Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Facultad de Medicina
Licenciatura en Fisioterapia
Diplomado de Titulación 2025
Módulo III Fisiología del ejercicio y actividad física
Docente: LFT. Efrain Galdamez Cabrera
Alumno: Pinto Silva Mónica
Matricula: 201706192
Septiembre 2025
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INDICE
Ensayo ............................................................................................ 2
Artículos.......................................................................................... 6
Artículos......................................................................................... 7
Propuesta de ejercicios .................................................................... 8
Dosificación de ejercicio .................................................................. 9
Conclusión .................................................................................... 10
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Ensayo
La prescripción de un programa de ejercicio terapéutico eficaz requiere seleccionar
el ejercicio correcto, en la dosis adecuada y en el momento oportuno para cada
paciente. Para lograrlo, se debe comprender y aplicar los principios del
entrenamiento en presencia de patología o lesión. El objetivo de la intervención es
mantener el rendimiento actual y mejorar la capacidad deseada, guiando al paciente
hacia sus metas de la forma más rápida y segura posible.
El ejercicio depende de una dosis precisa para ser efectivo. La manipulación de
variables como la intensidad, duración, frecuencia, recuperación entre sesiones,
volumen total y duración del programa determina las adaptaciones fisiológicas y
funcionales (American College of Sports Medicine [ACSM], 2021). Además, influyen
factores adicionales como el tipo de ejercicio, las estrategias nutricionales, las
variantes genéticas, el sexo y otras características individuales, que ayudan a
comprender cómo interactúan estas variables y permiten diseñar programas
ajustados a las necesidades específicas de cada persona (Booth et al., 2017).
Antes de prescribir, es fundamental una evaluación detallada del estado del
paciente, que incluya capacidades actuales, nivel de función, limitaciones, dolor,
comorbilidades y estado del tejido. A partir de esta valoración se establecen metas
realistas a corto, medio y largo plazo (Kisner & Colby, 2017). Este proceso no solo
permite definir objetivos alcanzables, sino también prevenir la sobrecarga, la
exacerbación de síntomas y el abandono del tratamiento.
En el diseño del programa deben considerarse los déficits que se busca corregir
(movilidad, fuerza, control motor), así como los factores contextuales que pueden
influir en la ejecución: recursos disponibles, adherencia, barreras y apoyo social
(World Health Organization [WHO], 2020). La adherencia es un componente clave,
pues múltiples investigaciones señalan que la continuidad del programa es
determinante para obtener resultados clínicos sostenibles (Jack et al., 2010).
Los efectos del ejercicio se producen a partir de la adaptación biológica al estímulo
mecánico. Según la teoría de la sobrecarga progresiva, el tejido (músculo, hueso,
tendón, sistema nervioso) se adapta positivamente cuando recibe un estímulo
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superior al habitual, siempre y cuando exista un adecuado equilibrio entre carga y
recuperación (Ratamess et al., 2009).
Diversos autores han señalado que el diseño de un programa de ejercicio
terapéutico debe fundamentarse en principios universales que garanticen
intervenciones seguras, individualizadas y efectivas. Brody (2012) y el Colegio
Americano de Medicina del Deporte (ACSM, 2021) coinciden en que estos principios
permiten optimizar la respuesta fisiológica del paciente y reducir el riesgo de
lesiones o recaídas durante el proceso de rehabilitación. En primer lugar, la
especificidad establece que la adaptación obtenida dependerá directamente del tipo
de ejercicio realizado y de los grupos musculares involucrados; es decir, las mejoras
funcionales se producen de manera localizada y acorde con las demandas
impuestas. A este componente se suma la sobrecarga progresiva, que indica que
los aumentos en intensidad, volumen o complejidad del ejercicio deben introducirse
de manera gradual para permitir adaptaciones seguras, respetar los tiempos de
recuperación tisular y evitar sobreuso.
Asimismo, la individualización constituye un eje central en la prescripción, dado que
cada persona presenta características particulares relacionadas con su condición
clínica, edad, sexo, nivel de actividad física previo y posibles comorbilidades.
Adaptar el programa a estas variables mejora la eficacia del tratamiento y previene
respuestas adversas. Otro principio relevante es la reversibilidad, que hace
referencia a la pérdida de los beneficios alcanzados cuando cesa la actividad física,
lo que subraya la importancia de promover la adherencia, la educación y la
continuidad del movimiento más allá del periodo terapéutico. De igual forma, la
variabilidad juega un papel importante al introducir cambios en el estímulo, como
modificar ejercicios, intensidad o métodos de entrenamiento, con el fin de evitar la
meseta en el rendimiento, mantener el interés del paciente y favorecer progresos
constantes.
Previo a la intervención, se requiere una valoración integral del paciente que
considere dolor, movilidad articular, fuerza, resistencia, control motor,
comorbilidades y factores psicosociales (Jack et al., 2010). A partir de esta
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información se definen objetivos terapéuticos en el corto, mediano y largo plazo, así
como los parámetros de dosificación: intensidad, volumen, frecuencia, densidad y
duración (ACSM, 2021).
La dosificación adecuada no solo determina la eficacia, sino que también minimiza
riesgos. Herramientas como la escala de Borg para esfuerzo percibido, el monitoreo
del dolor (escala EVA) y los registros de carga externa (series, repeticiones,
resistencia) permiten un control preciso (Arundale et al., 2022).
Factores que influyen en la respuesta al ejercicio
Además de la carga externa, existen factores internos que modulan la respuesta del
paciente, como la genética, el sexo, la edad, el estado nutricional y el nivel de
actividad física previo (Booth et al., 2017). También influyen factores contextuales:
apoyo social, adherencia, barreras ambientales y motivación (WHO, 2020).
La literatura científica actual respalda al ejercicio como primera línea de tratamiento
en diversas patologías, desde el dolor lumbar crónico hasta la rehabilitación
postquirúrgica de rodilla o cadera (Arundale et al., 2022). Asimismo, se reconoce su
rol preventivo frente a enfermedades cardiovasculares, metabólicas y
musculoesqueléticas (Booth et al., 2017).
En consecuencia, el ejercicio terapéutico no se limita a la recuperación, sino que
constituye un pilar en la promoción de la salud y prevención de la discapacidad,
alineado con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (WHO,
2020).
Asimismo, sugiere integrar estrategias de control de la carga mediante escalas de
esfuerzo percibido, monitorización del dolor y parámetros objetivos (frecuencia
cardíaca, fuerza máxima, rango de movimiento), con el fin de individualizar la
prescripción y reducir riesgos (Arundale et al., 2022).
En conclusión, el éxito del ejercicio terapéutico depende de la combinación entre
una evaluación clínica precisa, la aplicación de principios de entrenamiento y la
adaptación constante del programa a las necesidades y respuestas del paciente.
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De esta forma, la fisioterapia se consolida no solo como un medio de recuperación,
sino también como una herramienta preventiva y promotora de salud funcional.
Bibliografia:
American College of Sports Medicine. (2021). ACSM’s guidelines for exercise testing
and prescription (11th ed.). Wolters Kluwer.
Arundale, A., Cools, A., Bizzini, M., Giordano, A., & Snyder-Mackler, L. (2022).
Exercise prescription in musculoskeletal rehabilitation: Evidence-based approaches.
Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 52(2), 92–103.
[Link]
Booth, F. W., Roberts, C. K., & Laye, M. J. (2017). Lack of exercise is a major cause
of chronic diseases. Comprehensive Physiology, 2(2), 1143–1211.
[Link]
Brody, L. T. (2012). Effective therapeutic exercise prescription: The right exercise at
the right dose. Human Kinetics.
Jack, K., McLean, S. M., Moffett, J. K., & Gardiner, E. (2010). Barriers to treatment
adherence in physiotherapy outpatient clinics: A systematic review. Manual Therapy,
15(3), 220–228. [Link]
Kisner, C., & Colby, L. A. (2017). Therapeutic exercise: Foundations and techniques
(7th ed.). F.A. Davis.
Ratamess, N. A., Alvar, B. A., Evetoch, T. K., Housh, T. J., Kibler, W. B., Kraemer, W.
J., & Triplett, N. T. (2009). Progression models in resistance training for healthy
adults. Medicine & Science in Sports & Exercise, 41(3), 687–708.
[Link]
World Health Organization. (2020). WHO guidelines on physical activity and
sedentary behaviour. World Health Organization.
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Imagen 1. Tarea de análisis de artículos
[Link]
GHsUIt0XoYI/view?usp=drivesdk
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Imagen 2. Tarea de análisis de artículos
[Link]
=drivesdk
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Imagen 3. Programa de ejercicios
[Link]
/view?usp=drivesdk
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Imagen 4. Dosificación del ejercicio
[Link]
ivesdk
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Conclusión
Este módulo me recordó la importancia que el ejercicio terapéutico debido a que
favorece la recuperación funcional, mejorar la capacidad física y prevenir futuras
lesiones. Su importancia radica en que no se limita únicamente a la rehabilitación
tras una patología o lesión, sino que también cumple un rol esencial en la promoción
de la salud, el control de enfermedades crónicas y la mejora de la calidad de vida.
La correcta prescripción, basada en una evaluación exhaustiva y en la aplicación de
principios como especificidad, progresión e individualización, asegura que cada
paciente reciba un tratamiento seguro, eficaz y adaptado a sus necesidades. De
esta manera, el ejercicio terapéutico se consolida como una estrategia que potencia
la autonomía, fomenta la adherencia y contribuye al bienestar físico y funcional de
la población.
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