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M4. La Prueba Pericial: Introducción

El artículo de Juan Pablo Martorelli aborda la importancia de la prueba pericial en los procesos judiciales, destacando su rol como medio para que los jueces comprendan hechos técnicamente complejos mediante la opinión de expertos. La imparcialidad del perito es fundamental para garantizar la objetividad del dictamen, que debe ser valorado por el juez sin ser vinculante. Además, se discuten los requisitos y la estructura del dictamen pericial, así como los criterios que el juez debe considerar al valorarlo en su decisión.

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M4. La Prueba Pericial: Introducción

El artículo de Juan Pablo Martorelli aborda la importancia de la prueba pericial en los procesos judiciales, destacando su rol como medio para que los jueces comprendan hechos técnicamente complejos mediante la opinión de expertos. La imparcialidad del perito es fundamental para garantizar la objetividad del dictamen, que debe ser valorado por el juez sin ser vinculante. Además, se discuten los requisitos y la estructura del dictamen pericial, así como los criterios que el juez debe considerar al valorarlo en su decisión.

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M4.

La prueba pericial

Introducción
Juan Pablo Martorelli, en su artículo de investigación “La Prueba Pericial. Consideraciones sobre
la prueba pericial y su valoración en la decisión judicial” (2017), señala lo siguiente respecto de la
prueba pericial:

“El inicio de un proceso judicial en donde se plantean hechos controvertidos, las partes
interesadas deben acercar al expediente todos los medios de prueba que intentan valerse para
alcanzar la pretensión que persiguen. Como el juez no tiene un conocimiento directo de los
hechos, la ley le posibilita conocerlos por medio de estas herramientas legales denominadas
medios de prueba.

Siempre que no hubiere conformidad entre las partes respecto de los hechos alegados o
existieren hechos controvertidos, el juez debe decretar la apertura a prueba o recibir la causa a
prueba (art. 358, CPCCBA). Abierta la etapa de prueba, se deberán realizar todas las diligencias
necesarias para que el juez pueda, a través de estos medios, conocer y apreciar indirectamente
los hechos.

Los medios de prueba pueden definirse como las herramientas legales para la comprobación de
la verdad de aquellos hechos controvertidos, de los cuales se pretende hacer valer un derecho
dentro de un proceso. Dentro de dichos medios, se encuentra la prueba pericial.

La pericia como actividad consiste principalmente en ‘la aplicación de los conocimientos del
experto a un supuesto concreto, emitiendo un parecer, evacuando una opinión o facilitando una
información’ (Flores, 2005:128). La peritación es una actividad procesal desarrollada, en virtud de
encargo judicial, por personas distintas de las partes del juicio, especialmente calificadas por sus
conocimientos técnicos o científicos, que se suministra al juez mediante argumentos o razones
para la formación de su convencimiento respecto de ciertos hechos cuya percepción o cuyo
entendimiento escapa a las aptitudes del común de la gente. ‘lo que distingue a la pericia del resto
de los medios de prueba es que la pericial intenta lograr la convicción del tribunal respecto de
hechos técnicamente complejos, o sobre aspectos especializados de hechos determinados’
(Idem:132).

La prueba pericial se enmarca dentro de lo que se denomina la prueba científica, la que goza de
un alto poder de fiabilidad. La valoración que el juez efectúa del informe de peritos se realiza
conforme a las reglas de la sana crítica, y sin que por ella esta prueba deba prevalecer sobre el
resto de las pruebas allegadas al proceso, valorándose la misma en su conjunto” (pp. 1-2).

En esta lectura nos proponemos abordar los aspectos que conciernen a la prueba pericial y su
valoración para el arribo de la decisión judicial.

1. La pericia como medio de prueba. Rol de


imparcialidad del perito. Dictamen pericial
1. La prueba pericial como actividad procesal
Martorelli (2017) también nos dice lo siguiente:

“En todo proceso con hechos controvertidos, las partes, para poder lograr su pretensión, ofrecen
diferentes medios de prueba, contemplados en la ley y los códigos de procedimientos como
armas para conseguir convencer al juez del litigio. Un efectivo acceso a la justicia está dado por
procurar una igualdad de armas entre los litigantes. Por tanto, el ‘acceso’ no significa, únicamente,
reconocer cada vez en mayor medida los derechos sociales fundamentales, sino que constituye la
columna vertebral de todo el derecho procesal civil de hoy en día (Capelletti, 1983:21).

Es decir, que, en la indagación de los hechos controvertidos, la prueba es un aspecto esencial de


la función jurisdiccional, y de la vida del proceso.

Dentro de los medios de prueba receptados por nuestros códigos de rito, poder lograr una
apreciación consciente y razonable de los hechos por parte del juzgador es casi imposible sin la
aplicación de algún conocimiento técnico o científico. Y la forma más común de acercar este
conocimiento al órgano jurisdiccional es a través de la prueba pericial. Es por ello que los
sistemas procesales contemplen la participación de profesionales o técnicos, conocedores y
estudiosos en profundidad de un tema, que puedan aportar sus saberes al órgano judicial para
establecer una verdad (idealmente objetiva), ya sea por el uso de pruebas técnicas o por medio
de la experiencia, que determina un hecho.

A través de la doctrina se ha señalado que el peritaje es la actividad realizada por personas


especialmente calificadas, distintas e independientes de las partes y del juez del proceso, por sus
conocimientos técnicos, artísticos o científicos, mediante el cual se suministra al juez argumentos
o razones para la formación de su convencimiento respecto de ciertos hechos cuya percepción o
entendimiento escapan a los del común de las gentes. Es una prueba ilustrativa sobre alguna
materia técnica, que escapa al conocimiento del magistrado (Falcón, 2003:4).
El perito es el tercero, calificado y capacitado técnicamente idóneo, quien es llamado a dar su
opinión y dictamen, fundado en un proceso, acerca de la comprobación de hechos cuyo
esclarecimiento requiere conocimientos especiales sobre determinada actividad, técnica o arte, a
los cuales el juez es ajeno” (pp. 2-3).

2. El rol del perito y la garantía de imparcialidad


Martorelli (2017) añade:

“La cuestión del rol que desempeña un perito en el marco de un proceso radica en que los
mismos proporcionan sus conocimientos técnicos como consecuencia de su preparación
profesional. Ellos no han presenciado el suceso ni tienen referencias de ello, sino que son meros
portadores de un conocimiento científico o artístico puesto al servicio de la justicia; no tienen que
transcribir observaciones concretas del suceso objeto de investigación.

Es por esto que los peritos deben ser titulados, es decir, deben poseer un título oficial habilitante,
que corresponda a la materia objeto del dictamen y a la naturaleza de este. Solo cuando la pericia
se refiera a materias no comprendidas en títulos profesionales oficiales, se admite el informe de
peritos no titulados, que habrán de ser nombrados entre ‘personas entendidas’ en la materia de
que se trate. Lo dicho es relevante porque a la prueba de peritos está asociada una serie de
problemas que no se presentan cuando se trata de la aplicación de otros medios de prueba y para
los que debe buscarse solución, siempre considerando el objetivo final de la institución, su
valoración.

Carnelutti (1990) hacía alusión a la importancia que revestía el hecho de distinguir los peritos de
los testigos, estableciendo que el testigo solo relata, refiere, narra hechos; en tanto que el perito
expresa juicios debido a algún conocimiento propio de su profesión y que el juzgador desconoce,
considerando además que ‘el perito es un sujeto, el testigo es un objeto del proceso; el uno y el
otro proporcionan al juez noticias, pero el origen de estas es diverso: la ciencia del perito se forma
en el proceso, y la ciencia del testigo, fuera del proceso, en el sentido de que el primero actúa
para lograrla en cumplimiento de un encargo del juez, y el segundo, sin encargo alguno’ (565).

La prueba pericial se encuentra regulada en los artículos 457 y siguientes del Código Procesal
Civil, en donde se enmarca legalmente el rol de dicho medio de prueba, el sistema de
nombramiento de los peritos, aceptación de su cargo y la forma en que deben evacuar el informe
pericial.

La imparcialidad es un elemento esencial del debido proceso, que afecta la actitud del juez con
las partes, incidiendo específicamente en la forma en que el juez ejerce su obrar a los casos que
se le someten. La exigencia de un actuar imparcial también se hace extensiva a todo aquel que,
de una u otra forma, intervenga en el proceso, es decir, a los testigos, a los peritos. El perito debe
mantener su independencia de criterio y el dictamen debe ser imparcial. Los vínculos personales
con las partes y el interés económico que pueda tener en el resultado de la causa son motivos
serios para dudar de la sinceridad del perito. Lo que se busca a través de la garantía de la
imparcialidad es que su figura de tercero no se desvirtúe en el proceso; de esta forma, se evita
que, por determinadas circunstancias, pueda llegar a dictaminar la cuestión y favorecer a una de
las partes, dejándose llevar por sus vínculos de parentesco, amistad, enemistad, interés en el
objeto del proceso o estrechez en el trato con uno de los justiciables, sus representantes o sus
abogados, lo que es causal de recusación, remoción o apartamiento (conf. Art.462,463,468 y
concordantes CPCCBA).

La finalidad de la prueba de peritos consiste en acreditar los hechos que fundamentan las
pretensiones de las partes en el proceso, con la particularidad de que el objeto de la prueba
pericial son hechos que no son del común saber de las partes o del juez, de modo que el perito,
mediante su informe o dictamen, proporciona al tribunal los conocimientos técnicos necesarios
para la valoración de los hechos objeto de la controversia. Se garantiza el mínimo necesario de
imparcialidad científica, objetiva, que debe concurrir en el trabajo de examen y emisión del
dictamen pericial, cuando el perito actúa de conformidad con los criterios válidos y vigentes en la
disciplina que se trate y los aporta al órgano judicial para su valoración” (pp. 3-4).

3. El dictamen pericial
A propósito del dictamen pericial, Martorelli (2017) explica:
“La etapa del dictamen implica la exteriorización de la actividad del perito a través de un escrito
donde vuelca todo su saber en la materia para la cual se lo solicita. Se denomina dictamen
pericial o simplemente pericia a la presentación judicial del perito en la que responde al
cuestionario efectuado en el proceso y emite su opinión fundada como profesional, en los casos
en que le sea solicitada.

El dictamen pericial puede dividirse en tres partes: 1) el encabezamiento (con el objeto, el


destinatario y la presentación del profesional); 2) el cuerpo del escrito (con el detalle de las
diligencias periciales, incluyéndose el dictamen), y 3) el párrafo final (con el petitorio y el cierre de
estilo). Asimismo, si resulta conveniente, el perito puede adicionar párrafos aclaratorios y anexos
que formarán parte del dictamen. Para cumplir dicha diligencia, tendrá que llevar a cabo
actividades para a) verificar e informar sobre hechos que requieren conocimientos especiales que
escapan a la cultura común del juez y de las personas, explicando sus causas y efectos; b)
suministrar las reglas técnicas o científicas de la experiencia especializada de los peritos para
formar la convección del juez sobre tales hechos.

A estas actividades se le debe agregar una etapa previa, en la cual el perito organiza las tareas
que llevará a cabo para cumplimentar las funciones encomendadas.

El profesional en la materia deberá preparar, redactar y presentar el escrito judicial que contenga
el resumen de las actividades procesales cumplimentadas y de los procedimientos técnicos
realizados de conformidad con la normativa vigente a los puntos de pericia requeridos.

En primer lugar, el dictamen pericial debe cumplir las normas exigidas para todos los escritos
judiciales (art. 118, CPCCBA) y en caso de que los dictámenes presentados por los peritos de
listas resulten aplicables, las reglas señaladas para los escritos judiciales (Pto. 21, Ac. 2524). El
informe pericial contendrá la explicación detallada de las operaciones técnicas realizadas y de los
principios científicos en que los peritos funden su opinión (art. 472, CPCCBA).

Es por ello que constituye un requisito sustancial que el perito sea experto e idóneo para el
desempeño de su encargo, para poder lograr la eficacia probatoria de su dictamen. El juez debe
determinar concretamente los puntos (puntos de pericia) sobre los cuales ha de versar el
dictamen si es de oficio, y si procede a propuesta de parte (perito de parte), podrá remitirse a los
puntos que estas indiquen para demostrar o probar su pretensión. El hecho objeto de la pericia
debe tener relación con la causa y la pericia debe ser útil para probar ese hecho controvertido,
como también otros casos que tengan características similares. Esto significa que el dictamen
debe ser conducente, pertinente y significativo.

En documento pericial, el perito debe seguir un orden de exposición lógico y homogéneo, propio
de una metodología o saber científico, para que las partes y el juez se introduzcan en el tema en
una forma razonada. De esta manera, las conclusiones serán una consecuencia lógica de las
motivaciones expuestas por el perito. A tal fin, este debe presentar toda la actividad realizada de
una manera ordenada, utilizando una estructura adecuada para la especialidad y los usos
judiciales.

El dictamen por sí mismo debe poder satisfacer los requerimientos de las partes y del juez,
esclarecer todos los aspectos técnicos vinculados con la causa y, en tal sentido, ayudar a dilucidar
los hechos controvertidos. En él debe consignarse la firma y el sello del profesional interviniente,
con la que se dé cumplimiento de lo receptado por los ordenamientos procesales y reglamentos
administrativos (art. 118, inc. 3.o, CPCCBA, y Pto. 2, Ac. 2514)” (pp. 4-5).

2. Valoración del informe pericial en la decisión judicial


1. La valoración del dictamen
Martorelli (2017) también menciona la valoración del dictamen:

“El dictamen pericial no es vinculante para el juez, o sea, no lo obliga; y tiene libertad a la hora de
valorarlo, pudiendo abstenerse de considerarlo, mediante decisión debidamente fundamentada.

Si el juez considera que los hechos afirmados en las conclusiones son absurdos o imposibles,
está autorizado a rechazarlo. Si, luego de una crítica rigurosa, razonada y de conjunto, las
conclusiones del dictamen son dudosas o inciertas o no concordantes con las que arrojan otras
pruebas de igual o superior valor, no se puede tener plena eficacia probatoria y no debe tener en
cuenta el dictamen del perito. Por el contrario, si el juzgador considera que los fundamentos y las
conclusiones del dictamen reúnen todos los requisitos de lógica, de técnica, de ciencia, de
equidad, de validez, de eficacia, que para el caso pueden exigirse, y no existen otras pruebas
mejores o iguales en contra, no puede rechazarlas sin incurrir en arbitrariedad.

Para la mayor parte de la doctrina y la jurisprudencia, el dictamen del perito oficial es idóneo per
se para formar convicción y su opinión debe prevalecer, en principio, sobre la del perito de control
o perito de parte. Ese último, como tal, ha sido designado para defender los intereses de quien lo
propone, premiando la objetividad y la fundamentación científica y técnica o empírica del
dictamen, por encima del sujeto que la haya emitido. La aptitud epistemológica de la opinión nos
suministra un estándar valorativo, una guía imprescindible para establecer su valor probatorio.

Si el juez basa su decisión en la pericia oficial, no debe agregar ninguna fundamentación a la


misma. En cambio, para apartarse de la pericia oficial, el magistrado tiene que dar a saber cuáles
son las razones de entidad suficiente que justifiquen su decisión. Esta valoración queda en la libre
convicción del juzgador, siempre bajo las reglas de la sana crítica racional.
El Dr. Soria, ministro de la SCBA, viene a recordarnos que las opiniones periciales deben
encontrarse tan fundadas desde la perspectiva científica, técnica o artística de la que se trate
como las sentencias desde el punto de vista jurídico:

‘La idoneidad subjetiva del perito, el haber obtenido un grado universitario, técnico o artístico, no
es motivo suficiente para que los jueces deban acatar su opinión; la opinión experta se sostiene
en su aptitud epistemológica y no en la autoridad que emana de la calificación técnica de quien la
emite’ (Provenzani, 2013: S/P)” (p. 6).

2. Los sistemas de valoración


Martorelli (2017) también define los sistemas de valoración:

“En este marco, y siguiendo la tradición doctrinaria, los sistemas de valoración son construcciones
teóricas que regulan la forma de indagación de los hechos dentro del proceso, que se manifiestan
en la determinación de las formas y los medios por los cuales se puede arribar a una cierta
verdad de los hechos y el modo de valorar esos medios.

Metodológicamente, es más acertado hacer una triple distinción entre los sistemas de valoración
―prueba legal o tasada, un sistema de íntima convicción y de libre valoración o sana crítica―,
que no necesariamente se presentan de manera “pura” en cada legislación. Es por eso que es
concebible que se presenten características de sistemas diversos en un mismo procedimiento; o
que distintos sistemas de valoración puedan coexistir en distintos procedimientos, dentro de una
misma legislación.

Sistema de prueba legal o tasada: este sistema se caracteriza por ‘la producción de reglas que
predeterminan de forma general y abstracta el valor que debe atribuirse a cada tipo de prueba’
(Taruffo, 2002:387). El legislador no solo determina cuáles son los medios probatorios que se
podrán rendir en el proceso, sino que también establece de manera previa el valor que cabe
asignar a cada uno de ellos, reduciendo de esa forma la labor del juzgador. Es propio de los
sistemas inquisitivos.

Sistema de íntima convicción: a diferencia del sistema de prueba legal, este se caracteriza por la
inexistencia de toda norma legal tendiente a regular el valor probatorio que el juez debe asignar a
los medios de prueba y que no impone al juez la obligación de fundamentar su decisión haciendo
explícitas las razones que la han motivado.

Sistema de libre valoración o sana crítica: este sistema supone la autonomía del juez al momento
de valorar la prueba, pero siempre sujeto a límites interpuestos por las reglas de la lógica y las
máximas de experiencia” (p. 7).

3. Sistema de la libre valoración o sana crítica y su fuerza probatoria


Martorelli (2017) también señala:

“El carácter racional de este sistema radica en las reglas de la lógica, las máximas de experiencia
y los conocimientos científicamente afianzados, entendidos como criterios de valoración
racionales ―únicos aptos para fundar el juicio sobre el hecho― que se encuentran esencialmente
asociados al sistema de libre valoración de la prueba. Son justamente estos lineamientos los que
sirven de guía y límite para la función probatoria que realiza el juez en el proceso y los que
permiten diferenciar a la libre valoración de la mera arbitrariedad subjetiva (Taruffo, 2002: 401).

Se debe entender por máximas de experiencia a las definiciones o los juicios hipotéticos de
contenido general, independientemente del caso concreto sobre el que se va a decidir en el
proceso y de sus circunstancias singulares, ganadas mediante la experiencia, pero autónomas
respecto a los casos particulares de cuyas observaciones se tratan, las cuales pretenden valer
para otros casos (Taruffo, 2002: 26). Son conclusiones extraídas de casos anteriores a través de
la experiencia y de una metodología inductiva que comparten caracteres comunes.

En referencia a las reglas de la lógica, el maestro M. Taruffo, las define como los conocimientos
intrínsicamente universales que deben siempre aplicarse en el curso del desarrollo procesal
(Taruffo, 2002: 26). Quiere decir que las conclusiones se puedan extraer lógicamente de las
premisas utilizadas y que su valoración tenga la suficiente coherencia interna y permita arribar a
la verdad de los hechos.

Al tratar a los conocimientos científicamente afianzados como criterios de racionalidad, quiere


decir que son leyes científicas, que provienen del procedimiento inductivo y la observación
empírica. Estas leyes cobran relevancia al encontrarse fundamentadas por un método propio e
independiente de un razonamiento inductivo realizado por un juez a partir de los conocimientos
que él mismo domina. Las leyes científicas son independientes de los casos concretos y de las
observaciones llevadas a cabo por el juez, mientras que las máximas de experiencia pueden no
solo ser utilizadas, sino también construidas por el órgano juzgador en función de sus propias
observaciones.

Según lo prevé el art. 474 CPCCBA, la prueba será apreciada por el juez con aplicaciones de las
reglas de la sana crítica, teniendo en cuenta la competencia de los peritos, uniformidad o
disconformidad de sus opiniones, principios científicos en los que se fundan. Es decir, que la
libertad con que cuentan los jueces para apreciar el dictamen y apartarse del mismo no implica
reconocer en ellos absoluta discrecionalidad.

Cierto es que, por más categórico y unánime que sea el dictamen, carece de fuerza vinculante
para el juez (salvo el supuesto excepcional del dictamen de los peritos psiquiatras en el juicio de
insania cuando los tres expertos coinciden en la capacidad, algo que no podrá ser desestimado
por el juez). El apartamiento de las conclusiones de los expertos debe encontrar apoyo en
razones serias, fundadas, que demuestren que la opinión de los peritos se halla reñida con los
principios lógicos o las máximas de experiencia, o bien que existen en el proceso otras
constancias probatorias provistas de mayor eficacia para acreditar los hechos controvertidos.

La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, en la causa ‘Martínez, Néstor


Fabián c/Farinella, Norberto s/ diferencias salariales’ ha sostenido que ‘el perito no puede tener
otra misión que la de asesorar al juez en punto a la apreciación de los hechos para los que se
requiere el conocimiento especializado de una ciencia o industria: todo aquello que rebase esa
función auxiliar resulta carente de valor de convicción’ (SCBA, L 67909 S 11-5-1999).

Este sistema de valoración de la prueba en el proceso es el modelo de valoración que mejor se


relaciona con un concepto de proceso judicial racional y moderno, con el fin de arribar a la verdad
de los hechos controvertidos, y que permite el control de las decisiones jurisdiccionales” (pp. 6-7).
3. Palabras de cierre
“El juez requiere cada vez con mayor frecuencia el aporte que en determinadas materias pueda
ofrecerle un experto en el tema, sobre algún conocimiento científico o técnico que sirva para
establecer la verdad sobre ciertos hechos controvertidos. El peritaje constituye un auxilio para la
administración de justicia, ya que el perito actúa como un intermediario que facilita noticias sobre
el estado de una cosa y en donde no se proporciona prueba alguna (Carnellutti, 2000: 73). Por
ello, todos los sistemas procesales contemplan la participación de profesionales o técnicos,
conocedores en profundidad de un tema, que puedan servir al órgano judicial para establecer una
verdad, ya sea por medio de la experiencia o de pruebas técnicas que determinan un hecho.

La labor pericial comprende las fases de examen, deliberación y conclusión. Dichas fases deben
ser practicadas personalmente por los peritos, y su eficacia probatoria surgirá del dictamen
fundado fruto de la deliberación plural y razonada, según se haya encomendado la tarea a más de
un perito o peritos de parte, o según la actividad haya sido realizada por el perito oficial.

En este sentido se ha dicho que, si el juez basa su decisión en la pericia oficial, no debe agregar
ninguna fundamentación a la misma. En cambio, para apartarse de la pericia oficial, el magistrado
tiene que dar a saber cuáles son las razones de entidad suficiente que justifiquen su decisión.
Esta valoración queda en la libre convicción del juzgador, siempre bajo las reglas de la sana
crítica racional.

El dictamen no debe ser solo la opinión de un experto, sino que debe hallar un sustento científico,
de modo tal que suministre al juez o al tribunal los elementos conducentes al sostén de las
conclusiones, mediante la utilización de palabras claras y convincentes que permitan su
comprensión y razonamiento.

La fuerza probatoria de la pericia y su valoración están establecidas por el art. 474 CPCCBA. El
juez o el tribunal no está obligado a ceñirse estrictamente a las conclusiones del dictamen, ya que
el mismo no vinculante. Sin embargo, esto no significa que pueda apartarse arbitrariamente de la
opinión fundada del experto, para lo cual deberá dar razones de entidad suficientes.

‘Así como la aceptación de las conclusiones no supone la declinación de sus facultades, el


apartamiento del juez frente al dictamen pericial no es más que otra alternativa legal autorizada
por el art. 474 CPCCBA; y del mismo modo, el dictamen pericial no es imperativo ni obligatorio,
pues ello convertirá al perito-auxiliar del juez en autoridad decisoria dentro del proceso. La
obligatoriedad de dar razones suficientes para evitar que el apartamiento represente el ejercicio
de su sola voluntad constituye para el juzgador el límite a su ejercicio de ponderación de la
prueba’ (Hitters, SCBA, Ac 71624 15-3-2000).

El magistrado debe fundar su discrepancia en elementos de juicio objetivos, que le permitan


apartar la opinión del experto. Debe demostrar que el dictamen se halla sujeto a los principios
lógicos o máximas de la experiencia, o que existen en el proceso otros elementos probatorios que
dan mayor convicción acerca de la verdad de los hechos controvertidos.
Por último, se puede decir que el perito oficial o perito de lista es una figura esencial, como
auxiliar técnico del juez, ya que beneficia a las partes en el acceso a la justicia, dando la
posibilidad de que ambas puedan acceder al medio de prueba pericial en igualdad de condiciones
para poder lograr la pretensión a través de los hechos sujetos al examen pericial.

La función del juez, como la de todos los operadores del derecho, no es más que un desafío
constante por la búsqueda de la verdad de los hechos controvertidos traídos por las partes al
proceso con el fin de alcanzar el valor justicia” (Martorelli, 2017, pp. 7-8).

Dictamen pericial
El sitio web Perito Judicial Group (s. f.) define el dictamen pericial del siguiente modo:
“Un dictamen pericial es una opinión técnica vertida por un perito judicial sobre un hecho
controvertido. Esto puede ayudar en la resolución de conflictos por la vía extrajudicial o judicial.
(…) Los dictámenes periciales (entendidos de ambas formas) pretenden dar respuesta a una
serie de preguntas planteadas por el juez y los abogados. El objetivo principal es aportar ciertos
conocimientos e información técnica suficiente para dictar una sentencia justa. El dictamen
pericial tiene total validez como prueba judicial, si se ha realizado conforme a los requisitos
establecidos por la ley”.

Partes de un dictamen pericial


En el mismo sitio, se detallan las partes de un dictamen pericial:

“No existe un único modelo que se adecúe a todas las situaciones. Para cada caso será
conveniente un tamaño, formato, etc., únicos. Debe ser el perito el que valore la situación y
determine cómo debe ser formalmente cada dictamen pericial.
Las partes de las que debe constar un dictamen pericial son:
1. Portada
2. Antecedentes/preámbulo. Motivación y objeto del documento. Puede incluir un resumen de
calificaciones del perito, que den fuerza al informe.
3. Documentación. Enumeración y descripción de los documentos examinados, así como de
las investigaciones realizadas para llegar a la verdad del asunto. Deben seguir un protocolo
legal y trazable.
4. Relación de causalidad: consideraciones técnicas. Es la clave del informe pericial. Aquí se
exponen los criterios técnicos que llevan a pensar al perito por qué y cómo han sucedido los
hechos, basándose en las pruebas objetivas del punto anterior.
5. Conclusiones. Parte del dictamen que, basándose en todo lo anterior, concluye sobre los
hechos y analiza, con arreglo a los protocolos, cómo se ha realizado cada acción.
6. Anexos. Parte del informe que tiene información documental de antecedentes, bibliográfica
sobre investigaciones realizadas, etc., que dan soporte a las conclusiones.
7. Firma. El documento debe ser firmado convenientemente por el experto redactor, dando fe
de su hacer y conclusiones” (Perito Judicial Group, s. f.).

La objetividad como principio en la peritación


También en el sitio Perito Judicial Group, se explica lo siguiente:

“Los expertos, al llevar a cabo una investigación, deben determinar características y atributos de
ciertos elementos o hechos, que son los cimientos de las conclusiones del informe. Si se da a
entender que se han seguido procedimientos subjetivos en el análisis, las conclusiones pueden
perder fuerza, y el informe puede ser poco creíble. Además, estas apreciaciones subjetivas
pueden abrir una brecha en el interrogatorio de la otra parte. Por todo ello, los dictámenes
periciales deben utilizar un lenguaje lo más objetivo posible” (s. f.).

QUÉ NO DEBE CONTENER UNA PERITACIÓN


En el mismo sitio, se provee una lista de lo que no debe contener una peritación:

1. No opinar en el informe; afirmar


“El informe pericial debe ser contundente, basado en pruebas objetivas e irrefutables. No debe
incluir suposiciones en su dictamen pericial, ya que estas son subjetivas y personales. Y como
tales, quitan credibilidad a las conclusiones y pueden ser una vía de ataque del abogado
contrario. El problema no es en sí realizar estas conjeturas, sino que los procedimientos y
metodologías seguidos no nos permitan asegurar con total seguridad cómo han ocurrido los
hechos, y la pericial se convierta en un compendio de opiniones infundadas” (Perito Judicial
Group, s. f.). Hecho que, con total seguridad, será aprovechado para impugnar la misma.

2. Evitar el uso de palabras absolutas


“El uso de un lenguaje absoluto que incluya palabras como ‘siempre’ o ‘nunca’ en un dictamen
pericial puede conllevar problemas, ya que, para rebatirlo, se debe mostrar un contraejemplo
donde no se cumpla esta situación. Si se da esta situación, el tribunal puede entender que el
perito exagera o que se puede estar equivocando, lo que le hará perder credibilidad” (Perito
Judicial Group, s. f.).

3. No utilizar énfasis al expresar conclusiones y opiniones


“Los informes periciales pueden incluir diversos recursos como puntos de exclamación, negrita,
cursiva y mayúsculas para enfatizar sus hallazgos o conclusiones. Un informe bien escrito no
necesitará de tal énfasis, ya que puede utilizar estas estructuras formales para dar a entender que
el perito actúa con subjetividad y que las informaciones pueden estar sesgadas” (Perito Judicial
Group, s. f.).

4. Evitar conclusiones vagas, inciertas o equívocas en los informes periciales


“Los informes periciales deben ser precisos y las conclusiones a las que se llegan deben estar
fundamentadas sobre una base objetiva y sólida. (…) Si los argumentos esgrimidos son inciertos,
vagos y poco contundentes, el juez puede no tenerlas en cuenta”(Perito Judicial Group, s. f.).

5. Evitar términos ambiguos en las afirmaciones del dictamen pericial


“La finalidad de una peritación judicial es dar a conocer las conclusiones de un experto, sobre una
materia sobre la que ha realizado una investigación. Estas opiniones sobre los hallazgos o
indicios encontrados deben comunicarse de una forma clara y segura. Expresiones como ‘parece
ser que’, ‘podría’, ‘aparentemente’, etc., indican que el perito puede tener falta de confianza en
sus afirmaciones o de pruebas para poder asegurar las conclusiones. En consecuencia, el uso de
estas palabras puede disminuir la capacidad de persuasión del perito judicial. En su lugar, en vez
de usar estas expresiones, es preferible asumir que es verdadero cierto hecho, justificando la
razón de esta asunción. Un dictamen pericial debe contener una justificación explícita para cada
suposición del informe” (Perito Judicial Group, s. f.).

Modelos de escritos judiciales en el ámbito pericial


Modelo escrito 1: PERITO ACTUARIO ACEPTA EL CARGO
Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

1. Que vengo en tiempo y forma a aceptar el cargo para el cual fui seleccionado.
PROVEER DE CONFORMIDAD
SERÁ JUSTICIA

XXX
Actuario Tomo X Folio XX CPCECABA

Modelo escrito 2: PERITO ACTUARIO SOLICITA EXPEDIENTE EN PRÉSTAMO
Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

1. Que, tras haber aceptado el cargo personalmente ante la Actuaria, solicito el expediente en
préstamo por el término de cinco días, para poder realizar la tarea encomendada.

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XXX
Actuario Tomo X Folio XX CPCECABA

Modelo escrito 3: PERITO ACTUARIO DEVUELVE EL EXPEDIENTE EN PRÉSTAMO


Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

1. Que vengo en tiempo y forma a devolver el expediente que se me dio en préstamo y que
retiré el día DD-MM-AAA. Entrego los dos cuerpos solicitados oportunamente

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XXX
Actuario Tomo X Folio XX CPCECABA

Modelo escrito 4: PERITO ACTUARIO PRESENTA INFORME PERICIAL


Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

Que, con base en la información suministrada, contesto los puntos de pericia solicitados: (a
continuación se contestan las preguntas solicitadas)

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XXX
Actuario Tomo X Folio XX CPCECABA

Modelo escrito 5: PERITO ACTUARIO SOLICITA PRÓRROGA EN LA PRESENTACIÓN DEL


INFORME
Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

Que, en función de la complejidad de la tarea encomendada, solicito un plazo de prórroga de 30


(treinta) días para presentar el informe pericial.
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XXX
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Modelo escrito 6: PERITO ACTUARIO SOLICITA ADELANTO DE GASTOS


Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

Después de haber aceptado el cargo encomendado en las presentes actuaciones, solicito la suma
de $YYYY (YYYY pesos) en concepto de adelanto de gastos.
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XXX
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Modelo escrito 7: PERITO ACTUARIO SOLICITA REGULACIÓN DE HONORARIOS


Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

Que, atento al estado de autos, vengo a solicitar la regulación de los honorarios por la tarea
encomendada.
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Actuario Tomo X Folio XX CPCECABA

Modelo escrito 8: PERITO ACTUARIO APELA REGULACIÓN DE HONORARIOS


Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

Que, atento al estado de autos, vengo a apelar los honorarios regulados por bajos.
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Modelo escrito 9: PERITO ACTUARIO SOLICITA SE TRANSFIERA


Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

Que, atento al estado de autos, vengo a solicitar se transfiera a la cuenta adjunta a continuación
la suma de $XXX.
Los datos de la cuenta a donde transferir son los siguientes (adjunto constancia de CBU):
BANCO: YYY
CBU: ZZZZZZZZZ

Titular de la cuenta: XXX

Documento: [Link]

CUIT: DDAABBBCCCE
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XXX
Actuario Tomo X Folio XX CPCECABA

El auxiliar de justicia en la etapa de ejecución de los honorarios


1.1 EMBARGO DE LA CUENTA BANCARIA
Sr. juez:
XXX, en mi carácter de perito actuario de oficio, tomo X folio XX, con domicilio procesal en XXX
de esta ciudad, en los autos caratulados: “AAA CONTRA BBB (Expdte. YYY/ZZ)”, a VS digo:

1. Que, atento al estado de autos, con los honorarios por la suma de $YYY aprobados, notificados
y en firme, y después de haber sido intimada la demandada a su depósito, conforme cédula de
fecha DD/MM/AAAA, vengo a solicitar que se haga efectivo el apercibimiento allí dispuesto.

2. A dichos fines, se requiere se trabe embargo sobre las sumas de dinero que bajo cualquier
concepto posea la demandada en el Banco CCC por la suma de $YYY más la suma de $ZZZ o la
suma que VS estime correspondiente para responder por los intereses desde el DD/MM/AAAA
hasta el momento del efectivo pago.
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XXX
Actuario Tomo X Folio XX CPCECABA

1.2 Presentación del escrito donde se solicita embargo


Una vez confeccionado el escrito, se debe presentar en el juzgado un original y una copia que
sella el juzgado como constancia de haberlo presentado. Asimismo, se recomienda consultar en
mesa de entrada cuándo se podrá tomar nota del proveído. Normalmente son dos o tres días.

1.3 Resolución donde se hace lugar al embargo


Transcurrido el plazo, es de esperar que se encuentre con un proveído con estas características:

A fs. XXX, DD/MM/AAAA

En atención a que la parte demandada no ha dado cumplimiento a la intimación ordenada a fs.


EEE, notificada a fs. DDD, decrétese embargo sobre los fondos que dicha parte tenga
depositados en el Banco CCC, hasta cubrir la suma de $YYY, honorarios del perito actuario, más
la de $ZZZ, que se calcula provisionalmente para responder a intereses y costas, importes que
deberán ser transferidos al Banco DDD, sucursal Tribunales, a la orden de este juzgado y como
pertenecientes a este juicio. Para ese fin, ofíciese en la forma solicitada y autorícese a los
individualizados para correr con el diligenciamiento del oficio. Hágase saber a la oficiada que
deberá dar cuenta de la gestión en el plazo de cinco días, bajo apercibimiento del art. 398
CPCCN (firmado nombre del juez).

1.4 Confección del oficio


1.5 Diligenciamiento del oficio
Después de dejar el OFICIO en el juzgado para confronte y firma, se debe volver para retirar el
OFICIO firmado y sellado. Una vez concluido este trámite, se dirige al BANCO para dejar el
OFICIO con copia. La entidad bancaria cuenta con 10 días hábiles para contestar. En caso de no
contestar en término, debe pedirse un OFICIO reiteratorio bajo apercibimiento de aplicar
astreintes.

1.6 Pasos que seguir cuando no se conoce en qué banco posee cuenta la demandada
Si el perito no conoce en qué banco posee cuenta, puede solicitar se decrete embargo y se libre
oficio al Banco Central de la República Argentina a efectos de que circularice dicha medida entre
las entidades bancarias o financieras.

Una vez que el BCRA emite la circular, las distintas entidades se presentan e informan en el
expediente si el embargado posee cuenta, y, de ser así, los datos de la misma. Frente a ello, el
perito debe controlar que efectivamente ingresaron los fondos embargados de parte de dicha
entidad bancaria.

1.7 Solicitud de libramiento de cheque


Una vez que el banco informa al juzgado que se encuentran transferidos los fondos, se está en
condiciones de solicitar que se libre cheque por los honorarios, y se debe adjuntar constancia de
inscripción ante la AFIP.

Referencias
Martorelli, J. P. (2017). La Prueba Pericial. Consideraciones sobre la prueba pericial y su
valoración en la decisión judicial. Derechos En Acción, (4).
[Link]

Perito Judicial Group. (s. f.). Cómo hacer un Dictamen Pericial perfecto.
[Link]
perfecto/#:~:text=Un%20Dictamen%20Pericial%20es%20una,referirse%20a%20un%20Informe%
20Pericial.

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