Endocarditis Infecciosa
Endocarditis Infecciosa
Endocarditis infecciosa
1. DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN
La endocarditis infecciosa es la infección del endocardio valvular o mural, en la mayoría de los
casos de origen bacteriano. La lesión patológica característica es la vegetación, que se
desarrolla habitualmente en el endocardio valvular, aunque puede afectar también al extra
valvular (cuerdas tendinosas, músculos papilares, endocardio mural o trombo mural). La
infección del endocardio extra cardiaco (comunicación arteriovenosa, conducto arterioso
persistente, aneurisma aórtico, coartación de aorta, etc.) ocasiona un síndrome clínico similar
que puede quedar incluido dentro de esta definición; algunos autores prefieren denominar a
estos casos con mayor propiedad, endarteritis.
En nuestros días se reconocen tres tipos de endocarditis infecciosa: la que afecta a válvulas
nativas, la que asienta sobre prótesis valvulares y la que acontece en los adictos a drogas por
vía parenteral (ADVP). En la tabla I se muestra los subgrupos de riesgo para el desarrollo
de endocarditis según tipo de cardiopatía.
Tabla 1
Riesgo para el desarrollo de endocarditis infecciosa según tipo
de cardiopatía
RIESGO ALTO:
*Válvulas cardiacas protésicas.
*EI previa.
*Cardiopatía congénita cianótica.
*Conducto arterioso permeable.
*Comunicación interventricular.
*Regurgitación o Estenosis aórtica o ambos.
*Regurgitación mitral.
*Estenosis mitral con insuficiencia.
*Coartación de aorta.
*Lesiones intracardíacas corregidas quirúrgicamente con alteración
hemodinámica residual significativa.
RIESGO INTERMEDIO:
*Prolapso de válvula mitral con regurgitación.
*Estenosis mitral pura.
*Valvulopatía tricuspídea.
*Estenosis pulmonar.
*Hipertrofia asimétrica del tabique.
*Válvula aórtica bicúspide o esclerosis aórtica calcificada con alteración
hemodinámica mínima.
*Enfermedad valvular degenerativa en pacientes ancianos.
*Lesiones intracardíacas corregidas quirúrgicamente con alteración
hemodinámica mínima o ausente en los primeros 6 meses tras la
intervención.
RIESGO BAJO O NULO:
*Prolapso mitral sin regurgitación.
*Regurgitación valvular leve por doppler sin anomalía estructural.
*Defecto aislado del tabique interauricular (secundum).
*Placas ateromatosas.
*Coronariopatía.
*Marcapasos.
*Lesiones intracardíacas corregidas quirúrgicamente con alteración
hemodinámica mínima o ausente una vez transcurrido más de 6 meses
después de la intervención.
La afectación valvular se distribuye: 28-35% la válvula mitral aislada, 5-36% la válvula aórtica
aislada, hasta un 35% ambas válvulas en combinación; la válvula tricúspide hasta un 6% y en
menos del 1% la válvula pulmonar. La afectación simultánea del lado izquierdo y derecho del
corazón en el 0-4%. Conforme los avances ecocardiográficos han permitido visualizar la válvula
pulmonar, cada vez se encuentran más casos de endocarditis aislada de esta válvula en
pacientes con alguna cardiopatía congénita.
El 60-80% de pacientes con EVN, tienen una lesión cardiaca predisponente detectable (tabla
II), en series recientes, se ha demostrado que el prolapso de la válvula mitral es la lesión
predisponente más frecuente, con una prevalencia del 32-54%.
Tabla 2
Lesiones cardiacas que predisponen para la EVN
ALTO RIESGO:
-lesiones congénitas cianóticas.
-endocarditis previa.
-enfermedad válvula aórtica.
-regurgitación mitral.
-shunt izquierdo-derecho no corregido (sin incluir defectos del septo
interauricular).
MODERADO RIESGO:
-prolapso mitral con regurgitación o con engrosamiento de valvas.
-estenosis mitral aislada.
-enfermedad valvular tricúspide.
-estenosis pulmonar.
-cardiomiopatía hipertrófica.
BAJO O SIN RIESGO:
-defectos septo interauricular.
-enfermedad isquémica y/o injerto aortocoronario previo.
-shunt izquierdo-derecho corregido quirúrgicamente sin residual shunt.
-prolapso mitral sin regurgitación y sin engrosamiento de valvas.
-calcificación anillo mitral.
EVN: endocarditis válvula nativa.
El riesgo de EVN con prolapso mitral pero sin soplo es del 0.0046% anual; el riesgo de EVN
con prolapso mitral y soplo sistólico es de 0.052% anual. En general, la endocarditis infecciosa
es 6 veces más probable en sujetos con prolapso de la válvula mitral que en la población
control, y si se asocia con soplo de regurgitación mitral el riesgo es de 14,5 veces mayor.
Las cardiopatías congénitas (6-24%) más frecuentemente asociadas a la EVN son: persistencia
del conducto arterioso, comunicación intraventricular, válvula aórtica bicúspide, coartación de la
aorta, tetralogía de Fallot y estenosis pulmonar. La válvula aórtica bicúspide se reconoce en la
actualidad como una importante condición predisponente de endocarditis en pacientes mayores
(especialmente en hombres), representando hasta el 20% en los pacientes con endocarditis
infecciosa de más de 60 años, asociándose, además, con mal pronóstico.
En el anciano con EVN las anormalidades que se identifican con mayor frecuencia son las
lesiones cardiacas degenerativas (esclerosis aórtica, aneurismas ventriculares, lesiones
nodulares calcificadas secundarias a enfermedad arteriosclerótica, trombos auriculares, etc.),
representando hasta el 50% de los pacientes de más de 60 años.
La incidencia de EVN por bacilos gram negativos es inferior al 10%. Suele tratarse de
microorganismos del grupo HACEK (Haemophilus sp, Actinobacillus actinomycetemcomitans,
Cardiobacterium hominis, Eikenella corrodens y Kingella kingae), Pseudomonas aeruginosa y
Enterobacterias (Salmonella spp, E. coli, Citrobacter sp, Klebsiella-Enterobacter spp, Serratia
marcescens, Proteus spp y Providencia spp).
Otros gérmenes como los anaerobios, Neisseria gonorrhoeae, Listeria sp, Legionella sp, C.
burnetii (fiebre Q), Chlamydia psittaci, Brucellas y hongos son muy infrecuentes.
Son factores de riesgo de EVP: recambio de más de una válvula, edad avanzada, tiempo de
circulación extracorpórea prolongado y la endocraditis preoperatorio; además son más
frecuentes sobre las prótesis aórticas.
La EVP queda definida como la infección del tejido periprotésico demostrada por dos de los
siguientes datos: 1) al menos dos hemocultivos positivos para un mismo germen; 2) evidencia
anatomopatológica de endocarditis en el momento de la intervención quirúrgica; 3) cultivo
positivo del material extirpado, y 4) evidencia clínica de endocarditis.
La EVP se denomina precoz cuando los síntomas aparecen dentro de los primeros dos meses
del reemplazo valvular primitivo, y tardía cuando los síntomas aparecen dos meses después
del reemplazo valvular primitivo. Los pacientes que presentan una u otra EVP, difieren en
cuanto a características clínicas, patrones microbianos y tasa de mortalidad.
La infección estafilocócica causa más del 50% de los casos de EPP, el S. epidermidis, con
frecuencia meticilín resistente, es el microorganismo que se aísla con mayor frecuencia (25-
35%) y el S. aureus es la causa en el 17-25%. Los casos restantes son producidos por
aerobios gramnegativos (15-20%), hongos (10-12%), difteroides (5-10%) y más rara vez por
micobacterias atípicas, Legionellas, micoplasmas y Coxiella. En un 5-10% los cultivos son
negativos.
La endocarditis protésica tardía (EPT) se produce cuando las válvulas ya se han endotelizado y
representa el 63% de los casos de EVP. El riesgo anual de EPT en un paciente portador de
prótesis valvular es del 0.2-0.5%. La fuente de infección se supone que es la instalación de
bacteriemia transitoria originada a partir de manipulación dental, genitourinaria o
gastrointestinal, por tanto, la bacteriología se asemeja a la de la EVN. El estreptococo viridans
es el que se aísla con mayor frecuencia (25-30%), en el 5-10% de los casos es producida por
otros tipos de estreptococo y enterococo, el S. epidermidis se aísla en el 20-28%, el S. aureus
en el 9-12%, los bacilos gramnegativos en el 10-12%, los hongos en el 5-8% y los difteroides
en menos del 5%, los cultivos son negativos en el 4-10% de los casos.
Figura 1.- ETT de paciente ADVP con endocarditis infecciosa de la válvula tricúspide por S. aureus.
La gran mayoría de los ADVP con endocarditis derecha presentan una clínica caracterizada por
fiebre, síntomas y signos de embolismos pulmonares sépticos de repetición (radiografía de
tórax anormal) y a menudo no se ausculta el soplo clásico de insuficiencia tricúspide.
Parece existir diferencias en cuanto al riesgo relativo de padecer una endocarditis, con base al
tipo de droga utilizado (menor riesgo con la cocaína que con la heroína), la frecuencia de su
uso y el tipo de preparación. Aunque existe alguna cardiopatía de base en el 20% (lesiones
congénitas, endocarditis previa), la mayoría de estos pacientes no tienen afectación valvular
previa, siendo estas muy resistentes a la infección, constituyendo un misterio el desarrollo de
infección en ausencia de valvulopatía predisponente.
Aunque no se sabe cuál es el mecanismo por el que se daña el endotelio, se ha propuesto que
substancias vehiculadas en el propio líquido inyectado, como contaminantes de los filtros,
substancias utilizadas para cortar la droga (talco), podrían, en inyecciones repetidas, dañar el
endotelio. A pesar de que se ha encontrado talco en el subendotelio de la válvula tricúspide de
drogadictos, los intentos de reproducir experimentalmente el daño tricúspide por inyecciones
repetidas en animales no han tenido éxito.
Otras posibles hipótesis alternativas o complementarias a la del daño directo, son la teoría
inmunológica (inflamación del endotelio valvular mediada por mecanismos inmunológicos,
secundarios a la inyección repetidas de substancias extrañas en los ADVP y la situación de
estrés, de diversa índole, que se ha demostrado en experimentación animal, que son capaces
de producir anormalidades valvulares, por otra parte más frecuentes en le corazón derecho.
5. FISIOPATOLOGÍA Y PATOGÉNESIS
El endotelio sano no es trombogénico y es poco receptor a la adherencia de la mayor parte de
las bacterias. La lesión del endotelio es el factor que conduce al depósito de plaquetas y fibrina,
formando vegetaciones estériles, llamadas endocarditis trombótica no bacteriana (ETNB). La
lesión del endotelio se puede producir como consecuencia de fenómenos hemodinámicos
originados por el flujo sanguíneo en pacientes con cardiopatías predisponentes o por el
traumatismo directo del endotelio en la cirugía valvular o por el roce de un catéter; también se
puede producir verrugas estériles en pacientes con enfermedades consuntivas, especialmente
neoplásicas y enfermedades del tejido conjuntivo, en cuyo caso la ETNB se denomina
endocarditis marasmática.
Las vegetaciones de la ETNB son masas friables de tamaño, a menudo, bastante grandes y
pueden originar embolias sistémicas, al desprenderse o fragmentarse. La reacción inflamatoria
en el lugar de unión a la válvula es escasa y no producen destrucción valvular.
Hay bacteriemia transitoria cuando se traumatiza un área colonizada con bacterias, el grado de
bacteriemia es directamente proporcional al número de microorganismos que habita en este
sitio y a la gravedad del traumatismo. La puerta de entrada de la bacteriemia suele ser un foco
séptico (por Ej. infección urinaria) o una maniobra invasiva que traumatice la piel y/o las
mucosas, gastrointestinal, urológica o ginecológica. La mucosa oral y de la orofaringe es la
puerta de entrada de estreptococos del grupo viridans, la incidencia de bacteriemia transitoria
después de una extracción dentaria oscila del 18-85% y también hay bacteriemia después de
cirugía perioral y técnicas diagnósticas o tratamiento orofaríngeo, pero en la mayor parte de los
casos de endocarditis estreptocócica no se relacionan con ningún procedimiento de los
descritos. Después de una instrumentación o cirugía genitourinaria o gastrointestinal, se puede
producir una bacteriemia por enterococos y gramnegativos. La piel es la puerta de entrada de
los estafilococos.
Para que un microorganismo sea patógeno es necesario que sea resistente a la actividad
bactericida mediada por el complemento del suero (resistencia al suero). La capacidad de
ciertos microorganismos para adherirse a la ETNB es un paso crítico en el desarrollo de la
endocarditis infecciosa, se ha descrito mecanismos que aumentan la adherencia de las
bacterias a la ETNB, uno de los más estudiados ha sido el dextrán que produce algunas cepas
de estreptococos viridans (Streptococcus mutans), siendo el grado de adherencia proporcional
a la producción de dextrán. Experimentalmente, se ha demostrado que gérmenes
frecuentemente asociados con la endocarditis infecciosa (estreptococos viridans, S. aureus, S.
epidermidis, enterococos, etc.), tienen mayor capacidad de adherencia sobre las válvulas
cardiacas in vitro, que otros gérmenes.
Por lo general se localizan en las válvulas izquierdas, aunque en los ADVP predomina la
afectación de la tricúspide, asentando en la superficie auricular de las válvulas
aurículoventriculares o en la ventricular de las sigmoides. En el corazón, los microorganismos
pueden invadir y destruir las válvulas nativas, las cuerdas tendinosas o los músculos papilares
y extenderse hacia el anillo de implantación valvular, el miocardio o la raíz de la aorta dando
lugar a abscesos, pericarditis o aneurismas del seno de Valsalva. Los abscesos del anillo
valvular están situados cerca del sistema de conducción, por lo que pueden provocar trastornos
de conducción y arritmias.
Las embolias sépticas de los vasa vasorum o la invasión bacteriana directa de la pared arterial
puede acabar en la formación de aneurismas micóticos capaces de romperse. Estos
aneurismas se desarrollan sobre todo en arterias cerebrales, aorta, conducto arterioso
suturado, y en las arterias mesentéricas superior, esplénica coronarias y pulmonar.
6. MANIFESTACIONES CLÍNICAS
La endocarditis infecciosa puede tener un curso agudo o subagudo y manifestarse por una
amplia gama de síntomas y signos, referidos a cualquier aparato o sistema del organismo. Las
características clínicas son el resultado: del proceso infeccioso intracardiaco, las embolias
sépticas, la bacteriemia constante con aparición de focos a distancia y el desarrollo de
enfermedad por complejos inmunológicos.
El comienzo suele ser gradual, con febrícula y malestar general si se trata de microorganismos
de baja virulencia (por Ej. estreptococo viridans). Si los microorganismos son muy virulentos
(por Ej. S. aureus) el comienzo suele ser agudo y con mucha fiebre. La fiebre existe en casi
todos los enfermos (95%), acompañada frecuentemente de dolores musculoesqueléticos,
escalofríos, sudoración nocturna y cefaleas.
Los datos que hacen pensar en una lesión intravascular son los síntomas de insuficiencia
cardiaca izquierda o derecha y las manifestaciones de embolismo, tales como una lesión
neurológica focal, el dolor torácico, el dolor en un costado, el dolor en el cuadrante superior
izquierdo, la hematuria o la isquemia de una extremidad.
La insuficiencia cardiaca ocurre en más del 50% de los pacientes, como consecuencia de
varias lesiones anatómicas: perforación de una valva, rotura de cuerdas tendinosas, el
desarrollo de una estenosis funcional secundaria a la obstrucción al flujo sanguíneo por la
presencia de grandes vegetaciones (por ejemplo, en la endocarditis fúngicas), miocarditis,
embolia coronaria con infarto agudo de miocardio y abscesos miocárdicos. En pacientes con
EVN la causa de insuficiencia cardiaca más frecuente es la insuficiencia aórtica, por
destrucción valvular. La insuficiencia cardiaca representa la complicación más frecuente de la
endocarditis infecciosa. Los soplos se auscultan casi siempre (85%), salvo al comienzo de la
endocarditis aguda o en ADVP con infección de la válvula tricúspide. Puede desarrollarse de
forma insidiosa o representar el agravamiento de una insuficiencia previa. Dependiendo de la
válvula afectada, las consecuencias fisiopatológicas serán distintas, cuando hay afectación de
la válvula aórtica el pronóstico de la endocarditis es peor, por varios factores: el corazón tolera
mal la insuficiencia aórtica aguda, puede ocurrir un derrame/taponamiento pericárdico o un
shunt masivo izquierda-derecha, por rotura de un seno de Vansalva hacia el pericardio o hacia
la aurícula derecha respectivamente, un bloqueo cardiaco puede ocurrir si un absceso
miocárdico invade el sistema de conducción y son más frecuentes las embolias hacia las
arterias coronarias.
Los Nódulos de Osler son pequeños nódulos dolorosos, generalmente situados en los dedos
de manos o pies, aunque también en la planta del pié, antebrazos y orejas; aparecen en un 10-
25% de los enfermos, persisten varias horas o días, en ocasiones se necrosan y pueden
aparecer en otras enfermedades. Las Lesiones de Janeway son pequeñas hemorragias
ligeramente nodulares, no dolorosas, que aparecen en palmas y plantas, son producidas por
embolias sépticas.
Los episodios embólicos periféricos se observan hasta en el 33% de los casos, representando,
después de la insuficiencia cardiaca, la complicación más frecuente. Las embolias más
habituales son las cerebrales, seguidas de las esplénicas, renales y en las extremidades
inferiores. El embolismo de la arteria esplénica produce dolor en el cuadrante superior izquierdo
del abdomen, con irradiación al hombro y derrame pleural. La embolia de la arteria retiniana se
acompaña de pérdida súbita de visión, pero es infrecuente (menos del 2%). La endocarditis
derecha produce embolias sépticas en el pulmón, provocando infiltrados, a menudo nodulares y
en ocasiones cavitados.
En la mayoría existe afectación renal, que se debe a glomerulonefritis (80% de los casos),
infarto (50%) o absceso; el infarto renal se asocia a hematuria franca o microscópica, pero el
fallo renal y la hipertensión arterial, son raras.
Las embolias muy grandes, especialmente en extremidades (arteria femoral, braquial, poplítea
o radial), deben hacer sospechar endocarditis micótica.
7. DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
Las dificultades diagnósticas en la endocarditis deriva de la gran variedad de síntomas con la
que puede presentase esta enfermedad, y que hace que no se piense en esta posibilidad
diagnóstica. Para hacer el diagnóstico definitivo es necesario aislar el microorganismo de la
sangre, émbolo o de alguna vegetación, o bien demostrar la presencia de vegetaciones
infectadas en la cirugía o la necropsia. Debe sospecharse la presencia de una endocarditis: en
pacientes con soplo cardiaco y fiebre de causa inexplicable durante una semana, en ADVP con
fiebre sin presentar soplos, en pacientes jóvenes con enfermedad cerebrovascular, en
pacientes portadores de prótesis valvular que cursan con fiebre o disfunción valvular.
En el primer grupo se incluirían las situaciones en las cuales, el síntoma principal es una de las
características de endocarditis. Síndromes de esta naturaleza incluirían la fiebre de origen
desconocido y la enfermedad cardiaca congestiva de novo o el empeoramiento de una ya
preexistente.
Con relativa frecuencia en la práctica clínica habitual, se efectúan hemocultivos como parte del
estudio diagnóstico de pacientes febriles con soplos o sin estos, cuando el hemocultivo resulta
positivo, surge la posibilidad diagnóstica de endocarditis infecciosa. Tenemos que tener en
cuenta, si la bacteriemia es sostenida o transitoria, las infecciones intravasculares como la
endocarditis infecciosa suelen producir bacteriemia sostenida. La bacteriemia sostenida
siempre debe de despertar sospecha de infección intravascular. La bacteriemia sostenida se
define como la presencia del mismo microorganismo en la sangre al menos durante una hora,
en la bacteriemia transitoria desaparece en menos de 30 minutos.
Los cultivos deben de espaciarse al menos 30 minutos para comprobar que la bacteriemia ha
sido continúa. Con dos hemocultivos se aísla el agente etiológico en el 90% de los casos. En
los casos subagudos se recomienda obtener tres hemocultivos al menos con una hora de
diferencia. Es prudente, según sea el estado clínico del paciente, retrasar el tratamiento para
aumentar las posibilidades de obtener un resultado positivo. En los casos agudos no debe
retrasarse durante más de 2 ó 3 horas mientras se obtienen las muestras para el cultivo. De
cada venopunción sólo debe tomarse una muestra para hemocultivo, que deberá constar de 10
ml por cultivo y diluirse diez veces en medio para cultivo utilizando tanto la técnica aeróbica
como la anaeróbica. El número de cultivos positivos aumenta si se mantiene bajo observación
durante tres o cuatro semanas, efectuando tinciones periódicas de Gram y subcultivos.
Bacterias intraleucocitarias se visualizan hasta en el 50% de casos, puede ser de ayuda en los
casos de endocarditis con cultivos negativos o cuando los pacientes han recibido antibióticos.
En la endocarditis por C. burnetti, C. psittaci y Brucella, las pruebas serológicas para estos
organismos son positivas, pero no son diagnósticas de endocarditis.
El examen general de orina suele ser anormal, con hematuria microscópica y proteinuria y
leucocituria microscópica secundarias a microembolias, o hematuria macroscópica debida a un
infarto de origen embólico. La glomerulonefritis es una complicación frecuente de la
endocarditis, que puede dar lugar a la aparición de cilindros de hematíes, cilindros de
leucocitos y proteinuria en la orina. La reducción del complemento sérico es paralela a la
frecuencia de función renal anormal, especialmente la producida por glomerulonefritis difusa 19.
Figura 2.- ETE de paciente con endocarditis infecciosa de la válvula aórtica: vegetación.
Habitualmente no es posible visualizar las vegetaciones hasta pasadas las dos primeras
semanas, pero una vez que se visualicen permanecen sin cambios en su tamaño durante el
tratamiento y continua igual incluso meses después del tratamiento exitoso. Aunque el proceso
de curación se asocia a un incremento en la densidad de la vegetación y disminución del
tamaño.
Figura 3.- ETT (Doppler) de paciente con endocarditis infecciosa de la válvula tricúspide:
insuficiencia valvular.
Las vegetaciones pueden afectar a la valva anterior o posterior, de la válvula mitral, pero
ocurren más frecuentemente sobre la superficie auricular. Ecográficamente las vegetaciones
aórticas aparecen como masas o agrupaciones de ecos que afectan a la superficie ventricular
de las valvas (figura 4), pudiendo ser grandes o pequeñas, fijas o móviles y con apariencia
vellosa o peluda; cuando son grandes pueden prolapsar en el tracto de salida del ventrículo
izquierdo durante la diástole y hacia la aorta ascendente durante la sístole. Las vegetaciones
en la válvula tricúspide generalmente son grandes, produciendo masas de ecos sobre la
superficie ventricular (figura 5), tendiendo a ser mayores y más excrecentes que las lesiones
del lado izquierdo, describiéndose como gruesas y velludas. La válvula pulmonar es la menos
afectada, ocurre fundamentalmente en pacientes con cardiopatías congénitas,
morfológicamente las vegetaciones son masa de ecos adheridos a las valvas de aspecto
globular, o vellosos y móviles.
Las vegetaciones sobre válvulas protésicas son más difíciles de detectar que las que afectan a
las válvulas nativas, la infección aparece en el área perivalvular y en el sitio de inserción del
anillo, el crecimiento de las masa pueden interferir la movilidad de los discos. Algunos autores
relacionan el tamaño y la motilidad de las vegetaciones, con la aparición de fenómenos
embólicos y con el pronóstico. Otros autores niegan la existencia de esta relación. Sin
embargo, parece posible que las vegetaciones que midan 10 mm o más, tengan mayor riesgo
de embolias. Mügge y colaboradores encontraron que pacientes con vegetaciones de más de
10 mm de diámetro, tenían mayor incidencia de eventos embólicos que aquellos con
vegetaciones menores de 10 mm (46,5%-19%), sobre todo, en pacientes con endocarditis
sobre válvula mitral. Por otra parte, las vegetaciones sobre la válvula mitral se asocian con más
frecuencia a fenómenos embólicos que las vegetaciones sobre válvulas aórticas (95%-25%),
siendo el embolismo uno de los mayores factores de riesgo de mortalidad.
Aunque una ETE negativa no excluye una endocarditis, un estudio reciente afirma, que en
pacientes sin prótesis valvulares, una ETE negativa, prácticamente, excluye el diagnóstico de
endocarditis y en pacientes con válvula protésica, una ETE negativa disminuye
significativamente la posibilidad de endocarditis, aunque no la anula totalmente.
La radiografía de tórax, puede ser normal o puede mostrar una insuficiencia cardiaca
congestiva u otras manifestaciones de valvulopatía. La aparición de moteados pequeños y
múltiples pueden ser debidos a una embolia pulmonar séptica, procedente de vegetaciones de
la válvula tricúspide.
9. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS
Tabla 3
Criterios diagnósticos de endocarditis infecciosa de von Reyn
DIAGNÓSTICO DE CERTEZA
Evidencia directa de EI (histología y/o microbiología) en material obtenido por
cirugía, necropsia o émbolos.
DIAGNÓSTICO DE PROBABILIDAD
1.-Hemocultivos persistentemente positivos (2 o 3 de 3, o al menos el 70% de todos los
obtenidos si fueron más de 4) más uno de lo siguiente:
a) Nuevo soplo de regurgitación.
b) Cardiopatía predisponente (se excluyen los marcapasos) y fenómenos vasculares
(petequias, hemorragias conjuntivales o ungueales, etc.).
2.-Hemocultivos negativos o intermitentemente positivos más todo lo siguiente:
a) Fiebre.
b) Nuevo soplo de regurgitación.
c) Fenómenos vasculares.
DIAGNÓSTICO DE POSIBILIDAD
1.-Hemocultivos persistentemente positivos más uno de lo siguiente:
a) Cardiopatía predisponente.
b) Fenómenos vasculares.
2.-Hemocultivos negativos o intermitentemente negativos más todo lo siguiente:
a) Fiebre.
b) Cardiopatía predisponente.
c) Fenómenos vasculares.
3.-Para los casos de endocarditis por S. Viridans: al menos 2 hemocultivos positivos y
ausencia de un foco extracardiaco.
EI: endocarditis infecciosa.
Tabla 4
Criterios mayores y menores de la clasificación de Durack
CRITERIOS MAYORES
1.-Hemocultivo positivo para endocarditis infecciosa (EI) :
1a.- Microorganismo típico de endocarditis infecciosa en dos hemocultivos separados:
a1.S. viridans (incluidas las cepas variantes), S. bovis, grupo HACEK.
a2. S. aureus o enterococos adquiridos en la comunidad, en ausencia de
un foco primario.
1b.-Hemocultivo persistentemente positivos:
[Link] extraídos con más de 12 horas de diferencia.
b2. Los 3/3 positivos o la mayoría de 4 o más hemocultivos diferentes,
con al menos una hora de separación entre la extracción del primero y
la del último.
2.-Evidencia de afectación endocárdica:
2a. Ecocardiograma positivo para endocarditis infecciosa:
a1. Masa intracardiaca oscilante, en la válvula o las estructuras de soporte, o en el
trayecto de un chorro de regurgitación, o en un material implantado, en ausencia de otra
explicación anatómica.
a2. Absceso.
a3. Nueva dehiscencia parcial de una prótesis valvular.
[Link]ón valvular nueva (no es suficiente el incremento/ modificación de un
soplo previo).
CRITERIOS MENORES
1.-Predisposición: cardiopatía predisponente o consumo de drogas por vía intravenosa.
2.-Fiebre > 38ºC (100,4ºF).
3.-Fenómenos vasculares: embolia de una arteria importante, infartos pulmonares
sépticos, aneurisma micótico, hemorragia intracraneal, hemorragias conjuntivales,
lesiones de Janeway.
4.-Fenómenos inmunitarios: glomerulonefritis, nódulos de Osler, manchas de Roth,
Factor Reumatoide.
5.-Pruebas microbiológicas: hemocultivo positivo pero que no cumplen los criterios
mayores (excluyendo un sólo hemocultivo con estafilococos coagulasa negativos y
microorganismos no asociados con EI) o evidencia serológica de infección activa por un
microorganismo asociado con EI.
6.-Ecocardiograma: compatible con EI pero sin cumplir los criterios mayores
anteriormente descritos.
CRITERIOS DIAGNÓSTICOS
1.-Endocarditis infecciosa definida:
a) Criterios anatomopatológicos:
a.1 Microorganismos: demostrados por cultivo o por histología en una
vegetación, o en una vegetación que ha producido una embolia, o un
absceso intracardiaco
a.2 Lesiones anatomopatológicas: vegetación o absceso intracardiaco
presente
confirmado por una histología que muestra una endocarditis activa
b) Criterios clínicos:
b.1. 2 criterios mayores
b.2. 1 criterio mayor y 3 menores, o 5 criterios menores.
2.-Endocarditis infecciosa posible:
Hallazgos compatibles/sugestivos con EI que no la clasifican en
definitiva ni en rechazo
3.-Descartada:
a) Diagnóstico distinto, que justifique los hallazgos
b) Resolución de las manifestaciones clínicas con 4 días o menos de
antibióticoterapia
c) Ausencia de signos anatomopatológicos de EI en la cirugía o en la
autopsia tras
4 días o menos de antibióticoterapia.
Para concluir, el primer paso para el diagnóstico de endocarditis, sigue siendo un alto nivel de
sospecha clínica, además hay que tener en cuenta, que ni la sensibilidad ni la especificidad de
todos estos criterios es absoluta.
3) La constatación de que existen tres tipos de endocarditis que debe ser evaluadas y tratadas
de forma diferenciada: endocarditis sobre válvula nativa, endocarditis sobre prótesis valvulares
y endocarditis en los consumidores de drogas por vía parenteral.
4) Las indicaciones del tratamiento quirúrgico se han ido perfilando, consiguiéndose una
significativa reducción en las cifras de mortalidad.
Las pautas que contienen antibióticos activos contra la pared bacteriana (betalactámicos y
glicopéptidos) junto con un aminoglucósido dan mejores resultados que cuando no pueden
emplearse estos fármacos, ya sea por resistencias de los microorganismos o por reacciones
medicamentosas adversas.
En todos los casos de endocarditis, el agente etiológico debe ser aislado en un cultivo puro y la
concentración bactericida mínima (CBM) y la concentración inhibitoria mínima (CIM) deben de
ser determinadas para los antibióticos empleados. La CIM es la concentración mínima que
inhibe el crecimiento de un bacteria In vitro y la CBM es la concentración mínima que produce
una reducción del 99,9% del germen en un periodo de 24 horas.
Cuando nos enfrentamos a un enfermo con una supuesta endocarditis, tenemos que decidir la
necesidad o no de iniciar el tratamiento antes de disponer de los resultados de los
hemocultivos, basados en una presunción etiológica. En los casos graves en los que se
sospeche una endocarditis de evolución aguda debe realizarse 3 o 4 hemocultivos a lo largo de
1 hora e iniciar rápidamente el tratamiento, ante la posibilidad de una evolución rápida de la
enfermedad. En los pacientes con procesos subagudos o crónicos sin un cuadro clínico
específico, es mejor esperar a los resultados de los hemocultivos antes de comenzar el
tratamiento.
Si el curso es agudo no debe retrasarse el tratamiento antibiótico más de dos o tres horas, ya
que la lesión valvular y la formación de abscesos progresa rápidamente. El tratamiento deberá
dirigirse contra el S. aureus, en ausencia de prótesis. En adictos a drogas por vía venosa hay
que dirigir el tratamiento contra el S. aureus, añadiendo además gentamicina para los bacilos
gramnegativos. En muchos lugares, la mayor parte de los S. aureus aislados en drogadictos
son resistentes a la meticilina, debiendo usarse vancomicina más gentamicina.
Si hay válvulas protésicas, en casos de endocarditis precoz (prótesis con menos de 2 meses de
implantación) debe emplearse vancomicina 15 mg/Kg IV cada/12 horas más gentamicina 1
mg/Kg IV cada/8 horas más rifampicina 300 mg cada/12-8 horas VO, debido a la gran
frecuencia de S. epidermidis y S. aureus resistentes a la meticilina y, además para cubrir a
bacilos gramnegativos. En los casos de endocarditis tardías (>2 meses de implantación) antes
se preconizaba el tratamiento antibiótico igual que para las endocarditis sobre válvulas nativas,
pero con la aparición cada vez más frecuentes de estafilococos resistentes se aconseja el
mismo tratamiento empírico como si se tratara de una endocarditis protésica precoz.
10.1.3. Endocarditis por estreptococos con CIM inferior o igual a 0,1 μg/ml de Penicilina
Más del 70% de las cepas de estreptococos del grupo viridans y del grupo D no enterococo (S.
Bovis) son muy sensibles a la penicilina (CIM inferior a 0,1 μg/ml).
Pueden usarse las siguientes pautas para estas cepas sumamente sensibles a la penicilina.
a. Penicilina G sódica durante 4 semanas a dosis de 10-20 millones de U/día IV repartidas cada
4 horas o en perfusión continúa, con esta pauta se logra hasta un 99% de curaciones. Esta
pauta es preferible en enfermos con probables efectos secundarios por aminoglucósidos
(disfunción renal, lesión del VIII par y mayores de 65 años).
b. a la Penicilina G sódica le añadimos estreptomicina (7,5 mg/Kg IM -sin pasar de 500 mg-
cada 12 horas) o gentamicina (1 mg/Kg IV -sin pasar de 80 mg- cada 8 horas) durante dos
semanas. Con esta pauta se produce un efecto bactericida más rápido, con una frecuencia
equivalente de curaciones en dos semanas, que con la pauta anterior. Los niveles pico
deseables de estreptomicina son de 20 microgramos/ml y los de gentamicina de
aproximadamente 3 microgramos/ml.
d. Cefazolina 1-2 gr. IV o IM cada 8 horas durante 4 semanas, se usa como sustituta, cuando
hay historia de exantema tardío a la penicilina (hipersensibilidad a la penicilina no inmediata).
Se puede emplear las dos primeras semanas estreptomicina o gentamicina.
e. Vancomicina 30 mg/Kg IV día repartidos cada 6-12 horas -sin pasar de 2 gr/24 horas a
menos que se monitorice niveles en plasma- durante 4 semanas. Se usa cuando la historia
indica anafilaxia a penicilina (hipersensibilidad inmediata). Cada dosis de vancomicina debe de
administrarse en 1 hora, la concentración sérica máxima de vancomicina 1 hora después de
terminada la solución, debe encontrarse entre 30-45 microgramos/ml cuando se administra dos
dosis al día y entre 20-35 microgramos/ml si se administra cuatro dosis.
10.1.4. Estreptococos con CIM mayor a 0,1 μg/ml pero inferior a 0,5 μg/ml de Penicilina
Para el estreptococo viridans con una CIM de 0,5 microgramos/ml o más de penicilina G, el
tratamiento con aminoglucósido debe continuarse durante 4 semanas, vigilando los niveles
séricos de estreptomicina y gentamicina. Los niveles pico deseables de estreptomicina son de
aproximadamente 20 microgramos/ml y los de gentamicina alrededor de 3 microgramos/ml.
10. 1. 5. Enterococos o estreptococos con CIM mayor o igual a 0,5 μg /ml de Penicilina
c. Vancomicina 30 mg/Kg IV repartidos cada 6 -12 horas -sin pasar de los 2 gr/día a no ser que
se monitoricen niveles plasmáticos- más estreptomicina o gentamicina a igual dosis que en la
pauta anterior, durante 4 o 6 semanas. Para enfermos con historia de alergia a la penicilina.
Cada dosis de vancomicina debe de administrarse en 1 hora, la concentración sérica máxima
de vancomicina 1 hora después de terminada la solución, debe encontrarse entre 30-45
microgramos/ml cuando se administra dos dosis al día y entre 20-35 microgramos/ml si se
administra cuatro dosis.
Ante cepas de enterococos resistentes a los aminoglucósidos (CIM mayor o igual a 2000
μg/ml), cada vez más frecuente, lo mejor parece excluir de la pauta terapéutica a los
aminoglucósidos y mantener el tratamiento hasta 8 semanas, aunque las recaídas son
frecuentes. Lo más adecuado, es elegir el tratamiento mediante pruebas in vitro para
enterococos.
10. 1. 6. Estafilococos
La endocarditis por estafilococos representa una grave enfermedad que requiere una terapia
agresiva. El régimen antibiótico dependerá de: especie de estafilococo (aureus o coagulasa
negativo), su patrón de resistencia (resistencia a la penicilina, meticilina o a múltiples
antibióticos), tipo de válvula infectada (nativa o protésica), sitio de infección (endocarditis
derecha o izquierda) y de las condiciones del huésped (en particular si es consumidor de
drogas por vía parenteral). Los S. aureus y epidermidis sensibles a la meticilina, en pacientes
no alérgicos a la penicilina se tratan con:
a. Cloxacilina 9-12 g/día IV repartidos cada 4 horas, durante 4-6 semanas con o sin
gentamicina 1 mg/Kg IM o IV -sin pasar de 80 mg- cada 8 horas los 3-5 primeros días.
b. Nafcilina 2 gr IV cada 4 horas, durante 4-6 semanas con o sin gentamicina 1 mg/kg IM o IV
cada 8 horas -sin pasar de 80 mg- los 3-5 primeros días.
En pacientes alérgicos a la penicilina, los estafilococos sensibles a la meticilina:
c. Cefazolina 2 gr IV cada 8 horas, durante 4-6 semanas, con o sin gentamicina 1 mg/kg IM o
IV cada 8 horas -sin pasar de 80 mg- los 3-5 primeros días.
d. Cefalotina 2 gr IV cada 4 horas, durante 4-6 semanas, con o sin gentamicina 1 mg/Kg IM o
IV cada 8 horas -sin pasar de 80 mg- los 3-5 primeros días.
Los estafilococos resistentes a la meticilina, son resistentes también a todas las penicilinas y
cefalosporinas, se tratan con:
e. Vancomicina 30 mg/Kg IV diarios repartidos cada 6 -12 horas - sin exceder los 2 gr/24 horas,
a menos que se monitoricen niveles plasmáticos- durante 4-6 semanas. Cada dosis de
vancomicina debe de administrarse en 1 hora, la concentración sérica máxima de vancomicina
1 hora después de terminada la solución, debe encontrarse entre 30-45 microgramos/ml
cuando se administra dos dosis al día y entre 20-35 microgramos/ml si se administra cuatro
dosis.
c. Vancomicina 30 mg/Kg IV día repartidos cada 6 -12 horas -sin exceder los 2 gr/24 horas, a
menos que se monitoricen niveles plasmáticos- cada dosis de vancomicina debe de
administrarse en 1 hora, la concentración sérica máxima de vancomicina 1 hora después de
pasada la solución, debe encontrarse entre 30-45 microgramos/ml cuando se administra dos
dosis al día y entre 20-35 microgramos/ml si se administra cuatro dosis, durante 6-8 semanas.
e. Cloxacilina 9-12 gr día IV repartidos cada 4-6 horas durante 6 semanas, con gentamicina 1
mg/Kg IV o IM -sin exceder de 80 mg- cada 8 hora, durante 2 semanas. Los niveles pico
deseables de gentamicina son de alrededor de 3 microgramos/ml. Para los estafilococos
meticilín sensibles.
f. Nafcilina 2 gr IV cada 4 horas durante 6-8 semanas, con gentamicina 1 mg/Kg IV o IM -sin
exceder de 80 mg- cada 8 horas, durante 2 semanas. Los niveles pico deseables de
gentamicina son de alrededor de 3 microgramos/ml. Para los estafilococos meticilín sensibles.
g. Cefazolina 2 gr IV cada 6-8 horas, con gentamicina 1 mg/Kg IV o IM -sin exceder de 80 mg-
cada 8 horas, durante 6-8 semanas. Los niveles pico deseables de gentamicina son de
alrededor de 3 microgramos/ml. Esta pauta estará indicada en pacientes con EVP por bacilos
gramnegativos, el aztreonam puede ser considerado como alternativa a los aminoglucósidos, 1-
2 gr IV cada 8 horas.
h. Vancomicina 30 mg/Kg IV día cada 6-12 horas -sin pasar de los 2 gr/24 horas- durante 6-8
semanas, con gentamicina 1 mg/kg IV o IM -sin exceder de 80 mg- cada 8 horas, durante 2
semanas. Cada dosis de vancomicina debe de administrarse en 1 hora, la concentración sérica
máxima de vancomicina 1 hora después de pasada la solución, debe encontrarse entre 30-45
microgramos/ml cuando se administra dos dosis al día y entre 20-35 microgramos/ml si se
administra cuatro dosis. Los niveles pico deseables de gentamicina son de alrededor de 3
microgramos/ml.
Si la endocarditis estuviera producida por bacilos gramnegativos debe de administrarse por vía
IV grandes dosis de una penicilina o cefalosporinas que tenga la actividad máxima contra la
bacteria infectante, junto con un aminoglucósido sensible al mismo. Ejemplos:
b. Pseudomona aeruginosa: tobramicina 1,7 mg/Kg cada 8 horas IV o IM, manteniendo niveles
pico y valle en suero de 15-20 microgramos/ml y 2 microgramos /ml respectivamente, en
combinación con piperacilina-tazobactan 12-16 gr/día de piperacilina y 1,5-2 gr/día de
tazobactam IV repartidos cada 6-8 horas, o ceftazidima 1-2 gr IV cada 8 horas, o Imipenen, o
aztreonan durante 6 semanas.
.. Haemophilus spp: suele ser efectiva la ampicilina sola durante 3 semanas.
También debería ser útil exclusivamente una quinolona como el ciprofloxacino, que es
bactericida para los bacilos gramnegativos, pero su eficacia en el tratamiento de la endocarditis
no ha sido todavía suficientemente establecida.
Para las especies de Corynebacterium, que a menudo son resistentes a las penicilinas y
cefalosporinas, es muy probable que la vancomicina 30 mg/kg IV día cada 6 -12 horas -sin
pasar de 2 gr / 24 horas a no ser que se monitoricen niveles- durante 4-6 semanas, con o sin
gentamicina 1 mg IV cada / 8 horas -sin pasar de 80 mg- los 3-5 primeros días.
Las endocarditis causadas por Brucellas sp, relativamente frecuentes en nuestro país, es la
causa de muerte más frecuente por brucelosis, predomina en varones y sobre la válvula
aórtica, provoca vegetaciones voluminosas y ulceradas, acompañándose con frecuencia de
insuficiencia cardiaca y embolias arteriales. Se considera tratamiento de elección la doxicilina
100 mg VO cada /12 horas o tetraciclina 30 mg/Kg/día VO divididos en cuatro dosis durante 3-6
semanas más estreptomicina 15 mg/Kg IM cada / 12 horas o gentamicina 2 mg/Kg IV cada / 8
horas durante las 2 primeras semanas y rifampicina 600-900 mg diarios VO, aunque casi
siempre requiere el recambio valvular para lograr la curación. El tratamiento debe mantenerse
por un tiempo mínimo de dos meses después de la intervención quirúrgica.
b. Infección por gérmenes difícil de tratar o sepsis incontrolada.- representa la segunda causa
más frecuente de indicación quirúrgica (19%). Cuando no se dispone de un tratamiento
microbicida apropiado (hongos, Brucellas sp, C. burnetti o C. psittaci) y/o los hemocultivos
siguen siendo positivos a pesar del tratamiento, o se produce una recaída después del
tratamiento correcto, debe de procederse al recambio valvular. En estos casos se aconseja, si
la situación hemodinámica del paciente lo permite, instaurar un periodo de tratamiento
antifúngico o antibiótico antes de realizar el recambio valvular. Otra posible indicación de
tratamiento quirúrgico seria la infección por gérmenes muy virulentos: S. pneumoniae,
Pseudomonas sp o S. aureus, en estos casos en ausencia de una respuesta clínica claramente
favorable y rápida, lo más aconsejable es proceder la recambio valvular. Esta recomendación
es absoluta cuando dicha infección ocurre en portadores de prótesis valvulares.
c. Abscesos u otras complicaciones supurativas intracardiacas.- los pacientes que con mayor
frecuencia presentan este tipo de complicación suelen tener afectación valvular aórtica (figuras
6A 6B) e infecciones por gérmenes virulentos. La invasión miocárdica es frecuente en válvulas
protésicas y se sospechan por fiebre continua tras 10 días de tratamiento, un nuevo soplo
regurgitante y un trastorno de la conducción aurículo - ventricular. La ETE es de gran ayuda
para el diagnóstico precoz y además da información al cirujano sobre el sitio y la extensión de
los abscesos.
Figura 6A y 6B.- ETT de paciente con endocarditis aórtica por Propionibacterium acnes, con
un absceso perivalvular abierto a la raíz aórtica.
La mortalidad operatoria está sobre el 26%, los factores de riesgo de mortalidad más
importante son: la presencia de un absceso miocárdico y el fracaso renal. La supervivencia a
los 5 años entre los pacientes intervenidos dados de alta es del 71% y a los 10 años del 60%,
siendo el riesgo de reintervención a los 5 y 10 años del 23% y 36%, respectivamente.
La evaluación del estado hemodinámico es básico para elegir las medidas terapéuticas,
médicas o quirúrgicas más adecuadas. En un paciente con insuficiencia cardiaca puede ser
necesario el empleo de diuréticos y/o de inotropos.
Durante el tratamiento deben tomarse hemocultivos periódicos, que suelen volverse negativos
varios días después de iniciado el tratamiento. Si persiste la fiebre y la bacteriemia, debe
sospecharse la formación de abscesos miocárdicos o metástasis (generalmente asociadas a S.
aureus), sin embargo la causa más frecuente de fiebre persistente o recidivante durante el
tratamiento es una reacción medicamentosa, y en menor grado, las embolias.
La inmensa mayoría de las recaídas se detectan por hemocultivos, a las 2-4 semanas de
suspender el tratamiento. La tasa de recurrencia es de 0,3-2,5/100 pacientes año, alrededor del
60% de los pacientes necesitarán ser intervenidos (20-30% en los estadios iniciales y el 30-
40% a los 5-8 años), los pacientes que son dados de alta hospitalaria tienen una supervivencia
del 75-80% a los 5 años. Aproximadamente un 10% de los enfermos sufrirán nuevos episodios
de endocarditis, meses o años más tarde. El pronóstico de la endocarditis sobre válvula
protésica precoz es mucho peor que en la forma tardía (40-80% para los primeros, frente a 20-
40% para los segundos, de mortalidad).
12. PROFILAXIS
La profilaxis de la endocarditis bacteriana va encaminada a reducir las posibilidades de
bacteriemia a partir de una solución de continuidad del tejido epitelial o bien de remover una
infección localizada a través de una manipulación quirúrgica o traumática sobre pacientes con
riesgo. La endocarditis usualmente sigue a la bacteriemia, conocemos los gérmenes más
frecuentes implicados en la bacteriemia, puesto que estas bacterias son sensibles a algunos
antibióticos, estos deben administrarse a pacientes con lesiones predisponentes para
endocarditis antes de los procedimientos que causan bacteriemia. Sin embargo, todavía no
existen datos definidos de que la profilaxis con antimicrobianos sea efectiva en prevenir la
endocarditis; sólo una pequeña proporción (5-10%) de todos los casos pueden ser atribuidos a
bacteriemias causadas por procedimientos médicos, quirúrgicos, o dentales, previos.
Procedimientos quirúrgicos y dentales, así como instrumentaciones que involucra las mucosas
o tejidos contaminados ocasionan bacteriemia transitoria, la mayoría de las veces no superior a
15 minutos. La profilaxis antimicrobiana en la endocarditis se aplica únicamente en
procedimientos que proporcionan una vía de entrada potencial a las bacterias y sólo en los
pacientes con alguna lesión cardiaca predisponente conocida. Por tanto, la mayor parte de los
casos de endocarditis no puede prevenirse, se ha calculado que menos del 10% de los casos
de endocarditis se previene, en teoría, mediante profilaxis.
En la tabla 5 se señala los pacientes en que puede estar indicada la profilaxis de endocarditis.
Tabla 5
Pacientes en los que puede estar indicada la profilaxis de EI
*Válvula protésica, incluyendo las biológicas.
*Shunt sistémico-pulmonar quirúrgico.
*Endocarditis previa.
*Cardiopatías congénitas cianóticas.
*Ductus arterioso permeable.
*Comunicación interventricular.
*Coartación aórtica.
*Valvulopatía aórtica.
*Miocardiopatía hipertrófica obstructiva.
*Insuficiencia mitral.
*Prolapso mitral con insuficiencia.
*Estenosis mitral.
*Estenosis pulmonar.
*Lesiones intracardiacas reparadas con anomalías hemodinámicas residuales
(a largo plazo).
*Lesiones intracardiacas reparadas sin anomalías hemodinámicas residuales
(en los 6 primeros meses tras la intervención).
EI: endocarditis infecciosa.
El enterococo produce muchos de los casos de endocarditis después de cirugía del aparato
urinario, parto, aborto, enfermedad inflamatoria pélvica o de instrumentaciones del aparato
genitourinario de la mujer. Algunas veces se ha identificado al aparato gastrointestinal como la
fuente de los microorganismos que producen una endocarditis, aunque pueda haber
bacteriemia después de una sigmoidoscopia o colonoscopia, es raro que haya endocarditis
después de estos procedimientos, aunque es aconsejable administrar antimicrobianos a
pacientes con lesión cardiaca predisponente, después de manipulaciones de la región inferior
del aparato digestivo. También puede producirse endocarditis después de cirugía de vías
biliares. En la tabla 6 se señalan las recomendaciones para la profilaxis de endocarditis,
teniendo en cuenta el tipo de procedimiento causante de la bacteriemia.
Tabla 6
Procedimientos en los que está indicada la profilaxis de EI
1. Procedimientos dentales que produzcan sangrado (pauta A).
2. Amigdalectomía o adenoidectomía (pauta A).
3. Cirugía sobre las vías respiratorias altas (pauta A).
4. Cirugía gastrointestinal (pauta B).
5. Broncoscopia con broscoscopio rígido (pauta A).
6. Dilataciones esofágicas (pauta B).
7. Escleroterapia de varices esofágicas (pauta B).
8. Cirugía sobre la vesícula biliar (pauta B).
9. Cistoscopia (pauta B).
10. Dilatación ureteral (pauta B).
11. Sondaje vesical, si existe infección urinaria (pauta B).
12. Cirugía tracto urinario, si existe infección (pauta B).
13. Cirugía prostática (pauta B).
14. Incisión y drenaje de abscesos (pauta A).
15. Histerectomía vaginal (pauta B).
16. Parto vaginal en presencia de infección (pauta B).
Hay actitudes intervencionistas que son de bajo riesgo de bacteriemia, por lo que no se
aconseja la profilaxis antibiótica, aunque en pacientes de alto riesgo (portadores de prótesis
valvulares, historia de endocarditis previa, etc.) la profilaxis podría estar recomendada, según el
juicio clínico (tabla 7).
Tabla 7
Procedimientos en que no está indicada la profilaxis de EI
1. Procedimientos dentales que no suelen causar sangrado.
2. Inyección intraoral de anestésico local.
3. Extracción de una pieza dental primaria.
4. Inserción de un tubo de timpanostomía.
5. Intubación endotraqueal.
6. Fibrobroncoscopia flexible, con o sin biopsia.
7. Cateterismo cardiaco.
8. Endoscopia gastrointestinal, con o sin biopsia.
9. Cesárea.
10. En ausencia de infección: dilatación uretral, sondaje vesical, parto vaginal no
complicado, aborto terapéutico, inserción o extracción de dispositivo intrauterino (DIU),
laparoscopia.
1. Vía oral:
2. Vía parenteral:
*en pacientes alérgicos a la penicilina, vancomicina 1 gr IV (en una hora) empezando 1 hora
antes del procedimiento, o clindamicina 200 mg IV 30 minutos antes del procedimiento y 150
mg VO o IV 6 horas después.
1. Vía oral:
2. Vía parenteral:
*en pacientes alérgicos a la penicilina, vancomicina 1 gr IV (en 1 hora) empezando 1 hora antes
del procedimiento más gentamicina 1,5 mg/Kg IM o IV 30 minutos antes del procedimiento.
Muchos cirujanos cardiacos creen que el uso de profilaxis antibiótica ha reducido la incidencia
de endocarditis postquirúrgica, pero la eficacia del uso de antibióticos para la prevención de la
endocarditis postcirugía cardiaca no ha sido todavía sometida a un adecuado estudio
controlado. En cirugía cardiaca, incluyendo la implantación de válvulas protésicas, se
administrará cefazolina 2 gr IV en la inducción anestésica, y repetir 8 y 16 horas después o bien
vancomicina 1 gr IV (en 1 hora) en la inducción y 0.5 gr a las 8 y 16 horas después.
La endocarditis postcirugía cardiaca puede ser causada por varios gérmenes, incluyendo
estafilococos, bacterias gram negativas y hongos. Ningún régimen simple de antibióticos es
efectivo para todos esos, y el usos de antibióticos de amplio espectro pueden predisponer a
superinfección por gérmenes resistentes. Por lo tanto, el intento de prevenir la endocarditis
postcirugía cardiaca, se limita a administrar un antibiótico antiestafilocócico, tal como una
cefalosporina o vancomicina. Un aminoglucósido puede ser añadido para aumentar el
sinergismo. La pautas recomendadas son las siguientes: