharte.
Hablabas tan bonito,
con palabras que se paseaban solas
como si supieran a dónde iban.
Todo sonaba lógico, elegante, convincente.
Eras encantador, sí…
pero también eres un gran…
TODOS:
¡MENTIROSO!
(Dorante baja la cabeza.)
LUCRÈCE:
La mentira entretiene,
pero la verdad acompaña.
Y cuando la música se apaga,
eso es lo único que queda.
DORANTE:
Mentí porque la verdad
no sabe venderse.
Eso llega sin cuento,
sin sazón…
y yo me desesperé.
MADAME FÊTE:
Mijo, ¿y tú cree’ que la mentira sí?
La mentira corre mucho,
pero siempre se cansa
y se cae de boca.
GÉRONTE:
La verdad no te hace héroe,
pero te devuelve el respeto.
NARRADOR(A):
Y así, entre París, una fiesta de los años veinte
y una voz caribeña que nunca se calla,
aprendimos que la mentira brilla un momento…
pero la verdad se queda.
🎭 FIN